Un gurú de la productividad se fue a visitar Disneyland. Y allí encontró los secretos de la productividad silenciosa

Un gurú de la productividad se fue a visitar Disneyland. Y allí encontró los secretos de la productividad silenciosa

Hace poco, Cal Newport estuvo en Disneyland. Newport es uno de los grandes gurús de la productividad, y su tesis más extendida es el del poder de la concentración de la profunda. Su ojo analítico le permitió, cola va cola viene, sacar algunas lecciones interesantes sobre productividad incluso en mitad de un parque temático.

En primer lugar, describe la experiencia de las atracciones como "hiperrealidad": mundos que son impresionantes y artificiales al mismo tiempo, diseñados para ofrecer una versión purificada y segura de la aventura real.

Disney ha perfeccionado esa creación de experiencias artificiales, y también la productividad a través del diseño de sistemas que eliminan la fricción cognitiva. Algo de lo que ya hablamos en el pasado.

Cada detalle del parque está pensado para que el visitante no tenga que tomar demasiadas decisiones y pueda concentrar su energía mental en disfrutar.

Algunos ejemplos:

  • Los carteles están colocados justo donde se necesitan.
  • Las colas serpentean de forma que sea más difícil estimar su longitud real.
  • Los empleados anticipan las preguntas que suelen hacer los visitantes.
  • Los horarios de espectáculos están diseñados para distribuir multitudes sin que notes la manipulación.
  • Hasta los contenedores de basura están estratégicamente ubicados para que nunca tengas que cargar con restos.

Es un gran ejemplo acumulado de la filosofía de no entender la productividad como hacer más cosas, sino de eliminar todo aquello que no importa para hacer bien lo que sí importa.

Y algo más profundo: Newport conecta esta experiencia comparándola con lo que ocurre cuando usamos nuestro móvil. Instagram, X o TikTok nos ofrecen versiones diluidas de experiencias reales:

  • El morbo de viajar sin viajar.
  • La indignación sin consecuencias.
  • El entretenimiento sin esfuerzo.

Piratas del Caribe en 6 pulgadas.

La diferencia es que Disney diseña para nuestro bienestar como visitante (y potencialmente para que queramos volver o para que tengamos más fácil gastar allí). Las redes sociales diseñan para nuestra adicción como producto. Disney quiere que te vayas contento tras un par de días, las redes sociales quieren que no te vayas nunca.

Y esa es la lección que podemos aplicar: de la misma forma que Disney diseña experiencias que minimizan la carga cognitiva de su visitante, nosotros podemos diseñar nuestros días para minimizar las decisiones triviales. Automatizar lo rutinario, sistematizar lo repetitivo, eliminar lo que distrae.

El mantra de crear un entorno donde podamos concentrarnos en lo que genera el valor, y no simplemente trabajar más horas.

En Xataka | 99 consejos no solicitados sobre productividad

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Hay algo que no estamos haciendo lo suficiente y deberíamos por nuestra propia seguridad: eliminar cuentas antiguas

Hay algo que no estamos haciendo lo suficiente y deberíamos por nuestra propia seguridad: eliminar cuentas antiguas

El otro día, por un comentario de mi jefa sobre un correo que le llegó, me dio por mirar el llavero en el que almaceno todas mis contraseñas. Quería ver cuántos inicios de sesión tenía almacenados. Resulta que son 891.

Ochocientos-noventa-y-uno.

Es imposible que use ni el 10% de esos servicios. Es más, seguramente una mayoría corresponda a experimentos de una tarde, registros impulsivos para una descarga puntual o cuentas creadas para probar algo que olvidé al cuarto de hora. Mi historial digital es un cementerio de intenciones abandonadas.

No soy una excepción: la mayoría acumulamos cuentas como quien acumula cajas en el trastero. "Algún día lo necesitaré", pensé seguramente. "Qué pereza borrar la cuenta ahora", asumí interiormente con toda probabilidad. Y el desorden crece.

El problema es que, a diferencia de las cajas del trastero, estas cuentas siguen vivas. Siguen recibiendo actualizaciones de política de privacidad, cambios de términos del servicio, migraciones de bases de datos. Y lo más importante: siguen siendo vectores de riesgo. Y ni siquiera solemos hacer algo tan saludable como cambiar contraseñas de vez en cuando.

Cada cuenta abandonada es una puerta trasera que hemos olvidado cerrar. Cuando LinkedIn sufre una brecha de seguridad, no solo afecta a quien usa la plataforma día sí día también. También compromete a quien se registró en 2012, lo usó tres días y jamás volvió.

