España se ha puesto tan cara que los británicos están empezando a elegir otro sitio para sus vacaciones: Marruecos

España se ha puesto tan cara que los británicos están empezando a elegir otro sitio para sus vacaciones: Marruecos

Cuando hace años una familia británica se ponía a planificar sus vacaciones de verano podía dudar con las fechas, el alojamiento, con qué aerolínea volar o qué ropa meter en la maleta; pero en muchos (muchísimos) casos lo que no tenía discusión era el destino: viajaban a España. Sobre todo a la costa mediterránea, Baleares o Canarias, donde buscaban sol, calor, playa, buenos paisajes y mejor comida. Ahora esa decisión ya no está tan clara y cada vez más británicos optan por volar a latitudes algo más meridionales, hasta el norte de África.

El motivo es simple: la subida de precios les está llevando a cambiar Cataluña y Baleares por Túnez o Marruecos.

Cuestión de gastos. A los turistas británicos les gusta España. Mucho. Y eso es algo fácil de comprobar. Llega con darse un paseo por Canarias, Cataluña, Baleares o la Costa Blanca (por citar unos cuantos destinos) o echar un vistazo a los datos del INE: en 2024 el flujo de turistas procedentes del Reino Unido creció un 6,6% hasta sumar 18,4 millones de viajeros, lo que permitió a España cerrar el año con un récord de casi 94 millones de visitantes extranjeros.

La afluencia de turistas no es sin embargo lo único que crece en el sector. Lo hacen también las tarifas. El último índice nacional de precios muestra que en lo que va de año los hoteles, hostales, pensiones y servicios de alojamiento se han encarecido de forma sensible hasta situarse casi un 7% por encima de hace un año. Si echamos la vista atrás el incremento es aún más pronunciado. RTVE calcula que desde la pandemia los hoteles se han encarecido más de un 50%.

Calin Stan 7a Phx91su8 Unsplash

Mirando al norte de África. Con esa subida de precios como telón de fondo y a pesar del considerable tirón de España en el mercado británico, cada vez más familias de Reino Unido optan por destinos alternativos (y más económicos) en los que pasar sus vacaciones. Y en esa búsqueda acaban mirando al norte de África, a lugares como Egipto, Túnez o Marruecos.

La tendencia la constataba hace unos días el diario Daily Mail, aunque en realidad no es algo nuevo. El sector lleva ya algún tiempo comprobando cómo los turistas ingleses están respondiendo a la subida de precios de España o Portugal buscando alternativas más meridionales, en el norte de África. A finales de 2024 Mirror ya informaba de que había familias británicas que estaban cambiando las Canarias por Egipto para disfrutar de sus vacaciones de invierno.

Un porcentaje: 39%. Más allá de las declaraciones de las agencias y turoperadores, hay una serie de datos que ayudan a comprender el creciente interés que despierta el norte de África entre los viajeros británicos. Por ejemplo, Booking ha comprobado que entre enero y mayo las búsquedas relacionadas con Túnez en su plataforma se han disparado un 68% en comparación con los mismos meses de 2024. En el caso de Egipto han crecido un 64% y en el de Marruecos un 39%.

Y no se trata únicamente de planes, deseos o previsiones a medio o largo plazo. El cambio está ya en marcha. Este mismo verano la plataforma TUI UK ha registrado un 30% más de reservas para Egipto que hace un año. En el caso de Túnez el crecimiento alcanza también el doble dígito y la empresa reconoce igualmente una fuerte demanda para Marruecos.

Más interés, más vuelos. Las aerolíneas británicas han captado rápido ese interés y no han tardado en actuar en consecuencia, reforzando sus conexiones con el continente. Este año se espera que de los aeropuertos de Reino Unido despeguen 19.847 vuelos con destino al norte de África, más del doble que las 8.653 operaciones registradas antes de la pandemia. Las conexiones con España y Portugal crecerán también, pero en mucho menor medida: apenas un 10 y 9%.

En ese nuevo contexto Marruecos juega además con una ventaja extra: la proximidad. Un británico que quiera volar hasta Alicante debe invertir más o menos dos horas y media en el vuelo. Si quiere ir a El Cairo el viaje durará bastante más (casi el doble), pero si opta por desplazarse entre Londres y Marrakech el trayecto no llegará a las cuatro horas.

¿Tanta diferencia de precio hay? Sí. Para un británico viajar a Túnez o Marruecos se traduce en más horas de vuelo, pero a su favor tiene el coste del alojamiento. EuroWeekly ha hecho cálculos y asegura que una estancia de siete noches en Agadir, al sur del país, cuesta cerca de 889 libras por persona mientras que otros paquetes similares para alojarse en destinos mediterráneos de Europa, como Marbella, Santorini o Mykonos, requiere entre 1.000 y 2.700 libras.

"Hay una tendencia, especialmente en el segmento familiar, hacia destinos más económicos", explicaba en diciembre a Mirror Sebastien Ebel, director ejecutivo de TUI Group, tras comprobar cómo cada vez más gente estaba optando por pasar sus vacaciones de invierno en Egipto en vez de Canarias. Ya por entonces EasyJet Holidays constataba un aumento de demanda en otros destinos africanos, incluido Marruecos.

Precios… y algo más. Que cada vez más británicos se imaginen pasando sus vacaciones en Túnez o Marruecos en vez de en Baleares o Canarias no solo se explica por la diferencia de precios. En juego entran más factores. Por ejemplo, la ‘democratización’ del mercado turístico, con un grupo creciente de viajeros que no renuncian a salir de su país pese a disponer de presupuestos ajustados. "Vemos con frecuencia nuevos clientes con menos ingresos, pero que aún así quieren viajar con presupuestos de 800 libras. Si no lo encuentran en España, buscan alternativas", señala Ebel.

Otra clave es qué se encuentran los turistas en Túnez, Marruecos o Egipto, destinos cálidos, con un rico patrimonio, playas, paisajes y un sector hotelero que se ha puesto las pilas en los últimos años y ofrece opciones que no distan mucho de las que los británicos pueden encontrarse en España o Portugal. La nueva tendencia coincide además con protestasen ciertos puntos del país, como Baleares o Cataluña, de residentes cansados del impacto del turismo masivo.

Imágenes | Heidi Kaden (Unsplash) y Calin Stan (Unsplash)

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El Frigopie y el Magnum marcaron los veranos de millones de españoles. Ahora los está marcando Hacendado

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De forma silenciosa pero aplastante, las marcas blancas llevan años ganando peso en la cesta de la compra de los españoles. También en verano. Un informe reciente de Kantar revela que las enseñas vinculadas a los grandes distribuidores, como Mercadona o Alcampo, han ido volviéndose cada vez más fuertes en una industria hasta hace no tanto ligada a los grandes fabricantes: la del helado. Tanto es así que según Kantar las marcas blancas casi acaparan el 70% del valor del mercado.

La gran pregunta es… ¿Cómo lo han logrado?

Un porcentaje: 68,5%. Las marcas blancas, las asociadas a cadenas de distribución como Mercadona, Carrefour, Aldi o Alcampo, tienen cada vez más peso en una de las secciones de los supermercados más visitadas en verano: la de los helados. Lo muestra con claridad un informe de Kantar revelado por El Economista que refleja que las insignias de los distribuidores se han impuesto a marcas con un largo recorrido en el sector, como Frigo, La Lechera, Maxibon o Häagen-Dazs, acaparando ya el 68,5% del valor de mercado.

