Pekín acaba de vivir una asquerosa lluvia de gusanos. Aunque parezca mentira, no tiene nada de apocalíptico

Pekín acaba de vivir una asquerosa lluvia de gusanos. Aunque parezca mentira, no tiene nada de apocalíptico

En los últimos días se ha viralizado un vídeo en el que puede verse lo que parece un reguero de gusanos sobre las calles de Beijín y sobre los coches aparcados en ellas. Se habla de una “lluvia de gusanos”, pero aunque tuvo mucho de lluvia, quizá no sean gusanos lo que vemos en las imágenes.

Dejando de lado interpretaciones esotéricas o apocalípticas y teniendo en cuenta que las autoridades locales no han dado información sobre el hecho, lo que algunos expertos señalan es que lo que se aprecia en el vídeo no tenga un origen animal sino vegetal.

Los principales sospechosos son los álamos. O más concretamente sus flores. Las flores de álamo se disponen en amentos alargados, pequeños racimos que si caen de los árboles pueden parecer gusanos. No se trata de un fenómeno extraño para los habitantes de la península Ibérica donde las tormentas a veces dejan tras de sí “gusanos” vegetales de nuestras especies autóctonas como el chopo (Populus nigra).

Gusanos o flores, lo cierto es que las historias de animales “lloviendo del cielo” no son nuevas, e incluyen auténticas lluvias de gusanos. A 20 gusanos por metro cuadrado, en 2015 el fenómeno pudo observarse en Noruega.

Fue un biólogo noruego, Karsten Erstad, quien se topó con numerosos gusanos vivos sobre el hielo. El hecho de que estuvieran vivos y no congelados indicaba que tenían que haber llegado “del cielo”. La explicación en este caso se encontraba en el viento. Tras las lluvias, los gusanos habrían salido de debajo de la tierra en algún lugar cercano no afectado por las nieves.

Flores del álamo. Ole Husby.

Las crónicas de lluvias de animales son numerosas. En 2011 fueron también gusanos lo que llovió en Escocia, y en 1894 se registró una lluvia de medusas en Bath, Inglaterra. Ranas y renacuajos en Japón en 2009 y arañas en Brasil en 2013. Normalmente son fenómenos atmosféricos que arrastran consigo pequeños animales hasta zonas pobladas. Nada paranormal.

Si una lluvia de gusanos puede parecer desagradable, lo que tuvieron que sufrir los vecinos de Olympia Springs en el estado norteamericano de Kentucky en marzo de 1876 seguramente se lleve la palma.

La “Gran ducha de carne de Kentucky” es el nombre del evento que aconteció, y su nombre lo dice todo: numerosos trozos de carne comenzaron a caer del cielo sin previo aviso. La explicación del fenómeno estaba en los buitres, que habrían regurgitado trozos de algún festín previo sobre la ciudad.

¿Y cuáles son las interpretaciones esotéricas? Hay quienes se han apresurado a recalcar que, según los nombres tradicionales que algunas culturas norteamericanas daban a las lunas a lo largo del año, la luna llena que iluminaba esta noche

Entonces, ¿es casualidad? No necesariamente. Aunque no sabemos qué motivó a los nativos americanos a llamar a esta luna invernal “del gusano” no sería absurdo pensar que estas “lluvias” también puedan darse con especies arbóreas norteamericanas. Tampoco hay que olvidar que los gusanos tienden a aparecer tras las lluvias, por lo que ésta no es una época rara para su aparición.

Imagen portada | TikTok

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Hay que interpretar con cautela al nuevo “sospechoso” en la aparición de la demencia: los laxantes

Hay que interpretar con cautela al nuevo

Algunos efectos secundarios de algunos tratamientos pueden pasar desapercibidos, y este podría ser el caso de los laxantes. Un estudio reciente ha establecido un vínculo entre el uso frecuente de estos medicamentos y la aparición de demencia en edades avanzadas. La clave podría estar en nuestra microbiota.

Un efecto a largo plazo. Un estudio poblacional realizado a partir de datos de participantes británicos ha detectado un extraño patrón: la vinculación entre consumo habitual de laxantes y la aparición de demencia en la tercera edad.

Tras ajustar la estadística a otros factores de riesgo conocidos como la edad, sexo u otras enfermedades, los investigadores estimaron un incremento del riesgo de padecer demencia del 51% en el riesgo de padecer demencia entre aquellos participantes que habían declarado usar laxantes de forma regular.

No siempre igual. En su estudio, el equipo de investigadores pudo analizar algunos factores que modulaban esta relación. Así, por ejemplo, hallaron que entre aquellos que habían consumido diversos tipos de laxantes el riesgo ascendía mucho más que entre aquellos que se habían limitado a un solo tipo de laxante.

