Hace 74.000 años, una erupción volcánica llevó a la humanidad al borde de la extinción. Empezamos a entender cómo sobrevivimos

Hace 74.000 años, una erupción volcánica llevó a la humanidad al borde de la extinción. Empezamos a entender cómo sobrevivimos

Hace 74.000 años, en un remoto lago al norte de Sumatra, un volcán entró en erupción. Pero no era un volcán normal. Según el arqueólogo Jayde N. Hiniak,  "el Toba expulsó 2.800 kilómetros cúbicos de ceniza a la estratosfera, creó un cráter de 1.000 campos de fútbol" y provocó un invierno global.

 Eso pudo llevar a nuestra especie al borde de la extinción: desde hace más de medio siglo, muchos antropólogos están convencidos de que fue esa erupción (una de las mayores erupciones conocidas) la que redujo a la población humana a unas 10.000  parejas fértiles. Sería el momento más crítico del Homo Sapiens desde que surgió.

Es cierto que la teoría es polémica y el debate en torno al cambio climático real que creó el Toba sigue muy vivo; no obstante, nadie duda que lo que ocurrió aquel día en Sumatra fue una catástrofe descomunal. 

Y eso se puede ver en los restos arqueológicos. Como señalaba Hiniak, "la mayoría de los yacimientos arqueológicos muestran una historia de resistencia". En zonas como Sudáfrica o las tierras bajas de Etiopía estos cambios climáticos llevaron a la adopción de innovaciones tecnológicas como el desarrollo de los arcos y las flechas. En lugares mucho más cercanos (como Indonesia, la India o China), la población también sufrió cambios profundos que le permitieron sobrevivir. 

Todo esto se puede saber porque el Toba dejó muchas muestras geológicas repartidas por medio mundo. Estudiar los yacimientos antes y después de la ceniza del volcán da muchísima información sobre cómo cambiaron socio-tecnológicamente esas sociedades. 

La flexibilidad fue clave. Independientemente de que el Toba causara (o no) la reducción drástica de la población, lo que sí está claro es que nos permite sacar conclusiones sobre cual fue el rasgo fundamental que explica la supervivencia de las comunidades humanas: la flexibilidad conductual. 

Algo que permite  


Imagen | Tetiana Grypachevska

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La cultura de hacer cola en UK es tan potente que muchos británicos sufren un auténtico shock cultural al tener que “pedir la vez”

La cultura de hacer cola en UK es tan potente que muchos británicos sufren un auténtico shock cultural al tener que "pedir la vez"


"El otro día voy a la oficina de Correos y todos están sentados por todas partes, en una esquina de la sala, etc... No hay cola". Así explicaba el tiktoker británico @edwardlavida lo que para él es "una de las mayores diferencias culturales más grandes: el hecho de que en España "se pida la vez".

Y puede parecer una exageración, pero (a la luz de los comentarios) tiene sentido: "un inglés, incluso estando solo, formará una cola ordenada de una persona" decía George Mikes y comprobó la antropóloga Kate Fox: a los británicos les encanta hacer cola uno detrás de otro. O, al menos, las tienen tan dentro de su concepción cultural del mundo que las hacen por defecto, casi sin darse cuenta. 

¿Pero tiene sentido? 

La teoría de las colas. Según parece, el primer estudio matemático serio sobre las colas lo realizó un danés, Agner Krarup Erlang. Su intención era saber cómo dimensionar las centralitas telefónicas para atender de forma óptima. En aquella época, las operadoras tenían que gestionar las llamadas de forma manual y la intención del matemático danés era cómo reducir las colas sin que el gasto fuera desproporcionado.

Desde entonces hemos aprendido un montón de cosas interesantes. Por ejemplo, ahora sabemos que el sentido común (la solución a las embotellamientos es ampliar el número de carriles) no siempre funciona. En el caso de las carreteras, por ejemplo, hay un número óptimo para cierta cantidad de coches: si amplias el número de carriles por encima de ese óptimo, los coches cambian demasiado de carril y, al final, el flujo se vuelve más lento.

Pero en este caso las dos son colas, ¿no? Efectivamente, la diferencia fundamental entre la "cola inglesa" (por llamarla de alguna forma) y la "vez española" (por llamarla de otra) no es que una sea una cola y la otra no, sino las reglas que rigen cada una. La segunda, de hecho, no deja de ser un orden social/virtual sin formación física.

