España es cada vez más un país de mascotas que de niños. Así que la industria del helado está apostando por los perros

España es cada vez más un país de mascotas que de niños. Así que la industria del helado está apostando por los perros

No, no es impresión tuya. Desde hace tiempo en los parques de España (y en las calles, plazas, centros comerciales y así un largo etcétera de lugares) es más fácil encontrarse con mascotas que con bebés. Algunos cálculos apuntan que en nuestro país hay ya seis animales de compañía por cada niño menor de cuatro años. De ahí que el sector dedicado a su cuidado esté creciendo y tantee nuevas vías de negocio, como cruceros caninos o la elaboración de helados y "cafés" aptos para perros.

En Barcelona hay ya unos cuantos ejemplos.

¿Helados para mascotas? Así es. Y no hablamos de helados para humanos aptos para mascotas, sino de helados elaborados específicamente para perros y gatos, pensando en los alimentos que toleran y que se publicitan como tal. Uno de los ejemplos más recientes lo deja Zampa Gelato, que acaba de lanzar en Barcelona tarrinas que se anuncian con un eslogan que deja pocas dudas sobre su enfoque: "El helado cien por cien natural que hace feliz a tu mascota y veterinario".

En su catálogo incluye opciones de sandía y frutos rojos, manzana, pera y kiwi o coco, piña y plátano, helados elaborados, asegura, a base de yogur pasteurizado sin lactosa, frutas liofilizadas y minerales. "No se trata de un producto más dentro de una gama, es nuestra especializad. Zampa Gelato se enfoca exclusivamente en desarrollar helados saludables para mascotas", reivindican desde la firma.

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¿Es un caso aislado? Para nada. El mercado de los helados para mascotas quizás esté lejos aún del centrado en los humanos, pero hay más ejemplos. Las heladerías Bibì e Bibò, con presencia en Madrid, han creado una línea especial "100% apta para perros" que elabora, entre otros ingredientes, con varias frutas, yogur desnatado sin lactosa y prescindiendo de los azúcares añadidos.

El Periódico de Cataluña precisa también que uno de los socios que se ha embarcado en el lanzamiento de Zampa en Barcelona forma parte a su vez del equipo detrás de Il Gelato dell´Amore, una "heladería mixta" que presume de tener helados tanto para humanos como para sus compañeros de cuatro patas.

Son solo un par de ejemplos, pero hay más. Hace ya un par años la heladería Badiani de Barcelona elaboró también un gelato para perros. Lo llamaron Dog Gelato y en 2023 la revista Elle lo presentaba como un dulce refrescante con un 96,65% menos de lactosa que el resto de sus helados y elaborado básicamente con crema batida, yema de huevo, fibras vegetales, agua, fructosa y leche entera y en polvo bajas en lactosa. En 2024, para darle más visibilidad, Badiani lanzó una campaña que ofrecía a los clientes un retrato junto a sus mascotas.

Pero… ¿Por qué? Básicamente porque hay dueños interesados y sobre todo dispuestos a pagar por esos servicios. "Ante el crecimiento y demanda de locales pet-friendly hicimos un pequeño estudio de mercado", explicaba Nebot hace poco a El Periódico. "Fue fulminante la aceptación por parte de los clientes. La idea es salir a tomar algo con tu mascota y que no esté debajo de la mesa chupando un hielo o esperando el último trozo de galleta de tu helado". A modo de referencia el año pasado Il Gelato dell´Amore vendió más de mil tarrinas caninas en agosto.

¿Solo hay helados? No. Los helados son solo un ejemplo más (quizás el más veraniego) de la creciente gama de productos y servicios para mascotas. El listado es amplio e incluye artículos que hasta ahora creíamos exclusivos para humanos, como "cafés", "cócteles", "aperitivos" o incluso "benjamines de champán". Todo esto con las debidas comillas porque se trata de productos pensados para canes que juegan con formatos reconocibles en el mercado por sus dueños.

La Ciudad Condal acaba de dejar otro buen ejemplo. Hace no mucho abrió sus puertas allí Voilà Concept Store, una cafetería exclusiva para canes y que incluye en su carta "dogguccinos", "dogtails", piruletas de carne, dónuts ("woof-waffle") o empanadillas y tartas especiales. El capuchino canino está elaborado por ejemplo con nata sin lactosa y leche para cachorro y los toppings que se usan son de cerdo, pollo o pescado. En el establecimiento también hay accesorios para mascotas.

¿Qué nos muestra? Más allá de los artículos o negocios concretos, los ejemplos anteriores nos hablan de dos tendencias claras: los cambios de una sociedad en la que cada vez es más habitual encontrarse con mascotas que con niños y el negocio que eso está impulsando. En febrero El País hizo un sondeo entre veterinarios y le salió que al cierre de 2024 en España había 1,6 millones de gatos y 9,3 millones de perros. Una suma que supera con creces los ocho millones de menores.

Los dos primeros son datos que hay que manejar con cierta cautela, pero aún así dan una idea del peso cada vez mayor que tienen las mascotas en los hogares del país. Y no es algo que ocurra solo en España. Con ese telón de fondo en los últimos años se han lanzado guarderías, spas, peluquerías, hoteles e incluso cruceros para canes. Ese impulso explica que en 2017 el sector del cuidado de mascotas facturase en la UE 36.500 millones de euros, con claras previsiones de crecimiento.

Imágenes Callum Blacoe (Unsplash) y Christian Bowen (Unsplash)

En Xataka Los huesos rotos de un perro de hace 16.000 años cuentan una importante historia: ya era nuestra mascota

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El vino español lleva años trabajando para ganar prestigio fuera del país. Las falsificaciones lo están reventando

El vino español lleva años trabajando para ganar prestigio fuera del país. Las falsificaciones lo están reventando

España es tierra de vinos, espumosos, cervezas, sidras, licores… Y falsificaciones. Así lo revela al menos el último balance de la Oficina de Propiedad Intelectual de la UE (EUIPO), que ha lanzado un aviso a navegantes: las copias fraudulentas están golpeando con fuerza a la industria del alcohol, restándole miles de millones de euros en ventas, destruyendo miles de empleos y privando a las arcas públicas de cuantiosos ingresos vía impuestos. Y el que peor lo está pasando es España.

Aquí se localizan las bodegas y empresas que más dinero pierden.

La botella, la más afectada. Cuando hablamos de falsificaciones la mente suele irse a los artículos de lujo, prendas, carteras y bolsos de grandes marcas, relojes o joyas exclusivas. La sombra de las copias piratas es sin embargo alargada y se extiende a otras muchas mercancías, incluidos los alimentos. Es más, la EUIPO asegura que en 2020 las falsificaciones de comida fueron de las más comunes que se encontraron en las fronteras de la UE. Y por "comida" no solo se refiere a embutidos ibéricos. En la lista hay también galletas, pasta, patatas o dulces.

Si hay un sector que esté sufriendo de forma alarmante el mazazo de las copias es sin embargo el del vino y las bebidas espirituosas. "Fue uno de los más afectados durante el período 2013-2017", aclara el organismo antes de deslizar un par de cifras. "Se estima que se perdieron 2.289 millones de euros en ventas y se destruyeron casi 5.700 empleos al año en la UE a causa de las falsificaciones en este sector". Solo en impuestos se esfumaron 2.068 millones de euros.

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España, en el foco. El sector no lo pasa igual de mal en toda la UE. EUIPO estima por ejemplo que a la industria portuguesa las falsificaciones le cuestan unos 33 millones de euros en ventas y algo más de 200 empleos cada año. En Austria las copias ilícitas le restan a los viticultores y demás profesionales del sector cerca de 28 millones de euros y en Grecia esa factura asciende a 49 millones. El golpe es más severo en Alemania, con unas pérdidas de 279 millones de euros, Italia (302 millones) o Francia, donde ese agujero asciende a 316 millones de euros.

