Llevamos 75 años enviando nuestra ubicación al espacio sin darnos cuenta. Ahora es detectable en más de 120.000 estrellas

Llevamos 75 años enviando nuestra ubicación al espacio sin darnos cuenta. Ahora es detectable en más de 120.000 estrellas

Puede que los intentos deliberados por contactar con civilizaciones extraterrestres, como el famoso mensaje de Arecibo, no hayan recibido respuesta. Pero lo que quita el sueño a un grupo de cosmólogos no son nuestros mensajes bienintencionados, sino los que envían sin darse cuenta todos los aeropuertos del mundo.

Una baliza increíblemente potente. Llevamos décadas gritando al cosmos sin ni siquiera pretenderlo, delatando nuestra existencia en más de 120.000 sistemas estelares cercanos.

Una nueva investigación presentada en la Royal Astronomical Society revela que la fuga electromagnética combinada de todos nuestros aeropuertos forman una baliza muy potente. Según el estudio, la señal es tan intensa que una civilización con tecnología similar a la nuestra podría detectarla a una distancia de hasta 200 años luz.

Radares de aviación civil y militares. Los investigadores de la Universidad de Mánchester simularon cómo se propagan en el espacio las señales de radar que se usan para controlar el tráfico aéreo. La conclusión es asombrosa: la potencia combinada de los radares de aviación civil suma 2×10¹⁵ vatios, una cifra suficiente para que un radiotelescopio lo capte a cientos de años luz.

Pero la cosa no acaba ahí. Los radares militares, aunque tienen una potencia acumulada menor de 1×10¹⁴ vatios, crean un patrón que barre el cielo como un faro. Esta señal parecerá claramente artificial para cualquiera que observe desde distancias interestelares. De hecho, puede ser hasta 100 veces más potente que las señales de fondo, dependiendo de la ubicación del observador.

Nuestra tecnofirma accidental desde 1950. Si bien el potencial de detección es de 200 años luz, estos sistemas de radar solo emiten con una intensidad similar desde la década de 1950, lo que significa que nuestra señal no intencionada se ha expandido por ahora unos 75 años luz en todas las direcciones.

Nuestra tecnofirma ya ha alcanzado sistemas estelares cercanos como Proxima Centauri (4 años luz), la estrella de Barnard (6 años luz) y AU Microscopii (32 años luz), pero todavía hay que esperar otros 125 años para que se propague al máximo y sea detectable en un radio de 200 años luz.

Hay dos formas de tomarse esto. Por un lado, estamos enviando a todo el vecindario una señal inequívoca de que en la Tierra hay vida inteligente. Figuras como el astrónomo David Brin han sido muy críticos con la idea de "gritar al cosmos" sin establecer primero un consenso global. Es una decisión arrogante, argumenta, porque podría acabar afectando a toda la humanidad.

Por otro lado, el estudio nos da una pista importante para la búsqueda de vida extraterrestre: si hay otras civilizaciones como la nuestra, tal vez las señales más fáciles de localizar no sean sus mensajes, sino los radares de sus aeropuertos.

Imagen | MasterPhoto-DK (CC BY 2.0)

En Xataka | Qué es la paradoja de Fermi y por qué el arquitecto de la bomba atómica dio un giro a la búsqueda de vida extraterrestre

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La noticia Llevamos 75 años enviando nuestra ubicación al espacio sin darnos cuenta. Ahora es detectable en más de 120.000 estrellas fue publicada originalmente en Xataka por Matías S. Zavia .

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Pero la cosa no acaba ahí. Los radares militares, aunque tienen una potencia acumulada menor de 1×10¹⁴ vatios, crean un patrón que barre el cielo como un faro. Esta señal parecerá claramente artificial para cualquiera que observe desde distancias interestelares. De hecho, puede ser hasta 100 veces más potente que las señales de fondo, dependiendo de la ubicación del observador.

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PLD Space tiene un plan pormenorizado para convertirse en la fábrica de cohetes de Europa. Y las piezas han empezado a encajar

PLD Space tiene un plan pormenorizado para convertirse en la fábrica de cohetes de Europa. Y las piezas han empezado a encajar

Con el Miura 1, PLD Space se convirtió en la primera empresa privada de Europa en lanzar con éxito un cohete suborbital. Desde entonces, la compañía española ha pisado el acelerador con un proyecto en mente: lanzar el Miura 5 en 2026. Hoy el primer cohete orbital de España no es un proyecto, sino una realidad tangible que se está ensamblando en Elche. PLD Space ya ha fabricado todos sus componentes y se prepara para arrancar por primera vez sus motores.

