Tras semanas de preocupación, el Mediterráneo está muy cerca de la normalidad. La ola de calor amenaza con echarlo todo al traste

Tras semanas de preocupación, el Mediterráneo está muy cerca de la normalidad. La ola de calor amenaza con echarlo todo al traste

Algo ha cambiado de manera brusca en el mar Mediterráneo: su temperatura. Si hace unas semanas el mar que une Europa, África y Asia ardía, ahora la temperatura superficial del mar ha caído en picado hasta valores casi normales, solo ligeramente por encima de lo que podríamos esperar durante estas fechas veraniegas

Unas décimas. Los últimos datos sobre la temperatura superficial en el mar Mediterráneo nos han dado una buena noticia en forma de estabilización. Según los datos del Sistema de Observación y Predicción Costero de las Illes Balears (SOCIB), a día 7 de agosto, la superficie del Mediterráneo está, en promedio, a 26,03º Celsius.

Esto implica una anomalía era de 0,54º Celsius, es decir, el mar está algo más de medio grado más caliente de lo que correspondería en estas fechas. Como contraste, a mediados del mes de junio reportábamos que esta anomalía era de 2,26º.

Del este al oeste. La temperatura del mar ha disminuido en promedio, pero también ha cambiado en su distribución. Hace unas semanas el foco del calor estaba en el Mediterráneo occidental, mientras al este las temperaturas eran cálidas pero más moderadas. Ahora ocurre justo al revés.

Según los datos de SOCIB, la temperatura promedio del oeste del Mediterráneo es de25,01º, lo que implica una anomalía térmica de 0,29º. Mientras tanto, el lado oriental está a 27,06º, 0,81º más de lo que sería normal en esa zona y en estas fechas.

Un mar muy diverso. Los datos nos permiten analizar el cambio en distintas regiones y, quizás el área donde más palpable es este cambio, el Mediterráneo noroeste. Aquí, a comienzos del mes de julio la anomalía térmica rondaba los cuatro grados. Ahora es el área más “normal” del mar, con una anomalía positiva de tan solo 0,17º.

Otro de los focos hace unas semanas estaba en el entorno de las Baleares, especialmente en aguas del Parque Nacional del Archipiélago de Cabrera. En estas áreas, la anomalía térmica el 12 de junio era de 3º y 3,18º respectivamente. Ahora, el entorno del archipiélago balear se encuentra a solo 0,36º por encima del promedio, mientras que las aguas del Archipiélago de Cabrera presentan una anomalía de 0,35º.

¿Qué ha pasado? Junio fue un mes extremadamente cálido en España, pero también fue más caluroso de lo normal en otras áreas. La ausencia de vientos de tramontana y la alta insolación hicieron del Mediterráneo una olla hirviendo, pero el mes de julio fue distinto. La llegada de un tiempo menos tórrido en un mes de julio en el que las tormentas tomaron el protagonismo en la cuenca del Mediterráneo cambió esto.

“Gracias a la dinámica de la circulación atmosférica en las últimas semanas, con el paso de diferentes vaguadas, las aguas superficiales del Mediterráneo ya dibujan un panorama con una variabilidad espacial más normal”, explicaba en redes sociales el el físico, divulgador e investigador en AEMET J.J. Alemán.

Sin echar las campanas al vuelo. El descenso de las temperaturas es una gran noticia: un Mediterráneo demasiado cálido acrecenta el riesgo de tormentas y precipitaciones copiosas como las que vemos en danas y en episodios de “gota fría”. La cuestión ahora es saber si esta estabilización será duradera o si veremos un nuevo repunte térmico en las aguas marinas.

Agosto ha empezado con una ola de calor en España con alcance más allá de la Península. El descanso térmico de junio ha finalizado y no sabemos cómo afectará este cambio a aguas del Mediterráneo. La cuestión es relevante debido a los problemas ambientales y meteorológicos que esto recalentamiento implicaría.

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Imagen | Valentin Perret / ECMWF

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Qué son las constelaciones y por qué los científicos aún siguen aprovechando esta tradición milenaria

Qué son las constelaciones y por qué los científicos aún siguen aprovechando esta tradición milenaria

El ser humano lleva desde la prehistoria mirando al cielo nocturno para guiarse, ya sea buscando el norte para establecer nuestro rumbo, o con el fin de saber cuál es el momento idóneo para la siembra de un cultivo. También hemos buscado a menudo en los astros lo esotérico y lo divino.

Las estrellas nos han ayudado a ubicarnos en el espacio y en el tiempo. Y para orientarnos en la maraña de puntitos brillantes que puebla el cielo nocturno hemos recurrido a menudo a un viejo “truco”: las constelaciones.

Índice de Contenidos (5)

Qué es una constelación

Las constelaciones son grupos de estrellas que se encuentran próximas unas a otras en la bóveda celeste. No así en el universo, las estrellas que comparten una constelación pueden ubicarse a miles de años luz las unas de las otras, es tan solo su posición relativa al campo de visión que tenemos en la Tierra la que importa.