Una clave: el precio. Para entender el peso creciente de las marcas blancas en el mercado heladero hay que manejar varias claves. Una de ellas, fundamental, es el precio. Una caja puede costar más o menos en función de si es de una marca asociada a cadenas como Carrefour o Mercadona o de una firma tradicional del sector. Por ejemplo, una tarrina de chocolate belga Häagen-Dazs de 460 mml cuesta 7,29 euros mientras que otra de Carrefour Sensation con el mismo sabor y 500 ml se anuncia por 2,65.

Una bote del fabricante estadounidense con 460 ml de helado de tarta de queso con jarabe de fresa cuesta 6,29 euros, mientras que una opción similar de Seleqtia Eroski de 390 g se vende por 4,35, con lo que el kilo sale 2,5 euros más económico. El artículo puede no ser exactamente el mismo y a la hora de decidir la compra entran en juego otros factores más allá del coste, como la calidad o percepción de la marca, pero la diferencia de precios juega un papel crucial. El año pasado Aecoc Shopperview realizó un estudio que demuestra que las tarifas siguen siendo el factor que decanta las decisiones de compra para el 73% de los entrevistados.

Más allá de los helados. Que las marcas blancas hayan ganado terreno a grandes fabricantes como Unilever, Nestlé o General Mills hasta hacerse con casi el 70% del valor del mercado no se explica solo por la deriva del sector heladero. La tendencia coincide con otra igual de importante: la expansión general de las marcas de distribuidor en las cestas de la compra. Otro informe reciente, también de Kantar y divulgado por Expansión, muestra que en dos décadas, entre 2003 y 2024, su cuota de valor se ha más que duplicado. De suponer el 20% ha pasado a rozar el 44%.

Ese aumento de peso ha llegado acompañado de un cambio en el rol de marcas como Auchan o Hacendado. Tras años de crisis y subida de precios, las insignias del distribuidor han logrado hacerse un hueco gracias a su agresiva política de costes, ganando una cuota que no ha cedido ni con la inflación ni con la salida de la crisis. Los helados dejan un ejemplo, pero no el único. En 2023 un estudio de Alimarket mostraba que las marcas blancas se habían hecho con casi el 82% del volumen de ventas en droguería y perfumería.

Importa el qué… y el dónde. Otro factor importante es dónde compramos los helados.  El informe de Kantar muestra que el año pasado el 81,6% del valor de mercado lo acapararon las cadenas de distribución organizada, sobre todo los supermercados y las tiendas autoservicio. Es un porcentaje aplastante y que muestra además una tendencia claramente ascendente. Hace apenas cuatro años esa misma huella era del 78,5%, varios puntos inferior. Ganan terreno los operadores especializados en descuento y lo pierden los hipermercados, que acaparan el 12,2% del negocio heladero.

El fenómeno es interesante porque ese peso creciente de los supermercados coincide con una expansión dentro del sector de las cadenas que destacan precisamente por su apuesta por las marcas blancas, lo que se conoce como operadores especializados en surtido corto. En 2024 Mercadona fue la principal firma en cuota de mercado del país, con un peso del 26,6% en distribución alimentaria. En el sector sobresalen también Ifa, Carrefour, Lidl, Eroski y Dia, con una amplia gama de marcas del distribuidor.

El telón de fondo. Más allá de qué o dónde compren los clientes, la industria heladera se enfrenta a un escenario complejo a las puertas del verano. El sector lleva meses viendo con preocupación el encarecimiento del aceite de coco debido a factores medioambientales en el sudeste asiático, un desafío al que se añade la escalada del precio del cacao a nivel internacional, que ha hecho que el chocolate lleve meses encareciéndose a una velocidad récord en España.

Según los últimos datos del INE, los helados son ahora un 3,8% más caros que hace un año, un porcentaje que casi duplica el IPC general, que el mes pasado se quedó en el 2%. Si echamos la vista más atrás, a antes de la pandemia, el precio medio del litro de helado  se ha encarecido aproximadamente un 33%.

Imágenes | Michel Stockman (Unsplash)

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Durante años las ciudades de Europa vieron en el turismo una mina de oro. Ahora lo son de algo distinto: protestas

Durante años las ciudades de Europa vieron en el turismo una mina de oro. Ahora lo son de algo distinto: protestas

La imagen resultaba tan chocante que acabó replicada en diarios y teles de todo el mundo. Hace justo un año un grupo de vecinos de Barcelona decidió mostrar su rechazo al turismo masivo (mejor dicho, sus efectos) saliendo a la calle con pistolas de agua y rociando a viajeros. Todo entre pancartas en las que podían leerse mensajes como "Tourits go home" o "Barcelona no está en venta". Ayer las pistolas de agua volvieron a la Ciudad Condal en un acto similar al de junio de 2024, aunque el telón de fondo era algo distinto.

En esta ocasión sus protestas se sumaron a las de otra docena larga de ciudades europeas en las que en los últimos años ha ido ganando fuerza el hartazgo por la turistificación.

Un fantasma recorre Europa… A las puertas del verano, con el flujo turístico recuperando su pulso prepandémico o incluso escalando a cifras récord (como ocurre en España), ayer miles de personas salieron a la calle en diferentes puntos de Europa para mostrar su rechazo al turismo masivo y cómo les está afectando en cuestiones tan básicas como la saturación urbana, el precio de la vivienda o el uso de los servicios públicos. La iniciativa se orquestó en abril, durante un acto organizado por la Red del Sur de Europa Contra la Turistificación, y es interesante por varias razones.

La principal es que visibiliza el cansancio que despierta el turismo masivo entre los habitantes de los grandes destinos del sur de Europa. Entre la decena y media de ciudades en las que se convocaron protestas, de una u otra forma, con mayor o menor respaldo, figuran Palma de Mallorca, San Sebastián, Granada, Ibiza o Barcelona, pero también Génova, Lisboa, Marsella o Venecia. "Durante la globalización tardía, alguien decidió que el sur de Europa sería el parque de vacaciones del mundo", lamentan los organizadores.

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De pistolas, santos y cruceros. El seguimiento no fue igual en todas las ciudades, igual que no lo fue tampoco la forma en que protestaron los vecinos. En Génova los manifestantes se movieron con maletas por las calles para generar ruido y arrastraron la figura de un crucero elaborada con cartón, en Venecia se desplegó una pancarta en un barco, en Lisboa los vecinos trasladaron una efigie artesanal del patrón de la ciudad desde su iglesia hasta el lugar donde se levantará un nuevo hotel de cinco estrellas y en Mallorca el sábado algunos manifestantes detuvieron un autobús turístico.

Una de las imágenes más icónicas la dejó Barcelona. Allí la convocatoria movilizó a unas 600 personas, según el recuento de la Guardia Urbana, que se desplazaron por el centro de la ciudad con una pancarta que clamaba por el “decrecimiento turístico”. Durante la jornada se vieron también carteles y algunas pistolas de agua con las que mojaron a turistas o una tienda de L&V. Hace un año un grupo de manifestantes usó exactamente l mismo juguete para rociar a turistas en la calle, dejando una imagen que dio la vuelta al mundo.

