Por alguna razón, la evolución no para de crear osos hormigueros. Ha surgido 12 veces distintas en todo el mundo

Por alguna razón, la evolución no para de crear osos hormigueros. Ha surgido 12 veces distintas en todo el mundo

Como el Chavo del Ocho cuando hizo por enésima vez el chiste de seguir criticando al profesor Jirafales una vez que los demás se habían callado, la naturaleza puede tener guiones un tanto repetitivos. La cuestión es que funcionan.

Tendencia a comer hormigas y termitas. No importa si estamos en América, África o Asia. Una y otra vez, a lo largo de la historia de la Tierra, distintos linajes de mamíferos han llegado a la misma conclusión evolutiva, desarrollando un plan corporal similar para explotar uno de los banquetes más abundantes del planeta.

Un estudio reciente publicado en la revista Evolution revela que la especialización en comer hormigas y termitas (un rasgo conocido como mirmecofagia) ha surgido de forma independiente al menos 12 veces distintas desde la extinción de los dinosaurios hace 66 millones de años.

Evolución convergente. Cuando pensamos en un oso hormiguero, se nos viene inmediatamente a la cabeza el icónico animal de hocico alargado de las Américas. Pero el oso hormiguero no está solo. Los pangolines y los aardvarks, que habitan África y Asia, son parientes lejanos que han desarrollado un kit de herramientas sorprendentemente similar.

Las adaptaciones incluyen lenguas largas y pegajosas, una dentadura reducida o inexistente y potentes patas delanteras armadas con garras para excavar en los nidos de insectos. Este fenómeno, en el que especies no relacionadas desarrollan rasgos similares para adaptarse a condiciones parecidas, se conoce como evolución convergente.

El mismo extraño diseño. "Las especializaciones asociadas con la mirmecofagia se encuentran entre las más extrañas y fascinantes de los mamíferos", comenta Laura Wilson, bióloga evolutiva, en la revista Science. "Este estudio ilumina nuestra comprensión de cuándo, y cuántas veces, evolucionaron estas fascinantes características y bajo qué condiciones".

Para llegar a estas conclusiones, el también biólogo Thomas Vida y su equipo recopilaron y analizaron datos sobre la dieta de casi 4.100 especies de mamíferos, mapeando sus hábitos alimenticios en el gran árbol evolutivo. El modelo resultante no dejó lugar a dudas: la evolución ha tomado el camino de la mirmecofagia una y otra vez, y lo ha hecho en las tres grandes ramas de los mamíferos, incluyendo marsupiales y los monotremas, que ponen huevos.

El mundo posdinosaurios. Existen diversos crustáceos que han evolucionado hacia una forma corporal similar a la de un cangrejo. Este fenómeno ha ocurrido al menos cinco veces, pero a lo largo de varios cientos de millones de años. Los mamíferos mirmecófagos, en cambio, lo han hecho 12 veces en solo 66 millones de años. "Por alguna razón, las cosas siguen evolucionando hasta convertirse en osos hormigueros", dice el autor del estudio.

¿Por qué este auge de comedores de hormigas justo después de la desaparición de los dinosaurios? La respuesta, según los investigadores, está en la propia historia de los insectos sociales. Tras la gran extinción del Cretácico-Paleógeno, las hormigas y las termitas experimentaron una explosión demográfica. Su presencia en el registro fósil se disparó, y su biomasa se convirtió en un recurso ecológico abundante.

Un camino sin retorno. El estudio también revela otro dato fascinante: una vez que un linaje de mamíferos se especializa en comer hormigas y termitas, parece que no hay vuelta atrás. Los investigadores solo encontraron un caso de reversión: las musarañas elefante de orejas cortas. Sus ancestros probablemente se alimentaban de hormigas y termitas hace más de 13 millones de años, pero hoy en día, estas criaturas del sur de África tienen una dieta mixta que incluye otros insectos y materia vegetal.

Este callejón sin salida evolutivo se debe, probablemente, a la estabilidad y abundancia de la fuente de alimento, o a la dificultad de recuperar los rasgos de un generalista una vez que el cuerpo se ha adaptado a una dieta tan específica. La historia, por tanto, nos dice que mientras haya hormigas y termitas en abundancia, la evolución seguirá amenazando con convertir a más mamíferos en implacables máquinas devoradoras de colonias.

Imagen | Claudio Olivares Medina (CC BY-NC-ND 2.0)

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España vivirá tres eclipses solares seguidos: es tan inusual que el Gobierno ha creado una comisión para posibles crisis

España vivirá tres eclipses solares seguidos: es tan inusual que el Gobierno ha creado una comisión para posibles crisis

Una carambola cósmica excepcional se cierne sobre España. Hasta tres eclipses solares cruzarán el territorio español en menos de tres años, empezando por el más espectacular de todos: el eclipse solar total de agosto de 2026, que oscurecerá un tercio del país. Es tan inusual que el Gobierno ha movilizado a trece ministerios para crear una comisión de contingencias.

El Trío de Eclipses. El 12 de agosto de 2026, un eclipse solar total dibujará una línea de 200 km desde el noroeste hasta el suroeste de España, entrando por Asturias y saliendo por Castellón para cruzar las Islas Baleares justo al atardecer. La fase de totalidad durará cerca de dos minutos en la línea central. Será el primer eclipse de este tipo en la península desde 1905.

El 2 de agosto de 2027, la sombra de un eclipse solar total entrará por la bahía de Cádiz, cruzando el Estrecho y saliendo por Almería. Ceuta, Tarifa, Cádiz capital y parte de Málaga disfrutarán de casi cinco minutos de oscuridad a media mañana. Será, además, uno de los eclipses más largos del siglo.

