Con Veo 3 estamos viendo un riesgo emergente: ya no podremos saber si un vídeo es real o no

Con Veo 3 estamos viendo un riesgo emergente: ya no podremos saber si un vídeo es real o no

En 2018, cuando comenzaron a circular los primeros deepfakes, dijimos que aquello era el principio del fin de la credibilidad del vídeo como prueba. Nos equivocamos. No fue el principio del fin. Fue el primer aviso de que el fin estaba cerca.

Ahora, con Veo 3 de Google, ese momento ha llegado. Los clips que circulan por Reddit y X son indistinguibles de grabaciones reales. No hablamos de manos con seis dedos o rostros del valle inquietante. Hablamos de vídeos que superan cualquier test visual que pudiéramos hacer como simples espectadores. Y si no lo logran ya, lo lograrán dentro de poco. Sobre todo en un mundo que consume vídeo en pequeñas pantallas de móvil, menos detallistas.

El fin del vídeo como prueba irrefutable

Durante décadas, el vídeo ha sido nuestro estándar de oro para la evidencia. "Lo he visto con mis propios ojos" era sinónimo de certeza total. Una grabación bastaba para tumbar gobiernos o demostrar inocencias. Ese axioma del consumo de información está muriendo ante nuestros ojos.

Los usuarios de Veo 3 comparten clips de noticias falsas sobre desastres, políticos fallecidos y violencia que nunca ocurrió. Con diálogos sincronizados, efectos realistas y física creíble. El modelo incluso añade conversaciones que no estaban en el prompt original, como si tuviera criterio editorial propio. Es IA con instinto narrativo.

Pero aquí está el verdadero problema: no es solo que podamos crear vídeos falsos convincentes. Es que nos vamos quedando sin formas de distinguir los reales de los sintéticos sin herramientas técnicas sofisticadas. Estamos entrando en una era de agnosticismo visual permanente, donde cada vídeo llevará implícita la pregunta: "¿Esto realmente pasó?".

La coartada perfecta para negar la realidad

Macron fue empujado por su mujer al bajar del avión. El Elíseo negó que el vídeo fuese real: "No es un vídeo real, está hecho con IA". Tuvo que acabar admitiendo que sí era real, pero el daño estaba hecho: habían descubierto la coartada perfecta.

Si cualquier vídeo puede ser sintético, entonces cualquier vídeo incómodo puede ser desacreditado simplemente alegando que es artificial. La IA se convierte en el argumento de escape universal. El político pillado, la empresa vulnerando derechos, el régimen documentando represión... todos tienen ahora la duda razonable más perfecta jamás inventada.

No hace falta demostrar que un vídeo es falso, basta con sembrar la sospecha. En un mundo donde la falsificación es técnicamente posible, la posibilidad se convierte en argumento suficiente.

Paradójicamente, una tecnología que nos permite crear ficción perfecta también nos permite negar la realidad perfectamente documentada.

Aprender a vivir sin certezas visuales

Las salvaguardas de Google son selectivas: no puedes generar a Biden cayéndose, pero sí desastres naturales y violencia urbana. Te protegen de lo obvio, no de lo sutil.

Si cada vídeo puede ser falso... 

  • ¿Qué le pasa a una sociedad que basa su conocimiento del mundo en el consumo audiovisual?
  • ¿Cómo juzgamos credibilidad, culpabilidad o legitimidad cuando cualquier prueba puede fabricarse en minutos?

La solución no puede ser solo técnica. Necesitamos una alfabetización mediática que asuma la falsificabilidad como punto de partida. Pero sobre todo, aceptar que hemos perdido para siempre uno de nuestros instrumentos más básicos para distinguir realidad de ficción.

El vídeo como prueba ha muerto. O está a punto de hacerlo. Solo nos queda aprender a vivir en un mundo donde seeing is no longer believing.

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Imagen destacada | Google DeepMind

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Cada vez más parejas abrazan una costumbre que hasta ahora era un tabú: el “divorcio del sueño”

Cada vez más parejas abrazan una costumbre que hasta ahora era un tabú: el "divorcio del sueño"

Dormir juntos lleva siendo desde hace décadas un símbolo incuestionable del amor conyugal. Hoy empieza a parecer más bien una convención que no es del todo cómoda para todo el mundo.

La idea de que una pareja debe compartir cama cada noche ya no parece tan obvia ni asumible como antaño: el descanso gana terreno al ritual.

Qué está ocurriendo. El llamado sleep divorce (o ‘divorcio del sueño’) crece en popularidad. Consiste en dormir en camas o incluso en habitaciones separadas. Según la American Academy of Sleep Medicine, el 43% de los millennials en Estados Unidos ya lo practica ocasional o regularmente.

En España, un 40% lo ha considerado, aunque aún pesa el estigma. ¿La motivación principal? Dormir mejor.

