Cuando pagas por un servicio y además te quieren usar como reclamo publicitario gratuito

Cuando pagas por un servicio y además te quieren usar como reclamo publicitario gratuito

Escribió Emilia Pardo Bazán, de cuyo fallecimiento se cumplieron 100 años no hace mucho, que la ingenuidad suele parecerse al descaro. Esa frase se me vino a la cabeza cuando tuve que acudir de urgencia a un peluquero que no era mi habitual. Una peluquería de barrio regentada por un chico de mi edad que al acabar el corte me comentó (más informándome que pidiéndome permiso) que me iba a hacer una foto para subirla a la cuenta de Instagram de su negocio.

Me pareció ingenuo usar imágenes de sus clientes para promocionar su barbería a pelo (nunca mejor dicho) en tiempos de la LOPD, la RGPD y otras siglas que custodian un poco nuestra privacidad. Pero definitivamente me pareció un descaro que se lo tomara como un trámite más, como algo inherente al degradado, sin darme la posibilidad de negarme. Le dije que ni hablar, que nada de fotos, aboné los diez euros y me marché pensando "...y precisamente a Instagram".

De las casillas de los datos a tu cara en su Instagram

Esa fue la primera de varias. Salió el tema hablando un domingo de paella y una familiar me dijo que lo mismo le sucedió en un centro de belleza: acudió a hacerse un tratamiento facial y la persona que le atendió le hizo una foto pidiéndole permiso (al menos tuvo esa deferencia) para publicarla en el Instagram de la empresa.

En la intersección de las empresas con el entorno digital se ha normalizado la aceptación de prácticas que solo van en su beneficio, no en el de los clientes

La última vez que me ha ocurrido algo así fue en una academia de baile, donde fui tratado estupendamente y en la última clase, con la cámara de un móvil apuntando hacia mí, escuché "¿no os importa que os grabe, verdad?". Repliqué que "no, siempre y cuando no lo publiques en ningún sitio ni lo enseñes a nadie". "¿Entonces para qué lo quiero?", me replicó decepcionada. "¿Y yo para qué quiero que me publiques?", pensé hasta los mismísimos.

Como ocurrió con la horrible normalización de firmar casillas de autorización de datos personales, como un automatismo más, como si fuesen necesarias para darnos un servicio que en su esencia no la requieren; que los negocios nos usen a nosotros, sus clientes, como reclamo publicitario gratuito, se ha ido haciendo costumbre. A qué mala hora.

Esos negocios nos dan un servicio, un corte de pelo, un tatuaje, una limpieza de cutis o unas clases de baile. A cambio, pagamos lo que nos piden. Con el auge de las redes sociales, parece que eso no es suficiente y tenemos que dejar que nos exhiban gratuitamente en ellas, como si estuviesen montando el Necronomicón de Podología Samuel, como si eso nos aportara un beneficio a nosotros. Solo se lo aporta al negocio.

Puedo llegar a entender a quien al menos tiene la deferencia de pedirlo de una forma humilde, sin dar por supuesto nada, y acepta una negativa sin malas caras ni reproches. Pero torcernos el morro o cambiar la forma de tratarnos —ni hablemos de actuar a las bravas sin consultarlo— por no querer formar parte del numerito social es, como se dice ahora, una red flag en toda regla.

Podemos entender propuestas humildes que comprendan nuestras negativas, pero no es lo que siempre encontramos

Uno, por la edad o por lo que sea, ya se hace una idea de las implicaciones de dejar que cualquiera sepa qué hacemos y dónde, y no tiene problema alguno en decir "no, no quiero" tantas veces como sea necesario, aunque sea a costa de poner cara de funcionario con el sueldo recién congelado. Otras personas, por ser demasiado jóvenes, o demasiado mayores, o demasiado tímidas, o por haberle pillado a destiempo el auge de Instagram y no comprender bien de qué va la vaina, quizás no tengan la capacidad de negarse.

Ahora añoramos los tiempos en los que las únicas señales del Apocalipsis que también nos traería Internet —no todo van a ser las cosas buenas— eran las webs hechas con Frontpage y decenas de GIFs con efecto purpurina. En aquella época Internet era algo que empezaba a escapar al entendimiento a los treintañeros y cuarentañeros y los más jóvenes asumíamos con naturalidad generacional. Quizás los mismos que ahora sentimos que esto empieza a escapar a nuestro entendimiento. Caballero, solo quería un degradado discreto, no que fotografiaran mi cara de póker para publicarla en abierto.

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La fiebre proteica ha invadido los supermercados. El problema es cómo sugieren que tomemos proteínas

La fiebre proteica ha invadido los supermercados. El problema es cómo sugieren que tomemos proteínas

El síndrome de la rana hervida también puede aplicarse al momento de ir a comprar al supermercado. En su momento no notamos nada extraño, otro día nos fijamos en que hay una nueva línea centrada en el aporte proteico, y cuando nos queremos dar cuenta hay lineales enteros con las palabras "pro", "fit", y sobre todo, "proteína" acaparando el embalaje de algunos alimentos.

Son los productos con un porcentaje de proteína más elevado de lo habitual, o bien porque es un producto naturalmente proteico y así lo han querido destacar, o bien algo que ocurre más a menudo: son los que tradicionalmente no se caracterizaban por un alto aporte de este macronutriente, pero una nueva composición la ha reforzado.

Y volvemos a casa cargados mascullando hacia nuestros adentros si no estaremos haciendo el tolili por no poner a la proteína en el centro de nuestra dieta.