Esos datos siguen ahí, inertes pero vulnerables, esperando su turno en el próximo "hemos sido hackeados" que llegue al correo.

La psicología tras esta acumulación es predecible. Crear una cuenta suele ser gratis e inmediato. Eliminarla requiere esfuerzo, navegar por menús deliberadamente complejos, confirmaciones múltiples. Las empresas han optimizado el registro y enmarronado la salida, los dark patternsmandan. Es lógico: cada cuenta abandonada sigue siendo un dígito en su base de datos, una métrica de la que presumir ante inversores.

La solución pasa por cambiar nuestros hábitos digitales. Igual que hay quien practica de "si no he usado una prenda en un año, me deshago de ella", deberíamos aplicar auditorías periódicas a nuestras cuentas digitales. Una limpieza trimestral de servicios no utilizados, como quien baja en chándal a arreglar su trastero.

Suena tedioso, pero es menos tedioso que lidiar con las consecuencias de un robo de identidad digital, justo a lo que nos exponemos si dejamos demasiadas puertas sin cerrar. Sobre todo si tenemos la mala costumbre de repetir contraseñas.

Nuestra huella digital debería ser un reflejo de quiénes somos. No de quiénes experimentamos ser durante diez minutos en 2016.

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En Xataka | Hay usuarios que pasan de las passwords. Y acuden al "olvidé mi contraseña" para generarlas una y otra vez

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Alibaba está creciendo a lo bruto. Lo llamativo es que lo está haciendo de la forma opuesta a Amazon

Alibaba está creciendo a lo bruto. Lo llamativo es que lo está haciendo de la forma opuesta a Amazon

Alibaba acaba de presentar sus resultados del ejercicio fiscal 2025 con un salto del 77% en beneficios netos, hasta los 18.000 millones de dólares. Pero lo más llamativo no son esas buenas cifras, sino la estrategia que hay detrás.

Por qué es importante. Mientras Amazon lleva años enfocándose en rentabilidad y eficiencia operativa, Alibaba está haciendo exactamente lo contrario: priorizando crecimiento agresivo por encima de márgenes, especialmente en mercados internacionales.

En cifras. Los números del gigante chino reflejan esta apuesta:

  • Ingresos de 140.000 millones de dólares (996.300 millones de yuanes).
  • El comercio internacional creció un 29%, hasta 18.500 millones de dólares.
  • AliExpress opera ya en más de 200 mercados.
  • El negocio cloud subió un 11%, con productos de IA creciendo a triple dígito durante siete trimestres consecutivos.

El contraste. Ambas empresas viven en 2025, pero pasan por líneas temporales distintas:

  • Amazon está en fase de optimización: exprime al máximo AWS, ajusta Prime y recorta costes operativos para maximizar cada dólar de beneficio.
  • Alibaba actúa como una empresa en crecimiento: invierte a lo bruto en infraestructura global, abre centros de datos en el sudeste asiático y quema caja para ganar cuota.

La diferencia de estrategias refleja momentos diferentes:

  • Amazon domina mercados maduros donde debe defender posiciones.
  • Alibaba ve oportunidades de expansión, especialmente en Asia, Oriente Medio y mercados emergentes donde aún puede fijar ventajas competitivas.

Por hacer un símil más tecnológico: es un equivalente a las posiciones de Apple y OpenAI. Uno protege un legado actuando a menudo a la defensiva. El otro tiene demasiado que ganar. Y eso explica las diferencias entre el proceder de ambas.

Los resultados muestran que la apuesta está funcionando:

  1. Lazada se acerca a la rentabilidad por primera vez.
  2. AliExpress consolida su posición global.
  3. Y el negocio cloud se convierte en el segundo motor de crecimiento.

Incluso negocios secundarios como los mapas de Gaode han conseguido la rentabilidad. De momento, trimestral.

En detalle. Hay algo más profundo en estas estrategias opuestas: Amazon centraliza, Alibaba descentraliza. Donde Amazon estandariza la experiencia global desde Seattle, Alibaba localiza cada mercado con plataformas específicas:

  • AliExpress para consumidores globales.
  • Trendyol para Turquía.
  • Lazada para el sudeste asiático.

Cada una con su identidad, moneda local y peculiaridades culturales.

Esta estrategia multiplataforma está funcionando. Los resultados demuestran que no existe un modelo único de comercio electrónico: cada mercado necesita su propia plataforma, adaptada a costumbres locales y comportamientos de compra específicos.