Entre líneas. El sueño compartido ya no se interpreta de forma unívoca. Para muchas personas, dormir mal por causa de la pareja —ronquidos, insomnio, ritmos distintos— afecta más al vínculo que dormir separados.

La decisión suele surgir tras intentos de adaptación o después de episodios prolongados de mal descanso. No es tanto una ruptura de hábitos como un reajuste.

En perspectiva. El uso de la cama como símbolo de unidad conyugal es relativamente reciente. Históricamente, las clases altas dormían separadas, y las camas compartidas fueron más un recurso funcional de las clases populares.

Con el tiempo, la cama matrimonial adquirió una fuerte carga simbólica... que hoy está en los inicios de una revisión. El descanso empieza a pesar más que el símbolo.

  • Dormir mal de forma continuada está vinculado a mayor irritabilidad, menor empatía y más conflictos de pareja.
  • Las interrupciones en el sueño de uno tienden a arrastrar al otro.
  • Frente a esto, dormir por separado puede ofrecer una solución práctica, sin que implique necesariamente pérdida de vínculo ni disminución del deseo.

Sí, pero. No todas las parejas lo viven igual. En algunos casos, uno de los miembros acepta con reticencia, por miedo a que la distancia nocturna acabe generando también una distancia emocional. Otros temen perder espacios de intimidad o espontaneidad sexual.

  • En El País, una mujer explica cómo su pareja fue quien propuso dormir en habitaciones separadas: “Al principio, me sentó fatal. ¡Ya no me quiere!, pensé”. Solo más adelante lo vivió como un alivio . Su testimonio refleja un patrón común: cuando la propuesta no es mutua, puede despertar inseguridad emocional.
  • BBC Mundocita a la psiquiatra Stephanie Collier, quien advierte que, para muchas parejas que apenas coinciden durante el día, el momento de acostarse es su único espacio íntimo.

Separarse en ese tramo requiere “reconfigurar los momentos de conexión”, o la separación nocturna podría derivar en resentimiento si no está hablada y acordada. La decisión no siempre es simétrica ni sencilla.

El fenómeno empieza a tener eco fuera del ámbito doméstico. Según la AASM, un 37% de las parejas prefiere camas separadas durante sus estancias en hoteles. La priorización del descanso puede ir cambiando la idea de la intimidad en las relaciones.

Imagen | Clay Banks

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Telefónica tiene un plan para comerse el mercado en España. Eso es un problema para los operadores locales

Telefónica tiene un plan para comerse el mercado en España. Eso es un problema para los operadores locales

El mercado español de telecomunicaciones entra en una nueva fase de concentración. Con Masorange ya en marcha y un posible movimiento entre Telefónica y Vodafone, el presidente de la primera, Marc Murtra, defiende una consolidación del sector para ganar escala.

Pero AOTEC —la asociación que agrupa a más de 150 operadores de telecomunicaciones locales— se ha mostrado más que reticente ante el objetivo declarado de Telefónica de crear un "campeón europeo".

Qué ha ocurrido. Durante la presentación del congreso AOTEC 2025, que se celebrará en junio en Madrid, los principales representantes de la asociación han elevado el tono, según ha recogido Economía Digital. Su director ejecutivo, Gonzalo Elguezábal, ha sido claro:

“No estamos en contra de la consolidación, pero sí de que sea forzada por la vía legal o regulatoria”.

Entre líneas. AOTEC no se opone a la concentración per se. Lo que rechaza es el empuje político y regulatorio para facilitar grandes fusiones, en detrimento de un modelo alternativo que ya está funcionando:

  • Operadores pequeños, con implantación local.
  • Atención directa, sin subcontratas.
  • Tiendas físicas que abren donde los grandes cierran.

Por su parte, María Jesús Cauhé, vicepresidenta de AOTEC, ha puesto en valor que “los operadores de cercanía están generando cada vez más negocio, frente a la destrucción de empleo que se está produciendo en las grandes operadoras”. Un crecimiento que, remarca, se da especialmente en el medio rural.

El contexto. El aviso no es gratuito. En los últimos meses, la CNMC ha aprobado una subida media del 20% en los precios mayoristas del modelo MARCo, por el que los operadores alternativos pagan a Telefónica por usar su infraestructura.

Esta medida, según AOTEC, carece de justificación técnica y económica, y "puede estrangular la competitividad del sector". El dossier ya ha llegado a la Comisión Europea, y la asociación confía en que Bruselas fuerce una revisión.

El pulso.Más allá de los precios, lo que está en juego es el futuro del ecosistema de operadores. AOTEC defiende un modelo descentralizado, competitivo y enraizado en el territorio, frente a una visión que prioriza la concentración y la escala europea para competir mejor a nivel mundial.