"El turismo nos roba". No todas las ciudades que participaron en la jornada soportan el mismo nivel de presión turística ni afrontan exactamente los mismos desafíos, pero la idea, como resume The Guardian, está clara: protestar por las externalidades del turismo masivo y su impacto en el día a día de la población local. “Estamos aquí para tener una vida digna, para detener la turistificación de las ciudades y poner límites”, clamó Jaume Pujol, de Menys Turisme Més Vida, en declaraciones recogidas por El País. Solo en Palma de Mallorca la Policía Nacional calcula que la convocatoria movilizó a 8.000 personas pese al calor.

Discurso muy similar traslada la Asamblea de Barrios por el Decrecimiento Turístico (ABDT) en Cataluña, que advierte: "El turismo nos roba pan, techo y futuro". El colectivo denuncia que la supuesta generación de riqueza generada por el turismo no llega realmente a la calle, el sector genera empleos precarios y afecta de forma directa al mercado inmobiliario, "expulsando" a familias de sus hogares, afirma, para convertirlos en pisos turísticos u hoteles.

"Los cruceros son basureros". El año pasado la industria turística española recibió alrededor de 94 millones de visitantes extranjeros y registró un gasto turístico de 126.000 millones de euros, cifras que se superarán este año según las previsiones que maneja ya Andersen Consulting. La "cara B" de ese volumen de negocio, con un peso sensible en el PIB del país, es la presión que padecen los grandes polos turísticos, como Barcelona, Ibiza, Tenerife o Palma, donde el turismo tensiona (aún más) el mercado residencial.

El gran dilema es compaginar el crecimiento del sector con el día a día de los residentes, un desafío que afrontan también Ámsterdam, Florencia o Venecia, por citar un puñado de ejemplos. En Madrid se ha congelado la apertura de nuevos pisos turísticos, en Barcelona se quiere acabar con ellos y en Ámsterdam han alejado por ejemplo ciertos perfiles. "Los cruceros son basureros", clamaba un asistente a las protestas de este fin de semana en Barcelona, ciudad que ya advierte que ha "tocado techo" en el movimiento de cruceristas.

Imágenes | PAH Barcelona (X)

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La gente ha empezado a hacer fila para tocarle el culo a la estatua del oso de Madrid. Tiene tan poco sentido como parece

La gente ha empezado a hacer fila para tocarle el culo a la estatua del oso de Madrid. Tiene tan poco sentido como parece

Hace poco el Ayuntamiento de Dublín hizo algo poco habitual: le puso escolta a la estatua de una mujer para evitar que los turistas le manoseen los pechos. Antes el Consistorio irlandés incluso había pensado en elevar el monumento, dedicado a Molly Malone, para dejar su generoso busto de bronce (decolorado tras años y años de toqueteo) fuera del alcance de las caricias de los visitantes.

El de Molly Malone no es caso único. Si te acercas a la Puerta del Sol, en pleno corazón de Madrid, podrás comprobar también cómo la celebérrima estatua del Oso y el Madroño que decora la plaza desde hace casi 60 años tiene las posaderas y una pata de color dorados por el sobeteo constantes de los turistas y vecinos.

Un oso a dos colores. Pocos lugares más emblemáticos en Madrid que Puerta del Sol. Y pocos puntos más icónicos en la plaza (y la ciudad en general) que la famosa estatua del Oso y el Madroño, una obra del escultor Antonio Navarro que decora la zona desde enero de 1967, aunque desde entonces ha cambiado ya en varias ocasiones de ubicación. Si hoy te acercas a verla es probable sin embargo que te llamen la atención dos detalles que son relativamente recientes.

Para empezar es probable que te encuentres con turistas haciendo cola para sacarse fotos junto al úrsido. Si te fijas verás además que el animal está a dos colores. La mayor parte presenta un tono oscuro, pero una de las patas y la cola son algo más claras, casi doradas. En realidad ambos detalles están relacionados. Si el animal ha "desteñido" es en gran medida por el toqueteo de los visitantes.

@koda_009

Si te encuentras en Madrid o vienes de visita a la ciudad, no puedes irte sin tocar la escultura del Oso y el Madroño en la Puerta del Sol. El monumento es uno de los símbolos más importantes de la capital y, según la creencia, además de traer suerte, tocarlo también garantiza volver a la ciudad. #elosoyelmadroño #madrid #españa #puertadelsol #europa #sabiasque? #sabiasque #comunidaddemadrid #spain #parati #solmadrid

♬ sonido original - Koda

¿Cuestión de buena suerte? La leyenda dice que tocarle los pechos a Malone trae buena suerte, pero… ¿Por qué manosea la gente la cola y la pata del oso de la Puerta del Sol? Básicamente por lo mismo. Una búsqueda rápida en redes revela que hay gente que cree que alcanzar la cola le traerá buena suerte y le ayudará a regresar a Madrid. Otras versiones aseguran que lo que hay que tocarle al oso en realidad es el talón o que el objetivo cambia según el origen de quien sobe: si eres de Madrid debes ir al rabo, si eres un visitante tienes que tocarle la pata.

Cuestión de superstición, igual que ocurre con la estatua de Malone u otras esculturas sobadas, como el Porcellino de Florencia, que tiene también el hocico pulido a base del manoseo de los turistas, o los testículos del famoso toro de Wall Street. Hay incluso leyendas aún más rocambolescas, como la que sostiene que aquellas mujeres que entregan una flor, besan y tocan el pene de la estatua de Victor Noir, en un cementerio de París, disfrutarán del amor y el sexo.

La clave: la imitación. Supersticiones aparte, la explicación de por qué la gente acaricia esculturas es mucho más sencilla (y mundana). Al menos en el caso del oso madrileño. La clave la daba en 2023 Madrid_Secreto en TikTok: la gente siente el impulso de tocar estatuas y con el paso del tiempo eso acaba dejando una huella en la superficie de los monumentos que llama la atención de más y más personas.

Resultado: el hábito crece y se retroalimenta hasta convertirse en tradición. La ecuación se completa con la búsqueda del mejor selfie, el deseo de volver de vacaciones con fotos icónicas y el efecto amplificador de las redes.

@vanessaencinales

Bueno no alcance pero ya es mi cuarta vez en Madrid 😂❤️ #fyp #madrid #vacations #spain #osomadrileño #granvia #puertadelsol

♬ PUEDES CONTAR CONMIGO. AMAIA MONTERO. LODVG - Video Covers

"Lo he visto en TikTok". La pregunta del millón en el caso de la estatua de Puerta del Sol es… ¿Quién fue el primero en tocar la escultura? ¿Cuándo derivó eso en una tradición? ¿Y cómo se ha expandido tan rápido? Hace poco elDiario.es se acercó a la plaza para hablar con turistas e incluso un guía y descubrió varias cosas.

Para empezar, lo del manoseo del úrsido parece haber empezado hace ya unos cuantos años, al menos antes de la pandemia. El historiador José Manuel Moreno señala de hecho que "no es una moda nueva" y apunta que hay otras esculturas que son víctima también del toqueteo, como El Vecino Curioso, situada en la calle Mayor con Almudena. La gente le toca el culo en busca de lo mismo: fortuna.

Otra de las conclusiones que se saca al hablar con la gente que se acerca a la estatua para tocarla es que, si bien el hábito del manoseo quizás venga de años atrás, se ha expandido gracias básicamente a la redes sociales. "Lo he visto en TikTok", reconoce una joven de Jaén. Y lo cierto es que llega una búsqueda rápida para encontrar un puñado de vídeos en los que se ve a gente tocando la escultura y hablando de sus supuestos efectos para regresar a Madrid o tener suerte.