La inglesa, al requerir que todos los integrantes conformen físicamente una línea, permite ponderar mejor el número de personas que tienes delante. La española, al tener un control verbal, permite que la gente haga cosas entre tanto (o que espere en lugares más cómodos). 

¿Hay alguna mejor que otra? Por lo que sabemos sobre las colas virtuales, el orden sin formación física suele mejorar la satisfacción de los usuarios (en la medida en que liberas al cliente de "estar plantado"). Sin embargo, este sistema también incentiva el abandono más que el otro. 

Es por ello que, cuando la espera no es demasiado larga y por tanto liberar el tiempo de los usuarios no tiene sentido, una única fila larga (especialmente si hay varios puestos de atención homogéneos) suele favorecer la sensación de equidad.

Esa quizás sea la explicación más razonable. Porque, en España, también hay colas físicas. Es cuando la espera es larga o cuando el espacio físico no permite crear una cola con facilidad cuando el "pedir la vez" emerge de forma natural. 

Así que supongo que quien más tiene que tomar nota de los comentarios del tiktoker es la propia Correos. Lo más probable es que ni el espacio, ni el tiempo de esperan sean los más recomendables. 

Imagen | Xiangkun Zhu

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Olvidarte de cosas no es un bug, es una feature de tu cerebro: cómo no recordar cosas nos hace pensar mejor

Olvidarte de cosas no es un bug, es una feature de tu cerebro: cómo no recordar cosas nos hace pensar mejor

Ireneo Funes tenía 19 años cuando, tras un accidente, perdió el conocimiento y, al recuperarlo, debutó con un caso rarísimo de hipermnesia: su memoria se había ensanchado de manera prodigiosa, superlativa, elefantiásica. Ahora, en sus cajones, cabía el mundo entero y cada uno de sus detalles.

"Más recuerdos tengo yo que los que habrá tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo", le dijo a un cajetilla porteño que nos conservó su historia en un pequeño texto destinado a una biografía colectiva que nunca llegó a editarse. Pero, muy pronto, ambos empezaron a descubrir que "el regalo" estaba envenenado.

Funes empezó a hablar de su memoria como un "vaciadero de basuras" y el literato se da cuenta de que el joven uruguayo estaba tan lleno de insignificancias que se había convertido en alguien incapaz de pensar. "Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos", escribió en 1944.

Es decir, los lectores de Borges ya sabíamos que el olvido es algo más que necesario. Ahora lo confirma también la neurociencia.

¿Cómo se guardan los recuerdos a largo plazo?

No estoy seguro de que 'guardar' sea el término más precios, pero nos valdrá para hablar hoy sobre el tema. En su aspecto más básico, "los recuerdos a largo plazo se almacenan como configuraciones de conjuntos neuronales, denominados engramas".

El término "engrama", en realidad, se usa para muchas cosas (con rigurosidad desigual) porque hace referencia a cualquier interconexión de neuronas relativamente estable. Justo el tipo de patrones que nos encontramos al estudiar la memoria a largo plazo.

Se ha estudiado mucho sobre las propiedades de estas estructuras y las funcionalidades que tienen los engramas, pero (como se dieron cuenta unos investigadores del Trinity College de Dublin) aún sabemos muy poco "sobre cómo se ven afectadas por el olvido".

No solo la distancia es el olvido. De hecho, el equipo irlandés estudió cómo afectaba la 'interferencia retroactiva' (un fenómeno en el que diferentes experiencias que ocurren cerca en el tiempo pueden provocar el olvido de recuerdos formados recientemente) a los engramas.

En un experimento con ratones, los investigadores crearon un recuerdo, identificaron el engrama 'vinculado' a él, lo hicieron desaparecer con técnicas de intervención retroactiva y, posteriormente, gracias a la optogenética, analizaron qué pasaba con ese engrama.

Lo que descubrieron es que los engramas "olvidados" pueden restablecerse mediante la presentación de información ambiental similar o relacionada. Es decir, han demostrado que "la interferencia retroactiva modula la expresión de los engramas de forma reversible y actualizable".

