Una bodega francesa se jactaba de hacer “vinos cósmicos”, en contra de los científicos. El tiempo le ha dado la razón

Una bodega francesa se jactaba de hacer

Béziers es una localidad de algo más de 70.000 habitantes, situada entre Narbona y Montpellier, en el sur de Francia. A unos 30 minutos en coche del lugar, en Cabrerolles, hay un curioso accidente geográfico, un cráter. Dentro del cráter, un viñedo y la historia de una disputa de más de medio siglo.

Entre Riojas, Riberas y las otras decenas de denominaciones de origen con las que contamos, es posible que el nombre de la bodega Domain du Meteor no nos suene demasiado. El nombre resulta llamativo, hace referencia a la ubicación de bodega y viñedos en un cráter de 220 metros de diámetro y 30 de profundidad supuestamente de origen meteorítico.

La bodega había hecho uso de este hecho para labrarse este nombre, pero había un pequeño problema: dos estudios realizados hace más de medio siglo habían determinado que el origen del cráter no podía estar más allá de nuestro planeta.

Había dos cuestiones que fallaban. La primera era que faltaba el característico “anillo” elevado alrededor de la formación. El segundo era que no fueron capaces de detectar ninguna anomalía magnética en el entorno. Este tipo de anomalías se causan debido a que el impacto quiebra rocas haciendo que dejen de contribuir al magnetismo terrestre.

El escepticismo de los investigadores no es del todo extraño. Los cráteres volcánicos en la Tierra son poco frecuentes. En Europa occidental tan solo existen tres impactos registrados en el catálogo de Earth Impact Database: Rochechouart, también en Francia; el Ries de Nördlingen y el cráter de Steinheim, estos dos últimos en Alemania.

A pesar de este veredicto, la bodega persistió en utilizar su cósmico nombre como marca de la casa en sus vinos. Ahora, casi 60 años después, la ciencia les ha dado la razón.

El principal culpable de esto fue Frank Brenker, un astroquímico de la Universidad Goethe de Frankfurt. Al investigador la hipótesis de que se trataba de hecho de un cráter meteorítico le parecía más razonable.

Vista del cráter con el viñedo en el centro. Frank Brenker, Goethe University Frankfurt

“Los cráteres se forman de diversos modos, y los cráteres de meteorito son, de hecho, muy raros. De todas formas, veía que las otras diversas explicaciones sobre cómo esta depresión podría haberse formado poco convincentes desde una perspectiva geológica”, afirmaba Brenker en una nota de prensa en la que se daba cuenta de la investigación.

Los análisis preliminares de Brenker señalaban ya hacia la posibilidad de que un meteorito fuera realmente el causante de la depresión francesa. Los esquistos del terreno mostraban capas oscuras que podrían corresponderse a “venas de choque” causadas por fracturas en las rocas causadas a su vez por un impacto.

También encontraron brecha, un tipo de conglomerado rocoso compuesto por pequeños fragmentos de piedra que se unen como cimentados. Esto de nuevo puede ser explicado por el impacto de un meteorito.

Una segunda inspección dio más pistas. Una de ellas, clave. El nuevo estudio sí fue capaz de hallar la leve disrupción en el campo magnético terrestre asociada a los impactos de meteoros. La investigación y sus resultados fueron presentados por el propio Brenker en la 54ª Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria.

No hay que irse tan lejos para ver a los científicos no ponerse de acuerdo sobre el origen meteorítico o no de un cráter. Basta con irse a Azuara, provincia de Zaragoza. No muy lejos de otra zona de tradición vinícola: Cariñena.

Pese a que en los 90 hubiera quien señalara lo contrario, hoy por hoy el consenso científico apunta a que este cráter de 30 kilómetros de diámetro no tiene su origen en un meteorito. Es por eso que el cráter no aparece en el catálogo de Earth Impact Database.

Los dueños de la bodega parecen satisfechos con el resultado. Paul Jenkins, uno de los propietarios de ésta, en declaraciones recogidas por el portal EarthSky, afirmaba que el suyo es “el único viñedo en el mundo con viñas creciendo en un cráter de meteorito. El polvo resultante del impacto se vio disperse a lo largo de todas nuestras parcelas aledañas, dando credibilidad científica a nuestro reclamo de estar haciendo vinos cósmicos”.

Sobre cómo repercute la singularidad geológica del entorno en el sabor del vino aún no se conocen investigaciones científicas. Todo es cuestión de tiempo.

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Imagen | Los viñedos son estampa habitual en Cabrerolles. Christian Ferrer, CC BY 4.0 (Portada) / Frank Brenker, Goethe University Frankfurt. Meteorito hallado (Interior).

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Hay una inmensa anomalía en el campo magnético terrestre (y la NASA todavía no sabe muy bien qué es)

Hay una inmensa anomalía en el campo magnético terrestre (y la NASA todavía no sabe muy bien qué es)

Estos días en los que la gran actividad solar ha hecho saltar algunas alarmas ante la posibilidad (remota) de sufrir una tormenta solar, conviene acordarnos de uno de los mecanismos de defensa con los que contamos: el campo magnético de la Tierra.

De igual manera que la Tierra no es una esfera perfecta (en parte por ello), su campo magnético también muestra algunas irregularidades. La más notoria de ellas es la llamada Anomalía del Atlántico Sur (SAA).

El campo magnético de la Tierra no solo nos protege a nosotros de la radiación procedente del Sol y de fuentes cósmicas más lejanas, también protege a muchos de los satélites que nos orbitan a su resguardo. Es por eso que desde hace algunos años, la NASA y otras agencias como la NOAA (la National Oceanic and Atmospheric Administration) siguen con detenimiento su evolución.