El TEPREL-C ruge en Teruel. Un cohete es, en esencia, un motor con un gran depósito de combustible. El Miura 5 tendrá cinco motores TEPREL-C alimentados por turbobomba en su primera etapa, generando un empuje combinado de 950 kN, 30 veces más que el Miura 1.

El desarrollo del componente más importante del cohete avanza a contrarreloj. La compañía ya probó en sus bancos de ensayo del aeropuerto de Teruel las cámaras de combustión, validando tecnologías de fabricación como la electrodeposición de cobre y níquel. Las turbobombas, las más grandes desarrolladas por una startup europea, también fueron puestas a prueba con un encendido completo antes de su integración final en el motor.

Elementos como los generadores de gas y las válvulas criogénicas fueron diseñadas, fabricadas y probadas internamente siguiendo las lecciones aprendidas durante el desarrollo del Miura 1. Un proceso que ha culminado con el inicio de la fabricación en serie del motor: ya hay cuatro motores de la familia TEPREL-C en producción para la campaña de calificación final.

Las planchas de aluminio han cobrado forma. Paralelamente al desarrollo de los motores, la construcción de la propia estructura del cohete avanza a buen ritmo. En un vídeo reciente, la compañía detalla cómo su fábrica de Elche ha estado trabajando en el moldeado y la prueba de las estructuras metálicas (los tanques de combustible) y de materiales compuestos (el módulo de separación entre etapas y la cofia que protegerá los satélites de los clientes).

Estos componentes ya han sido sometidos a pruebas de todo tipo: tests a temperatura ambiente, criogénicos, y con cargas de compresión y flexión para asegurar que la estructura soportará las brutales condiciones del lanzamiento. La idea es refinar el diseño con los resultados de los prototipos para maximizar su rendimiento. Tras validar los modelos de ingeniería, PLD Space se encuentra ahora fabricando los componentes de calificación finales, el paso previo a la producción en serie del Miura 5.

La rampa de lanzamiento está en marcha. La compañía firmó un contrato de desarrollo con la agencia espacial francesa (CNES) para construir su propio complejo de lanzamiento en el Puerto Espacial Europeo de Kourou, en la Guayana Francesa. Las obras civiles comenzarán este mismo verano en el mismo lugar donde Francia lanzó su primer cohete, el ELM-Diamant.

La ubicación es inmejorable: su cercanía al ecuador permitirá optimizar las trayectorias del Miura 5 y lanzar cargas más pesadas con menos combustible. Pero PLD Space no se conforma y ha firmado también un acuerdo con Omán para construir una segunda base de lanzamiento en el puerto espacial Etlaq. Este movimiento le dará acceso directo al mercado de Oriente.

Un plan para ser la fábrica de cohetes de Europa. Al mismo tiempo que desarrolla el Miura 5, PLD Space está levantando un complejo industrial para fabricarlo en serie. La empresa ha diseñado un plan para escalar su producción a 32 unidades anuales para 2030.

Este esfuerzo industrial se apoya en una cadena de suministro de casi 400 socios, mayoritariamente españoles y europeos, que ha invertido 50 millones de euros desde principios de 2024. PLD Space ha encadenado una serie de hitos cruciales que dibujan una hoja de ruta muy clara y ambiciosa, como demuestra la confianza europea.

Espaldarazo de la Agencia Espacial Europea. PLD Space ya es oficialmente una de las cinco empresas preseleccionadas por la ESA para garantizar el acceso soberano al espacio en Europa. El European Launcher Challenge ha adjudicado contratos de hasta 169 millones de euros a las cinco compañías, entre las que se encuentran también la francesa Maiaspace, la británica Orbex y las alemanas Isar Aerospace y Rocket Factory Augsburg.

PLD Space ha propuesto al Miura 5 como su lanzador operativo inmediato y a su futuro cohete pesado y reutilizable, el Miura Next, como el siguiente paso. La decisión final de la ESA se tomará en noviembre de 2025, pero la preselección ya posiciona a la empresa española como un actor clave y un potencial líder industrial en el sector de lanzadores europeo.

Imagen | PLD Space

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El primer detector de neutrones de España está en Guadalajara. Desde aquí se decide cuándo viajaremos a Marte

El primer detector de neutrones de España está en Guadalajara. Desde aquí se decide cuándo viajaremos a Marte

En un rincón del Parque Científico y Tecnológico de Guadalajara, lejos de grandes telescopios y agencias espaciales, hay una mole de 40 toneladas dedicada a detectar las partículas de alta energía que bombardean constantemente la Tierra.

Se llama CaLMa. "Castilla-La Mancha Neutron Monitor". Y desde hace más de una década es la primera y única instalación de su tipo en España. Su trabajo: vigilar las embestidas del Sol y entender cómo afectan los rayos cósmicos a nuestro planeta.