En cierta forma, si pensamos en los engramas como 'caminos' que conectan ciertas neuronas, tras el olvido esos caminos dejan de usarse, pero (como en los caminos reales) las marcas quedan en la "vegetación" y se pueden seguir con cierta facilidad si es necesario.

El olvido, así, simplifica las redes de comunicaciones en el cerebro, sin destruirlas del todo. Algo que resulta "adaptativo" para una vida cotidiana en que "nuevas entradas perceptivas y ambientales" modulan el olvido). No es un problema, no; es una característica que nos hace mejores.

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*Una versión anterior de este artículo se publicó en agosto de 2023

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AEMET tiene claro que el final de mayo tampoco va a ser “normal”. Y la pregunta es si el verano va a llegar en algún momento

AEMET tiene claro que el final de mayo tampoco va a ser "normal". Y la pregunta es si el verano va a llegar en algún momento

Íbamos a sufrir el primer zarpazo del verano y, aunque la calima ha pinchado un poco las expectativas, la verdad es que el calor y la sequedad han sido los grandes protagonistas de la meteorología de la mayor parte del país.

Y digo la mayor parte porque en el noroeste las tormentas ya se están haciendo notar: las próximas horas, una nueva DANA cruzará la península dejando chubascos, tormentas y lluvias intensas por todo el país. Es solo el principio.

Las cosas van a cambiar y llevamos semanas escuchándolo; pero lo cierto es que, por ahora, la situación sigue igual.

Un combo meteorológico. Porque sí, lo primero será una DANA que nos barrerá desde el norte peninsular y saldrá el martes por la noche hacia Francia; pero, acto seguido (entre el jueves y el viernes) una vaguada afectará al área mediterránea. Y, como digo, todo parece apuntar a que ese toma y daca no es el final de la primavera

Durante los próximos días se irán sucediendo jornadas llenas de fuertes tormentas con días más estables. Lo que está claro es que, queramos o no, no será la situación normal para la última mitad de mayo.

El mejor ejemplo será el fin de semana. Porque una vez que pase la vaguada, la estabilidad volverá a apoderarse del país. La pregunta que se hace todo el mundo (meteorólogos incluidos) es si se trata de la definitiva.

Por suerte, las tendencias a medio/largo plazo están aquí. Y, por primera vez en mucho tiempo, empiezan a dibujar una "vuelta a la normalidad". Los modelos europeos señalan que, aunque la mayor parte de la península recibirá las precipitaciones promedio (y el norte, un poco más de lo normal), el sureste del país debe prepararse para olvidarse de lo que ha pasado durante esta primavera: el clima más seco está aquí de nuevo.

De hecho, eso es la segunda mitad de mayo. Si nos fijamos en la primera quincena de junio, ese clima "ligeramente más seco de lo normal" estará presente en toda la mitad sur, la costa mediterránea, las islas Baleares y las Canarias. El cuadrante noroeste pasará a tener un régimen de precipitaciones "dentro de lo normal".

Algo parecido veremos con las temperaturas: durante estas dos semanas, el fresco aguantará en algunas zoans del interior, pero progresivamente toda España irá deslizándose hacia una situación más cálida de lo normal. No demasiado más, es cierto: pero lo suficiente como para que se rompa la larguísima racha de patrones extraños que empezó en marzo de este año.

¿Empezará ya el verano? Es una gran pregunta. EL problema es que no lo sabemos.

Imagen | ECMWF | Ryoji Iwata

En Xataka | El problema para AEMET no es que vaya a llegar una DANA retrógrada. El problema es que llevamos meses con un tiempo realmente extraño

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Hay un sitio en Granada con más de 50.000 muestras de semen. Hemos estado allí

Hay un sitio en Granada con más de 50.000 muestras de semen. Hemos estado allí

Todo empieza con un anuncio, con el boca a boca o con un encuentro casual. Luego viene un correo y una entrevista telefónica. La primera visita, tres o cuatro días de abstinencia y un taco de consentimientos informados. Vendrán más cosas: un test inmediato (volumen, cantidad, movilidad...) y luego un rosario de exámenes en un largo proceso que acabará varios meses después.

Para ese momento, solo un 20% de los que empezaron siguen en el proceso. Solo ahora empezarán las donaciones.

