La caza del lobo en toda España dependía de un botón rojo que cambia su estatus. Y Europa ha decidido pulsarlo

La caza del lobo en toda España dependía de un botón rojo que cambia su estatus. Y Europa ha decidido pulsarlo

El lobo acaba de ver cómo se complica su futuro en suelo europeo. Y no por la contaminación, el calentamiento global, una nueva enfermedad que afecta a las manadas o la pérdida de su ecosistema. No. La clave está en el Diario Oficial de la UE, que acaba de publicar la directiva que degrada el estatus de protección de la especie, pasándola de "estrictamente protegida" a solo "protegida". Quizás suene a un detalle menor o pura burocracia comunitaria, pero en el caso de España permitirá que los cazadores puedan abatir a animales en todo el país.

El motivo: una cadena de cambios legales.

¿Qué ha pasado? Tras años de polémica, bronca política y un intento rifirrafe entre ecologistas y cazadores, a lo largo de los últimos meses el lobo ha visto cómo se abrían grietas en el blindaje legal que lo protegía de los cazadores. Y la razón hay que buscarla en una serie de decisiones adoptadas a nivel nacional y comunitario.

En el caso de España uno de los pasos clave para reducir la protección del lobo se dio en marzo, durante la tramitación de la ley de desperdicios alimentarios en el Congreso. Ahora se ha dado un nuevo paso en esa misma dirección, pero a nivel más amplio, con un cambio que acaba de oficializar el Diario Oficial de la UE.

¿Y qué cambio es ese? Básicamente se degrada el estatus del canis lupus. En vez de considerársele una "especie estrictamente protegida", como hasta ahora, pasa a figurar en la lista de las "protegidas". Sin más. Quizás parezca un pequeño ajuste, pero en la práctica supone que el lobo aparecerá sin matices en el listado de animales que "pueden ser objeto de medidas de gestión". Es decir, caza.

La directiva europea se aprobó hace unos días, el 17 de junio, pero acaba de oficializarse ahora en el Diario Oficial de la UE, como ha revelado elDiario.es. De nuevo puede parecer simple burocrática, pero tiene repercusiones importantes: a partir de ahora se abre un plazo de 20 días para la entrada en vigor del cambio, con lo que el 14 de julio el lobo habrá perdido su estatus "estrictamente protegido".

¿Es una novedad? Sí. Y no. El cambio realizado en la Directiva de hábitats a principios de este mes y su reciente publicación en "el BOE comunitario" sí son novedades importantes por su repercusión, pero en realidad sorprenderán a pocos. El blindaje legal del lobo lleva años siendo motivo de debate a nivel europeo. La polémica puede remontarse como mínimo a 2022, cuando la presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, perdió a su poni favorito por el ataque de un lobo.

Ese mismo año Bruselas encargó un "análisis en profundidad" sobre el aumento de la especie en el continente gracias a su blindaje legal frente a los cazadores. ¿Cuál fue su conclusión? "La concentración de lobos en algunas regiones europeas se ha convertido en un peligro real para el ganado y, potencialmente, también para los humanos", reflexionaba von der Leyen en 2023. En el mismo comunicado, la CE animaba a las autoridades locales a "tomar medidas cuando sea necesario".

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¿Qué pasó desde entonces? Que la maquinaria comunitaria ha seguido trabajando en el tema. A finales de 2024 el Comité Permanente del Convenio de Berna votó a favor de la propuesta de la UE de rebajar el estatus de protección del lobo, de tal forma que pasase de "estrictamente protegido" a solo "protegido", y en marzo la Comisión volvió a mover ficha al proponer que ese cambio se trasladase a su Directiva sobre hábitats, adaptación que recibió luz verde este mismo mes.

¿Y qué pasa en España? El lobo no solo ha sido protagonista de la política comunitaria. A lo largo de los últimos años ha servido también para caldear el debate en España, donde ecologistas, cazadores o el propio arco parlamentario difiere sobre el grado de protección del que debe gozar la especie en la península. Ecologistas en Acción opina por ejemplo que autorizar su caza "da la espalda a la ciencia". Para la RFEC ayudará a la "coexistencia" con los ganaderos.

Con ese telón de fondo, hace tres meses el Congreso adoptó una serie de medidas fundamentales para el futuro del lobo en nuestro país. La más inmediata afectaba a las manadas situadas al norte del río Duero. La Cámara Baja avaló un cambio en el Real Decreto que desarrolla el Lespre para eliminar la protección de los animales situadas en ese territorio y que las autonomías puedan decidir sobre su caza. En la práctica eso supuso devolverlos a la situación en la que estaban antes de 2021.

¿Y qué pasa al sur del Duero? Es ahí donde habrá novedades a partir de ahora. En marzo el Congreso abrió la puerta también a que se pueda rebajar la protección del lobo al sur del Duero, pero siempre y cuando se rebajase antes su protección comunitaria, algo que acaba de oficializarse. De esa forma la especie sale del Listado de Régimen de Protección Especial también al sur del río Duero.

Curiosamente el Congreso de los Diputados tomó la decisión mientras tramitaba una ley sobre la gestión de desperdicios alimentarios. El motivo: los impulsores de la enmienda que hizo posible el cambio en el estatuto del lobo argumentaban que los ataques de los lobos al ganado generan miles de kilos de carne perdida.

Imágenes | Leopoldo de Castro (Flickr) 1 y 2

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En Corea del Sur hay un fenómeno curioso que mantiene en vilo a economistas y fans del K-pop: el regreso de BTS

En Corea del Sur hay un fenómeno curioso que mantiene en vilo a economistas y fans del K-pop: el regreso de BTS

Durante un tiempo la carrera de BTS, una de las bandas de K-pop más populares del planeta (si no la más popular), pareció imparable. Sus ventas sumaban millones, igual que sus legiones de fans dentro y fuera de Corea del Sur o su fama en la industria musical, que no tardó en extenderse al mercado angloparlante. El septeto rompió barreras, se coronó en la Billboard 200 e incluso posó con Joe Biden en la Casa Blanca. En 2022 sin embargo las cosas cambiaron. En su punto álgido, la boy band anunció una pausa temporal obligada por algo que poco tenía que ver con la música: la mili.

Ahora sus siete miembros han cumplido con las obligaciones con Seúl y se habla ya de un próximo rencuentro con una pregunta clave de fondo: ¿Qué supondrá para el K-pop, una industria cultural milmillonaria en plena transformación?

Cuando BTS colgó el fusil. En Corea del Sur la ley es implacable: todos los hombres de entre 18 y 28 años deben cumplir con el servicio militar obligatorio (o voluntariado social) durante un período que oscila entre 18 y 21 meses. La norma prevé algunas exenciones para atletas, bailarines o jóvenes que hayan logrado grandes galardones en sus disciplinas y supongan un orgullo para el país.

No ocurre lo mismo con los cantantes de K-pop. Como mucho ellos pueden, gracias a una reforma aprobada en 2020, retrasar el reclutamiento hasta los 30 años. De ahí que en 2022 los miembros de BTS hiciesen algo extraño en una formación subida a la cresta de la ola y con una fama creciente tanto dentro como fuera de Corea: anunciaron un parón para hacer la mili. Sus siete componentes no tienen la misma edad ni se alistaron a la vez, de ahí que el reencuentro de la banda se anunciase ya por entonces para 2025.

Bts With President Biden At The White House For 2022 Aapi Heritage Month On May 31 2022

Y llegó la fecha. El componente de más edad, Jin, se alistó en diciembre de 2022 y finalizó su servicio en junio de 2024, lo que le ha permitido  volver a los escenarios y reanudar su carrera en solitario. En las últimas semanas se han licenciado también RM, V, Jimin y Jung Kook. El último en cumplir con sus obligaciones con el Estado surcoreano, Suga, lo hizo hace solo unos días. En la práctica, recuerda Nikkei, eso se traduce en que (si no hay sorpresas) en julio todos los miembros de la boy band estarán en condiciones de retomar su carrera conjunta. Y, como era de esperar, eso ha desatado la expectación de la prensa internacional y sus fans.

La agencia que representa a la banda ha confirmado a The New York Times que aún no puede relevar ningún plan de regreso, pero eso no ha impedido que los seguidores de BTS estén de celebración y salten algunas filtraciones. Hace unos días Variety se hacía eco de una exclusiva de The Korea Herald que afirma que el grupo volverá a los escenarios en más o menos nueve meses, hacia marzo del año que viene. Nikkei no concreta tanto, pero revela que el entorno de la banda descarta que vuelva a pisar un escenario antes de 2026.