Alibaba tampoco se limita a vender productos. Está exportando cultura china: livestreams de compras, festivales como el Singles Day, experiencias gamificadas. Cuando Pop Mart hace un livestream desde sus oficinas y atrae 240.000 espectadores comprando figuras coleccionables, estamos viendo la evolución del comercio hacia algo cultural, casi antropológico.

Sí, pero. Alibaba también está aumentando la presión sobre competidores chinos (y en el mercado chino) con una nueva ronda de cupones descuento de 7.000 millones de dólares en cupones para los próximos 12 meses.

Es una señal de que la guerra de precios en China se recrudece.

En perspectiva. Alibaba está apostando por timing: cree que el momento actual justifica priorizar posicionamiento sobre márgenes. Con la IA poniendo patas arriba el sector tecnológico y una lista de mercados emergentes aún por conquistar, el momento para alcanzar la hegemonía mundial puede ser ahora o nunca.

La pregunta es si esta estrategia de crecimiento a toda costa será sostenible cuando los mercados maduren. Hemos visto demasiados ejemplos que respondieron "no": WeWork, Groupon o Moviepass, por dar unos pocos.

En Xataka | China vive una fiebre loquísima de inversión en IA y una vieja conocida no quiere quedarse atrás: Alibaba

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La nueva estrella de la IA es Alexandr Wang: Zuckerberg le ha dado las llaves del futuro a un niño prodigio del 97

La nueva estrella de la IA es Alexandr Wang: Zuckerberg le ha dado las llaves del futuro a un niño prodigio del 97

Está el ecosistema del talento de élite en IA como un hormiguero bajo la lluvia por los 100 kilazos que está desembolsando Zuckerberg (en algún caso incluso más) para poder llevarse a Meta a no solo científicos de IA de muy alto nivel, sino al tipo de gente que es capaz de mover la aguja que más importa: la de la capitalización bursátil de la empresa entera.

En esas, seguramente no está haciendo todo el ruido que merece la persona en cuyas manos ha terminado el poder real de Meta. Es quien resolvió el problema más mundano y decisivo: cómo alimentarla.

Alexandr Wang, de 28 años, no creó ChatGPT ni Gemini, pero sí construyó una infraestructura fundamental para hacer posible propuestas así. Y ahora Zuckerberg ha apostado 14.300 millones de dólares a que este –insultantemente– joven es la pieza que necesitaba para ganar la carrera de la superinteligencia.

Hijo de científicos destacados en Nuevo México, Wang es el fundador de Scale AI, una empresa que hace el trabajo sucio, el que nadie ve pero todos necesitan: etiquetar y preparar los datos que entrenan a los modelos de IA más avanzados del mundo. No es glamuroso, pero sí es indispensable.

Como él mismo ha explicado, "la IA se reduce a tres pilares: cómputo, datos y algoritmos. El cómputo lo impulsa gente como NVIDIA, los avances algorítmicos vienen de grandes laboratorios como OpenAI, y los datos los alimenta Scale".

Su gran acierto fue entender algo que en 2025 parece obvio pero que hace unos años apenas lo era: que el cuello de botella de la IA no va solo de algoritmos o de potencia de cálculo, sino de datos de calidad, algo que ya contamos en Xataka en... ¡2019!

Y Wang, en lugar de perseguir una aplicación viral de la IA, se puso a vender palas en plena fiebre del oro.

Y resulta que todo el mundo necesitaba palas.

El lunes, Zuckerberg envió un memo interno que suena más a declaración de guerra que a simple reorganización. Y es justo reconocer que cuando Zuckerberg se pone en modo visionario, suele acertar. Hace nueve años lo clavó.

Wang es un genio técnico, pero solo explica una parte de su meteórico ascenso pese a su juventud. Lo menos evidente es esa comprensión precoz de dónde está el valor real. Cuando investigadores mucho más experimentados que él se centraban en competir creando mejores algoritmos, él se dio cuenta de que el futuro sería de quien controlase los datos.

"Puedes tener los mejores algoritmos del mundo, pero si no tienes datos de calidad, no tienes nada", dijo Wang. Scale AI se convirtió en el proveedor de datos para OpenAI, Google, Microsoft y, por supuesto, Meta. Básicamente, se colocó en el centro de la cadena de suministro de la IA moderna. Algo que ha valido más de 14.000 millones.

Su filosofía empresarial es también pura madurez y equilibrio, no siempre presentes en emprendedores under 30 (ejem). Sigue manteniendo el control personal sobre cada contratación. También sobre cada entrega de datos a sus clientes. "La calidad es fractal, los estándares altos se filtran por toda la organización", ha dicho.