Del espacio a Guadalajara. El origen de CaLMa está intrínsecamente ligado a la misión Solar Orbiter de la Agencia Espacial Europea. Científicos de la Universidad de Alcalá diseñaron uno de los instrumentos clave de la sonda, el Detector de Partículas Energéticas.

A raíz de esa experiencia, surgió una idea: construir un instrumento en tierra. "Pensamos en un sistema que nos permitiese probar desarrollos relacionados con la electrónica y utilizarlo como un detector complementario a las medidas que realiza el que está a bordo de la sonda Solar Orbiter", explicó a elDiario.es Juan José Blanco, responsable del proyecto.

Funcionando desde 2011. Lo que empezó casi como un proyecto de apoyo para una misión espacial de la ESA se ha convertido en un referente internacional en la monitorización de neutrones. Financiado con fondos de la Unión Europea y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, CaLMa se integra en la Red Mundial de Monitores de Neutrones, donde vierte sus datos en tiempo real.

Hoy es un proyecto distribuido. CaLMa tiene un nodo gemelo llamado ORCA que detecta tanto neutrones como muones. Está en la base antártica Juan Carlos I de la isla Livingston, una ubicación magnéticamente privilegiada.

El proyecto cuenta además con un detector móvil llamado mini-CaLMa que ha viajado a bordo del buque Hespérides para medir el flujo de rayos cósmicos durante toda la travesía hasta la Antártida. El último nodo en sumarse al proyecto se llama ICaRO y está instalado en el Observatorio Atmosférico de Izaña (en Tenerife). Mide neutrones de origen solar desde 2.000 metros de altitud.

Qué mide exactamente. Cuando los rayos cósmicos (partículas de altísima energía provenientes del espacio profundo) chocan con los átomos de nuestra atmósfera, generan una cascada de partículas secundarias. Entre ellas, neutrones que llegan a la superficie.

El Sol, con su campo magnético, actúa como un escudo modulador: a mayor actividad solar, menos rayos cósmicos galácticos llegan a la Tierra, y viceversa. Midiendo el flujo de neutrones, CaLMa puede inferir la actividad solar. Además, es capaz de detectar directamente la llegada de partículas energéticas solares que han sido expulsadas durante grandes erupciones.

Cómo funciona un monitor de neutrones. El detector consiste en tubos llenos de gas rodeados por varias capas que alternan plomo y polietileno. Esta estructura permite rechazar los neutrones que no son muy energéticos, es decir los medioambientales, dejando pasar los que llegan del espacio, tras reducir su velocidad, para poder analizarlos. Con 12 de sus 15 tubos activos, esta máquina de 40 toneladas es un filtro de partículas de una precisión asombrosa.

Para qué sirve CaLMa. Toda esta tecnología tiene un fin muy práctico: protegernos de la meteorología espacial. Las erupciones solares y las eyecciones de masa coronal pueden ser espectaculares y crear intensas auroras boreales, pero también son extremadamente peligrosas para nuestra civilización tecnológica.

Los operadores de la red eléctrica utilizan estos datos para proteger sus instalaciones. Las aerolíneas y las agencias espaciales los necesitan para evaluar los niveles de radiación en rutas de gran altitud. Y la industria espacial para proteger a los astronautas y satélites en órbita.

Incluso tiene aplicaciones para viajes interplanetarios. Tras haber medido ya un ciclo solar completo de 11 años, CaLMa puede usarse en las misiones a Marte para saber cuál es el mejor momento para iniciar el viaje, minimizando la exposición de los astronautas a la radiación.

Imagen | UAH

En Xataka | El estudio más grande en ratones siembra dudas sobre los viajes a Marte: el espacio encoge los riñones

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Ya se especula hasta con suelo marciano: el trozo más grande de Marte en la Tierra acaba de venderse por 5,3 millones de dólares

Ya se especula hasta con suelo marciano: el trozo más grande de Marte en la Tierra acaba de venderse por 5,3 millones de dólares

Una roca proveniente de Marte que fue hallada en el desierto del Sahara en noviembre de 2023 ha pulverizado todos los récords en una subasta en Nueva York.

Un meteorito de 25 kilogramos. El trozo de Marte más grande encontrado en la Tierra ya tiene dueño, y es un comprador anónimo que ganó la subasta de Sotheby's tras una puja de 4,3 millones de dólares. Pagará 5,3 millones, si sumamos impuestos y tasas, el precio más alto jamás pagado por un meteorito.

La roca, bautizada como NWA 16788, pesa nada menos que 24,67 kilogramos. Con sus casi 38 centímetros de largo, es un 70% más grande que el anterior meteorito marciano más grande.