También descubrieron un aumento relativo de los casos entre aquellos que habían utilizado laxantes osmóticos. Los laxantes osmóticos son medicamentos que funcionan haciendo acumular agua en el colon para así ablandar las heces. Se trata de un tipo de tratamiento que se desaconseja utilizar de forma regular, recomendación que no es siempre seguida.

“Nuestra investigación halló que el uso regular de laxantes de venta libre estaba asociada a un mayor riesgo de demencia, especialmente en aquellas personas que utilizan múltiples tipos de laxantes o laxantes osmóticos”, resumía en una nota de prensa Feng Sha, uno de los autores del estudio.

Datos de medio millón de personas. El estudio se realizó a partir de datos de 502.229 participantes en un biobanco de datos británico. De ellos un 3,6%, o 18.235 personas, declararon haber utilizado laxantes de venta libre de forma regular, entendiendo como tal el uso de éstos la mayor parte de los días en las semanas del mes previo al cuestionario.

Los investigadores estudiaron la aparición o no de demencia tras un periodo de 10 años posterior a este análisis del consumo de laxantes. Los detalles del estudio han sido publicados en la revista Neurology, publicada por la Academia Americana de Neurología.

Correlación sí, ¿pero cuál es la causa? Los autores inciden en que el estudio muestra una relación entre el consumo regular de laxantes y la aparición de demencia en la tercera edad, pero no están seguros de cómo funcionan las interconexiones causales detrás de esta correlación. En cualquier caso, de lo que puede hablarse en base al estudio es de los laxantes como factor de riesgo en la aparición de demencia.

Los autores del artículo señalan que la microbiota intestinal puede tener mucho que ver con esta relación. Cada vez está más claro para los científicos que la microbiota de nuestro sistema digestivo afecta a nuestra salud mucho más allá. Y la demencia es una de estas enfermedades cuya aparición se ha vinculado a la microbiota.

“El uso Regular de laxantes puede cambiar el microbioma gastrointestinal, posiblemente afectando a la señalización nerviosa del intestino al cerebro o incrementando la producción de toxinas intestinales que pueden afectar al cerebro,” señalaba Sha.

Un paso en la prevención. El estudio podría ayudar a mejorar nuestra capacidad de prevenir enfermedades degenerativas, unas enfermedades que han aumentado en nuestras sociedades de manera considerable, especialmente debido al aumento en la esperanza de vida. Sin, además, enfemedades muy difíciles de tratar

A pesar de ello la recomendación de no abusar de medicamentos laxantes (o de cualquier medicamento, al caso) no es nueva. Que un tratamiento sea de venta libre no implica que tengamos que olvidar esta precaución.

En el caso de los laxantes existen distintas recomendaciones a seguir antes de acudir a su consumo, como aumentar nuestra ingesta de alimentos ricos en fibra como frutas y verduras frescas, beber abundante líquido y mantener una vida activa.

Imagen | Miriam Alonso

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El secreto para dormir mejor es tan sencillo como ponerse un antifaz (y la ciencia lo avala)

El secreto para dormir mejor es tan sencillo como ponerse un antifaz (y la ciencia lo avala)

Cuando Viviana Greco se mudó a Gales, vivió una experiencia que muchos conocemos de primera mano: las casas no contaban con persianas, y eso repercutía en la calidad de su sueño. Pero el campo de investigación de Greco era precisamente el sueño, por lo que su problema se convirtió en inspiración y decidió resolver una duda que le había surgido: ¿Ayudan las máscaras de noche a nuestro sueño?

Ponerse un antifaz nocturno, de los que tapan nuestros ojos para que la luz de nuestro entorno no nos afecte al dormir, puede mejorar la calidad de nuestro sueño y así ayudarnos a un mejor desempeño en diversas tareas al día siguiente, según los experimentos realizados por Greco y su equipo.

A través de dos experimentos, los investigadores analizaron los efectos de dormir con mascarilla y observaron que cuando los participantes de sus experimentos dormían con mascarillas desempeñaban mejor algunas tareas propuestas por los investigadores a la jornada siguiente. Estas tareas medían capacidad de aprendizaje en un ejercicio de asociación de palabras; y un test de vigilancia psicomotriz con el que se analizó la capacidad de atención y alerta.

Los investigadores observaron esta mejora en ambos experimentos, pero en el segundo incluyeron un análisis más exhaustivo del sueño de los participantes a través de fotómetros en los cuartos y electroencefalogramas que permitían estudiar con mayor precisión las fases del sueño. Los detalles del estudio han sido recientemente publicados en forma de artículo en la revista Sleep.

Gracias a esto los investigadores lograron entender mejor el posible motivo detrás de la asociación entre el uso del antifaz y el mejor desempeño posterior. Los participantes que utilizaban antifaz no dormían durante más tiempo, la clave estaba en la fase más profunda del sueño.