¿Tocar estatuas? Esa es la pregunta del millón. ¿Está bien toquetear estatuas instaladas en espacios públicos, incluso hasta el punto de que se vea afectada su pátina? ¿Deben evitarlo las instituciones? En el caso de la estatua de Malone, las autoridades dublinesas lo tienen claro, si bien es cierto que en su caso influyó que los turistas se centren (con bromas incluidas) en el busto de la figura.

"A mí no me gusta y le pondría límites… allá donde verdaderamente pueda ser un problema. Pero claro, es difícil de definir", admite Moreno. En el caso concreto de la escultura de Navarro uno de los factores que pudo haber influido en el toqueteo es la última reforma del entorno, que añadió bancos y desplazó el monumento.

Imágenes TikTok 1 y 2

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En 2007 España aprobó la baja por paternidad. El país logró padres más involucrados y con menos ganas de repetir

En 2007 España aprobó la baja por paternidad. El país logró padres más involucrados y con menos ganas de repetir

A lo largo de las últimas dos décadas España ha dado varios pasos para extender las bajas por paternidad entre los hombres. Dio uno clave en 2007, le siguió otro que amplió su alcance en 2017 y  hace cuatro años avanzó de nuevo en esa misma dirección para equiparar los permisos de los que disfrutan las mujeres y hombres que acaban de tener un bebé. Pero… ¿Cómo influyen esas bajas en la natalidad? ¿Son inocuas? ¿La aceleran? ¿La ralentizan? Y si es así, ¿cuál es la razón?

Ahora tenemos algunas claves.

Cuestión de bajas de paternidad y natalidad. Hace unos años las investigadoras Lídia Farré y Libertad González se hicieron una pregunta interesante, sobre todo para los gobiernos (cada vez más) que están luchando contra las crisis de natalidad y buscan una mayor igualdad en los hogares: ¿Cómo afectan las bajas por paternidad a la fertilidad? ¿Influyen en la probabilidad de que una pareja tenga más hijos en el corto plazo? Y si es así, ¿en qué sentido?

Para responder a esas cuestiones analizaron los datos de nacimiento publicados por el INE entre 2005 y 2013 y se fijaron en una fecha en concreto: marzo de 2007, que fue cuando se aprobó el cambio legislativo que permitió a los hombres tomarse permisos de paternidad de 13 días, ampliables a 15 en casos de partos múltiples. Hasta entonces solo se permitía a los padres ausentarse un par de jornadas.

Desde entonces el marco normativo ha variado de forma bastante considerable, primero con un cambio que amplió las bajas en 2017 y luego, hace cuatro años, con otro para igualar los permisos de madres y padres. Aún así lo ocurrido 2007 sigue ofreciendo una oportunidad valiosa para valorar el impacto de las bajas.

Brittani Burns Dfltszdwmdu Unsplash

¿Y qué descubrieron? Farré y González plasmaron sus conclusiones en un artículo académico publicado en 2019 en Journal of Public Economics, una pieza que sugiere que la baja por paternidad de dos semanas estrenada en 2007 tuvo varios efectos en la sociedad española de los años siguientes. Algunos esperables. Otros, no tanto. Entre estos últimos el más curioso es que esos permisos retrasaron la fertilidad posterior de las parejas. Es decir, los padres que se cogieron la baja tardaron más en tener otros retoños que aquellos que no tuvieron permisos.

Un horizonte clave: seis años. "Mostramos que la introducción de dos semanas de permiso de paternidad remunerada en España en 2007 condujo a un aumento en el espaciamiento de los nacimientos, lo que puede haber llevado a un menor número de nacimientos posteriores entre parejas de mayor edad", resumen Farré y González en su artículo. "Descubrimos que los padres que tenían derecho al nuevo permiso de paternidad cuando tuvieron un hijo en 2007 tardaron más en tener otro en comparación con aquellos que no tuvieron ese derecho. También mostramos que las parejas con derecho al permiso tenían menos probabilidades de tener otro hijo los seis años siguientes a la aplicación de la reforma".

¿Y cuáles son las causas? La pregunta del millón. En su artículo, las investigadoras deslizan algunas claves. Una es el efecto que las nuevas bajas de paternidad tienen en el reparto de tareas domésticas (incluida la crianza) y cómo se refleja eso a nivel laboral. Como explican Farré y González, a pesar de que las oportunidades de las mujeres han ido mejorando en las últimas décadas, ellas "siguen dedicando más tiempo al trabajo no remunerado y de cuidados que los hombres". Cuando ese reparto se equilibra gracias a los permisos, las mujeres pueden dedicar más tiempo a empleos remunerados e impulsar sus carreras.

¿Y cómo influye eso en la fertilidad? Para las mujeres supone una mayor renuncia tener más hijos. "La mayor participación de los padres en el cuidado de los niños podría haber mejorado la inserción laboral de las madres, como se refleja en sus mayores tasas de empleo tras el parto, lo que podría haber aumentado el coste de oportunidad de tener un hijo adicional", aclara el estudio. A eso se añade que cuanto más se implican los padres en la crianza menores son las diferencias que puede haber entre los hombres y las mujeres a ojos de un empresario.

La otra gran clave: la paternidad. Durante su estudio las investigadoras apreciaron otro factor: después de la reforma de 2007 los hombres sencillamente parecieron menos interesados en ampliar la familia con más hijos, al menos en el corto plazo. "Los hombres reportaron una menor fertilidad deseada después de la reforma, lo que podría deberse a que el período de baja los concienció del coste total de tener hijos", recoge el estudio. "Pasar más tiempo con sus hijos podría haber modificado sus preferencias a favor de la calidad (en vez de cantidad)".

¿Afecta a la inserción? "Los hombres que se han beneficiado de la nueva baja por paternidad están menos dispuestos a tener otro hijo, probablemente porque son más conscientes de los costes de la maternidad o porque ahora priorizan la calidad sobre la cantidad de hijos", resume la UB, a la que está ligada Farré. El informe deja botando otra idea interesante: aunque la tasa de uso de la baja por paternidad fue alta, no parece haber afectado a los hombres a nivel laboral.

En lo que sí han influido las bajas es en la implicación de los hombres en el cuidado infantil, aumentando el tiempo que dedican a la crianza, y las perspectivas laborales de las mujeres. "Las madres presentaron tasas de empleo más altas seis meses después del parto y fueronmenos propensas a solicitar una baja familiar".

¿Influye la desigualdad? Aunque se basa en datos de hace varios años y se centra en el caso concreto de España, el estudio es interesante porque, recuerdan sus autoras, los efectos que observan sobre la fertilidad podrían "generalizarse" a otros países del sur y este de Europa en los que las mujeres cargan con gran parte de las responsabilidades del hogar. En el caso de España, el informe recuerda que hasta 2007 los hombres apenas recurrían al permiso parental y el desequilibrio en el reparto de las tareas domésticas y la crianza de los hijos era muy acentuada: al menos entre 2002 y 2003, ellas dedicaban 4,2 horas diarias a labores del hogar y cuidado de niños, más del triple que ellos, que apenas invertían 1,3 h.

"Estas características podrían haber contribuido a que la introducción de la licencia de paternidad fuera más eficaz, aumentando el tiempo de cuidado infantil de los padres y la vinculación de las mujeres a la fuerza laboral, quizás con el efecto secundario de reducir la fertilidad deseada de los hombres en relación con las mujeres", reflexionan las expertas, que sugieren que la influencia de las bajas de paternidad en la natalidad puede ser "más atenuada" en sociedades en las que existe menos desigualdad entre hombres y mujeres en el reparto de tareas.

