Francia ha dado con algo capaz de paralizar una central nuclear: enjambres de medusas

Francia ha dado con algo capaz de paralizar una central nuclear: enjambres de medusas

En Francia las medusas han noqueado una de las mayores centrales nucleares del país. Sí, las mismas medusas con las que te encuentras en la playa. Aunque suene delirante, la compañía Électricité e France (EDF) ha reconocido que un incidente con estos celentéreos gelatinosos y transparentes le ha obligado a pausar cuatro de las unidades de producción de la planta de Gravelines, situada al norte del país.

Lo más sorprendente es que no es algo excepcional.

¿Qué ha pasado? La noticia la ha dado la propia EDF, que en un comunicado publicado ayer explica que la central nuclear de Gravelines ha visto cómo cuatro de sus seis unidades de producción se apagaban por un motivo peculiar: medusas.

Las tres primeras unidades (2, 3 y 4) se desconectaron de forma automática el domingo por la noche siguiendo los protocolos de seguridad para proteger el reactor. La cuarta (unidad 6) se apagó también automáticamente el lunes.

Centrale Nucleaire De Gravelines

¿Qué ocurrió exactamente? EDF es bastante clara al respecto. Las paradas se explican por "la presencia masiva e impredecible" de medusas en los tambores de las estaciones de bombeo, ubicadas en la parte no nuclear de la planta. Lo sucedido se entiende mejor al recordar que Gravelines, una de las centrales más grandes de Francia, se refrigera con ayuda de un canal conectado al Mar del Norte.

La planta dispone de estaciones de bombeo de agua que le permiten refrigerar los reactores. Las medusas se localizaron precisamente en los filtros que se encargan de aspirar el agua del mar para controlar su temperatura. Las cuatro unidades que se apagaron de forma automática (2, 3, 4 y 6) se suman además a las unidades de producción 1 y 5, que ya estaban desactivadas por labores de mantenimiento.

¿Hubo algún peligro? EDF también es clara en ese punto. Asegura que en ningún momento hubo peligro y que lo ocurrido no afectó ni a la seguridad de las instalaciones ni supuso riesgo alguno para la plantilla o el medio ambiente. "Los equipos de la planta se han movilizado y realizan los diagnósticos e intervenciones necesarias para reiniciar las unidades de producción de forma segura", garantiza.

En un principio se apuntó que las unidades afectadas podrían estar operativas de nuevo el jueves, pero Reuters desliza que el cronograma quizás no se cumpla: la idea era reiniciar las cuatro unidades hoy, pero en principio lo hará solo una. El resto retomará la actividad poco a poco, de forma progresiva, hasta al viernes.

¿Qué medusas eran? La operadora no lo ha aclarado, pero la agencia Reuters sostiene que se trata de Rhizostoma pulmo, también conocidas como aguamala. Su presencia en Gravelines podría explicarse por dos factores: primero la temperatura del mar, más elevada este verano, lo que favorece las floraciones de medusas y que estas permanezcan más tiempo en el Mar del Norte; segundo, la fuerza de las corrientes, que habrían empujado las bancos hacia el canal y la central.

¿Es la primera vez que ocurre? No. No es algo habitual, pero tampoco fuera de lo común. Gravelines ya vivió algo parecido a comienzos de los 90 y hay otras plantas repartidas por el mundo que se han encontrado con problemas similares. Swiss Info cita en concreto instalaciones de EEUU, Escocia, Suecia y Japón, que también las habrían sufrido la década pasada. Su proliferación se explica por el calentamiento del agua y la sobrepesca, que ha castigado los bancos de atún.

En este caso las medusas han afectado a una planta relevante para Francia, dotada de seis unidades que producen 900 megavatios de energía cada una, cerca de 5,4 gigavatios en total. La idea es que a partir de 2040 albergue dos reactores EPR2.

Imágenes Joel Filipe (Unsplash), EDF y Wikipedia

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Los incendios de Galicia y Tres Cantos revelan una cruda realidad: vivir cerca de un monte en España ya es un riesgo

Los incendios de Galicia y Tres Cantos revelan una cruda realidad: vivir cerca de un monte en España ya es un riesgo

El verano es tiempo de descanso, playa, helados, con suerte algún viajecito a un lugar de climatología más amable y días de terraceo con los amigos. Si hablamos de poblaciones próximas a bosques o masas arbóreas también es sinónimo de algo más: angustia. Lo vivió Galicia en un caluroso octubre de 2017, cuando las llamas llegaron a zonas habitadas y obligaron a los vecinos a salir de casa con cubos de agua, y acaba de recordarlo Tres Cantos, en Madrid. Aunque allí el paisaje es distinto, el fuego se ha originado en una zona de monte bajo sin urbanizar.

En realidad se trata de algo que ha calado en toda España: en verano, vivir cerca del monte o lomas con vegetación se ha convertido en un factor de riesgo.

Pendientes de Tres Cantos. Tres Cantos, una ciudad de 53.000 vecinos de la Comunidad de Madrid, vive momentos de angustia. Y con razón. Ayer, minutos antes de las ocho de la tarde, se declaró un incendio que con el paso de las horas ha ido calcinando hectáreas, obligado a evacuar a los vecinos de varias urbanizaciones e incluso dejado un fallecido, un empleado de la hípica de Soto de Viñuelas al que las llamas cercaron supuestamente mientras intentaba salvar a los caballos.

Los servicios de emergencias pudieron rescatarlo y trasladarlo en helicóptero al hospital La Paz, pero allí no pudieron hacer nada para salvarle la vida. Murió a las pocas horas. Rondaba los 50 años y tenía quemaduras en el 98% del cuerpo.

Incendio

¿Sabemos algo más? Sí. Carlos Novillo, consejero de Medio Ambiente, ha explicado que el incendio ha tenido "una característica explosiva" que relaciona con "una tormenta que seca" acompañada de fuertes rachas de viento. De hecho asegura que la ráfagas han superado los 70 kilómetros por hora. El origen de las llamas estaría en la conocida como tercera fase de Tres Cantos, una zona de monte bajo. Las llamas han obligado a evacuar varias urbanizaciones, incluida la de Soto de Viñuelas, y hospedar a más de un centenar de personas en polideportivos.

En su servicio de información actualizada la Comunidad de Madrid precisa que las llamas han afectado a alrededor de 1.000 hectáreas, sobre todo pastos, matorrales y arbolados, además de cuatro viviendas de la urbanización Soto de Viñuelas. El fuego también ha alcanzado el campus del King´s College, uno de los colegios británicos más reconocidos de España y que aloja alumnos internos.

Más allá de Madrid. Aunque la virulencia del incendio de Tres Cantos ha centrado la atención de gran parte del país y su humo ha sido visible desde varios puntos de la capital, lo cierto es que no es el único activo en España. A lo largo de los últimos días las llamas han golpeado con mayor o menor fuerza Galicia, Castilla y León, Andalucía o Cataluña, obligando a confinar o evacuar a miles de personas y arrasando miles de hectáreas. El fuego incluso ha afectado al paraje natural de Las Médulas, en la comarca de El Bierzo, arruinando castaños centenarios.