Mucho más que música pop. Que los planes de regreso de BTS (a pesar de ser difusos aún) hayan acaparado titulares en medios del alcance de la BBC, CNN o TNYTrevela que la boy band surcoreana es mucho más que un grupo popular. BTS es relevante por varias razones. Y no todas estrictamente musicales. Más allá de su éxito en Occidente o que rompiese moldes al coronar la Billboard 200, BTS es un exponente clave de Hallyu, la "Ola Coreana" que ha expandido la cultura, música y cine del país mucho más allá de sus fronteras.

En 2024 Asia Fund Managers aseguraba, citando una encuesta del propio Gobierno surcoreano, que la ola Hallyu sumaba alrededor de 225 millones de fans a lo largo y ancho del mundo, lejos de los 9,26 millones que había mostrado su primer sondeo, realizado en 2012. Según sus cálculos, en 2023 había más de 1.700 clubs de fans de Hallyu en 119 países y gran parte de ellos (68%) se centraban en el K-pop.

Es cultura… y es dinero. Asia Fund Managers recuerda también que la influencia del K-pop no se limita a la industria musical o el circuito de conciertos. Que haya más gente pendiente de grupos surcoreanos se traduce en un mayor interés en la cultura del país, su idioma, cocina, turismo o moda, lo que tiene un impacto medible en wones. Wion asegura que el valor global de las exportaciones de productos y servicios relacionados con el K-pop superaba los 5.000 millones de dólares en 2018, una cifra estratosférica comparada con los 40 millones de hace solo dos décadas.

Las cifras deben manejarse con cautela, pero dan una idea del alcalde del K-pop como industria cultural. Hay quien estima que en 2018 contribuía con el 1,7% del PIB de Corea del Sur. "El K-pop se ha convertido en una fuerza cultural importante, influyendo en la moda, tendencias de belleza e idioma", reflexiona Falidio Romadhoni en Medium. "Esto ha contribuido a promover la cultura y el turismo surcoreanos, generando un aumento de ingresos en estos sectores".

¿Y qué supone BTS? En 2022 Korea Science publicó un informe que refleja que en plena expansión internacional el “efecto BTS” llegó a impulsar las exportaciones de bienes de consumo de Corea del Sur por valor de 1.100 millones de dólares. En 2021, durante una entrevista en la NPR, Vanek Smith fue incluso más allá y estimó que la boy band aporta cada año cientos y cientos de millones de dólares a la economía surcoreana. Su efecto recuerda en cierto modo al de Taylor Swift, cuya actividad revierte en miles de millones de dólares para Estados Unidos, según la Reserva Federal.

¿El K-pop en crisis? Si la filtración de The Korea Herald es correcta y BTS vuelve a los escenarios en marzo de 2026, la gran pregunta es… ¿Se encontrará con el mismo K-pop que había en 2022, cuando el grupo anunció su parón temporal?

Durante este tiempo y a medida que se licenciaban, algunos miembros han seguido con carreras en solitario y durante estos últimos años su agencia se ha encargado de lanzar estratégicamente temas y vídeos para mantener vivo el interés en la boy band. La escena del K-pop cuenta además con otros representantes destacados, como Blackpink, Seventeen o NewJeans. Con todo, durante los últimos años ha habido múltiples voces que han identificado síntomas de crisis en el K-pop.

Un género en reinvención. No todos comparten que el K-pop esté en crisis, pero lo que sí parece evidente es que la industria afronta una transformación que afecta tanto a cómo se consume la música como su trasfondo. El primer signo de cambio lo deja el pinchazo en la comercialización de álbumes. Nikkei precisa que el año pasado las ventas cayeron un 17% y las exportaciones se estancaron, con un  aumento testimonial, de apenas el 0,5%. Y el porcentaje podría reducirse todavía más si los aranceles impuestos por Donald Trump encarecen sus artículos.

En un artículo reciente sobre el fenómeno K-pop, la BBC desliza otra clave: la industria, sus artistas y el público están cambiando. El género ha visto cómo se sucedían las generaciones de músicos y bandas sin que las nuevas hornadas tengan grandes representantes como lo fue BTS en su día. Además la boy band no es la única estrella del género que se ha tomado un descanso. Blackpink, otra de las sensaciones internacionales, no saca un nuevo álbum desde septiembre de 2022.

Luces y sombras del género. El K-pop sigue teniendo en cualquier caso un peso destacado en las reproducciones en streaming, canal en el que ha vivido un crecimiento notable a lo largo de los últimos años. La semana pasada Yonhap revelaba que entre 2014 y 2024 las escuchas de K-pop en Spotify se multiplicaron de forma exponencial (470 veces), con millones de reproducciones. La agencia Hybe también ha logrado ampliar sus ingresos anuales en 2024 a pesar al parón de BTS, aunque ese dato llegó acompañado de una caída en el beneficio operativo.

Otra señal reveladora sobre el interés que sigue generando el K-pop es la expectación que genera el próximo regreso de BTS a los escenarios. Sin embargo no todo son señales positivas.

Algunos analistas han reconocido su temor a que el septeto haya perdido parte de su gancho tras su largo parón y recuerdan lanzamientos recientes en la industria del K-pop incapaces de igualar el éxito arrollador de temas como "Dynamite", la primer canción de K-Pop en encabezar la lista Billboard Hot 100. Hay quien incluso va más allá y desliza que la internacionalización y el salto a los temas en inglés está pasando factura al género. La gran pregunta es… ¿Logrará el renacido BTS marcar un nuevo hito en la industria?

Imágenes | Wikipedia 1 y 2

En Xataka | Si escuchas K-pop, trabajos forzosos: Corea del Norte está batallando la hegemonía cultural de sus vecinos sin miramientos

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En Corea del Sur hay un fenómeno curioso que mantiene en vilo a economistas y fans del K-pop: el regreso de BTS

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Durante un tiempo la carrera de BTS, una de las bandas de K-pop más populares del planeta (si no la más popular), pareció imparable. Sus ventas sumaban millones, igual que sus legiones de fans dentro y fuera de Corea del Sur o su fama en la industria musical, que no tardó en extenderse al mercado angloparlante. El septeto rompió barreras, se coronó en la Billboard 200 e incluso posó con Joe Biden en la Casa Blanca. En 2022 sin embargo las cosas cambiaron. En su punto álgido, la boy band anunció una pausa temporal obligada por algo que poco tenía que ver con la música: la mili.

Ahora sus siete miembros han cumplido con las obligaciones con Seúl y se habla ya de un próximo rencuentro con una pregunta clave de fondo: ¿Qué supondrá para el K-pop, una industria cultural milmillonaria en plena transformación?

Cuando BTS colgó el fusil. En Corea del Sur la ley es implacable: todos los hombres de entre 18 y 28 años deben cumplir con el servicio militar obligatorio (o voluntariado social) durante un período que oscila entre 18 y 21 meses. La norma prevé algunas exenciones para atletas, bailarines o jóvenes que hayan logrado grandes galardones en sus disciplinas y supongan un orgullo para el país.

No ocurre lo mismo con los cantantes de K-pop. Como mucho ellos pueden, gracias a una reforma aprobada en 2020, retrasar el reclutamiento hasta los 30 años. De ahí que en 2022 los miembros de BTS hiciesen algo extraño en una formación subida a la cresta de la ola y con una fama creciente tanto dentro como fuera de Corea: anunciaron un parón para hacer la mili. Sus siete componentes no tienen la misma edad ni se alistaron a la vez, de ahí que el reencuentro de la banda se anunciase ya por entonces para 2025.

Bts With President Biden At The White House For 2022 Aapi Heritage Month On May 31 2022

Y llegó la fecha. El componente de más edad, Jin, se alistó en diciembre de 2022 y finalizó su servicio en junio de 2024, lo que le ha permitido  volver a los escenarios y reanudar su carrera en solitario. En las últimas semanas se han licenciado también RM, V, Jimin y Jung Kook. El último en cumplir con sus obligaciones con el Estado surcoreano, Suga, lo hizo hace solo unos días. En la práctica, recuerda Nikkei, eso se traduce en que (si no hay sorpresas) en julio todos los miembros de la boy band estarán en condiciones de retomar su carrera conjunta. Y, como era de esperar, eso ha desatado la expectación de la prensa internacional y sus fans.

La agencia que representa a la banda ha confirmado a The New York Times que aún no puede relevar ningún plan de regreso, pero eso no ha impedido que los seguidores de BTS estén de celebración y salten algunas filtraciones. Hace unos días Variety se hacía eco de una exclusiva de The Korea Herald que afirma que el grupo volverá a los escenarios en más o menos nueve meses, hacia marzo del año que viene. Nikkei no concreta tanto, pero revela que el entorno de la banda descarta que vuelva a pisar un escenario antes de 2026.