Las constelaciones se fueron creando cuando nuestros antepasados asignaban una forma a estos grupos: ya fuera la forma de una persona o deidad (como en las constelaciones de Andrómeda, Orión o Virgo), un animal (las Osas Mayor y Menor, o las constelaciones de Aries y de Tauro), un objeto (como Erídano, el Horno o el Reloj) u otro ser mitológico (como la Hidra o Draco).

Las constelaciones cambian en función de la época del año y de la región en la que nos ubiquemos: hay constelaciones que solo son visibles en invierno, otras en verano; algunas solo pueden verse desde el hemisferio sur y otras desde el norte. Todo esto debido a la posición relativa de la Tierra respecto al “telón de fondo” del universo y del Sol, que ciega nuestra visión de las estrellas durante el día.

Las constelaciones son por tanto grupos de estrellas en nuestro firmamento y la forma en la que se distribuyen, su posición. Unos grupos que probablemente fueran utilizados desde tiempo antiguo como truco mnemotécnico para distinguir estrellas y, con ellas, identificar épocas del año o para utilizar a modo de brújula con la que orientarnos.

¿Cuántas constelaciones hay?

Para utilizar las constelaciones como herramienta sistemática, los científicos han elaborado una lista “oficial” de constelaciones. Gracias a ello podemos enumerar una cantidad concreta de constelaciones. ¿Cuántas? 88 en total.

¿Y quién lo dice? La institución encargada de designar las constelaciones es la Unión Astronómica Internacional (UAI), responsable de la nomenclatura de otros muchos elementos en el espacio y en la bóveda celeste.

La delimitación de las fronteras celestes en función de las constelaciones tal y como la conocemos hoy fue aprobada por la UAI hace casi un siglo, en 1930. Fue entonces cuando se publicó la propuesta del astrónomo belga Eugène Joseph Delporte, aprobada dos años antes por la Asamblea General del organismo.

Cuál es el origen de las constelaciones

Estas constelaciones nos llegaron a través de la Grecia antigua, pero sabemos que no se originaron ahí sino que tuvieran un origen aún más antiguo, quizás en los Babilonios o en otras civilizaciones del entorno del “creciente fértil” levantino. Sabemos además que este tipo de cartografías surgieron en diversas civilizaciones lejanas entre sí, desde Sudamérica hasta China.

Estas constelaciones nos llegaron a través de la Grecia antigua, pero sabemos que no se originaron ahí sino que tuvieran un origen aún más antiguo, quizás en los Babilonios o en otras civilizaciones del entorno del “creciente fértil” levantino. Sabemos además que este tipo de cartografías surgieron en diversas civilizaciones lejanas entre sí, desde Sudamérica hasta China.

El origen de las “constelaciones modernas” está en dos puntos. El primero, el hecho de que la era de la exploración llevó a los europeos a tener que orientarse en el hemisferio sur, donde algunas de las constelaciones no son visibles, pero donde la referencia de estas puede resultar también de utilidad.

Cómo la ciencia usa las constelaciones

Aunque las constelaciones se basen en la tradición y no en el uso del método científico para ordenar las estrellas, la ciencia hace uso de ellas en determinados contextos. Precisamente esta necesidad de “cubrir huecos” se debe al uso que hacen las constelaciones hoy en día y es a de servir de referencia para la observación de objetos y fenómenos astronómicos.

La bóveda celeste puede dividirse en latitudes y longitudes, con sus grados, minutos y segundos, de la misma manera que hacemos con la superficie del globo terráqueo. Esta forma de dividir el cielo puede resultar útil, pero también es poco intuitiva si no contamos con otras referencias. En la Tierra tenemos ciudades, países y continentes; en el cielo, las constelaciones pueden servirnos de ayuda para localizar intuitivamente un punto concreto en la vastedad del cielo nocturno.

Diferencia entre constelaciones y galaxias

¿No son también las galaxias grupos de estrellas? Las constelaciones se asemejan a las galaxias en el hecho de que ambos términos se refieran a grupos de estrellas, pero más allá de este hecho, las diferencias son inexistentes.

Mientras que las constelaciones representan grupos de estrellas que se encuentran en proximidad desde nuestra perspectiva, las galaxias están formadas por grupos de estrellas que se encuentran ancladas gravitacionalmente entre sí. Las galaxias además están compuestas de muchos otros elementos vinculados de la misma forma, desde nubes de polvo y gas hasta agujeros negros, pasando por planetas y asteroides.

La terminolgía puede resultar confusa por la forma que tenemos de nombrar unos y otros elementos. Por ejemplo, si hablamos de Andrómeda podemos estar refiriéndonos tanto a una constelación como a la galaxia homónima. Esta coincidencia se debe precisamente a que la galaxia fue bautizada con el nombre de la región celeste a donde hay que mirar para encontrarla: la constelación de Andrómeda.

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Imagen | Stellarium Web / NASA

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Qué son las constelaciones y por qué los científicos aún siguen aprovechando esta tradición milenaria

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El ser humano lleva desde la prehistoria mirando al cielo nocturno para guiarse, ya sea buscando el norte para establecer nuestro rumbo, o con el fin de saber cuál es el momento idóneo para la siembra de un cultivo. También hemos buscado a menudo en los astros lo esotérico y lo divino.