Y su evolución se parece a la de una célula en plena mitosis: la anomalía parece expandirse a la vez que dos núcleos comienzan a distinguirse, con un istmo cada vez más “normal” entremedias. Aún hoy no está claro cómo terminará de evolucionar esta irregularidad (algunos cálculos estiman que acabará desapareciendo en unos 300 años), pero contar con dos anomalías en lugar de una de mayor tamaño puede suponer un quebradero de cabeza para los ingenieros de la NASA y otras agencias espaciales.

Y es que muchos satélites, e incluso la Estación Espacial Internacional sufren un incremento en el impacto de partículas cargadas cuando atraviesan esta región. Se trata de partículas cargadas procedentes del Sol que atraviesan las capas superiores de la magnetosfera pero en lugar de llegar a la Tierra se quedan atrapadas en una región llamada el Cinturón de Van Allen.

Debido a la irregularidad en la SAA, las partículas cargadas pueden acercarse más a la Tierra en esta región, creando un pequeño campo de minas que deben atravesar los satélites artificiales que cruzan la zona en su órbita.

La anomalía en el Atlántico sur (SAA), visible en el mapa central de la sala de control d la Estación Espacial Internacional. NASA

Todo paso por la región implica un incremento en la probabilidad de impacto, y todo impacto tiene el riesgo de afectar a algún componente clave de la operación. Generalmente los problemas son leves, pequeños errores en el funcionamiento de los aparatos, pero la posibilidad de que éstos causen pérdidas en datos o daños en instrumentos de navegación es relevante.

No hay mucho que los ingenieros puedan hacer más allá de tratar de buscar órbitas que pasen el menor tiempo posible por éste área y monitorizar más cercanamente las sondas y vehículos que lo hacen.

No estamos seguros de qué causa esta anomalía, pero probablemente sea causa causada por la propia irregularidad geológica de la Tierra o, más concretamente, de su núcleo. Se cree que detrás pueden estar los movimientos en la capa de hierro fundido que compone el núcleo externo de la Tierra.

Los estudios recientes sobre el tema consideran que esta anomalía no se trata de un hecho aislado, sino que fenómenos semejantes han podido producirse ocasionalmente a lo largo de periodos muy largos de tiempo. También se ha descartado, en base a lo que sabemos de la anomalía, que se trate de un fenómeno precursor de una posible inversión de los polos magnéticos de nuestro planeta.

Mientras apuntamos nuestros telescopios a regiones nunca antes vistas por la humanidad, los misterios que atañen al espacio más cercano no dejan de asaltarnos. La Tierra no deja de ser un planeta más en un vasto universo, Y muchos de los secretos de éste se encuentra en fuera de él.

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Imagen | NASA, ESA, M. Kornmesser (ESA/Hubble)

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El drama del vórtice de plástico del Pacífico: hay tanta basura que ya necesitamos soluciones a escala titánica

El drama del vórtice de plástico del Pacífico: hay tanta basura que ya necesitamos soluciones a escala titánica

Los plásticos siguen siendo la gran asignatura pendiente de la gestión de residuos global. La dependencia de nuestras economías de estos materiales es inmensa pero una parte importante de ellos acaba contaminando nuestras aguas. El tamaño de estos vertederos marítimos crece a ritmo exponencial, así que para algunos la única opción es pescarlos con redes cada vez más grandes.

25 millones para el Sistema 03. Hace unas semanas se conocía que, Joe Gebbia, fundador de Airbnb, había donado 25 millones de dólares a la fundación The Ocean Cleanup, una ONG que trabaja en el desarrollo de soluciones tecnológicas para librar de plásticos los océanos. El dinero, anunció la fundación, se destinará primordialmente al desarrollo de su System 03, una solución para la limpieza del plástico a gran escala.

La donación servirá para que la ONG de un paso adelante en el desarrollo de uno de sus pilares clave: retirar el plástico que se acumula en nuestros océanos. (Siendo el otro pilar el de evitar que nuevos plásticos lleguen al mar abierto a través de los ríos.)

¿Cómo será este nuevo sistema? El mecanismo que utiliza la ONG para la captura de plástico a gran escala es sencillo. Para la recogida de plásticos en alta mar, el ingenio utilizará una red 2,5 kilómetros de longitud y cuatro metros de profundidad, atada a dos buques remolcadores. Los plásticos van acumulándose en una red más pequeña en segmento central, red que puede ser después vaciada en un barco. Es un sistema de pesca de plásticos.

Del 002 al 03. El 03 sustituirá al proyecto piloto, System 002 o Jenny, con el que la compañía ha estado testando la retirada de plásticos en la conocida isla de plástico del pacífico. La principal diferencia entre primer y el segundo mecanismo es la escala: el sistema 03 será tres veces más grande que la anterior generación.

El sistema 002 ha estado en uso desde finales de 2021 y aunque lleva unos meses de parón técnico, la ONG espera volver a ponerlo en funcionamiento en las próximas semanas. Durante su año aproximado de actividad en la gran isla de plástico del pacífico el mecanismo ha recolectado 200 toneladas de plástico.

@theoceancleanup

Some good news this Friday #theoceancleanup #plasticpollution

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Pescar lo que se busca. El principal problema al que se enfrenta el mecanismo puede parecer obvio, y es acabar capturando vida marina. La evolución del mecanismo aún no ha podido solventar del todo este problema, aunque se asegura que se han ido produciendo avances en cada nueva implementación del mecanismo. Según sus datos, el plástico compone el 99,8% de las capturas de estos mecanismos.

