Entre la superburbuja y el globo: por qué las grandes tecnológicas están cayendo entre un 10% y un 20%

Entre la superburbuja y el globo: por qué las grandes tecnológicas están cayendo entre un 10% y un 20%

En octubre de 2021 Netflix hizo máximo histórico en bolsa. Sus acciones se cotizaban a 690 dólares. Desde entonces la caída ha sido espectacular, y en el cierre de ayer esas mismas acciones habían caído a 387 dólares. En lo que llevamos de año Netflix ha perdido un 35,19% de su valor, y no es la única. Prácticamente todas las grandes tecnológicas están sufriendo: Amazon ha caído un 15,18%, Microsoft un 11,47%, Apple un 11,20% y Tesla un 22,49%. ¿Qué está pasando? Veamos.

Inflación. En Estados Unidos la inflación está por las nubes —no es que aquí estemos mejor— y los expertos apuntan a esta como una de las grandes razones de que las empresas lo estén pasando mal. En The Motley Fool explicaban cómo ese factor hace que los gastos aumenten, pero es que si las tasas de interés suben para contrarrestar la inflación —y eso tiene su aquel—, eso también reduce las estimaciones de crecimiento de las empresas.

Las tecnológicas, entre las que más sufren. La inflación no afecta igual a unas y otras. El sector energético, por ejemplo, tiende a hacerlo bien en etapas de elevada inflación. Las tecnológicas en cambio lo pasan mal o muy mal: el índice FANG+, que reúne a las 10 tecnológicas más importantes, ha caído un 13,92% en lo que llevamos de año, algo extremadamente raro que solo puede compararse con lo que ocurrió con el confinamiento —del que se recuperaron a lo bestia—.  El NASDAQ ha caído un 12,49% en estas tres semanas y pico, pero si vamos metiendo otras industrias los índices dejan claro que las pérdidas se centran en el sector tech. El S&P lo ha hecho menos, un 8,06% , y el Dow Jones aún menos, un 6,07%. Nuestro IBEX 35 —con poco peso de las tecnológicas— un 3,59%.

Netflix, caída en picado. Probablemente el caso más llamativo de esa caída de las grandes tecnológicas es el de Netflix, que como decíamos ha caído de forma espectacular y está en niveles de abril de 2020. El pasado viernes sus acciones se desplomaron un 22%, pero no solo por la inflación, sino porque los resultados trimestrales mostraron que el número de suscriptores ya no crece tan rápido. No me extraña, sobre todo cuando las alternativas cada vez están más fuertes y cuando el precio de Netflix ya empieza a ser prohibitivo. Vamos, que no todas caen de igual forma, y hay elementos que influyen y precipitan aún más esa caída de valor de las acciones.

¿Súperburbuja...?. El runrún de la burbuja bursátil viene sonando desde hace tiempo —con especial exuberancia de valores tecnológicos—, y hay quien defiende que estamos no ya en una burbuja, sino en una súperburbuja. Jeremy Grantham, un influyente gestor de fondos de inversión, cree que estamos en medio de una de ellas y que esto no acabará bien. Acertó en 2000 y 2008, y ahora nos desea buena suerte a todos porque "la necesitaremos".

¿...o más que burbuja, globo? Otros son menos alarmistas y afirman que esto no es una burbuja, sino más bien un globo. M.G. Siegler, escritor e inversor, habla de "El gran desinflado" de este globo hiperhinchado que de hecho llevamos viendo desde hace meses. Las tecnológicas han perdido valor en los últimas semanas, pero lo han hecho a menudo sin grandes caídas —lo de Netflix sería la excepción a la norma— y para él seguiremos viendo caídas frecuentes del 1, 2 o 3% en los precios de las acciones tecnológicas. "Los mercados estaban sobrecalentados, y ahora se están enfriando. Esto es racional".

Imagen | Cameron Venti

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Entre la superburbuja y el globo: por qué las grandes tecnológicas están cayendo entre un 10% y un 20%

Entre la superburbuja y el globo: por qué las grandes tecnológicas están cayendo entre un 10% y un 20%

En octubre de 2021 Netflix hizo máximo histórico en bolsa. Sus acciones se cotizaban a 690 dólares. Desde entonces la caída ha sido espectacular, y en el cierre de ayer esas mismas acciones habían caído a 387 dólares. En lo que llevamos de año Netflix ha perdido un 35,19% de su valor, y no es la única. Prácticamente todas las grandes tecnológicas están sufriendo: Amazon ha caído un 15,18%, Microsoft un 11,47%, Apple un 11,20% y Tesla un 22,49%. ¿Qué está pasando? Veamos.