Antonio García Vidal, presidente de la asociación, lo resume así:

“Donde otros ven miedo, nosotros vemos oportunidad. Cuanto más grandes son, peor atienden”.

El contraste. Mientras las grandes buscan eficiencia a base de fusiones, los operadores locales ponen el foco en la cercanía, el empleo de proximidad y la capilaridad en zonas donde nadie más quiere estar.

Según AOTEC, la consolidación que propone Telefónica no garantiza un mejor servicio, y sí puede traducirse en menos competencia real y más desconexión del cliente. A la teleco de Murtra se le complica su gran proyecto. Claro que quedan muchas páginas por escribir en ese libro.

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Enviar paquetes es cada día más barato. El problema es que la industria se está ahogando a sí misma en el camino

Enviar paquetes es cada día más barato. El problema es que la industria se está ahogando a sí misma en el camino

La entrega de paquetes en la última milla se ha convertido en un campo de batalla feroz en España. La competencia por ofrecer envíos cada vez más rápidos y económicos ha desatado una espiral descendente de precios y márgenes que amenaza la viabilidad del sector.

Los operadores de paquetería compiten erosionando sus márgenes con tal de ganar o no perder clientes. Esta guerra de precios tiene su origen en el auge del e-commerce y en la expectativa del consumidor de recibir sus compras rápido y sin coste extra.

Por qué es importante. Las grandes plataformas como Amazon, Temu o Shein han normalizado la entrega gratuita y ultrarrápida como estándar, forzando a todo el mercado a igualar esta propuesta de valor.

Las tiendas online ahora utilizan los envíos como arma comercial, especialmente en períodos promocionales, aunque ello implique entregar a coste cero. Es decir, lo asumen como gasto operativo o lo repercuten de forma indirecta. Es una pata más de su estrategia comercial.

En cifras.

  • El sector de paquetería gestionó 1.014,3 millones de envíos en 2023.
  • Es un aumento del 15,4% respecto al año anterior y un 80% más que en 2019.
  • Sin embargo, los ingresos solo crecieron un 7,2%, alcanzando 6.050 millones de euros.
  • Esto significa que el ingreso medio por paquete cayó alrededor de un 7% en un solo año.

La presión de los gigantes. Detrás de esta crisis están, en gran medida, los marketplaces globales y sus estrategias agresivas. Amazon ha construido su propia red de reparto en España (Amazon Logistics), apoyándose en pequeñas empresas colaboradoras y en particulares que reparten con sus coches.

Este modelo le ha permitido ofrecer repartos ultrarrápidos a bajo coste, pero ha supuesto un pequeño terremoto para el resto, que han visto cómo el que era un cliente ahora es competencia.

El contexto. Junto a Amazon han irrumpido nuevos actores asiáticos como Temu y Shein, cuyas políticas de precios están cambiando el mercado como ya avanzó Aliexpress. Ofrecen envíos gratuitos o muy económicos pese a que sus productos viajan desde China gracias a que subvencionan el coste gracias a acuerdos logísticos y a su enorme volumen, además de beneficiarse de ciertas exenciones ahora en peligro.

Al mismo tiempo, los costes operativos se disparan: el combustible ha llegado a subir más del 25% –aunque ha fluctuado mucho–, el salario mínimo ha crecido un 32% entre 2019 y 2024, y las normativas ambientales exigen invertir en vehículos más ecológicos.

Y ahora qué. El sector se encuentra en un dilema: continuar con precios bajos insostenibles o reinventar su modelo cobrando lo que realmente vale el servicio para que sea sostenible. Algunos operadores ya han anunciado subidas de tarifas para 2024 (como DHL Express), mientras otros buscan soluciones en la consolidación mediante fusiones.

La experiencia reciente muestra que "entregarlo todo, a todos, al día siguiente y gratis" no es un modelo de negocio duradero. El sector está comprobando que no siempre más volumen significa más beneficio.

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La búsqueda tal y como la conocíamos ha terminado. El AI Mode de Google ya no entrega resultados, conversa

La búsqueda tal y como la conocíamos ha terminado. El AI Mode de Google ya no entrega resultados, conversa

Durante los últimos tiempos, Perplexity ha hecho algo que parecía impensable: hacer que Google Search se sienta viejo. Con su interfaz conversacional, respuestas directas, referencias enlazadas y un ritmo de actualización implacable, ha demostrado que un buscador con IA no solo es posible, sino deseable.

Es más rápido, más claro, más útil. Y cada vez más popular. Muchos ya lo tenemos como pestaña fja.

Google ha tomado nota. Y ha respondido. El anuncio más importante —aunque algo camuflado— del I/O 2025 no fue un nuevo modelo ni un agente ultra inteligente. Fue esto: AI Mode llega a Search y a Gemini. O dicho de otro modo: Google ha empezado a transformar su buscador en algo que se parece mucho a Perplexity.