Llega el verano... y el fuego. Los incendios de los últimos días recuerdan una triste realidad a España: el verano, sobre todo los meses más secos y con mayores temperaturas, suelen traer algo más que vacaciones. Con ellos llegan también los fuegos. Solo entre enero y septiembre del año pasado se registraron cerca de 4.900 incendios forestales. Y si bien la inmensa mayoría (aproximadamente el 71%) fueron conatos de pequeño alcance, en total arrasaron 43.600 hectáreas.

64 incendios tuvieron además consecuencias para la población y 39 llegaron acompañados de evacuaciones que afectaron a 4.300 personas. También hubo cinco fallecidos. Quizás parezcan cifras altas, pero la superficie forestal arrasada por las llamas representó apenas el 50% de la media de la última década. Este año a principios de agosto la superficie afectada superaba las 39.100 ha, más que en 2024, aunque por debajo de la media de la década. A esa cifra deben añadírsele ahora las hectáreas consumidas estos días en varias regiones del país.

e

Vivir cerca del campo. No todas las regiones de España sufre la lacra de los incendios con igual intensidad. Civio ha elaborado un mapa distribuyendo los más de 6200.00 incendios forestales registrados entre 1968 y 2017 y que quemaron al menos una hectáreas y en él se aprecia cómo el problema es especialmente grave en Galicia, el arco cantábrico y ciertas áreas de Extremadura. El plano refleja una realidad que suele golpear en verano a los puntos más afectados: vivir en ciertos puntos, próximos a zonas arboladas, se ha convertido en una fuente de angustia.

El caso de Galicia. Galicia dejó un buen ejemplo en octubre de 2017, cuando los incendios asolaron importantes núcleos de población e incluso se cobraron varias víctimas. Una de las imágenes icónicas que dejó aquel episodio fue la de vecinos saliendo de casa con baldes de agua o formando cadenas humanas para sofocar las llamas. Lo ocurrido entonces fue especialmente trágico, pero no un caso aislado.

En Chandrexa de Queixa, Ourense, un incendio declarado el viernes pasado se ha acercado tanto a las viviendas que ha obligado a desalojar vecinos. Algo similar ha ocurrido en El Bierzo, en Cádiz debido a un incendio originado en la Sierra de la Plata o en puntos de Tarragona y Lleida en julio, cuando las autoridades locales decidieron ordenar confinamientos para proteger a la gente de las llamas.

Proximidad y algo más. El problema no es solo vivir cerca de los montes. El riesgo de incendio depende de algo más que factores como las altas temperaturas, los bajos niveles de humedad o el viento. La presión sobre los ecosistemas, una gestión forestal insuficiente, el abandono de los usos tradicionales del monte, la despoblación o la acumulación de vegetación en los bosques también influyen.

"El aumento de la superficie forestal no se traduce en el aumento de bosques sanos, estables y diversos.Las zonas cultivadas y pastoreadas en el pasado están hoy cubiertas por matorrales, bosques jóvenes pioneros o rodales monoespecíficos que, sin una adecuada gestión, están condenados a quemarse", advierte Miguel Castillo, del Laboratorio de Incendios Forestales de la Universidad de Chile.

Imágenes | Elentir (Flickr), 112 Comunidad de Madrid (X) y José Manuel Gacía (Flickr)

En Xataka | En plena ola de incendios, hay algo de lo que los bomberos españoles están muy pendientes: la regla del 30-30-30

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Los incendios de Galicia y Tres Cantos revelan una cruda realidad: vivir cerca de un monte en España ya es un riesgo

Los incendios de Galicia y Tres Cantos revelan una cruda realidad: vivir cerca de un monte en España ya es un riesgo

El verano es tiempo de descanso, playa, helados, con suerte algún viajecito a un lugar de climatología más amable y días de terraceo con los amigos. Si hablamos de poblaciones próximas a bosques o masas arbóreas también es sinónimo de algo más: angustia. Lo vivió Galicia en un caluroso octubre de 2017, cuando las llamas llegaron a zonas habitadas y obligaron a los vecinos a salir de casa con cubos de agua, y acaba de recordarlo Tres Cantos, en Madrid. Aunque allí el paisaje es distinto, el fuego se ha originado en una zona de monte bajo sin urbanizar.

En realidad se trata de algo que ha calado en toda España: en verano, vivir cerca del monte o lomas con vegetación se ha convertido en un factor de riesgo.

Pendientes de Tres Cantos. Tres Cantos, una ciudad de 53.000 vecinos de la Comunidad de Madrid, vive momentos de angustia. Y con razón. Ayer, minutos antes de las ocho de la tarde, se declaró un incendio que con el paso de las horas ha ido calcinando hectáreas, obligado a evacuar a los vecinos de varias urbanizaciones e incluso dejado un fallecido, un empleado de la hípica de Soto de Viñuelas al que las llamas cercaron supuestamente mientras intentaba salvar a los caballos.

Los servicios de emergencias pudieron rescatarlo y trasladarlo en helicóptero al hospital La Paz, pero allí no pudieron hacer nada para salvarle la vida. Murió a las pocas horas. Rondaba los 50 años y tenía quemaduras en el 98% del cuerpo.

Incendio

¿Sabemos algo más? Sí. Carlos Novillo, consejero de Medio Ambiente, ha explicado que el incendio ha tenido "una característica explosiva" que relaciona con "una tormenta que seca" acompañada de fuertes rachas de viento. De hecho asegura que la ráfagas han superado los 70 kilómetros por hora. El origen de las llamas estaría en la conocida como tercera fase de Tres Cantos, una zona de monte bajo. Las llamas han obligado a evacuar varias urbanizaciones, incluida la de Soto de Viñuelas, y hospedar a más de un centenar de personas en polideportivos.

En su servicio de información actualizada la Comunidad de Madrid precisa que las llamas han afectado a alrededor de 1.000 hectáreas, sobre todo pastos, matorrales y arbolados, además de cuatro viviendas de la urbanización Soto de Viñuelas. El fuego también ha alcanzado el campus del King´s College, uno de los colegios británicos más reconocidos de España y que aloja alumnos internos.

Más allá de Madrid. Aunque la virulencia del incendio de Tres Cantos ha centrado la atención de gran parte del país y su humo ha sido visible desde varios puntos de la capital, lo cierto es que no es el único activo en España. A lo largo de los últimos días las llamas han golpeado con mayor o menor fuerza Galicia, Castilla y León, Andalucía o Cataluña, obligando a confinar o evacuar a miles de personas y arrasando miles de hectáreas. El fuego incluso ha afectado al paraje natural de Las Médulas, en la comarca de El Bierzo, arruinando castaños centenarios.

Llega el verano... y el fuego. Los incendios de los últimos días recuerdan una triste realidad a España: el verano, sobre todo los meses más secos y con mayores temperaturas, suelen traer algo más que vacaciones. Con ellos llegan también los fuegos. Solo entre enero y septiembre del año pasado se registraron cerca de 4.900 incendios forestales. Y si bien la inmensa mayoría (aproximadamente el 71%) fueron conatos de pequeño alcance, en total arrasaron 43.600 hectáreas.