Más que el qué, el cómo

La proteína como elemento clave en la dieta ha sido históricamente algo vinculado al mundo del deporte, y más concretamente al fitness y el desarrollo muscular. Ahora, en cambio, parece haberse abierto hacia el público general, con varios matices.

"Los supermercados se han subido a este carro para llevarlo más allá del fitness, pero lo quieren hacer mediante productos enriquecidos con proteínas, y no te dicen por qué has de comer más proteína, simplemente se deja entrever la idea de que adelgazarás o ganarás músculo", explica la doctora Miriam Ruiz, médico y nutricionista, creadora de la escuela online de alimentación y salud Edyal y autora del libro 'Alimenta tu salud con comida real' (editorial Aguilar).

miriam

En el pasado hubo modas similares. Vimos la época del 'todo light', con todo bajo en grasas, o productos si azúcar que se lo sustituían por otro tipo de edulcorantes y soluciones no-tan-diferentes al azúcar.

"O la moda de los alimentos funcionales: enriquecido en calcio, en fibra, en omega-3... Para el corazón, para la osteoporosis. Como si fuesen alimentos con una función concreta", cuenta Miriam. "Ahora los edulcorantes parece que también están siendo cuestionados y sacan productos sin azúcar y sin ellos, pero con otro tipo de soluciones, como los cereales hidrolizados para decir que no tiene azúcar, pero sí los tienen".

En este contexto llega una obsesión proteica que se va generalizado poco a poco, según Miriam, con una polaridad a este respecto: "Por un lado, durante muchos años se ha hablado mal de la proteína y de su exceso, con recomendaciones obsoletas como consumir 0,8 gramos por kilogramo de peso, como máximo, argumentando que una mayor cantidad dañaría riñón e hígado".

Una creencia generalizada que ha derivado en un consumo de proteína por debajo de lo que se considera óptimo de forma generalizada, sobre todo entre quienes, sin basar su alimentación en comida basura, tampoco cuidan demasiado su dieta.

Lo ideal para reforzar la proteína en nuestra dieta está en priorizar alimentos reales como carnes, pescados, legumbres o huevos, no productos procesados proteicos

"Los hábitos de alimentación se basan en harinas. Ese 0,8 es un mínimo para no sufrir enfermedades derivadas del déficit de proteína, al margen de mantenimiento de masa muscular, masa ósea, etc. Hay sectores, como mujeres que no estén en el mundo del fitness, o gente de edad avanzada, que suelen tener un consumo bastante pobre de proteína en general".

¿Dónde está el problema entonces de que los supermercados hayan enfatizado el consumo de productos proteicos, si en general hay cierto déficit de este macronutriente? En el 'cómo'.

"Es interesante para mucha gente ir a por comidas proteicas, pero no mediante productos procesados. Los productos que se anuncian como proteicos suelen serlo: yogur proteico, pan proteico, postres, incluso helados, con ingredientes que no son interesantes ni aportan valor nutricional. Pero como resaltan la proteína, es la opción fácil para quien quiere enfocarse en ella", explica la doctora.

Los supermercados siempre han estado repletos de productos proteicos: pollo, pavo, atún, salmón, marisco, ternera, guisantes, cerdo, legumbres... Solo que sin un embalaje que resaltase la palabra en cuestión y una imagen de marca asociada a un estilo de vida deportivo.

Pro 4

El lineal de lácteos ricos en proteína de Mercadona. No hace mucho tiempo ocupaba una décima parte del espacio actual. Imagen: Xataka.

Pro 3

Leche con énfasis en su aporte proteico. Imagen: Xataka.

Pro 2

Barritas proteicas, un germen ulterior del fenómeno venido a más. Imagen: Xataka.


Más que comidas, complementos

"Hay algunos productos con este enfoque que sí son interesantes. Por ejemplo, los yogures proteicos de Mercadona, pero los naturales, que prácticamente solo tienen leche fermentada. Pero claro, están al lado de los que tienen sabores, nos parece que son lo mismo, y escogemos los de sabores. Que no están mal como un complemento, pero no son lo mismo que el natural, solo hay que leer los ingredientes". Un matiz: aunque les llamemos yogures por pragmatismo, no son su nombre oficial: no pueden serlo por una cuestión legal que se basa en su composición exacta.

Una comparativa entre los ingredientes de estos postres y parte de su información nutricional:

Yogures


proteínas natural (hacendado)

PROTEÍNAS de sabor (HACENDADO)

ingredientes

Leche desnatada pasteurizada, fermentos lácticos (leche).

Leche desnatada, fresa (9,5%), fructosa, almidón modificado, aroma, espesante: pectinas, edulcorantes: acesulfame potásico y sucralosa, colorante: carmines, fermentos lácticos.

Proteínas (por 100 g)

10 g.

8,3 g.

hidratos de carbono (de los cuales azúcares)

5 g (4,6 g)

3,1 g (3,1 g)

En la alimentación diaria, Miriam explica que lo más habitual es que solo haya aporte proteico de buena calidad en la comida, y de peor calidad en la cena, siendo desayuno y snacks donde menos frecuentes son estos aportes. "Hay formas fáciles de integrarla. Por ejemplo, que la tostada de por la mañana no lleve mermelada o solo aceite, sino atún, o jamón. O cambiar los cereales por un yogur natural con fruta, frutos secos, etc".

Y sobre la recomendación de los 0,8 gramos de proteína por kilogramo de peso y día, Miriam considera que 1,2 o 1,5 gramos sería una mejor recomendación a la que aspirar. Sin que haga falta echar mano de calculadoras de macronutrientes ni básculas de precisión. "Basta con incorporar alimentos reales ricos en proteína en todas las comidas".