Inflación. En Estados Unidos la inflación está por las nubes —no es que aquí estemos mejor— y los expertos apuntan a esta como una de las grandes razones de que las empresas lo estén pasando mal. En The Motley Fool explicaban cómo ese factor hace que los gastos aumenten, pero es que si las tasas de interés suben para contrarrestar la inflación —y eso tiene su aquel—, eso también reduce las estimaciones de crecimiento de las empresas.

Las tecnológicas, entre las que más sufren. La inflación no afecta igual a unas y otras. El sector energético, por ejemplo, tiende a hacerlo bien en etapas de elevada inflación. Las tecnológicas en cambio lo pasan mal o muy mal: el índice FANG+, que reúne a las 10 tecnológicas más importantes, ha caído un 13,92% en lo que llevamos de año, algo extremadamente raro que solo puede compararse con lo que ocurrió con el confinamiento —del que se recuperaron a lo bestia—.  El NASDAQ ha caído un 12,49% en estas tres semanas y pico, pero si vamos metiendo otras industrias los índices dejan claro que las pérdidas se centran en el sector tech. El S&P lo ha hecho menos, un 8,06% , y el Dow Jones aún menos, un 6,07%. Nuestro IBEX 35 —con poco peso de las tecnológicas— un 3,59%.

Netflix, caída en picado. Probablemente el caso más llamativo de esa caída de las grandes tecnológicas es el de Netflix, que como decíamos ha caído de forma espectacular y está en niveles de abril de 2020. El pasado viernes sus acciones se desplomaron un 22%, pero no solo por la inflación, sino porque los resultados trimestrales mostraron que el número de suscriptores ya no crece tan rápido. No me extraña, sobre todo cuando las alternativas cada vez están más fuertes y cuando el precio de Netflix ya empieza a ser prohibitivo. Vamos, que no todas caen de igual forma, y hay elementos que influyen y precipitan aún más esa caída de valor de las acciones.

¿Súperburbuja...?. El runrún de la burbuja bursátil viene sonando desde hace tiempo —con especial exuberancia de valores tecnológicos—, y hay quien defiende que estamos no ya en una burbuja, sino en una súperburbuja. Jeremy Grantham, un influyente gestor de fondos de inversión, cree que estamos en medio de una de ellas y que esto no acabará bien. Acertó en 2000 y 2008, y ahora nos desea buena suerte a todos porque "la necesitaremos".

¿...o más que burbuja, globo? Otros son menos alarmistas y afirman que esto no es una burbuja, sino más bien un globo. M.G. Siegler, escritor e inversor, habla de "El gran desinflado" de este globo hiperhinchado que de hecho llevamos viendo desde hace meses. Las tecnológicas han perdido valor en los últimas semanas, pero lo han hecho a menudo sin grandes caídas —lo de Netflix sería la excepción a la norma— y para él seguiremos viendo caídas frecuentes del 1, 2 o 3% en los precios de las acciones tecnológicas. "Los mercados estaban sobrecalentados, y ahora se están enfriando. Esto es racional".

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En Alemania los medios no quieren que Google mate las cookies. Y están presionando a la Unión Europea para que lo evite

En Alemania los medios no quieren que Google mate las cookies. Y están presionando a la Unión Europea para que lo evite

Google ve un futuro sin cookies. Uno en el que su nueva tecnología, FLoC, se imponga como forma de agregar información sobre los usuarios de cara a enviarles publicidad. En Alemania no están de acuerdo, y varios grupos editoriales están moviendo ficha.

De hecho, Axel Springer se ha unido a cientos de grupos editoriales, de publicidad y medios que están intentando apelar a Margrethe Vestager, máxima responsable de la Comisión Europea, para que impida que Google mate las cookies.

Un estudio estima que sin las cookies habrá pérdidas de hasta el 70% para los medios

El objetivo de Google es de el de dejar de ofrecer soporte para cookies en Chrome el año que viene. Según los grupos editoriales en Alemania, eso impediría a estas empresas de medios analizar las preferencias de los usuarios cuando navegan online por sus contenidos, un elemento clave que les permite generar beneficios con publicidad más adaptada a esos usuarios.

Para diichas empresas la medida de Google dañará esos negocios y permitirá al gigante tecnológica recolectar grandes cantidades de datos que no afectarán a su actual negocio de búsquedas con publicidad.

En el documento conjunto de las empresas de medios se pedía que "Google debe respetar la relación entre los grupos demedios y los usuarios sin interferir". Un estudio del organismo británico que estudia la competencia ene ste mercado estimó que los grupos de medios podrían sufrir pérdidas de ingresos de hasta el 70%.

Para Google "otras muchas plataformas y navegadores han dejado ya de soportar cookies de terceros, pero Google es la única en hacerlo de forma abierta y consultando con cuerpos técnicos de estándares, reguladores y la industria, además de proponer nuevas alternativas y tecnologías".