Por ahora es solo para usuarios de Estados Unidos –argh–, pero el movimiento es claro. Al activar AI Mode en la app de Gemini, el usuario deja de hacer búsquedas al estilo clásico y empieza a recibir respuestas directas generadas por el modelo, con enlaces a fuentes, contexto relevante y capacidades para ir más allá: comparar, pedir explicaciones, seguir preguntando. El buscador ya no entrega listas de enlaces azules, ni siquiera un resumen por encima. Entabla conversación.

En este modo, Gemini no es un modelo conversacional. Es un motor de conocimiento activo, una síntesis de LLM, navegador y asistente, con la ambición de sustituir el hábito de “googlear” por el de “preguntar”.

Se pueden buscar vuelos, entender documentos, pedir opiniones cruzadas o comparar artículos. Y todo eso, sin tocar una página externa.

Esto no son los resultados con IA generativa que vimos llegara a España hace un par de meses. Esto va muchísimo más allá. Aquello eran respuestas generativas sobre resultados clásicos. AI Mode es otra cosa: es más Perplexity, más directo, más útil. Y más peligroso para el ecosistema web.

Porque aquí está el giro que nadie debería pasar por alto. En Perplexity, al menos por ahora, las fuentes están visibles, bien destacadas, y forman parte central de la experiencia. En AI Mode, en cambio, la ambición parece distinta: responder tanto y tan bien como para que el usuario no sienta la necesidad de salir. Una experiencia cerrada, pulida, autosuficiente.

Eso cambia cosas. No solo para el usuario, que puede dejar de distinguir entre respuesta y fuente. También para los medios, los creadores, los foros, los especialistas. Todo lo que hoy alimenta a Gemini desde la web se vuelve menos visible en el proceso. El conocimiento se conserva, pero pierde autoría en la superficie.

Perplexity forzó a Google a avanzar. Pero al hacerlo, Google ha cambiado ciertas reglas. Ha cogido lo que funciona —la síntesis, el lenguaje natural, la velocidad— y lo integra en un ecosistema propio, más amplio, más fluido, también más opaco. Si Perplexity fue pionera en experiencia, Google ahora contraataca con integración total.

Por eso, el AI Mode en Gemini no es solo una novedad técnica. Es un cambio de paradigma en cómo buscamos, cómo leemos, cómo nos informamos.

El usuario ya no consulta una base de datos. Interactúa con un sistema que interpreta, selecciona, sintetiza y responde. Google ha captado hacia dónde va la búsqueda. Y ha decidido moverse. Pero a su estilo.

En Xataka | Google ha puesto precio al futuro de la IA: 250 dólares al mes

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Google ha puesto precio al futuro de la IA: 250 dólares al mes

Google ha puesto precio al futuro de la IA: 250 dólares al mes

No ha sido el primero, pero sí el más contundente. OpenAI dio el primer paso en otoño, pidiendo 200 dólares mensuales por ChatGPT Pro. Google ha respondido subiendo la apuesta: 250 dólares por su plan Ultra. Una suscripción que no solo monetiza capacidades. También marca jerarquías. ¿Quieres la IA más capaz? Págala.

Y no es una forma de hablar. En ese precio no se accede solo a un chatbot más listo, sino al núcleo duro del futuro próximo:

  • Deep Think, el nuevo modo de razonamiento de Gemini 2.5 Pro.
  • Acceso preferente a las herramientas de generación de vídeo y audio (Veo 3, Imagen 4).
  • Project Mariner: agentes que entienden, planean, actúan, ejecutan.
  • Flow, la herramienta de creación cinematográfica con control de cámara y generación de vídeo en 1080p.
  • Whisk Animate, una herramienta para convertir imágenes en vídeos animados de 8 segundos.
  • Notebook LLM con límites superiores y versiones avanzadas del modelo.
  • Gemini en Chrome, con contexto de la página, con acceso anticipado.
  • Gemini integrado en Gmail, Docs, Chrome y Search, con contexto persistente y uso prioritario.
  • 30 TB de almacenamiento en Drive, Photos y Gmail.
  • Y una suscripción a YouTube Premium.

Gemini ya no es solo conversación. Es interfaz del mundo.

Google Ai Ultrajpg

Imagen: Google.

Y lo más importante no es lo que incluye Ultra. Es lo que deja fuera. Google ha tomado todo lo que define esta nueva etapa de la IA —agencia, autonomía, razonamiento profundo, multimodalidad extendida— y lo ha encapsulado tras un muro de pago. En ese gesto no hay solo modelo de negocio. Hay visión. La inteligencia se convierte en producto, pero también en frontera.

Por cierto, hay un 50% de descuento para los primeros tres meses. Y el plan anterior se llama ahora 'Google AI Pro'.