Y por supuesto, tampoco hace falta demonizar este tipo de productos, con una imagen de marca muy enfocada en su aporte proteico, solo priorizar los alimentos reales, no ultraprocesados; y dejar los otros como complementos.

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Fatiga por venta cruzada: vine a por un móvil y me ofrecieron con insistencia accesorios y seguros

Fatiga por venta cruzada: vine a por un móvil y me ofrecieron con insistencia accesorios y seguros

Si algo sabemos del retail de tecnología de consumo es que a menudo deja márgenes bastante bajos. Tanto por comentarios off the record como por declaraciones públicas que llegaban a hablar de "margen residual" para portátiles, smartphones y componentes informáticos.

Si algo sabemos también del retail de tecnología de consumo es que en los últimos años ha cambiado su experiencia. No es que sea muy diferente a la de hace una década, pero sí ha acentuado el énfasis en la venta cruzada.

Y aunque es comprensible, a veces deja sin ganas de volver.

Por solo 10 euros más

La venta cruzada es una viejísima técnica consistente en buscar aumentar el ticket promedio por cliente ofreciéndole productos relacionados con el que ya estaba dispuesto a llevarse.

Al que compra una consola se le intenta vender una tarjeta para la suscripción online, un juego o un mando adicional. Al que quiere unas zapatillas, otro juego de cordones, unos calcetines o un desodorante de calzado. Nada nuevo, solo que ahora hay cada vez más productos para el comprador de móviles, portátiles y compañía. Y a menudo, de forma más agresiva.

En la venta de móviles, habitualmente se han ofrecido fundas, cargadores rápidos, cargadores para el coche, cargadores secundarios, cargadores inalámbricos y protectores de pantalla. Últimamente se han sumado accesorios como el anillo para el agarre, los auriculares inalámbricos o los seguros.

Especialmente desde la llegada de fabricantes chinos aplicando la guerra de precios, y aprovechando su escala para adueñarse del volumen de la gama baja, el irrisorio margen que queda a la tienda le empuja a no dejar que un cliente que ya va a dejar más de 100 euros se escape sin contratar su propio seguro, la estrella reciente; o al menos los accesorios más básicos, funda y cristal templado.

La venta cruzada es un arte sutil. Puede ser tremendamente efectiva y cambiar lo suficiente a una empresa para que pase de números rojos a números negros, además haciéndolo logrando que el cliente salga por la puerta con una sonrisa.

El problema viene con la insistencia y la presión, que directamente quita las ganas de volver. Es distinto indicar que si también va a desear funda las tenemos en varios colores a 10,99 euros, a insistir en que sin una funda ese terminal se hará añicos y que las que puede encontrar a menos precio no resistirán ni la primera caída.

Y ahí está el reto para la tienda: encontrar el equilibrio entre elevar el ticket del cliente que ya ha entrado y lograr que vuelva. Abusar de lo primero le dejará sin lo segundo.

La venta cruzada agresiva erosiona la percepción del negocio, y lo que pueden ser más ventas este mes se convertirá en menos clientes entrando por la puerta el año que viene. Como si la amenaza del comercio online no fuese suficiente. Este también nos ha acostumbrado a sortear las páginas de compra descartando visualmente las recomendaciones no solicitadas, pero al menos son más fáciles de evitar.

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Lo que la Carta_renuncia.pdf de Rubiales revela sobre lo poco que protegemos nuestra privacidad

Lo que la Carta_renuncia.pdf de Rubiales revela sobre lo poco que protegemos nuestra privacidad

Al mismo tiempo que el extracto de una entrevista con el periodista británico Piers Morgan hacía pública su intención de dimitir, Luis Rubiales, ya expresidente de la RFEF, publicaba un comunicado en su perfil de Twitter X —creado hace unos días, precisamente a raíz de la polémica que se lo llevó por delante— anunciando esa misma intención.

Rubiales pudo haber redactado ese comunicado a través de un hilo de varios tuits posts, o haciendo el clásico pantallazo al comunicado completo, o si quiere pagar la suscripción a X Premium, redactándolo directamente en formato largo, opción que la red social solo ofrece a los usuarios de pago.

En lugar de eso, puso un enlace al comunicado en Google Docs. Carta_renuncia.pdf.

Un correo electrónico que aunque sea falso es un riesgo innecesario

Por supuesto, el astuto tuitero no tardó en descubrir que su forma de compartir el comunicado dejaba entrever, no de forma evidente pero sí en un par de clicks, su correo electrónico personal.

Quizás no sea el principal, quizá incluso sea uno creado específicamente para este comunicado, no lo sabemos. Podría ser: en Google solo hay dos resultados con la dirección de correo que aparece ahí, y ambos son de hace unas pocas horas.

Lo que sí sabemos que difícilmente era la opción más inteligente que tenía Rubiales sobre la mesa para difundir su comunicado, dada su situación.

Un documento de Google Docs no permite ser compartido de forma pública, como hizo el expresidente de la RFEF, sin poder ver la identidad de su creador. Al menos  viendo el nombre y la dirección de la cuenta que usó.

Si fue una cuesta creada únicamente para este comunicado, Rubiales estuvo listo, aunque quizás más inteligente hubiese sido todavía emitir el comunicado mediante alguna vía que no dejase expuesto ningún correo, aunque sea con el rastro de un correo secundario sin más finalidad que esa. Sobre todo para alguien que lleva tres semanas en el ojo del huracán.