64 incendios tuvieron además consecuencias para la población y 39 llegaron acompañados de evacuaciones que afectaron a 4.300 personas. También hubo cinco fallecidos. Quizás parezcan cifras altas, pero la superficie forestal arrasada por las llamas representó apenas el 50% de la media de la última década. Este año a principios de agosto la superficie afectada superaba las 39.100 ha, más que en 2024, aunque por debajo de la media de la década. A esa cifra deben añadírsele ahora las hectáreas consumidas estos días en varias regiones del país.

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Vivir cerca del campo. No todas las regiones de España sufre la lacra de los incendios con igual intensidad. Civio ha elaborado un mapa distribuyendo los más de 6200.00 incendios forestales registrados entre 1968 y 2017 y que quemaron al menos una hectáreas y en él se aprecia cómo el problema es especialmente grave en Galicia, el arco cantábrico y ciertas áreas de Extremadura. El plano refleja una realidad que suele golpear en verano a los puntos más afectados: vivir en ciertos puntos, próximos a zonas arboladas, se ha convertido en una fuente de angustia.

El caso de Galicia. Galicia dejó un buen ejemplo en octubre de 2017, cuando los incendios asolaron importantes núcleos de población e incluso se cobraron varias víctimas. Una de las imágenes icónicas que dejó aquel episodio fue la de vecinos saliendo de casa con baldes de agua o formando cadenas humanas para sofocar las llamas. Lo ocurrido entonces fue especialmente trágico, pero no un caso aislado.

En Chandrexa de Queixa, Ourense, un incendio declarado el viernes pasado se ha acercado tanto a las viviendas que ha obligado a desalojar vecinos. Algo similar ha ocurrido en El Bierzo, en Cádiz debido a un incendio originado en la Sierra de la Plata o en puntos de Tarragona y Lleida en julio, cuando las autoridades locales decidieron ordenar confinamientos para proteger a la gente de las llamas.

Proximidad y algo más. El problema no es solo vivir cerca de los montes. El riesgo de incendio depende de algo más que factores como las altas temperaturas, los bajos niveles de humedad o el viento. La presión sobre los ecosistemas, una gestión forestal insuficiente, el abandono de los usos tradicionales del monte, la despoblación o la acumulación de vegetación en los bosques también influyen.

"El aumento de la superficie forestal no se traduce en el aumento de bosques sanos, estables y diversos.Las zonas cultivadas y pastoreadas en el pasado están hoy cubiertas por matorrales, bosques jóvenes pioneros o rodales monoespecíficos que, sin una adecuada gestión, están condenados a quemarse", advierte Miguel Castillo, del Laboratorio de Incendios Forestales de la Universidad de Chile.

Imágenes | Elentir (Flickr), 112 Comunidad de Madrid (X) y José Manuel Gacía (Flickr)

En Xataka | En plena ola de incendios, hay algo de lo que los bomberos españoles están muy pendientes: la regla del 30-30-30

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En plena ola de incendios, hay algo de lo que los bomberos españoles están muy pendientes: la “regla del 30-30-30”

En plena ola de incendios, hay algo de lo que los bomberos españoles están muy pendientes: la "regla del 30-30-30"

¿Influye la educación en los ingresos? ¿Mayor titulación equivale a una mejor nómina a final de mes? ¿Hay diferencias por ejemplo entre quienes han pasado o no por la universidad? ¿Y entre un graduado y alguien con máster? Son preguntas manidas y que en los últimos años han dado pie a toda clase de debates, pero su respuesta está muy clara, como acaba de recordarnos el último informe sobre indicadores de educación publicado hace unas semanas por el Gobierno.

Espóiler: la formación sí influye en el sueldo (y bastante).

Despejando incógnitas. En su informe Sistema estatal de indicadores de la educación, elaborado con datos de 2022, el Ministerio de Educación responde (y actualiza) algunas preguntas clave relacionadas por la formación en España. Entre ellas una cuestión que suele derivar en debate: ¿Influye realmente la formación en el nivel de renta? ¿Cobra más un graduado que una persona que solo tiene la ESO? Sus datos reflejan medidas estadísticas, pero dejan una respuesta clara: sí.

Una cifra: 18.916 euros. De entrada el estudio recuerda que en 2022 los ingresos laborales medios se situaban en España en 18.196 euros. Esa es la 'foto' general, la media de todo el país. Cuando bajamos al detalle y dividimos a la gente por niveles educativos, el dibujo cambia sin embargo de forma considerable.

"Los ingresos aumentan a medida que lo hace el nivel de formación", señala el informe, que recuerda que aquellas personas que no tienen siquiera la primera etapa de la ESO reciben de media unos ingresos laborales de 11.180 euros mientras que los profesionales más cualificados, los que disponen una segunda titulación universitaria, un licenciatura o máster, ven cómo esa media sube a 28.468.

Grafico

¿Hay más datos? Sí, los hay. Esos son los dos extremos de la lista, pero entre ellos hay una amplia escala intermedia de grises en la que se mantiene el mismo patrón: a mayor formación, más elevada es también la remuneración.

Quienes han finalizado la primera etapa de la ESO perciben de media unos ingresos laborales de 13.860 euros, los que han terminado la ESO alcanzan los 15.880, aquellos que siguen formándose pero sin pasar por la universidad se sitúan en 18.069 y quienes poseen un primer título universitario, como una diplomatura o grado, ingresan de media 22.509 euros. En lo más alto de la escala de renta están las personas con formación extra, como los másteres, con 28.468 euros.

Educación… y algo más. El estudio refleja que hay otros factores que influyen claramente en los ingresos laborales, como por ejemplo la experiencia. Importan los títulos, pero también (y no poco) los años de profesión. Por ejemplo, entre las personas menos cualificadas, que no tienen la ESO, hay una diferencia clara entre las personas que acaban de empezar en el mercado laboral y tienen menos de diez años de experiencia y aquellos veteranos que acumulan al menos tres décadas de oficio a sus espaldas. Entre los primeros el ingreso medio es de 9.125 euros. Para los segundos ese mismo indicador se dispara hasta situarse en 11.332.

Lo mismo ocurre con los licenciados y graduados con máster. Los que llevan solo unos años trabajando ganan de media 18.319 euros, dato que se eleva por encima de 31.100 cuando hablamos de los profesionales más bregados. "En 2022, según la experiencia laboral, los trabajadores con 30 o más años de trayectoria profesional perciben, de media, un 62,3% más de ingresos laborales que quienes llevan menos de 10 años trabajando", desliza el informe del Ministerio de Educación.

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¿Influye algo más? La respuesta vuelve a ser afirmativa. Influye el sexo. De forma clara, además. Por ejemplo, los ingresos laborales medios ascendieron en 2022 a 20.701 en el caso de ellos y 16.871 en el de ellas. Esa diferencia se mantiene sin importar formación o experiencia. Si nos vamos al segmento más cualificado y valorado, el de los profesionales con máster o licenciatura que trabajan desde hace más de 30 años, vemos que los hombres cobran de media 37.850 euros mientras las mujeres perciben 31.162. Con todo, esa brecha no es igual en todos los casos.