Del otro lado queda Flash. La versión gratuita —o de bajo coste— pensada para la mayoría. Rápida, competente, útil. Como un coche sin volante. Una IA sin memoria, sin herramientas, sin manos. Sirve para responder, no para actuar.No crea flujos, no automatiza nada, no piensa más allá de unos segundos. Flash es la promesa de democratización que aún se mantiene. Ultra, el verdadero piloto.

El movimiento de Google no sorprende, pero sí confirma. Se acabó la fase de acceso masivo, de experimentación abierta. Lo que se construye ahora es una economía del rendimiento computacional. Quien quiera más contexto, más persistencia, más poder, tendrá que pagarlo. Y pronto. Porque si 2022 fue el año del deslumbramiento, y 2024 el de los copilotos, 2025 será el de las clases digitales.

Y esta vez, la frontera no será técnica. Será económica.

Lo que Google hace no es solo un movimiento comercial. Es estructural. Institucionaliza el acceso restringido. Si durante años el conocimiento tendió a abrirse —Wikipedia, Google, YouTube, MOOCs— ahora empieza a replegarse en productos de gama alta.

Con ello, también se repliegan la productividad, la creatividad y la capacidad de competir. El ascensor digital sigue subiendo, pero cada vez se paga más por subirse a él.

Porque no se paga solo por tecnología. Se paga por una ventaja que no se ve, pero que decide: el derecho a pensar con más ayuda, en más direcciones, con menos fricción. El derecho a automatizar antes que los demás. A contar con un asistente que sí sabe programar, que sí entiende vídeo, que sí recuerda, que sí actúa. Como siempre, la inteligencia —humana o artificial— tiende a concentrarse donde se acumula el capital.

¿Y el resto? El usuario medio queda en la otra orilla. Con una IA que responde, pero no decide. Que asiste, pero no anticipa. Que resume, pero no construye. Esa es la nueva brecha: no entre quienes usan IA y quienes no, sino entre quienes la tienen a su favor, y quienes solo la ven desde detrás de un cristal.

Google ha hecho oficial lo que OpenAI ya insinuó: el acceso al conocimiento automatizado tendrá precio, umbral y propietario.

Y si el futuro está hecho de interfaces inteligentes, motores razonadores y agentes que ejecutan por nosotros, entonces sí: el futuro cuesta 250 dólares al mes.

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¿Vivirías en una casa con el logo de un hotel? Las ‘branded residences’ proliferan en Madrid

¿Vivirías en una casa con el logo de un hotel? Las 'branded residences' proliferan en Madrid

Madrid está viviendo un nuevo fenómeno en su skyline inmobliario: la proliferación de las 'branded residences': viviendas privadas vinculadas a marcas hoteleras de cinco estrellas que ofrecen servicios y estándares propios de un hotel, pero sin serlo. Y Madrid está en el centro del mapa.

Lógicamente no son promociones residenciales al uso –tampoco su precio–. Son parte de un modelo que mezcla inversión, estilo de vida y pertenencia, algo que cambia el perfil del comprador, del barrio, y en cierta forma, de la ciudad.

En detalle. En pocos años, Madrid ha pasado de no tener ninguna vivienda de este tipo a ser referente. Hoy hay cuatro grandes proyectos activos:

  1. Four Seasons Canalejas, pionero, vendido por entre 15.000 y 18.000 euros el metro cuadrado hace ya un lustro, a pocos metros de la Puerta del Sol.
  2. Mandarin Oriental Residences, hasta 25.000 euros el metro cuadrado en el barrio Salamanca, diseño minimalista.
  3. SLS Infantas, en Chueca, el de la imagen que encabeza este artículo, enfoque más orientado a la vida cultural y alternativa, con marca lifestyle.
  4. Hyatt Regency Residences, en Castellana y con otro modelo de explotación: se alquilan, no se venden.

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Four Seasons Canalejas. Imagen: Four Seasons.

Mandarin Oriental Residences

Mandarin Oriental Residences. Imagen: Mandarin Oriental Residences.

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SLS Madrid Infantas. Imagen: SLS Madrid Infantas.

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Hyatt Regency Madrid. Imagen: Hyatt.

¿Y qué ofrecen? Un paquete cerrado: arquitectura de autor, diseño interior a medida, servicios cinco estrellas y la promesa de vivir como en un hotel, pero en tu casa. Conserje 24/7, spa, gimnasio privado, chef bajo demanda, seguridad reforzada, limpieza, mantenimiento... y también discreción. Además del confort, se compra garantía: quien compra sabe exactamente qué esperar.

Y vienen más. Se esperan al menos seis proyectos nuevos en los próximos tres años, con inversores de Oriente Medio y de América Latina como grandes impulsores.

Para contextualizar los precios del metro cuadrado, Madrid se sitúa en unos 5.500 euros según las últimas cifras de Idealista, con Chamberí y Salamanca como distritos más caros con 7.800 y 9.600 euros respectivamente.