Son cifras elevadas, pero no tanto como las que sufre España, una de las grandes potencias vinícolas del mundo junto a Italia o Francia. Lo advierte con claridad EUIPO, que lanza una advertencia: "España es el primer país de la UE en pérdida económica directa en este sector, con 380 millones en ventas no realizadas por falsificaciones". El sector español es además uno de los que más empleo pierde por esa causa: más de 1.100 puestos al año, un dato que solo supera Francia.

Viejo problema, nuevos retos. Las falsificaciones de vinos y bebidas espirituosas no son ninguna novedad, pero las autoridades siguen encontrándose con nuevos desafíos. La EUIPO señala que el auge del comercio online "ha abierto nuevas vías" para la venta de copias y hace que a los clientes lo tengan "cada vez más difícil" a la hora de distinguir entre un artículo auténtico y otro falsificado, un problema que no afecta únicamente a la industria de las bebidas alcohólicas.

"Las redes criminales manipulan etiquetas, envases e incluso alteran los procesos de fabricación, centrándose en productos de valor", añade el organismo. En el caso concreto del alcohol lo que sí perciben los expertos es que los falsificadores están recurriendo a "métodos sofisticados" para burlar controles, lo que incluye desde la reutilización de botellas originales a la impresión de etiquetas falsas.

Dos países: China y Turquía. Las autoridades comunitarias no solo han detectado las naciones más castigadas (a nivel económico y en empleo) por las falsificaciones. El informe de EUIPO hace algo más: señalar los países de origen que se relacionan con mayor frecuencia con las falsificaciones de alimentos y bebidas. Y hay dos que destacan si nos centramos en las copias piratas que se incautaron entre 2019 y 2020 en las fronteras de la UE: China y Turquía.

A modo de conclusión el texto desliza otra idea igual de importante. Las falsificaciones no son un problema solo por el daño que causan al sector o por su capacidad para destruir empleo. La EUIPO añade otro hándicap más importante: la salud pública. "Informes recientes alertan sobre los riesgos de estos productos para la salud de los consumidores", advierte antes de recordar que se ha detectado comida y bebida con "sustancias peligrosas", como metanol, mercurio o pesticidas.

Imágenes Kelsey Chance (Unsplash) y Zachariah Hagy (Unsplash)

En Xataka Si la pregunta es cuál es el futuro del vino, cada vez más bodegas de Burdeos lo tienen claro: el vino sin alcohol

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El ajo está sumido en una profunda crisis en España. Y eso son malas noticias para un lugar en particular: Cuenca

El ajo está sumido en una profunda crisis en España. Y eso son malas noticias para un lugar en particular: Cuenca

España ocupa un lugar importante en el mapa mundial del ajo, pero eso no significa que los agricultores de Castilla-La Mancha o Andalucía que se dedican a cultivarlo lo tengan fácil. El ajo atraviesa turbulencias. El sector advierte de las dificultades con las que se encuentra para combatir las plagas, de los efectos de la sequía, la "burocracia excesiva" o la falta de relevo generacional, entre otros retos al acecho. Un panorama complicado que se mira con especial atención desde la provincia de Cuenca, donde se produce el Ajo Morado de Las Pedroñeras.

Al fin y al cabo el ajo es mucho más que una hortaliza que fluctúa en el mercado: el sector reivindica que es un cultivo que ayuda a "vertebrar" la España vaciada.

"En crisis". El recién nombrado presidente de la Mesa Nacional del Ajo, José Carlos Patiño, lo tiene claro: no corren buenos tiempos para su negocio. En una entrevista con elDiario.es el agricultor manchego, el nuevo rostro visible de los ajeros, advertía de que el sector "está sufriendo una crisis" agravada, entre otros factores, por la escasez de agua, la reducción de hectáreas de cultivo, la falta de relevo generacional y una burocracia que consideran "excesiva".

No es nada nuevo. Su predecesor, Julio Bacete ya usaba la misma palabra para describir la situación que encaran los agricultores dedicados al cultivo del ajo: "crisis". Hace un año, durante una charla con Xataka, admitía de hecho que el sector estaba pasando por "momentos complicados", una tendencia que se visibiliza sobre todo en la pérdida de hectáreas dedicadas a plantaciones.

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¿Y eso por qué? Por una suma de factores. Aunque no todos pesan igual. A la hora de explicar la situación los agricultores suelen señalar sobre todo la pérdida de recursos para combatir las plagas. Aseguran que su arsenal se ha visto recortado por las regulaciones, lo que les resta herramientas para proteger los cultivos… y sus inversiones. "No se trata de hablar mal de la Agenda 2030 ni del Pacto Verde, pero la reducción que llevamos en fitosanitarios nos está afectando mucho. Hay enfermedades, plagas, hongos que no podemos controlar", avisa Patiño.

"Tenemos una merma muy grande. Hay falta de rendimiento, simplemente en la propia semilla. En la nascencia hay parcelas que tienen una merma de un 30% de daño. Al final, eso son kilos de ajo", comenta el representante del sector. No es el único que opina así. El presidente de la Asociación Nacional de Productores y Comercializadores de Ajo (Anpca), Fernando Rubio, compartía hace poco un mensaje similar con El Confidencial: "Las plagas comienzan a ser resistentes porque tenemos muy poca variedad de materia activa que podemos usar".

Cuestión de plagas... y algo más. Aunque la escasez de recursos para tratar plagas y hongos suele ser uno de los hándicaps más citados por los agricultores no es el único que explica la "crisis" que encara el ajo. El gremio señala otros igual de graves, tanto de tipo estructural como coyunturales: escasez de agua, profesionales especializados y relevo generacional, "exceso de burocracia", pérdida de hectáreas, el coste del arrendamiento de la tierra, escasa visibilidad en el mercado doméstico o incluso el efecto de las importaciones y los aranceles de Donald Trump.

El sector lleva tiempo lidiando con la competencia de China, gran exportador mundial de ajo y que destaca sobre todo por sus precios. Con ese telón de fondo, en el gremio preocupa ahora que la guerra arancelaria y la imposición de gravámenes al comercio chino en EEUU acabe llevando a los agricultores asiáticos a redirigir su mercancía hacia otros destinos, complicándole las exportaciones a España. No es el único reto coyuntural con el que ha lidiado el sector, que en los últimos años ha tenido que vérselas con el encarecimiento de la energía o los fertilizantes.

Pendientes de las hectáreas. La transformación del sector puede medirse también en cifras. Por ejemplo, el de la superficie cultivada. Los datos no siempre coinciden, pero muestran una pérdida clara de suelo: el informe presentado hace un año por la Mesa Nacional del Ajo al Comité Mixto de Frutas y Hortalizas señala que se ha pasado de 29.826 hectáreas en 2021 a una previsión de 21.000. Otras fuentes señalan que se ha bajado de 24.900 h en 2023 a algo menos de 23.000 en la temporada de 2024. El descenso sería aun más acuciado en algunas regiones.

"Mucha inversión". "Poner una hectárea de ajo lleva mucha mano de obra, mucha inversión. Para iniciarla te puedes ir a 12.000 euros por hectárea. Llevamos unos años con falta de producción y no hay más ruina que esa", advierte Patiño en elDiario.es. Menos terrenos no tiene por qué equivaler siempre a menos cultivos. Algunos datos apuntan al elevado peso del ajo spring, variedad que destaca por su ritmo de producción y rendimiento, y una pérdida de terreno del ajo morado.

En cuanto a precios, el directivo espera buenos valores, por encima de los del año pasado. El Ministerio señala que los 100 kg de ajo seco están en 125 euros.