Sus alternativas iban desde el pantallazo —si alguien lo usa, que recuerde pegar el texto en el 'texto alternativo' para facilitar la vida a los invidentes— hasta el post completo (previo pago de X Premium), pasando por servicios específicos para compartir rápidamente un texto sin necesidad de armar un blog y ni siquiera registrarse, como qtext.io o Ctxt.io, o JustPaste para algo que no sea efímero.

Porque además, una cosa es lo que entendamos que se puede saber nosotros a partir de un correo, aunque sea falso, a día de hoy; y otra es lo que descubramos que se puede resolver más adelante.

En X, varias cuentas hicieron ver que habían suscrito al correo de Rubiales en plataformas y newsletters de forma jocosa, así como que supuestamente su correo ya figuraba como registrado en algunas webs porno, algo que ni está probado que sea cierto ni es un delito en España (sí en Arabia Saudí, por cierto).

El problema, en cualquier caso, lo generó una acción inconsciente que se podría haber evitado de una forma sencilla, usando otras formas de compartir un comunicado que no impliquen el más mínimo dato personal. Porque una cosa es que la culpa de quien explote esa cuenta de correo sea de quien lo haga, y otra es exponerse a ello sabiendo que hay alternativas. Ahora ya lo sabe: hay métodos para no exponerse más de lo recomendable y evitar posibles abusos.

En Xataka | Si me das tu número de teléfono es probable que ni imagines lo que puedo averiguar sobre ti.

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En defensa de la tecnología offline

En defensa de la tecnología offline

Apple suele presumir de sostenibilidad. La saca a relucir al inicio de cada keynote y se escuda en ella para decisiones como la de retirar el adaptador de carga de la caja de los iPhone. Sin embargo, algunas decisiones sutiles de ciertos productos van en línea opuesta a esa defensa. Por ejemplo, la de hacer del HomePod un altavoz que durará mucho menos de lo que podría durar por no haberle puesto un conector auxiliar, o al menos conectividad Bluetooth.

En lugar de eso, el HomePod vive a caballo entre AirPlay y la conexión Wi-Fi, basándose en un chip Apple Silicon para ello. Apple se asegura así de que el HomePod sea un altavoz que forma parte de su ecosistema (y solo de su ecosistema), pero cuando su chip quede obsoleto y su conectividad plantee complicaciones, será muy complicado darle una segunda vida. Con una toma auxiliar ese altavoz podría durar décadas. Lo que llevan en muchos salones cadenas de música de los ochenta, y ahí siguen.

Lo cual da paso a una reflexión que no tiene que ver con el HomePod.

Con fecha de caducidad

Además del auge de la electrónica de consumo, la tendencia de llevar conectividad a cualquier tipo de dispositivo, electrodoméstico o invento alternativo ha derivado en algunas situaciones extrañas. La cuenta de X Internet of Shitse encarga de parodiar al Internet of Things exhibiendo aquellos productos en los que la conectividad resulta un engorro o un absurdo, no una utilidad.

Esa conectividad, a veces de una utilidad discutible, incorporada como argumento de venta más que como mejora objetiva, tiene una contrapartida: la de los dispositivos que empeoran con el paso del tiempo. En ocasiones hasta quedar inusables. Al igual que dispositivos en los que sí tiene sentido la conectividad, pero que quedan expuestos a que su empresa los desactive, en lugar de permitir una conectividad local.

Fue lo que ocurrió con Revolv, un hub domótico que Nest dejó como pisapapeles tras comprar la compañía. Hemos mencionado al HomePod, pero en 2020 fue Sonos quien anunció que dejaría sin soporte sus altavoces de más de diez años. Seguían funcionando perfectamente, pero perderían el acceso a ciertas funciones. La empresa acabó retractándose.

¿Recuerdan a Pebble? Descanse en paz. La empresa, pionera, y los relojes de sus fieles, que acabaron, en el mejor de los casos, requiriendo hechizos y alquimia para seguir siendo mínimamente útiles.

Quienes confiaron en el Logitech Harmony Link se quedaron sin él pocos años después, porque la empresa decidió desentenderse y los dispositivos quedaron inutilizables. ¿En qué momento es aceptable que un mando a distancia dure solo seis años?

Sin fecha de caducidad

En el otro extremo, dispositivos que no tienen Internet, o porque no era una opción cuando nacieron, o porque fueron creados con la decisión consciente de que fueran offline.

Hace unos años vendí mis viejas Game Boy y Nintendo 64 con varios cartuchos de juegos. Ya me llegó el momento del arrepentimiento, no hace falta que lo comenten. La cuestión es que al comprador se le iluminó la cara cuando comprobó cómo todo seguía funcionando perfectamente.

Tuit

Imagen: Xataka.

Las consolas ejecutaban los cartuchos de la misma forma en 2017 que en 1999, no requerían actualizaciones de software que las hacían más lentas o les restaban capacidades, no habían dejado de ofrecer ciertas funciones y mucho menos habían quedado como pisapapeles. Seguían siendo exactamente igual de funcionales. Con el paso de los años no habían mejorado, pero tampoco empeorado. Ya es. Los amantes de esta época tienen en la Analogue Pocket a un aliado actual.

Algo similar ocurrió cuando volví a encender el iPod Classic: ahí estaba la discografía de Bob Dylan esperándome, sin impedirme escucharla por alguna actualización pendiente. Tal y como la dejé años atrás.

Lo mismo con otros dispositivos que no tienen Internet o lo tienen como algo de uso opcional. Una PSP, unos altavoces por cable, una calculadora gráfica, un lector de libros electrónicos. Productos que perdurarán porque seguirán funcionando hasta que revienten, no hasta que una empresa se canse de darles soporte.