Gracias a esto los investigadores lograron entender mejor el posible motivo detrás de la asociación entre el uso del antifaz y el mejor desempeño posterior. Los participantes que utilizaban antifaz no dormían durante más tiempo, la clave estaba en la fase más profunda del sueño.

Si bien el uso del antifaz no hacía que los participantes durmieran durante más tiempo sí lograba prolongar la fase de sueño de ondas lentas o fase No-REM 3. Esta fase del sueño se suele asociar con el crecimiento, memoria e incluso con el correcto funcionamiento del sistema inmune. También es una fase en la que podemos soñar, aunque los sueños estén más asociados con la fase de movimiento ocular rápido (REM).

El resultado no es del todo sorprendente. Sabemos que la luz es uno de los factores clave para nuestro “reloj biológico”, el cual controla nuestros ciclos diarios de vigilia y sueño. La luz que recibimos está relacionada con el momento del día en el que comenzamos a segregar melatonina, una hormona que nos prepara para dormir.

Por supuesto, echar la persiana puede evitarnos tener que recurrir a los antifaces, al menos en la mayoría de casos. Ni siquiera las persianas o elementos semejantes como las contraventanas permiten siempre una oscuridad plena, más aún en presencia de aparatos electrónicos y otras fuentes de luz que puedan estar presentes en nuestros dormitorios. Es por eso que la posibilidad de usar un antifaz puede llegar a ser útil incluso ahí donde las persianas son la norma.

Imagen | Victoria_Watercolor

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Hay una “megatormenta” solar escrita en los anillos de los árboles. Esto es lo que realmente significa

Hay una

Los árboles son testigos silenciosos de muchos de los eventos que ocurren en nuestro planeta. Sin embargo, analizando sus anillos podemos conocer algo más de algunos eventos que dejan su impronta en este particular registro histórico. Esto incluye los eventos Miyake, unos sucesos extremadamente infrecuentes y peligrosos que podríamos haber estado entendiendo mal.

Los eventos Miyake. Los eventos Miyake pueden definirse como eventos astrofísicos en los que la Tierra es bombardeada por una enorme cantidad de partículas altamente energéticas, algo así como una tormenta solar perfecta. Solo que ya no estamos tan seguros de que el Sol sea su origen, al menos es lo que ha planteado recientemente un grupo de astrónomos.

Los eventos Miyake son extremadamente energéticos y pueden suponer un riesgo no tanto para la vida o salud humanas sino para todos lo sistemas modernos de comunicación digital. Se trataría de incidentes más potentes que el evento Carrington, que en 1859 causó graves problemas en los sistemas de telecomunicación de la época (los telégrafos). Se estima que el evento Miyake más potente de los últimos tiempos (sucedido en el siglo VIII) fue unas 80 veces más potente que el Carrington.

El último evento de este tipo del que tenemos constancia fue algo más débil que el del siglo VIII y se dio a finales del siglo X. Hasta ahora los asociábamos a tormentas solares, pero un nuevo estudio que ha analizado numerosos eventos de este tipo ha observado que los eventos de los últimos 10 milenios no guardan la correlación esperada con los ciclos de actividad solar.

Una posible explicación. Los investigadores consideran que este tipo de eventos no se asemejaban tanto a una explosión o fulguración puntual sino más bien a ráfagas o “tormentas” astrofísicas. El problema de que estos eventos no sean tormentas solares es que esto los hace aún más peligrosos.

Esto no se debe a su naturaleza en “ráfaga”, sino a que los hace más difíciles de predecir. El motivo es que la humanidad cuenta con un sistema de detección y alerta temprana ante posibles fulguraciones y eyecciones solares como las que causan las tormentas solares más graves.

Si nuestra capacidad de reacción ante éstas es ya limitada (esta alerta temprana solo os da unas horas y no tenemos la habilidad de protegernos del todo de sus consecuencias), nuestra capacidad de protegernos si estas partículas altamente energéticas vienen desde otro ángulo es básicamente nula.

El secreto en los árboles. En el colegio aprendimos que la edad de los árboles era identificable gracias a los anillos de su tronco. Esto sucede porque la pigmentación de estos va reflejando los cambios en las condiciones climáticas de la atmósfera. Pero en realidad muchos otros eventos pueden dejar esta impronta en los anillos de los árboles, y la radiación ambiental es uno de ellos.

El estudio se ha basado especialmente en el isótopo radioactivo del carbono, el Carbono 14. “Cuando la radiación golpea la atmósfera produce carbono-14 radiactivo, que se filtra a través del aire, océanos, plantas y animales, y produce un registro anual de radiación en los anillos de los árboles”, explicaba en una nota de prensa Qingyuan Zhang, uno de los autores del estudio.