Cuestión de ajos (y algo más). No todo el mundo vive igual las turbulencias que atraviesa la hortaliza. Al fin y al cabo, como advertía hace poco Rubio, el ajo juega un papel clave como generador de empleo en parte de la España vaciada. "Se va a perder el cultivo que vertebra a muchos pueblos de la España rural, el motivo de unos 60 jornales por hectárea", añade el presidente de Anpca. En ese contexto, hay una variedad de cultivo a la que presta atención el sector: el ajo morado.

En un lugar de Cuenca… "En el ajo morado es un problema muy serio. Está en peligro y puede llegar a dejarse la producción", señala Patiño a El Confidencial. El motivo es sencillo: al resto de desafíos que atraviesa el colectivo ajero, la variedad morada añade la falta de visibilidad en las tiendas. Aunque el Ajo Morado de Las Pedroñeras cuenta con una Indicación Geográfica Protegida, el sector lamenta su falta de difusión en un mercado en el que el cliente valora sobre todo el coste.

Mirando al plátano de Canarias. "No pasa con el plátano, que se diferencia mucho de la banana. Aquí las calidades tampoco tienen comparación, pero no hay cultura de buscar el ajo de Las Pedroñeras en el súper"s, reflexiona Rubio. A esa falta de reconocimiento se añade el rendimiento de la variedad, menor que la de otros cultivos alternativos, como el ajo spring, y su exposición a las plagas.

"Es el más atacado por enfermedades y merma mucho. Llevamos dos, tres años con producción de 100.000 kg anuales por hectárea y así no salen las cuentas", señala el presidente de la Mesa NAcional. En su opinión es poco probable que el cultivo desaparezca, pero sí admite que "va mermando cada vez más". "Se está luchando para que no ocurra, además tenemos una IGP y se lucha mucho, pero el consumidor no tiene conciencia de lo que es el ajo morado y no lo valora".

"Acabará dejando las tierras". Esas advertencias centran la atención en la zona de Cuenca en la que se cultiva el ajo de Las Pedroñeras, un área de la Mancha Baja delimitada por el propio municipio de Las Pedroñeras, La Alberca de Záncara, Mota del Cuervo, El Provencio, Santa María del Campo Rus y San Clemente. Al fin y al cabo la sentencia de Rubio sobre los retos que afronta el sector del ajo a nivel general resulta rotunda, sobre todo para zonas ya afectadas por la despoblación: "La gente acabará dejando las tierras porque esto no sale a cuenta".

Imágenes | Rajesh Kavasseri (Unsplash), Wikipedia y Team Voyas (Unsplash)

En Xataka | No es cosa tuya, el precio del plátano de Canarias se ha disparado a niveles inéditos y hay una responsable: Dorothea

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China está moviendo bloques de edificios enteros a la vez para construir debajo. ¿Por qué? Porque puede

China está moviendo bloques de edificios enteros a la vez para construir debajo. ¿Por qué? Porque puede

En China los edificios andan. Literalmente. No importa lo pesados y grandes que sean o si se trata de delicadas construcciones de ladrillo y madera levantadas hace un siglo. Cuando hace falta, los ingenieros del país se las apañan para que sus casas se "levanten" y empiecen a "caminar" lentamente por las calles. Suena disparatado, pero es una técnica que han ido puliendo y les permite algo clave: respetar su patrimonio sin que eso frene el desarrollo de parkings o áreas comerciales.

El último ejemplo lo ha dejado Shanghái, que se las ha apañado para poner a andar un grupo de edificios que ocupa 4.030 m2 y ronda las 7.500 toneladas métricas.

Abran paso al edificio. Los medios chinos, como People Daily, China Daily o Xinhua, han estado publicando estos días un vídeo y fotos cuanto menos curiosas: en ellas puede verse cómo un grupo de edificios, casi una manzana, se desplaza en bloque a lo largo de varios metros, igual que en un enorme juego de Tetris. Lo de mover edificios no es nada nuevo. En España también se hace. Pero lo habitual es que los arquitectos se encarguen de enumerar, desmontar y volver a ensamblar las fachadas, no desplazar edificaciones enteras como si estuviesen sobre una cinta.

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Click en la imagen para ir al tweet.

Una cifra: 7.500 toneladas. El bloque en cuestión está formado por antiguos edificios shikumen levantados en Shanghái hace un siglo y sus datos dan una idea del enorme desafío logístico y técnico que supone desplazarlos de una pieza: según la prensa china, el complejo, conocido como "Huayanli" y que está compuesto por tres estructuras de ladrillo y madera, mide 4.030 m2 y pesa 7.500 toneladas. La construcción se encuentra en Zhangyuan, en el distrito Jing´an, Shanghái.

¿Para qué lo han movido? Para construir bajo el suelo. Las autoridades chinas decidieron reubicar esa mole para facilitar las obras de un complejo subterráneo de tres plantas bajo Zhangyuan, un proyecto ambicioso, de algo más de 53.000 m2, que incluirá áreas comerciales y culturales, un parking con un centenar de plazas de aparcamiento y conexiones con varias líneas del metro de Shanghái.

No es la primera vez que China mueve grandes edificios de un punto a otro. En 2024 ya os contábamos que estaba desplazando viviendas shikumen levantadas a principios del siglo XX en Jing´an. Uno de esos bloques llegó a "viajar" la friolera de 230 m, mucho más que otras operaciones similares realizadas antes en el país, como el Templo del Buda de Jade de Shanghái, que se movió 30,6 m, o el edificio de la Asociación de Fuego Hankou Yiyong, que se deslizó 90 m sobre rieles.

Pero… ¿Por qué moverlos? Esa es la pregunta del millón. Si el objetivo es buscar nuevas ubicaciones o recolocar temporalmente los edificios mientras los operarios trabajan en la zona, como es el caso de las casas de Jing´an, ¿por qué desplazarlos de una  pieza? ¿Por qué no los desmontan piedra a piedra?

Cuestiones logísticas, de preservación y tiempo aparte, hay un elemento fundamental: Huayanli está construido con ladrillo y madera, en la línea de los edificios shijumen, un estilo arquitectónico surgido hacia la década de 1860, muy asociado a Shanghái y que combina elementos occidentales y chinos. La idea de los ingenieros es "levantarlo" sin causarle daños, desplazarlo y devolverlo luego a su emplazamiento original, una operación que está a punto de completarse.

La clave: 430 pequeños robots. Llegados a este punto la pregunta es obvia… ¿Cómo se las han apañado los ingenieros chinos para mover un bloque de casas de 7.500 toneladas? La clave son 432 pequeños robots. La empresa responsable de la obra recurrió a dispositivos de perforación que pueden manejarse a distancia y se desplazan por espacios estrechos, lo que facilita el trabajo en las cimentaciones.

Para evitar sustos con puntos de colisión o problemas estructurales, el equipo echó mano además de tecnologías de modelado de información de construcción (BIM) y escaneo de nubes de puntos, lo que le permitió trabajar en base a planos 3D.

Camina lento, camina seguro. Otro de sus recursos fue emplear robots pensados para el movimiento de tierras y dotados de brazos mecánicos plegables que les permiten trabajar en espacios muy reducidos, de menos de 1,2 m de ancho, distinguiendo además la arcilla o los diferentes obstáculos. A la hora de desplazar las construcciones los expertos diseñados diferentes rutas. La tarea, eso sí, no es apta para impacientes: desde el 19 de mayo Huayanli se ha modio 10 m por día.