Mucho más que música pop. Que los planes de regreso de BTS (a pesar de ser difusos aún) hayan acaparado titulares en medios del alcance de la BBC, CNN o TNYTrevela que la boy band surcoreana es mucho más que un grupo popular. BTS es relevante por varias razones. Y no todas estrictamente musicales. Más allá de su éxito en Occidente o que rompiese moldes al coronar la Billboard 200, BTS es un exponente clave de Hallyu, la "Ola Coreana" que ha expandido la cultura, música y cine del país mucho más allá de sus fronteras.

En 2024 Asia Fund Managers aseguraba, citando una encuesta del propio Gobierno surcoreano, que la ola Hallyu sumaba alrededor de 225 millones de fans a lo largo y ancho del mundo, lejos de los 9,26 millones que había mostrado su primer sondeo, realizado en 2012. Según sus cálculos, en 2023 había más de 1.700 clubs de fans de Hallyu en 119 países y gran parte de ellos (68%) se centraban en el K-pop.

Es cultura… y es dinero. Asia Fund Managers recuerda también que la influencia del K-pop no se limita a la industria musical o el circuito de conciertos. Que haya más gente pendiente de grupos surcoreanos se traduce en un mayor interés en la cultura del país, su idioma, cocina, turismo o moda, lo que tiene un impacto medible en wones. Wion asegura que el valor global de las exportaciones de productos y servicios relacionados con el K-pop superaba los 5.000 millones de dólares en 2018, una cifra estratosférica comparada con los 40 millones de hace solo dos décadas.

Las cifras deben manejarse con cautela, pero dan una idea del alcalde del K-pop como industria cultural. Hay quien estima que en 2018 contribuía con el 1,7% del PIB de Corea del Sur. "El K-pop se ha convertido en una fuerza cultural importante, influyendo en la moda, tendencias de belleza e idioma", reflexiona Falidio Romadhoni en Medium. "Esto ha contribuido a promover la cultura y el turismo surcoreanos, generando un aumento de ingresos en estos sectores".

¿Y qué supone BTS? En 2022 Korea Science publicó un informe que refleja que en plena expansión internacional el “efecto BTS” llegó a impulsar las exportaciones de bienes de consumo de Corea del Sur por valor de 1.100 millones de dólares. En 2021, durante una entrevista en la NPR, Vanek Smith fue incluso más allá y estimó que la boy band aporta cada año cientos y cientos de millones de dólares a la economía surcoreana. Su efecto recuerda en cierto modo al de Taylor Swift, cuya actividad revierte en miles de millones de dólares para Estados Unidos, según la Reserva Federal.

¿El K-pop en crisis? Si la filtración de The Korea Herald es correcta y BTS vuelve a los escenarios en marzo de 2026, la gran pregunta es… ¿Se encontrará con el mismo K-pop que había en 2022, cuando el grupo anunció su parón temporal?

Durante este tiempo y a medida que se licenciaban, algunos miembros han seguido con carreras en solitario y durante estos últimos años su agencia se ha encargado de lanzar estratégicamente temas y vídeos para mantener vivo el interés en la boy band. La escena del K-pop cuenta además con otros representantes destacados, como Blackpink, Seventeen o NewJeans. Con todo, durante los últimos años ha habido múltiples voces que han identificado síntomas de crisis en el K-pop.

Un género en reinvención. No todos comparten que el K-pop esté en crisis, pero lo que sí parece evidente es que la industria afronta una transformación que afecta tanto a cómo se consume la música como su trasfondo. El primer signo de cambio lo deja el pinchazo en la comercialización de álbumes. Nikkei precisa que el año pasado las ventas cayeron un 17% y las exportaciones se estancaron, con un  aumento testimonial, de apenas el 0,5%. Y el porcentaje podría reducirse todavía más si los aranceles impuestos por Donald Trump encarecen sus artículos.

En un artículo reciente sobre el fenómeno K-pop, la BBC desliza otra clave: la industria, sus artistas y el público están cambiando. El género ha visto cómo se sucedían las generaciones de músicos y bandas sin que las nuevas hornadas tengan grandes representantes como lo fue BTS en su día. Además la boy band no es la única estrella del género que se ha tomado un descanso. Blackpink, otra de las sensaciones internacionales, no saca un nuevo álbum desde septiembre de 2022.

Luces y sombras del género. El K-pop sigue teniendo en cualquier caso un peso destacado en las reproducciones en streaming, canal en el que ha vivido un crecimiento notable a lo largo de los últimos años. La semana pasada Yonhap revelaba que entre 2014 y 2024 las escuchas de K-pop en Spotify se multiplicaron de forma exponencial (470 veces), con millones de reproducciones. La agencia Hybe también ha logrado ampliar sus ingresos anuales en 2024 a pesar al parón de BTS, aunque ese dato llegó acompañado de una caída en el beneficio operativo.

Otra señal reveladora sobre el interés que sigue generando el K-pop es la expectación que genera el próximo regreso de BTS a los escenarios. Sin embargo no todo son señales positivas.

Algunos analistas han reconocido su temor a que el septeto haya perdido parte de su gancho tras su largo parón y recuerdan lanzamientos recientes en la industria del K-pop incapaces de igualar el éxito arrollador de temas como "Dynamite", la primer canción de K-Pop en encabezar la lista Billboard Hot 100. Hay quien incluso va más allá y desliza que la internacionalización y el salto a los temas en inglés está pasando factura al género. La gran pregunta es… ¿Logrará el renacido BTS marcar un nuevo hito en la industria?

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Con su rechazo a dedicar el 5% del PIB a defensa, España ha hecho algo más: abrir el melón de los melones en la OTAN

Con su rechazo a dedicar el 5% del PIB a defensa, España ha hecho algo más: abrir el melón de los melones en la OTAN

A las puertas de la gran cumbre de La Haya, la OTAN ha visto cómo su debate sobre el gasto militar tenía un protagonista inesperado: España. La negativa de Pedro Sánchez a ampliar ese capítulo hasta alcanzar el 5% del PIB ha derivado en un tira y afloja entre Madrid y la Alianza que ha derivado en un pacto in extremis  que dará mayor flexibilidad a España. La clave será que cumpla con los objetivos acordados por el resto de miembros, no si necesita o no el 5% para lograrlo.

La postura de España es interesante porque abre un debate de fondo: ¿Las capacidades de defensa deben fijarse en base a un porcentaje aleatorio o en base a las necesidades reales de cada país? ¿Sirven los umbrales de gasto generales?

Un porcentaje: el 5%. Más allá de las capacidades, objetivos, pactos o el rol de cada país, a lo largo de los últimos meses el debate en el seno de la OTAN ha girado en torno a una cifra: el 5%, el porcentaje de PIB que, según la Alianza, cada nación miembro debe destinar a la inversión en defensa. Para ser más precisos, la idea de la OTAN es que el 3,5% se dedique a gasto básico, y el 1,5% restante a "inversiones relacionadas", lo que permite incluir infraestructuras o gasto en industrias.

La cifra no es casual. Es exactamente el compromiso que reclamaba Donald Trump, quien en diciembre, antes incluso de instalarse en la Casa Blanca, ya se quejaba abiertamente del bajo nivel de inversión del resto de miembros de la OTAN y acusaba a la Alianza de "aprovecharse" de Estados Unidos.

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Un protagonista: España. Con ese telón de fondo y tras meses recalcando la idea de que los aliados debían incrementar su gasto en defensa, a principios de mes la OTAN dejó claro cuál sería su nueva exigencia para los aliados: elevar el gasto en defensa al 5% del PIB en 2035. El acuerdo llegó acompañado además de un plan de inversión y una lista de nuevos objetivos que deberán validarse en la cumbre que se celebrará esta semana en La Haya. Antes de que llegase esa fecha surgió sin embargo una voz que no estaba dispuesta a cumplir con la meta del 5%: España.

"Para España comprometerse con un objetivo del 5% no solo sería irrazonable, sino también contraproducente", advertía Pedro Sánchez en una carta enviada al secretario general de la OTAN, Mark Rutte. En su misiva recordaba que elevar la inversión en defensa al 5% del PIB resultaría "incompatible con nuestro estado de bienestar y visión del mundo". Con su postura, La Moncloa se convirtió en un verso suelto dentro de la Alianza, lo que incluso molestó a Washington.