El 26 de enero de 2028, España vivirá también un eclipse solar anular. El "anillo de fuego" recorrerá el país de suroeste a noreste poco antes de la puesta de sol. Desde Huelva, Sevilla y Córdoba hasta Valencia, Aragón y parte de Baleares. La anularidad rondará los siete minutos y se verá con el Sol bajo. Fuera de la franja se observará como parcial.

El Gobierno se moviliza. "El Trío de Eclipses será un fenómeno astronómico sin precedentes, que prácticamente solo se podrá ver en España entre 2026 y 2028", afirmaba la ministra Diana Morant. "En el Gobierno ya estamos trabajando para afrontar los desafíos logísticos y de seguridad que supondrá este acontecimiento histórico".

La magnitud del evento ha llevado al Consejo de Ministros a aprobar la creación de una comisión especial para organizar y coordinar todas las actuaciones. Estará formada por representantes de trece ministerios. Desde Ciencia y Transportes hasta Interior, Defensa o Transición Ecológica, pasando por el Observatorio Astronómico Nacional y los grandes institutos de astrofísica del país. El secretario de Estado de Ciencia, Juan Cruz Cigudosa, presidirá la comisión, que espera convocar la primera reunión a finales de agosto.

Los desafíos del Trío de Eclipses

Las caóticas experiencias vividas en Estados Unidos durante los eclipses de 2017 y 2024 ya pusieron sobre la mesa los principales frentes abiertos:

Congestiones y accidentes. El Gobierno espera una afluencia de cientos de miles o millones de personas. La franja de totalidad del eclipse de 2026 solo tocará tierra en Groenlandia, Islandia y un país mucho más poblado y soleado: España. El resultado previsible es el colapso de autovías y carreteras secundarias, con atascos kilométricos que podrían bloquear el paso a vehículos de emergencia. Oregón es el espejo en el que nadie quiere mirarse: tuvo sus vías de acceso desbordadas durante tres días en 2017.

Sobrecarga de infraestructuras en la España vaciada. Muchos de los mejores puntos de observación se encuentran en zonas rurales o costeras con recursos limitados. La llegada repentina de cientos de miles de personas podría provocar el agotamiento de servicios básicos como agua potable, comida, combustible o baños. La cobertura móvil también podría saturarse, dejando a esas mismas personas incomunicadas. El Gobierno planea habilitar "servicios mínimos" en los puntos de observación.

Riesgo extremo de incendios. Los eclipses solares totales coincidirán con el verano: sequía, altas temperaturas y miles de coches aparcados en campos y cunetas. Es la receta perfecta para un desastre. El riesgo de incendios forestales se disparará. El precedente es, de nuevo, un incendio en Oregón en 2017 que obligó a evacuar a cientos de hogares en plena zona de totalidad pocos días antes del eclipse.

Plaga de gafas de eclipses falsas. Mirar directamente a un eclipse solar sin protección adecuada puede causar retinopatía, un daño irreversible en la retina. Para ver un eclipse es crucial usar gafas homologadas con la norma ISO 12312-2. El problema es que con cada eclipse proliferan las falsificaciones entre vendedores que hacen su agosto. En 2017, Amazon tuvo que retirar miles de unidades y reembolsar el dinero a los compradores.

El primer gran apagón fotovoltaico. Un reto propio del siglo XXI. España cuenta con un 25% de potencia solar instalada. Un eclipse total provocará una caída brusca de la generación fotovoltaica de hasta 20 GW en menos de una hora, seguida de una subida igual de rápida cuando el Sol reaparezca. Gestionar este socavón y el pico que le sigue será un desafío mayúsculo para Red Eléctrica, que tendrá que coordinar reservas de energía para garantizar la estabilidad del sistema, tal y como hicieron los operadores europeos durante el eclipse de 2015.

Saturación turística y sus efectos. El turismo astronómico es una bendición, pero también puede ser un problema. Airbnb habla de un incremento del 830% en las búsquedas de alojamiento rural para agosto de 2026. Se esperan precios disparados en hoteles y alquileres, una gentrificación temporal y el posible desplazamiento del turista habitual. Además, puede haber un impacto en la productividad laboral: trabajadores tomándose el día para ver el fenómeno. Estados Unidos estimó pérdidas de casi 700 millones de dólares en horas de trabajo.

La imprevisible meteorología. Todo el plan puede saltar por los aires si aparecen nubes. Una previsión de cielos cubiertos provocaría el desplazamiento masivo a última hora hacia lugares con mejor pronóstico, multiplicando el caos en las carreteras. El astrofísico Alejandro Sánchez lo resumía en El País: "Debido a lo imprevisible de las condiciones meteorológicas, es como si no supiéramos dónde se va a celebrar la final del Mundial hasta unas horas antes".

El coste público y la huella ambiental. Desplegar un dispositivo de esta magnitud tiene un coste: refuerzos de tráfico, sanitarios, limpieza masiva... A lo que hay que sumar la huella ambiental: basura abandonada, erosión de parajes naturales y las emisiones de carbono de millones de desplazamientos. Problemas que la comisión de contingencias tendrá que valorar.

Una oportunidad histórica

Pese a los retos, el trío ibérico de eclipses será una oportunidad dorada para la ciencia, la educación y la imagen de España. Permitirá realizar campañas de observación solar y proyectos educativos STEM en las aulas, consolidando al país como una potencia mundial en astroturismo. Para centralizar la información, el Instituto Geográfico Nacional ha estrenado una nueva web.

En definitiva, España se prepara para un evento que es a la vez un regalo de la naturaleza y una prueba de estrés para el Estado. La clave, como insiste la nueva comisión, es anticiparse, aprender de los errores ajenos y coordinarse para que en agosto de 2026, cuando la sombra de la Luna barra la península, solo tengamos que preocuparnos de mirar al cielo (con las gafas adecuadas puestas) y disfrutar de un espectáculo que no se repetirá en generaciones.