Islas de plástico. La misión de los sistemas 002 y 03 se centra en la región del océano pacífico conocida como la Gran mancha de basura en el Pacífico, la isla de plástico o el vórtice de basura del Pacífico. Se trata de un área vagamente definida situada en el Pacífico norte.

Las corrientes marinas han hecho que durante décadas buena parte de los plásticos que llegan por una u otra vía al océano acaben en distintos puntos del interior del sistema de corrientes conocido como el Giro Subtropical del Pacífico Norte.

El Pacífico es, además una masa de agua propensa a acumular plásticos por el hecho de que algunos de los países que más plásticos lanzan al mar están en su costa. Países como Filipinas, Malasia, China o Indonesia. La gran densidad de población de estos países, su menor capacidad para gestionar residuos y el hecho de que los países occidentales exportemos nuestros residuos plásticos aquí se encuentran entre los principales motivos de tal nivel de contaminación.

Y microplásticos en todas partes. Limpiar las islas de plástico puede ser una gran idea, pero hay un problema: muchos de los plásticos que contaminan nuestros mares hoy en día son demasiado pequeños para ser recogidos con simples redes. Los microplásticos (y los mesoplásticos y nanoplásticos) son una de las grandes amenazas ecológicas y sanitarias a las que nos enfrentamos.

Limpiar los grandes plásticos ayudará a combatir la proliferación de nuevos residuos de menor tamaño, pero no hoy por hoy no tenemos un mecanismo eficiente que esperar décadas o siglos hasta su degradado.

No es limpio el que limpia sino… El que poco ensucia, o al menos eso dice el refrán. El problema es que a estas alturas no podemos ignorar lo ya ensuciado. La situación es tan grande que hay que atajarlo en diversos frentes, e iniciativas de limpiado a gran escala son imprescindibles.

La ONG neerlandesa también desarrolla sistemas para evitar que los plásticos se desagüen de los ríos al mar, una medida también puesta en práctica en algunos cauces fluviales. Sin embargo aún estamos lejos de lograr unas emisiones de plástico netas cero o inferiores, como prueban numerosas noticias recientes al respecto.

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Imagen | Comparación generada por ordenador de los dos sistemas. The Ocean Cleanup.

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Los huracanes son una de las fuerzas más poderosas, pero hay una línea que no se atreven a cruzar: el ecuador

Los huracanes son una de las fuerzas más poderosas, pero hay una línea que no se atreven a cruzar: el ecuador

Huracanes, ciclones, tifones y otras tormentas tropicales, si observamos sus rutas de uno en uno podríamos considerar que se mueven de manera aleatoria, o con unos patrones poco definidos. Sin embargo en cuanto tomamos unos pocos las tendencias comienzan a emerger. Tomemos una muestra un poco más amplia y podremos observar una tendencia curiosa, una ausencia total de huracanes en una franja de miles de kilómetros a lo largo de tres océanos: el ecuador.

Pero lo que es más, los huracanes no solo parecen resistirse a cruzar el ecuador, sino que (con muy raras excepciones) tampoco se forman en la franja de latitudes entre los cinco grados a norte y sur del cero ecuatorial.

Para que una tormenta tropical se forme tienen que darse una serie de circunstancias relacionadas con la presión atmosférica, temperatura de mar y aire y profundidad del agua, humedad atmosférica… Y también el efecto Coriolis, el cual domina muchas de las facetas de estas tormentas.

¿Qué es el efecto Coriolis? Es lo que se denomina una fuerza ficticia o aparente, semejante a la fuerza centrífuga, que podemos percibir como tal pero no puede ser considerada una fuerza en el sentido en el que los físicos utilizan el término. Ambas son causadas por la rotación, que implica un marco de referencia no-inercial puesto que todo movimiento rotatorio implica un juego de aceleración y deceleración.

El efecto Coriolis es causado por el hecho de que las diferentes latitudes de la Tierra giran a distintas velocidades: si nos encontramos en el ecuador nuestra velocidad será de casi 1.670 kilómetros por hora sin necesidad de movernos, mientras que si nos encontramos en uno de los polos nuestra velocidad será de cero. Es precisamente en los polos donde esta fuerza aparente cobra mayor magnitud, mientras que en el ecuador es cero.

La implicación de esto a la hora de que se formen huracanes es que esta fuerza débil en el ecuador no es capaz de insuflar suficiente fuerza de rotación al viento para hacerlo girar a lo largo del perímetro de una zona de bajas presiones. Esto es una de las condiciones básicas para la formación de huracanes y es prácticamente imposible que se dé cerca del ecuador.

Mapa con las trayectorias de las tormentas tropicales observadas a lo largo de varias décadas. National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA).

Prácticamente imposible no es imposible, y en esto hay excepciones. En diciembre de 2001 el tifón Vamei se convirtió en la excepción más notoria a esta regla. Aunque no fue el único ciclón tropical en formarse en la franja cercana al ecuador sí se trata del ciclón que más cerca se formó, a unos 150 kilómetros de la línea, a una latitud de 1,4º N.

Esta excepcionalidad atrajo la atención de los meteorólogos, que achacaron este fenómeno a una combinación de factores topográficos y meteorológicos: una explosión de aire procedente de Asia canalizada a través del estrecho entre la Península Malaya y la isla de Borneo fue la que dotó de las condiciones necesarias a una zona de bajas presiones para formar el huracán.

“En el caso de Vamei, todo ocurrió en la magnitud y el lugar adecuado y se mantuvo el suficiente tiempo. Calculamos que las probabilidades de que esto vuelva a ocurrir son de una vez cada entre 100 y 400 años”, explicaba C.P. Chang, uno de los expertos que estudiaron el fenómeno.