De Marte a un coleccionista anónimo. NWA 16788 había recorrido 225 millones de kilómetros cuando un cazador de meteoritos se hizo con él en la remota región de Agadez, en Níger. No se desprendió suavemente de Marte. Fue arrancado de su superficie por el impacto de un asteroide tan violento que licuó parte de sus minerales y lo catapultó al espacio.

Desde allí, emprendió un viaje de unos 225 millones de kilómetros antes de que la gravedad terrestre lo atrajera. Su corteza rojiza y las depresiones en su superficie son las cicatrices de su entrada a través de nuestra atmósfera. Ahora es oficialmente un objeto de lujo que demuestra que es posible especular con suelo marciano.

El mercado extraterrestre está en auge. Esta venta no es un hecho aislado, sino la confirmación de una tendencia al alza. El mercado de los meteoritos es un nicho activo donde la rareza, el tamaño y la historia de las rocas disparan los precios, pero ninguno ha alcanzado un precio tan alto como NWA 16788.

El que más cerca estuvo fue el meteorito Fukang, célebre por sus gemas de olivino incrustadas. En 2008, la casa Bonhams intentó venderlo por 2 millones de dólares. Los pujadores prefirieron invertir su dinero en el estiércol fosilizado de un dinosaurio que tenía 130 millones de años. En 2021, la casa Christie's vendió un meteorito marciano por 200.000 dólares.

Quién sabe si lo veremos en un museo. La venta de un meteorito tan singular ha reavivado, como era de esperar, una vieja polémica en la comunidad científica. Muchos lamentan que una pieza de incalculable valor para la ciencia y la divulgación pueda acabar en una cámara acorazada privada. Al ser anónimo, se desconocen las intenciones del comprador

Afortunadamente, no todo el meteorito está perdido para la ciencia. Se ha conservado una muestra de referencia en el Observatorio de la Montaña Púrpura, en China para analizarlo.

Imagen | Sotheby's

En Xataka | El trozo más grande de Marte que hay en la Tierra no está en un museo, ni un laboratorio: está en una casa de subastas

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La IA ha doblado el precio de un metal ultrarraro. El problema es que lo necesitamos para almacenar energía renovable

La IA ha doblado el precio de un metal ultrarraro. El problema es que lo necesitamos para almacenar energía renovable

Dos revoluciones tecnológicas están redefiniendo, al mismo tiempo, todo el sector de la energía: la transición hacia fuentes renovables y el auge imparable de la inteligencia artificial. La primera necesita baterías baratas y eficientes. La segunda tiene un apetito insaciable de datos y necesita hardware para almacenarlos. El problema es que ambas están colisionando en el mercado de un metal ultrarraro: el rutenio. Y la IA está ganando la batalla.

El rutenio está en máximos históricos. En el último año, este discreto mineral de color gris plateado se ha convertido en la estrella inesperada de los mercados de las materias primas. Su precio se ha duplicado, alcanzando los 25.720 dólares por kilogramo, según datos del refinador de metales Johnson Matthey que recoge Bloomberg. La cifra no solo eclipsa las subidas del oro o la plata, sino que roza su máximo histórico de 27.970 dólares, alcanzado hace 18 años.

Qué ha desatado esta fiebre. La respuesta está en los centros de datos que alimentan la inteligencia artificial. El rutenio, un metal del grupo del platino, es excepcionalmente duro y versátil. Una de sus aplicaciones en electrónica son los discos duros de alta capacidad, que utilizan una capa de rutenio de menos de un nanómetro de espesor para aumentar enormemente la densidad de datos. A medida que la IA generativa y el cloud computing exigen almacenar cantidades astronómicas de información, la demanda se dispara.

Pero el problema de fondo es la escasez. El rutenio es uno de los elementos más raros de la corteza terrestre. Se obtiene casi exclusivamente como subproducto de la minería del platino, y su suministro anual es minúsculo: apenas 30 toneladas el año pasado. A menos que aumente la inversión en minería, los analistas prevén que el mercado entre en déficit el próximo año. Es decir, que la demanda supere a la oferta.

No solo la IA necesita rutenio. Además de los discos duros, el metal es un componente vital en varias de las químicas más prometedoras para baterías de almacenamiento masivo de energía. El óxido de rutenio ofrece una capacitancia y una velocidad de carga y descarga inigualables, por lo que se pretendía usar en supercondensadores antes de que la IA duplicara su precio.

También es un metal necesario en las baterías de litio-oxígeno, consideradas una de las próximas grandes revoluciones en baterías por su altísima densidad energética. Pero estas celdas dependen de catalizadores eficientes. Los nanocatalizadores de rutenio​ logran capacidades y ciclos de vida extraordinarios, pero con el precio actual son inviableas.