Imagen | El anillo de fuego un eclipse solar anular (Kevin Baird, CC)

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La NASA hace caso omiso del estudio de Harvard sobre una supuesta nave extraterrestre: “es un cometa interestelar”

La NASA hace caso omiso del estudio de Harvard sobre una supuesta nave extraterrestre: "es un cometa interestelar"

El 1 de julio de 2025 pasará a la historia como el día que los astrónomos confirmaron la presencia de un tercer objeto interestelar en el sistema solar. 3I/ATLAS es, según la NASA, un cometa procedente de otra estrella. Pero para el profesor de Harvard Avi Loeb, podría ser algo mucho más inquietante: una pieza de tecnología extraterrestre, posiblemente hostil.

Espera, ¿qué? En una serie de artículos y un paper científico aún no revisado por pares, Avi Loeb y sus colaboradores plantean una hipótesis que roza la ciencia ficción. Conocido por su controvertida postura sobre 'Oumuamua, el primer objeto interestelar jamás descubierto, que calificó también de posible tecnología alienígena, Loeb basa su nueva teoría en una serie de características que considera "anómalas" en la trayectoria y naturaleza de 3I/ATLAS.

Las anomalías de 3I/ATLAS. Loeb señala en su blog que la trayectoria retrógrada de 3I/ATLAS está inclinada solo unos cinco grados con respecto al plano en el que orbita la Tierra. El director del departamento de Astronomía de Harvard calcula que la probabilidad de que esto ocurra por azar es de solo un 0,2%. Su trayectoria lo acerca de forma inusual a Venus, Marte y Júpiter. Una órbita así, argumenta, sería ideal para una sonda que quisiera observar los planetas del sistema solar interior.

Por otro lado, Loeb destaca su enorme tamaño, inicialmente estimado en 20 kilómetros de diámetro. Según su artículo, deberíamos haber visto un millón de objetos del tamaño de 'Oumuamua (unos 100 metros) por cada objeto del calibre de 3I/ATLAS. Para colmo, el nuevo visitante interestelar alcanzará su punto más cercano al Sol (su perihelio) el 29 de octubre de 2025, momento en el que habrá quedado oculto a nuestra vista por el propio Sol.

La hipótesis del bosque oscuro. Loeb sugiere que volverse invisible desde nuestro punto de vista es intencionado, ya que el perihelio es el punto óptimo para realizar una maniobra de Oberth inversa: un frenado de alta eficiencia para quedar atrapado gravitacionalmente por el sistema solar sin ser detectado desde la Tierra.

Para redondear su hipótesis, Loeb enmarca esta idea en la hipótesis del bosque oscuro, popularizada por el autor de "El problema de los tres cuerpos", Cixin Liu. La hipótesis, una de las explicaciones de la paradoja de Fermi, sugiere que las civilizaciones avanzadas permanecen en silencio para evitar ser detectadas por otras civilizaciones potencialmente depredadoras. En este escenario, 3I/ATLAS sería una sonda de reconocimiento explorando sigilosamente el sistema solar.

La NASA no cree que sea una nave alienígena. Aunque los argumentos de Loeb son intrigantes, se enfrentan al a navaja de Ockham, que dice que la explicación más sencilla suele ser la correcta. En este caso, la explicación más simple es que 3I/ATLAS es un cometa, como dice la NASA. Y la comunidad astronómica tiene cada vez más evidencias para respaldar esta conclusión, refutando, punto por punto, las supuestas anomalías.

Las imágenes de telescopios como Gemini Norte o el Observatorio Vera C. Rubin muestran lo que parece una coma cometaria, una nube difusa de gas y polvo que rodea al núcleo helado del cometa cuando se calienta por el Sol. Esto debería invalidar el argumento del tamaño de 20 km, ya que el núcleo real es mucho más pequeño. El propio Loeb reconoció posteriormente que la apariencia alargada se debe al movimiento del objeto durante la exposición fotográfica, no a su forma.

Desmontando la hipótesis de Avi Loeb. Loeb señaló que no se detectaban gases específicos de cometas. Sin embargo, como explica el astrónomo Darryl Seligman, el objeto estaba aún muy lejos del Sol cuando se hicieron esas afirmaciones. Es normal que la actividad cometaria (básicamente, sublimación de hielos) sea débil a esas distancias. Se espera que a medida que se acerque al Sol, las firmas espectrales de los gases se vuelvan visibles.

La hipótesis de Loeb ha sido recibida con un fuerte escepticismo. Chris Lintott, astrónomo de Oxford, calificó la sugerencia en Live Science como "un disparate sobre zancos y un insulto al emocionante trabajo que se está realizando para comprender este objeto". Esta reacción no es por cerrazón, sino porque la abrumadora evidencia disponible apunta en otra dirección.

La realidad es que 3I/ATLAS es un objeto fascinante, un trozo de otro sistema solar que nos visita de muy lejos, y que tiene probablemente más años que el Sol. Estudiar su composición y trayectoria nos dará información valiosísima sobre cómo se forman los planetas en otros lugares de la galaxia.

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Imagen | Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA/K. Meech (IfA/U. Hawaii); Procesamiento: Jen Miller, Mahdi Zamani (NSF/NOIRLab)

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En 2023 alguien hackeó la señal GPS de 20 aviones. La alternativa europea Galileo ya ofrece una opción para evitarlo

En 2023 alguien hackeó la señal GPS de 20 aviones. La alternativa europea Galileo ya ofrece una opción para evitarlo

Un piloto volaba sobre el mar Báltico cuando, de repente, todos sus sistemas de navegación le indicaron que estaba a decenas de kilómetros de su posición real, dibujando círculos fantasma sobre territorio ruso. Semanas antes, en Oriente Medio, más de 20 tripulaciones habían reportado un "fallo total de navegación", obligando a los controladores aéreos a guiarlos a ciegas.