También es cierto que si Scale AI se encontrase en concurso de acreedores, diríamos de él que no supo delegar. Como el escenario es muy distinto, elogiamos su implicación.

Es, en cualquier caso, obsesivo hasta el extremo, pero en los aspectos concretos correctos y no con todo el ancho de una organización. "Si realmente te excedes en algo, si vas a 10 millas por hora de más y constantemente vas más allá, entonces mejorarás más rápido que cualquier otro", dijo. Pisa el acelerador para no levantar el pie de ahí.

Meta necesitaba a Wang porque su estrategia anterior no ha terminado de funcionar:

  • Llama 4 ha sido una decepción en un mercado en el que una decepción es lapidaria.
  • Once de los catorce investigadores originales del equipo de Llama se han marchado de Meta. Varios de ellos se han ido a Mistral.
  • Zuckerberg se ha dado cuenta de que está perdiendo una carrera que realmente quiere ganar.

Y su solución ha sido comprar el ecosistema de datos más valioso del mundo y darle las llaves a su creador.

La reorganización de Meta bajo el paraguas de 'Meta Superintelligence Labs' es mucho más que cosmética. Es una admisión tácita de que la IA no puede ser un departamento más dentro de Meta. Tiene que ser Meta. Y ha puesto a un veinteañero sin pedigrí académico tradicional incluso por encima de científicos con décadas de experiencia, como todo un Yann LeCun.

Es una apuesta total: que en el mundo de la superinteligencia, importa más entender cómo funciona el negocio de la IA que cómo funcionan los algoritmos.

Wang lleva años vendiendo palas mientras otros cavan. Ahora Zuckerberg le ha dado el mapa del tesoro.

En Xataka | Si en 2020 nos hubieran preguntado qué tecnológica sería más atractiva en 2025 no hubiéramos dicho 'Meta'. Pero aquí estamos

Imagen destacada | Scale AI

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La nueva estrella de la IA es Alexandr Wang: Zuckerberg le ha dado las llaves del futuro a un niño prodigio del 97

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Está el ecosistema del talento de élite en IA como un hormiguero bajo la lluvia por los 100 kilazos que está desembolsando Zuckerberg (en algún caso incluso más) para poder llevarse a Meta a no solo científicos de IA de muy alto nivel, sino al tipo de gente que es capaz de mover la aguja que más importa: la de la capitalización bursátil de la empresa entera.

En esas, seguramente no está haciendo todo el ruido que merece la persona en cuyas manos ha terminado el poder real de Meta. Es quien resolvió el problema más mundano y decisivo: cómo alimentarla.

Alexandr Wang, de 28 años, no creó ChatGPT ni Gemini, pero sí construyó una infraestructura fundamental para hacer posible propuestas así. Y ahora Zuckerberg ha apostado 14.300 millones de dólares a que este –insultantemente– joven es la pieza que necesitaba para ganar la carrera de la superinteligencia.

Hijo de científicos destacados en Nuevo México, Wang es el fundador de Scale AI, una empresa que hace el trabajo sucio, el que nadie ve pero todos necesitan: etiquetar y preparar los datos que entrenan a los modelos de IA más avanzados del mundo. No es glamuroso, pero sí es indispensable.

Como él mismo ha explicado, "la IA se reduce a tres pilares: cómputo, datos y algoritmos. El cómputo lo impulsa gente como NVIDIA, los avances algorítmicos vienen de grandes laboratorios como OpenAI, y los datos los alimenta Scale".

Su gran acierto fue entender algo que en 2025 parece obvio pero que hace unos años apenas lo era: que el cuello de botella de la IA no va solo de algoritmos o de potencia de cálculo, sino de datos de calidad, algo que ya contamos en Xataka en... ¡2019!

Y Wang, en lugar de perseguir una aplicación viral de la IA, se puso a vender palas en plena fiebre del oro.

Y resulta que todo el mundo necesitaba palas.

El lunes, Zuckerberg envió un memo interno que suena más a declaración de guerra que a simple reorganización. Y es justo reconocer que cuando Zuckerberg se pone en modo visionario, suele acertar. Hace nueve años lo clavó.

Wang es un genio técnico, pero solo explica una parte de su meteórico ascenso pese a su juventud. Lo menos evidente es esa comprensión precoz de dónde está el valor real. Cuando investigadores mucho más experimentados que él se centraban en competir creando mejores algoritmos, él se dio cuenta de que el futuro sería de quien controlase los datos.