El giro: una carta. El desencuentro entre la cúpula de la OTAN y Madrid no duró demasiado. Ayer Sánchez reveló que ambas partes han alcanzado un acuerdo que básicamente da manga ancha a España para decidir qué porcentaje de su PIB dedica a cumplir los objetivos fijados por la OTAN. Es decir, el país se compromete a alcanzar los nuevos objetivos de capacidad militar de la Alianza, pero sin tener que dedicarles el 5% de su PIB. La clave es llegar, no cómo se llega.

Sánchez incluso compartió en X la carta de Mark Rutte en la que le confirma que la OTAN será flexible en ese último aspecto. En ella el secretario general de la Alianza se muestra claro: "Asumo que España está segura de que podrá cumplir los nuevos objetivos de capacidad con una trayectoria de gasto inferior al 5% del PIB", explica: "Confirmo que el acuerdo alcanzado en la próxima cumbre de la OTAN otorgará a España la flexibilidad para determinar su propia trayectoria soberana para alcanzar el objetivo". El organismo, eso sí, revisará sus avances en 2029.

Nuevo porcentaje: 2,1%. La pregunta del millón llegados a este punto es… ¿Cuánto tiene previsto invertir España? En 2014 la OTAN se marcó ya la meta de que el gasto en defensa alcanzase el 2% del PIB, pero muchos de sus miembros se mantenían el año pasado lejos de ese umbral que hoy se considera "insuficiente". Entre los rezagados figuran Portugal, Italia o Canadá, países que, en algún caso, han hecho un esfuerzo para llegar a la cumbre de La Haya cumpliendo el 2%.

En la lista figura también España, cuya inversión en defensa rondaba el año pasado, según los datos de la OTAN, el 1,3% del PIB. El Gobierno ha movido ficha ya para que la inversión alcance este año en el 2%, pero no parece dispuesto a ir mucho más allá. En el comunicado de ayer en el que anunciaba el acuerdo con la OTAN, Sánchez insiste en que el país está en condiciones de cumplir con el resto de aliados sin necesidad de moverse demasiado del umbral del 2%.

"España va a necesitar el 2,1% de su PIB para adquirir y mantener a todo el personal, todo el equipamiento, todas las infraestructuras solicitadas por la Alianza para hacer frente con nuestras capacidades a esas amenazas", esgrime Sánchez. Y recalca: "El 2,1%, ni más, ni menos". "Pasar del 2 al 5% de aquí al 2035 exigiría gastar unos 350.000 millones de euros adicionales, que solo podrían conseguirse a base de subirle a cada trabajar los impuestos en 3.000 euros anuales, eliminar prestaciones, reducir en un 40% las pensiones o recortar en educación".

El debate de fondo: ¿capacidad o porcentaje? El caso de España es interesante tanto por lo que representa en el seno de la OTAN como por el debate que abre: ¿Tiene sentido ligar los objetivos a porcentajes de gasto del PIB? ¿Para qué sirve ese umbral general? ¿Es solo política, un punto de consenso mesurable, o está realmente relacionado con las capacidades de los diferentes aliados? Sánchez ha ido al fondo de esa discusión y arroja dudas sobre la utilidad de fijar un objetivo de gasto como el del 5%, compartido por los 32 miembros de la OTAN.

"Piensen que, por ejemplo, en algunos países el salario medio de un soldado es tres veces mayor que en otros que también son miembros de la OTAN, o que producir o adquirir esas capacidades de defensa en ciertos países cuesta la mitad que en otros", razona el socialista. No es el único en el que apunta en esa dirección.

Una advertencia: "Insuficiente". En un artículo reciente publicado por Andrew Horton y Putri Handrianti y publicado por la Australian Strategic Policy Institute (ASPI) se incide en esa misma idea, aplicada al caso de Australia. Sus autores reconocen que cuantificar el gasto en defensa como porcentaje del PIB puede resultar práctico, didáctico, atractivo e incluso servir al Gobierno para justificar una aumento en el gasto, pero también cuestionan su utilidad.

"Basarse en este porcentaje es profundamente insuficiente. Ignora fundamentalmente las complejidades de la defensa moderna y corre el riesgo de malversar recursos valiosos. En un mundo en el que superioridad tecnológica y la agilidad estratégica prevalecen cada vez más sobre la masa, un punto porcentual, aunque políticamente potente, no nos dice prácticamente nada sobre nuestra capacidad real para disuadir la agresión o defender nuestros intereses".

Una pregunta: ¿Política o defensa? La catedrática Aurelia Valiño Castro dejaba botando otra reflexión interesante en un ensayo publicado en la web del ICEI: "El 2% del PIB en defensa es más un compromiso político que una garantía de seguridad […]. Sin embargo su efectividad depende de una inversión eficiente. Para España el reto no es solo aumentar el presupuesto, sino rediseñar su modelo de gasto para responder mejor a las amenazas actuales con la seguridad europea". "Lo crucial no es cuánto se gasta, sino cómo se invierte", remarca.

La experta advierte además de la necesidad de fijar bien los términos de las comparaciones para evitar errores. "El PIB varía según su cálculo en cada país", recuerda. "Desde 2014 la UE incluye actividades ilegales como el tráfico de drogas o prostitución, representando entre el 0,2% y 2% del PIB, mientras que EEUU las excluye. Esta diferencia distorsiona las comparaciones, ya que al inflar el denominador reduce artificialmente el porcentaje de gasto en defensa".

Imágenes | U.S. Army Europe (Flickr) y OTAN

En Xataka | Si la pregunta es si España puede negar a EEUU sus bases para dar apoyo aéreo a Israel, la respuesta no es tan sencilla

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Tras años de turistificación, Santiago se ha encontrado con un problema: es más fácil comprar un souvenir que el pan

Tras años de turistificación, Santiago se ha encontrado con un problema: es más fácil comprar un souvenir que el pan

Si en 1994 te dabas una vuelta por el centro de Santiago de Compostela lo más probable es que te encontraras con turistas, peregrinos (alguno con cojera), estudiantes y profesores de universidad. Más o menos igual que hoy. Lo que ha cambiado es el telón de fondo. Hace tres décadas en el casco histórico había cientos de negocios orientados a los vecinos: zapaterías, tiendas de ropa, quioscos, panaderías, ultramarinos, librerías… Hoy la turistificación de la ciudad los ha devorado hasta reducirlos a la tercera parte. De hecho ya hay más tiendas para viajeros que para compostelanos.

De ahí que su Ayuntamiento haya dicho "basta".

Santiago, más turística. En 1999 los hoteles, hostales y residencias de Santiago de Compostela alojaron a alrededor de 488.800 viajeros. En 2023 fueron más de 926.100. Ese boom turístico, alentado por la popularidad del Camino, el crecimiento de su aeropuerto y el propio impulso de España como destino internacional, ha dejado huella en la ciudad. En sus casas y sobre todo en su comercio, como reconocía esta semana el Ayuntamiento santiagués con cifras sobre la mesa que demuestran que los negocios orientados a los vecinos han ido cediendo terreno a los centrados en el turismo.

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De 645 a 202 negocios. Las cifras son rotundas. Según los datos oficiales que maneja el Ayuntamiento (y de consulta pública), en 1990 en la zona histórica había 645 comercios orientados a los residentes, una etiqueta amplia en la que se incluyen desde tiendas de comida, ropa y muebles a quioscos, droguerías, farmacias, joyerías o ferreterías. Hoy son 202. El descenso ha sido especialmente pronunciado entre los locales dedicados a la alimentación (bajaron de 125 a 35) o de ropa y lencería (de 121 pasaron a solo 44).

El "sorpasso" del turismo. El dato es llamativo de por sí, pero hay otro aún más curioso. El número de comercios orientados a los vecinos ha descendido tanto en las últimas décadas que a día de hoy ya hay más locales centrados en el turismo. El Ayuntamiento tiene contabilizadas ahora mismo en la zona histórica del municipio 92 tiendas de recuerdos y souvenirs, 72 especializadas en artesanía, joyería y diseño y otros 43 negocios de productos típicos o delicatessen. En total 207 comercios "con alguna orientación turística", media decena más que los enfocados en los vecinos.

Un análisis de los espacios situados en las plantas bajas del conjunto histórico de Santiago muestra además que el 45% se dedican al comercio, el 31% al ocio y restauración, el 8% a hospedaje (mismo porcentaje que a equipamiento terciario) y el 7% a oficinas. Curiosamente entre 1996 y 2025 la población de la ciudad histórica aumentó un 26%, aunque con caídas sensibles en media docena de calles situadas cerca o dentro del área monumental y zonas de paso de peregrinos.

