La fusión entre el gigante chino Geely y Volvo preocupa a Suecia ante una amenaza a su seguridad nacional
Hace una década Volvo dejó de estar en manos de Ford para pasar a las del enigmático multimillonario y propietario de Geely, Li Shufu. La adquisición fue recibida con los brazos abiertos; con el tiempo la marca sueca recuperó el fuelle, batió récord de ventas y lo más importante: mantuvo su independencia.
Pero a principios de año Geely anunció su intención de fusionarse con Volvo, despertando reticencias en Suecia y sacando a flote asuntos tan delicados como la seguridad nacional, los derechos humanos y un sentimiento incómodo ante una Suecia despidiéndose de una de sus señas de identidad.