Vía | FT

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Bezos y Zuckerberg acaban de perder miles de millones: por qué las megafortunas van y (sobre todo) vienen

Bezos y Zuckerberg acaban de perder miles de millones: por qué las megafortunas van y (sobre todo) vienen

Los números rojos asolan por doquier. Los mercados bursátiles están pasando una mala racha estos días —las criptodivisas también—, y las empresas pierden miles de millones en capitalización bursátil, pero quienes también pierden fortunas son los multimillonarios, esos que nos fascinan en particular aunque detestemos a los millonarios en general.

Lo hacen, eso sí, de forma efímera. Jeff Bezos perdió 20.000 millones de dólares —el arroz ayuda a entender esas fortunas mareantes— durante este fin de semana negro para la cotización de Amazon, y otros líderes de tecnológicas sufrieron pérdidas enormes. Ninguno de ellos parece demasiado preocupado, y con razón. Esas fortunas van y vienen con una velocidad pasmosa, y una cosa es segura en casi todos los casos: a la larga, todos ellos ganan (mucho). Todos acaban siendo aún más ricos.

Cuando la riqueza se mide en acciones

Bezos no estuvo solo en esas pérdidas multimillonarias de sus fortunas personales. Lo mismo ocurrió en el caso de Mark Zuckerberg, que perdió 10.400 millones de dólares por la caída de Amazon, o Changpeng Zhao, que vio cómo la caída de Binance le provocaba unas pérdidas de 17.700 millones de dólares.

Fang1

Las 10 tecnológicas más importantes del mundo, agrupadas en el índice FANG+, dejan atrás en crecimiento a índices como el NASDAQ100 o a un mucho más modesto S&P500.

Elon Musk perdió de hecho más que todos ellos: su fortuna cayó un 9% esta semana pasada, y su riqueza disminuyó en 25.100 millones de dólares. ¿Sabéis por qué ni él ni ninguno de sus colegas multimillonarios probablemente han pestañeado ante la noticia?

Pues porque es más que probable que muy pronto se recuperen de esas pérdidas. Es una vieja historia. Elon Musk perdió 27.000 millones de dólares en marzo de 2021. Bezos también perdió 13.500 millones en julio de ese mismo año tras la caída de las acciones por unos resultados trimestrales algo decepcionantes.

Qué demonios: Mark Zuckerberg perdió 10.000 millones en marzo de 2018, tras el escándalo de Cambridge Analytica, y dio igual: Facebook resurgió con fuerza. Las acciones entonces estaban a unos 170 dólares. Hoy superan los 300, y eso que están en horas teóricamente bajas.

Esa es la clave de cómo esos multimillonarios no se ven afectados por estos movimientos: sus fortunas se basan en sus participaciones en las empresas que crearon o en las que invirtieron. En el caso de las tecnológicas esas acciones se han disparado de forma notable en los últimos años, y a pesar de las grandes sacudidas del mercado —como la pandemia de COVID-19 y el confinamiento de marzo de 2020— el peso de esos gigantes es cada vez mayor.

Lo contábamos hace ahora casi dos años: el índice S&P500, que agrupa a las 500 empresas más importantes de Estados Unidos, cayó casi un 34% con la crisis provocada por la pandemia y se colocó en 2.584 puntos. En apenas dos meses subió un 31% y recuperó casi su nivel máximo pre-pandemia. ¿Sabéis en cuanto está ahora? En 4.397 puntos, y de nuevo estamos en horas bajas en los mercados bursátiles internacionales.

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Ese pico de principios de 2020 marca la crisis por la pandemia. Al índice FANG+ en particular (y a las tecnológicas en general) no le ha ido nada mal desde entonces.

El índice FANG+ que agrupa a las grandes tecnológicas (Facebook, Apple, Amazon, Netflix, Google, Microsoft, Alibaba, Baidu, NVIDIA y Tesla) va ma´s allá. Cayó en picado con la pandemia (2.656 puntos) y ahora mismo, en un momento bastante malo en comparación con las semanas más recientes, está en casi 6.600 puntos.

Todo ello deja bastante claro que estas fortunas personales tan ligadas al mundo bursátil sufren esos mismos vaivenes, pero al menos en el caso de las grandes tecnológicas está claro que perder un día 25.000 millones de dólares no suele importar cuando unos meses las acciones han vuelto a revalorizarse de forma notable y convierten ese dato casi en anecdótico.

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Boeing invierte 450 millones de dólares en Wisk. Su apuesta es clara: los aerotaxis son el futuro

Boeing invierte 450 millones de dólares en Wisk. Su apuesta es clara: los aerotaxis son el futuro

El "coche volador" de 100 millones de dólares de Larry Page que vimos en 2017 nunca acabó de despegar. Sin embargo aquella empresa, llamada Kitty Hawk, acabaría siendo la semilla de otra creada en 2019 y llamada Wisk Aero. Dicha startup se formó además con un socio importante: Boeing.