Así es como, hoy por hoy, se hacen muchos más niños de los que pensamos.

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La reproducción asistida ya está detrás del 12% de los nacimientos que ocurren en España y eso significa que solo el año pasado casi 40.000 niños nacieron con la ayuda de este conjunto de tecnologías reproductivas. Y, aunque es cierto, que no todos requieren de esperma de donante, las donaciones actuales apenas no cubren la demanda.

Y con la edad media del primer hijo cada vez más alta, todos los expertos coinciden en que va a ir a más.

Las donaciones de semen son solo una pequeña parte del proceso, pero una muy desconocida. Por eso hemos viajado al corazón de Granada, al que posiblemente sea el banco de semen más grande de España: Gametia Biobank.

¿Qué es realmente un banco de semen?

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Louise Brown nació el 25 de julio de 1978. Fue la primera persona nacida mediante fecundación in vitro y, sin ser consciente de ello, puso patas arriba todo lo que creíamos saber sobre tener un niño. Ni 15 años después, José Antonio Castilla, toda una referencia en el mundo de la medicina reproductiva estaba fundando en Granada Ceifer, uno de los bancos de semen más importantes del país.

Durante décadas, Ceifer fue creando una cultura de la donación (en un contexto fuertemente universitario) que le ha permitido liderar el sector durante años. Ahora, integrado en el grupo Next Clinics (y bajo la marca de Gametia Biobank, desde 2022) siguen en ello.

No en vano, 23.096 de las 56.700 muestras registradas en España (un 41%) entre 2018 y 2023 proceden de allí. Eso sí, las cifras son ciertas, pero tienen algo de truco: Gametia fue durante mucho tiempo uno de los pocos centros que anotaba los datos en el registro nacional y ha sido pionera en su implementación. Pese a todo, el peso de Gametia a nivel nacional es muchísimo mayor del que podría presumirse del peso demográfico de una ciudad como Granada

¿Cómo lo han conseguido?

Como nos explicaba Carlos Zafrilla, director de operaciones de Gametia, gracias a "esa tradición [que se ha convertido] en una de las principales bazas del banco". Aunque es verdad que cada sesión/donación se compensa con 50 euros (y el límite legal son unas 40), los inconvenientes de ser donante -- con los largos periodos de abstinencia sexual y de otro tipo --  hacen difícil entenderlo como una forma de "ganar dinero". Ni es rápida, ni es sencilla, ni es tan cómoda como podría pensar.

Desde Gametia insisten, de hecho, en el compromiso personal compromiso. Al final, ocultos tras el anonimato que les garantiza la ley, estos donantes son una de las piezas menos visibles de un proceso (el de la fecundación in vitro) que suelen ser largos, complejos y llenos desgaste para las familias.

Y ser donante requiere abstinencia sexual, no consumir sustancias durante largos periodos, llevar un control estricto de la salud. Cosas que pueden resultar incómodas para una población joven en una ciudad con más de 80.000 universitarios.

Suena una melodía.

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El biobanco, un sitio con una estética cálida y muy agradable que se aleja del cliché heredado de las películas norteamericanas, dispone de dos salas con sillas, lavabos y televisiones para realizar las donaciones. Nada más acabar, los donantes usan un pulsador y suena una melodía. Es una pieza clave para garantizar la trazabilidad del material.

Una vez se recoge la muestra, ésta se purifica y concentra, se sella en pajuelas de 0,5 ml (con un código único) y se congelan sumergiéndolas en nitrógeno líquido a -196ºC.

En el corazón del centro hay al menos 35 tanques que almacenan una media de 1900 pajuelas cada unoy garantizan la seguridad de un material que debe conservarse incluso en caso de ser descartado.

Luego el equipo de Gametia emparejan donantes y receptoras. Pese a la idea preconcevida, ese emparejamiento está estrictamente regulado por la ley y no existe la "donación a la carta". Y una vez seleccionadas, viajan en contenedores criogénicos portátiles hasta los cerca de 400 hospitales y clínicas de toda Europa.