La tarea pendiente. Con el motor demográfico gripado en muchos países, el estudio de Farré y González es interesante por las lecturas que deja botando. Con todo, las investigadoras reconocen que los efectos de la baja por paternidad en la fertilidad son de "magnitud moderada" y su alcance "limitado", por lo que insisten en la necesidad de profundizar en el tema para comprenderlo mejor.

Otros estudios previos, centrados en Noruega, no encontraron efectos sobre la fertilidad por el aumento de las bajas de paternidad, aunque las autoras recuerdan que el contexto nórdico es “muy diferente” al que se vive en el sur de Europa. Por lo pronto, el estudio de las investigadoras ha llamado ya la atención de la OCDE.

Imágenes | Vitolda Klein (Unsplash) y Brittani Burns

En Xataka | España tiene los permisos de paternidad más largos de la OCDE. El problema es que los estamos solapando

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En 2007 España aprobó la baja por paternidad. El país logró padres más involucrados y con menos ganas de repetir

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A lo largo de las últimas dos décadas España ha dado varios pasos para extender las bajas por paternidad entre los hombres. Dio uno clave en 2007, le siguió otro que amplió su alcance en 2017 y  hace cuatro años avanzó de nuevo en esa misma dirección para equiparar los permisos de los que disfrutan las mujeres y hombres que acaban de tener un bebé. Pero… ¿Cómo influyen esas bajas en la natalidad? ¿Son inocuas? ¿La aceleran? ¿La ralentizan? Y si es así, ¿cuál es la razón?

Ahora tenemos algunas claves.

Cuestión de bajas de paternidad y natalidad. Hace unos años las investigadoras Lídia Farré y Libertad González se hicieron una pregunta interesante, sobre todo para los gobiernos (cada vez más) que están luchando contra las crisis de natalidad y buscan una mayor igualdad en los hogares: ¿Cómo afectan las bajas por paternidad a la fertilidad? ¿Influyen en la probabilidad de que una pareja tenga más hijos en el corto plazo? Y si es así, ¿en qué sentido?

Para responder a esas cuestiones analizaron los datos de nacimiento publicados por el INE entre 2005 y 2013 y se fijaron en una fecha en concreto: marzo de 2007, que fue cuando se aprobó el cambio legislativo que permitió a los hombres tomarse permisos de paternidad de 13 días, ampliables a 15 en casos de partos múltiples. Hasta entonces solo se permitía a los padres ausentarse un par de jornadas.

Desde entonces el marco normativo ha variado de forma bastante considerable, primero con un cambio que amplió las bajas en 2017 y luego, hace cuatro años, con otro para igualar los permisos de madres y padres. Aún así lo ocurrido 2007 sigue ofreciendo una oportunidad valiosa para valorar el impacto de las bajas.

Brittani Burns Dfltszdwmdu Unsplash

¿Y qué descubrieron? Farré y González plasmaron sus conclusiones en un artículo académico publicado en 2019 en Journal of Public Economics, una pieza que sugiere que la baja por paternidad de dos semanas estrenada en 2007 tuvo varios efectos en la sociedad española de los años siguientes. Algunos esperables. Otros, no tanto. Entre estos últimos el más curioso es que esos permisos retrasaron la fertilidad posterior de las parejas. Es decir, los padres que se cogieron la baja tardaron más en tener otros retoños que aquellos que no tuvieron permisos.

Un horizonte clave: seis años. "Mostramos que la introducción de dos semanas de permiso de paternidad remunerada en España en 2007 condujo a un aumento en el espaciamiento de los nacimientos, lo que puede haber llevado a un menor número de nacimientos posteriores entre parejas de mayor edad", resumen Farré y González en su artículo. "Descubrimos que los padres que tenían derecho al nuevo permiso de paternidad cuando tuvieron un hijo en 2007 tardaron más en tener otro en comparación con aquellos que no tuvieron ese derecho. También mostramos que las parejas con derecho al permiso tenían menos probabilidades de tener otro hijo los seis años siguientes a la aplicación de la reforma".

¿Y cuáles son las causas? La pregunta del millón. En su artículo, las investigadoras deslizan algunas claves. Una es el efecto que las nuevas bajas de paternidad tienen en el reparto de tareas domésticas (incluida la crianza) y cómo se refleja eso a nivel laboral. Como explican Farré y González, a pesar de que las oportunidades de las mujeres han ido mejorando en las últimas décadas, ellas "siguen dedicando más tiempo al trabajo no remunerado y de cuidados que los hombres". Cuando ese reparto se equilibra gracias a los permisos, las mujeres pueden dedicar más tiempo a empleos remunerados e impulsar sus carreras.

¿Y cómo influye eso en la fertilidad? Para las mujeres supone una mayor renuncia tener más hijos. "La mayor participación de los padres en el cuidado de los niños podría haber mejorado la inserción laboral de las madres, como se refleja en sus mayores tasas de empleo tras el parto, lo que podría haber aumentado el coste de oportunidad de tener un hijo adicional", aclara el estudio. A eso se añade que cuanto más se implican los padres en la crianza menores son las diferencias que puede haber entre los hombres y las mujeres a ojos de un empresario.

La otra gran clave: la paternidad. Durante su estudio las investigadoras apreciaron otro factor: después de la reforma de 2007 los hombres sencillamente parecieron menos interesados en ampliar la familia con más hijos, al menos en el corto plazo. "Los hombres reportaron una menor fertilidad deseada después de la reforma, lo que podría deberse a que el período de baja los concienció del coste total de tener hijos", recoge el estudio. "Pasar más tiempo con sus hijos podría haber modificado sus preferencias a favor de la calidad (en vez de cantidad)".

¿Afecta a la inserción? "Los hombres que se han beneficiado de la nueva baja por paternidad están menos dispuestos a tener otro hijo, probablemente porque son más conscientes de los costes de la maternidad o porque ahora priorizan la calidad sobre la cantidad de hijos", resume la UB, a la que está ligada Farré. El informe deja botando otra idea interesante: aunque la tasa de uso de la baja por paternidad fue alta, no parece haber afectado a los hombres a nivel laboral.

En lo que sí han influido las bajas es en la implicación de los hombres en el cuidado infantil, aumentando el tiempo que dedican a la crianza, y las perspectivas laborales de las mujeres. "Las madres presentaron tasas de empleo más altas seis meses después del parto y fueronmenos propensas a solicitar una baja familiar".

¿Influye la desigualdad? Aunque se basa en datos de hace varios años y se centra en el caso concreto de España, el estudio es interesante porque, recuerdan sus autoras, los efectos que observan sobre la fertilidad podrían "generalizarse" a otros países del sur y este de Europa en los que las mujeres cargan con gran parte de las responsabilidades del hogar. En el caso de España, el informe recuerda que hasta 2007 los hombres apenas recurrían al permiso parental y el desequilibrio en el reparto de las tareas domésticas y la crianza de los hijos era muy acentuada: al menos entre 2002 y 2003, ellas dedicaban 4,2 horas diarias a labores del hogar y cuidado de niños, más del triple que ellos, que apenas invertían 1,3 h.