"Puedes tener los mejores algoritmos del mundo, pero si no tienes datos de calidad, no tienes nada", dijo Wang. Scale AI se convirtió en el proveedor de datos para OpenAI, Google, Microsoft y, por supuesto, Meta. Básicamente, se colocó en el centro de la cadena de suministro de la IA moderna. Algo que ha valido más de 14.000 millones.

Su filosofía empresarial es también pura madurez y equilibrio, no siempre presentes en emprendedores under 30 (ejem). Sigue manteniendo el control personal sobre cada contratación. También sobre cada entrega de datos a sus clientes. "La calidad es fractal, los estándares altos se filtran por toda la organización", ha dicho.

También es cierto que si Scale AI se encontrase en concurso de acreedores, diríamos de él que no supo delegar. Como el escenario es muy distinto, elogiamos su implicación.

Es, en cualquier caso, obsesivo hasta el extremo, pero en los aspectos concretos correctos y no con todo el ancho de una organización. "Si realmente te excedes en algo, si vas a 10 millas por hora de más y constantemente vas más allá, entonces mejorarás más rápido que cualquier otro", dijo. Pisa el acelerador para no levantar el pie de ahí.

Meta necesitaba a Wang porque su estrategia anterior no ha terminado de funcionar:

  • Llama 4 ha sido una decepción en un mercado en el que una decepción es lapidaria.
  • Once de los catorce investigadores originales del equipo de Llama se han marchado de Meta. Varios de ellos se han ido a Mistral.
  • Zuckerberg se ha dado cuenta de que está perdiendo una carrera que realmente quiere ganar.

Y su solución ha sido comprar el ecosistema de datos más valioso del mundo y darle las llaves a su creador.

La reorganización de Meta bajo el paraguas de 'Meta Superintelligence Labs' es mucho más que cosmética. Es una admisión tácita de que la IA no puede ser un departamento más dentro de Meta. Tiene que ser Meta. Y ha puesto a un veinteañero sin pedigrí académico tradicional incluso por encima de científicos con décadas de experiencia, como todo un Yann LeCun.

Es una apuesta total: que en el mundo de la superinteligencia, importa más entender cómo funciona el negocio de la IA que cómo funcionan los algoritmos.

Wang lleva años vendiendo palas mientras otros cavan. Ahora Zuckerberg le ha dado el mapa del tesoro.

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Está el ecosistema del talento de élite en IA como un hormiguero bajo la lluvia por los 100 kilazos que está desembolsando Zuckerberg (en algún caso incluso más) para poder llevarse a Meta a no solo científicos de IA de muy alto nivel, sino al tipo de gente que es capaz de mover la aguja que más importa: la de la capitalización bursátil de la empresa entera.

En esas, seguramente no está haciendo todo el ruido que merece la persona en cuyas manos ha terminado el poder real de Meta. Es quien resolvió el problema más mundano y decisivo: cómo alimentarla.

Alexandr Wang, de 28 años, no creó ChatGPT ni Gemini, pero sí construyó una infraestructura fundamental para hacer posible propuestas así. Y ahora Zuckerberg ha apostado 14.300 millones de dólares a que este –insultantemente– joven es la pieza que necesitaba para ganar la carrera de la superinteligencia.

Hijo de científicos destacados en Nuevo México, Wang es el fundador de Scale AI, una empresa que hace el trabajo sucio, el que nadie ve pero todos necesitan: etiquetar y preparar los datos que entrenan a los modelos de IA más avanzados del mundo. No es glamuroso, pero sí es indispensable.

Como él mismo ha explicado, "la IA se reduce a tres pilares: cómputo, datos y algoritmos. El cómputo lo impulsa gente como NVIDIA, los avances algorítmicos vienen de grandes laboratorios como OpenAI, y los datos los alimenta Scale".

Su gran acierto fue entender algo que en 2025 parece obvio pero que hace unos años apenas lo era: que el cuello de botella de la IA no va solo de algoritmos o de potencia de cálculo, sino de datos de calidad, algo que ya contamos en Xataka en... ¡2019!

Y Wang, en lugar de perseguir una aplicación viral de la IA, se puso a vender palas en plena fiebre del oro.

Y resulta que todo el mundo necesitaba palas.

El lunes, Zuckerberg envió un memo interno que suena más a declaración de guerra que a simple reorganización. Y es justo reconocer que cuando Zuckerberg se pone en modo visionario, suele acertar. Hace nueve años lo clavó.