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Llevamos años tratando de recuperar la concentración usando ruido blanco. Estos investigadores creen que estamos autosaboteándonos

Llevamos años tratando de recuperar la concentración usando ruido blanco. Estos investigadores creen que estamos autosaboteándonos

En 1984, el director alemán Philip Gröning escribió al prior de la Gran Cartuja solicitándole permiso para grabar una película sobre sobre la aislada y solitaria vida de los monjes cartujos en el corazón de los Alpes franceses. Es decir, sobre el gran silencio. Los monjes le dijeron que tenían que pensarlo y se lo pensaron durante 16 años.

Lo dejó todo registrado en 'Into the Great Silence' y cada vez que me cruzo con la película pienso en lo mismo: que ese profundo y denso silencio es una especie en peligro de extinción. 

En el mundo moderno solo podemos usar la cancelación de ruido y, si acaso, ponernos ruido blanco, rosa o marrón. O eso creíamos.

¿Pero realmente sirve para algo? Eso es lo que se han preguntado Joel T. Nigg y sus colegas de la Oregon Health & Science University. En un reciente artículo han sistematizado todo lo que se sabe hasta el momento y, aunque hay buenas noticias, sus conclusiones son todo un jarro de agua fría.

Para empezar porque, aunque es un tema del que se habla mucho, no hay investigación de calidad que lo fundamente. El equipo de Nigg solo encontró 13 estudios útiles (con 335 participantes en total). La muestra era limitada, pero suficiente para explorar cómo los diferentes tipos de ruidos afectan a la atención y la función cognitiva en niños y adultos jóvenes.

¿Y qué han descubierto? Efectivamente, tal y como pensábamos, "el ruido blanco y rosa mejoran el rendimiento en tareas que requieren atención para quienes presentan síntomas de TDAH". Por ir a los datos, encontraron "un efecto positivo pequeño pero significativo (mejora de entre el 8 % y el 10 %) en la atención y la función ejecutiva" de estas personas. Además, los resultados son sorprendentemente consistentes.

De hecho, según parece, aquellos que no estaban medicados, obtenían mejores resultados.

¿Cuál es el problema, entonces? Que el efecto es inverso en el caso de las personas que no tenían TDAH. "En este caso, el ruido blanco y rosa afectó negativamente al rendimiento en la tarea", explicaba Emily Reynolds.

Un  aviso a navegantes. Por que por un lado, es una buena muestra de que, a menudo, la información que obtenemos por internet, del boca a boca e, incluso, de fuentes teóricamente fiables. La evidencia disponible en estos campos suele ser mucho más anecdótica de lo que nos gustaría confesar.

No obstante, tampoco debemos exagerar las conclusiones de este trabajo. Al fin y al cabo, como los mismos autores decían, la investigación es escasa y no tan buena como necesitaríamos. Eso nos permite sacar algunas conclusiones, descartar algunas cosas; pero no desbrozar todo el terreno de juego.

¿Entonces... debemos dejar de ponernos ruido blanco? Como mínimo deberíamos repensarlo si lo que queremos es concentrarnos. Puede servir para otras cosas y, quién sabe, puede haber casos que sean mejor que la alternativa (escuchar músuca, tener la tele de fondo...); pero en términos generales, parece que habría que repensarlo un poco.

Imagen | Icons8 Team

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Los meteorólogos llevan días avisando de que el sur de España llegaría a los 35 grados este domingo. El Sahara tenía otra idea

Los meteorólogos llevan días avisando de que el sur de España llegaría a los 35 grados este domingo. El Sahara tenía otra idea

El domingo iba a ser el día clave: el momento en el que el país, tras una rarísima primavera, iba a recibir el primer zarpazo del verano. Por el sur, claro: Sevilla iba directa a los 35 grados y Córdoba no bajaría de los 32.

Sin embargo, algo ha cambiado.

¿Por qué iba a hacer tanto calor? Por un viejo conocido, una dorsal anticiclónica que se instala encima de nuestras cabezas y, sin viento ni nubes, hace que las temperaturas empiecen a dispararse: el horno ibérico. Es la misma configuración que nos provoca las frecuentes olas de calor que nos visitan todos los años.

La dorsal seguirá aquí, pero su efecto será mucho menor del esperado.

Y la culpa la tiene una DANA. A medida que la DANA que estaba en el Atlántico se acerca a las costas portuguesas, desplazará una enorme lengua de polvo sahariano que se internará en el sur y sureste peninsular.