Wisk Aero tiene como objetivo desarrollar aerotaxis autónomos, y Boeing acaba de invertir otros 450 millones de dólares en la empresa. La startup espera tener un taxi aéreo operativo en los próximos cinco años. Uno que volará un montón, por cierto.

Una visión que tardará (al menos) cinco años en cumplirse

Según los responsables de Wisk, con esta inversión podrán ampliar de forma notable su plantilla de 350 personas y acelerar la puesta en marcha de un servicio de taxis aéreos autónomos. El objetivo es tenerla lista en cinco años, y que su flota de taxis ofrezca 14 millones de vuelos anuales en cerca de 20 países en todo el mundo con emisiones cero.

Eso, claro, si las autoridades reguladoras dan el visto bueno. En Estados Unidos la FAA no ha validado ninguna aeronave eléctrica de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL), mientras que en Europa no se espera tener un marco regulatorio hasta al menos 2023.

En el viejo continente hay proyectos ya en marcha que se probarán en España, con proyectos de empresas como Uber o la startup Lilium como protagonistas. La inversión de Boeing es singular, sobre todo teniendo en cuenta que se rumoreaba que otro esfuerzo propio llamado Boeing NeXT estaba pasando por problemas.

Lo que parece claro es que Boeing confía en el futuro de aeronaves como Cora, la primera desarrollada por Wisk y que es un curioso híbrido entre un drone, un helicóptero y un avión. 

Más información | Wisk

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Starlink se ha caído sobre nuestras cabezas: cómo un satélite de Musk terminó desintegrándose en España

Starlink se ha caído sobre nuestras cabezas: cómo un satélite de Musk terminó desintegrándose en España

A las 11 de la noche Paula creyó ver un meteorito cruzando nuestros cielos. Capturó un vídeo con su móvil y lo compartió minutos después en su cuenta de Twitter.  Otros muchos usuarios respondieron confirmando el fenómeno, que realmente no era un meteorito como tal.

Se trataba en realidad de un satélite Starlink que se desintegraba al reentrar en la atmósfera. Eso provocó que se convirtiese en una llamativa bola de fuego que cruzó toda España y que aparentemente acabó cayendo en el mar Cantábrico. Aun cayendo en tierra, la posibilidad de que acabe cayendo sobre alguna persona es mínima.

¿Es un pájaro? ¿Es un avión? No, es un satélite de Starlink

Así lo contaba José María Madiedo (@jmmadiedo), doctor en astrofísica y química y que trabaja en el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC). Los sensores de la Red SWEMN (Southwestern Europe Meteor Network, Red de Bólidos y Meteoros del Suroeste de Europa) le permitieron capturar cómo el satélite Starlink de SpaceX se entraba en la atmósfera terrestre.

¿Alguien más lo ha visto?

¡Acabo de ver un #Meteorito !

23:00 horas. #España pic.twitter.com/5NfWaqGerR

— ~Paula~ (@IIpaulaII) January 23, 2022

Lo hacía efectivamente a las 11 de la noche, hora peninsular española: el satélite de 260 kg de peso reentraba a unos 27.000 km/h. Se convertía en una bola de fuego que se creó a unos 100 km de altura a la altura del norte de Marruecos y continuó su viaje hacia el noroeste cruzando la Península Ibérica para acabar cayendo aparentemente en el Mar Cantábrico.

Madiedo explicaba cómo el satélite fue fragmentándose, lo que provocó que los que pudieron observar el fenómeno vieran cómo aparecían varias bolas de fuego avanzando en paralelo al volverse incandescentes esos fragmentos.

El satélite se había lanzado en enero de 2021 en la misión Transporter-1, y no fue el único que reentró en la atmósfera durante el día de ayer: otros tres satélites de aquella misión cayeron en distintas partes del planeta. En Aerospace mantienen una base de datos con las reentradas de todo tipo de satélites, y ese listado se puede ver cómo probablemente el satélite que se vio en los cielos de España es el Starlink-2200 (ID 47414).

¿"METEORITO" EN ESPAÑA? 🇪🇸☄️

Esta noche, justamente a las 23:00 hora local, se ha visto un satélite desintegrándose en la atmósfera sobre la península.

No fue un meteoro o "#meteorito", sino el satélite Starlink-2200 lanzado en enero de 2021.pic.twitter.com/QWc8oGg04V

— Frontera Espacial (@FronteraSpacial) January 23, 2022

Por qué se caen estos satélites y por qué el peligro de que nos caigan encima es mínimo

Resulta en parte sorprendente que un satélite lanzado hace tan solo un año acabe reentrando tan pronto en la atmósfera terrestre, pero en el caso de los satélites de la red Starlink la frecuencia de esas reentradas parece hasta cierto punto razonable.