Cómo afecta al sector de la energía. Ningún sector es capaz de afrontar inversiones tan grandes como el de la inteligencia artificial. La IA se está quedando con el rutenio para guardar datos mientras el planeta entero afronta otro desafío urgente: almacenar energía para abandonar los combustibles fósiles. Las renovables intermitentes, como la solar y la eólica, necesitan baterías a gran escala para guardar la energía que generan cuando brilla el sol o sopla el viento, pudiendo usarla más tarde cuando cae la noche o el viento deja de soplar.

Según la Agencia Internacional de la Energía, en 2023 se instalaron 42 GW de capacidad en baterías, más del doble que el año anterior. Es una cifra impresionante, pero insuficiente para cumplir los objetivos del Acuerdo de París. El mundo necesita multiplicar por seis ese ritmo y alcanzar unos 1.500 GW de capacidad de almacenamiento de aquí a 2030 (de los cuales 1.200 GW serían baterías).

¿Hay alguna alternativa al rutenio? Existen otras tecnologías que permiten almacenar grandes cantidades de datos, pero son muy caras, por lo que la industria sigue apostando por el rutenio. De hecho, un informe de International Data Corp. prevé que las ventas de discos duros con rutenio aumenten un 16% este año, arrastrando consigo las existencias del metal.

Investigadores de todo el mundo han pasado años desarrollando nuevas baterías avanzadas asumiendo un precio para el rutenio que, aunque elevado, era manejable. Ahora, la explosión de la demanda por la IA ha creado una curva de costes que nadie anticipó, y que obliga a empezar de cero.

Imagen | Metalle-w (CC BY-SA 3.0)

En Xataka | Hay empresas gastando millones en almacenar el hidrógeno. Alemania acaba de almacenarlo en bicarbonato

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La NASA lleva equivocada desde 1986: un repaso de la misión Voyager 2 ha revelado que Urano no es como lo describen

La NASA lleva equivocada desde 1986: un repaso de la misión Voyager 2 ha revelado que Urano no es como lo describen

Urano, el planeta que orbita de lado, ha sido desde siempre el bicho raro de nuestro sistema solar. Desde que la sonda Voyager 2 de la NASA lo sobrevoló en 1986, los astrónomos han lidiado con un misterio desconcertante: a diferencia de sus primos gaseosos Júpiter, Saturno y Neptuno, Urano parecía no tener una fuente de calor interna importante. Era, en apariencia, un mundo inerte y energéticamente muerto. Pero esa idea acaba de saltar por los aires.

Un poco de contexto. En enero de 1986, la sonda Voyager 2 se convirtió en la primera y única nave en visitar Urano, regalándonos las imágenes más icónicas del planeta y los datos que sentaron las bases de todo lo que sabemos sobre él. Uno de los más importantes fue su balance energético, el calor que emite respecto al que recibe del Sol.

Los planetas gigantes tienen una masa inmensa, por lo que retienen una cantidad considerable del calor de su formación y lo liberan a lo largo de miles de millones de años. Este flujo de calor interno es evidente en Júpiter, Saturno y Neptuno. Sin embargo, los datos del instrumento IRIS de la Voyager 2 contaron una historia muy diferente sobre Urano.

Según un estudio de 1990, el planeta emitía una cantidad de energía casi idéntica a la que recibía del Sol: el flujo de calor interno era estadísticamente indistinguible de cero. Urano se convirtió así en la anomalía del sistema solar: un gigante helado que, por alguna razón, se había enfriado mucho más rápido o se había formado de una manera completamente diferente a los demás planetas.

No estaba muerto. Tampoco de parranda. Un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad de Houston ha resuelto por fin el misterio. Tras analizar décadas de datos, los científicos han demostrado que Urano sí emite más calor del que recibe del Sol. No es el planeta inerte que creíamos, sino un mundo dinámico con un motor interno que, aunque modesto, está muy presente en el balance energético.

El error no estaba en las mediciones de la Voyager 2, sino en la interpretación de una sola instantánea en el tiempo. Aquí es donde entra el nuevo estudio dirigido por Xinyue Wang y Liming Li, de la Universidad de Houston. En lugar de basarse únicamente en el sobrevuelo de 1986, su equipo recopiló y analizó datos de un periodo mucho más largo (de 1946 a 2030), abarcando casi una órbita completa de Urano, que dura 84 años terrestres.

Urano es un planeta de extremos. Su eje de rotación está inclinado 97,7 grados, por lo que básicamente rueda sobre su órbita. Combinado con una órbita notablemente larga, provoca estaciones extremas que duran unos 21 años cada una, con un hemisferio bañado por la luz solar continua mientras el otro permanece en una oscuridad helada.