El Ayuntamiento mueve ficha. Con esos datos sobre la mesa, el Ayuntamiento de Santiago ha decidido mover ficha y poner límites a la turistificación de su comercio. El miércoles su concejal de Urbanismo presentó una cambio del Plan Especial de Protección y Rehabilitación de la Ciudad Histórica que básicamente busca “mantener y reforzar el uso residencial” del casco antiguo y “promover la preservación” del comercio de proximidad. En resumen: “Garantizar el equilibrio entre usos orientados a residentes y orientados a turistas”.

El cambio normativo ya ha recibido el visto bueno del Gobierno local, pero le queda aún recorrido para trasladarse a la práctica. Antes deberá someterse a exposición pública, recibir de nuevo el ok del Consistorio y superar el examen del pleno. Si lo logra culminará un proceso que la ciudad inició hace un año.

¿Y qué planeta exactamente? "Poner coto" a tres tipos de negocios en el casco histórico de Santiago, todos con un claro enfoque turístico: las tiendas de recuerdos y souvenirs, los locales de productos típicos y los establecimientos automatizados, como las tiendas de vending, las consignas o las lavanderías sin dependientes.

Otra de sus medidas más contundentes pasa por vetar los locales de juego, como casinos, bingos o casas de apuesta, en la zona monumental. "Además se mantiene la prohibición de apertura de nuevos establecimientos de hospedaje en cualquier de sus modalidades", precisa el Ayuntamiento.

Reflotando el comercio. Aunque lo anterior es el resumen de trazo grueso, el plan santiagués es en realidad más complejo y tiene más patas. Por ejemplo, Lestegás avanzó que el Ayuntamiento está buscando la forma de recuperar una línea de ayudas para rehabilitar y conservar comercios históricos, emblemáticos o con un valor especial, una apuesta que ya se apostó a finales de los años 90. El plan trazado por el Concello también prevé medidas orientadas a la vivienda.

Santiago no es la única ciudad que ha visto cómo sus barrios, comercio y hostelería se turistificaba poco a poco. Hace unos meses trascendió un informe del Ayuntamiento de Málaga en el que se alertaba de que la ciudad "está experimentando niveles de saturación turística sin precedentes", y alertaba: "La presión puede causar la expulsión de negocios autóctonos y de valor añadido, siendo reemplazados por tiendas de souvenirs y comercios orientados a turistas".

Imágenes | Juan Antonio Segal (Flickr) y Ánxela Pérez (Flickr)

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La ciencia ya sabe cuál ha sido el peor año de la historia de la humanidad. Y hay sorpresa: no dependió de la humanidad

La ciencia ya sabe cuál ha sido el peor año de la historia de la humanidad. Y hay sorpresa: no dependió de la humanidad

Queda aún la segunda mitad del año, pero a estas alturas podemos afirmar (y sin miedo a equivocarnos) que 2025 no está siendo fácil. Guerras comerciales. Guerra en Ucrania. Guerra en Gaza. Guerra en Irán. Por no dejarnos, 2025 ni siquiera nos deja el consuelo de aliviar las penas con bombones o un buen café, sujetos ambos a una espiral inflacionista. Con todo y por muy mala cara que tenga 2025, algo sí está claro: difícilmente será peor que el 536 d.C., el peor año de la historia.

Nunca en atribulada y a menudo cruenta historia de la humanidad ha habido un año peor para estar vivo. Y eso es algo en lo que hay bastante consenso.

¿El peor año de la historia? Hay títulos para los que no faltan aspirantes. Y el de "peor año de la historia" es sin duda un ejemplo claro. Si echamos la vista atrás, nos encontramos con unos cuantos candidatos de infausto recuerdo: 1347, cuando la epidemia de peste ("La Muerte Megra") empezó a expandirse por Europa; 1914, el año en el que se desató la Primera Guerra Mundial; 1918, marcado por el inicio de la pandemia de gripe o 1939, cuando el mundo volvió a entrar en guerra.

Ni siquiera hay que remontarse tan atrás en el tiempo. En marzo de 2022 la OMS declaró que el COVID-19 se había convertido en una pandemia que, a lo largo de los años siguientes, llevaría a países enteros al borde de la parálisis y se cobraría millones de vidas. Según la ONU, solo entre enero de ese año y finales de 2021 murieron 14,9 millones de personas por causas relacionadas con el virus.

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¿Cuál ha sido el peor entonces? Hace unos años la revista Science hizo esa pregunta al historiador Michael McCormick, profesor de Harvard, y su respuesta fue tan contundente como precisa: el peor año para estar vivo fue el 536 de nuestra era. Su respuesta es interesante por varias razones. La primera, porque más allá de su prestigio académico, McCormik se ha dedicado a estudiar en detalle lo ocurrido ese año infausto del siglo VI. Segundo, porque no es el único que lo cree.

"Fue el inicio de uno de los peores períodos para estar vivo, si no el peor año", insiste McCormik, al frente de la Iniciativa Universitaria para la Ciencia del Pasado Humano en Harvard (SoHP). Lo más curioso es que a diferencia de lo que ocurrió en 1914 y 1939 (cuando estallaron ambas guerras mundial) o incluso durante las pandemias de gripe española y Covid-19, propagadas en gran medida gracias a las personas, en lo que ocurrió en el 536 d.C. la humanidad jugó un papel menor.

¿Qué ocurrió aquel año? Una catástrofe natural que afectó a la luz solar y las temperatura de buena parte del mundo. Como recuerdan em Science, ese verano los valores medios en Europa descendieron 2,5ºC, lo que marcó el comienzo de la década más gélida en un período de 2.300 años. Se cuenta que China incluso vio cómo nevaba en verano. Aquel cambio súbito se tradujo en cosechas arruinadas, hambruna y testimonios que aún hoy dan cuenta del asombro de los coetáneos.

"El sol parece haber perdido su luz habitual y tiene un tono azulado. Nos maravilla no ver las sombras de nuestros cuerpos al mediodía y sentir que el poderoso vigor de su calor se ha debilitado", escribía en 538, el senador romano Casiodoro. Más misterioso aún fue el historiador Procopio, quien ese mismo año hablaba de "un presagio temible": "El sol emitió su luz sin brillo, igual que la luna, todo el año".

¿Y cuál fue la causa? Que el segundo tercio del siglo VI d.C. resultó inusualmente frío no es ninguna novedad. Los expertos lo sospechaban desde hacía tiempo, y no solo por testimonios como los de Casiodoro o Procopio. En los años 90 los estudios de los anillos de los árboles (dendrocronología) ya sugirieron a los expertos una bajada inusual de temperaturas hacia la década del 540.

La gran pregunta es… ¿Por qué? El estudio de los núcleos de hielo polar de Groenlandia y la Antártida arrojaron una pista fundamental: el fenómeno podía estar relacionado con erupciones volcánicas masivas. Cuando un volcán entra en erupción arroja a la atmósfera grandes cantidades de azufre y bismuto, entre otras partículas que actúan como un gigantesco velo que refleja la luz del sol, lo que deriva a su vez en menos hora de claridad y una bajada de las temperaturas.

De hecho, recuerdan en Science, el estudio de los glaciares y los anillos de crecimiento de los árboles sugiere que buena parte de los veranos más "gélidos" registrados en los últimos siglos han estado precedidos de erupciones.

¿Pero qué pasó en el 536? Hace años los investigadores llegaron a la conclusión de que lo ocurrido hace quince siglos puede estar relacionado con una erupción masiva registrada entre finales del 535 o principios de 536 en América del Norte y a la que años más tarde (540) le siguió otra. El viento y la meteorología se encargaron de hacer el resto y extender las partículas hacia Europa y Asia.

Con el tiempo esa explicación se ha ido perfilando y en 2018 un quipo dirigido entre otros por McCormick hablaba ya de una erupción cataclísmica registrada en Islandia a comienzos de 536 a la que a lo largo de la década siguiente le siguieron otras dos, en 540 547. No es la única teoría. Hay quien habla del efecto del polvo de los cometas o de una desconocida erupción submarina, conclusión a la que un grupo de expertos llegó hace no mucho tras estudiar el hielo de Groenlandia.

¿Tan grave fue? Sí. Lo deja claro Miles Pattenden, historiador de la Universidad de Oxford, en un artículo publicado en The Conversation: "Dondequiera que fuera, la erupción precipitó un 'invierno volcánico' de una década en el que China sufrió nieves estivales y las temperaturas medias en Europa bajaron 2,5ºC. Los cultivos no prosperaron. La gente pasó hambre. Y se alzaron en armas unos contra otros".

Un año y medio marcado por una misteriosa niebla que se extendió por Europa, Oriente Medio y parte de Asia y cuyo impacto no tardó en verse agravado por otros factores. En el 541 la peste bubónica llegó al puerto de Pelusio y marcó el inicio de la Plaga de Justiniano, devastadora para el Imperio bizantino. Aunque el balance no fue negativo para todo el mundo: la Península Arábica vio cómo aumentaban las precipitaciones y se daban las condiciones para afianzar una nueva potencia.