Eso se debe a que según un estudio de Jonathan McDowell, astrónomo del Harvard Smithsonian Center for Astrophysics, la tasa de fallo durante su ciclo de vida es del 2,5%. Este experto indicaba que no es una tasa excepcional, pero dado el número de satélites de la red de Starlink —ya hay más de 2.000 en órbita— eso hace que la frecuencia de fallos aumente.

Como explicaba Madiedo, los satélites que finalizan su vida útil acaban perdiendo altura muy lentamente y caen en la atmósfera. Al hacerlo esos satélites se desintegran en su mayor parte: "el rozamiento con la atmósfera llega a ser tan brusco que el material se vuelve incandescente y empieza a vaporizarse, a fragmentarse a y a descomponerse".

Uno podría pensar que un satélite de 260 kg podría plantear un peligro al caer sobre la Tierra, pero como destaca Madiedo, "el peligro es mínimo". Buena parte se destruye en la atmósfera, comentaba, "y el resto suele llegar al suelo en forma de fragmentos pequeños".

BÓLIDO #SPMN230122 REGISTRADO HOY SOBRE #LLEIDA, #PallarsSobirà. Así lo registró Carlos Alcaraz @Astrocorbera2 desde Corbera de Llobregat, #Barcelona. Penetró a unos 37 km/s y se desintegró a unos 65 km de altitud. Pasa a nuestro listado actualizado: https://t.co/CRfB0fblVv🤩 pic.twitter.com/aJf66infKA

— Red de Investigación Bólidos y Meteoritos (SPMN) (@RedSpmn) January 23, 2022

De hecho, destacaba, "desde que empezó la carrera espacial, solamente hay un caso verificado de una persona que fue golpeada por un fragmento de satélite". Se trata de Lottie Williams, que en 1997 paseaba por un parque de Tulsa, en Oklahoma, y fue golpeada en su hombro por un objeto que cayó del cielo y que resultó ser un fragmento de un cohete Delta II que sirvió para colocar en órbita un satélite de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en 1996.

Lo que es probable es, como comentábamos, que este tipo de reentradas se conviertan "en algo habitual". La enorme cantidad de satélites de Starlink hará que probablemente estos eventos aumenten de frecuencia. Con esa de fallo además se pueden activar reentradas que podrían ser consideradas como forzosas. Como explicaba Madiedo, "si es necesario se le puede ordenar al satélite que modifique su órbita para que se produzca la reentrada.

De hecho, es lo deseable para evitar que se acumule más basura espacial". Es lo que por ejemplo ocurre con los cohetes para lanzar los satélites: están programados para reentrar en la atmósfera de forma controlada.

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El cerco al minado de bitcoin se intensifica: Rusia y la Unión Europa ya se plantean prohibirlo

El cerco al minado de bitcoin se intensifica: Rusia y la Unión Europa ya se plantean prohibirlo

Qué bonito era todo para los mineros de bitcoin. Uno se compraba unos cuantos miles de máquinas, las ponía a trabajar en algún país —con energía gratis o muy barata, ojo— y listo. El invento funcionó hasta que los gobiernos se dieron cuenta de que los mineros gastaban un porrón de energía, y varios fueron los que prohibieron dicha actividad. El ejemplo más gordo lo tenemos en China, que durante años fue el Valhalla de los mineros. EL gigante asiático acabó prohibiendo esa actividad, lo que provocó que los mineros acabaran mudándose a otros países.

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China ha pasado del todo a la nada en minería de bitcoin. Ahora Estados Unidos ha cogido el timón, con Kazajistán y Rusia a la zaga. Fuente: University of Cambridge.

Rusia. El banco central ruso ha propuesto prohibir la minería de criptomonedas de golpe y porrazo. Según este organismo, la minería compromete los objetivos medioambientales y amplifica los efectos negativos de la difusión de las criptodivisas. También hace difícil evitar donaciones de los ciudadanos a organismos "indeseables" como medios que critican al gobierno, aunque algunos de esos organismos confiesan que esas donaciones son prácticamente insignificantes. Rusia es el tercer país más importante del mundo en cuanto a minería de bitcoin, pero la cosa no acaba ahí. Ni mucho menos.

Kazajistán. Muchos de los mineros chinos acabaron instalándose en Kazajistán: está cerquita (tiene frontera con China) y ofrecía energía muy barata. O la ofrecía, porque el gobierno decidió subir los precios. Eso provocó revueltas e incluso cortes de internet a nivel nacional. Y si no hay internet, no hay minería, algo que provocó un impacto importante en los criptomercados. El segundo país en relevancia en minería de bitcoin recuperó su actividad, pero la red eléctrica kazaja ha tenido problemas para mantener la fuerte demanda, y algunos mineros parecen estar contemplando un nuevo traslado.