Ni formarse ni cruzar

Que los huracanes no se formen cerca del ecuador ayuda bastante a que no lo crucen, pero éste no es el único motivo por el que no lo hacen. Aunque el culpable de esto es, de nuevo, el efecto Coriolis, o más bien su variación a lo largo de las latitudes, llamada a su vez efecto Beta.

Este efecto hace que las tormentas tropicales se desplacen como los vientos que predominan en esas latitudes: hacia el oeste y hacia los polos (es decir, noroeste en el hemisferio norte y sudoeste al otro lado del ecuador).

De nuevo aquí hay que considerar que cruzar el ecuador es técnicamente posible para un huracán. Es simplemente tan extraño debido a estos dos factores que, simplemente, nunca lo hemos observado. A veces se considera que, puesto que las tormentas tropicales rotan en direcciones opuestas en los distintos hemisferios (por culpa nada más y nada menos que del efecto Coriolis), esto podría estar detrás de su tendencia a no cruzar.

Lo que los expertos consideran, sin embargo, es que la “inercia” de los vientos de una tormenta de suficiente magnitud serían suficiente para compensar la tendencia contraria. “Una tormenta bien desarrollada tiene bastante espín para dominar la débil fuerza de Coriolis en ese entorno”, explica Gary Barnes meteorólogo de la Universidad de Hawái.

Hay aún muchos misterios por resolver en lo que respecta a tormentas y ciclones tropicales. Uno no menos curioso es el de la práctica ausencia de este tipo de fenómenos atmosféricos en el Atlántico sur y al sudeste del Pacífico. Quizá más importante será conocer cómo el cambio climático afectará a éstos, más aún debido a que la variabilidad en estos fenómenos hace difícil su predicción a largo plazo.

En Xataka | Resolviendo uno de los grandes misterios de la meteorología: por qué hay más tormentas en el hemisferio sur

Imagen portada | NASA, Nilfanion

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Ver lo “invisible”: cómo una vieja idea de Einstein nos ha permitido encontrar galaxias que ni siquiera sabíamos que existían

Ver lo “invisible”: cómo una vieja idea de Einstein nos ha permitido encontrar galaxias que ni siquiera sabíamos que existían

En los últimos meses hemos presenciado importantes descubrimientos de galaxias lejanas, pertenecientes a una época en la que el universo tenía una pequeña fracción de la edad que tiene ahora y era, además, mucho más pequeño. El telescopio James Webb (JWST) tiene mucho que ver con esto, pero no es nuestra única arma.

Desde los confines del universo al desierto de Chile. Hace unas semanas, un equipo de astrónomos anunciaba el descubrimiento de una “galaxia invisible”, una galaxia tan distante y tenue que había pasado desapercibida en búsquedas anteriores. Fue detectada gracias a la red de telescopios ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) situada en el desierto chileno.

El equipo responsable del hallazgo comunicó los detalles de éste en un artículo en la revista The Astrophysical Journal. En él, los autores explican que la imagen que nos llega es la instantánea de una galaxia de un universo joven, cuando habían pasado solo 2.000 millones de años del Big Bang, esto es, hace unos 11.700 millones de años.

Según describen los astrónomos que descubrieron la nueva galaxia, ésta es compacta y contiene una gran cantidad de polvo interestelar. Se trata, como cabría esperar, de una galaxia joven y muy activa en la formación de nuevas estrellas, a una velocidad 1.000 veces superior a la que nuestra galaxia, la Vía Láctea, crea nuevos soles.

Una “lupa” relativista. Los nuevos descubrimientos de galaxias y otros objetos muy distantes son posibles gracias a una circunstancia relacionada con el trabajo del archiconocido Albert Einstein. Tal como predijo el físico, la gravedad es capaz de afectar a la trayectoria de los haces de luz que se pasan cerca de un objeto muy masivo.

Así, galaxias y estrellas situados a medio camino entre nosotros y aquellos objetos distantes que queremos observar, funcionan como una lente que suma a la capacidad de nuestros propios telescopios. Esta herramienta ha permitido algunos de los descubrimientos de galaxias más lejanas y antiguas del universo, además de otros objetos astronómicos también interesantes.

Imagen de la galaxia recién descubierta. Giulietti et al.

El Universo primitivo. El interés de los astrofísicos por ver más allá en el espacio y en el tiempo no es casual. Cuantos más objetos de este tiempo conozcamos y comprendamos mayor será nuestra capacidad de entender qué pasó en los primeros millones de años de nuestro cosmos.

Y es que aún hay muchos huevos que rellenar en nuestro conocimiento de la cosmogénesis y todo el proceso que nos ha traído hasta aquí. El último descubrimiento protagonizado por ALMA nos transporta a una época en la que el universo tenía aún una sexta parte de su tamaño presente tal y como explican los investigadores. El ritmo de expansión del espacio es, también, uno de estos enigmas que queremos resolver.

“Las galaxias muy distantes son auténticas minas de información sobre el pasado y la evolución futura de nuestro universo”, explica en una nota de prensa Marika Giulietti, quien encabeza la publicación del trabajo. “Aun así, estudiarlas supone un gran reto. [estas galaxias son] muy compactas y por consiguiente difíciles de observar.”

Las longitudes de onda. ALMA, como el JWST aprovecha longitudes de onda más largas que las características del espectro visible. Esto tiene dos ventajas a la hora de detectar objetos muy lejanos. La primera es el corrimiento a rojo que experimenta la luz al atravesar grandes distancias a través de un espacio que se estira y que con él estira su longitud de onda.

La segunda ventaja es que estas longitudes de onda consiguen traspasar el polvo interestelar que oscurece las galaxias más lejanas. Como explica Giulietti, “la causa de este oscurecimiento es la presencia masiva de polvo interestelar, que intercepta la luz visible de las estrellas jóvenes, y dificulta su detección con instrumentos ópticos, y la reemite en ondas más largas donde puede ser observada sólo con interferómetros poderosos en bandas (sub)milimétricas y de radio.”