Las estrellas nos han ayudado a ubicarnos en el espacio y en el tiempo. Y para orientarnos en la maraña de puntitos brillantes que puebla el cielo nocturno hemos recurrido a menudo a un viejo “truco”: las constelaciones.

Índice de Contenidos (5)

Qué es una constelación

Las constelaciones son grupos de estrellas que se encuentran próximas unas a otras en la bóveda celeste. No así en el universo, las estrellas que comparten una constelación pueden ubicarse a miles de años luz las unas de las otras, es tan solo su posición relativa al campo de visión que tenemos en la Tierra la que importa.

Las constelaciones se fueron creando cuando nuestros antepasados asignaban una forma a estos grupos: ya fuera la forma de una persona o deidad (como en las constelaciones de Andrómeda, Orión o Virgo), un animal (las Osas Mayor y Menor, o las constelaciones de Aries y de Tauro), un objeto (como Erídano, el Horno o el Reloj) u otro ser mitológico (como la Hidra o Draco).

Las constelaciones cambian en función de la época del año y de la región en la que nos ubiquemos: hay constelaciones que solo son visibles en invierno, otras en verano; algunas solo pueden verse desde el hemisferio sur y otras desde el norte. Todo esto debido a la posición relativa de la Tierra respecto al “telón de fondo” del universo y del Sol, que ciega nuestra visión de las estrellas durante el día.

Las constelaciones son por tanto grupos de estrellas en nuestro firmamento y la forma en la que se distribuyen, su posición. Unos grupos que probablemente fueran utilizados desde tiempo antiguo como truco mnemotécnico para distinguir estrellas y, con ellas, identificar épocas del año o para utilizar a modo de brújula con la que orientarnos.

¿Cuántas constelaciones hay?

Para utilizar las constelaciones como herramienta sistemática, los científicos han elaborado una lista “oficial” de constelaciones. Gracias a ello podemos enumerar una cantidad concreta de constelaciones. ¿Cuántas? 88 en total.

¿Y quién lo dice? La institución encargada de designar las constelaciones es la Unión Astronómica Internacional (UAI), responsable de la nomenclatura de otros muchos elementos en el espacio y en la bóveda celeste.

La delimitación de las fronteras celestes en función de las constelaciones tal y como la conocemos hoy fue aprobada por la UAI hace casi un siglo, en 1930. Fue entonces cuando se publicó la propuesta del astrónomo belga Eugène Joseph Delporte, aprobada dos años antes por la Asamblea General del organismo.

Cuál es el origen de las constelaciones

Estas constelaciones nos llegaron a través de la Grecia antigua, pero sabemos que no se originaron ahí sino que tuvieran un origen aún más antiguo, quizás en los Babilonios o en otras civilizaciones del entorno del “creciente fértil” levantino. Sabemos además que este tipo de cartografías surgieron en diversas civilizaciones lejanas entre sí, desde Sudamérica hasta China.

Estas constelaciones nos llegaron a través de la Grecia antigua, pero sabemos que no se originaron ahí sino que tuvieran un origen aún más antiguo, quizás en los Babilonios o en otras civilizaciones del entorno del “creciente fértil” levantino. Sabemos además que este tipo de cartografías surgieron en diversas civilizaciones lejanas entre sí, desde Sudamérica hasta China.

El origen de las “constelaciones modernas” está en dos puntos. El primero, el hecho de que la era de la exploración llevó a los europeos a tener que orientarse en el hemisferio sur, donde algunas de las constelaciones no son visibles, pero donde la referencia de estas puede resultar también de utilidad.

Cómo la ciencia usa las constelaciones

Aunque las constelaciones se basen en la tradición y no en el uso del método científico para ordenar las estrellas, la ciencia hace uso de ellas en determinados contextos. Precisamente esta necesidad de “cubrir huecos” se debe al uso que hacen las constelaciones hoy en día y es a de servir de referencia para la observación de objetos y fenómenos astronómicos.

La bóveda celeste puede dividirse en latitudes y longitudes, con sus grados, minutos y segundos, de la misma manera que hacemos con la superficie del globo terráqueo. Esta forma de dividir el cielo puede resultar útil, pero también es poco intuitiva si no contamos con otras referencias. En la Tierra tenemos ciudades, países y continentes; en el cielo, las constelaciones pueden servirnos de ayuda para localizar intuitivamente un punto concreto en la vastedad del cielo nocturno.

Diferencia entre constelaciones y galaxias

¿No son también las galaxias grupos de estrellas? Las constelaciones se asemejan a las galaxias en el hecho de que ambos términos se refieran a grupos de estrellas, pero más allá de este hecho, las diferencias son inexistentes.

Mientras que las constelaciones representan grupos de estrellas que se encuentran en proximidad desde nuestra perspectiva, las galaxias están formadas por grupos de estrellas que se encuentran ancladas gravitacionalmente entre sí. Las galaxias además están compuestas de muchos otros elementos vinculados de la misma forma, desde nubes de polvo y gas hasta agujeros negros, pasando por planetas y asteroides.