"La mayor diferencia relativa se observa en el ingreso medio para mujeres con estudios de Secundaria de primera etapa, que es de 11.128 euros, frente a 15.531 de los hombres con la misma formación, un 28,3% inferior. En el otro extremo de la escala, las mujeres con diplomatura o grado universitario tienen un ingreso medio de 20.494 euros por 25.225 euros de los hombres (18,8% menos)", aclara.

Más allá de Educación. El informe de Educación no es el único que refleja esas diferencias en cuanto a formación. El INE constata también diferencias muy claras entre los ingresos de la gente menos formada y la más cualificada. Según sus datos, el salario medio bruto mensual de las personas con estudios primarios incompletos apenas pasaba de 1.400 euros en 2022. Entre las personas más formadas, con títulos de educación superior, esa misma media supera los 2.600 euros.

En un informe en el que analizaba los desvíos con respecto al salario medio en función de la formación del asalariado, Bankinter apreciaba también el mismo fenómeno: los menos cualificados estaban un 35,7% por debajo de la media general mientras que los más preparados la superaban en un 65,8%.

Imágenes Redd Francisco (Unsplash) y Ministerio de Educación

En Xataka La cruda realidad de los salarios en España: el sueldo bruto más frecuente en 2023 no superó los 16.000 euros al año

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Si la pregunta es si un incendio forestal puede empeorar, hay una forma fácil de saberlo: la regla del 30-30-30

Si la pregunta es si un incendio forestal puede empeorar, hay una forma fácil de saberlo: la regla del 30-30-30

En España no hay verano sin playas. Tampoco sin incendios. El fuego está golpeando con fuerza áreas de Galicia, Castilla y León, Cataluña o Andalucía, arrasando hectáreas, obligando a evacuar a cientos de personas y afectando incluso a iconos como el paraje de Las Médulas, en el Bierzo. Con ese telón de fondo, los bomberos permanecen atentos a un factor clave en los incendios forestales.

¿Cuál? La 'regla del 30-30-30'.

¿Qué es la 'regla del 30-30-30'? Una fórmula que nos ayuda a entender cuándo los elementos juegan en contra de los bomberos y a favor de los incendios forestales. No es nueva y tiene sobre todo una dimensión didáctica, pero si algo no se le puede negar a la 'regla 30-30-30' (o 'regla del 30') es que resulta intuitiva.

Básicamente lo que identifica son aquellos escenarios en los que la temperatura supera los 30ºC, las rachas de viento exceden de 30 km/h y la humedad relativa se sitúa por debajo del 30%, condiciones que facilitan la expansión de las llamas.

¿Por qué es interesante? Porque como recuerda la Universidad de Chile (Uchile) nos ofrece "una señal de alerta", un indicador que recuerda que se han dado un cúmulo de "condiciones muy favorables" para que se propague el fuego. "El origen del término no está demostrado científicamente, pero se aproxima a las condiciones de extremo cuidado que debiera tomar conocimiento el gestor para tomar medidas", explica Miguel Castillo, investigador del centro.

La 'regla del 30-30-30' destaca por su carácter práctico, sobre todo a la hora de planificar estrategias de prevención de incendios e informar a la población. "Es útil", resume el académico. "Por ejemplo, si la meteorología indica que en 72 horas llegará una ráfaga de viento permanente y seco y las condiciones no van a bajar de los 30ºC o 32ºC, las comunidades debieran establecer ciertos mecanismos".

¿Influyen más factores? Sí. Quizás el calor, los vientos intensos y la baja humedad sean "los ingredientes de una tormenta perfecta" para la propagación de incendios forestales, pero el propio Castillo recuerda que hay otro factor crucial: el humano. Los propios datos del Ministerio de Medio Ambiente muestran que buena parte de los grandes incendios que se declaran en España los provocan accidentes, negligencias o incluso son intencionados. WWF calcula de hecho que el 95% de los fuegos responden a causas humanas y el 53% se provocan deliberadamente.

El hombre también influye en el estado de los campos y montes. "El fuerte despoblamiento y el envejecimiento rural, el ceso de las actividades agrarias tradicionales, la ausencia de aprovechamiento forestal y de políticas serias que gestionen el territorio ha transformado el territorio", recuerda WWF.

"Este aumento de la superficie forestal no se traduce en el aumento de bosques sanos, estables y diversos.Las zonas cultivadas y pastoreadas en el pasado están hoy cubiertas por matorrales, bosques jóvenes pioneros o rodales monoespecíficos que, sin una adecuada gestión, están condenados a quemarse tarde o temprano".

¿Se cumple la 'regla del 30'? Como recuerda Castillo, la 'regla 30-30-30' resulta útil a la hora de prevenir desastres y alertar a la población. La realidad sin embargo es algo más compleja. Hace unos años Civio analizó los grandes incendios forestales registrados entre 2007 y 2016 y comprobó cuántos de ellos se ajustaban a la 'regla del 30', es decir, se habían dado con el mercurio por encima de 30ºC, rachas de viento de más de 30 km/h y una humedad inferior al 30%.

¿Qué averiguó? Que se ajustaban a esos parámetros 72 de un total de 196 incendios, cerca del 37%. La clave es de nuevo la que desliza el experto de chileno: en juego entran más factores que los estrictamente climáticos. "En la expansión devastadora de un gran fuego hay que tener en cuenta otras variables como el tipo de vegetación y topografía", comenta Miguel Ángel Soto, de Greenpeace.

Bajando al detalle. Si analizamos los diferentes factores de la 'regla del 30' por separado comprobamos sin embargo que sí influyen en los incendios forestales. De los 196 fuegos registrados entre 2007 y 2016, en 153 las racha de viento superaban los 30 km/h. En 80 las temperaturas alcanzaban o superaban los 30ºC.

"Los grandes incendios ocurren por un efecto cóctel: cuantos más elementos introduzcas en la coctelera, más posibilidades tienes de tener que enfrentarte a un fuego ingobernable", concuerda Soto. "Si se cumple la 'regla del 30' estaremos ante el peor escenario posible, pero si se dan dos variables también resulta grave".

Los últimos incendios que han azotado en los últimos días Galicia, Castilla y León, Andalucía o Cataluña, arrasando miles de hectáreas, han coincidido con una ola de calor. En el Bierzo, que ha visto afectadas Las Médulas, el termómetro pasa de 30ºC con niveles de humedad relativa que han estado por debajo del 30%.

Imagen | Guardia Civil (X)

En Xataka En 1993, una autora predijo unos devastadores incendios en Los Ángeles de 2025 y el "Make America Great Again"

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Cada vez más lugares empiezan a cobrar por ver sus monumentos turísticos. Los últimos: los molinos de Holanda

Cada vez más lugares empiezan a cobrar por ver sus monumentos turísticos. Los últimos: los molinos de Holanda

Si turisteas, paga. A medida que el flujo internacional de viajeros recupera (o incluso supera) los niveles precovid y grandes destinos como Venecia, Ámsterdam o Florencia, se enfrentan al turismo desbocado, una idea empieza a extenderse por el sector: si quieres conocer grandes monumentos, montañas o cascos históricos no llegará con que cojas un avión, pagues un hotel y acudas en persona al lugar. Una vez allí deberás comprar una 'entrada'. Igual que en un museo.

Venecia ha sido una pionera de esa filosofía, que ahora ve con interés Holanda.