Wang es un genio técnico, pero solo explica una parte de su meteórico ascenso pese a su juventud. Lo menos evidente es esa comprensión precoz de dónde está el valor real. Cuando investigadores mucho más experimentados que él se centraban en competir creando mejores algoritmos, él se dio cuenta de que el futuro sería de quien controlase los datos.

"Puedes tener los mejores algoritmos del mundo, pero si no tienes datos de calidad, no tienes nada", dijo Wang. Scale AI se convirtió en el proveedor de datos para OpenAI, Google, Microsoft y, por supuesto, Meta. Básicamente, se colocó en el centro de la cadena de suministro de la IA moderna. Algo que ha valido más de 14.000 millones.

Su filosofía empresarial es también pura madurez y equilibrio, no siempre presentes en emprendedores under 30 (ejem). Sigue manteniendo el control personal sobre cada contratación. También sobre cada entrega de datos a sus clientes. "La calidad es fractal, los estándares altos se filtran por toda la organización", ha dicho.

También es cierto que si Scale AI se encontrase en concurso de acreedores, diríamos de él que no supo delegar. Como el escenario es muy distinto, elogiamos su implicación.

Es, en cualquier caso, obsesivo hasta el extremo, pero en los aspectos concretos correctos y no con todo el ancho de una organización. "Si realmente te excedes en algo, si vas a 10 millas por hora de más y constantemente vas más allá, entonces mejorarás más rápido que cualquier otro", dijo. Pisa el acelerador para no levantar el pie de ahí.

Meta necesitaba a Wang porque su estrategia anterior no ha terminado de funcionar:

  • Llama 4 ha sido una decepción en un mercado en el que una decepción es lapidaria.
  • Once de los catorce investigadores originales del equipo de Llama se han marchado de Meta. Varios de ellos se han ido a Mistral.
  • Zuckerberg se ha dado cuenta de que está perdiendo una carrera que realmente quiere ganar.

Y su solución ha sido comprar el ecosistema de datos más valioso del mundo y darle las llaves a su creador.

La reorganización de Meta bajo el paraguas de 'Meta Superintelligence Labs' es mucho más que cosmética. Es una admisión tácita de que la IA no puede ser un departamento más dentro de Meta. Tiene que ser Meta. Y ha puesto a un veinteañero sin pedigrí académico tradicional incluso por encima de científicos con décadas de experiencia, como todo un Yann LeCun.

Es una apuesta total: que en el mundo de la superinteligencia, importa más entender cómo funciona el negocio de la IA que cómo funcionan los algoritmos.

Wang lleva años vendiendo palas mientras otros cavan. Ahora Zuckerberg le ha dado el mapa del tesoro.

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Algo está pasando en Meta: ninguna otra gran tecnológica está teniendo un 2025 bursátil tan bueno como ella

Algo está pasando en Meta: ninguna otra gran tecnológica está teniendo un 2025 bursátil tan bueno como ella

Meta acaba de conseguir algo inaudito: destronar a NVIDIA como la gran tecnológica más exitosa del año en bolsa. Sigue lejos en capitalización bursátil, pero crece por encima de ella en lo que llevamos de año. Su +22% supera al resto de grandes tecnológicas, también a Microsoft, y confirma el excelente momento bursátil de Meta en los últimos tiempos.

Por qué es importante. Hace menos de dos años, Wall Street estaba castigando duramente a Meta por su obsesión con el Metaverso, algo que se desvaneció a la misma velocidad a la que se propagaba ChatGPT: el futuro en realidad pasaba por ahí. Su gasto en Reality Labs tampoco ayudaba.

Hoy está premiando su transformación hacia la IA práctica.

Crecimiento Bursatil Big Tech 2025

En detalle. El cambio de rumbo comenzó en 2023, con lo que Zuckerberg denominó "el año de la eficiencia". Despidió a 21.000 empleados, recortó costes y reorientó la narrativa de la empresa. El mercado ha comprendido el mensaje.

Ahora Meta está ejecutando una estrategia de IA que combina lo mejor de tres mundos:

  1. Productos de consumo masivo. Ray-Ban Meta, Llama, Meta AI.
  2. Infraestructura empresarial.
  3. Captación de talento.

En estas últimas semanas hemos entendido la magnitud del punto 3 con el fichaje de investigadores punteros de OpenAI, incluyendo a creadores de o1 y o3.

También sabemos que planea conseguir 29.000 millones de dólares para invertir en centros de datos.