La terminolgía puede resultar confusa por la forma que tenemos de nombrar unos y otros elementos. Por ejemplo, si hablamos de Andrómeda podemos estar refiriéndonos tanto a una constelación como a la galaxia homónima. Esta coincidencia se debe precisamente a que la galaxia fue bautizada con el nombre de la región celeste a donde hay que mirar para encontrarla: la constelación de Andrómeda.

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La patata o el tomate. Acabamos de responder a una pregunta más intrigante que la de si fue antes el huevo o la gallina

La patata o el tomate. Acabamos de responder a una pregunta más intrigante que la de si fue antes el huevo o la gallina

Para quienes no somos expertos en historia gastronómica, resulta difícil hacerse a la idea de cómo sería la cocina medieval europea. Hoy por hoy estos dos vegetales son dos de las piedras angulares de la cocina, estemos en Andalucía o en Helsinki, pero hubo un tiempo en el que los europeos no sabían siquiera de su existencia. Pero la historia de estos dos alimentos va mucho más atrás en el tiempo, a una era anterior incluso a la aparición del ser humano.

El origen de la patata. Ahora, un estudio genético ha conseguido mostrarnos el grado de parentesco entre las plantas que nos dan la patata (Solanum tuberosum) y el tomate (Solanum lycopersicum). El estudio ha señalado que la aparición de la patata se debió al cruce natural entre la tomatera y otra planta denominada Etuberosum.

El análisis ha situado en el tiempo la aparición este cruce: habría ocurrido hace unos nueve millones de años. En lo que respecta al lugar de origen de esta planta el estudio no ha dado ninguna sorpresa ya que esta cruce habría ocurrido en Sudamérica, primer continente donde la patata se convirtió en un cultivo clave.

“Nuestros hallazgos muestran cómo un evento de hibridación entre especies puede detonar la evolución de nuevos rasgos, permitiendo que emerjan aún más especies”, señalaba en una nota de prensa Sanwen Huang, miembro del equipo responsable del estudio. “Al fin hemos resuelto el misterio de dónde proceden las patatas”.

Solanum. El nombre de ambas especies de plantas nos da ya una pista: el cercano parentesco ente estas plantas no se había escapado aún a los expertos que habían clasificado a ambas especies en el género Solanum, el “género tipo” de la familia de las solanáceas (Solanaceae), familia que incluye otras verduras como berenjenas y pimientos, a la par que plantas como la petunia y la datura.

Sin embargo había algo que no terminaba de encajar dentro de esta extensa familia y que llevaba tiempo intrigando a los expertos. Estaba en el parecido entre la planta de la patata y una tercera especie de solanácea del mismo género que las anteriores, Solanum etuberosum. Estas plantas se asemejan en apariencia a la planta de la patata, sin embargo no producen tubérculos en sus raíces, hecho que despistaba a quienes estudiaban esta familia.

Sorpresa en la familia. El nuevo análisis genético explica que la diferencia entre estas plantas radica en el hecho de que, pese a que la planta de la patata es más similar morfológicamente a Etuberosum, es con la planta de tomate que el popular tubérculo está emparentado de manera más próxima.

506 genomas. En su estudio, el equipo analizó 450 genomas extraídos de patatas cultivadas y 56 genomas de especies salvajes de patata. Según destaca el equipo, esta última parte supuso un importante reto debido a la dificultad de obtener muestras de las variantes salvajes de estas plantas.

Los detalles del estudio fueron publicados en un artículo en la revista Cell.

Más que un árbol genealógico. El equipo analizó también algunos genes clave para la formación de los tubérculos en estas plantas, resultado de la combinación de material genético procedente de ambas especies precursoras. Constataron por ejemplo la labor del gen SP6A, el cual actúa como un “interruptor” que indica cuándo comenzar a desarrollar estas estructuras y que procede de las plantas de tomate. También indagaron en el gen IT1, responsable en larte del crecimiento de estos tubérculos, procedente del lado de la planta Etuberosum.

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China está igualando a Occidente en un montón de tecnologías, pero ya le ha superado en algo más crucial: la investigación

China está igualando a Occidente en un montón de tecnologías, pero ya le ha superado en algo más crucial: la investigación

Hace dos años, en primavera de 2023, la editorial Springer Nature anunciaba un esperado sorpasso. China había superado a los Estados Unidos en el Nature Index, un índice creado para medir la contribución a la producción científica de países e instituciones. Ha pasado tiempo de aquello y todo indica que la ciencia china, lejos de aflojar el paso, ha aumentado su distancia respecto a su principal competidora.

Líder en solitario. La última revisión del Nature Index Research Leaders, la “clasificación” basada en el índice elaborado por la editorial responsable de la revista Nature, es una nueva prueba de la consolidación de las instituciones chinas como pieza clave en el modelo global de investigación científica.

Según los responsables del índice, China logró en 2024 un índice de 32.122, un incremento del 17% respecto al año anterior, consolidando una primera posición que logró hace dos años atrás. Desde la empresa que elabora el índice también se destaca que el país asiático cuenta con ocho instituciones entre las 10 más destacadas a nivel mundial.