Imágenes | Wikipedia1 y 2

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Durante siglos la receta del pigmento azul que usaban los egipcios había sido un misterio. Acabamos de resolverlo

Durante siglos la receta del pigmento azul que usaban los egipcios había sido un misterio. Acabamos de resolverlo

No todos los tesoros se componen de joyas, oro y piedras preciosas. Desde hace tiempo un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Washington está detrás de un tesoro igual de fascinante pero mucho más escurridizo: el azul egipcio, el pigmento sintético más antiguo del que se tiene constancia y que en su día emplearon los artistas del Antiguo Egipcio para decorar desde cuencos de alabastro a ataúdes, cerámicas y murales. A pesar de su enorme popularidad y que los romanos siguieron usándolo, su receta se perdió con el paso de los siglos.

Hasta ahora.

¿Qué es el azul egipcio? Uno de esos misterios que lleva décadas intrigando a los arqueólogos de medio mundo. El azul egipcio es básicamente un colorante que destaca por dos razones. La primera, porque se trata del pigmento sintético más antiguo conocido hasta la fecha. Se empleaba hace miles de años. La segunda es su tono azulado, que permitía a los artistas usarlo como sustituto de minerales mucho más caros, como la turquesa o el lapislázuli.

Con todo y aunque hablamos de "azul egipcio" en general, el pigmento era muy heterogéneo. En función de dónde se hubiera fabricado, cómo se hubiera trabajado con el material o la calidad de sus componentes, el tono podía variar entre el gris, un azul más o menos profundo y un verde apagado. Un factor que influía en el proceso por ejemplo era cómo de rápido enfriaba la mezcla.

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¿Cómo de antiguo es? Bastante. Sabemos que el azul egipcio ya se usaba hace 5.000 años. Y eso como mínimo. De hecho la muestra más antigua conocida es un pequeño cuenco de alabastro elaborado en el 3250 a.C. El pigmento se empleaba en cerámicas, esculturas, murales, sarcófagos, piezas que conservamos aún hoy y muestran su tonalidad azulada. También se aplicó sobre diferentes superficies, como madera, piedra o cartonaje, un material similar al papel maché.

¿Solo lo usaron lo egipcios? No. Su color gustó tanto a los artesanos que los romanos acabaron incorporándolo a su paleta tras la conquista del Antiguo Egipcio y llegó a usarse durante el Renacimiento. El Instituto Smithsoninan recuerda que hace unos años se descubrió que a comienzos del siglo XVI Rafael empleó el azul egipcio en el fresco 'Triunfo de Galatea', una obra elaborada para la Villa Farnesina, situada en el barrio de Trastévere, Roma.

Aunque la intención de Rafael pudo ser imitar la antigua técnica romana, la Universidad Estatal de Washington (WSU) precisa que durante el Renacimiento la fórmula del pigmento prácticamente había caído en el olvido. Eso es lo que ha querido solucionar ahora un equipo de investigadores dirigido por la institución estadounidense y que ha trabajado codo con codo con el Museo Carnegie de Historia Natural y el Instituto de Conservación del Museo Smithsoninan.

¿Y cómo lo han hecho? A base de prueba y error. Y de intentarlo una y otra vez hasta dar en el clavo. El equipo examinó a fondo muestras del pigmento y elaboró 12 recetas en las que experimentó con diferentes materias primas y tiempos de elaboración. Los resultados los ha plasmado en un artículo publicado en NPJ Heritage Science en el que detalla cómo trabajó con mezclas de dióxido de silicio, cobre, calcio y carbonato de sodio. El ingrediente principal es la cuprorivaíta.

Para completar el proceso la mezcla dse calentó a 1.000º Celsius durante diferentes tiempos, entre una y 11 horas, en un intento por replicar la temperatura con las que trabajan los hornos de la época. Las muestras resultantes se dejaron enfriar también a distintas velocidades para estudiar luego sus pigmentos mediante técnicas de microscopía y análisis. Los resultados se compararon con piezas reales del Antiguo Egipto.

¿Tan complicado es? Más allá de los materiales empleados o las técnicas con las que se mezclaban, el gran desafío para los arqueólogos ha sido replicar las tonalidades exactas con las que trabajaban los artesanos egipcios. "Una de las cosas que observamos fue que con pequeñas variaciones en el proceso se obtenían resultados muy diferentes", comenta John McColy, uno de los autores del estudio y director de la Escuela de Ingeniería Mecánica y de Materiales de la WSU. "Había gente que fabricaba el pigmento, lo transportaba y luego lo usaba en otro lugar".

Durante su estudio los investigadores descubrieron de hecho que para obtener la tonalidad más azulada solo se necesitaba la mitad de los componentes que generan el color azul. "No importa lo que contenga el resto y eso nos sorprendió", añade McCloy. "Se puede ver que cada partícula contiene un montón de elementos. No es uniforme, ni mucho menos". Hasta tal punto es así que la WSU reconoce que una de las conclusiones a las que llegaron los expertos es que el pigmento resulta sorprendentemente diverso.

¿Consiguieron su objetivo? Eso parece. En un comunicado lanzado hace unos días la WSU asegura que tras probar diferentes fórmulas y examinar los resultados en detalle, su equipo ha conseguido "recrear" el famoso azul egipcio. La hazaña no es solo fruto de la curiosidad o un avance para comprender mejor el arte del Antiguo Egipcio. La propia WSU recuerda que en parte el renovado interés en el pigmento egipcio responde a razones más pragmáticas.

"En los últimos años ha resurgido el interés en este pigmento debido a sus propiedades ópticas, magnéticas y biológicas, con potenciales nuevas aplicaciones tecnológicas", señala la institución. "El pigmento emite luz en el infrarrojo cercano del espectro electromagnético, invisible para el ser humano, lo que significa que podría usarse para fines como la toma de huellas y crear tintas anti falsificaciones".

Imágenes | Washington State University, Matt Unger, Joshua Franzos y Carnegie Museum of Natural History

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Vitoria lleva años siendo la ciudad más verde de España. Ahora se ha vuelto en su contra por una huelga de jardineros

Vitoria lleva años siendo la ciudad más verde de España. Ahora se ha vuelto en su contra por una huelga de jardineros

Vitoria-Gasteiz puede alardear de muchas cosas. De gastronomía, paisajes o patrimonio, por citar solo unos cuantos ejemplos. Si de algo ha presumido sin embargo en los últimos años la capital vasca es de zonas verdes. Su Ayuntamiento asegura que la ciudad dispone de 42 m2 de áreas ajardinadas por cada habitante, lo que le permite colarse a menudo en el TOP 10 de las urbes más verdes del país e incluso le granjeó el título de European Green Capital. Ahora sus jardineros se han puesto en huelga y esa vasta cubierta vegetal se ha convertido en un problema.

Los parques han pasado de ser un motivo de orgullo a un quebradero de cabeza.

Vitoria, "Capital Verde". Con el calentamiento global convertido en tema de discusión prioritario (y recurrente), cada vez más ciudades optan por aplicar una lógica "verde" a la hora de planificar su urbanismo. Ocurre tanto en España como en otros países, pero pocas ciudades han dado un paso tan decidido como Vitoria. En su web el Ayuntamiento vasco presume de tener 42 metros cuadrados de zonas verdes por cada vecino, 171 kilómetros de carriles bici, 115.000 árboles en calles y parques y un Anillo Verde de 33 kilómetros con hectáreas de campo.

La apuesta no le ha ido nada mal y la ciudad suele colarse en lo más alto del TOP 10 nacional de ciudades verdes. El esfuerzo ha llegado acompañado además de algunos reconocimientos internacionales importantes: el European Green Capital 2012, el de Ciudad Verde Global 2019 y la certificación Biosphere Responsible Tourism. Tanto es así que la ciudad presume de ser una "capital verde".

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Y llegó la huelga. Desde hace unos meses sin embargo los vecinos de Vitoria miran esa vasta área verde, en la que se incluyen parques y jardines, pero también rotondas, canaletas, alcorques y bordillos con cierta inquietud. Y el motivo es muy sencillo: los profesionales que se encargan de su cuidado están en huelga. A finales de marzo el comité de empresa de Enviser, la contrata del mantenimiento de las zonas verdes del municipio, convocó una huelga para exigir mejoras laborales.