La tecnología online no es positiva ni negativa, es inevitable e imperativa. Prescindir porque sí de toda tecnología offline, metiendo WiFi y dependencia de servidores ajenos en dispositivos que no deberían requerirla, sí es negativo. Viva la tecnología offline, amigos.

En Xataka | Game Boy, retro review: cómo es jugar a la Game Boy original hoy en día.

Imagen destacada | Xataka.

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Nota para mi yo del pasado: descarga todo lo que amas

Nota para mi yo del pasado: descarga todo lo que amas

Cuando era adolescente, aparte de no tener presupuesto para llamar al móvil de la novia, era un muchachito enganchado a ‘Kenan y Kel’, una serie bastante mala que hoy no soportaría más de un minuto, pero que para un quinceañero de principios de siglo era casi aspiracional: ver a dos fulanos de Chicago en la época buena de los Bulls haciendo tropelías y viviendo en un chalé era algo marciano para un hijo de Torrent. Era una de esas series de Nickelodeon de finales de los noventa, ese ariete de la nostalgia que hoy tiene hasta su propio subreddit.

Cuando no veía series como esa, estaba alimentando de contenido a mi primera web, un esperpento hecho en Pobladores, lleno de GIFs horteras y un nombre aún más lamentable, 'Universo_Javi', pero qué le vamos a hacer, si no tenía ni trece años. Al menos aprendí HTML en lugar de limitarme a ver la tele.

Hoy no tengo acceso a ninguno de esos elementos que construyeron mi adolescencia.

Quién garantiza que mañana eso seguirá ahí

Los episodios de esa serie, propios de cuando nos hacía gracia cualquier cosa; al igual que las páginas de aquella web infantiloide, evocan a otra época y a la vida con otra atmósfera, a otras preocupaciones, a los primeros desamores, a mucho más que a sus propios contenidos.

Evocan a todo aquello que no volverá, como los álbumes de fotos en papel que se acumulan en las estanterías de nuestros padres, siendo testigos mudos de otros tiempos que siempre están listos para transportarnos a ellos por un instante. Conforme uno va cumpliendo años, más disfruta de esos ratos en familia, repitiendo anécdotas y encumbrando a quienes ya no están. Algo así me gustaría sentir rememorando ese tipo de recuerdos digitales.

Pero no los tengo. Ni los episodios, ni los PDF de Universo_Javi, ni otro tipo de contenidos de mis primeros años en la red, porque por aquel entonces no me había caído del guindo y asumía que en Internet todo era eterno. O peor: porque no entendía el valor que daría en el futuro a lo que entonces era cotidiano pero que hoy amaría.

Si aprecias mucho un vídeo, un episodio de un podcast, un artículo o una conversación de WhatsApp, asegúrate de descargarlo o inmortalizarlo para cuando ya no exista y quieras volver a esos recuerdos

Hubo un día en que quise volver a aquello... y ya no estaba. Sentir su ausencia porque Lycos se cargó Pobladores fue como escuchar la frase "tenemos que hablar". De repente ya no quedaba nada. Y así aprendí que alojar archivos cuesta dinero y las fiestas duran lo que a alguien le apetece pagarlas.

Si esa época me hubiese pillado con el estirón dado, o peinando alguna cana, seguramente estaría pensando rescatar cosas más interesantes: los primeros blogs de referencia, los vídeos casuales de los primeros años de YouTube, los infames pero entrañables portales de Geocities o al menos el código fuente de cuando no existían plugins de WordPress y había que bajar al barro de verdad.

Tuve la oportunidad de, ejem, descargarlos en su momento, pero no lo hice porque todavía tenía la convicción de que en Internet todo era eterno. Y no lo es. Y así aprendí que nada perdura tan bien como lo que tenemos bajo nuestro control y con copias de seguridad.

Y así actúo ahora. Envié a hacer puñetas el minimalismo digital y abracé convertirme en un Diógenes que acumula todo aquello que puede tener un mínimo sentido para el día de mañana, quien dice mañana dice dentro de cincuenta años. Fotos y documentos personales, pero también el episodio de un podcast que disfruté especialmente, un vídeo significativo, un articulazo de alguien a quien admiro, hasta una conversación de las que tocan tuétano.

Si hacemos fotos y vídeos de lo que ocurre en nuestra vida y queremos almacenar para siempre, ¿por qué no hacerlo de aquello que ocurre en nuestra vida digital? Viva el acumular recuerdos y contenidos que se revalorizarán con el paso del tiempo, amigos.

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En Xataka | Pocas cosas son tan maravillosas como la publicidad de aquellas viejas revistas de informática.

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La larga crisis de Mozilla: una sangría de usuarios eterna y una dependencia de Google que sigue siendo mayoritaria

La larga crisis de Mozilla: una sangría de usuarios eterna y una dependencia de Google que sigue siendo mayoritaria

'La personalidad y el cambio inflamaron la crisis de Mozilla'es un titular de The New York Times. No es actual: el artículo se publicó en la primavera de 2014, y sirve para hacernos una idea de cómo la crisis de Mozilla no es coyuntural, sino que empieza a ser perenne. Y el margen se va reduciendo.

El meme ficha de dominó pequeña - ficha de dominó grande de esta historia es que en 2008 a Google se le ocurrió lanzar un navegador. Desde entonces Chrome puso una sábana encima de Firefox como quien tapa la jaula del loro y a toda Mozilla se le hizo de noche.