Evaluando la ciencia global. Tras China y los Estados Unidos, dos países europeos ocupan la tercera y cuarta posición, respectivamente, Alemania y el Reino Unido. Los países asiáticos se consolidan también en el “Top 10” nacional, con cuatro países representados (Además de China, Japón, Corea del Sur y la India), igualando a los cuatro europeos en estas posiciones de cabeza.

La Acadamia de Ciencias China abre la lista de instituciones científicas más destacadas, seguida por la Universidad de Harvard y por la universidad de Ciencia y Tecnología de China. La primera institución española que podemos encontrar en este ranking es el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el CSIC.

Nature Index. Pero, ¿qué es exactamente este índice? El Nature Index es un índice basado en las aportaciones de científicos adscritos a diversas instituciones investigadoras (sean públicas, privadas o empresas). Estas aportaciones se miden a través de artículos publicados en una muestra de diversas revistas científicas de alto impacto.

Más allá del Covid. En 2023 señalábamos que el liderato de la ciencia china debía al trabajo realizado por parte de las instituciones chinas en la lucha contra el Covid, por ejemplo en la identificación y secuenciación del virus algunas de sus variantes. Sin embargo también señalábamos que este adelantamientotambién respondía a una tendencia que ya venía dándose desde antes de la pandemia.

Pasados cinco años de la pandemia, los datos parecen confirmar el peso de esta tendencia ascendente más allá de la situación coyuntural dad por la pandemia. Un ascenso que es exclusivo de este gigante asiático sino que también es compartido por otros países del continente, como Corea del Sur y la India, que vieron aumentar en varios puntos porcentuales (4.1% y 2% respectivamente) su contribución. Este ascenso de hecho permitió que Corea del Sur superara a Canadá, situándose en séptima posición en esta clasificación global de los países con mayor aportación a la ciencia.

Decimotercer lugar. ¿Y qué hay de España? El índice de Nature coloca a España en decimotercer lugar en la clasificación global, sexta entre los países de Europa. La ciencia española se situaría entre la italiana y la neerlandesa, exactamente igual que hace dos años.

El índice en las instituciones españolas. Señalábamos al comienzo que el CSIC lideraba la aportación española a la ciencia mundial. La aportación de esta institución pública ocupa un primer lugar destacado ya que su índice (218) dobla al índice de la segunda institución en el ranking nacional, la Universidad de Barcelona (86), que se encuentra en la posición 245 en el ranking global. La tercera posición a nivel nacional la ostenta el Barcelona Institute of Science and Technology (BIST).

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Acabamos de medir el rayo más largo jamás registrado en la Tierra: 829 kilómetros de espectacular descarga eléctrica

Acabamos de medir el rayo más largo jamás registrado en la Tierra: 829 kilómetros de espectacular descarga eléctrica

Los rayos son enormes descargas eléctricas que en una fracción de segundo recorren la distancia entre las nubes y la superficie de la Tierra, una distancia que puede ser de varios kilómetros. Sin embargo los relámpagos pueden llegar a recorrer distancias un par de órdenes de magnitud superiores. Y este es uno de esos casos.

El rayo más largo. La Organización Meteorológica Mundial ha confirmado la observación del rayo más largo jamás registrado. La descarga eléctrica recorrió una distancia de 829 kilómetros, con un margen de error de unos 8 km. Por ponerlo en perspectiva, esa es, aproximadamente, la distancia que separa en línea recta Barcelona de Sevilla.

Aunque la validación por parte de la oficina meteorológica de las Naciones Unidas llegara este jueves, el evento se produjo hace casi ocho años, en octubre de 2017, en los Estados Unidos.

Las Grandes Llanuras. El rayo con sus ramificaciones alcanzó los cielos de cinco estados del centro y sur de Estados Unidos. El inicio de su “ruta” se dio sobre el este del estado de Texas, y su final estuvo cerca de Kansas City, en Missouri. Su recorrido y ramificaciones lo hicieron pasar también por los estados de Arkansasa, Kansas y Oklahoma.

Las región de las Grandes Llanuras donde se dio el rayo es también conocida como Tornado Alley, el “callejón de los tornados”. Esta zona, señala la OMM, destaca por ser una de las áreas “con mayor actividad de tormentas conocidas como sistemas convectivos de mesoescala”, lo que también la convierte en una zona ideal para la formación de estos “megarrayos”.

Por 61 km. Según explica la OMM, el nuevo récord supera en 61 km el anterior registro. Aquel rayo sucedió también en los Estados Unidos, pero más tarde, en abril de 2020, y alcanzó los 768 km, también con un margen de error de 8 km.

En ambos casos, la detección y medición de estos rayos se realizó a través de un método denominado arco de círculo máximo. Además, la OMM destaca que el rayo de 2017 fue uno de los primeros eventos medidos con la  ayuda del satélite geoestacionario operacional para el estudio del medioambiente de la serie R (GOES-16) de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration).

También explican que este “megarrayo” pasó desapercibido en un primer análisis de la tormenta, y no fue descubierto hasta la revisión de los datos compilados durante el episodio tormentoso. Ahora los detalles del análisis realizado por el equipo de la OMM han sido publicados en un documento de trabajo del Bulletin of the American Meteorological Society.