Según explica Zhang, él y su equipo crearon un modelo del ciclo de carbono a lo largo de 10.000 años con el fin de entender mejor estos eventos Miyake. El estudio ha sido publicado en la revista Proceedings of the Royal Society A.

Una amenaza pequeña pero real. Según los cálculos del equipo, los eventos Miyake se dan una vez cada mil años aproximadamente, lo que implica alrededor de un 1% de probabilidades de que el próximo evento se de durante la próxima década. Hoy por hoy no estamos preparados para un evento de este tipo, y es posible que tampoco lo estemos dentro de 10 años.

El evento Carrington causó grandes problemas en una industria de las comunicaciones aún en pañales. Hoy en día un evento semejante tendría el potencial de provocar consecuencias catastróficas tal es el nivel en el que las tecnologías de la comunicación y de la información impregnan nuestro día a día.

Un evento Miyake por tanto causaría estragos inmensos por su potencia y por nuestras dificultades para anticiparnos a él. En las últimas décadas hemos dedicado numerosos recursos para protegernos de las tormentas solares (sin que estemos muy cerca de este objetivo). Ahora la amenaza podría venir de nuestra retaguardia.

Imagen | Universidad de Queensland

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La pirámide con la base más grande del mundo está en México (todavía guarda misterios para los arqueólogos)

La pirámide con la base más grande del mundo está en México (todavía guarda misterios para los arqueólogos)

Tlachihualtepetl, o la Gran Pirámide de Cholula, destaca por varios motivos. Uno de ellos es su tamaño; y otro el hecho de que permaneciera oculta a plena vista, disfrazada de gran colina, durante siglos. Hace casi 150 años que sabemos de su existencia, pero la gran pirámide está aún repleta de misterios.

La pirámide es ciertamente colosal. Pese a sus solo 65 metros de altura (semejante a la elevación de la pirámide de Micerino, la menor de las tres pirámides de Giza), la planta de Tlachihualtepetl se alarga por 450 m. Esto da a la pirámide un volumen de 4.500.000 metros cúbicos (el doble que la pirámide de Keops), y la convierte en uno de los mayores monumentos creados por la humanidad.

Tlachihualtepetl puede traducirse como “montaña hecha a mano” y los aztecas dedicaron este templo al dios Quetzalcóatl, una deidad asociada con conceptos tan diversos como el viento, la vida, la luz, la sabiduría, la fertilidad o el conocimiento.

En diciembre de 2022 comenzaron las obras para la rehabilitación de la Escalinata del Pocito. Esta zona deriva su nombre de una capilla levantada sobre una fuente de “agua milagrosa”. Estas obras buscan rehabilitar una zona especialmente dañada por el terremoto de 2017, pero los trabajos están facilitando la aparición de nuevos hallazgos arqueológicos.

Durante las excavaciones se halló un núcleo de adobe de finales del periodo clásico, es decir, entre los años 100 y 600 e.c.

“A pesar de que ya no tenemos la fachada ni el enlucido de la sexta etapa de la pirámide, estos núcleos insinúan la forma que el edificio habría tenido”, explicaba en una nota de prensa la arqueóloga del Instituto Nacional de Arqueología e Historia (INAH) Mariana Toledo Mendieta.

Entre los primeros hallazgos se encuentra una estatuilla que los arqueólogos creen mostraba al Tláloc, dios de la lluvia, reconocible por sus característicos ojos y colmillos. Además, los arqueólogos encontraron restos de múltiples braseros de arcilla.

“Aún no se ha determinado su antigüedad y si tenían una función ritual o se trataba de luminarias de la pirámide, pero es claro que hubo un uso sostenido del fuego en este sitio y que, al momento en que uno de los braseros se quebraba, en vez de retirarlo, colocaban otro encima de él”, comentaba a este respecto Toledo Mendieta.

Pirámides milenarias

No se sabe con exactitud cuándo comenzó a construirse la Gran Pirámide, pero se cree que fue en el siglo II a.e.c. que se construyó la primera pirámide. Primera pirámide puesto que Tlachihualtepetl es en realidad una serie de pirámides cada vez mayores, construidas a lo largo de siglos, superpuestas la una a la otra como si de matrioskas se tratara.

Esta primera pirámide tenía unos 120 metros de lado, y fue ampliada en primera instancia hasta alcanzar los 170 metros de largo y 45 de altura. La pirámide sufrió ampliaciones sucesivas hasta que los cambios vividos durante el siglo VIII e.c. llevaron a su abandono. Construida en adobe y tierra, la pirámide acabó llenándose de vegetación dándole la apariencia de un pequeño monte o colina.