Los investigadores descubrieron que este ciclo estacional es la clave de todo. La energía solar que absorbe el planeta no es constante, sino que varía significativamente a lo largo de su año. Los análisis de 1986, realizados cerca del solsticio de invierno del hemisferio norte, no capturaron la imagen completa. Al promediar el balance energético a lo largo de toda la órbita, los resultados son inequívocos: Urano emite de forma consistente un 12,5% más de energía de la que recibe del Sol.

No tan bicho raro. Urano encaja ahora mucho mejor en los modelos de formación de planetas gigantes. Tiene un motor interno, aunque es más débil que el de sus vecinos, lo que sugiere que su evolución fue más parecida a la del resto de lo que se pensaba. Este hallazgo no solo cambia nuestra comprensión sobre cómo se forman y evolucionan los planetas gigantes, sino que llega en el momento justo, cuando tanto la NASA como China preparan misiones para visitarlo.

Si la pregunta es por qué la Voyager 2 obtuvo una imagen tan engañosa del planeta, la respuesta es sencillamente mala suerte. En los días previos al sobrevuelo de 1986, el Sol bombardeó Urano con una tormenta geomagnética inusualmente potente. Este fenómeno comprimió la magnetosfera del planeta, lo que hizo que la nave capturara datos en un día de condiciones extremas.

Imagen | NASA/Erich Karkoschka

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Las imágenes más cercanas al Sol jamás tomadas no solo son hipnóticas: muestran cómo se invierte el campo magnético

Las imágenes más cercanas al Sol jamás tomadas no solo son hipnóticas: muestran cómo se invierte el campo magnético

La NASA se ha metido en la boca del lobo, el lugar donde se originan las tormentas solares. El equipo de la Sonda Solar Parker acaba de publicar las imágenes más cercanas al Sol que se han tomado nunca. Es la primera vez que la humanidad ve con este nivel de detalle las eyecciones de masa coronal y el campo donde su polaridad magnética cambia de norte a sur.

El Sol en primerísimo primer plano. Cuando tomó las imágenes a finales de 2024, la Sonda Solar Parker de la NASA estaba a solo 6,1 millones de kilómetros de la superficie visible del Sol: la fotosfera. Aquel día, la sonda no solo se convirtió en el objeto artificial más rápido de la historia, con una velocidad de 692.000 km/h. También usó su cámara WISPR para capturar en detalle la corona del Sol y el nacimiento del viento solar, el flujo constante de partículas cargadas que baña todo el sistema solar.

La cuna del clima espacial. Lo más revolucionario de estas imágenes es que permiten visualizar la lámina de corriente heliosférica, una gigantesca y ondulada "costura" del sistema solar que se extiende desde el Sol, marcando el límite donde la polaridad del campo magnético se invierte. Verla tan de cerca es un documento invaluable para entender cómo se propaga el viento solar.

Además, la sonda ha logrado observar la colisión y fusión de múltiples eyecciones de masa coronal en alta resolución. "Estamos viendo las CMEs apilándose unas sobre otras", explica Angelos Vourlidas, científico del instrumento WISPR. Comprender cómo se fusionan es clave, ya que estas fusiones pueden crear tormentas geomagnéticas mucho más potentes y peligrosas.

El misterio de los switchbacks. La misión Parker no es solo batir récords de proximidad y velocidad. Su objetivo principal es resolver enigmas que los físicos solares llevan décadas intentando descifrar. Uno de los mayores descubrimientos de la sonda ha sido la abundancia de los llamados 'switchbacks' o inversiones magnéticas, pliegues en el campo magnético que invierten su dirección en intervalos breves, como haciendo zigzag.

Gracias a las aproximaciones de la Sonda Solar Parker, ahora sabemos que estas estructuras se originan en la superficie visible del Sol y son uno de los motores del viento solar rápido. También que hay dos tipos de viento solar lento. Uno parece nacer de grandes bucles magnéticos, mientras que el otro procedería de agujeros coronales.

Tocar el Sol sin derretirse. Acercarse tanto al Sol plantea una pregunta obvia: ¿cómo es posible que la sonda no se derrita? La clave está en la diferencia entre temperatura y calor. La corona solar tiene una temperatura de millones de grados, pero es un vacío con una densidad bajísima. Hay pocas partículas, por lo que, aunque se mueven muy rápido (alta temperatura), no transfieren mucha energía (bajo calor). Como meter la mano en un horno caliente.