En Xataka | No es un telescopio, es una máquina del tiempo: lo que el James Webb nos revela sobre el "espacio profundo"

Imágenes | European Southern Observatory (ESO), CC BY 4.0

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Qué es la escala Torino y por qué el asteroide más hablado de los últimos días acaba de ser degradado

Qué es la escala Torino y por qué el asteroide más hablado de los últimos días acaba de ser degradado

Hace unos días oíamos hablar por primera vez del asteroide 2023 DW. En los primeros días las noticias hablaban de alrededor de una probabilidad entre 600 de que impactara contra la Tierra y de que los astrónomos habían asignado a la roca un uno en la escala de Torino (o de Turín) como forma de catalogar su riesgo. Desde entonces los científicos han rebajado este índice a cero. La pregunta es, ¿qué quiere decir esto?

Ante todo, un poco de contexto. 2023 DW es uno de los llamados asteroides cercanos a la Tierra (NEA), rocas espaciales cuya trayectoria orbital se acerca a la nuestra, haciendo que un impacto, por improbable que sea, resulte posible. El asteroide fue descubierto en febrero de este año y los primeros cálculos sobre su órbita le asignaron una probabilidad entre 850 de estrellarse contra nosotros.

Esta probabilidad de impacto fue variando a lo largo de los días desde su descubrimiento, primero al alza y ahora ya a la baja. La última estimación publicada por CNEOS (Centro para los Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra) en el momento de redacción de este artículo estimaba una probabilidad de impacto entre 3.600, o lo que es lo mismo, un 0,028% de posibilidades de choque. Este último cálculo ha traído consigo el cambio en la escala de Torino, 2023 DW pasó de uno a cero.

La escala de Torino es un índice que va del 1 al 10 y que mide el riesgo que supone un asteroide. Como medida de riesgo que es, combina dos factores: el daño potencial que podría causar el evento y la probabilidad de impacto. Esta combinación, en lugar de representarse como un daño estimado se presenta como un número entre uno y 10.

El potencial daño que pueda causar un asteroide se mide en función de su tamaño y la energía cinética que conllevaría el impacto. A más tamaño del asteroide (y asumiendo una velocidad constante) mayor energía y mayor destrucción.

Los eventos con menor riesgo son los que presentan un índice de 0 o 1. Si el 0 implica una probabilidad de colisión irrelevante, el 1 no representa mucho más. Según CNEOS, esta categoría se asigna a “descubrimientos rutinarios cuyo paso cercano a la Tierra no implica un nivel inusual de peligro”. Es decir, un riesgo “normal”.

Los valores de 2 a 4 de la escala se reservan a eventos que requieren la atención de los astrónomos. Estas categorías van desde un paso “más o menos cercano, pero no altamente inusual cerca de la Tierra”; hasta “una probabilidad de un 1% o mayor de una colisión capaz de causar devastación [a escala] regional”. En este caso, también se considera que la atención pública puede estar justificada si la colisión se espera en un periodo de menos de 10 años.

La “zona naranja” o de amenaza va del 5 al 7. Las descripciones de estos niveles van desde un riesgo “serio pero incierto” de daños a escala regional hasta un encuentro “muy cercano” con un objeto de gran tamaño capaz de causar una catástrofe de escala planetaria.

La “zona roja”, del 8 al 10 se reserva para colisiones ciertas, es decir, cuando la probabilidad de impacto es cercana al 100%. La diferencia entre estas tres categorías responde distintos niveles de potencia del impacto, desde los que puedan causar destrucción localizadas hasta los que puedan suponer una amenaza para nuestra civilización.

Probabilidades que vienen y van

La escala está pensada para ir ajustándose conforme los cálculos de los astrónomos van refinándose. Al fin y al cabo la búsqueda y seguimiento de objetos potencialmente peligrosos depende de observaciones hechas a millones de kilómetros de distancia y de complejos modelos matemáticos.

Esto ha llevado no solo al cambio en el valor asignado a 2023 DW en la escala de Torino, sino también a varias semanas de ajustes en la probabilidad de impacto asignada a este asteroide. Un asteroide que, cabe recordar, nunca supuso un gran riesgo entre otros motivos por su pequeño tamaño (unos 50 metros de diámetro).

Quien haya estado siguiendo las noticias relacionadas con este asteroide quizá se haya percatado de un ligero baile de probabilidades en lo que a su impacto se refiere. El historial de observaciones del asteroide muestra cómo los ajustes en su probabilidad se realizaron primero al alza, llegado a estimarse una probabilidad de impacto entre 360.

A partir de ahí los ajustes fueron a la baja. El motivo de este cambio en la tendencia es curiosamente contraintuitivo. La trayectoria prevista para el asteroide pasaba cerca de la Tierra. Asociada a esa trayectoria esperada, los astrónomos calculan un área de incertidumbre. Según las observaciones van ajustándose el área de incertidumbre va haciéndose más pequeña.

Como el tamaño de la Tierra no varía, la porción relativa de esta área que toma nuestro planeta es cada vez mayor. Hasta que el área de incertidumbre deja de abarcar a nuestro planeta. Es entonces que la probabilidad de impacto comienza a descender bruscamente.

Esta es la historia de un éxito de los sistemas de vigilancia. Pero aún hay muchos asteroides que escapan a nuestro control. A la vez que mejoramos nuestra capacidad de detectar peligros también avanzamos en nuestra capacidad de afrontarlos.