A mediados de octubre de 1519, el ejército al mando de Hernán Cortés, compuesto por tropas hispánicas y sus aliados de Tlaxcala, entraron en la ciudad desarmada en su camino hacia Tenochtitlán. Cuando se produjo la “Matanza de Cholula”, la gran pirámide ya llevaba años desamparada.

Tanto que las tropas conquistadoras no se percataron de su existencia, y probablemente tras confundirla con una colina, edificaron sobre ella la Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios. No fue hasta 1881 que la pirámide fue redescubierta por Adolph Bandelier.

Desde entonces diversas excavaciones arqueológicas se han realizado en la pirámide. Entre las más importantes las realizadas entre 1930 y 1950 por Ignacio Marquina, que excavaron unos ocho kilómetros de túneles. El templo católico que copa la pirámide es hoy en día considerado bien cultural protegido, lo cual limita las labores de excavación.

La última excavación está a punto de terminar (las obras de restauración se espera terminen a principios de este mes) y sus primeros hallazgos son la prueba de que este templo milenario aún puede estar reservándonos más de un secreto.

Imagen | Dge, CC BY-SA 4.0

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Inglaterra saqueó las reliquias de medio mundo. Ahora no tiene espacio para las suyas propias

Inglaterra saqueó las reliquias de medio mundo. Ahora no tiene espacio para las suyas propias

La primera película de la saga Indiana Jones concluye con el “arca perdida” dentro de una caja perdiéndose entre un almacén tan grande que parece no acabar nunca. Pues bien, parece que los almacenes de los museos ingleses son finitos. Y su espacio se está acabando.

Los arqueólogos británicos están preocupados según informaba recientemente la BBC. El motivo es que los museos ingleses se están quedando sin espacio par albergar artefactos arqueológicos. Los artefactos para los que los museos

La llamada de atención viene por parte del Arts Council England, una institución pública que recientemente encargó un informe para analizar opciones sostenibles en el ámbito de los archivos arqueológicos. La conclusión de dicho informe: a la velocidad que se llenaban estos archivos queda poco para su llenado.

Algunos museos han llegado al punto de rechazar artefactos al no poder almacenarlos. “El tiempo apremia: tenemos cuatro o cinco años hasta que empecemos a ver problemas masivos” explicaba a la BBC Barney Sloane, de Historic England, otra de las instituciones encargadas del informe.

Uno de los motivos que señalan los británicos de este colapso es el de una gran cantidad de obras en infraestructuras que están desvelando yacimientos arqueológicos de mayor o menor valor. El hecho de que la mayor parte de museos en el país no cuenten con expertos en arqueología también limita la posibilidad de que los museos digan sí cuando las constructoras les ofrezcan sus hallazgos.

En este contexto las obras acaban quedando en manos de contratistas arqueológicos, empresas que se han convertido casi en museos. Es en estas empresas en quien se delega, en primer lugar, el encargarse de la conservación de los artefactos hasta que lleguen a manos de una institución museística.

También ejercen de museo en tanto encanto algunas han llegado a abrir las puertas a los expertos para su análisis. Lo que ya queda fuera de su alcance es la exhibición al público de las piezas, otra de las funciones clave de los museos.

La ironía podría parecer evidente: el país más a menudo en el ojo del huracán por haber “importado” una inmensa cantidad de objetos no tiene espacio para almacenar su propio patrimonio arqueológico. “Una solución novedosa al problema del almacenamiento ha sido poner los hallazgos donde estaban” comenta la pieza de la BBC. Por supuesto no habla de devolver piezas arqueológicas a sus países de origen, sino a almacenarlas bajo tierra.

Lo cierto es que es poco probable que la devolución de piezas pudiera darse de manera tan rápida como para aliviar los problemas de espacio en los museos del Reino Unido. Prueba de ello son algunas devoluciones recientes realizadas por parte de estas instituciones.

Un ejemplo hace tan solo un año con la devolución de un Moai del Museo Británico o la devolución de una colección de 72 artículos a Nigeria por parte del museo Horniman hace unos años. Son solo dos pasos en una tendencia global para descolonizar los museos, pero es tan solo un grano en un montón de arena: solo la colección del Museo Británico incluye la friolera de 8 millones de piezas.

Todo indica que el Gobierno británico tendrá que sacar la billetera para financiar nuevos espacios de almacenamiento si no quiere poner en riesgo su propio patrimonio arqueológico.

Imagen | Ham, Commons

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Hay quien quiere utilizar las IA para buscar señales extraterrestres. Y ya lo están poniendo en práctica

Hay quien quiere utilizar las IA para buscar señales extraterrestres. Y ya lo están poniendo en práctica

Los astrónomos cuentan ya con un nuevo par de ojos en la misión de buscar señales de radio extraterrestres que pudieran indicarnos cuál es nuestro lugar en el universo. Un par de ojos metafórico, puesto que estamos hablando en realidad de una inteligencia artificial (IA).