Europa. No es que el viejo continente destaque en este ámbito, pero sí tiene dos países protagonistas: Alemania tiene un 4,48% del hashrate mundial según la Universidad de Cambridge, e Irlanda tiene un 4,68% (España representa tan solo un 0,05% del hasharte global). Aún así el organismo europeo ESMA ha propuesto que se prohíba la minería y se deje de impulsar el mecanismo Proof of Work (PoW) y que en todo caso la industria apuesta por el mecanismo Proof of Stake (PoS) que será la base de Ethereum 2.0. Algunos países han prohibido ya esa minería: Kosovo lo hizo recientemente, de nuevo tras ver cómo su demanda energética se disparaba.

Y mientras, las criptos cayendo a plomo. Todos esos movimientos pueden haber tenido algo que ver en la reciente caída de bitcoin, ether y otras muchas criptomonedas, que han bajado entre un 7 y un 8% en las últimas horas. La mala semana en Wall Street —el Nasdaq ha caído casi un 5%— puede haber sido también una de las razones de esos movimientos, aparentemente dirigidos a evitar mayores pérdidas.

¿Colega, y ahora dónde mino? Este cerco a los mineros hace imposible predecir hacia dónde se moverá ese segmento los próximos meses. Estados Unidos lidera ahora esas operaciones, pero hace unos días sus congresistas anunciaron un comité para estudiar el impacto de esa minería en el medioambiente. Teniendo en cuenta que el algoritmo de bitcoin hace cada vez más difícil minar esta criptodivisa (el próximo halving llegará en 2024), los recursos energéticos consumidos harán cada vez más polémica esta actividad. Eso sí: teóricamente el valor subirá y compensará a los mineros, como ha ocurrido hasta ahora.

Imagen: Marko Ahtisaari/Flickr

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Google prepara nuevas gafas de realidad aumentada: Project Iris es su apuesta para competir con la ambición de Apple y Meta

Google prepara nuevas gafas de realidad aumentada: Project Iris es su apuesta para competir con la ambición de Apple y Meta

Tíos tirándose en paracaídas y retransmitiéndolo todo con un invento raro en sus ojos. Aquello era Google Glass, un producto que nos mostraba el potencial de la realidad aumentada y que produjo repugnancia y fascinación. Luego llegaría también Daydream (en la imagen), su apuesta en el ámbito de la realidad virtual.

El proyecto acabó casi en el olvido, restringido al mundo empresarial, pero hace semanas llegaban los rumores de una vuelta al ruedo de Google. Ahora hay más indicios: Google tiene en marcha Project Iris, que tiene como objetivo desarrollar unas nuevas gafas de realidad aumentada que teóricamente competirán con los esfuerzos de Apple y Meta en este ámbito.

Las grandes quieren que todos usemos gafas

Meta, antes conocida como Facebook, quiere apostarlo (casi) todo al metaverso. Apple no lo dice, pero están también en ello. Microsoft parece un poco más tímida aquí pero tiene sus (carísimas) HoloLens y margen de maniobra. ¿Dónde está Google?

Pues preparando la jugada. Lo demuestra el descubrimiento de Project Iris, una iniciativa ultrasecreta y no confirmada oficialmente que tiene como objetivo el desarrollo de unas gafas de realidad aumentada y mixta que vaya más allá de lo que ofrecen por ejemplo dispositivos como los de Snap o Magic Leap.

Fuentes cercanas al proyecto han revelado en The Verge cómo esas gafas tienen actualmente el aspecto de unas gafas de esquí, y cuentan con una serie de cámaras que permiten superponer gráficos generados por ordenador a esa captura del mundo real.

Las gafas no necesitan estar conectadas a un PC o a una fuente de alimentación externa, y en ese sentido parecen tener un formato similar al que por ejemplo tienen las Oculus Quest 2.

Como en ese caso, el modelo de Google contará con su propio procesador —veremos si los Google Tensor llegan a estos dispositivos—, así como una batería y otros elementos que no obstante podrían no trabajar solos: se habla de que las limitaciones de potencia podrían hacer necesario que parte del trabajo gráfico lo realicen servidores que "emitan" esos gráficos superpuestos a través de una conexión de internet.

Parece poco probable que la empresa use como nombre 'Google Glass' para este producto, ya que sus dispositivos con este nombre siguen en activo como producto empresarial. Lo curioso es que Google vuelva a la batalla tras abandonar por ejemplo sus ambiciones en el mundo de la realidad virtual con Daydream.

Captura De Pantalla 2022 01 21 A Las 11 00 11

La tecnología de gafas conectadas de North podría tener un papel relevante en el Project Iris.

Al frente de dicha iniciativa está Clay Bavor, amigo personal de Sundar Pichai —al que reporta directamente— y que lleva años trabajando en este ámbito: fue uno de los líderes del desarrollo de Google CardBoard y de Daydream.