El contexto. Es un fenómeno emergente pero global, con origen en ciudades como Miami, Dubai, Bangkok o Londres. Entre sus motivos: tiene menor densidad y precios inferiores a otras capitales europeas, también la calidad de vida española y una seguridad jurídica.

Además, la fiscalidad es atractiva para grandes patrimonios, y tiene una alta demanda en forma de segunda residencia para compradores latinoamericanos y europeos de alto perfil económico.

Las branded residences cambian la lógica del mercado del lujo:

  • El producto ya no es solo la vivienda, sino el paquete: servicios, marca, estética.
  • El comprador busca una mezcla de experiencia, comunidad y discreción.
  • Las zonas céntricas se revalorizan, pero también se segmentan más.

Y Madrid compite así por el mismo perfil que podría escoger Lisboa, París o Milán.

Entre líneas. Estas promociones no solo suben el listón del precio por metro cuadrado, también elevan las barreras de entrada simbólicas. Se accede al inmueble... y a un relato, a una narrativa.

Y eso marca un nuevo tipo de exclusión: silenciosa y discreta, pero muy efectiva.

La situación actual. El modelo atrae capital internacional, cambia el tejido urbano y desplaza una parte de la oferta de vivienda de uso residencial hacia un formato híbrido, entre el hotel y el hogar.

Los barrios más buscados (Salamanca, Justicia, Centro, Chamberí...) no solo compiten por tener las mejores casas, sino también por ofrecer el mejor entorno de marca.

Y ahora qué. Las branded residences son algo más que una moda. Un cambio sigiloso de fondo. Con el alquiler tensionado, la vivienda protegida escaseando y el centro gentrificado, la llegada de este tipo de bloques acelera una transformación que ocurre en silencio: el logo reemplaza al portero y el servicio sustituye al vecindario.

Madrid ya no solo se vive, también se envasa, se empaqueta y se etiqueta con una marca. Antes una parte de la ciudad, hoy producto con llaves para pocos.

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Wallbox fue la esperanza milmillonaria de España para conquistar los cargadores eléctricos. Ahora está hundida

Wallbox fue la esperanza milmillonaria de España para conquistar los cargadores eléctricos. Ahora está hundida

Wallbox nació con –ameritadas– aspiraciones de unicornio: una tecnológica industrial, con capital español, cotizando en Nueva York, y vendiendo cargadores para coches eléctricos al mundo.

Hoy vale menos que su deuda, ha despedido a un tercio de su plantilla y lucha por no ser expulsada del parqué. Está buscando desesperadamente oxígeno financiero y credibilidad industrial, pero todavía no ha encontrado ni lo uno ni lo otro.

Qué ha ocurrido. Wallbox llegó a valer 3.000 millones de dólares, hoy su capitalización ronda los 95 millones. Las razones:

  1. Pérdidas constantes. 112 millones en 2023, 152 millones en 2024.
  2. Desplome bursátil. Su acción ha caído más de un 95% desde su debut.
  3. La advertencia del NYSE. Lleva desde octubre cotizando por debajo del dólar.
  4. Recortes. Despidos masivos, cierres de plantas y reducción de costes.
  5. Salida de consejeros clave. Hace unos días, Justin Mirro y Paolo Campinoti presentaron su dimisión.

Entre bambalinas. Wallbox no ha dejado de captar dinero durante los últimos años. Desde 2021 ha acumulado más de 370 millones en rondas, con miembros como Iberdrola, Generac, Riberas o la familia Puig en el capital. Pero su modelo de negocio sigue sin cuadrar.

Ahora ha contratado a Houlihan Lokey para reestructurar deuda y capital para evitar el colapso. Todavía no se sabe si eso pasará por vender activos, incorporar a un nuevo inversor o algún movimiento más drástico.

Sí, pero. Aunque Wallbox ha mejorado márgenes, reducido pérdidas operativas y ha crecido en Estados Unidos, sigue sin un horizonte claro de rentabilidad. Dice que está cerca del break even (igualar ingresos y gastos) en EBITDA ajustado, pero también ha admitido que las pérdidas seguirán.

Y lo más preocupante: va a necesitar más capital, pero ya ha quemado mucho.

En cifras. En 2024...

  • 164 millones en ingresos.
  • 152 millones en pérdidas.
  • 300 empleados despedidos (el 35% de la plantilla).
  • Casi 200 millones de deuda viva.
  • 95 millones en dólar de capitalización bursátil.
  • 0,30 dólares es el precio actual de su acción.

El contexto. Con las ventas del coche eléctrico creciendo algo más lento de lo esperado, las startups del sector se han quedado sin el ingrediente fundamental de su hoja de ruta. Y muchas se han quedado por el camino. Arrival, Proterra, o Lordstown Motors están quebradas o suspendidas. Nikola sigue operando con un valor un 99% inferior al de su pico.