No eran problemas técnicos. Eran ataques deliberados a los sistemas GPS, conocidos como spoofing o suplantación de señal. En este tipo de ataques, un transmisor potente en tierra emite señales falsas que imitan a los satélites, engañando al avión para que calcule una posición y una ruta erróneas.

Ya en 2012, un equipo de la Universidad de Texas demostró que era posible tomar el control de un dron civil mediante spoofing. En 2017 se dieron los primeros casos con barcos que pasaban por el mar Negro. Hoy el Báltico y el golfo Pérsico son puntos negros donde los operadores marítimos y las aerolíneas informan rutinariamente de incidentes similares.

La respuesta de Europa ya está aquí. Hasta ahora, el sector de la aviación ha evitado una catástrofe gracias a sistemas redundantes y la pericia de los pilotos. Pero la amenaza es real, está creciendo y necesita una solución tecnológica robusta.

Por eso, la constelación Galileo, el GPS europeo, acaba de activar oficialmente su servicio OSNMA: una capa adicional de seguridad que dificulta este tipo de engaños sin degradar el rendimiento ni la precisión del posicionamiento.

Cómo funciona OSNMA. El Open Service Navigation Message Authentication (OSNMA) es una especie de sello de autenticidad digital disponible de forma gratuita para usuarios de Galileo. En esencia, es un protocolo criptográfico que introduce datos de autenticación en la propia señal del sistema de posicionamiento. Concretamente, en el mensaje I/NAV de la señal E1-B; un espacio ya reservado, de ahí que no afecte al rendimiento del servicio.

El proceso para tener un receptor compatible es obtener la clave pública criptográfica desde el Centro de Servicios Europeo de GNSS. Al recibir la señal, el receptor usa esa clave para verificar la "firma digital" del mensaje. Si la firma es falsa o no existe, el receptor sabe que está siendo víctima de un engaño y puede alertar al piloto o al sistema autónomo.

Impide el spoofing, no el jamming. OSNMA hace que suplantar una señal de Galileo sea exponencialmente más difícil. Sin embargo, no impide el jamming, es decir, que alguien interfiera en la señal mediante un ataque de fuerza bruta que sature los receptores. Es una buena noticia igualmente: ya no basta con emitir una señal falsa; habría que falsificar también la firma criptográfica en tiempo real, una proeza computacional inmensa.

OSNMA no solo servirá para aumentar la seguridad en la gestión del tráfico aéreo y marítimo. También será clave para el futuro de coches autónomos, tacógrafos inteligentes y sistemas de pago por uso de carreteras. Incluso para sectores como las telecomunicaciones, la energía y las finanzas, que dependen de una señal de tiempo ultraprecisa para sincronizar sus operaciones.

Imagen | ESA, EUSPA

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El Galileo Galilei del siglo XXI es un señor desconocido que ha descubierto más lunas de las que nadie va a descubrir ya

El Galileo Galilei del siglo XXI es un señor desconocido que ha descubierto más lunas de las que nadie va a descubrir ya

Si te preguntaran por un astrónomo, probablemente pensarías en Copérnico o Galileo Galilei. Tal vez se te viniera a la cabeza Carl Sagan. Si añadieran "que esté vivo", quizá respondieras Neil deGrasse Tyson o, en el caso de que seas fan de Queen, Brian May. El nombre que difícilmente saldría en la conversación es Scott S. Sheppard, un astrónomo tan prolífico como desconocido.

El número 1 en lo suyo. Si Cristiano Ronaldo es el mayor goleador en la historia del fútbol profesional, Scott S. Sheppard es el CR7 de descubrir objetos en nuestro sistema solar. En total, ha puesto su nombre en más de 200 lunas planetarias: 78 de Júpiter, 119 de Saturno, tres de Urano y tres de Neptuno.

Prácticamente la mitad de todas las lunas planetarias conocidas. Un récord que, como apunta IFLScience, probablemente ya nunca va a ser superado, y es que él mismo ha seguido engrosándolo en los últimos meses.

El verdadero rey de Júpiter. En abril, la Unión Astronómica Internacional (IAU) confirmó el hallazgo de dos nuevas lunas en Júpiter, elevando el total oficial del gigante gaseoso a 97. Sus nombres provisionales son S/2017 J 11 y S/2017 J 10. Ambas son lunas pequeñas y con órbitas retrógradas, es decir, giran en sentido contrario a la rotación del planeta, algo común en los satélites exteriores y más pequeños de Júpiter.

Y sí, las ha descubierto Scott S. Sheppard, que con estos dos nuevos hallazgos, suma casi 80 lunas de Júpiter en su haber. Para ponerlo en perspectiva: Galileo descubrió las cuatro primeras y más grandes lunas de Júpiter en 1610. Desde el año 2000, Sheppard ha dominado de forma aplastante la búsqueda de satélites jovianos.

Lo que se le resiste: el Planeta 9. El extenso currículum de Sheppard se parece más al índice de un atlas astronómico que a los descubrimientos de una sola persona. Además de satélites naturales en Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, este astrónomo del Carnegie Institution for Science en Washington D.C. también ha descubierto 23 planetas menores, seis candidatos a planetas enanos, tres cometas que llevan su nombre (Sheppard–Trujillo, Sheppard–Tholen y Trujillo–Sheppard) y el objeto más distante jamás observado en el sistema solar: 2018 AG37 "Farfarout", a unas 130 veces la distancia entre la Tierra y el Sol.