"Estas características podrían haber contribuido a que la introducción de la licencia de paternidad fuera más eficaz, aumentando el tiempo de cuidado infantil de los padres y la vinculación de las mujeres a la fuerza laboral, quizás con el efecto secundario de reducir la fertilidad deseada de los hombres en relación con las mujeres", reflexionan las expertas, que sugieren que la influencia de las bajas de paternidad en la natalidad puede ser "más atenuada" en sociedades en las que existe menos desigualdad entre hombres y mujeres en el reparto de tareas.

La tarea pendiente. Con el motor demográfico gripado en muchos países, el estudio de Farré y González es interesante por las lecturas que deja botando. Con todo, las investigadoras reconocen que los efectos de la baja por paternidad en la fertilidad son de "magnitud moderada" y su alcance "limitado", por lo que insisten en la necesidad de profundizar en el tema para comprenderlo mejor.

Otros estudios previos, centrados en Noruega, no encontraron efectos sobre la fertilidad por el aumento de las bajas de paternidad, aunque las autoras recuerdan que el contexto nórdico es “muy diferente” al que se vive en el sur de Europa. Por lo pronto, el estudio de las investigadoras ha llamado ya la atención de la OCDE.

Imágenes | Vitolda Klein (Unsplash) y Brittani Burns

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El galeón San José se hundió en 1708 con un tesoro de 20.000 millones. Un puñado de monedas nos ha revelado su destino

El galeón San José se hundió en 1708 con un tesoro de 20.000 millones. Un puñado de monedas nos ha revelado su destino

A lo largo y ancho del planeta se calcula que hay cerca de tres millones de pecios, embarcaciones que zozobraron en su día y descansan ahora en el fondo de los océanos, convertidas en focos de vida marina. En esa lista se incluye desde transatlánticos como el Titanic a destructores de la Segunda Guerra Mundial, botes abandonados o carabelas coloniales. Pocos despiertan sin embargo el interés del San José, el galeón hundido en 1708 frente a las costas de Colombia con las bodegas repletas de oro, plata y gemas, un tesoro que algunos valoran en casi 20.000 millones de dólares.

Su paradero exacto fue un misterio durante siglos. Ahora los arqueólogos colombianos aseguran haberlo localizado sin asomo de dudas gracias a una pista que confirma la opulencia de su tesoro: las monedas de oro que transportaba a bordo.

Un tesoro milmillonario. En su día el San José fue un galeón imponente, una gran nave de 40 metros de eslora, 12 de manga, tres mástiles y 64 cañones construida en Guipúzcoa por encargo del rey Carlos II. Su misión: trabajar en la Flota de Indias. Ni su potencia ni su dimensión evitaron sin embargo que la historia del San José fuese breve. El buque acabó hundiéndose frente a las costas de Colombia en junio de 1708, solo unos años después de su botadura, golpeado por los cañones de una escuadra de corsarios británicos durante la Batalla de Barú, en plena Guerra de Sucesión Española.

Lo más curioso es que la leyenda del San José se inició justo entonces, tras su naufragio. Y el motivo es simple: además de una tripulación formada por cientos de marineros, el galeón cargaba con oro, plata y gemas, entre otros tesoros. Se habla de un botín de 200 toneladas que hoy alcanzaría un valor de miles de millones de dólares. Algunas estimaciones lo sitúan en 17.000 millones, otras en más de 20.000. Las hay también que rebajan ese cálculo, pero sin salir del terreno de los miles de millones, un tesoro imponente.

Wager S Action Off Cartagena 28 May 1708

¿Y dónde está el San José? Durante siglos esa fue la gran incógnita. Se sabía que el pecio estaba en el Caribe colombiano, pero… ¿Dónde exactamente? ¿Cuáles eran sus coordenadas? En 1981 una compañía anunció a bombo y platillo haber dado con el galeón y supuestamente entregó la información al Gobierno a cambio de quedarse con una parte del tesoro, pero la historia no tardó en complicarse. En 2015 las autoridades del país aseguraron haber localizado los restos del navío español en un lugar diferente, lo que tensó las disputas sobre quién tiene el mérito del hallazgo y (más importante aún) los derechos sobre el tesoro.

La gran pista: las monedas. Los descubrimientos históricos dependen a menudo de pequeños detalles. Y la arqueología submarina no es la excepción. Aunque los expertos llevan tiempo convencidos de que los vestigios que descansan frente a la costa colombiana son los restos del San José, una nueva investigación publicada en Antiquity acaba de reafirmar la identidad del pecio. Y de una forma bastante peculiar: analizando las monedas de oro localizadas en el yacimiento submarino, a aproximadamente 600 metros de profundidad.

Para conseguirlo un equipo colombiano emprendió entre 2022 y 2024 varias expediciones centradas en los restos del naufragio. Lo hizo con ayuda de un ROV, un vehículo submarino no tripulado que permitió a los expertos obtener fotos de alta resolución de las monedas que descansan en el yacimiento. Gracias a técnicas como la fotogrametría pudieron además trazar una reconstrucción tridimensional del pecio y varios modelos y réplicas digitales del entorno.

¿Y qué descubrieron? De entrada hallaron macuquinas, monedas acuñadas a mano y que se emplearon durante más de dos siglos en el comercio de las Américas. Con ayuda de las fotos de alta resolución tomadas in situ —el Instituto Colombiano de Antropología e Historia asegura que no se extrajo ningún objeto del yacimiento— los expertos descubrieron que las piezas tienen un diámetro medio de 32,5 mm, pesan 27 gramos y están acuñadas con diseños reveladores.

En el anverso las monedas muestran una variante de la Cruz de Jerusalén (una cruz grande con cuatro más pequeñas) junto a un escudo con castillos y leones, símbolo de Castilla y León. En el reverso llevan las Columnas Coronadas de Hércules sobre olas, lo que relaciona las piezas con la Casa de la Moneda de Lima.

Exprimiendo pistas. No son las únicas pistas identificadas por los arqueólogos, que han identificado una "L" que parece hacer referencia a Lima, un "8" que muestra el valor de la moneda y una "H" relacionada con la marca de Francisco de Hurtado, el Ensayador Mayor de Indias en 1707. En la parte central de las monedas se aprecia también la leyenda "PVA", "Plus Ultra", un guiño a la expansión marítima de la monarquía española.

La información se completa con tres dígitos (707) situados en la parte inferior de los pilares, una referencia al año en que se acuñaron las monedas: 1707, justo antes de que el San José se hundiese en el Caribe.

¿Por qué es importante? Porque todos esos datos son pistas que ayudan a comprender mejor el yacimiento y las circunstancias en las que zozobró el galeón que allí descansa. "Desentrañar las características de las monedas ayuda a determinar la edad y procedencia del naufragio", recoge el artículo. "En primer lugar, establece un marco temporal: el hundimiento debió ocurrir después de 1707. Esto, junto con otras pruebas, como la presencia de porcelana china Kangxi e inscripciones en los cañones que datan de 1665, sugiere que el barco se hundió a comienzos del XVIII".

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"Corrobra la identificación". Las monedas dan pistas además sobre la ruta que debió de seguir el galeón hundido. "En el Virreinato del Perú, se registraron varias minas de oro, principalmente en Puno y Huamanga. Es probable que el material para acuñar las monedas se obtuviera de estas minas y se procesara en la Casa de la Moneda de Lima, que reanudó operaciones en 1683 y comenzó a acuñar oro en 1696", revelan los expertos en su estudio.