¿Qué ha pasado? Que si viajas a Países Bajos es probable que en no mucho tiempo debas pagar por conocer uno de sus grandes iconos: Zaanse Schans, una especie de museo al aire libre de Zaanstad, em Holanda Septentrional, famoso por sus molinos de viento. Desde hace años los turistas acuden allí en masa (hay buses que se encargan de transportarlos) para visitar sus museos históricos, pasearse por sus senderos, disfrutar de su peculiar arquitectura y sobre todo sacarse selfies.

¿Tanta gente acude? Sí. Las autoridades de Zaanstad aseguran que Zaanse Schans es una de las "excursiones de un día más populares" de Países Bajos, algo a lo que ayuda su patrimonio y lo cerca que está de Ámsterdam. Solo lo superarían el parque Efteling y Rijksmuseum. Tras la caída de turistas durante la pandemia, las autoridades calculan que en 2024 el Zaanse Schans atrajo a unos 2,6 millones de visitantes. Y hay quien advierte que no tardará en rebasar los tres millones.

Karl Paul Baldacchino Wl40wgguw5s Unsplash

¿Qué quieren hacer? Lo que plantean las autoridades de Zaanstad es cobrar una entrada a los turistas que quieran visitar Zaanse Schans. Su plan lo anunciaron en detalle en primavera, en un comunicado en el que deslizan algunas claves, como que la tarifa que tiene en mente el Ayuntamiento es de 17,5 €, una suma "realista" en su opinión. La idea es que la paguen solo los visitantes. Los vecinos de Zaanstad y Wormerland y ciertos "grupos específicos" podrán seguir accediendo gratis.

Cobrar por el acceso requiere algo más que aprobar una tarifa, así que las autoridades de Zaanstad están planteándose también cerrar al público ciertas carreteras y senderos. "El Zaanse Schans dejará de ser de libre acceso como lo es ahora", confirma el Ayuntamiento. La idea es que empiecen a exigirse entradas en la zona ya en la temporada turística 2026, aunque AFP precisaba hace poco que las autoridades han abierto la puerta a cierto retraso. En su comunicado de primavera, el Ayuntamiento hablaba de que la medida estaba aún en fase "preliminar".

Y todo esto… ¿Por qué? Por la masificación. Las autoridades aseguran que Zaanse Schans se ha convertido en "un símbolo nacional del turismo excesivo" y advierten de sus efecyos. "El patrimonio y la calidad de vida de los vecinos corren el riesgo de verse afectados por el turismo masivo", advierte el Consistorio antes de recordar que el flujo masivo de visitantes "tiene importantes consecuencias para la seguridad y habitabilidad" e interfiere en el mantenimiento de su arquitectura.

No es nada nuevo. La región ya se planteó el mismo dilema en 2020, pero la pandemia y la caída del turismo durante los años siguientes evitaron que tuviera que ir más allá. "Sin embargo desde 2022 el bullicio ha vuelto a su nivel habitual. En 2024 el Zaanse Schans atrajo a 2,6 millones de visitantes. Eso también significa que todos los problemas causados por el turismo excesivo han regresado", recalca el ayuntamiento, que recuerda que la Oficina Neerlandesa de Turismo prevé que el turismo extranjero en la región crezca un 37% durante los próximos años.

¿Y lo recaudado? AFP desliza que la nueva tarifa tendría un doble efecto: rebajaría el volumen de visitantes y sobre todo recaudaría millones de euros que las autoridades podrían emplear para el mantenimiento de los edificios históricos. En esa misma idea insiste el Consistorio, que recalca que los ingresos generados por las entradas "son necesarios" para costear la preservación de su patrimonio, además de garantizar "la seguridad y calidad de vida" en la zona.

"El Zaanse Schans necesita intervenciones urgentes para la preservación de todo su patrimonio, mayor seguridad y mejoras en los espacios públicos. No hacer nada no es una opción. Sin los recursos suficientes se perderá a corto plazo, entre cinco y siete años", argumenta. "El volumen de turistas también influye en el patrimonio: cuanto más se utiliza, más gestión necesita". No todos lo ven igual. De hecho, en la localidad hay quien advierte de que el nuevo gravamen dañará el turismo.

¿Por qué es importante? Porque, más allá de lo que pueda suponer para Zaanse Schans o los futuros visitantes que quieran disfrutar de sus molinos de viento, la decisión de Zaanstad conecta con una tendencia mucho mayor: la de cobrar a los turistas que quieran disfrutar de destinos icónicos. Venecia ya exige una entrada de acceso  y medidas similares se han adoptado (o al menos discutido) en Japón para subir al Fuji y Roma para acercarse a la Fontana di Trevi. El tema está también sobre la mesa en Nueva Zelanda para visitar sus playas y montañas.

Incluso en Italia los agricultores han empezado a instalar tornos en pleno campo para exigir a los turistas que paguen un 'peaje' si quieren atravesar sus campos. No hace falta salir del país para encontrarse con medidas similares. Más allá de la tasa turística, que sigue expandiéndose por varias regiones del país, en España también se ha hablado del cobro por visitar ciertos destinos icónicos. En 2024 la presidenta del Cabildo de Tenerife planteó una ecotasa para disfrutar de espacios naturales.

Imágenes | Kismihok (Flickr) y Karl Paul Baldacchino (Unsplash)

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Cada vez más lugares empiezan a cobrar por ver sus monumentos turísticos. Los últimos: los molinos de Holanda

Cada vez más lugares empiezan a cobrar por ver sus monumentos turísticos. Los últimos: los molinos de Holanda

Si turisteas, paga. A medida que el flujo internacional de viajeros recupera (o incluso supera) los niveles precovid y grandes destinos como Venecia, Ámsterdam o Florencia, se enfrentan al turismo desbocado, una idea empieza a extenderse por el sector: si quieres conocer grandes monumentos, montañas o cascos históricos no llegará con que cojas un avión, pagues un hotel y acudas en persona al lugar. Una vez allí deberás comprar una 'entrada'. Igual que en un museo.

Venecia ha sido una pionera de esa filosofía, que ahora ve con interés Holanda.

¿Qué ha pasado? Que si viajas a Países Bajos es probable que en no mucho tiempo debas pagar por conocer uno de sus grandes iconos: Zaanse Schans, una especie de museo al aire libre de Zaanstad, em Holanda Septentrional, famoso por sus molinos de viento. Desde hace años los turistas acuden allí en masa (hay buses que se encargan de transportarlos) para visitar sus museos históricos, pasearse por sus senderos, disfrutar de su peculiar arquitectura y sobre todo sacarse selfies.

¿Tanta gente acude? Sí. Las autoridades de Zaanstad aseguran que Zaanse Schans es una de las "excursiones de un día más populares" de Países Bajos, algo a lo que ayuda su patrimonio y lo cerca que está de Ámsterdam. Solo lo superarían el parque Efteling y Rijksmuseum. Tras la caída de turistas durante la pandemia, las autoridades calculan que en 2024 el Zaanse Schans atrajo a unos 2,6 millones de visitantes. Y hay quien advierte que no tardará en rebasar los tres millones.