Un nuevo par de ojos. Un equipo internacional de investigadores ha creado un algoritmo para ayudar a los radiotelescopios (o más bien a los astrónomos que trabajan con ellos) en la búsqueda de señales que nos indiquen la presencia de inteligencias extraterrestres.

Buena parte del trabajo de los astrónomos se centra en separar la paja del grano. La nueva IA creada para ayudar en la búsqueda tiene el objetivo de distinguir las señales naturales de las artificiales y, en caso de las que recaigan en este segundo grupo, distinguir las señales vinculadas a tecnomarcadores de aquellas causadas por meras interferencias procedentes de nuestras propias señales de radio.

Para los creadores del algoritmo, las IAs tienen mucho que decir en este sentido. Las inteligencias artificiales no pueden “pensar” como nosotros pero tienen un gran talento a la hora de reconocer patrones.

Entrenando al algoritmo. Los algoritmos tradicionales no son capaces de realizar estos procesos de manera eficiente teniendo en cuenta la gran cantidad de datos que deben procesar, procedentes de telescopios cada vez más potentes y numerosos.

El equipo encargado de la nueva tecnología partió de estos algoritmos, y aplicó técnicas de deep learning para lograr ponerlos al día. Para ello alimentaron la máquina con una combinación de señales simuladas introducidas en secuencias reales de datos.

Tras el entrenamiento el equipo procedió a probar la IA con los datos compilados por el telescopio estadounidense Green Bank. Los investigadores analizaron 480 horas de observación (150 terabytes de datos) del telescopio. Los resultados han sido publicados en un artículo en la revista Nature.

Aprender de los errores. El algoritmo ayudó a identificar más de 20.000 señales “de interés” que fueron revisadas individualmente por el equipo. De todas estas, ocho llamaron la atención de los investigadores, que procedieron a examinar su origen, para lo cual volvieron a utilizar el telescopio para echar un vistazo y tratar de volver a captar las señales.

No encontraron nada, lo que implica que tendrán que seguir mejorando el algoritmo para ir reduciendo el número de falsos positivos. Los investigadores también señalan que las no-detecciones pueden aportar información. La de que debemos mejorar nuestra búsqueda.

“Estos resultados ilustran drásticamente el poder de aplicar el aprendizaje automático y métodos de visión computarizada a los retos que plantean los datos astronómicos, lo que resulta tanto en nuevas detecciones como en mayor rendimiento. Aplicar estas técnicas a escala será transformado para la ciencia de los tecnomarcadores” apuntaba Cherry Ng, coautora del trabajo.

Todavía dependientes de los telescopios. Al margen de los algoritmos, la búsqueda de inteligencia extraterrestre sigue dependiendo del hardware. Cada vez contamos con telescopios no solo más potentes sino también con mejor definición y por tanto más capaces de enfocarse en puntos concretos de nuestra bóveda celeste y localizar con exactitud la procedencia de cualquier señal de interés.

A los radiotelescopios con los que contamos pronto se sumarán otros que nos permitirán ampliar nuestro rango de búsqueda. Uno de los objetivos es saber cómo de frecuentes son los planetas en los que se pueden dar condiciones para la vida y qué tipo de estrellas habitan. La búsqueda de vida extraterrestre al fin y al cabo va mucho más allá de la búsqueda de otras inteligencias.

Imagen | Jiuguang Wang, CC BY-SA 2.0

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Madurar la carne en casa está cada vez más de moda (pero la OCU tiene algo que decir al respecto)

Madurar la carne en casa está cada vez más de moda (pero la OCU tiene algo que decir al respecto)

Madurar la carne en casa se ha convertido en una de las nuevas modas culinarias y, como no podía ser menos, en la última polémica sobre seguridad alimentaria. Hasta ahora desconocíamos si esta forma de preparar la carne podía agravar los riesgos en cuanto a seguridad alimentaria. Ahora, un informe de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) aclara que la carne es segura, si se cumple con un estricto proceso de elaboración.

Tan segura como la carne fresca, casi siempre. El quid del debate se encuentra en la maduración doméstica de estas carnes, que es lo que las autoridades desaconsejan en cualquier caso. Como inciden la EFSA y organismos locales como la Agencia Española Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) y la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), la maduración industrial implica tanta seguridad como la de la carne fresca.

Qué es exactamente la carne madurada. Toda carne que llega a nuestros hogares ha pasado por un proceso de “maduración”. Lo que distingue a la carne madurada de la fresca es el tiempo de duración de este proceso. Convencionalmente una carne fresca (esto excluye embutidos y otras carnes procesadas, naturalmente) pasa por un periodo de maduración de entre cuatro y siete días. A partir de los diez días podemos hablar ya de periodos de maduración más largos de lo convencional.