Todas esas evidencias, sumadas a lo que ya saben los historiadores sobre la historia colonial, les lleva a una conclusión rotunda: "El conjunto de pruebas corrobora la identificación del naufragio como el galeón San José, una hipótesis que se baraja desde su hallazgo en 2015".

"El único barco". "El descubrimiento de macuquinos creados en 1707 en la Casa de la Moneda de Lima apunta a una embarcación que navegó por la ruta de Tierra Firme a principios del siglo XVIII. El galeón San José es el único barco que cumple con estas características", zanjan los expertos, que reivindican el valor de las monedas como "artefactos cruciales" para datar y comprender mejor yacimientos, sobre todo aquellos relacionados con naufragios.

"Sirven como valiosos depósitos de información histórica, especialmente al examinar casos relacionados con la Flota de Tierra Firme, que conectó España con el Virreinato del Perú entre el XVI y comienzos del XVIII".

¿Misterio zanjado? No. Queda pendiente una de las mayores incógnitas que envuelven al pecio del San José: ¿Cuál será su futuro? Su enorme valor histórico y patrimonial lo ha situado en los últimos años en el centro de una intensa batalla por sus derechos. Colombia ha mostrado su interés en el pecio, España dio en su día también un paso al frente y como telón de fondo están las reclamaciones de la empresa que asegura haber descubierto el pecio, la comunidad indígena de Qhara Qhara, que exige derechos sobre el tesoro, y los expertos que piden dejar el naufragio tal y como está.

Imágenes | Wikipedia y Presidencia de la República-Colombia

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Este mapa distribuye el “corazón” de Europa sobre la península Ibérica. Y revela la clave del éxito de la región

Este mapa distribuye el "corazón" de Europa sobre la península Ibérica. Y revela la clave del éxito de la región

Los mapas son útiles, fascinantes y en ocasiones casi casi una forma de arte. Sin embargo no siempre nos permiten comprender bien las dimensiones y distancias reales. Sobre todo cuando hablamos de territorios amplios. Acaba de demostrarlo un mapa publicado en Urbanity.one (y compartido por Madrid Proyecta) con un enfoque peculiar: su autor ha cogido algunas de las principales urbes de Europa Central, las metrópolis de la conocida como "Blue Banana", y las ha distribuido sobre un plano de la península Ibérica respetando las distancias reales.

El resultado nos recuerda dos cosas. La primera, el considerable tamaño que tiene España. El segundo, lo cerca que están entre sí las ciudades de Centroeuropa, un factor crucial para entender la historia y el desarrollo económico de la región.

Como una imagen vale más que mil palabras, a finales de la década de 1980 el geógrafo Roger Brunet decidió inventarse una metáfora visual para referirse a la región más poblada y urbanizada de Europa. La llamó la "banana azul".

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Tal vez suene extraño, pero tiene bastante sentido cuando se coge un mapa. Si se conectan las ciudades del eje industrial europeo, abarcando desde Inglaterra a Países Bajos, Bélgica, Alemania y el norte de Italia, sale eso mismo: el dibujo de un enorme plátano situado más o menos entre Mánchester, Múnich, Zúrich y Roma.

¿Cómo de grande es esa "banana" imaginaria? La primera respuesta que viene a la mente es obvia: mucho ¿no? En Madrid Proyecta han compartido sin embargo un mapa que ayuda a comprender que ese eje abstracto es en realidad mucho más pequeño de lo que sugiere la intuición. Al menos si lo comparamos con España.

El motivo es muy simple. Su autor ha seleccionado las metrópolis que se reparten por ese eje teórico que estructura Europa Central y las ha dispuesto sobre un mapa de la península Ibérica respetando las distancias reales que hay entre ellas.

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El resultado muestra que Cambridge se situaría más o menos dónde está Vigo, Rotterdam quedaría a la altura de Valladolid, Bremen en Pamplona, Stuttgart casi donde está Alicante y París ocuparía más o menos el lugar de Badajoz. En el centro de la península, en Madrid, se localizaría (kilómetro arriba, kilómetro abajo) Düsseldorf y el espacio de Barcelona lo ocuparía Linz, una ciudad austriaca.

El reparto quizás resulte llamativo, pero llega con tirar de Google Maps y su herramienta de medición para comprobar las distancias. Entre Londres y París hay en línea recta unos 340 km, algo menos de los que separan Madrid y Granada. Si tirásemos una línea recta de Roma a Múnich mediría aproximadamente 700 kilómetros, un poco menos de los que hay de Barcelona a Córdoba.

Las comparaciones son interesantes por varias razones. La principal es que nos recuerdan el gran tamaño de España. La península Ibérica mide algo más de 583.000 km2 y España ocupa aproximadamente 505.000, teniendo en cuenta los 12.500 km2 de superficie insular. Eso hace de nuestro país uno de los más extensos del club comunitario, junto con Francia y Suecia y Alemania. 

Una amplia disposición de terreno supone tanto una oportunidad como un desafió en aspectos como distribución de la población o prestación de servicios.

La otra gran conclusión que deja el mapa compartido por Madrid Proyecta es lo cerca que están en realidad las metrópolis centroeuropeas y sus principales polos industriales, núcleos de población y ejes estratégicos de toma de decisión política, una proximidad que ha influido en el propio desarrollo e integración de Europa.

Imágenes Urbanity.one y Madrid Proyecta (X)

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Llevamos años atando cintas a las maletas para identificarlas en el aeropuerto. Sus empleados advierten que es una pésima idea

Llevamos años atando cintas a las maletas para identificarlas en el aeropuerto. Sus empleados advierten que es una pésima idea

Yo lo hago. Y puede que tú también. Llega con fijarse en la zona de facturación de cualquier aeropuerto del mundo para comprobar que somos muchos, muchísimos, quienes atamos cintas, pañuelos o cordones a nuestras maletas para diferenciarlas. Una pañoleta de colores llamativos. Una pulsera vieja. Un lazo con un nombre. No importa. La idea es que podamos identificar claramente nuestra maleta de las del resto de pasajeros. Marcarla de forma inconfundible (o eso creemos) para que según asome por la cinta transportadora sepamos que es la nuestra.

Resulta que no es tan buena idea como parece.

Bueno sobre el papel… Pero no tanto en la práctica. Aunque somos muchos quienes añadimos cintas a nuestros trolleys facturados para identificarlos de un solo vistazo, esa treta tiene sus puntos débiles. Y lo más curioso es que son los propios empleados de aeropuertos los que lo están advirtiendo.

Colgar una cinta o un pañuelo del asa quizás te ayude a localizar tu maleta y agilizar la facturación, pero a los trabajadores encargados de gestionar el equipaje puede suponerles una auténtica complicación. Una que acabe alargando los controles de seguridad de tu maleta… y afectando a tu planning de viaje.

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"Puede causar problemas". La advertencia la lanzaba hace poco John, encargado del equipaje en el aeropuerto de Dublín, una enorme infraestructura por la que solo el año pasado desfilaron cerca de 32 millones de pasajeros. Con sus respectivas maletas, claro. En declaraciones a la revista irlandesa RSVP Magazine, el empleado del aeródromo advierte que, al menos en ciertos casos, las señales que usamos para diferenciar nuestro equipaje facturado complican los controles.

Al manual. "Las cintas que la gente ata a sus maletas para ayudar a identificarlas pueden causar problemas al escanearlas en la sala de equipaje", aclara el empleado de Dublín, y avisa: "Si la maleta no se consigue escanear automáticamente puede terminar en un procesamiento manual, lo que podría significar que no llegue al vuelo". ¿Resultado? Una treta que busca agilizar el viaje y evitar pérdidas en el aeropuerto acabaría convirtiéndose en todo lo contrario: un gran problema.