Entre líneas. Los inversores han captado algo que parecía poco probable: Meta ha logrado que sus ingresos publicitarios tradicionales sigan creciendo mientras en paralelo construye su futuro en IA. Su gasto en I+D llegará este año a los 65.000 millones de dólares, pero sus márgenes siguen expandiéndose.

Meta está demostrando que es posible reinventarse sin echar a perder el negocio principal. Mientras tanto, Google lucha como puede contra la llegada de ChatGPT y Apple sigue buscando su sitio en la carrera de la IA.

  • Meta tiene definida su identidad: ser la empresa que democratiza la IA con un LLM potente pero de código abierto (con matices)...
  • ...y hacer una incursión en wearables que parecía inocente pero está siendo tremendamente exitosa.

Y ahora qué. El próximo catalizador será comprobar cómo evoluciona su negocio de gafas inteligentes. Y el de asistentes de IA. Sobre todo, hasta qué punto cambian el negocio.

Meta, ante todo, está demostrando lo que no se daba por sentado para todas las grandes tecnológicas: capacidad de supervivencia en la transición hacia la IA. Y eso le está valiendo el reconocimiento en el parqué.

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En Xataka | Las Xiaomi AI Glasses son mucho más que las Ray-Ban Meta porque no son solo un producto. Son una plataforma

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China ha ganado la guerra de los datos sin necesidad de robar ninguno. Se los hemos regalado nosotros

China ha ganado la guerra de los datos sin necesidad de robar ninguno. Se los hemos regalado nosotros

Pese a los cadáveres que se le suelen intentar atribuir en ese sentido, al menos mucho más desproporcionadamente que al otro lado del Pacífico, China no ha necesitado robar secretos datos ni secretos tecnológicos de Occidente.

Se los hemos entregado nosotros mismos en bandeja de plata.

Por qué es importante. Hay varios casos que sueltos no significan gran cosa pero unidos forman un puzzle. Por ejemplo, Apple y su inversión acumulada de 55.000 millones de dólares en China para "formarla" en fabricación avanzada.

O ByteDance acumulando miles de millones de horas de vídeo etiquetado –y occidental– para entrenar el algoritmo de recomendación más sofisticado que conocemos. Y ahora Apple puede repetir el patrón con la IA.

El contexto. La narrativa dominante señala al espionaje industrial chino como causa de su auge tecnológico. No es tan sencillo: las empresas occidentales han sido las mayores facilitadoras de transferencia tecnológica en la historia moderna, y lo hicieron voluntariamente.

La promesa a cambio: márgenes. En el corto plazo.

La panorámica. Apple fue una de las grandes responsables del cambio de China, que pasó de fabricante low cost a superpotencia de la fabricación en apenas dos décadas.

ByteDance ha convertido los datos de comportamiento occidental –horas y horas decidiendo qué nos gusta y qué no a base de scroll– en supremacía algorítmica desde hace un lustro. Tesla aceleró el ecosistema chino de vehículos eléctricos y ahora se le ha vuelto en contra. DJI dominó los drones civiles procesando mapas 3D occidentales.

  • El patrón se repite: Occidente entrega conocimiento, China lo absorbe y lo empieza a superar.

Terry Gou, fundador de Foxconn, entendió que era mejor sacrificar márgenes inmediatos a cambio de amarrar a una empresa como Apple para conseguir formación gratuita por parte de ingenieros estadounidenses.

Entre líneas. China aplicó lo que podríamos llamar "caballo de Troya inverso". En lugar de infiltrarse, atrajo a las empresas occidentales para que acudieran de forma voluntaria.

El de Apple es un caso paradigmático: durante años creyó que era ella quien estaba conquistando a China, pero la realidad vista con perspectiva es que ha sido China quien ha conquistado a Apple. Ejemplos:

  • Las cesiones progresivas de soberanía. Apple ha ido aceptando restricciones de contenido o almacenamiento obligatorio en servidores locales, algo que llevó muchas manos a muchas cabezas en su momento solo para que la UE acabara exigiendo algo muy similar.
  • Dependencia logística sin vuelta atrás. No hay plan B, salir de China sería un movimiento lento, costoso, que requeriría de muchos años y muchos dólares.
  • La transferencia masiva de conocimiento. Las mencionadas formaciones a millones de trabajadores chinos, las inversiones de más de 7.000 millones en equipamiento propio para fábricas ajenos. China ha absorbido ese know-how.