No solo eso: Bavor es también responsable del prometedor proyecto Starline, de una nueva división que trabaja en la tecnología de cadena de bloques y en una incubadora de proyectos interna llamada Area 120.

Lo que parece claro es que Google lleva tiempo reforzando su apuesta en este ámbito. En verano de 2021 se hizo con North, una empresa canadiense especializada en gafas conectadas. El propio Pichai indicó a sus inversores en octubre que la realidad aumentada era "una área importante de inversión para nosotros".

Se espera que Project Iris cristalice en unas gafas de realidad aumentada en 2024, pero puede que esa fecha acabe siendo demasiado optimista. Lo que parece claro es que todas las grandes quieren que en unos años usemos gafas, las necesitemos o no.

Vía | The Verge

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Twitter comienza a ofrecer NFTs: por ahora para fotos de perfil y solo para suscriptores de Twitter Blue

Twitter comienza a ofrecer NFTs: por ahora para fotos de perfil y solo para suscriptores de Twitter Blue

El pasado mes de marzo Jack Dorsey, ex-CEO de Twitter, vendía el primer tuit de la historia como un NFT. Esa apuesta por los tokens no fungibles se volvía a validar en septiembre, cuando la red social anunciaba que comenzaría a ofrecerlos nativamente.

Esa promesa se ha cumplido: Twitter permite ahora autenticar fotos de perfil como NFTs. La opción está solo disponible para suscriptores del servicio Twitter Blue, y muestra esas imágenes con un hexágono con esquinas redondeadas.

Mi foto de perfil es un NFT autenticado, la tuya no

Aunque muchos propietarios de NFT ya mostraban ese tipo de imágenes digitales en sus fotos de perfil, la nueva característica de Twitter Blue mostrará ahora un icono que indica que el NFT ha sido autenticado y que la persona propietaria de esa cuenta es también propietaria oficial de ese activo digital.

gm!

You asked (a lot), so we made it. Now rolling out in Labs: NFT Profile Pictures on iOS pic.twitter.com/HFyspS4cQW

— Twitter Blue (@TwitterBlue) January 20, 2022

La foto de perfil, que se mostrará con un hexágono de esquinas redondeadas, será visible para el resto de los usuarios con ese formato, creando así esa distinción entre unos y otros.

Captura De Pantalla 2022 01 21 A Las 9 12 30

La opción está "bajo desarrollo activo", y no está claro aún si acabará lanzándose masivamente a todo tipo de usuarios.

El servicio Twitter Blue se lanzó en junio de 2021 y por ahora está solo disponible en EE.UU., Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Tiene un coste de 2,99 dólares (de Estados Unidos) al mes, y ofrece otras mejoras sobre el servicio convencional.

Vía | Engadget

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“Si no me pagas, no juego más”: por qué para algunos el play-to-earn es el futuro de los videojuegos

Alexis Onahian cofundador de Reddit, lo tiene claro. Para él en cinco años "el 90% de la gente no jugará a un videojuego a menos que se valore adecuadamente ese tiempo". Su predicción es una que hace temblar los cimientos del mundo del gaming, y según él se hará realidad en los próximos cinco años.

Este emprendedor cree firmemente en el modelo "Play-to-Earn", un paradigma en el que muchos jugadores ya no jugarán por el placer de jugar: jugarán por dinero, y más concretamente por criptomonedas. Es otra de las muchas revoluciones del mundo cripto, y una que tiene unos efectos colaterales importantes.

Gaming 3.0: qué es el modelo Play-to-Earn

El verano pasado ya hablábamos de 'Axie Infinity', todo un referente en esta nueva forma de entender el mundo de los videojuegos. La evolución de este jugoso segmento ha sido singular. Hasta no hace mucho imperaba lo que podríamos calificar como el Gaming 1.0: los jugadores jugaban por jugar, por el puro placer de disfrutar.

Luego llegó el Gaming 2.0: el fenómeno de los juegos Freemium. Los jugadores podían descargar y jugar a un juego de forma totalmente gratuita, pero si querían disfrutar de todas las opciones del juego —nuevas armas, ropa, objetos— o avanzar más rápidamente tenían que pagar por ello —que viva el 'pay to win'—  y comprar elementos en ese juego. Fortnite es un buen ejemplo de esas mecánicas.

Ese es el modelo imperante hasta ahora. Ha logrado que los juegos móviles por ejemplo logren ingresos espectaculares, y se han convertido en un absoluto éxito en aquellos videojuegos que logran triunfar. Y sin embargo, hay quien cree que ese modelo tiene los días contados.