Aquí es donde su trabajo se vuelve aún más fascinante. Muchos de sus descubrimientos son objetos transneptunianos como 541132 Leleākūhonua "The Goblin". Y no es casualidad. Sheppard y su colega Chadwick Trujillo los encontraron mientras buscaban algo mucho más grande: el hipotético Planeta Nueve. Ellos mismos propusieron en 2014 la existencia de planeta distante tipo supertierra para explicar las extrañas órbitas agrupadas de objetos como el planeta menor Sedna.

Imagen | Carnegie Science

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Engañó a todo el mundo haciéndose pasar por astronauta durante años. No tenía ni carnet de conducir

Engañó a todo el mundo haciéndose pasar por astronauta durante años. No tenía ni carnet de conducir

"Con ustedes, el capitán Robert J. Hunt, el astronauta más joven de Estados Unidos". Aplausos. Un hombre con el mono azul de la NASA subió al escenario y, durante más de dos horas, cautivó a la audiencia con sus historias de misiones secretas a bordo del transbordador espacial Atlantis de la NASA. En un momento sacó dos losetas ennegrecidas y dijo que habían quedado así durante la reentrada atmosférica de uno de sus viajes al espacio.

Años de mentiras. Era enero de 1989. Su charla de dos horas en la Asociación de Aeronaves Experimentales de Boston sería la última después de años de ser agasajado por políticos y todo tipo de instituciones. Se había hecho pasar por piloto de combate en la Marina y astronauta de la NASA sin que nadie se descubriera su compleja red de mentiras. Hasta que, días después de esa última charla, rompió corazones y acabó encarcelado.

El origen de un farsante. La obsesión de Robert Hunt por el espacio empezó a los siete años, viendo el alunizaje del Apolo 11. Su padre compartía una fascinación similar, pero por la vida militar. Era un fontanero que se hacía llamar "coronel Hunt", aunque nunca hubiera estado en el ejército. Con 14, Robert se inició en otra de sus especialidades: el arte del engaño. A esa edad le vendió gorriones pintados de amarillo a un vecino diciéndole que eran canarios.

Tras el instituto, se alistó a la Marina, pero fue expulsado tras una evaluación psicológica después de solo dos meses. Decepcionado, decidió "continuar el sueño" por su cuenta, según relata el periodista Jeff Maysh. Comenzó a colarse en bases militares y vivir sus fantasías. En una ocasión, fue sorprendido merodeando cerca del Air Force Two, el avión del entonces vicepresidente George H. W. Bush, lo que desencadenó una investigación del FBI.

Creando al capitán Hunt. En los años 80, Hunt se casó varias veces, presentándose como graduado universitario, jugador de béisbol profesional e inventor de una crema para pañales en spray llamada "Love My Baby", supuestamente a punto de ser comprada por Johnson & Johnson por 2,5 millones de dólares. El ingrediente secreto, según él, era "aceite de tiburón".

El salto a la fama llegó cuando decidió convertirse en un héroe nacional. Falsificó documentos y se inventó una carrera como piloto de helicópteros de la Marina. Después, compró unas alas de astronauta por 20 dólares y se autoproclamó "el astronauta más joven de Estados Unidos".

Su plan era ir al espacio. Robert Hunt no tenía licencia de piloto ni carnet de conducir, pero el "capitán Hunt" había volado un F/A-18 Hornet en Libia y se había formado como astronauta en el Centro Espacial Johnson en Houston. Su objetivo, confesó más tarde, era convertirse en el primer impostor en el espacio: hacer la mentira tan grande que acabara siendo realidad.

En diciembre de 1988, la farsa alcanzó su punto álgido durante un viaje a Irlanda. Tras impresionar a la tripulación de Aer Lingus con sus credenciales, fue invitado a la cabina. Al aterrizar en Dublín, fue recibido por funcionarios del gobierno irlandés. "Ni siquiera tuve que pasar por la aduana", relata. "Tenían una pequeña banda allí, tocando el himno nacional". Más tarde tomó el té con el alcalde y recibió la ciudadanía irlandesa honoraria.

La caída del impostor. La gente se daba cuenta de que el capitán Hunt no estaba en sus cabales, pero el castillo de naipes no se derrumbó hasta que un policía llamado Andrew Palombo relacionó dos denuncias extrañas. Por un lado, American Express había bloqueado un cargo de 4.000 dólares por un jet privado en la tarjeta de crédito de Ann Sweeney, una ingeniera que trabajaba en Polaroid.

Por otro lado, una familia había denunciado que un hombre disfrazado de astronauta había convencido a su hijo de 18 años para alistarse a la Marina y luego le había exigido 4.000 dólares para anular el alistamiento usando sus "conexiones en el Pentágono". Palombo, un agente condecorado, investigó aquellas denuncias y destapó un sorprendente historial de engaños.

"Fue como verlo morir". El 28 de enero de 1989, el agente Andrew Palombo llamó a la puerta de Robert Hunt y encontró parafernalia militar, monos de vuelo, un casco de la NASA y medallas de la Guerra de Corea, un conflicto que ocurrió antes de que Hunt naciera. Las famosas losetas del transbordador espacial resultaron ser baldosas de suelo quemadas.

Hunt se declaró culpable de hurto por usar la tarjeta de su esposa y estafar a la familia del hijo recluta. Su esposa, la ingeniera óptica Ann Sweeney, había creído todas sus mentiras. Dijo que descubrirlo fue "como ver morir a alguien". "Este tipo se ha hecho pasar por astronauta de la NASA, piloto de combate de la Marina, policía de Cambridge y Dios sabe qué más", declaró a la prensa el agente Palombo.

Un estafador reincidente. Lejos de reformarse, Hunt no perdió el tiempo. Nada más salir de la cárcel, anunció su candidatura a la alcaldía de Revere, Massachusetts. "Conozco el poder y cómo moverme en él", dijo a la prensa. Tras no pagar la restitución a sus víctimas, se convirtió en un fugitivo de la ley.