El motivo para que toda carne deba ser madurada es que el músculo de un animal muerto no se hace comestible hasta pasado un determinado periodo. Durante ese tiempo, microorganismos y enzimas presentes en el entorno comienzan a actuar, ablandando los tejidos y así permitiendo que la carne sea comestible.

La idea detrás de la carne madurada es que, al alargar el proceso, la carne continúa haciéndose más tierna. También pierde parte del agua de su interior, lo que implica un sabor más concentrado.

Fuera del alcance de nuestros hogares. En el análisis de la EFSA sobre la seguridad alimentaria de estos productos, la agencia analiza maduraciones a través de dos procesos: madurado húmedo y en seco. La maduración húmeda se realiza con la carne envasada al vacío, mientras que la seca (la más popular) se realiza al descubierto, lo cual hace que la capa externa de la carne se seque. Esta capa seca ha de ser retirada antes de consumir la carne.

Los expertos ponen como ejemplo de uno de los procesos de maduración analizados la maduración seca de carne a temperaturas de menos de 3º C durante un periodo de hasta 35 días. Tal control de la temperatura es imposible en un frigorífico doméstico, donde cualquier pieza de carne durará poco más de media semana. A temperaturas superiores a 3 grados, mohos con capacidad de producir micotoxinas comenzarían a aparecer en la superficie de la carne.

“La carne madurada ha aumentado en popularidad en los últimos años entre la industria alimentaria y los restaurantes, pero hasta ahora ha habido una falta de conocimiento sobre su seguridad. El asesoramiento de la EFSA contribuye a llenar ese vacío y proporciona una base científica sólida para que los operadores de empresas alimentarias produzcan carne madurada que sea segura” resumía Kostas Koutsoumanis, presidente del Grupo de Expertos sobre Peligros Biológicos de la EFSA.

Microorganismos temibles. En su análisis los expertos se centraron en los “sospechososo habituales” de los patógenos cárnicos como Escherichia coli, Salmonella, Staphylococcus aureus, Listeria monocytogenes, Yersinia, Campylobactero Clostridium.

No experimentar con carne pasada en casa podría parecer de Perogrullo, pero incluso hay empresas que han visto en esto un filón. Si la pandemia hizo que muchos hogares comenzaran a experimentar con el pan casero, no resulta del todo imposible imaginar a otros probando esta otra moda culinaria. Una mucho más arriesgada que la de quemar nuestro pan en el horno.

Imagen | Kyle Mackie

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Tenemos un agujero negro en el centro de nuestra galaxia (y está a punto de engullir un misterioso objeto)

Tenemos un agujero negro en el centro de nuestra galaxia (y está a punto de engullir un misterioso objeto)

Un equipo de astrónomos lleva dos décadas observando un extraño objeto en nuestro centro galáctico. Gracias a ello se ha dado cuenta de lo que están viendo: cómo el agujero negro supermasivo del entro de nuestra galaxia, Sagitario A* (Sgr. A*), está engulléndolo.

X7. El objeto en proceso de ser engullido por Sgr. A* ha recibido el nombre de X7 y es posiblemente el resultado de la colisión de dos estrellas que conformaban un sistema binario. O más bien los escombros expulsados de esta colisión. X7 no es un cúmulo sólido sino probablemente una nube de polvo y gas expulsada durante la fusión de las estrellas.

O al menos eso creen los expertos que han estado analizando este extraño objeto espacial. “Una posibilidad es que el gas y polvo de X7 fueran expulsados en el momento en el que dos estrellas se unieron”, explica en una nota de prensa Anna Ciurlo, una de las astrónomas que ha estado analizando el objeto.

Lo que ha llamado la atención de los astrónomos en sus observaciones ha sido cómo este objeto ha cambiado de forma radicalmente en el tiempo durante el cual ha estado en el punto de mira del Observatorio Keck. Concretamente, cómo se ha estirado.

20 años de observaciones. El equipo de astrónomos que ha estado vigilando X7 pudo aprovechar las observaciones realizadas a lo largo de 20 años para estudiar los detalles de este curioso objeto. Ahora los resultados y demás detalles de esta investigación han sido publicados en un artículo en la revista The Astrophysical Journal.

Entre las características que se detallan se encuentra la masa del objeto, unas 50 veces la de la Tierra. Esto no resulta muy masivo en términos astronómicos si tenemos en cuenta que Júpiter tiene casi 320 veces la masa de nuestro planeta.

También han analizado la velocidad a la que X7 se desplaza, varios cientos de kilómetros por segundo. Esto la lleva a orbitar a Sgr. A* cada 170 años aproximadamente.

X7 Agujero Negro 2

X7 en su contexto en el centro de nuestra galaxia. Ciurlo et al., 2023.