Mejorando la prevención. El estudio de los rayos va más allá de establecer récords que alimenten nuestra curiosidad sobre estos fenómenos tan violentos. Mejorar nuestras herramientas de estudio y conocer mejor estos eventos es clave para reducir el riesgo que estos implican en varios contextos, desde la aviación hasta los incendios forestales.

“Los rayos, si bien son una fuente de asombro, también constituyen un gran peligro que se cobra numerosas vidas cada año en todo el mundo, lo que convierte a estos fenómenos en una de las prioridades de la iniciativa internacional Alertas Tempranas para Todos”, señalaba en una nota de prensa Celeste Saulo, Secretaria General de la OMM. “Este récord pone de relieve cuestiones de importancia para la seguridad pública respecto a las nubes electrificadas, (...) que pueden tener graves repercusiones en el sector de la aviación, así como provocar incendios forestales”.

Llevando las cuentas. La OMM es la institución encargada de registrar eventos atmosféricos extremos en todo el mundo, archivo que cuenta con otros récords protaginizados por rayos de gran magnitud. Por ejemplo, el rayo de mayor duración registrado duró nada menos que 17 segundos (17,102 ± 0,002 s, concretamente), y se captó en Argentina en junio de 2020. El impacto directo de mayor envergadura se registró en 1975 en Zimbabwe, y costó la vida de 21 personas. Sin embargo el mayor impacto indirecto se produjo en 1994, en Dronka (Egipto), y se saldó con 469 personas fallecidas al causar el incendio de unos depósitos de petróleo.

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Imagen | Pixabay (imagen de archivo)

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Creíamos que nos encontrábamos ante una cosecha “histórica” de aceite. Los agricultores ahora prevén un baño de realidad

Creíamos que nos encontrábamos ante una cosecha "histórica" de aceite. Los agricultores ahora prevén un baño de realidad

El aceite de oliva está pasando por tiempos convulsos. La sequía vivida algunas cosechas atrás puso contra las cuerdas muchos cultivos y disparó los precios de esta piedra angular de nuestra cocina. El año pasado la llegada de las lluvias permitió cierta normalización, sin pasar de unos resultados modestos. Y ahora, la incertidumbre no desaparece.

Como la última, “en el mejor de los casos”. El sector del olivar ha emitido un comunicado para rebajar las expectativas respecto a la siguiente cosecha de aceite. Lo hicieron tras una reunión de miembros de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) en la que representantes del olivar de todas las Comunidades Autónomas pudieron discutir la situación de la presente cosecha.

Los agricultores estiman que la producción de aceite la próxima campaña nos dará entre 1,2 y 1,4 millones de toneladas del producto. Según indica la UPA, estas cifras implicarían una cosecha similar a la última “en el mejor de los casos”.

Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el año pasado se produjeron 855.577 toneladas de aceite de oliva, a las que habría que sumar 112.973 toneladas de aceite de orujo de oliva y 407.400 toneladas de aceituna de mesa. Según las estimaciones más recientes del Ministerio para este año, la producción esperada para este año estaría en 1,415 millones de toneladas de aceite de orujo, más 126.000 toneladas de aceite de orujo de oliva y 533.012 toneladas de aceituna de mesa.

Diferentes comunidades, diferentes impactos. En el ojo de este huracán se encuentran las productoras andaluzas. “La situación actual en la principal comunidad autónoma productora, Andalucía, nos lleva a pensar que la euforia que reinaba entre los grandes operadores del mercado sobre una cosecha histórica se está derrumbando”, señalan en nota de prensa desde la UPA.

Según las estimaciones de la organización, la cosecha andaluza podría dar entre 950.000 y 1.150.000 de toneladas, mientras que la castellano-manchega estaría en torno a las 125.000 toneladas y en Extremadura la producción sería de unas 80.000 toneladas. El resto de CC.AA. Aportarían alrededor de 12.000 toneladas a la cosecha de este año.

Calor, plagas y capacidad productiva. Los datos parecen validar los temores que hace unas semanas ponía en relieve el sector. Según indicaban entonces, eran varios los factores que invitaban a rebajar el optimismo respecto a la cosecha venidera.

El primero de ellos, la meteorología: la llegada prematura del calor al final del mes de mayo implicó un problema para el olivar en plena época de floración. Las condiciones meteorológicas han afectado de forma distinta a distintas regiones olivareras, pero el verano intenso y adelantado podría ser un factor determinante en la cosecha de este año.

A la meteorología hay que añadir la aparición de ciertas plagas, como la de prays (Prays oleae), la también llamada polilla del olivo; o la del algodoncillo (Euphyllura olivina). A esto debe añadirse la vecería del olivar, el hecho de que la planta tiende a no poder producir a pleno rendimiento durante dos años consecutivos.

Esperando a septiembre. Aún es pronto para conocer con fiabilidad la evolución de la cosecha ya que aún queda uno de los puntos clave que el olivar atraviesa a lo largo del año. La primera de estas etapas se da en la primavera y es la floración del olivo, que suele darse entre abril y mayo; la segunda, que aún tenemos por delante, es la maduración del fruto.