Su siguiente aparición fue en San Francisco. Se presentó en una base militar como jefe del SEAL Team Six, la élite antiterrorista de la Marina. Durmió en las dependencias de los oficiales y trabajó durante tres semanas en el centro de operaciones de emergencia. Su caída fue casi cómica: el FBI lo detuvo después de que aparcara en la plaza reservada de un general. Hoy, Robert Hunt tiene 63 años y vive en New Hampshire, trabajando en la construcción.

Imágenes | NASA, Susan Lapides

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Ni en Taiwán, ni en China: El plan para fabricar los semiconductores más puros del mundo es irse al espacio

Ni en Taiwán, ni en China: El plan para fabricar los semiconductores más puros del mundo es irse al espacio

Mientras Estados Unidos y China tensaban sus relaciones con las fábricas de chips de Taiwán en el centro de la disputa, una startup galesa ha ido consiguiendo aliados para fabricar semiconductores en órbita. El objetivo: conseguir una calidad imposible de replicar en la Tierra.

Contexto. La geopolítica de los semiconductores es, posiblemente, uno de los mayores quebraderos de cabeza para las potencias mundiales. Europa importa el 80% de los chips que necesita, y el 90% de los más avanzados proviene de Taiwán. Una escalada de tensión en la región podría tener consecuencias catastróficas.

Por eso, la búsqueda de una cadena de suministro resiliente y propia es una prioridad estratégica. La solución, paradójicamente, podría no estar en la Tierra. Aquí es donde entra Space Forge, una empresa aeroespacial con sede en Cardiff que está desarrollando satélites reutilizables para fabricar semiconductores y otros materiales avanzados en órbita.

Fabricar chips en el espacio. ¿Por qué irse tan lejos para algo tan pequeño? La respuesta está en la física. El vacío y la microgravedad son condiciones ideales para el desarrollo de cristales ultrapuros, la base de cualquier semiconductor. En la Tierra, la gravedad introduce minúsculas imperfecciones y defectos en la estructura cristalina de los materiales durante su formación.

La NASA lleva décadas estudiando las ventajas de fabricar en el espacio. La gravedad provoca fenómenos como la convección y sedimentación de los materiales fundidos, lo que impide una distribución homogénea de los componentes y genera defectos. En el espacio, estos problemas desaparecen. Los materiales se forman de una manera más perfecta, lo que se traduce en chips de mayor calidad, más eficientes y con un menor consumo energético.

El primer satélite. Space Force cree que en el espacio se pueden producir "semillas" de cristal 10 veces más puras que cualquiera encontrada en la Tierra, lo que daría lugar a semiconductores con una centésima parte de los defectos. Menos defectos implica menos desperdicio, mayor rendimiento y, en última instancia, dispositivos más potentes y eficientes energéticamente.

Pero ¿cuánto hay de promesa y qué hay de realidad? La compañía ya ha puesto en órbita su primer satélite de fabricación, el ForgeStar-1. Lanzado con éxito en junio de 2025 a bordo de un cohete de SpaceX, este satélite, desarrollado íntegramente en Gales, es la primera nave espacial británica enviada al espacio con el propósito de producir nuevos materiales. Es una primera misión de demostración: probará que se puede crear el entorno adecuado para la fabricación en el espacio y validará algunas técnicas de producción.

La OTAN está llamando a la puerta. Space Forge consiguió 30 millones de dólares en su primera ronda de financiación, la serie A más grande para una empresa tecnológica espacial de Reino Unido. Lo más significativo es quién lidera la inversión: NIF, el Fondo de Innovación de la OTAN.

El NIF destacó "la independencia de la cadena de suministro y resiliencia a largo plazo" como una de las razones para invertir en la startup. Esta inyección de capital acelerará el desarrollo del ForgeStar-2, la próxima generación de su satélite de fabricación retornable.

Microgravedad como servicio. El potencial de la fabricación en microgravedad va más allá de los semiconductores. Se pueden aleaciones de metales que son imposibles de mezclar en la Tierra o nuevos materiales compuestos. La industria farmacéutica también podría beneficiarse enormemente, con mejoras en la vida útil de los medicamentos y en los métodos de administración.

Space Forge aspira a un modelo de negocio de "microgravedad-como-servicio", una idea que recuerda de alguna forma al modelo de licencias de Arm. En lugar de vender chips, alquilará espacios en sus "fábricas orbitales" para que otros produzcan sus propios materiales.

En Xataka | Fabricar materiales para el espacio está bien. Fabricar materiales en el espacio es mucho mejor porque lo cambia todo

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La noticia Ni en Taiwán, ni en China: El plan para fabricar los semiconductores más puros del mundo es irse al espacio fue publicada originalmente en Xataka por Matías S. Zavia .

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“Ayer evité tomar café”: una desagradable avería en el baño de la ISS obliga a los astronautas a extremar precauciones

"Ayer evité tomar café": una desagradable avería en el baño de la ISS obliga a los astronautas a extremar precauciones

Vivir en el espacio está lleno de desafíos. Uno de los más terrenales es la frecuencia con la que se estropean los inodoros de la Estación Espacial Internacional.

Una Amenaza Fantasma. El astronauta japonés Takuya Onishi contó en redes sociales que su fin de semana se había torcido por "un extraño desperfecto en el baño justo antes del almuerzo del sábado".

De forma un tanto críptica, Onishi relataba que, tras el incidente, había estado "viviendo con miedo a la Amenaza Fantasma, una amenaza invisible" que sus seguidores no tardaron en interpretar como una experiencia olfativa desagradable.