Camino hacia el abismo. Pero a X7 no le queda una órbita completa según el estudio. En 2036 el objeto realizará su mayor aproximación al agujero negro, momento a partir del cual su destino estará sellado. A partir de este paso la fuerza de marea habrá “espaguetificado” este objeto hasta su desintegración. Tras este punto el polvo y gas del objeto pasará a entrar en su caída en espiral hacia el agujero negro.

El más peculiar entre los objetos G. X7 se encuentra en los denominados “objetos G”. Se trata de cuerpos que habitan el centro de nuestra galaxia. “se asemejan a gas pero se comportan como estrellas”, explicaba hace tres años Andrea Ghez, miembro del equipo que ha analizado X7, con motivo del descubrimiento de varios de estos objetos.

X7 muestra unas propiedades muy semejantes a las de estos objetos G pero lo que hace que resalte es precisamente su dinámica, cómo su forma y velocidad han cambiado durante estos 20 años de observaciones.

“Ningún otro objeto en esta región ha mostrado una evolución tan extrema” comentaba Ciurlo. “Empezó con forma de cometa y la gente pensó que quizá tenía esa forma por los vientos estelares y corrientes de partículas del agujero negro. Pero según lo hemos seguido en los últimos 20 años lo hemos visto alargarse. Algo tiene que haber puesto esta nube en este camino y orientación particulares.”

Imagen | NASA


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La noticia Tenemos un agujero negro en el centro de nuestra galaxia (y está a punto de engullir un misterioso objeto) fue publicada originalmente en Xataka por Pablo Martínez-Juarez .

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Aún no tenemos claro lo que hace el 98% de nuestro ADN, pero sabemos que nuestro “ADN basura” es importante

Aún no tenemos claro lo que hace el 98% de nuestro ADN, pero sabemos que nuestro

Su nombre “técnico” es ADN no codificante, pero también se lo denomina ADN basura, puesto que no cumple la función capital de estos hilos de material genético: codificar proteínas. Sin embargo que no conozcamos su modo de funcionamiento y su utilidad no quiere decir que carezca de ellos.

El ADN que no hace nada. Un equipo de investigadores ha creado un modelo con el que pretenden responder a una pregunta que persigue a los expertos en genética desde hace medio siglo, por qué hay tantos segmentos no codificantes en nuestro ADN.

Por ADN no codificante (también llamadas secuencias neutrales o ADN basura) se entienden todos aquellos segmentos de nuestro ADN que no codifican proteínas. Estos segmentos están repartidos a lo largo de toda nuestra secuencia genética, a veces incluso interrumpiendo segmentos codificantes del ADN.

Si la naturaleza prefiere lo simple. Las cosas sencillas funcionan mejor, y el ADN no debería ser una excepción. Por eso librarse de estos segmentos aparentemente inútiles de nuestra genética debería suponer, si no una ventaja evolutiva al menos algo que tendería a darse. Pero este no es el caso.

Un “buffer” de protección. Ahora, en un artículo en la revista Open Biology, un equipo de investigadores ha propuesto una explicación para este fenómeno. La han llamado “selección inclusiva de los bordes” (border induced selection). La idea central se basa en la probabilidad de que cuando un organismo hace “limpieza” de lsus segmentos “ociosos” de su ADN, puede llevarse consigo accidentalmente segmentos codificantes.

Esto implicaría una mutación que podría afectar negativamente al individuo, por lo que la selección natural evitaría que estos cambios se propagaran de generación en generación. Así, cada gen, es decir, cada segmento codificante contaría a su alrededor con una especie de zona de seguridad, un buffer que evita que posibles eliminaciones de segmentos de ADN se lleven por delante una parte de un segmento codificante y conviertan un gen en inútil.

Inserciones y eliminaciones. Para realizar su análisis el equipo de investigadores analizó la velocidad a la que las inserciones cortas y eliminaciones de segmentos de ADN (indels, por short insertions and deletions) sucedían en los pseudogenes, segmentos de ADN que perdieron su funcionalidad y que tienden a acumular mutaciones. En estos segmentos relativamente largos son más habituales las eliminaciones que las adiciones de “eslabones” en la cadena de ADN.

Los autores especulan en su hipótesis que en segmentos cortos del ADN neutral las inserciones serán más frecuentes puesto que las eliminaciones tenderán a afectar a los genes “útiles” adyacentes. En las simulaciones creadas para comprobar esta hipótesis el equipo logró resultados que se ajustaban a esta intuición.

Funciones que aún desconocemos. La hipótesis propuesta por los investigadores es complementaria a otra posibilidad, la de que existan otras funciones ocultas entre las secuencias de ADN no codificante que aún no hemos sido capaces de observar y detectar. Aún hay mucho que no sabemos sobre el ADN, por lo que esta posibilidad seguirá abierta.

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