Suma y sigue de consejos. No es el único consejo que deja el empleado de la terminal de Dublín. Para que el paso por los aeródromos resulte lo más cómodo, rápido y tranquilo posible RVSP Magazine deja otras tres ideas casi tan fáciles de aplicar como desatar los lazos que hayamos podido colgar de nuestros trolleys. La primera es de hecho muy sencilla: retirar también las pegatinas de antiguos vuelos. "Pueden causar confusión con el proceso de escaneo", revela John.

La segunda es situar las ruedas de la maleta hacia arriba para evitar que sufra desperfectos mientras la manejan. Y la tercera, algo más pintoresca pero igual de crucial: evitar los mazapanes en las bolsas de viaje, por más aficionado que seas a estos dulces a base de almendra. ¿El motivo? "Tiene la misma densidad que algunos explosivos, por lo que retirarán la maleta y le llamarán del avión".

Viajar con equipaje… y trucos. El de John no es el primer consejo sobre aeropuertos y equipaje. Ni siquiera es el primero que intenta agilizar el tedioso proceso de esperar a que nuestra maleta aparezca por la cinta transportadora.

Hace un año el diario The Sun publicaba otros dos para conseguir que tus maletas y demás bultos sean los primeros en aparecer en la sala de recogida de equipaje: el primero es colocar una pegatina que los identifique como "Frágil", lo que ayudará a que sean de los primeros en descargarse; el segundo es hacer el chek in y facturar lo más tarde posible. Esto último, claro, no es apta para cardíacos... y puede acarrear más de un susto si el viajero no calcula bien los tiempos.

Imágenes | Gary Bembridge (Flickr) y Friend JAD (Flickr)

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*Una versión anterior de este artículo se publicó en junio de 2024

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España es cada vez más un país de mascotas que de niños. Así que la industria del helado está apostando por los perros

España es cada vez más un país de mascotas que de niños. Así que la industria del helado está apostando por los perros

No, no es impresión tuya. Desde hace tiempo en los parques de España (y en las calles, plazas, centros comerciales y así un largo etcétera de lugares) es más fácil encontrarse con mascotas que con bebés. Algunos cálculos apuntan que en nuestro país hay ya seis animales de compañía por cada niño menor de cuatro años. De ahí que el sector dedicado a su cuidado esté creciendo y tantee nuevas vías de negocio, como cruceros caninos o la elaboración de helados y "cafés" aptos para perros.

En Barcelona hay ya unos cuantos ejemplos.

¿Helados para mascotas? Así es. Y no hablamos de helados para humanos aptos para mascotas, sino de helados elaborados específicamente para perros y gatos, pensando en los alimentos que toleran y que se publicitan como tal. Uno de los ejemplos más recientes lo deja Zampa Gelato, que acaba de lanzar en Barcelona tarrinas que se anuncian con un eslogan que deja pocas dudas sobre su enfoque: "El helado cien por cien natural que hace feliz a tu mascota y veterinario".

En su catálogo incluye opciones de sandía y frutos rojos, manzana, pera y kiwi o coco, piña y plátano, helados elaborados, asegura, a base de yogur pasteurizado sin lactosa, frutas liofilizadas y minerales. "No se trata de un producto más dentro de una gama, es nuestra especializad. Zampa Gelato se enfoca exclusivamente en desarrollar helados saludables para mascotas", reivindican desde la firma.

Christian Bowen Oyuzc H1glg Unsplash

¿Es un caso aislado? Para nada. El mercado de los helados para mascotas quizás esté lejos aún del centrado en los humanos, pero hay más ejemplos. Las heladerías Bibì e Bibò, con presencia en Madrid, han creado una línea especial "100% apta para perros" que elabora, entre otros ingredientes, con varias frutas, yogur desnatado sin lactosa y prescindiendo de los azúcares añadidos.

El Periódico de Cataluña precisa también que uno de los socios que se ha embarcado en el lanzamiento de Zampa en Barcelona forma parte a su vez del equipo detrás de Il Gelato dell´Amore, una "heladería mixta" que presume de tener helados tanto para humanos como para sus compañeros de cuatro patas.

Son solo un par de ejemplos, pero hay más. Hace ya un par años la heladería Badiani de Barcelona elaboró también un gelato para perros. Lo llamaron Dog Gelato y en 2023 la revista Elle lo presentaba como un dulce refrescante con un 96,65% menos de lactosa que el resto de sus helados y elaborado básicamente con crema batida, yema de huevo, fibras vegetales, agua, fructosa y leche entera y en polvo bajas en lactosa. En 2024, para darle más visibilidad, Badiani lanzó una campaña que ofrecía a los clientes un retrato junto a sus mascotas.

Pero… ¿Por qué? Básicamente porque hay dueños interesados y sobre todo dispuestos a pagar por esos servicios. "Ante el crecimiento y demanda de locales pet-friendly hicimos un pequeño estudio de mercado", explicaba Nebot hace poco a El Periódico. "Fue fulminante la aceptación por parte de los clientes. La idea es salir a tomar algo con tu mascota y que no esté debajo de la mesa chupando un hielo o esperando el último trozo de galleta de tu helado". A modo de referencia el año pasado Il Gelato dell´Amore vendió más de mil tarrinas caninas en agosto.

¿Solo hay helados? No. Los helados son solo un ejemplo más (quizás el más veraniego) de la creciente gama de productos y servicios para mascotas. El listado es amplio e incluye artículos que hasta ahora creíamos exclusivos para humanos, como "cafés", "cócteles", "aperitivos" o incluso "benjamines de champán". Todo esto con las debidas comillas porque se trata de productos pensados para canes que juegan con formatos reconocibles en el mercado por sus dueños.

La Ciudad Condal acaba de dejar otro buen ejemplo. Hace no mucho abrió sus puertas allí Voilà Concept Store, una cafetería exclusiva para canes y que incluye en su carta "dogguccinos", "dogtails", piruletas de carne, dónuts ("woof-waffle") o empanadillas y tartas especiales. El capuchino canino está elaborado por ejemplo con nata sin lactosa y leche para cachorro y los toppings que se usan son de cerdo, pollo o pescado. En el establecimiento también hay accesorios para mascotas.

¿Qué nos muestra? Más allá de los artículos o negocios concretos, los ejemplos anteriores nos hablan de dos tendencias claras: los cambios de una sociedad en la que cada vez es más habitual encontrarse con mascotas que con niños y el negocio que eso está impulsando. En febrero El País hizo un sondeo entre veterinarios y le salió que al cierre de 2024 en España había 1,6 millones de gatos y 9,3 millones de perros. Una suma que supera con creces los ocho millones de menores.

Los dos primeros son datos que hay que manejar con cierta cautela, pero aún así dan una idea del peso cada vez mayor que tienen las mascotas en los hogares del país. Y no es algo que ocurra solo en España. Con ese telón de fondo en los últimos años se han lanzado guarderías, spas, peluquerías, hoteles e incluso cruceros para canes. Ese impulso explica que en 2017 el sector del cuidado de mascotas facturase en la UE 36.500 millones de euros, con claras previsiones de crecimiento.

Imágenes Callum Blacoe (Unsplash) y Christian Bowen (Unsplash)

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