Sí, pero. Apple generó gracias a esto una empresa de 3 billones de dólares. En el año 2000 estaba en torno a los 4.000 millones. Miles de veces menos. Ese crecimiento no hubiese podido ocurrir invirtiendo en otro lugar. Tesla habría tardado mucho más en dominar el coche eléctrico sin la capacidad industrial china.

El problema es el mencionado: no hay plan B. A medio plazo no puede haberlo. Sin China, Apple no puede gestionar su complejísima logística, sus millones de componentes diarios. Tampoco acceder a ingenieros que los dominen.

Y ahora... Apple está trabajando junto a Alibaba para llevar Apple Intelligence a China por imperativo legal. Está siendo más complicado de lo que parecía. Y ByteDance preferiría cerrar TikTok en Estados Unidos antes que vender su valioso algoritmo.

  • El patrón se repite aquí también: las empresas occidentales buscan acceder al mercado chino entregando su tecnología más valiosa.

La amenaza. China está dominando cada vez más la adopción masiva de la IA con modelos fundamentalmente de código abierto. Tencent ya ha integrado DeepSeek en WeChat para sus más de mil millones de usuarios.

En China, la IA no es una aplicación por separado, sino que se integra en lo que ya es muy utilizado. Posiblemente la próxima generación de agentes inteligentes repetirá el patrón de Apple y Foxconn. Pero en el ámbito del software.

  • China no está ganando la carrera de los datos espiando a Occidente. La está ganando por haber abierto la puerta para que Occidente le enseñara todo lo que necesitaba saber a cambio de mayores beneficios trimestrales.

Hoy el alumno se ha hecho maestro y es quien pone las normas.

En Xataka | Para Apple, el precio de sus iPhone era sagrado. Hasta que empezó a caer al vacío en China

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España ha decidido rearmarse y de momento hay una empresa que se está beneficiando de ello: Indra

España ha decidido rearmarse y de momento hay una empresa que se está beneficiando de ello: Indra

Morgan Stanley ha elevado el precio objetivo de Indra un 118%, hasta 47 euros, convirtiendo a la tecnológica española en su apuesta más optimista del sector.

El motivo tiene mucho que ver con su cambio de estrategia. Aunque Indra tiene presencia en Defensa desde hace mucho, últimamente ha redoblado esfuerzos.

Por qué es importante. El banco estadounidense ve en Indra "el campeón oculto de defensa" europeo, una empresa que ha logrado que su negocio militar crezca un 25% en los últimos dos años con márgenes del 18%. Su transformación de empresa de software a gigante de Defensa está funcionando.

  • "Campeón europeo" es jerga empresarial para referirse a una empresa líder en su sector a nivel europeo que también compite a nivel mundial.

El contexto. El conflicto de Ucrania empezó a cambiar las reglas. Europa destinará más de 11.000 millones de euros solo en drones, según las estimaciones de Indra.

La OTAN ha fijado como objetivo elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB en 2035, frente al 2% actual. Algo que ha puesto en la agenda la negativa de España en los últimos días frente a las represalias anunciadas por Estados Unidos.

Sí, pero. España se ha adherido al plan de la OTAN, pero la mencionada negativa del Gobierno español se escuda en que el 2,1% del PIB "es suficiente". Muy por debajo de las ambiciones de sus socios europeos.

En detalle. El punto de inflexión lo marca la creación de la cuarta división, llamada Indra Weapon & Ammunition, sin ambigüedades.

Se une a las otras tres divisiones:

  • IndraMind (IA).
  • Indra Land Vehicles (vehículos terrestres).
  • Indra Space (satélites).

Juntas conforman un ecosistema militar que abarca desde drones hasta sistemas láser.

Entre líneas. La apuesta va más allá del oportunismo coyuntural. Indra está construyendo capacidades que España no tenía, desde sistemas de guiado a armamento no tripulado pasando por energía dirigida.

Su presidente, Ángel Escribano, reconoció que la "alta dependencia exterior" explica por qué el Estado ha elegido a Indra como su brazo armado industrial.

Y ahora qué. Morgan Stanley ha proyectado que los sectores de defensa y aeroespacial representan dos tercios del EBITDA de Indra en 2026.

E Indra ya está explorando la apertura de una oficina en Kiev, señal inequívoca de que ve en la reconstrucción ucraniana una oportunidad duradera.

Imagen destacada | Indra

En Xataka | Ucrania ha actualizado su sistema de recompensas: el gran objetivo es eliminar un soldado ruso que no está en el frente

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La noticia España ha decidido rearmarse y de momento hay una empresa que se está beneficiando de ello: Indra fue publicada originalmente en Xataka por Javier Lacort .

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