Todas tienen algo en común: productos prometedores y una narrativa potente, pero modelos de negocio difícilmente sostenibles si su entorno no crece rápidamente.

Entre líneas. El problema no es la electrificación, sino el calendario. Las startups apostaron todo al “cuándo” y no al “si”. Y ese “cuándo” se ha retrasado. Wallbox había desplegado fábricas en Texas, Alemania y China con la expectativa de una demanda que aún no ha llegado.

Y esto no solo afecta a Wallbox. El caso español es representativo de una suerte de burbuja industrial: inversión pública y privada alineada, pero basada en proyecciones que no se consolidan.

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Vinted ha conseguido lo que hasta hace poco parecía una quimera: ganar dinero con la ropa de segunda mano

Vinted ha conseguido lo que hasta hace poco parecía una quimera: ganar dinero con la ropa de segunda mano

Percentil, la startup española, de reventa de artículos de moda, está desde hace dos meses en un proceso concursal, en búsqueda de un salvavidas. Wallapop sigue compitiendo también en ese mercado, pero sin un liderazgo claro en él. Y Vinted, mientras tanto, arrasa.

El sector de la reventa de ropa en España y en Europa está en un cambio de ciclo.

La panorámica. El de la ropa de segunda mano es un mercado hipercompetitivo, y Vinted ya no solo sobrevive en él: lo está dominando. Ha conseguido crecer donde otros están retrocediendo o buscado un lugar en el que asentarse sin terminar de encontrarlo.

Para conseguirlo, Vinted ha diversificado su catálogo y además ha hecho algo no tan habitual: ganar dinero con su actividad.

El contexto. Percentil fue una pionera. Se fundó en 2012, hace trece añazos, y llegó a operar en cuatro países, con casi un millón de clientes y más de una docena de millones de prendas vendidas.

Sin embargo, y pese a los pesos pesados del capital riesgo que invirtieron en ella (François Derbaix o Cabiedes & Partners entre ellos), no ha resistido a la guerra de precios del fast fashion. Ni siquiera el aumento del mercado de ropa de segunda mano, cada vez más popular y extendido, ha podido compensar esa presión. Y ahora busca un comprador para evitar la desaparición.

Entre líneas. El modelo de Percentil aportaba mucha comodidad al usuario, porque lo hacía todo por él: recogida, clasificación y venta. Pero era más cómodo que rentable. Solo aceptaba la mitad de las prendas y ofrecía márgenes más bien bajos.

Ahora sus fundadores hablan de enfocarse en "marcas de mayor calidad", pero quizás ya es tarde.

En cifras. Mientras tanto, Vinted en 2024...

  • Ha triplicado su beneficio antes de impuestos: 95,4 millones de euros.
  • 813,4 millones de euros en ingresos, un 36% más que en 2023.
  • Consiguió llegar a 23 mercados...
  • ...y a los 2.200 empleados.
  • Está valorada en 5.000 millones de euros.

En detalle. Una parte de su secreto está en lo invisible: Vinted Go y Vinted Pay, sus propias unidades de logísticas y pagos. También Vinted Ventures, su brazo inversor.

El objetivo final de Vinted no es solo vender ropa. Esa es solo una parte. La idea es construir un ecosistema completo alrededor de la reventa.

Sí, pero. Wallapop compite y tiene millones de usuarios, cierto. Pero su enfoque generalista no le ha permitido despuntar en la reventa de ropa. Es demasiado amplio para competir en un nicho concreto, como hace Vinted.

Tiene un catálogo muy grande, pero su marca no se asocia al estilo, y eso pesa en un entorno (vender ropa usada) en el que la confianza es clave. Además, Vinted tiene muchísimos filtros para localizar prendas (talla de cualquier parte del cuerpo, color, etc) de los que Wallapop carece.

La señal de alarma. Como deslizó Percentil, el sector crece, así que el problema no viene de una menor demanda. La amenaza está en el low cost de Zara, Shein y compañía, que han cambiado las reglas. A veces sale más barato comprar nuevo que de segunda mano.

Solo las plataformas con mucha escala, foco y eficiencia pueden sobrevivir y ser rentable. Percentil se está quedando por el camino a falta de ver si un nuevo dueño puede corregir su rumbo, y Wallapop resiste, pero sigue en pérdidas. Quien gana es Vinted.

Y ahora qué. Vinted quiere más: ya hace tiempo que abrió ligeramente sus puertas más allá de la ropa, y ahora está yendo algo más allá con electrónica o lujo. Aunque corre el riesgo de abrirse tanto que los problemas de Wallapop para liderar en moda se trasladen a ella.

Previsiblemente, la "moda circular" va a seguir creciendo y la normativa europea va a añadir presión a la industria textil convencional.