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¿Qué quieren hacer? Lo que plantean las autoridades de Zaanstad es cobrar una entrada a los turistas que quieran visitar Zaanse Schans. Su plan lo anunciaron en detalle en primavera, en un comunicado en el que deslizan algunas claves, como que la tarifa que tiene en mente el Ayuntamiento es de 17,5 €, una suma "realista" en su opinión. La idea es que la paguen solo los visitantes. Los vecinos de Zaanstad y Wormerland y ciertos "grupos específicos" podrán seguir accediendo gratis.

Cobrar por el acceso requiere algo más que aprobar una tarifa, así que las autoridades de Zaanstad están planteándose también cerrar al público ciertas carreteras y senderos. "El Zaanse Schans dejará de ser de libre acceso como lo es ahora", confirma el Ayuntamiento. La idea es que empiecen a exigirse entradas en la zona ya en la temporada turística 2026, aunque AFP precisaba hace poco que las autoridades han abierto la puerta a cierto retraso. En su comunicado de primavera, el Ayuntamiento hablaba de que la medida estaba aún en fase "preliminar".

Y todo esto… ¿Por qué? Por la masificación. Las autoridades aseguran que Zaanse Schans se ha convertido en "un símbolo nacional del turismo excesivo" y advierten de sus efecyos. "El patrimonio y la calidad de vida de los vecinos corren el riesgo de verse afectados por el turismo masivo", advierte el Consistorio antes de recordar que el flujo masivo de visitantes "tiene importantes consecuencias para la seguridad y habitabilidad" e interfiere en el mantenimiento de su arquitectura.

No es nada nuevo. La región ya se planteó el mismo dilema en 2020, pero la pandemia y la caída del turismo durante los años siguientes evitaron que tuviera que ir más allá. "Sin embargo desde 2022 el bullicio ha vuelto a su nivel habitual. En 2024 el Zaanse Schans atrajo a 2,6 millones de visitantes. Eso también significa que todos los problemas causados por el turismo excesivo han regresado", recalca el ayuntamiento, que recuerda que la Oficina Neerlandesa de Turismo prevé que el turismo extranjero en la región crezca un 37% durante los próximos años.

¿Y lo recaudado? AFP desliza que la nueva tarifa tendría un doble efecto: rebajaría el volumen de visitantes y sobre todo recaudaría millones de euros que las autoridades podrían emplear para el mantenimiento de los edificios históricos. En esa misma idea insiste el Consistorio, que recalca que los ingresos generados por las entradas "son necesarios" para costear la preservación de su patrimonio, además de garantizar "la seguridad y calidad de vida" en la zona.

"El Zaanse Schans necesita intervenciones urgentes para la preservación de todo su patrimonio, mayor seguridad y mejoras en los espacios públicos. No hacer nada no es una opción. Sin los recursos suficientes se perderá a corto plazo, entre cinco y siete años", argumenta. "El volumen de turistas también influye en el patrimonio: cuanto más se utiliza, más gestión necesita". No todos lo ven igual. De hecho, en la localidad hay quien advierte de que el nuevo gravamen dañará el turismo.

¿Por qué es importante? Porque, más allá de lo que pueda suponer para Zaanse Schans o los futuros visitantes que quieran disfrutar de sus molinos de viento, la decisión de Zaanstad conecta con una tendencia mucho mayor: la de cobrar a los turistas que quieran disfrutar de destinos icónicos. Venecia ya exige una entrada de acceso  y medidas similares se han adoptado (o al menos discutido) en Japón para subir al Fuji y Roma para acercarse a la Fontana di Trevi. El tema está también sobre la mesa en Nueva Zelanda para visitar sus playas y montañas.

Incluso en Italia los agricultores han empezado a instalar tornos en pleno campo para exigir a los turistas que paguen un 'peaje' si quieren atravesar sus campos. No hace falta salir del país para encontrarse con medidas similares. Más allá de la tasa turística, que sigue expandiéndose por varias regiones del país, en España también se ha hablado del cobro por visitar ciertos destinos icónicos. En 2024 la presidenta del Cabildo de Tenerife planteó una ecotasa para disfrutar de espacios naturales.

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Hay unas cuantas razones por las que coger conchas en la playa es una pésima idea. Y el daño ambiental es solo una de ellas

Hay unas cuantas razones por las que coger conchas en la playa es una pésima idea. Y el daño ambiental es solo una de ellas

Una concha mide solo unos centímetros. Ni eso, en algunos casos. Por eso es normal que llevarnos una pequeña caracola o una valva a casa nos parezca un acto inofensivo y sin la mayor trascendencia. Lo es. El problema es cuando ese pequeño acto se multiplica por miles, decenas de miles, cientos de miles o miles de millones, que es lo que suman las visitas que la humanidad hace a las playas del planeta a lo  largo de un año. Con esos datos sobre la mesa las conchas 'hurtadas' a los arenales sí se convierten en un desafío, uno capaz incluso de alterar ecosistemas.

Granito a granito se hace una playa… y se deshace.

Un cálculo rápido (y demoledor). En el mundo vivimos alrededor de 8.000 millones de personas y (casi) todas compartimos una afición: ir a la playa, darnos largos paseos por la arena, tomar el sol, bañarnos y ¿por qué no? volver a casa con una pequeña concha en el bolsillo a modo de recuerdo. Al fin y al cabo, ¿qué tiene de malo? El acto es inocente si nos fijamos solo en lo que hacemos nosotros, pero la cosa cambia cuando ampliamos la perspectiva y echamos cuentas, que es lo que hizo hace poco un investigador de Florida en una entrevista con El País.

"Hay anualmente y casi con certeza en todo mundo alrededor de 10.000 millones de visitas a playas", explica Michał Kowalewski, investigador de especializado en el estudio de invertebrados. "Digamos que se recoge una concha por cada cien visitas, lo cual suena a poco, pero incluso así estaríamos hablando de 10.000 toneladas de conchas que desaparecen de las playas cada año". En resumen, un expolio marino en toda regla con el que se podría llenar hasta arriba varias piscinas olímpicas.

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¿Hay más cálculos? Sí. Hace unos años Kowalewski participó en un estudio junto a expertos de la Universidad de Barcelona (UB) que ayuda a entender qué supone que los bañistas se lleven a casa conchas. Su análisis es interesante porque parte de un arenal muy concreto, la Playa Larga de Saolu, en Tarragona, donde la afluencia de turistas se ha triplicado desde los 70. Para saber cómo ese boom está afectando a la zona los expertos compararon dos muestreos de conchas tomadas con bastante margen: la primera data de 1978-1981, la segunda de 2008-2010.

¿Qué averiguaron? Que esa mayor presión de los bañistas estaba pasando factura a la reserva de conchas. Y para mal. "El aumento del turismo en la costa mediterránea está relacionado con una disminución del 70% de conchas durante la temporada turística de julio y agosto y del 60% el resto del año", resumen desde la UB. La zona en la que centraron sus esfuerzos es interesante porque la afluencia de turistas aumentó 2,7 veces durante el período de estudio y los análisis muestran que la abundancia de conchas a lo largo del litoral bajó casi en igual medida, 2,6.