Aun así, la nave necesita protección. Ahí entra en juego su escudo térmico de 2,4 metros de diámetro hecho de un compuesto de carbono. El escudo es capaz de soportar temperaturas de hasta 1.400 °C en su cara externa, mientras que el cuerpo de la nave se mantiene a unos confortables 30 °C. Otros instrumentos expuestos están fabricados con materiales exóticos como molibdeno y tungsteno, el metal con el punto de fusión más alto conocido: 3.422 °C.

Imagen | NASA

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Sabemos exactamente dónde y cuándo ocurrirá el eclipse solar más largo de la historia: lo verán nuestros tataranietos

Sabemos exactamente dónde y cuándo ocurrirá el eclipse solar más largo de la historia: lo verán nuestros tataranietos

El 16 de julio de 2186, la Luna se alineará perfectamente entre la Tierra y el Sol, creando un eclipse sin precedentes históricos. A menos que el excéntrico millonario empeñado en rejuvenecer tenga éxito, ninguno de nosotros estará aquí para verlo. Pero nuestros descendientes querrán pasar ese día en algún lugar de Colombia, Venezuela o Guyana.

7 minutos y 29 segundos. El eclipse solar total más largo de la historia superará en casi dos segundos la duración del que ostentaba el récord hasta ahora: el eclipse del 15 de junio del año 743 a.C., que alcanzó una totalidad de 7 minutos y 27 segundos sobre el océano Índico, cerca de las actuales Kenia y Somalia.

Ningún eclipse habrá durado tanto desde antes del 4000 a.C., y ninguno lo hará hasta después del 8000 d.C., por lo que podemos estar seguros de que será un evento astronómico realmente único. El eclipse solar total de mayor duración en un intervalo de 12.000 años.

La Luna oscurecerá Sudamérica. El histórico eclipse solar de 7 minutos y 29 segundos no ocurrirá sobre tierra firme: la franja de totalidad alcanzará su mayor duración sobre el océano Atlántico.

Sin embargo, el norte de Sudamérica disfrutará también de totalidades extraordinariamente largas. Especialmente en Colombia (desde Cali hasta Puerto Ayacucho), Venezuela (desde el Orinoco hasta Imataca) y Guyana (en toda la mitad norte del país, incluyendo Georgetown).

El espectáculo no se limitará a esa estrecha franja. Prácticamente toda Sudamérica, incluyendo la totalidad del territorio brasileño, podrá observar un eclipse parcial de gran magnitud. El eclipse también será visible de forma parcial desde México hasta Paraguay, y al oeste de África. En España apenas rozará las Islas Canarias al atardecer.

Por qué va a durar tanto. La razón de esta duración tan extrema es una "tormenta perfecta" en las posiciones de los tres cuerpos. La Tierra se encontrará en su punto más alejado del Sol (su afelio), lo que hará que el disco solar se vea ligeramente más pequeño.

La Luna, por su parte, estará en su punto más cercano a la Tierra (su perigeo), por lo que su disco aparente será más grande. Y por último, la trayectoria del eclipse pasará muy cerca del ecuador terrestre. Esta combinación maximiza el tiempo que la sombra de la Luna tarda en barrer la superficie de la Tierra.

Cómo estamos tan seguros. La predicción de eclipses es una de las más exitosas proezas de la astronomía computacional. Los científicos alimentan sus superordenadores con las posiciones y velocidades actuales de la Tierra y la Luna, y luego usan las leyes de movimiento de Newton para saber lo que va a pasar dentro de varios siglos o incluso milenios.

Estos algoritmos son en realidad modelos que integran las ecuaciones gravitacionales para proyectar sus posiciones en el futuro. Y lo hacen con una precisión asombrosa, generalmente con un margen de error inferior a un minuto a lo largo de cientos de años.

Primo hermano de un eclipse reciente. El eclipse solar total de 2186 pertenece al mismo "linaje" que el Gran Eclipse de Norteamérica del 8 de abril de 2024, el ciclo de Saros 139. Un ciclo de Saros es un periodo de aproximadamente 18 años, 11 días y 8 horas, tras el cual la geometría Sol-Tierra-Luna se repite de forma casi idéntica, produciendo un eclipse muy similar pero desplazado unos 120 grados hacia el oeste.

Las discusiones entre los entusiastas de los eclipses ya fantasean con cómo será la caza de este evento en 2186. Se habla de flotas de cruceros posicionados en el Atlántico y de vuelos en aviones hipersónicos para perseguir la sombra y extender aún más la experiencia de la totalidad.

Aunque nosotros solo podemos imaginarlo, es un recordatorio fascinante de cómo la ciencia nos permite viajar en el tiempo y ser testigos, al menos sobre el papel, de las maravillas que el cosmos reserva para las generaciones futuras.