En Xataka | Soy vendedor con cinco estrellas en Wallapop. Así sobrevivo en esta jungla de segunda mano

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La noticia Vinted ha conseguido lo que hasta hace poco parecía una quimera: ganar dinero con la ropa de segunda mano fue publicada originalmente en Xataka por Javier Lacort .

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Vinted ha conseguido lo que hasta hace poco parecía una quimera: ganar dinero con la ropa de segunda mano

Vinted ha conseguido lo que hasta hace poco parecía una quimera: ganar dinero con la ropa de segunda mano

Percentil, la startup española, de reventa de artículos de moda, está desde hace dos meses en un proceso concursal, en búsqueda de un salvavidas. Wallapop sigue compitiendo también en ese mercado, pero sin un liderazgo claro en él. Y Vinted, mientras tanto, arrasa.

El sector de la reventa de ropa en España y en Europa está en un cambio de ciclo.

La panorámica. El de la ropa de segunda mano es un mercado hipercompetitivo, y Vinted ya no solo sobrevive en él: lo está dominando. Ha conseguido crecer donde otros están retrocediendo o buscado un lugar en el que asentarse sin terminar de encontrarlo.

Para conseguirlo, Vinted ha diversificado su catálogo y además ha hecho algo no tan habitual: ganar dinero con su actividad.

El contexto. Percentil fue una pionera. Se fundó en 2012, hace trece añazos, y llegó a operar en cuatro países, con casi un millón de clientes y más de una docena de millones de prendas vendidas.

Sin embargo, y pese a los pesos pesados del capital riesgo que invirtieron en ella (François Derbaix o Cabiedes & Partners entre ellos), no ha resistido a la guerra de precios del fast fashion. Ni siquiera el aumento del mercado de ropa de segunda mano, cada vez más popular y extendido, ha podido compensar esa presión. Y ahora busca un comprador para evitar la desaparición.

Entre líneas. El modelo de Percentil aportaba mucha comodidad al usuario, porque lo hacía todo por él: recogida, clasificación y venta. Pero era más cómodo que rentable. Solo aceptaba la mitad de las prendas y ofrecía márgenes más bien bajos.

Ahora sus fundadores hablan de enfocarse en "marcas de mayor calidad", pero quizás ya es tarde.

En cifras. Mientras tanto, Vinted en 2024...

  • Ha triplicado su beneficio antes de impuestos: 95,4 millones de euros.
  • 813,4 millones de euros en ingresos, un 36% más que en 2023.
  • Consiguió llegar a 23 mercados...
  • ...y a los 2.200 empleados.
  • Está valorada en 5.000 millones de euros.

En detalle. Una parte de su secreto está en lo invisible: Vinted Go y Vinted Pay, sus propias unidades de logísticas y pagos. También Vinted Ventures, su brazo inversor.

El objetivo final de Vinted no es solo vender ropa. Esa es solo una parte. La idea es construir un ecosistema completo alrededor de la reventa.

Sí, pero. Wallapop compite y tiene millones de usuarios, cierto. Pero su enfoque generalista no le ha permitido despuntar en la reventa de ropa. Es demasiado amplio para competir en un nicho concreto, como hace Vinted.

Tiene un catálogo muy grande, pero su marca no se asocia al estilo, y eso pesa en un entorno (vender ropa usada) en el que la confianza es clave. Además, Vinted tiene muchísimos filtros para localizar prendas (talla de cualquier parte del cuerpo, color, etc) de los que Wallapop carece.

La señal de alarma. Como deslizó Percentil, el sector crece, así que el problema no viene de una menor demanda. La amenaza está en el low cost de Zara, Shein y compañía, que han cambiado las reglas. A veces sale más barato comprar nuevo que de segunda mano.

Solo las plataformas con mucha escala, foco y eficiencia pueden sobrevivir y ser rentable. Percentil se está quedando por el camino a falta de ver si un nuevo dueño puede corregir su rumbo, y Wallapop resiste, pero sigue en pérdidas. Quien gana es Vinted.

Y ahora qué. Vinted quiere más: ya hace tiempo que abrió ligeramente sus puertas más allá de la ropa, y ahora está yendo algo más allá con electrónica o lujo. Aunque corre el riesgo de abrirse tanto que los problemas de Wallapop para liderar en moda se trasladen a ella.

Previsiblemente, la "moda circular" va a seguir creciendo y la normativa europea va a añadir presión a la industria textil convencional.

En Xataka | Soy vendedor con cinco estrellas en Wallapop. Así sobrevivo en esta jungla de segunda mano

Imagen destacada | Vinted

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La noticia Vinted ha conseguido lo que hasta hace poco parecía una quimera: ganar dinero con la ropa de segunda mano fue publicada originalmente en Xataka por Javier Lacort .

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