¿Todo se debe al turismo? El estudio, publicado en 2023 en la revista académica PLOS One, pone el acento en la influencia del turismo y su considerable aumento entre finales de los años 70 y principios del siglo XXI, pero ese no es el único factor que ha influido en el ecosistema de la playa. Durante las tres décadas que pasaron entre ambos muestreos el entorno urbanístico de la playa se alteró con nuevos hoteles y también ha variado el uso y mantenimiento del entorno.

"La correlación también podría responder al aumento de la turbiedad de las aguas porque hay más embarcaciones recreativas o por la contaminación orgánica, o a la eliminación de conchas por los servicios de limpieza diarios, entre otros motivos", reconocen los expertos catalanes, que insisten en la necesidad de "más estudios", sobre todo en zonas en las que los turistas buscan conchas de forma activa por su gran vistosidad, como en las costas de Florida, Filipinas o Indonesia.

¿Por qué es importante? Porque las conchas son algo más que caprichos de la naturaleza o potenciales souvenirs. "No están ahí por casualidad, forman parte del engranaje natural que mantiene vivas y estables nuestras playas", aclara en El País Fernando García, uno de los responsables de la colección malacológica del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Las conchas ayudan a que los arenales conserven su firmeza y resistan la erosión e incluso influyen en la acidez del agua.

Mucho más que souvenirs: hogares. "La desaparición de conchas podría tener un impacto significativo en el entorno natural, causando alteraciones en la estabilización de la línea de costa y un descenso en la producción de sedimentos carbonatados, entre otros", subrayan en la UB. Eso sin contar con que las conchas sirven para algo más que lucir en nuestra mesita de noche. Hay pájaros que las usan para construir nidos y sirven de refugio a diferentes organismos.

Una razón extra: la ley. Hay una razón más para pensarse dos veces lo de llenarse los bolsillos de conchas. Además de dañar el medio ambiente puede dañar nuestra economía. Como recordaba hace poco Legalitas, técnicamente la Ley de Costas no permite llevarse "elementos del dominio público marítimo-terrestre" y eso incluye moluscos, piedras, arena y conchas. "Esta actividad puede conllevar una sanción de hasta 60.000 euros según el valor del daño", advierte.

"Un daño irreparable". A principios de 2022 el Cabildo de Fuerteventura reconoció que en solo cuatro meses (y no precisamente de temporada alta) las autoridades insulares habían incautado en el aeropuerto más de 4.500 kilos de conchas, rodolitos, piedras y arena. De ahí que recordase a la población local y los turistas "la importancia de evitar prácticas como el expolio de materiales".

"Cada año el personal de Medio Ambiente devuelve miles de kilos de este tipo de materiales del paisaje majorero que se recuperan del expolio en el aeropuerto de Fuerteventura", insiste el organismo, que apunta que el material que más incauta es arena blanca (640 kg) y negra (309 kg). "Los ecosistemas insulares son frágiles, por eso cualquier mala afección puede quedar como un daño irreparable".

Imágenes Carlos Alejo (Flickr) y Art of Hoping (Unsplash)

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Madrid necesita construir mucho para aliviar su grave crisis de vivienda. Ya tiene un (mini)plan para lograrlo

Madrid necesita construir mucho para aliviar su grave crisis de vivienda. Ya tiene un (mini)plan para lograrlo

Madrid necesita vivienda. Mucha vivienda. Si la ciudad quiere solucionar su desajuste entre oferta y demanda y frenar así la escalada de precios que padece desde hace tiempo necesita fortalecer su mercado. No es una tarea sencilla. A lo largo de los últimos años la capital ha movido ficha por ejemplo para evitar la fuga de pisos hacia el alquiler vacacional o despejar terrenos en los que levantar nuevas casas. Con ese telón de fondo, su Ayuntamiento acaba de dar un paso importante con el que espera crear cientos de hogares en un nuevo ensanche urbano.

Objetivo: atajar uno de los grandes retos de la capital.

¿Qué ha pasado? Que Madrid ha dado un paso importante que le permitirá (en parte) aliviar uno de sus problemas más acuciantes: la falta de vivienda. Hace unos días el Ayuntamiento avanzó en los trámites para despejar la situación de un área de 218.000 m2 situada al este de la capital, junto a San Fernando de Henares y Coslada, y en la que se se construirán 700 casas, el 50% de protección oficial.

¿Qué ha hecho exactamente? Avanzzar en el largo periplo burocrático que el proyecto tiene que completar antes de que se coloque la primera piedra. La semana pasada la Junta de Gobierno de Madrid aprobó someter al trámite de información pública el Plan Sectorial del 'Desarrollo del Este-Ensanche de San Fernando'. El objetivo: en última instancia, ordenar el suelo situado junto a San Fernando de Henares y Coslada para "transformarlo" con zonas verdes, servicios… y casas.

La Junta de Gobierno también aprobó enviar el documento a la Comunidad de Madrid para que active otros dos engranajes burocráticos esenciales: la evaluación ambiental estratégica y el informe de impacto territorial. Por lo pronto, el proyecto ya cuenta con un informe favorable de la Dirección General de Planeamiento.

Madrid

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¿Dónde se construirá? Al este de Madrid. Para ser más precisos, cerca de las carreteras M-45 y M-50 y la regional M-206, entre las localidades de San Fernando de Henares y Coslada. Hacia el este limita con el barrio Parque Roma-Coronas (S. Fernando de Henares), al oste con Jarama (Coslada) y al sur linda con Los Cerros (Madrid). El Consistorio recuerda que bajo el suelo discurre la línea 7 de Metro y a no muy lejos están las paradas de Cercanías de Coslada Central y S. Fernando.

La idea no es construir solo 700 viviendas, zonas verdes y demás equipamiento, sino "integrar" el nuevo barrio en el entorno que lo rodea, sobre todo con Parque Roma-Coronas y el Jarama, "dando continuidad y armonía a todo el conjunto, también con el Bosque Metropolitano", aclara el equipo de José Luis Martínez-Almeida. El Consistorio quiere de paso integrar la carretera de Mejorada en el entramado urbano, evitando que actúe como una especie de "barrera".

¿Por qué es importante? Porque entre otras cosas el Ensanche de San Fernando prevé crear cerca de 700 nuevas viviendas, la mitad con algún grado de protección pública y el resto disponible para el mercado libre. Y esa es una noticia importante en una ciudad que sufre un profundo desajuste entre la demanda y la oferta de residencias, lo que se traduce en un déficit que algunas voces del sector relacionan precisamente con la falta de suelo disponible para construcción.

La Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (Asprima) calcula que cada año son necesarios 40.000 nuevos hogares en la comunidad, muy por encima de la producción de obra nueva. Según sus estimaciones, a lo largo de los últimos años las entregas de vivienda se han mantenido entre las 7.200 de 2014 y el "pico" de 23.500 del año pasado. En 2023 y 2024 calcula que se iniciado 16.000 y 18.600 respectivamente, lo que da una idea del escenario para los próximos años.

¿Y qué supone eso? "Hay mucha más demanda que oferta y eso se traduce en un aumento de precios. Además, hay una demanda embolsada de más de 175.000 viviendas", advertía Foro Consultores Inmobiliarios en un análisis de 2024. En su informe del año pasado Asprima ya recordaba que las previsiones del INE pasan por que en los próximos años (entre 2022 y 2037) la población de la Comunidad de Madrid crezca casi un 13% hasta superar los 7,8 millones de habitantes, lo que afectará de lleno a su mercado inmobiliario, tensionándolo aún más.