El plan más avanzado en este sentido es el que probó la misión DART de redireccionamiento de asteroides. Hace 6 meses la NASA estrelló una sonda espacial contra el asteroide Dimorphos y recientemente hemos sabido que el impacto logró desviar ligeramente la trayectoria de la roca. El plan es que, si un asteroide pudiera implicar un riesgo para la Tierra, una nueva sonda sería enviada para desviarlo lo justo para evitar su impacto contra nuestro planeta.

En Xataka | Hemos gastado miles de millones en la misión DART para que se estrelle. De momento va por buen camino

Imagen | NASA


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Acabamos de resolver uno de los grandes misterios de la historia natural: de dónde demonios surgieron los burros

Acabamos de resolver uno de los grandes misterios de la historia natural: de dónde demonios surgieron los burros

Cuando pensamos en los animales que han estado acompañando a los humanos desde tiempos inmemoriales, ayudándonos en labores agrarias y cotidianas seguramente los primeros candidatos sean caballos, perros, e incluso gatos. Probablemente los burros (Equus africanus asinus) estén algo más abajo en la lista.

Hasta ahora creíamos que la domesticación del burro fue un evento que se repitió en distintos lugares y momentos de la prehistoria. Sin embargo, el mayor estudio genético de estos animales realizado hasta la fecha reveló una historia distinta: la de una sola domesticación del burro, ocurrida hace unos 7.000 años en el entorno del Cuerno de África y lo que hoy en día es Kenia.

Los parientes más cercanos del burro doméstico, los burros salvajes (Equus africanus) viven aún hoy en esta región africana. El burro común es a veces visto como una subespecie de estos burros africanos o bien como una especie independiente estrechamente vinculada a ésta (en cuyo caso su nombre “científico” sería Equus asinus).

Según el equipo, liderado por investigadores franceses, el burro fue domesticado en este contexto, para después comenzar a diseminarse por el resto de Eurasia, ya como animal doméstico hace unos 4.500 años, es decir, unos 2 milenios y medio después de ser domesticados. El estudio genético no solo ha señalado el origen único de esta especie, sino que también ha “adelantado” la fecha de domesticación en unos cuatro siglos.

La domesticación del burro habría tenido sentido en su contexto espaciotemporal. Hace unos 7.000 años el entorno del Sahara presenció un proceso de acidificación que llevó al desierto a expandirse. Los burros tenían una ventaja sobre otros équidos, la de ser más resistentes a la falta de agua, lo que pudo hacerlos idóneos para utilizarlos como ayuda en el transporte o labores agrícolas.

Para su análisis, el equipo internacional de investigadores analizó muestras de 207 burros modernos de 31 países, así como restos de esqueletos de otros 31 burros que vivieron en los últimos 4.500 años. También utilizaron información genética de otros équidos para ampliar el estudio. El trabajo de los investigadores fue publicado en la revista Science.

La variedad y los mulos

El estudio también nos ofrece algunas curiosas historias sobre este animal. Por ejemplo, el análisis genético de restos de la época romana hallados en Francia narran la historia de una generación de burros gigantes (hasta 25 centímetros mayores que el burro moderno promedio).

Los romanos no criaban estos burros colosales para su uso directo, sino porque los mulos (los cruces entre burros macho y yeguas de caballo) les resultaban de gran utilidad. Los romanos aprovechaban un animal que combinaba parte de la robustez de los burros con la capacidad de desplazarse por largas distancias más propia de los caballos.

Tras la caída del Imperio romano los mulos volvieron a ceder protagonismo al burro puesto que las economías se habían vuelto más locales, por lo que no era necesario utilizarlos para transportar grandes cargas a lo largo de la popular red viaria romana.

El burro es quizá el gran denostado de los animales domésticos. Pese a haber desempeñado un papel clave en el desarrollo humano durante los últimos cuatro milenios, el burro es visto a menudo como sinónimo de estupidez o torpeza. Tal es el punto que el burro se ha convertido en una especie amenazada en lugares como España o México.

Para bien o para mal, el burro sigue formando parte de nuestro acervo cultural, desde el burro con el que Sancho Panza acompañaba a don Quijote al de fray Perico. Ahora gracias a la ciencia sabemos un poco más de la historia del que podría ser el menos popular de los primos de la familia de los équidos.

En Xataka | Las razas de perro también pueden extinguirse. Y varias de ellas afrontan un futuro inquietante

Imagen | Ansgar Scheffold

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Millones de personas sufren migrañas. Un simple spray nasal puede ser su nueva esperanza

Millones de personas sufren migrañas. Un simple spray nasal puede ser su nueva esperanza

Solo en España se estima que cinco millones de personas sufren migrañas. Ahora un nuevo tratamiento puede aliviar algunos de los episodios más graves de esta forma agravada de dolor de cabeza. Se trata de un spray nasal que se comercializará en los Estados Unidos como Zavzpret.

Aprobado por la FDA. La agencia estadounidense encargada de supervisar y regular medicamentos, la FDA (Food and Drug Administration) ha aprobado recientemente un nuevo tratamiento contra las migrañas. Se trata de un spray nasal, zavegepant, que se comercializará en los EE UU con el nombre de Zavzpret.

La aprobación por parte del regulador norteamericano hace previsible (aunque no inmediata) su aprobación en Europa por parte de la Agencia Europea del Medicamento (EMA). El visto bueno de la FDA viene tras el éxito de este tratamiento en los sucesivos ensayos clínicos para probar su seguridad, eficacia y eficiencia.

“La aprobación por parte de la FDA marca un avance significativo para la gente con migrañas que necesita liberarse del dolor y prefiere opciones alternativas a las medicaciones por vía oral”, explicaba en una nota de prensa Angela Hwang, CCO de la farmacéutica Pfizer, empresa responsable del tratamiento.