Como explicaba Nacho Espinos y como hemos visto en otras ocasiones, el polvo en suspensión "reduce la insolación y limita los valores" que pueden alcanzar los termómetros.

Eso no quiere decir que no vaya a hacer calor. Desde luego que va a hacer calor. Sobre todo, si las comparamos con las dos primeras semanas de mayo. No solo pueden encontrarse hasta 32 grados en el corazón del valle del Guadalquivir, sino que muchas partes del país van a estar por encima de los 30 grados.

Pero el límite de psicológico de los 35 grados no se va a alcanzar.

Y que el ambiente va a estar muy turbio. No hace falta recordar que la abundancia de polvo en suspensión, empeora la calidad del aire y puede generar problemas respiratorios leves (desde irritación de mucosas u obstrucción nasal a picor en los ojos o sequedad del tracto respiratorio superior).

En zonas con una calima muy fuerte las complicaciones pueden ser mayores. Sobre todo, en personas con dolencias previas. Según los trabajos de la Universidad de la Laguna, hasta "un 2% más de personas fallecen por cardiopatías los dos días siguientes a los fenómenos de calima".

¿Qué podemos esperar? Un verano que no termina de aterrizar, aunque cada vez esté más cerca. Eso y una pésima calidad del aire. Sobre todo, porque en la medida en que los bloqueos en Europa siguen, la llegada de tormentas, DANAs y borrascas frías puede continuar un tiempo casi indefinido. 

Que 2025 es extraño lo tenemos claro. Cuán extraño llegará a ser, está aún por investigar.

Imagen | Copernicus

En Xataka | A mayo se le está poniendo cara de marzo: la gran pregunta de AEMET es si 2025 va a acabar definitivamente con la sequía


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Lo cerca (y lo lejos) que estamos de no dormir nada en absoluto: por primera vez en la historia, tenemos una pequeña vía para intentarlo

Lo cerca (y lo lejos) que estamos de no dormir nada en absoluto: por primera vez en la historia, tenemos una pequeña vía para intentarlo

En la década de los 2000, unos investigadores de la Universidad de California en San Francisco se dieron cuenta de que era verdad que había gente que necesitaba dormir menos de lo normal. Es decir, gente que, de forma natural, duerme entre tres y seis horas (y no presentan síntomas de fatiga o deterioro cognitivo).

Y no podía ser, claro. El consenso entre los especialistas es que toda esa gente que decía dormir poco o bien no tenían una buena percepción del tiempo que dormían o bien estaban haciéndose un daño cognitivo del que no eran conscientes. Aí que se pusieron a investigarlo.

Sik3-N783Y. 20 años han tardado, pero en eso se resumen las conclusiones de su investigación en torno al 'sueño corto natural'. Tras analizar los genomas de madres e hijas, llegaron a la conclusión de que la Sik3-N783Y (una variante del gen Sik3) estaría detrás de este fenómeno. No es la única (el equipo ha localizado cinco mutaciones en cuatro genes distintos), pero sí parece la más relevante.

El problema es que era difícil de demostrar. Así que los investigadores introdujeron la variante en ratones de laboratorio y descubrieron que, efectivamente, dormía 31 minutos menos de media que el resto sin presentar ningún tipo de fatiga. De hecho, con un poco de estimulación, podían estar casi una hora sin dormir.

¿Y cómo es posible? Ying-Hui Fu, la neurocientífica que está detrás de la investigación, explicaba en la revista Nature que "nuestros cuerpos continúan funcionando cuando dormimos. Se desintoxican y reparan daños. Estas personas [las que tenían la mutación] pueden realizar esas funciones a un ritmo más alto que los demás".

Y esto es interesante.

Una nueva familia de medicamentos. Sobre todo, porque el Sik3 podría convertirse en un objetivo terapeútico. A día de hoy, tenemos varias técnicas y medicamentos para regular la expresión de los genes y, al menos sobre el papel, estas variantes que ha localizado el equipo de Ying-Hui Fu podrían constituir un 'roadmap' para internarnos en el mundo de los productos para dormir menos.

Y, seamos sinceros, el mercado es enorme. La ambición por robarle horas al sueño es tan antigua como el hombre. Es lo que está detrás de las bebidas energéticas, el metilfenidato recreativo o las técnicas para aprender a dormir apenas cuatro horas: una carrera desenfrenada por huir del cansancio y la extenuación.