Para saber cómo atraviesa el olivar esta etapa, aún tenemos que esperar hasta el mes de septiembre. Por ahora no sabemos qué nos deparará la meteorología a un mes vista, aunque las predicciones de AEMET no invitan al optimismo. Las predicciones a medio plazo indican un mes de agosto más cálido y seco de lo normal, mientras que las previsiones trimestrales también señalan un trimestre agosto-octubre tirando a cálido y seco. Habrá por tanto que esperar a ver la evolución del cultivo.

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Los pantanos españoles se las prometían muy felices al inicio del verano. Ni las tormentas ni el granizo están evitando su vaciado

Los pantanos españoles se las prometían muy felices al inicio del verano. Ni las tormentas ni el granizo están evitando su vaciado

Los expertos nos indican que nos encontramos ante un nuevo cambio en la tendencia meteorológica. Tras una primera mitad de verano extremadamente cálida, la segunda quincena de junio nos dio un respiro a base de una rebaja en las temperaturas y varios episodios tormentosos concentrados en el tercio norte y en la cuenca mediterránea. Ahora este leve respiro tiene los días contados: el calor volverá con fuerza y las precipitaciones se prevén por debajo de lo normal incluso para el verano.

¿Cómo está afectando esto a los embalses?

¿Cómo están nuestros embalses? Los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico señalan un leve descenso en el agua embalsada en los pantanos españoles en la última semana. Los embalses han pasado de estar al 68,4% de su capacidad al 67%.

Una caída es significativa de más de un punto porcentual en una semana es significativa aún teniendo en cuenta que estamos en verano, más si consideramos el hecho de que esta ha sido una semana húmeda en varias zonas de la Península, como el tercio norte, Cataluña o la cuenca del Segura.

La buena noticia es que, pese a este descenso, la reserva hídrica se mantiene por encima de la media en los últimos cinco y diez años, y también por encima de su nivel ahora hace un año.

Distintas tendencias. Esto no quiere decir que las lluvias no se hayan hecho valer en los datos hidrográficos: las cuencas internas de Cataluña y la del Segura han sido las dos únicas que han resistido el tirón esta semana. Las primeras han logrado mantener su nivel de llenado al 77,5%; y la segunda ha visto sus pantanos aumentar en volumen respecto a la semana anterior, pasando de un llenado promedio del 28,7% a un 28,8%.

En contraste, las cuencas internas del País Vasco pasaron de encontrarse al 90,5% de su capacidad al 85,4%. En lo que respecta a las grandes cuencas, todas perdieron agua, pero el descenso fue más marcado en el Ebro, cuyos pantanos pasaron de estar al 77,5% de su capacidad a estar a un 74,4%, por debajo de las cuencas catalanas.

Un agosto complicado. Agosto no parece encaminado a traer una mejora en la situación. Las predicciones mensuales de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) indican que las semanas que tenemos por delante serán más cálidas y más secas de lo que correspondería a las primeras semanas del mes de agosto.

La anomalía en precipitaciones será leve, pero afectará a la mayor parte del país durante las próximas semanas. Respecto a la anomalía en la temperatura esta será más irregular. Si bien podemos esperar una anomalía térmica de entre tres y cinco grados en la mayor parte del país, la semana que viene es posible que el este peninsular llegue a ver temperaturas incluso algo más bajas de lo normal para estas fechas.

En Xataka | La próxima gran sequía es una cuestión de tiempo. Es el que tenemos para solucionar el problema de los sedimentos en embalses

Imagen | Niels Baars

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La noticia Los pantanos españoles se las prometían muy felices al inicio del verano. Ni las tormentas ni el granizo están evitando su vaciado fue publicada originalmente en Xataka por Pablo Martínez-Juarez .

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Los pantanos españoles se las prometían muy felices al inicio del verano. Ni las tormentas ni el granizo están evitando su vaciado

Los pantanos españoles se las prometían muy felices al inicio del verano. Ni las tormentas ni el granizo están evitando su vaciado

Los expertos nos indican que nos encontramos ante un nuevo cambio en la tendencia meteorológica. Tras una primera mitad de verano extremadamente cálida, la segunda quincena de junio nos dio un respiro a base de una rebaja en las temperaturas y varios episodios tormentosos concentrados en el tercio norte y en la cuenca mediterránea. Ahora este leve respiro tiene los días contados: el calor volverá con fuerza y las precipitaciones se prevén por debajo de lo normal incluso para el verano.

¿Cómo está afectando esto a los embalses?

¿Cómo están nuestros embalses? Los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico señalan un leve descenso en el agua embalsada en los pantanos españoles en la última semana. Los embalses han pasado de estar al 68,4% de su capacidad al 67%.

Una caída es significativa de más de un punto porcentual en una semana es significativa aún teniendo en cuenta que estamos en verano, más si consideramos el hecho de que esta ha sido una semana húmeda en varias zonas de la Península, como el tercio norte, Cataluña o la cuenca del Segura.