Alternativa para casos graves. Y es que ciertos casos de migrañas graves implican dificultades o la imposibilidad de recurrir a tratamientos por vía oral debido a la aparición de náuseas o incluso vómitos. El nuevo tratamiento está ideado para ofrecer una alternativa a las personas que sufren migrañas pero no pueden consumir el medicamento por vía oral o no pueden hacerlo.

Superados los ensayos clínicos. El tratamiento recibió el visto bueno tras haber superado la fase 3 de sus ensayos clínicos recientemente. Para este último ensayo, realizado en EE UU, el laboratorio recurrió a un experimento de doble ciego aleatorizado con 1405 participantes, de los que 1269 fueron incluidos para el análisis de eficacia (623 en el grupo experimental y 646 en el grupo placebo).

Los detalles de este ensayo fueron publicados en un artículo en la revista The Lancet Neurology. En él, los investigadores analizaban los efectos del tratamiento tras dos horas de su administración. Confirmaron que los participantes tratados con el medicamento mostraban veían aplacado su dolor en mayor medida que aquellos en el grupo de control.

El estudio también tenía como objetivo analizar la prevalencia de posibles efectos adversos. Encontraron que los más frecuentes eran la disgeusia, es decir, un cambio en la percepción del gusto; y molestias nasales. También comprobaron si el tratamiento provocaba alguna forma de intoxicación hepática pero no encontraron prueba alguna de ello.

Cinco millones de personas solo en España. La migraña es un trastorno debilitante que afecta a cercad el 14% de la población europea y a unos cinco millones de personas en España según la Sociedad Española de Neurología (SEN). De estos cinco millones 1,5 sufren este problema de forma crónica. Se consideran crónicas las migrañas que desatan episodios a lo largo de 15 días o más por mes.

Las migrañas afectan desproporcionadamente a las mujeres, quienes padecen un 80% de los casos en España, y también son más prevalentes en el rango de edad entre 20 y 40 años. Esto y potencial debilitante implica que se trate de la principal causa de discapacidad en personas menores de 50 años.

Se estima que dos de cada cinco casos de migrañas quedan sin diagnosticar, y alrededor de la mitad de quienes padecen este trastorno se automedican con analgésicos para paliar sus efectos, con cerca de uno de cada seis pacientes recurriendo a una medicación.

Imagen | Pfizer

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Los primeros cazadores-recolectores de Europa desaparecieron sin dejar rastro. O eso creíamos

Los primeros cazadores-recolectores de Europa desaparecieron sin dejar rastro. O eso creíamos

La historia de los primeros Homo sapiens europeos está envuelta en numerosos misterios. Pero un reciente estudio genético puede darnos algunas pistas sobre lo que pasó en Europa cuando la última glaciación comenzó a adueñarse del continente: la península Ibérica se convirtió en el último refugio.

Según lo que sabemos hasta ahora, los seres humanos modernos no comenzamos nuestra andadura pro Europa hasta hace “tan solo” unos 45.000 o 50.000 años. Y lo que es más, hasta ahora creíamos que estos primeros sapiens europeos habían desaparecido víctimas del último periodo glacial para no volver hasta las etapas finales de la edad de hielo.

Ahora dos nuevos estudios genéticos de los restos óseos de humanos europeos han desvelado una historia algo distinta: la de un pequeño grupo de supervivientes que hizo de la península Ibérica su particular refugio climático.

Se denomina cultura Gravetiense al grupo de humanos que habitaban Europa hace entre 32.000 y 24.000 años, algo antes de la llegada del último máximo glacial (LGM) ocurrido hace unos 25.000 años. Los gravetienses compartían rasgos culturales como su arte y herramientas, pero a pesar de ello estaban divididos genéticamente, entre un subgrupo occidental que habitaba la actual Francia y la Península Ibérica y otro que se extendía en Centroeuropa y la península Itálica, según los últimos estudios.

Pero los estudios van más allá. En dos trabajos publicados ahora en las revistas Nature y Nature Ecology & Evolution, analizan datos genéticos de poblaciones europeas desde hace 35.000 años hasta hace 6.000. Los resultados indican qué pudo pasar con aquellos humanos gravetienses durante y después del periodo glacial.

Calavera y herramientas datadas de hace 7.000 años. Volker Minkus.

Lo que cuentan los autores de estos estudios es que los dos grupos gravetienses corrieron suertes distintas. Los gravetienses occidentales buscaron (y encontraron refugio en la península Ibérica cuando el frío se adueñó del continente. Una vez las condiciones climáticas lo permitieron, estos humanos migraron hacia el norte para volver a asentarse a lo largo de Europa occidental.

Los investigadores comprobaron que la impronta genética de este grupo sobrevivió al último máximo glacial y puede observarse en el material genético en poblaciones posteriores de Europa occidental.

“Gracias a estos hallazgos, por primera vez podemos respaldar directamente la hipótesis de que el suroeste de Europa ofreció condiciones climáticas más favorables durante la fase más fría de la Edad de Hielo y grupos humanos encontraron refugio aquí”, señalaba en una nota de prensa Cosimo Posth, uno de los autores de los estudios.

Los gravetienses del centro y sur, por su parte, no lograron perpetuarse genéticamente. Es probable que éstos trataran de desplazarse hacia el sur por la actual Italia, pero sus trazos genéticos se perdieron después de la glaciación.

Según los análisis paleogenéticos, fue aún durante la era glacial que otro grupo de humanos comenzó a asentarse en los territorios antes habitados por los gravetienses orientales. El grupo “procedería de los Balcanes y llegaría primero al Norte de Italia durante el momento del máximo glacial, desde donde se diseminó en dirección Sur, hasta Sicilia”, explica otra de las autoras del estudio, He Yu.