Extremando precauciones. Finalmente, la avería del sábado en uno de los inodoros de la Estación Espacial Internacional ha persistido esta semana, obligando a los astronautas a tomar medidas drásticas, como renunciar al café.

"El baño volvió a funcionar mal antes de ayer", explica Onishi en su perfil de X. "Tuve que pasarme la mañana de ayer sin tomar ni siquiera una taza de café", se lamenta. Para un "amante del café", como él mismo se describe, la medida refleja la seriedad con que los tripulantes de la Expedición 73 están viviendo la avería.

La enésima avería del WC. El miércoles, la astronauta de la NASA Nicole Aunapu Mann "realizó un mantenimiento de emergencia por la tarde, por lo que hoy he podido disfrutar nuevamente de una mañana tranquila", cuenta Onishi.

Pero la Amenaza Fantasma persiste. Los baños del segmento estadounidense de la estación espacial lleva semanas, si no meses, dando guerra. Sin ir más lejos, el pasado 15 de julio, el propio Onishi pasó dos horas reemplazando el "separador de la bomba del inodoro", una pieza clave que centrifuga la orina y el aire.

Una ruleta rusa escatológica. En mayo, los problemas eran aún más evidentes. Después de cambiar una bomba defectuosa junto a su compañero de la NASA Jonny Kim, Takuya Onishi comparó el uso del baño con "jugar a la ruleta rusa".

En otra ocasión, la luz de averías se encendió de madrugada. "Para no despertar a los demás, contacté en secreto a Houston y me ocupé de la situación", comentaba el astronauta japonés. Con humor, añadía que de las seis veces que se había encendido la luz de fallo, él había estado presente en cinco. Desde el control de misión le respondieron: "eres el elegido".

Una ingeniería complicada. La Estación Espacial Internacional cuenta con cuatro retretes: dos en el segmento ruso (en los módulos Zvezdá y Nauka) y dos en el segmento estadounidense (el WHC y el moderno UWMS, ambos en el módulo Tranquility). Estos sistemas son maravillas de la ingeniería que usan succión de aire en lugar de agua.

Mientras que la orina se recicla a través de un complejo procesador para convertirla en agua potable, los desechos sólidos se recogen en bolsas dentro de contenedores herméticos. Los contenedores se almacenan y, finalmente, se desechan en naves de carga diseñadas para quemarse en la atmósfera, como las Cygnus estadounidenses o Progress rusas.

Por qué fallan tanto. El nuevo inodoro UWMS ha dado muchos problemas desde su instalación, pero no es el único que falla. En los últimos años ha habido desde fugas de agua en el sistema de pretratamiento de la orina hasta averías simultáneas en todos los inodoros. Cada fallo requiere que los astronautas, que son también los fontaneros de la estación, dediquen tiempo y esfuerzo a reparaciones complejas en espacios reducidos.

El relato de Onishi, un veterano astronauta en su segunda estancia de larga duración, es un recordatorio de que la vida en órbita mezcla experimentos científicos de vanguardia en microgravedad con desafíos mucho más mundanos. Por ahora, gracias a una reparación de emergencia, la normalidad y el café han vuelto a la Estación Espacial Internacional.

Imágenes | NASA, JAXA

En Xataka | En los 90 experimentaron con vivir fuera de la Tierra y, efectivamente, todos estaríamos muertos excepto las cucarachas

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“Ayer evité tomar café”: una desagradable avería en el baño de la ISS obliga a los astronautas a extremar precauciones

"Ayer evité tomar café": una desagradable avería en el baño de la ISS obliga a los astronautas a extremar precauciones

Vivir en el espacio está lleno de desafíos. Uno de los más terrenales es la frecuencia con la que se estropean los inodoros de la Estación Espacial Internacional.

Una Amenaza Fantasma. El astronauta japonés Takuya Onishi contó en redes sociales que su fin de semana se había torcido por "un extraño desperfecto en el baño justo antes del almuerzo del sábado".

De forma un tanto críptica, Onishi relataba que, tras el incidente, había estado "viviendo con miedo a la Amenaza Fantasma, una amenaza invisible" que sus seguidores no tardaron en interpretar como una experiencia olfativa desagradable.

Extremando precauciones. Finalmente, la avería del sábado en uno de los inodoros de la Estación Espacial Internacional ha persistido esta semana, obligando a los astronautas a tomar medidas drásticas, como renunciar al café.

"El baño volvió a funcionar mal antes de ayer", explica Onishi en su perfil de X. "Tuve que pasarme la mañana de ayer sin tomar ni siquiera una taza de café", se lamenta. Para un "amante del café", como él mismo se describe, la medida refleja la seriedad con que los tripulantes de la Expedición 73 están viviendo la avería.

La enésima avería del WC. El miércoles, la astronauta de la NASA Nicole Aunapu Mann "realizó un mantenimiento de emergencia por la tarde, por lo que hoy he podido disfrutar nuevamente de una mañana tranquila", cuenta Onishi.

Pero la Amenaza Fantasma persiste. Los baños del segmento estadounidense de la estación espacial lleva semanas, si no meses, dando guerra. Sin ir más lejos, el pasado 15 de julio, el propio Onishi pasó dos horas reemplazando el "separador de la bomba del inodoro", una pieza clave que centrifuga la orina y el aire.

Una ruleta rusa escatológica. En mayo, los problemas eran aún más evidentes. Después de cambiar una bomba defectuosa junto a su compañero de la NASA Jonny Kim, Takuya Onishi comparó el uso del baño con "jugar a la ruleta rusa".

En otra ocasión, la luz de averías se encendió de madrugada. "Para no despertar a los demás, contacté en secreto a Houston y me ocupé de la situación", comentaba el astronauta japonés. Con humor, añadía que de las seis veces que se había encendido la luz de fallo, él había estado presente en cinco. Desde el control de misión le respondieron: "eres el elegido".