Lo que llegará a continuación será algo así como el Gaming 3.0: el fenómeno Play-to-Earn. Un modelo según el cual los jugadores pueden ganar dinero en forma de criptomonedas o también tokens y NFTs cuando juegan. No solo no tendrán que pagar por jugar: las empresas les pagarán por hacerlo. Es lo que pasará en los próximos cinco años según Alexis Ohanian, cofundador de Reddit.

Este emprendedor afirmaba en un reciente episodio del podcast "The Room Where it Happens" que eso de pagar por jugar será en muchos casos un anacronismo:

"Dentro de cinco años realmente valorarás tu tiempo como es debido. En lugar de servir de cosecha para los anuncios, o de ser desplumado y gastar [montones de] dólares para comprar estúpidos martillos que no tienes, estarás jugando algún juego equivalente en la cadena que será igual de divertido, pero realmente ganarás valor y serás el que coseche [ingresos]".

Bienvenidos a la criptoeconomía de la atención

¿Cómo es eso posible? ¿Cómo ganan entonces dinero las empresas? La forma más fácil de entenderlo es con el ejemplo antes mencionado. En 'Axie Infinity' los jugadores crían a sus pequeñas mascotas —que son NFTs, como los célebres criptogatitos— y hacen que luchen con otros personajes: se puede ganar dinero al alimentarles y criarles o a través de ganar esas batallas con otras mascotas.

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Valoración de AXS en dólares. Fuente: CoinMarketCap.

El truco está en que cada una de esas mascotas cuesta mucho dinero. El juego es gratuito y efectivamente puedes ganar dinero, pero la barrera de entrada es alta. El modelo funciona: el token de este particular metaverso de Axie, llamado AXS, creció de forma espectacular el otoño pasado, y aunque en los últimos meses su valor ha descendido a la mitad de aquellos máximos, los analistas creen que volverá a crecer de forma notable.

El modelo Play-to-Earn tiene otras diferencias importantes con el modelo actual. Imagina que inviertes cientos de horas jugando a un videojuego como Fortnite: habrás acabado invirtiendo dinero para equipar tu personaje con ropa, nuevas armas o nuevas capacidades. Todo estupendo hasta que te das cuenta de que si el juego se abandona o desaparece, toda esa colección de objetos y capacidades se perderá para siempre: no es transferible.

El jugador está a merced de lo que decidan las desarrolladoras y distribuidoras.

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Enséñame la pasta.

Con el modelo Play-to-Earn los juegos ponen al jugador en el centro de su motor económico (o mejor dicho, criptoeconómico). Los jugadores son propietarios de esos activos digitales —como los NFTs— y pueden cambiarlos por dinero, por otros NFTs o coleccionarlos y esperar que con el tiempo suban de valor —aunque obviamente también puedan bajar de valor o quedar a cero—.

Hay otras ventajas teóricas: en juegos basados en la cadena de bloques hay una descentralización que debería hacer que incluso los jugadores puedan acabar teniendo poder de decisión a la hora de perfilar el futuro de esos videojuegos. Al final se trata de un modelo en el que la distribución de los ingresos está teóricamente mucho más repartida. El juego te premia por tu tiempo, por la atención que le dediques, y eso tiene implicaciones interesantes.

Activision Blizzard sold for $70b today and the community is going to see $0 from this

Play-to-earn couldn't come sooner.

— GREG ISENBERG (@gregisenberg) January 18, 2022

Greg Isenberg, analista y consejero en Reddit —es anfitrión del podcast en el que entrevistaron a Ohanian—, explicaba por ejemplo cómo el reciente acuerdo multimillonario entre Microsoft y Activision Blizzard había hecho que los 70.000 millones de dólares simplemente pasasen de las manos de una a la otra sin que los usuarios hubieran visto beneficio alguno.

People who play games are rewarded. Constantly.

P2E is a job. I play games to not work.

This is such a disappointing future.

— John Dietrich (@ampyourgrowth) January 18, 2022

Para él eso era injusto, porque al fin y al cabo Activision Blizzard no estaría donde está sin los usuarios —Microsoft tampoco, lógicamente—. En ese discurso hay una réplica importante que hacía un usuario de Twitter: "la gente que juega a videojuegos es recompensada. Constantemente. P2E [Play-to-Earn] es un trabajo. Juego a videojuegos para no trabajar. Qué futuro tan decepcionante es ese".

Su argumento era válido y desde luego plantea un futuro en el que jugar podría acabar convirtiéndose en un trabajo: ya no jugarías por el mero hecho de disfrutar, sino persiguiendo un objetivo económico, como sucede con el trabajo. Será interesante ver dónde acaba todo esto, pero desde luego el modelo Play-to-Earn parece ser una alternativa plausible si las criptomonedas, los blockchains y todo lo "cripto" acaba cuajando en este y otros segmentos.

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La noticia "Si no me pagas, no juego más": por qué para algunos el play-to-earn es el futuro de los videojuegos fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .

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