Como ya ocurriera durante el Gravetiense, los humanos europeos orientales y occidentales se mantuvieron genéticamente separados también después del fin de la Edad de Hielo, hace unos 19.000 años. Las primeras pruebas de un “acercamiento” genético no se dieron hasta hace unos 8.000 años. “En ese momento, los cazadores-recolectores de diferentes ascendencias genéticas e incluso diferente apariencia física se mezclan entre sí. Poseían rasgos fenotípicos diferentes, incluyendo color piel y ojos", comenta He Yu.

Esta es la época en la que la agricultura comienza a llegar a Europa. En este momento es probable que los grupos de cazadores recolectores de la época comenzaran a desplazarse hacia el norte, por lo que las migraciones podrían explicar este cambio demográfico.

Aún es más lo que desconocemos que lo que sabemos de una época de la que nos quedan pocos detalles. Los avances en el estudio de la genética de nuestros ancestros está supliendo los muchos huecos que tiene la historia del ser humano. A pesar de ello aún quedan muchos enigmas por resolver.

Imagen | Tom Bjoerklund

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La exploración espacial española se juega parte de su futuro este mes: estos son los planes de Miura 1

La exploración espacial española se juega parte de su futuro este mes: estos son los planes de Miura 1

Los meses de abril y mayo van a ser claves para PLD Space y sus cohetes: Miura 1, su lanzador suborbital ya se encuentra en la base de lanzamiento en Huelva y cuenta con dos ventanas de lanzamiento preparadas. El camino hasta aquí no ha sido uno de rosas y aún queda mucho por delante.

Dos ventanas de lanzamiento. La gran prueba de fuego del primer cohete espacial creado en España, el Miura 1 se producirá entre este mes de marzo y el mes que viene. El lanzador se encuentra ya, de hecho, en el Centro de Experimentación de El Arenosillo (CEDEA) del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) en la provincia de Huelva. El vuelo, originalmente ideado para el segundo trimestre de 2022, parece ya inminente.

Dos de las características clave de Miura 1 son que se trata de una lanzadera suborbital, es decir, su trayectoria no será tal que la lleve a ponerse en órbita sino que descenderá a la Tierra antes de circunvalarla completamente. La otra, que se trata de un cohete recuperable y reutilizable.

Lo que el cohete tiene por delante es una misión de unos 12 minutos, durante los cuales se elevará hasta alcanzar una altura de unos 150 kilómetros, pasando entre 3 y 4 minutos en microgravedad. A partir de ahí comenzará su descenso “de cabeza” o con la cofia por delante, A unos 5 km del suelo un paracaídas se abrirá y el cohete amerizará en las aguas del Atlántico a unos 70 km de la costa.

Una etapa y un motor. Miura 1 es un vehículo de una etapa y un motor, con una longitud de unos 12,5 metros, un diámetro de 70 cm y dos toneladas y media de masa. El motor es un TEPREL-1B. El desarrollo de esta pieza fue un gran quebradero de cabeza hasta el punto de causar un grave incidente en 2019 en una de sus pruebas.

Según explican Francisco José Torcal Milla y Santiago Forcada Pardo en un artículo en The Conversation, el motor, que se encuentra ya en su quinta iteración, es “muy similar” al Kestrel desarrollado por la empresa americana SpaceX. El motor es capaz de generar una fuerza de empuje de 30,1 kN a nivel del mar con un impulso específico de 240 segundos.

Los expertos de la Universidad de Zaragoza explican también en su artículo que el motor se alimenta de queroseno Jet A-1, el mismo que se utiliza en la aviación comercial, como combustible; y oxígeno líquido como agente oxidante.

Un paso hacia el Miura 5. Miura 1 es un vehículo interesante, pero es solo la antesala del Miura 5, el lanzador orbital de la empresa ilicitana. Tal como explican en su artículo Torcal Milla y Forcada Pardo, Miura 1 servirá entre otras cosas para “ensayar hasta un 70 % de las tecnologías que luego formarán parte del prototipo final, Miura 5”.

Previsto para 2025, Miura 5 será un cohete de dos etapas cuyo objetivo será el de colocar en órbita pequeños satélites. La primera etapa de este vehículo también ha sido ideada para ser recuperable y reutilizable (la empresa habla incluso de 15 lanzamientos anuales), contará con cinco motores capaces de generar un empuje total de 525 kN.

La segunda etapa del Miura 5 contará con un motor que generará 45 kN de empuje y será la encargada de poner la carga en órbita. En total, el cohete completo con sus dos etapas y bodega de carga medirá unos 26 metros de altura y dos de diámetro.

El tamaño importa (menos es más). La prueba de fuego de Miura 1 irá más allá de lo relacionado con su ingeniería. Hasta ahora la empresa responsable del proyecto, PLD Space, ha logrado cerrar diversos contratos para el futuro uso de los cohetes. Una prueba exitosa probablemente implique nuevos avances en este sentido.

El objetivo de la empresa con Miura 5 es el de crear un vehículo especializado en poner cargas pequeñas en órbita de manera eficiente y por tanto económica. Hoy por hoy la única forma de lograr estos niveles de eficiencia en lanzamientos de cargas pequeñas es la de lanzarlas como cargas secundarias en vehículos más pesados.

Esto, como explican Torcal Milla y Forcada Pardo implica dos problemas. El primero, perder capacidad de decisión en cuanto al trayecto y órbita que alcanzará la carga. El segundo, un creciente “cola” hasta lograr un hueco en estos viajes.

Imagen | PLD Space

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