Imagen | Xinhua

En Xataka | En China hay barcos del tamaño de rascacielos navegando a miles de kilómetros del mar. Todo gracias a sus grúas

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China está moviendo bloques de edificios enteros a la vez para construir debajo. ¿Por qué? Porque puede

China está moviendo bloques de edificios enteros a la vez para construir debajo. ¿Por qué? Porque puede

En China los edificios andan. Literalmente. No importa lo pesados y grandes que sean o si se trata de delicadas construcciones de ladrillo y madera levantadas hace un siglo. Cuando hace falta, los ingenieros del país se las apañan para que sus casas se "levanten" y empiecen a "caminar" lentamente por las calles. Suena disparatado, pero es una técnica que han ido puliendo y les permite algo clave: respetar su patrimonio sin que eso frene el desarrollo de parkings o áreas comerciales.

El último ejemplo lo ha dejado Shanghái, que se las ha apañado para poner a andar un grupo de edificios que ocupa 4.030 m2 y ronda las 7.500 toneladas métricas.

Abran paso al edificio. Los medios chinos, como People Daily, China Daily o Xinhua, han estado publicando estos días un vídeo y fotos cuanto menos curiosas: en ellas puede verse cómo un grupo de edificios, casi una manzana, se desplaza en bloque a lo largo de varios metros, igual que en un enorme juego de Tetris. Lo de mover edificios no es nada nuevo. En España también se hace. Pero lo habitual es que los arquitectos se encarguen de enumerar, desmontar y volver a ensamblar las fachadas, no desplazar edificaciones enteras como si estuviesen sobre una cinta.

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Una cifra: 7.500 toneladas. El bloque en cuestión está formado por antiguos edificios shikumen levantados en Shanghái hace un siglo y sus datos dan una idea del enorme desafío logístico y técnico que supone desplazarlos de una pieza: según la prensa china, el complejo, conocido como "Huayanli" y que está compuesto por tres estructuras de ladrillo y madera, mide 4.030 m2 y pesa 7.500 toneladas. La construcción se encuentra en Zhangyuan, en el distrito Jing´an, Shanghái.

¿Para qué lo han movido? Para construir bajo el suelo. Las autoridades chinas decidieron reubicar esa mole para facilitar las obras de un complejo subterráneo de tres plantas bajo Zhangyuan, un proyecto ambicioso, de algo más de 53.000 m2, que incluirá áreas comerciales y culturales, un parking con un centenar de plazas de aparcamiento y conexiones con varias líneas del metro de Shanghái.

No es la primera vez que China mueve grandes edificios de un punto a otro. En 2024 ya os contábamos que estaba desplazando viviendas shikumen levantadas a principios del siglo XX en Jing´an. Uno de esos bloques llegó a "viajar" la friolera de 230 m, mucho más que otras operaciones similares realizadas antes en el país, como el Templo del Buda de Jade de Shanghái, que se movió 30,6 m, o el edificio de la Asociación de Fuego Hankou Yiyong, que se deslizó 90 m sobre rieles.

Pero… ¿Por qué moverlos? Esa es la pregunta del millón. Si el objetivo es buscar nuevas ubicaciones o recolocar temporalmente los edificios mientras los operarios trabajan en la zona, como es el caso de las casas de Jing´an, ¿por qué desplazarlos de una  pieza? ¿Por qué no los desmontan piedra a piedra?

Cuestiones logísticas, de preservación y tiempo aparte, hay un elemento fundamental: Huayanli está construido con ladrillo y madera, en la línea de los edificios shijumen, un estilo arquitectónico surgido hacia la década de 1860, muy asociado a Shanghái y que combina elementos occidentales y chinos. La idea de los ingenieros es "levantarlo" sin causarle daños, desplazarlo y devolverlo luego a su emplazamiento original, una operación que está a punto de completarse.

La clave: 430 pequeños robots. Llegados a este punto la pregunta es obvia… ¿Cómo se las han apañado los ingenieros chinos para mover un bloque de casas de 7.500 toneladas? La clave son 432 pequeños robots. La empresa responsable de la obra recurrió a dispositivos de perforación que pueden manejarse a distancia y se desplazan por espacios estrechos, lo que facilita el trabajo en las cimentaciones.

Para evitar sustos con puntos de colisión o problemas estructurales, el equipo echó mano además de tecnologías de modelado de información de construcción (BIM) y escaneo de nubes de puntos, lo que le permitió trabajar en base a planos 3D.

Camina lento, camina seguro. Otro de sus recursos fue emplear robots pensados para el movimiento de tierras y dotados de brazos mecánicos plegables que les permiten trabajar en espacios muy reducidos, de menos de 1,2 m de ancho, distinguiendo además la arcilla o los diferentes obstáculos. A la hora de desplazar las construcciones los expertos diseñados diferentes rutas. La tarea, eso sí, no es apta para impacientes: desde el 19 de mayo Huayanli se ha modio 10 m por día.

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Alguien se ha propuesto mejorar las técnicas de negociación con un modelo peculiar: cómo los piratas extorsionaban a España

Alguien se ha propuesto mejorar las técnicas de negociación con un modelo peculiar: cómo los piratas extorsionaban a España

Hace siglos los piratas berberiscos suponían un auténtico quebradero de cabeza para los marineros españoles, una amenaza al acecho desde las costas de Túnez, Trípoli o Argel que podía hacer que una expedición acabase de la peor de las formas: con la tripulación presa, convertida en cautivos de los corsarios o, peor aún, en esclavos que se vendían al mejor postor si nadie pagaba su rescate. Hoy aquellos piratas del norte de África y los negociadores españoles que trataban con ellos suponen algo distinto para los economistas: una oportunidad única para estudiar técnicas de negociación.

Y ya nos han dejado unas cuantas lecciones.

Aprendiendo gracias a los piratas. Suena extraño, pero eso es lo que se propuso hace un tiempo un grupo de economistas de las Universidades de Duke, Harvard y Viena: aprender de las negociaciones entre los piratas del Mediterráneo y los emisarios encargados de pagar por rescates de rehenes. Para ello incluyeron datos de miles de cautivos apresados por los berberiscos hace más de tres siglos, entre 1575 y 1692. El resultado lo publicaron hace unos años en un artículo firmado por Attila Ambrus, Eric J. Chaney e Igor Salitskiy.

Pero… ¿Por qué? Por varias razones. La principal, porque los investigadores detectaron en esos 'tira y afloja' con piratas un ejemplo interesante de negociaciones con "información asimétrica", es decir, aquellas en las que una de las partes que busca un trato maneja más datos que la otra. Al fin y al cabo cuando los piratas apresaban al pasajero de un barco no podían tener la certeza de cuál era su estatus social, si venía de una familia con más o menos dinero o si había gente dispuesta a pagar una buena suma a cambio de su libertad.

"Existía una asimetría de información sustancial entre los españoles y los piratas", explican los autores en su paper, en el que añaden que, entre otras cuestiones, los corsarios no podían saber si el retraso de un rescate se debía a falta de interés en el rehén, una estrategia para que bajasen el precio o sencillamente las dificultades para desplazarse en la España preindustrial, en la que las noticias podían tardar días en llegar desde África al centro de la península.

Captain Walter Croker Horror Stricken At Algiers 1815e

La incertidumbre, la clave. "Aunque los argelinos sabían que los españoles preferían rescatar a cierto tipo de cautivos a y a menudo podían identificar a los individuos de mayor rango, existen evidencias de que se enfrentaban a la incertidumbre sobre qué presos querían rescatar los españoles y cuánto estaban dispuestos a pagar", señalan los investigadores. De hecho citan instrucciones de la época que aconsejaban a los equipos de rescate fingir desinterés por los rehenes que querían. Para evitarlo los corsarios animaban a los compañeros de cautiverio a identificarse entre sí.

Un problema no tan antiguo. La segunda razón por la que el análisis resulta interesante es porque el problema de la piratería y los rescates no es en realidad tan antiguo. En su artículo los investigadores recuerdan que entre 1530 y 1780 los piratas capturaron y esclavizaron a miles de personas y aseguran haber usado registros de 4.680 rehenes rescatadas en 22 expediciones, pero la realidad es que los secuestros y rescates siguen a la orden del día en pleno siglo XXI, una realidad que también señalan los autores.