"Sus condiciones de trabajo son absolutamente precarias, con salarios que apenas alcanzan el salario mínimo interprofesional y jornadas interminables. Cobran en torno a 10.000 euros al año menos trabajando más de cien horas más al año que los empleados municipales que realizan el mismo trabajo", alertaba en marzo el sindicato ELA sobre la situación de los 85 empleados afecatdos de Enviser. 

El primer día de huelga el seguimiento ya rondó el 90%, según los trabajadores, y el Ayuntamiento se ha encontrado con que su plantilla de jardineros municipales se queda corta para asumir la gestión de todos los parques y jardines.

"Supone un riesgo". Tres meses después y pese a los intentos de mediación entre las partes implicadas, la huelga de jardineros sigue en marcha en Vitoria para desespero de las autoridades y vecinos. Sus efectos de hecho se dejaron notar muy pronto. Sin podas, riego ni retirada de rastrojos, la vegetación de la ciudad se ha desmadrado... con todas sus consecuencias. En mayo Antena3 informaba ya de maleza crecida, plantas de más de un metro de altura en los jardines, verdín en las aceras e incluso de la aparición de insectos, incluidas garrapatas y mosquitos.

"La presencia de pulgas y garrapatas empieza a ser habitual y supone un riesgo para la salud", reconoce a Crónica Vasca Rafa Busto, miembro del sindicato ELA. A la maleza, el descuido de los parques y el riesgo de picaduras se añade además otro hándicap: un año mucho más duro de lo habitual para los alérgicos al polen. Tras tres meses de huelga el Ayuntamiento se ha encontrado además con que la noticia ha escalado a nivel nacional y quejas furibundas de sus ciudadanos.

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"Amenaza vidas". La situación ha llegado a tal punto que hace unos días el Gobierno Vasco ordenó a los jardineros que garanticen un cuidado mínimo de las zonas verdes. El decreto ha servido para que las segadoras vuelvan a los parques de Vitoria, pero ha caldeado aún más los ánimos. La sindiactos ya han avisado que recurrirán una orden que, insisten, "condicionan la huelga"; y los informes del servicio de Transportes y bomberos en los que se ha apoyado el Ejecutivo para tomar su decisión destacan por su contundencia, alertando de graves riesgos.

"La falta de desbroce amenaza vidas, propiedades, infraestructuras y también la salud pública, además de desbordar los servicios de emergencias", advierten los bomberos en su análisis. En una línea similar, el Servicio de Tráfico alertaba de que en algunas zonas de Vitoria la vegetación se ha desmadrado tanto que ha ganado altura que impide claridad las señales de tráfico o semáforos.

Más vegetación, muchas más flores. No todos los efectos de la huelga son negativos ni todos los ven con los mismos ojos. Las lluvias y el hecho de que los  arbustos crezcan a sus anchas ha llevado a que ciertas zonas de Vitoria hayan visto una explosión floral, para alegría de los botánicos y biólogos. "Las flores que antes considerábamos muy raras, hoy las encontramos casi en cualquier parterre", señala Gorka Belamendia, del Centro de Estudios Ambientales, en la SER.

"Si se deja que se desarrollen las plantas, la biodiversidad se multiplica: los insectos e invertebrados sobre todo", coincide en El País Pello Urrutia, presidente del Instituto Alavés de la Naturaleza (IAN). Irene Zúñiga, doctora en Arquitectura Urbanística, incluso iba más allá al valorar los efectos de la huelga: "Deberían estar ahora mismo aquí todas las escuelas de botánica sacando inventario".

Imágenes | RdA Suisse (Flickr), Euskadi.eus y Mariya Prokopyuk  (Flickr)

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La industria del diamante se las prometía felices con las joyas cultivadas en laboratorio. Hasta que los precios se hundieron

La industria del diamante se las prometía felices con las joyas cultivadas en laboratorio. Hasta que los precios se hundieron

Pocas cosas simbolizan mejor el lujo que un buen diamante. Brillan en los escaparates de las millas más exclusivas de París, Milán o Nueva York, en las manos de las actrices de Hollywood y en los relojes de los futbolistas más cotizados del planeta. Sin embargo no corren buenos tiempos para las piedras preciosas. No al menos si hablamos de su cotización. Una tormenta perfecta en la que se mezclan factores intrínsecos y ajenos al sector ha lastrado su precio hasta dejarlo, según algunos analistas, en mínimos que no se veían en lo que va de siglo.

La gran pregunta es… ¿Qué podemos esperar ahora?

Los precios, en caída. No importa qué fuente se consulte. No corren buenos tiempos para los diamantes. La máxima expresión del lujo, el gran símbolo de la opulencia, lleva tiempo viendo cómo su valor se desliza por una pendiente que lo aleja de las cotas que alcanzó entre 2021 y 2022, cuando el sector vivió una "demanda excepcional" en el mercado estadounidense gracias a las parejas que habían pospuesto sus compromisos o bodas por el Covid-19.

Hace unos días Barchart, una plataforma de datos financieros, compartió un gráfico que refleja la curva descendente que las piedras preciosas han dibujado desde 2022 hasta situarse en lo que la firma considera "su nivel más bajo del siglo". El índice de precios de Paul Zimnisky para diamantes en bruto muestran también un "pinchazo" desde la pandemia, aunque sin alcanzar aún mínimos récord. Y el panorama es similar en los gráficos de DiamondSE o PrinceScope, que reflejan los valores más bajos desde al menos 2008 para las gemas naturales.

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¿Qué muestran las cifras? Que si hablamos de cotizaciones, la industria del diamante ha vivido años mejores. En febrero Bloomberg calculaba que en cuestión de dos años los precios habían caído casi un 50% en el caso de los diamantes en bruto y un 35% en el de las piedras pulidas. Más o menos por las mismas fechas The Guardian revelaba que en las tiendas los diamantes naturales costaban un 26% menos que dos años atrás, una caída considerable pero que palidece en comparación con la acumulada desde 2020 por los creados en laboratorio.

Citando a Tenoris, una firma que rastrea los precios de los diamantes en más de 2.000 tiendas de EEUU, el diario británico apuntaba que a finales del año pasado el precio promedio de un diamante natural de un quilate marcaba 4.997 dólares. En mayo de 2022 superaba las 6.800 libras. En el caso de los diamantes "artificiales" se había pasado de 3.410 dólares en enero de 2020 a 892 a finales de 2024. En sus gráficos PriceScope y DiamondSE también muestran caídas.

Una tormenta perfecta. La gran pregunta llegados a este punto es… ¿Por qué? ¿Qué motiva esa caída de precios? La realidad es que no hay una única respuesta, sino un cóctel de ellas, una mezcla de factores que han impactado en el mercado. Los analistas apuntan a un cambio en la demanda tras la crisis sanitaria, cuando los precios subieron gracias al aumento de ventas postpandémicas. Otros señalan el "pinchazo" de las bodas, sobre todo en EEUU, lo que equivale a menos alianzas y anillos de compromiso; o incluso los efectos de la guerra de Ucrania en el sector.

Otro factor que explica el desplome es el comportamiento del mercado chino, crucial para la industria. En febrero Bloomberg estimaba que su demanda se había reducido un 50% desde la pandemia. Y no solo eso. Citando a expertos del sector, la agencia precisaba que, de media, los minoristas del gigante asiático estaban devolviendo al mercado mayorista de la India entre 30 y 40 millones de dólares cada mes en excedentes de diamantes pulidos. Todo esto en un contexto económico desafiante para Pekín.

Natural vs "artificial". Si algo realmente ha influido en la industria mundial de los diamantes, más allá de que nos casemos más o menos, la resaca del Covid o la caída de demanda en China, es la aparición de un nuevo producto en el mercado: los diamantes "sintéticos", cultivados en laboratorio y que han marcado un antes y un después en el sector. En vez de requerir millones de años de formación, como ocurre con las gemas naturales minadas, una piedra "sintética" puede tomar forma en un laboratorio en un tiempo récord: unas pocas semanas o incluso horas.

Los diamantes "sintéticos" no son exactamente nuevos. Sus orígenes pueden remontarse a los años 50. Sin embargo en los últimos tiempos han irrumpido con fuerza en el mercado por varias razones. Una de ellas es que sus orígenes son más fáciles de rastrear que los de las gemas minadas, lo que les ha granjeado fama de ser "más éticos", sobre todo a ojos de los millenials. Influye también su apariencia y precio, que llega a ser un 70% inferior al de las piedras naturales.

"Son piedras mucho más grandes", comenta un joyero a The Guardian. "Unas dos o tres veces más. En los de laboratorio, tres quilates es normal, incluso cuatro o cinco". Su atractivo ha llamado la atención incluso de marcas de joyerías y relojes especializadas en el lujo, en algunos casos con acogidas en el mercado que superan las expectativas. Por supuesto, no todos opinan igual. "Son sintéticos, un producto creado a granel, sin historia. El precio seguirá bajando", vaticina otro joyero.