La buena noticia es que, pese a este descenso, la reserva hídrica se mantiene por encima de la media en los últimos cinco y diez años, y también por encima de su nivel ahora hace un año.

Distintas tendencias. Esto no quiere decir que las lluvias no se hayan hecho valer en los datos hidrográficos: las cuencas internas de Cataluña y la del Segura han sido las dos únicas que han resistido el tirón esta semana. Las primeras han logrado mantener su nivel de llenado al 77,5%; y la segunda ha visto sus pantanos aumentar en volumen respecto a la semana anterior, pasando de un llenado promedio del 28,7% a un 28,8%.

En contraste, las cuencas internas del País Vasco pasaron de encontrarse al 90,5% de su capacidad al 85,4%. En lo que respecta a las grandes cuencas, todas perdieron agua, pero el descenso fue más marcado en el Ebro, cuyos pantanos pasaron de estar al 77,5% de su capacidad a estar a un 74,4%, por debajo de las cuencas catalanas.

Un agosto complicado. Agosto no parece encaminado a traer una mejora en la situación. Las predicciones mensuales de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) indican que las semanas que tenemos por delante serán más cálidas y más secas de lo que correspondería a las primeras semanas del mes de agosto.

La anomalía en precipitaciones será leve, pero afectará a la mayor parte del país durante las próximas semanas. Respecto a la anomalía en la temperatura esta será más irregular. Si bien podemos esperar una anomalía térmica de entre tres y cinco grados en la mayor parte del país, la semana que viene es posible que el este peninsular llegue a ver temperaturas incluso algo más bajas de lo normal para estas fechas.

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Algo extraño está pasando este año en el archipiélago de Svalbard

Algo extraño está pasando este año en el archipiélago de Svalbard

Febrero de este mismo año, 2025, es pleno invierno, pero algunas zonas en el archipiélago de Svalbard no parecen estar al tanto: hielo derretido y brotes verdes asomando entre las rocas llaman la atención de un grupo de científicos que trabajan en estas islas noruegas en pleno círculo polar ártico.

Algo no encaja.

Un febrero demasiado cálido. El equipo de investigadores llamaba recientemente la atención sobre este hecho, y lo hacía a través de un artículo publicado en la revista Nature Communications. En esta pieza se señala que, durante varios días en febrero de 2025, las temperaturas registradas en este área superaron los 0º Celsius, la temperatura de congelación del agua.

Un archipiélago en el ojo del huracán. El aumento de las temperaturas que asociamos al cambio climático no es un fenómeno uniforme: mientras algunas zonas del globo se enfrían, a unos cientos de kilómetros otras se calientan mucho más rápido que la media. Es el caso del archipiélago de Svalbard.

Este conjunto de islas pertenece a Noruega y se ubica en pleno círculo polar ártico. El archipiélago de Svalbard es el lugar donde podemos encontrar el asentamiento civil habitado más septentrional del planeta, Ny-Ålesund.

Del blanco al verde. El excepcional calentamiento en estas islas resultó aparente al equipo más allá de las mediciones captadas por los termómetros. La nieve en el área había retrocedido dejando no solo enormes charcos de agua líquida, también dejando entrever la superficie rocosa de las islas y la vegetación propia de la tundra en verano.

“Estar sobre piscinas de agua en la punta del glaciar sobre tundra verde, desnuda, fue impactante y surrealista”, describía en una nota de prensa James Bradley. “La gruesa capa de nieve que cubría el paisaje se desvaneció en días. El equipo que llevé se sentía como una reliquia de otro clima”.

Lluvia, no nieve. Estos cambios hicieron casi imposible que el equipo desempeñara su trabajo. En primer lugar porque su objetivo era el de recoger muestras de la nieve que se precipitaba en este entorno polar.

En palabras de la investigadora Laura Molares Moncayo, “el objetivo de nuestra campaña de trabajo de campo fue estudiar nieve recién caída. Pero durante un periodo de dos semanas, solo fuimos capaces de recolectar nieve recién caída una vez, ya que la mayor parte de la precipitación caía en forma de lluvia.”

El cambio también implicó dificultades añadidas, entre ellas más riesgos derivados de la actividad. El deshielo dificultaba el tránsito de los vehículos, dificultando el acceso a determinadas áreas, pero también haciendo más complicada la tarea de regresar al campamento ante peligros inesperados, peligros que incluyen, por ejemplo, el encuentro con osos polares.

Retroalimentación. Según destaca el equipo, las implicaciones de estos cambios pueden ser muy relevantes más allá de las dificultades que entrañan para los científicos que trabajan en el entorno. Según el propio equipo, los eventos cálidos como el registrado en febrero pueden afectar a muy diversos sistemas, “desde el ciclo de carbono microbiano hasta la supervivencia de la fauna ártica”.

Por si no fuera poco, estos eventos también pueden generar un bucle: al derretirse el permafrost, suelo que permanece congelado todo el año, se liberan gases de efecto invernadero que agravan a su vez el calentamiento.

En Xataka | Qué es el calentamiento global, cuáles son sus causas y cómo estamos intentando combatirlo

Imagen | Bradley, Molares Moncayo, et al. (2025), Nature Communications

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