Una ingeniería complicada. La Estación Espacial Internacional cuenta con cuatro retretes: dos en el segmento ruso (en los módulos Zvezdá y Nauka) y dos en el segmento estadounidense (el WHC y el moderno UWMS, ambos en el módulo Tranquility). Estos sistemas son maravillas de la ingeniería que usan succión de aire en lugar de agua.

Mientras que la orina se recicla a través de un complejo procesador para convertirla en agua potable, los desechos sólidos se recogen en bolsas dentro de contenedores herméticos. Los contenedores se almacenan y, finalmente, se desechan en naves de carga diseñadas para quemarse en la atmósfera, como las Cygnus estadounidenses o Progress rusas.

Por qué fallan tanto. El nuevo inodoro UWMS ha dado muchos problemas desde su instalación, pero no es el único que falla. En los últimos años ha habido desde fugas de agua en el sistema de pretratamiento de la orina hasta averías simultáneas en todos los inodoros. Cada fallo requiere que los astronautas, que son también los fontaneros de la estación, dediquen tiempo y esfuerzo a reparaciones complejas en espacios reducidos.

El relato de Onishi, un veterano astronauta en su segunda estancia de larga duración, es un recordatorio de que la vida en órbita mezcla experimentos científicos de vanguardia en microgravedad con desafíos mucho más mundanos. Por ahora, gracias a una reparación de emergencia, la normalidad y el café han vuelto a la Estación Espacial Internacional.

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Lo que SpaceX ha conseguido con Starship es increíble. El único problema es que lo ha hecho a costa de la salud de sus empleados

Lo que SpaceX ha conseguido con Starship es increíble. El único problema es que lo ha hecho a costa de la salud de sus empleados

SpaceX no tiene parangón. La velocidad a la que ensambla sus cohetes, los prueba e itera en su diseño está lejos de la competencia. Pero viene con un coste oculto: una tasa de lesiones que multiplica por cuatro la de sus rivales y recuerda a las cifras de seguridad de hace 30 años.

Contexto. Starbase es la base de operaciones de Starship, el lugar donde la compañía aeroespacial de Elon Musk fabrica y prueba el gigantesco cohete Starship con la ambición de lanzar miles de naves a Marte en las próximas décadas.

Aunque el programa ha conseguido proezas tecnológicas impensables, su ritmo frenético y sus plazos vertiginosos están teniendo un coste humano elevado, especialmente si se comparan los riesgos que asume SpaceX con la cautela habitual de la industria espacial.

Seis veces más accidentes laborales. Datos oficiales analizados por TechCrunch revelan que Starbase sufre seis veces más accidentes laborales que la media de la industria, lo que la convierte en la fábrica de cohetes con más riesgo de lesiones de Estados Unidos.

La sede de SpaceX registró una tasa de lesiones que multiplica por cuatro la de sus rivales y se asemeja a las cifras de hace 30 años, cuando los protocolos de seguridad eran más laxos.

Las cifras son públicas. Salen de la base de datos de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (OSHA) y utilizan una métrica estandarizada: la Tasa Total de Incidentes Registrables (TRIR), que calcula el número de lesiones en un año por cada 100 trabajadores a tiempo completo. Son datos públicos que SpaceX está obligada a reportar.

Y son contundentes. La TRIR de Starbase en 2023 fue de 5,9. Es decir, por cada 100 empleados, hubo casi seis lesiones registrables. En comparación, la media del sector de la fabricación de vehículos espaciales fue de 0,7. Y la media de todo el sector espacial fue de 1,6.

Un retroceso de 30 años. Aunque la TRIR de Starbase mejoró a 4,27 en 2024, sigue siendo un dato comparable al que tenía el sector hace 30 años. En 1994, el TRIR promedio fue de 4,2. En Starbase, con 2.690 empleados en 2024, más de cuatro lesiones por cada 100 empleados supuso 3.558 días de trabajo con restricciones y 656 días de baja laboral.

Anómalo incluso dentro de SpaceX. Starbase no solo es un punto negro en comparación con el resto de la industria, sino también dentro de la propia SpaceX. Ninguna de las instalaciones de la compañía se acerca a las cifras del sureste de Texas, a excepción de las arriesgadas operaciones de recuperación de cohetes en alta mar (con un TRIR de 7,6).

Mientras Starbase registró un 4,27 en 2024, la fábrica de cohetes Falcon en Hawthorne (California) registró un 1,43. Una cifra más cercana a la de competidores como Blue Origin (un 1,09 en su fábrica de Florida) o United Launch Alliance (un 1,12 en su fábrica de Alabama). Por otro lado, fábrica de terminales Starlink en Bastrop registró un 3,49, la fábrica de satélites de Redmond registró un 2,89, la fábrica de motores en McGregor registró un 2,48.

Moverse rápido y romper cosas. La filosofía de Elon Musk funciona cuando se aplica a los cohetes, pero chirría cuando se aplica a la seguridad de sus trabajadores. ¿Qué dice Musk? Que los medios tradicionales mienten. O al menos eso dijo cuando Reuters publicó que SpaceX no había declarado lesiones que incluían amputaciones, miembros aplastados y una muerte por una ráfaga de viento que lanzó a un trabajador desde un camión.

¿Qué dice la NASA? Los contratos de la NASA con SpaceX incluyen cláusulas específicas que permitirían a la agencia intervenir en caso de una "violación grave de la seguridad", como una sanción "reiterada" por parte de la OSHA. La tasa de TRIR elevada, por sí sola, no es suficiente para activar estas cláusulas.

Imagen | SpaceX

En Xataka | Los residentes de Starbase votaron ser la ciudad de SpaceX. Ahora les ha llegado una carta sobre el derecho a su propiedad

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