El problema es que tiene consecuencias terribles: rápidamente surgen problemas inmunológicos, metabólicos, cardiacos, psicológicos y cognitivos. La falta de sueño (o el sueño de poca caldiad) está íntimamente relacionado un aumento de la enfermedad coronaria, de la diabetes y de la obesidad. También puede ejercer presión sobre las relaciones personales y conducir al aislamiento social.

Una pastilla que limitar los daños que causa el sueño de mala calidad sería una bomba para las grandes farmacéuticas.

¿Estamos cerca de conseguirlo? Aún es pronto para ponerlo en esos términos, pero por primera vez en mucho tiempo parece que tenemos una vía sólida para caminar hacia ello. Con todo lo que eso significa, claro.

Imagen | Nubelson Fernandes

En Xataka | La sociedad extenuada: cómo el "cansancio existencial" se ha convertido en la gran industria de Occidente

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Nos cuesta mucho diferenciar un plátano de una banana. Y una red ilegal se estaba aprovechando de ello en España

Nos cuesta mucho diferenciar un plátano de una banana. Y una red ilegal se estaba aprovechando de ello en España

Pese a que durante años se ha entrenado al público español para saber diferenciar entre un plátano y una banana, la verdad es que no es fácil. El mejor ejemplo nos lo acaba de dar la Guardia Civil.

O, mejor dicho, la empresa alicantina que está siendo investigada por hacer pasar más de 2.000 toneladas de banana importada por plátano de la Indicación Geográfica Protegida de Plátano de Canarias. Y eso solo en 2023.

Un fraude millonario destapado por un soplo. Porque desde 2021 la empresa en cuestión formaba parte de una de las seis entidades comercializadoras oficiales de la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátanos de Canarias (Asprocan).

Y si los han pillado fue porque un tercero mandó un mail a la Asociación con un vídeo en el que se veía a los operarios desembalar bananas de Madeira y meterlas "en la cinta donde son envasadas y etiquetadas automáticamente" con los distintivos del plátano canario.

¿Tan difícil es identificar unos y otros? Sí y no. Efectivamente hay diferencias sustantivas entre los plátanos y las bananas. Los primeros son más pequeños: 135,5 gramos de media frente a 237,7 y unos 15 cm frente a unos 20 de las segundas. Además, su curvatura es mucho más evidente, su carne es más amarilla y, por supuesto, tienen motitas en la piel.

Por lo demás, aunque hay densidades en el sabor, la textura, la densidad calórica y otros nutrientes y propiedades organolépticas, son muy poco significativas. Es polémico decirlo, pero lo cierto es que la principal diferencia entre unos y otros son su origen geográfico: el plátano es canario y la banana se suele cultivar en África y Latinoamérica.

Ese origen es importante porque dota al producto de ciertas particularidades (que van más allá de lo nutricional y llegan incluso al tiempo de maduración en planta), pero no son suficiente para evitar los problemas y las confusiones. Por eso la IGP lleva décadas invirtiendo tanto en asegurar su principal mercado: el español.

En medio de la pesadilla. Según lo que ha trascendido, la red ilegal estaba trabajando precisamente durante lo que se ha conocido como la 'gran pesadilla'. Desde enero de 2023 a octubre de 2024, solo en tres meses de los 22 el plátano llegó a tener un precio que pudiéramos llamar rentable. Pero eso es un problema solo para los productores.

La trama, haciendo pasar banana (considerablemente más barata) por plátano, tenía un margen muy considerable. Era una estafa casi perfecta. 

Desde Canarias piden trazabilidad. Y tiene sentido: el plátano canario no es solo una fruta, es toda una política industrial para las islas que cuenta con mecanismos autonómicos, nacionales y comunitarios a su favor. Durante años se ha trabajado en 'técnicas' para que los consumidores los identifiquen con facilidad (como por ejemplo, la famosa pegatina): no se puede dejar el mercado deje de confiar en ellas.

El problema va más allá, claro. La realidad del plátano de canarias, como la de la mayor parte de la agricultura española es complicada: hablamos de una industria perfectamente engrasada, pero que ha vivido durante mucho tiempo al amparo de regulaciones que les venían bien. 