Ambrus, Chaney e Salitskiy recuerdan por ejemplo que el pago de rescates ha sido una fuente importante de ingresos para grupos terroristas como el ISIS o Al Qaeda o que los piratas somalíes lograron recaudar varios cientos de millones de dólares (hablan de 360) de esa forma entre 2005 y 2012. De hecho el pago o no de rescates a cambio de liberar rehenes ha sido un dilema político y motivo de polémica a lo largo de los últimos años, con casos particularmente sonados.

¿Y qué han descubierto? Tras analizar las negociaciones con piratas mediterráneos, los expertos llegaron a una conclusión interesante: las prisas no son buenas compañeras para aquellos que quieren pagar rescates… O directamente quienes persiguen un acuerdo lo más favorable posible en un escenario de "información asimétrica". ¿El motivo? Tras analizar datos que incluyen miles de cautivos rescatados de las garras de los piratas berberiscos entre los siglos XVI y XVII, los economistas llegaron a la conclusión de que los retrasos en las negociaciones abarataban los pagos.

"Documentamos una sólida relación negativa entre los retrasos en la negociación (medidos por el tiempo de cautiverio) y los precios de los rescates", concluyen los investigadores, y añaden: "Cabe señalar que los resultados son probablemente más relevantes para las situaciones de rescate y negociación actuales, que se caracterizan por una información privada unilateral". De hecho consideran que el modo de actuar con los corsarios berberiscos "puede aportar ideas" para tratar con los modernos piratas somalíes.

Un porcentaje: 8%. Los investigadores incluso fueron más allá y concluyeron que un aumento de un año en el cautiverio del rehén se asociaba con una disminución en el precio del rescate de alrededor de un 8%. Es una rebaja aún mayor que la que se puede asociar al propio envejecimiento del prisionero, que también influía en los rescates. "Dado que las fuentes sugieren que los piratas se preocupaban por preservar el valor de los cautivos que esperaban rescatar, esto sugiere que la mayor parte de la disminución del precio a lo largo del tiempo se debía al valor de la demora".

Sentido común… y algo más. Esa relación de 'a más tiempo, menor coste' puede parecer sencilla (incluso intuitiva), pero no resulta tan fácil establecerla. El motivo es que entran más factores en juego. Por ejemplo, los piratas podían identificar los cautivos de mayor "valor", a cambio de los que pedían cantidades más elevadas y por los que estaban dispuestos a embarcarse en negociaciones más largas. En el caso de los presos con una menor "valoración", con precios de rescate bajos, el proceso resultaría más rápido.

Otro factor a tener en cuenta es que en la España preindustrial no todas las negociaciones se alargaban por una cuestión estratégica. En ocasiones lo hacían sencillamente porque las noticias sobre los cautiverios tardaban días o semanas en llegar de Argel a los puertos de Alicante, Cartagena o Valencia y desde allí a los pueblos donde vivían las familias de los rehenes. Eso sin contar con el tiempo que llevase recaudar los fondos y desplazarlos, algo de lo que solían encargarse las órdenes religiosas.

La importancia de la estrategia. Todos esos factores son relevantes porque influyen, entre otras cuestiones, en el desequilibrio de información que tenían los captores y los rescatistas, pero la investigación de Ambrus, Chaney e Salitskiy señala que en la bajada del precio de los rescates no solo influían esos condicionantes "exógenos". Una pieza clave es lo que denominan "demora estratégica", que buscaba directamente que los piratas mejorasen sus ofertas.

"Estas instrucciones parecen haberse seguido en la práctica, ya que se han conservado evidencias de que dejaban a los presos en cautiverio durante más tiempo para obtener precios más bajos", deslizan los autores. "Por ejemplo, en el registro de una misión de rescate de finales del XVI el escribe señala que algunos rehenes no fueron rescatados en ese viaje porque sus precios eran 'demasiado elevados'".

Imágenes | Wikipedia 1 y 2

En Xataka | Al fin sabemos qué comían los marineros en alta mar en el siglo XVI. Gracias al CSIC y a un galeón hundido

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La noticia Alguien se ha propuesto mejorar las técnicas de negociación con un modelo peculiar: cómo los piratas extorsionaban a España fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .

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Alguien se ha propuesto mejorar las técnicas de negociación con un modelo peculiar: cómo los piratas extorsionaban a España

Alguien se ha propuesto mejorar las técnicas de negociación con un modelo peculiar: cómo los piratas extorsionaban a España

Hace siglos los piratas berberiscos suponían un auténtico quebradero de cabeza para los marineros españoles, una amenaza al acecho desde las costas de Túnez, Trípoli o Argel que podía hacer que una expedición acabase de la peor de las formas: con la tripulación presa, convertida en cautivos de los corsarios o, peor aún, en esclavos que se vendían al mejor postor si nadie pagaba su rescate. Hoy aquellos piratas del norte de África y los negociadores españoles que trataban con ellos suponen algo distinto para los economistas: una oportunidad única para estudiar técnicas de negociación.

Y ya nos han dejado unas cuantas lecciones.

Aprendiendo gracias a los piratas. Suena extraño, pero eso es lo que se propuso hace un tiempo un grupo de economistas de las Universidades de Duke, Harvard y Viena: aprender de las negociaciones entre los piratas del Mediterráneo y los emisarios encargados de pagar por rescates de rehenes. Para ello incluyeron datos de miles de cautivos apresados por los berberiscos hace más de tres siglos, entre 1575 y 1692. El resultado lo publicaron hace unos años en un artículo firmado por Attila Ambrus, Eric J. Chaney e Igor Salitskiy.

Pero… ¿Por qué? Por varias razones. La principal, porque los investigadores detectaron en esos 'tira y afloja' con piratas un ejemplo interesante de negociaciones con "información asimétrica", es decir, aquellas en las que una de las partes que busca un trato maneja más datos que la otra. Al fin y al cabo cuando los piratas apresaban al pasajero de un barco no podían tener la certeza de cuál era su estatus social, si venía de una familia con más o menos dinero o si había gente dispuesta a pagar una buena suma a cambio de su libertad.

"Existía una asimetría de información sustancial entre los españoles y los piratas", explican los autores en su paper, en el que añaden que, entre otras cuestiones, los corsarios no podían saber si el retraso de un rescate se debía a falta de interés en el rehén, una estrategia para que bajasen el precio o sencillamente las dificultades para desplazarse en la España preindustrial, en la que las noticias podían tardar días en llegar desde África al centro de la península.

Captain Walter Croker Horror Stricken At Algiers 1815e

La incertidumbre, la clave. "Aunque los argelinos sabían que los españoles preferían rescatar a cierto tipo de cautivos a y a menudo podían identificar a los individuos de mayor rango, existen evidencias de que se enfrentaban a la incertidumbre sobre qué presos querían rescatar los españoles y cuánto estaban dispuestos a pagar", señalan los investigadores. De hecho citan instrucciones de la época que aconsejaban a los equipos de rescate fingir desinterés por los rehenes que querían. Para evitarlo los corsarios animaban a los compañeros de cautiverio a identificarse entre sí.

Un problema no tan antiguo. La segunda razón por la que el análisis resulta interesante es porque el problema de la piratería y los rescates no es en realidad tan antiguo. En su artículo los investigadores recuerdan que entre 1530 y 1780 los piratas capturaron y esclavizaron a miles de personas y aseguran haber usado registros de 4.680 rehenes rescatadas en 22 expediciones, pero la realidad es que los secuestros y rescates siguen a la orden del día en pleno siglo XXI, una realidad que también señalan los autores.