La vida no ha vuelto a ser igual.

Cuota de mercado que cae año tras año

En aquella época, Firefox tenía más del 20% de cuota de mercado de navegadores, nada mal para una época dominada por Internet Explorer porque venía por defecto. A finales de aquel año, Ken Kovash, de su equipo de análisis de datos, se congratulaba del hito, presumiendo además de que en algunos países (Indonesia, Macedonia, Eslovenia) la cuota era incluso superior al 50%.

A nivel global, Firefox llegó a un pico del 32% en noviembre de 2009. Nunca volvió a esas cifras.

Internet Explorer perdió fuelle de forma progresiva, pero esa caída la capitalizó Chrome. Firefox dejó atrás la línea alcista para pasar a un descenso eterno. Ahora mismo, solo el 6% de usuarios a nivel global navegan con Firefox desde el ordenador.

Si miramos al móvil, la situación es mucho peor. La consolidación de los dos sistemas operativos que casualmente son quienes poseen los navegadores que le han comido la tostada, Chrome y Safari, han hecho de pinza, dejando a Firefox intrascendente en móviles. Solo tiene un 0,5% de cuota. Sus auténticos fieles.

Por si alguien duda de la precisión de StatCounter como fuente para estos datos —se basa en estimaciones, pero sirve para hacerse una idea de ciertos patrones—, la propia Mozilla hace públicos sus propios datos de forma mensual. Y solo en los últimos cinco años ha perdido casi 70 millones de usuarios de escritorio.

Firefox ha sido, desde sus orígenes, un navegador que va más allá de la tecnología para abrazar una cierta ideología, una forma de entender el mundo digital, la privacidad y el tipo de presencia online que debemos tener frente al que las grandes empresas tecnológicas quieren que tengamos. Es una forma de rebeldía y de querer remar para todos, no solo para los beneficios de nuestra empresa, llámese Google, Apple o Agamenón y su porquero.

Mientras que usar Chrome suponía dejar en manos de Google todo nuestro historial de navegación y usar Safari era abrazar la propuesta de alguien tan opuesto a Mozilla como Apple, Firefox era la alternativa para quien se preocupaba por su privacidad y por el software libre, para quien prefiere cabalgar en solitario.

Pero su modelo de negocio le hace depender directamente de quien ha puesto en jaque su propia existencia: le está matando, pero le da la vida. Es Google, que ganó hace muchas lunas la guerra de los navegadores y lleva tiempo abonando cientos de millones de dólares cada año a Firefox. Entre 400 y 500 millones en los últimos años.

Una dependencia superior al 80%

A cambio de ese dinero, Firefox sigue mostrando a Google como buscador por defecto. Uno podría pensar que quizás eso fuese una buena inversión hace quince años, pero que hoy en día Google se ha quedado sin rivales. Lo cierto es que, independientemente de que Bing se haya puesto las pilas gracias a OpenAI, este canon tiene una lectura inversa: puede entenderse como el dinero que paga Google a ciertos socios para desincentivarles a lanzar su propio buscador.

Es el mismo motivo por el que paga un cheque anual a Apple con el mismo concepto, pero de unos 15.000 millones de dólares: para qué molestarme en lanzar un buscador si con el canon de Google gano más dinero sin moverme de la silla.

En el caso de Mozilla, el acuerdo Google-Firefox supone entre el 80% y el 90% de sus ingresos anuales. Entre 2015 y 2018 ese papel lo ocupó Yahoo, que supuso ingresos superiores a los de Google... hasta que fue comprada por Verizon (con arrepentimiento posterior) y se terminó el acuerdo, volviendo a Google y por tanto a la casilla anterior.

En los últimos años hemos visto varios lanzamientos orientados a monetizar por sí mismos, como Mozilla VPN o la compra de Pocket en 2017, que le supone ingresos gracias a su plan premium, pero también gracias a la inserción publicitaria. O Firefox Relay, un producto freemium de protección del correo electrónico.

Son las formas que Mozilla ha buscado para dejar de depender prácticamente por completo de que Google siga queriendo poner el dinero sobre la mesa. Si el día de mañana Google cierra el grifo, se enfrentará a una crisis de relaciones públicas —una cosa es que Firefox haya perdido muchos usuarios y otra es que no tenga defensores de su causa—; pero Mozilla puede tener problemas mucho más serios si en Mountain View toman esa decisión.

De momento sí ha conseguido que sus ingresos al margen de ese acuerdo con Google sean cada vez superiores, pasando de un 7% sobre su facturación anual a casi un 20% en los últimos años.

Este cambio de tendencia y este aumento de sus ingresos no han bastado para contener la crisis. En agosto de 2020, Mozilla Corporation anunció el despido de 250 empleados, la cuarta parte de su plantilla. Aprovechó la empresa para anunciar un cambio de rumbo hacia un enfoque más comercial, desestimando ideas cuya rentabilidad no parecía tan probable.

El reenfoque comercial

Como a perro flaco todo son pulgas, el anuncio de ese enfoque comercial terminó siendo otro desfile de cachorritos que terminan en la protectora de animales. Al mes del anuncio, cancelaron Firefox Send, por ejemplo. Luego se diezmó el equipo de Servo que trabajaba en el propio motor de renderizado llamado a reemplazar a Gecko. Firefox Lockwise, un gestor de contraseñas, nació en 2019 y feneció en 2021. Firefox Notes también pasó a mejor vida.