La apertura de los mercados internacionales y la llegada de una competencia feroz, han dejado claro algo que sospechábamos desde hace mucho: que nuestro sector agropecuario es un gigante con pies de barro y que si queremos seguir siendo líderes habrá que tomar decisiones importantes. Habrá que hacerlo más pronto que tarde.

Imagen | Pepelopex | Steve Hopson

En Xataka | Nos encaminamos hacia el chocolate más caro de la historia: cómo la crisis del cacao va a disparar su precio

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Nos cuesta mucho diferenciar un plátano de una banana. Y una red ilegal se estaba aprovechando de ello en España

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Pese a que durante años se ha entrenado al público español para saber diferenciar entre un plátano y una banana, la verdad es que no es fácil. El mejor ejemplo nos lo acaba de dar la Guardia Civil.

O, mejor dicho, la empresa alicantina que está siendo investigada por hacer pasar más de 2.000 toneladas de banana importada por plátano de la Indicación Geográfica Protegida de Plátano de Canarias. Y eso solo en 2023.

Un fraude millonario destapado por un soplo. Porque desde 2021 la empresa en cuestión formaba parte de una de las seis entidades comercializadoras oficiales de la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátanos de Canarias (Asprocan).

Y si los han pillado fue porque un tercero mandó un mail a la Asociación con un vídeo en el que se veía a los operarios desembalar bananas de Madeira y meterlas "en la cinta donde son envasadas y etiquetadas automáticamente" con los distintivos del plátano canario.

¿Tan difícil es identificar unos y otros? Sí y no. Efectivamente hay diferencias sustantivas entre los plátanos y las bananas. Los primeros son más pequeños: 135,5 gramos de media frente a 237,7 y unos 15 cm frente a unos 20 de las segundas. Además, su curvatura es mucho más evidente, su carne es más amarilla y, por supuesto, tienen motitas en la piel.

Por lo demás, aunque hay densidades en el sabor, la textura, la densidad calórica y otros nutrientes y propiedades organolépticas, son muy poco significativas. Es polémico decirlo, pero lo cierto es que la principal diferencia entre unos y otros son su origen geográfico: el plátano es canario y la banana se suele cultivar en África y Latinoamérica.

Ese origen es importante porque dota al producto de ciertas particularidades (que van más allá de lo nutricional y llegan incluso al tiempo de maduración en planta), pero no son suficiente para evitar los problemas y las confusiones. Por eso la IGP lleva décadas invirtiendo tanto en asegurar su principal mercado: el español.

En medio de la pesadilla. Según lo que ha trascendido, la red ilegal estaba trabajando precisamente durante lo que se ha conocido como la 'gran pesadilla'. Desde enero de 2023 a octubre de 2024, solo en tres meses de los 22 el plátano llegó a tener un precio que pudiéramos llamar rentable. Pero eso es un problema solo para los productores.

La trama, haciendo pasar banana (considerablemente más barata) por plátano, tenía un margen muy considerable. Era una estafa casi perfecta. 

Desde Canarias piden trazabilidad. Y tiene sentido: el plátano canario no es solo una fruta, es toda una política industrial para las islas que cuenta con mecanismos autonómicos, nacionales y comunitarios a su favor. Durante años se ha trabajado en 'técnicas' para que los consumidores los identifiquen con facilidad (como por ejemplo, la famosa pegatina): no se puede dejar el mercado deje de confiar en ellas.

El problema va más allá, claro. La realidad del plátano de canarias, como la de la mayor parte de la agricultura española es complicada: hablamos de una industria perfectamente engrasada, pero que ha vivido durante mucho tiempo al amparo de regulaciones que les venían bien. 

La apertura de los mercados internacionales y la llegada de una competencia feroz, han dejado claro algo que sospechábamos desde hace mucho: que nuestro sector agropecuario es un gigante con pies de barro y que si queremos seguir siendo líderes habrá que tomar decisiones importantes. Habrá que hacerlo más pronto que tarde.

Imagen | Pepelopex | Steve Hopson

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La noticia Nos cuesta mucho diferenciar un plátano de una banana. Y una red ilegal se estaba aprovechando de ello en España fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .

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