Ambrus, Chaney e Salitskiy recuerdan por ejemplo que el pago de rescates ha sido una fuente importante de ingresos para grupos terroristas como el ISIS o Al Qaeda o que los piratas somalíes lograron recaudar varios cientos de millones de dólares (hablan de 360) de esa forma entre 2005 y 2012. De hecho el pago o no de rescates a cambio de liberar rehenes ha sido un dilema político y motivo de polémica a lo largo de los últimos años, con casos particularmente sonados.

¿Y qué han descubierto? Tras analizar las negociaciones con piratas mediterráneos, los expertos llegaron a una conclusión interesante: las prisas no son buenas compañeras para aquellos que quieren pagar rescates… O directamente quienes persiguen un acuerdo lo más favorable posible en un escenario de "información asimétrica". ¿El motivo? Tras analizar datos que incluyen miles de cautivos rescatados de las garras de los piratas berberiscos entre los siglos XVI y XVII, los economistas llegaron a la conclusión de que los retrasos en las negociaciones abarataban los pagos.

"Documentamos una sólida relación negativa entre los retrasos en la negociación (medidos por el tiempo de cautiverio) y los precios de los rescates", concluyen los investigadores, y añaden: "Cabe señalar que los resultados son probablemente más relevantes para las situaciones de rescate y negociación actuales, que se caracterizan por una información privada unilateral". De hecho consideran que el modo de actuar con los corsarios berberiscos "puede aportar ideas" para tratar con los modernos piratas somalíes.

Un porcentaje: 8%. Los investigadores incluso fueron más allá y concluyeron que un aumento de un año en el cautiverio del rehén se asociaba con una disminución en el precio del rescate de alrededor de un 8%. Es una rebaja aún mayor que la que se puede asociar al propio envejecimiento del prisionero, que también influía en los rescates. "Dado que las fuentes sugieren que los piratas se preocupaban por preservar el valor de los cautivos que esperaban rescatar, esto sugiere que la mayor parte de la disminución del precio a lo largo del tiempo se debía al valor de la demora".

Sentido común… y algo más. Esa relación de 'a más tiempo, menor coste' puede parecer sencilla (incluso intuitiva), pero no resulta tan fácil establecerla. El motivo es que entran más factores en juego. Por ejemplo, los piratas podían identificar los cautivos de mayor "valor", a cambio de los que pedían cantidades más elevadas y por los que estaban dispuestos a embarcarse en negociaciones más largas. En el caso de los presos con una menor "valoración", con precios de rescate bajos, el proceso resultaría más rápido.

Otro factor a tener en cuenta es que en la España preindustrial no todas las negociaciones se alargaban por una cuestión estratégica. En ocasiones lo hacían sencillamente porque las noticias sobre los cautiverios tardaban días o semanas en llegar de Argel a los puertos de Alicante, Cartagena o Valencia y desde allí a los pueblos donde vivían las familias de los rehenes. Eso sin contar con el tiempo que llevase recaudar los fondos y desplazarlos, algo de lo que solían encargarse las órdenes religiosas.

La importancia de la estrategia. Todos esos factores son relevantes porque influyen, entre otras cuestiones, en el desequilibrio de información que tenían los captores y los rescatistas, pero la investigación de Ambrus, Chaney e Salitskiy señala que en la bajada del precio de los rescates no solo influían esos condicionantes "exógenos". Una pieza clave es lo que denominan "demora estratégica", que buscaba directamente que los piratas mejorasen sus ofertas.

"Estas instrucciones parecen haberse seguido en la práctica, ya que se han conservado evidencias de que dejaban a los presos en cautiverio durante más tiempo para obtener precios más bajos", deslizan los autores. "Por ejemplo, en el registro de una misión de rescate de finales del XVI el escribe señala que algunos rehenes no fueron rescatados en ese viaje porque sus precios eran 'demasiado elevados'".

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La crisis de natalidad y la pérdida de jóvenes están llevando a Italia a un escenario incierto: ser la Japón de Europa

La crisis de natalidad y la pérdida de jóvenes están llevando a Italia a un escenario incierto: ser la Japón de Europa

2024 no ha sido un buen año para los italianos. No al menos si hablamos de demografía. Aunque el flujo de inmigrantes le ha permitido suavizar el golpe, el país ha visto cómo su tasa de fecundidad caía a mínimos históricos, las familias seguían encogiendo, la edad media de la población mantenía su escalada hasta aproximarse a la barrera psicológica de los 50 años y el éxodo de ciudadanos que deciden buscar su futuro en el extranjero aumentaba un 36%, privando a la nación sobre todo de jóvenes cualificados, algo que ya preocupa a su banco central.

Italia no es el único país que soporta los gélidos vientos del invierno demográfico, pero su deriva ya amenaza con convertirlo en el Japón del viejo continente.

La natalidad, cuesta abajo. Hace unas semanas el Instituto Nacional de Estadística de Italia (ISTAT) publicó un balance global sobre la demografía de 2024 que deja pocas alegrías y alguna que otra decepción. El país cerró el año con 370.000 nacimientos, una mala noticia por partida doble. Primero porque supone un descenso del 2,6% con respecto a 2023 y agrava la caída de su tasa de natalidad. Segundo, porque deja su índice de fecundidad en mínimos históricos: 1,18 hijos por mujer. El anterior récord, de 1,19, se había alcanzado en 1995.

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Un problema estructural. Para ISTAT esa pérdida de bebés es preocupante porque releva algo más que un simple caída del índice de fertilidad. En su opinión entronca con la pérdida de hombres y mujeres en edad de tener hijos.

"La relevancia del aspecto estructural es evidente", advierte. "Si se considera la población femenina en edad productiva (15-49 años), ha pasado de 14,3 millones em enero de 1994 a 11,4 en enero de 2024". En el caso de los hombres el grupo en la misma franja de edad ha bajado de 14,5 millones a apenas 11,9. De ahí que la actual tasa de fecundidad del 1,18 sea mucho más problemática que la de 1995.

Camino de los 50 años. Otro de los problemas con los que lidia Italia es el envejecimiento de su población, un fenómeno sobre el que ha advertido también Eurostat. Según el organismo italiano, a comienzos de 2025 la edad media de la población que reside en Italia rondaba ya los 46,8 años, dos décimas más que hace un año. Los datos que maneja Eurostat dibujan un panorama incluso más aciago: sitúan la edad mediana en 48,7 años, el segundo mayor dato de toda la UE. Solo lo supera Mónaco, donde marca 50,5 años. La media europea es de 44,7.

En Italia los niños (menores de 14 años) representan el 11,9% del total y la población en edad laboral el 63,4%. Ambas franjas experimentaron retrocesos en 2024, a diferencia de lo que ocurrió con el grupo de ciudadanos que rebasan los 65 años: suponen el 24,7% del total, cuatro décimas más que hace un año. Entre ellos crecen además los octogenarios y nonagenarios. Si nada cambia, hay quien calcula que en 2040 habrá cinco millones de personas menos en edad de trabajar.

El otro desafío: el éxodo. Italia está afrontando otro problema que ha hecho saltar las alarmas de expertos y autoridades: la emigración. El año pasado salieron del país 191.000 personas, un 20,5% más que en 2023. La mayoría de ellas, unas 156.000, eran además italianos que optaron por buscarse la vida en el extranjero, lo que representa un aumento notable con respecto a 2023. El resto (alrededor de 35.000) son expats de otras nacionalidades, como la rumana, que llevaban tiempo residiendo en Italia y por una razón u otra decidieron hacer las maletas.

Buscándose la vida fuera. "Son cifras contundentes, aunque podrían quedarse cortas según algunos analistas, como Federico Fubini, quien hace poco publicó una columna en Corriere en la que recordaba que hay italianos que han abandonado el país sin tramitar el cambio de residencia, por lo que el fenómeno podría ser mayor.