Los últimos años en Mozilla han estado marcados por un refuerzo de los proyectos que buscan la rentabilidad y un cambio de tendencia hacia una menor dependencia de los ingresos de Google

Daniel, un antiguo empleado de Mozilla que ha preferido mantener anónima su identidad nos da alguna clave de lo que ocurría en la empresa en aquella época. Por ejemplo, cuando lanzaron Firefox Quantum, la versión 57 del navegador, famosa por dar un salto de gigante en rendimiento y velocidad.

"En ese momento había muchísimo optimismo en la empresa respecto a Quantum, había convicción de que iba a servir para volver a recortar distancias con Chrome, pero eso no ocurrió, pese a que el navegador iba genial". Efectivamente, no logró el objetivo de recuperar terreno.

No obstante, si hablamos de proyecto cancelados hay que hablar de la madre de todos los errores: Firefox OS, el sistema operativo móvil basado en HTML5, de código abierto... y lanzado en 2013 de la mano de varias operadoras, Telefónica la principal, un detalle clave en este asunto.

Las operadoras buscaban una forma de mantener el control que iOS y Android les acababa de arrebatar. Firefox OS encajaba en ese anhelo: le permitía controlar experiencia e interfaz de una forma que las propuestas de Apple y Google no. Se llegaron a lanzar terminales al mercado con Firefox OS, pero la apuesta salió mal para todos, en 2014 ya era un fracaso, en 2015 el CTO de Mozilla decía convencido que seguirían lanzando terminales con su sistema y en 2016 le pusieron los clavos al ataúd.

La apuesta por Firefox OS era arriesgada desde el principio y nunca llegó a nada parecido a un éxito comercial, pero canibalizó recursos de una empresa que no iba sobrada de ellos

El análisis postmortem fue claro: la experiencia era muy mediocre, no logró que algunas aplicaciones clave, como WhatsApp, llegaran al sistema; y en general no había un gran atractivo ni nada diferencial como para justificar elegir esta opción por encima de un Android equivalente en precio, que no era la bomba pero no tenía tantos compromisos. Las intenciones eran buenas —hasta rebajaron el listón de la RAM a solo 512 MB para facilitar el abaratamiento de los terminales—, pero el resultado no.

Daniel recuerda que durante sus años de vida, especialmente en los últimos, cuando él formaba parte de la empresa; había un gran convencimiento de la idoneidad de Firefox OS. Hasta el punto que la atmósfera no era de considerar que fue un error, sino que llegó adelantado a su tiempo.

"Se comentaba que era una apuesta arriesgada, pero que el requisito tan bajo de potencia para poder llevarlo a teléfonos baratos, economías emergentes, etc, hacía que la experiencia no fuera suficientemente buena", explica.

Y añade algo más: también había lamentos cuando el proyecto ya estaba cancelado. Algo bastante esperable a toro pasado, pero con comentarios que señalaban no tanto a no haberlo hecho de la forma correcta como a haber destinado recursos a ese proyecto en lugar de a otro.

Y luego está uno de los espacios más queridos de Mozilla, una pequeña meca para los desarrolladores: MDN (Mozilla Developer Network, hoy llamado MDN Web Docs), una plataforma de documentación de estándares web y proyectos propios para programadores que hacía de laboratorio de I+D de Mozilla. Que por cierto, también ha lanzado su versión de pago, 5 o 10 dólares al mes a cambio de más funciones y soporte.

En este punto hay que explicar la diferencia entre las dos Mozilla: por un lado, Mozilla Foundation, una organización sin ánimo de lucro que recogió el testigo de Netscape en 2003. Por otro lado, Mozilla Corporation, empresa con ánimo de lucro. La segunda es propiedad de la primera. Y mientras que la primera ha pasado su vida más preocupada por lanzar proyectos ofrecidos como código abierto, o como plataformas gratuitas; la segunda es quien busca la rentabilidad comercial. Y quien maneja la mayoría de los recursos.

Ahora, Mozilla Corporation es más. Concretamente, es también Mozilla.ai, una filial para la creación de herramientas basadas en Inteligencia Artificial priorizando la transparencia y el control; y Mozilla Ventures, el nuevo brazo inversor que planea destinar 35 millones de dólares a empresas "tecnológicamente responsables" —ya participa en diez—. Ambas se han lanzado en el último año.

Alejandro, otro antiguo empleado de Mozilla que pasó la etapa de la pandemia en sus filas, explica que su experiencia fue "tremendamente positiva, escogí Mozilla porque es la empresa con la que más coinciden mis valores y mi forma de entender Internet".

"Cualquier empresa del sector te da un sueldo bastante superior, pero en general si ves a la plantilla de Mozilla, podrías distinguirnos de los demás, nos parecíamos mucho, y no era casualidad. Eso es sin duda lo que hace que Mozilla lleve veinticinco años de vida y pese a todas las dificultades que ha podido tener o los proyectos que ha tenido que cancelar, siempre continúe hacia adelante: la gente no solo trabaja por el salario, trabaja por una misión común", comenta Alejandro.

"Si me fui de Mozilla fue porque mis planes vitales me empujaban a buscar un salario mejor, pero es una empresa que no voy a olvidar nunca y me apena que no tengan un modelo más consolidado, porque lo que dices es cierto: depende por completo de Google. Si no hay cheque de Google, no se cubren los ingresos ni por asomo. Pero eso no parecía importar mucho en el día a día, al menos en mi experiencia", añade.

Rentabilidad y activismo

Mozilla es una empresa que tiene una visión clara y no completamente alineada con la rentabilidad comercial, como evidencia su división en dos, y sobre todo, quién posee a quién. Tiene unos valores y una forma de entender Internet y el software que buscan proporcionar seguridad, privacidad y experiencias a cualquiera, no solo a quien pueda permitírselo, y buscan que el software sirva para impulsar al mundo, no solo para rentabilizarlo.