"Este crecimiento provocará que la comunidad necesite construir viviendas en los próximos 14 años para 573.738 nuevos hogares, pasando el parque de viviendas de las 2.636.988 existentes en diciembre de 2022 hasta las 3.210.726 de diciembre de 2037. Supone construir más de 40.000 viviendas al año, frente a las 17.000 que se construyen en la actualidad", recoge el informe de los promotores. El colectivo es parte implicada, pero no es el único que ha advertido del agujero, un problema que se extiende a otras regiones del país y también ha señalado el Banco de España.

¿Afecta a algo más? Sí. El desajuste entre oferta y demanda, sumado a otros factores como la presión que ejercen los alquileres vacacionales, se deja sentir en varios frentes. Por ejemplo, en la rapidez con la que los pisos encuentran inquilino o comprador o las duras condiciones que se ven obligados a asumir los interesados para no verse expulsados del mercado. Si hay un indicador claro del desequilibrio es sin embargo el precio. Idealista calcula que el m2 cuesta 5.718 € en la capital, un 23,7% más que hace un año. En el caso de los alquileres la subida fue del 11,3%.

Imágenes | Quique Olivar (Unsplash) y Borja Carabante (X)

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Nueva Zelanda está llena de tesoros naturales. Ahora ha decidido cobrar a los turistas extranjeros que quieran verlos

Nueva Zelanda está llena de tesoros naturales. Ahora ha decidido cobrar a los turistas extranjeros que quieran verlos

Mount Cook (Aroaki) es uno de los lugares más emblemáticos de Oceanía, una montaña de algo más de 3.700 m de altitud situada en plenos Alpes neozelandeses y famosa por sus cumbres nevadas. El enclave es fascinante, igual que lo es la playa de Cathedral Cove, Milford Track o el Parque Nacional Tongariro, todos tesoros naturales de Nueva Zelanda. Si los planes de su Gobierno salen adelante en no mucho tiempo los extranjeros deberán rascarse el bolsillo para disfrutarlos.

¿El motivo? Nueva Zelanda quiere cobrarles una tasa.

Amigos sorprendidos. El anuncio lo hicieron el sábado el Primer Ministro del país, Christopher Luxon, y el ministro de Conservación, Tama Potaka: el Gobierno quiere cobrar una tasa extra a los extranjeros que visiten algunos de los espacios protegidos más populares de Nueva Zelanda para que ayuden a conservarlos.

"Los turistas contribuyen a nuestra economía y nadie quiere que eso cambie", reconoce Luxon. "Pero muchas veces he escuchado de amigos extranjeros su sorpresa al poder visitar algunos de los lugares más bellos del mundo gratis".

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Los grandes iconos. "Los lugares que son especiales para los neozelandeses deben estar protegidos, por lo que daremos más apoyo al DOC (Departamento de Conservación) al introducir un cargo para que los visitantes extranjeros accedan a los espacios más concurridos", confirma el primer ministro. Al menos de entrada el Ejecutivo tiene en mente cuatro de los espacios más icónicos del país: Cathedral Cove/Te Wahanganui-a-Hei, Tongarino Crossing, Milford Sound y Aoraki Mount Cook, espacios donde los extranjeros suelen representar el 80% de las visitas.

Una cifra: 20 €. El Gobierno no solo maneja una lista de enclaves, también ha pensado una posible tarifa. En un comunicado publicado este sábado el Gobierno desliza que lo "justo" es que los extranjeros que acuden a esos "lugares especiales" abonen un pago extra de entre 20 y 40 dólares neozelandeses por persona, lo que traducido en euros equivale a una horquilla de entre 10 y 20 euros, más o menos.

"Para el patrimonio natural eso supondrá unos ingresos de hasta 62 millones de dólares al año (casi 32 millones de euros) que se reinvertirán directamente en esas mismas zonas, de modo que podamos seguir invirtiendo en los lugares que apoyan gran parte de nuestro sector turístico", reivindia Potaka. La idea es que el canon lo abonen solo los extranjeros, no los lugareños, que podrán seguir accediendo sin costes. "Es nuestra herencia colectiva y los kiwis no deberían tener que pagar".

¿Se sabe algo más? Sí. El periódico The Guardian desliza que probablemente las tarifas se impongan a partir del año que viene. Otra de las claves a las que está dando vueltas ya el Gobierno es cómo diferenciar a los visitantes extranjeros de los neozelandeses, aunque no parece que eso vaya a suponer un gran desafío.

"Cuando acudes al Museo Auckland Domain, tienes que demostrar que eres de Auckland si quieres un precio diferente", recuerda Potaka. Lo mismo ocurre con el precio diferenciado de las rutas. Los extranjeros pagan un poco más que los locales y hay diferentes formas de demostrarlo, mediante pasaportes, certificados, etc."

Pendientes del turismo. La decisión del Gobierno llega después de que la economía zelandesa entrase en recesión técnica el año pasado, lo que ha llevado al Gobierno a buscar fórmulas para estimular el crecimiento. Con ese telón de fondo, el turismo se ha revelado una vía de ingresos valiosa. Durante los últimos meses el Gobierno ha intensificado su promoción, flexibilizado las normas para la llegada de nómadas digitales y se lo ha puesto más fácil a los visitantes chinos.

A partir de noviembre el país probará un programa de exención de visa para los viajeros con pasaporte chino que viajen desde Australia con una visa australiana válida. "Esto hará que resulte más fácil, barato y rápido para ellos cruzar el mar de Tasmania y visitar nuestras costas", razona la ministra de Inmigración, Erica Stanford. El país cerró 2024 con 3,3 millones de visitantes extranjeros.

¿Hay más cambios? Sí. Nueva Zelanda no solo planea cobrar un impuesto extra los extranjeros. En el mismo comunicado en el que anuncian esa medida Luxon y Potaka adelantan sus planes de modificar la Ley de Conservación para facilitar "una nueva ola de concesiones" en sectores como el turismo o la agricultura.

¿El motivo? El Ejecutivo recuerda que gran parte del territorio es suelo protegido por su valor histórico, cultural y biodiversidad, y aunque ya hay negocios en ese espacio (pastores o pistas de esquí, por ejemplo) no resulta fácil montarlos.

"Para hacerlo se necesita una concesión, y el régimen de concesiones está totalmente roto. A menudo lleva años obtenerlo o renovarlo y deja a las empresas en un limbo burocrático". El Ejecutivo habla de "normas obsoletas" y adelanta su intención de fomentar "más empleo, crecimiento y salarios más altos". El anuncio ya le ha valido las críticas de la organización medioambiental Forest & Bird.

Imágenes | Christian Michel (Flickr) y Bernard Spragg. NZ (Flickr)

En Xataka | El norte de España lleva años quejándose del turismo masivo. Asturias ha descubierto las amargas consecuencias de perderlo

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La noticia Nueva Zelanda está llena de tesoros naturales. Ahora ha decidido cobrar a los turistas extranjeros que quieran verlos fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .

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