"Cada vez más italianos optan por la vía de la autodeterminación y abandonan el país por situaciones que consideran mejores", señala. En su opinión, el fenómeno migratorio actual no es comparable al de la década pasada, cuando la pérdida de población estaba motivada básicamente por la falta de empleo en Italia. "Hoy sí lo hay y, en cambio, la gente, en su mayoría jóvenes, va a buscarlo en otros lugares".

"Crear oportunidades". Ese último matiz, el de los jóvenes que deciden marcharse, es fundamental. Tanto, de hecho, que ha llevado al gobernador del Banco de Italia, Fabio Panetta, a pedir que se tomen medidas para retener talento y capital humano. "Es necesario crear oportunidades de empleo atractivas para los muchos italianos que abandonan el país en busca de mejores perspectivas", advertía hace unos días en declaraciones recogidas por Financial Times.

El diario recuerda que entre 2014 y 2023 abandonaron el país más de un millón de italianos y más de un tercio de ellos eran jóvenes de entre 25 y 35 años, muchos de ellos con títulos universitarios. Durante ese período realizaron el trayecto inverso (nativos que optan por regresar) muchos menos jóvenes. De ellos apenas 50.000 tenían formación superior. El propio ISTAT calcula que el saldo migratorio de jóvenes graduados ha sido negativo, con una pérdida neta de 97.000.

Un saldo en números rojos. Con 370.000 nacimientos y 651.000 fallecimientos, Italia cerró 2024 con un saldo natural negativo de 281.000 personas. Esa pérdida consiguió suavizarla en parte gracias a la llegada de gente desde el extranjero. Aunque su flujo cayó con respecto al año anterior, se mantuvo en 435.000 (incluidos unos 53.000 repatriados), suficiente para compensar la fuga de italianos a otros países y dejar un saldo migratorio general positivo. El país despidió el año con un censo de unos 58,9 millones de residentes.

El ejemplo de Japón. Italia no es el único país que atraviesa turbulencias demográficas. De hecho si España ha alcanzado un récord de población (49,1 millones) es gracias al aumento de la población extranjera, que compensa la disminución de la nativa. El pinchazo de la natalidad y el paulatino envejecimiento son tendencias que van más allá de la sociología o la simple estadística para entroncar directamente con la política, la economía y el bienestar.

El mejor ejemplo lo deja Japón, que tras décadas con su motor demográfico gripado se enfrenta ahora a lo que ha bautizado como "Problema 2025", un nivel de envejecimiento que representa un desafío socioeconómico para la nación.

Imágenes | Ennio Berti (Unsplash) e ISTAT

En Xataka | En toda Europa la natalidad se desploma en cuanto las mujeres comienzan a ganar más dinero. Excepto en Suecia

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La crisis de natalidad y la pérdida de jóvenes están llevando a Italia a un escenario incierto: ser la Japón de Europa

La crisis de natalidad y la pérdida de jóvenes están llevando a Italia a un escenario incierto: ser la Japón de Europa

2024 no ha sido un buen año para los italianos. No al menos si hablamos de demografía. Aunque el flujo de inmigrantes le ha permitido suavizar el golpe, el país ha visto cómo su tasa de fecundidad caía a mínimos históricos, las familias seguían encogiendo, la edad media de la población mantenía su escalada hasta aproximarse a la barrera psicológica de los 50 años y el éxodo de ciudadanos que deciden buscar su futuro en el extranjero aumentaba un 36%, privando a la nación sobre todo de jóvenes cualificados, algo que ya preocupa a su banco central.

Italia no es el único país que soporta los gélidos vientos del invierno demográfico, pero su deriva ya amenaza con convertirlo en el Japón del viejo continente.

La natalidad, cuesta abajo. Hace unas semanas el Instituto Nacional de Estadística de Italia (ISTAT) publicó un balance global sobre la demografía de 2024 que deja pocas alegrías y alguna que otra decepción. El país cerró el año con 370.000 nacimientos, una mala noticia por partida doble. Primero porque supone un descenso del 2,6% con respecto a 2023 y agrava la caída de su tasa de natalidad. Segundo, porque deja su índice de fecundidad en mínimos históricos: 1,18 hijos por mujer. El anterior récord, de 1,19, se había alcanzado en 1995.

Cf83af2c 4ce1 44b9 9480 40b17a4e1f77

Un problema estructural. Para ISTAT esa pérdida de bebés es preocupante porque releva algo más que un simple caída del índice de fertilidad. En su opinión entronca con la pérdida de hombres y mujeres en edad de tener hijos.

"La relevancia del aspecto estructural es evidente", advierte. "Si se considera la población femenina en edad productiva (15-49 años), ha pasado de 14,3 millones em enero de 1994 a 11,4 en enero de 2024". En el caso de los hombres el grupo en la misma franja de edad ha bajado de 14,5 millones a apenas 11,9. De ahí que la actual tasa de fecundidad del 1,18 sea mucho más problemática que la de 1995.

Camino de los 50 años. Otro de los problemas con los que lidia Italia es el envejecimiento de su población, un fenómeno sobre el que ha advertido también Eurostat. Según el organismo italiano, a comienzos de 2025 la edad media de la población que reside en Italia rondaba ya los 46,8 años, dos décimas más que hace un año. Los datos que maneja Eurostat dibujan un panorama incluso más aciago: sitúan la edad mediana en 48,7 años, el segundo mayor dato de toda la UE. Solo lo supera Mónaco, donde marca 50,5 años. La media europea es de 44,7.

En Italia los niños (menores de 14 años) representan el 11,9% del total y la población en edad laboral el 63,4%. Ambas franjas experimentaron retrocesos en 2024, a diferencia de lo que ocurrió con el grupo de ciudadanos que rebasan los 65 años: suponen el 24,7% del total, cuatro décimas más que hace un año. Entre ellos crecen además los octogenarios y nonagenarios. Si nada cambia, hay quien calcula que en 2040 habrá cinco millones de personas menos en edad de trabajar.

El otro desafío: el éxodo. Italia está afrontando otro problema que ha hecho saltar las alarmas de expertos y autoridades: la emigración. El año pasado salieron del país 191.000 personas, un 20,5% más que en 2023. La mayoría de ellas, unas 156.000, eran además italianos que optaron por buscarse la vida en el extranjero, lo que representa un aumento notable con respecto a 2023. El resto (alrededor de 35.000) son expats de otras nacionalidades, como la rumana, que llevaban tiempo residiendo en Italia y por una razón u otra decidieron hacer las maletas.

Buscándose la vida fuera. "Son cifras contundentes, aunque podrían quedarse cortas según algunos analistas, como Federico Fubini, quien hace poco publicó una columna en Corriere en la que recordaba que hay italianos que han abandonado el país sin tramitar el cambio de residencia, por lo que el fenómeno podría ser mayor.

"Cada vez más italianos optan por la vía de la autodeterminación y abandonan el país por situaciones que consideran mejores", señala. En su opinión, el fenómeno migratorio actual no es comparable al de la década pasada, cuando la pérdida de población estaba motivada básicamente por la falta de empleo en Italia. "Hoy sí lo hay y, en cambio, la gente, en su mayoría jóvenes, va a buscarlo en otros lugares".

"Crear oportunidades". Ese último matiz, el de los jóvenes que deciden marcharse, es fundamental. Tanto, de hecho, que ha llevado al gobernador del Banco de Italia, Fabio Panetta, a pedir que se tomen medidas para retener talento y capital humano. "Es necesario crear oportunidades de empleo atractivas para los muchos italianos que abandonan el país en busca de mejores perspectivas", advertía hace unos días en declaraciones recogidas por Financial Times.