Imagen | ESA

En Xataka | Dos naves europeas se sincronizaron en el espacio para crear un eclipse artificial. Es un antes y un después en la ciencia solar

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La noticia Sabemos exactamente dónde y cuándo ocurrirá el eclipse solar más largo de la historia: lo verán nuestros tataranietos fue publicada originalmente en Xataka por Matías S. Zavia .

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Sabemos exactamente dónde y cuándo ocurrirá el eclipse solar más largo de la historia: lo verán nuestros tataranietos

Sabemos exactamente dónde y cuándo ocurrirá el eclipse solar más largo de la historia: lo verán nuestros tataranietos

El 16 de julio de 2186, la Luna se alineará perfectamente entre la Tierra y el Sol, creando un eclipse sin precedentes históricos. A menos que el excéntrico millonario empeñado en rejuvenecer tenga éxito, ninguno de nosotros estará aquí para verlo. Pero nuestros descendientes querrán pasar ese día en algún lugar de Colombia, Venezuela o Guyana.

7 minutos y 29 segundos. El eclipse solar total más largo de la historia superará en casi dos segundos la duración del que ostentaba el récord hasta ahora: el eclipse del 15 de junio del año 743 a.C., que alcanzó una totalidad de 7 minutos y 27 segundos sobre el océano Índico, cerca de las actuales Kenia y Somalia.

Ningún eclipse habrá durado tanto desde antes del 4000 a.C., y ninguno lo hará hasta después del 8000 d.C., por lo que podemos estar seguros de que será un evento astronómico realmente único. El eclipse solar total de mayor duración en un intervalo de 12.000 años.

La Luna oscurecerá Sudamérica. El histórico eclipse solar de 7 minutos y 29 segundos no ocurrirá sobre tierra firme: la franja de totalidad alcanzará su mayor duración sobre el océano Atlántico.

Sin embargo, el norte de Sudamérica disfrutará también de totalidades extraordinariamente largas. Especialmente en Colombia (desde Cali hasta Puerto Ayacucho), Venezuela (desde el Orinoco hasta Imataca) y Guyana (en toda la mitad norte del país, incluyendo Georgetown).

El espectáculo no se limitará a esa estrecha franja. Prácticamente toda Sudamérica, incluyendo la totalidad del territorio brasileño, podrá observar un eclipse parcial de gran magnitud. El eclipse también será visible de forma parcial desde México hasta Paraguay, y al oeste de África. En España apenas rozará las Islas Canarias al atardecer.

Por qué va a durar tanto. La razón de esta duración tan extrema es una "tormenta perfecta" en las posiciones de los tres cuerpos. La Tierra se encontrará en su punto más alejado del Sol (su afelio), lo que hará que el disco solar se vea ligeramente más pequeño.

La Luna, por su parte, estará en su punto más cercano a la Tierra (su perigeo), por lo que su disco aparente será más grande. Y por último, la trayectoria del eclipse pasará muy cerca del ecuador terrestre. Esta combinación maximiza el tiempo que la sombra de la Luna tarda en barrer la superficie de la Tierra.

Cómo estamos tan seguros. La predicción de eclipses es una de las más exitosas proezas de la astronomía computacional. Los científicos alimentan sus superordenadores con las posiciones y velocidades actuales de la Tierra y la Luna, y luego usan las leyes de movimiento de Newton para saber lo que va a pasar dentro de varios siglos o incluso milenios.

Estos algoritmos son en realidad modelos que integran las ecuaciones gravitacionales para proyectar sus posiciones en el futuro. Y lo hacen con una precisión asombrosa, generalmente con un margen de error inferior a un minuto a lo largo de cientos de años.

Primo hermano de un eclipse reciente. El eclipse solar total de 2186 pertenece al mismo "linaje" que el Gran Eclipse de Norteamérica del 8 de abril de 2024, el ciclo de Saros 139. Un ciclo de Saros es un periodo de aproximadamente 18 años, 11 días y 8 horas, tras el cual la geometría Sol-Tierra-Luna se repite de forma casi idéntica, produciendo un eclipse muy similar pero desplazado unos 120 grados hacia el oeste.

Las discusiones entre los entusiastas de los eclipses ya fantasean con cómo será la caza de este evento en 2186. Se habla de flotas de cruceros posicionados en el Atlántico y de vuelos en aviones hipersónicos para perseguir la sombra y extender aún más la experiencia de la totalidad.

Aunque nosotros solo podemos imaginarlo, es un recordatorio fascinante de cómo la ciencia nos permite viajar en el tiempo y ser testigos, al menos sobre el papel, de las maravillas que el cosmos reserva para las generaciones futuras.

Imagen | ESA

En Xataka | Dos naves europeas se sincronizaron en el espacio para crear un eclipse artificial. Es un antes y un después en la ciencia solar

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