Ganando peso en el mercado.En 2023 Cinco Días publicó un gráfico (apoyándose en datos de Tenoris y la facturación de 1.300 minoristas del sector) que demuestran el peso creciente de los diamantes cultivados en un segmento clave del mercado: el de los anillos de compromiso de EEUU. Si a comienzos de 2021 representaban apenas el 3,5%, en el verano de 2023 ese porcentaje se acercaba ya al 18%. En febrero The Guardian iba más allá y aseguraba que los diamantes sintéticos suponían ya el 45% del mercado de la joyería nupcial.

El problema es que ese peso creciente ha llegado acompañado de otra palabra que los analistas también repiten con frecuencia: sobreproducción. Lo advertía en marzo el analista Paul Zimnisky en una entrevista con The New York Times: "Estamos viendo que un pequeño grupo de productores muy grandes en China e India están aumentando la producción con procesos más rápidos y mejores, y cada vez que lo hacen el costo unitario se vuelve más bajo". Según sus cálculos, entre enero de 2015 y 2025 los diamantes cultivados se abarataron un 85%.

De 5.000 a 900 dólares. "Hoy en día se puede conseguir un bonito diamante cultivado en laboratorio redondo ideal y de un quilate por 900 dólares. El equivalente natural costaría unos 5.000 dólares. Uno sintético de tres quilates costaría unos 4.000 dólares y el natural entre 50.000 y 60.000 dólares", detalla. El impacto de las piedras "sintéticas", sumado al resto de factores, ha sido tan pronunciado que ha golpeado a algunos pesos pesados de la industria.

El gigante De Beers, empresa líder del sector, arrancó 2024 con una reserva de diamantes de 2.000 millones de dólares que no había logrado vender, lo que le llevó a reducir de forma considerable la producción de sus minas. Y no es la única en sufrir las consecuencias de los cambios en el mercado. Bloomberg habla también de fábricas de la India que se han visto obligadas a cerrar o ponerse en venta. "No hay una solución clara en este momento", resume un analista de la firma RBC Capital Markets. "El mercado necesita recalibrarse".

Imágenes | Dillon Wanner (Unsplash)

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España se ha puesto tan cara que los británicos están empezando a elegir otro sitio para sus vacaciones: Marruecos

España se ha puesto tan cara que los británicos están empezando a elegir otro sitio para sus vacaciones: Marruecos

Cuando hace años una familia británica se ponía a planificar sus vacaciones de verano podía dudar con las fechas, el alojamiento, con qué aerolínea volar o qué ropa meter en la maleta; pero en muchos (muchísimos) casos lo que no tenía discusión era el destino: viajaban a España. Sobre todo a la costa mediterránea, Baleares o Canarias, donde buscaban sol, calor, playa, buenos paisajes y mejor comida. Ahora esa decisión ya no está tan clara y cada vez más británicos optan por volar a latitudes algo más meridionales, hasta el norte de África.

El motivo es simple: la subida de precios les está llevando a cambiar Cataluña y Baleares por Túnez o Marruecos.

Cuestión de gastos. A los turistas británicos les gusta España. Mucho. Y eso es algo fácil de comprobar. Llega con darse un paseo por Canarias, Cataluña, Baleares o la Costa Blanca (por citar unos cuantos destinos) o echar un vistazo a los datos del INE: en 2024 el flujo de turistas procedentes del Reino Unido creció un 6,6% hasta sumar 18,4 millones de viajeros, lo que permitió a España cerrar el año con un récord de casi 94 millones de visitantes extranjeros.

La afluencia de turistas no es sin embargo lo único que crece en el sector. Lo hacen también las tarifas. El último índice nacional de precios muestra que en lo que va de año los hoteles, hostales, pensiones y servicios de alojamiento se han encarecido de forma sensible hasta situarse casi un 7% por encima de hace un año. Si echamos la vista atrás el incremento es aún más pronunciado. RTVE calcula que desde la pandemia los hoteles se han encarecido más de un 50%.

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Mirando al norte de África. Con esa subida de precios como telón de fondo y a pesar del considerable tirón de España en el mercado británico, cada vez más familias de Reino Unido optan por destinos alternativos (y más económicos) en los que pasar sus vacaciones. Y en esa búsqueda acaban mirando al norte de África, a lugares como Egipto, Túnez o Marruecos.

La tendencia la constataba hace unos días el diario Daily Mail, aunque en realidad no es algo nuevo. El sector lleva ya algún tiempo comprobando cómo los turistas ingleses están respondiendo a la subida de precios de España o Portugal buscando alternativas más meridionales, en el norte de África. A finales de 2024 Mirror ya informaba de que había familias británicas que estaban cambiando las Canarias por Egipto para disfrutar de sus vacaciones de invierno.

Un porcentaje: 39%. Más allá de las declaraciones de las agencias y turoperadores, hay una serie de datos que ayudan a comprender el creciente interés que despierta el norte de África entre los viajeros británicos. Por ejemplo, Booking ha comprobado que entre enero y mayo las búsquedas relacionadas con Túnez en su plataforma se han disparado un 68% en comparación con los mismos meses de 2024. En el caso de Egipto han crecido un 64% y en el de Marruecos un 39%.

Y no se trata únicamente de planes, deseos o previsiones a medio o largo plazo. El cambio está ya en marcha. Este mismo verano la plataforma TUI UK ha registrado un 30% más de reservas para Egipto que hace un año. En el caso de Túnez el crecimiento alcanza también el doble dígito y la empresa reconoce igualmente una fuerte demanda para Marruecos.

Más interés, más vuelos. Las aerolíneas británicas han captado rápido ese interés y no han tardado en actuar en consecuencia, reforzando sus conexiones con el continente. Este año se espera que de los aeropuertos de Reino Unido despeguen 19.847 vuelos con destino al norte de África, más del doble que las 8.653 operaciones registradas antes de la pandemia. Las conexiones con España y Portugal crecerán también, pero en mucho menor medida: apenas un 10 y 9%.

En ese nuevo contexto Marruecos juega además con una ventaja extra: la proximidad. Un británico que quiera volar hasta Alicante debe invertir más o menos dos horas y media en el vuelo. Si quiere ir a El Cairo el viaje durará bastante más (casi el doble), pero si opta por desplazarse entre Londres y Marrakech el trayecto no llegará a las cuatro horas.

¿Tanta diferencia de precio hay? Sí. Para un británico viajar a Túnez o Marruecos se traduce en más horas de vuelo, pero a su favor tiene el coste del alojamiento. EuroWeekly ha hecho cálculos y asegura que una estancia de siete noches en Agadir, al sur del país, cuesta cerca de 889 libras por persona mientras que otros paquetes similares para alojarse en destinos mediterráneos de Europa, como Marbella, Santorini o Mykonos, requiere entre 1.000 y 2.700 libras.

"Hay una tendencia, especialmente en el segmento familiar, hacia destinos más económicos", explicaba en diciembre a Mirror Sebastien Ebel, director ejecutivo de TUI Group, tras comprobar cómo cada vez más gente estaba optando por pasar sus vacaciones de invierno en Egipto en vez de Canarias. Ya por entonces EasyJet Holidays constataba un aumento de demanda en otros destinos africanos, incluido Marruecos.

Precios… y algo más. Que cada vez más británicos se imaginen pasando sus vacaciones en Túnez o Marruecos en vez de en Baleares o Canarias no solo se explica por la diferencia de precios. En juego entran más factores. Por ejemplo, la ‘democratización’ del mercado turístico, con un grupo creciente de viajeros que no renuncian a salir de su país pese a disponer de presupuestos ajustados. "Vemos con frecuencia nuevos clientes con menos ingresos, pero que aún así quieren viajar con presupuestos de 800 libras. Si no lo encuentran en España, buscan alternativas", señala Ebel.

Otra clave es qué se encuentran los turistas en Túnez, Marruecos o Egipto, destinos cálidos, con un rico patrimonio, playas, paisajes y un sector hotelero que se ha puesto las pilas en los últimos años y ofrece opciones que no distan mucho de las que los británicos pueden encontrarse en España o Portugal. La nueva tendencia coincide además con protestasen ciertos puntos del país, como Baleares o Cataluña, de residentes cansados del impacto del turismo masivo.

Imágenes | Heidi Kaden (Unsplash) y Calin Stan (Unsplash)

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La noticia España se ha puesto tan cara que los británicos están empezando a elegir otro sitio para sus vacaciones: Marruecos fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .

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