El diario recuerda que entre 2014 y 2023 abandonaron el país más de un millón de italianos y más de un tercio de ellos eran jóvenes de entre 25 y 35 años, muchos de ellos con títulos universitarios. Durante ese período realizaron el trayecto inverso (nativos que optan por regresar) muchos menos jóvenes. De ellos apenas 50.000 tenían formación superior. El propio ISTAT calcula que el saldo migratorio de jóvenes graduados ha sido negativo, con una pérdida neta de 97.000.

Un saldo en números rojos. Con 370.000 nacimientos y 651.000 fallecimientos, Italia cerró 2024 con un saldo natural negativo de 281.000 personas. Esa pérdida consiguió suavizarla en parte gracias a la llegada de gente desde el extranjero. Aunque su flujo cayó con respecto al año anterior, se mantuvo en 435.000 (incluidos unos 53.000 repatriados), suficiente para compensar la fuga de italianos a otros países y dejar un saldo migratorio general positivo. El país despidió el año con un censo de unos 58,9 millones de residentes.

El ejemplo de Japón. Italia no es el único país que atraviesa turbulencias demográficas. De hecho si España ha alcanzado un récord de población (49,1 millones) es gracias al aumento de la población extranjera, que compensa la disminución de la nativa. El pinchazo de la natalidad y el paulatino envejecimiento son tendencias que van más allá de la sociología o la simple estadística para entroncar directamente con la política, la economía y el bienestar.

El mejor ejemplo lo deja Japón, que tras décadas con su motor demográfico gripado se enfrenta ahora a lo que ha bautizado como "Problema 2025", un nivel de envejecimiento que representa un desafío socioeconómico para la nación.

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Estamos perdiendo la cabeza tanto por el té matcha que Japón se está quedando sin reservas

Estamos perdiendo la cabeza tanto por el té matcha que Japón se está quedando sin reservas

Durante siglos el té matcha ha sido uno de los símbolos más reconocibles de la cultura nipona. Ahora es eso y algo más: una bebida popularizada por las redes sociales y codiciada en el mercado internacional hasta tal punto que, en el propio Japón, hay tiendas que se han visto obligadas a limitar las ventas por cliente. El mundo tiene sed de matcha. Cada vez más. Y eso ha desencadenado un profundo desequilibrio en el mercado que no será fácil corregir en el corto plazo.

La gran pregunta es… ¿Por qué?

Compras limitadas. El mercado del matcha, un popular té en polvo japonés que se elabora con hojas tencha y destaca por su color verde brillante, se enfrenta a un escenario complicado: un considerable (y creciente) desacople entre la oferta y la demanda que incluso ha llevado a algunos proveedores a limitar la cantidad de producto que venden a sus clientes. Hace poco Nikkei Asia hablaba de tiendas online sin stock o locales de Uji y Kioto en los que solo se permite adquirir un único producto de matcha al día. Nada más.

Superados. "Debido al fuerte y continuo aumento de la demanda de productos durante los últimos meses, la demanda actual ya ha superado nuestra capacidad de producción", reconoce la tienda Marukyu Koyamaen en un mensaje publicado en su web. "Esto se traduce en un inventario extremadamente bajo de todos los productos de matcha en este momento".

Si el escenario no fuera complejo de por sí, se le añade que hay productores que quieren evitar que sus clientes históricos, como templos, santuarios y lugares en los que la bebida se usa con fines ceremoniales, se queden desabastecidos.

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Una cifra: 4.176 toneladas. Las cifras siempre ayudan a entender mejor las tendencias. Y la del boom del matcha no es una excepción. A pesar de que a lo largo de las últimas décadas el consumo de té verde y matcha ha ido perdiendo fuelle en Japón, su éxito entre los consumidores extranjeros ha disparado la producción del te molido. Si en 2010 el país produjo 1.471 toneladas, en 2023, según los datos del Ministerio de Agricultura nipón (MAFF), ese volumen se había disparado hasta las 4.176 toneladas. Casi el triple.

The Japan Times precisa además que en el último lustro el sector ha experimentado un cambio clave, orientándose cada vez más hacia el mercado internacional: hoy más de la mitad del matcha japonés acaba exportándose. En general Nikkei calcula que el año pasado el flujo de exportaciones de té verde alcanzó las 8.798 toneladas, diez veces más que hace un par de décadas. De ese volumen, el té en polvo, sobre todo matcha, representó algo más de la mitad.

El reflejo en los precios. El aumento de demanda no ha tardado en trasladarse a los precios, que dibujan una curva ascendente. Tras años a la baja, el valor del tencha empezó a repuntar tras la pandemia y ha ido consolidándose poco a poco. A principios de mayo el diario nipón The Asashi Shimbun reveló que, en la primera subasta del año de té verde tencha celebrada en el centro de distribución JA Zen-Noh Kyoto, el kilo alcanzó una media de 8.235 yenes, casi 67 dólares y 1,7 veces más que hace un año. El valor supera con creces el récord anterior, de 2016.

Mirando fuera de Japón. Curiosamente la fiebre del matcha llega tras décadas en las que tanto el consumo de té en polvo como el de té verde en general ha ido perdiendo fuerza en los hogares de Japón, lo que explica también que haya disminuido la producción. Las causas de su renovado boom deben buscarse más allá, en una demanda internacional que según algunos analistas se mueve en máximos históricos. Solo los compradores estadounidenses absorbieron en 2024 el 44% de los envíos internacionales de té en polvo. En segundo lugar, a bastante distancia, están Alemania y Malasia.

Hay estimaciones que calculan que el mercado mundial de matcha rondará los 5.000 millones de dólares en 2028, una cantidad más que considerable si se tiene en cuenta que en 2023 se situaba en 2.800 millones. "A pesar del nivel récord de producción, Japón tiene escasez de matcha. Las tiendas lo agotan en cuanto llega a las estanterías, obligando a la gente a desviarse para encontrar el té en polvo. Algunos productores también han dejado de vender ciertos productos y limitan las latas que los clientes pueden comprar a la vez", relata en Bloomberg K. Oanh Ha.

¿A qué se debe ese boom? No hay un solo factor que explique la creciente sed mundial de matcha. Al analizar el fenómeno los analistas suelen señalar sin embargo una clave: la visibilidad que ha alcanzado en redes, tanto por su fotogénica tonalidad verde brillante como por los vídeos y comentarios que ensalzan sus beneficios para la salud, un mensaje que parece haber calado sobre todo tras la pandemia. A ese interés creciente se le añaden los cambios en el propio consumo del matcha, que ha dejado de ser una bebida exclusiva de ceremonias y reuniones caseras para incorporarse a bebidas embotelladas o incluso acompañar chocolates y helados.

¿Y por qué no cultivar más? La producción de tencha ha crecido a lo largo de los últimos años, expandiéndose más allá de las zonas tradicionales de Japón. Además sus agricultores han visto cómo llegaban al mercado internacional del matcha nuevos competidores de China y Corea del Sur. Así pues… ¿Por qué no se subsana ese desajuste entre oferta y demanda? La clave está en las limitaciones que se encuentra el propio sector para ampliar sus cultivos.

El país tiene terrenos, pero las plantaciones no se crean de un día para otro. Tardan años en estar listas y las hojas de tencha necesitan pasar una fase de almacenado y procesamiento. Sobre todo si los agricultores quieren usar molinos de piedra. El sector tampoco es ajeno a la escasez de recolectores y la falta de relevo generacional en un país que lidia con una grave crisis de natalidad. Tampoco a un flujo de turismo récord que tensa aún más la demanda.

Con ese telón de fondo, los agricultores afrontan además un temor que complica las inversiones en las plantaciones: que el boom del matcha se quede solo en eso, una moda puntual.

Imágenes | Matcha & CO (Unsplash) y T.Tseng (Flickr)

En Xataka | La economía de Japón depende cada vez más de un fenómeno muy japonés: fans absolutamente entregados a sus ídolos

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