Sin embargo, sigue dependiendo por completo de Google gracias a una masa de usuarios que no hace más que caer. Con los ingresos de ese acuerdo, es una empresa que bordea las pérdidas. Incluso en 2019, el año récord en facturación gracias al ingreso extraordinario de Verizon como parte de un acuerdo legal, tuvo 5 millones de dólares en pérdidas.

La mayoría de su gasto se destina al desarrollo de software, si bien tras los despidos de 2020 se redujo esta partida. Al igual que otros gastos, como el inmobiliario, desde que se mudó de sus anteriores oficinas en Mountain View. No obstante, justo cuando los despidos en masa, Mitchell Baker, su CEO, se subió el sueldo un 400%, algo que lógicamente erosionó su reputación dentro de la empresa.

Queda la esperanza de que Google no solo pague por ser el buscador por defecto, sino por mantener fuerte a una empresa que hace mucho por la Web, no solo por sus finanzas

Si su masa de usuarios sigue bajando... ¿hasta cuándo durará el acuerdo con Google, y por tanto, el cheque anual que le permite mantenerse con vida? ¿En qué momento puede desaparecer, o al menos menguar? Esa es la preocupación real que sobrevuela en Mozilla. Si su cuota de mercado creciese o al menos se mantuviese, la incertidumbre sería menor. Con una línea tan a la baja, es difícil no preocuparse.

A eso hay que añadir que en los últimos años han surgido navegadores que compiten directamente con el tipo de usuario de Firefox: preocupado por su privacidad y con ganas de trascender a Google o Apple. Es el caso de Brave y DuckDuckGo. Más pirañas en la pecera.

Los ingresos alternativos a Google, efectivamente, han crecido mucho. Se han triplicado en siete años. Pero es implanteable que una Mozilla mínimamente como la que conocemos pueda continuar si en Alphabet deciden dejar de pasar por caja. Yahoo ya no es una opción, y solo quedaría la opción Microsoft, para que el reemplazo fuese el nuevo Bing, pero parece demasiado arriesgado confiar en ese comodín. Sobre todo cuando el otro jugador sabe que eres su última bala.

Queda también la esperanza de que el acuerdo con Google no solo implique su posicionamiento como buscador por defecto de Firefox, sino que desde Alphabet tengan en consideración todos los desarrollos que nacen en Mozilla y son útiles no solo para ellos mismos, sino para los usuarios, la Web y la propia Google. Desde estándares web a lenguajes de programación y a su comunidad en torno al código abierto. Es eso o esperar un milagro que haga que Firefox repunte y el peligro de ver el grifo cortado se diluya.

Desde Xataka hemos contactado con Mozilla para incorporar sus respuestas a este reportaje, pero la empresa ha declinado la invitación.

En Xataka | Qué fue de Firefox OS, el sistema operativo abierto que quería hacer frente el duopolio de iOS y Android.

Imagen destacada | Xataka con Midjourney.

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La noticia La larga crisis de Mozilla: una sangría de usuarios eterna y una dependencia de Google que sigue siendo mayoritaria fue publicada originalmente en Xataka por Javier Lacort .

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La Isla Dinámica, vista con perspectiva: una novedad sin vuelta atrás que sigue infrautilizada

La Isla Dinámica, vista con perspectiva: una novedad sin vuelta atrás que sigue infrautilizada

Hace (casi) un año conocimos la Isla Dinámica que estrenaron los iPhone 14 Pro: una vuelta de tuerca al notch que nos pilló por sorpresa. El rumore rumore ya anticipó que venía un cambio en forma de píldora, de 'i' tumbada, pero nadie pudo adelantar lo que implicaría ese formato: una interfaz dinámica, que se amplía y oculta a conveniencia, haciendo de un problema —no es viable meter bajo la pantalla la cámara frontal y el módulo de Face ID— una virtud y una seña de identidad.

En este tiempo me ha dado tiempo a entender dos cosas. Una, aprendida día a día, es que una vez se tiene, resulta complicado volver atrás. La otra, aprendida en esta última WWDC, es que todavía hay potencial por desbloquear. Todavía está infrautilizada.

Mucho más que resultados de fútbol

Comento lo de la WWDC porque fue durante el evento de Apple para desarrolladores cuando publicaron un vídeo específico sobre las actividades en vivo y las vistas para la Isla Dinámica, elementos bastante relacionados entre ellos.

Hasta ahora, solo había dos formas de ver información de una aplicación: o abriéndola a pantalla completa, ocupando en ocasiones más espacio del debido; o mediante una notificación, que es algo efímero y machachón hasta el punto de convertirnos en perros de Pavlov.

La Isla Dinámica abrió una forma de tener información siempre a la vista, pero de forma discreta. Y ampliable a voluntad si detectamos que necesitamos saber algo más. Mi uso favorito es el de tener los resultados deportivos de la jornada siempre a la vista. Los partidos de mi equipo ya los veo, pero no necesito una notificación por cada evento del resto de los clubes. Así que tenerlos siempre a la vista, sin ruido, es una solución más que buena.

Prop

Buscando entre mis pantallazos, tres en los que había algún uso de la Isla Dinámica. Imagen: Xataka.

Id

Imagen: Apple.

Luego hay otros usos, algunos habituales, otros puntuales, que también mejoran lo anterior: desde ver cuánto falta para que termine el temporizador que hemos puesto hasta ver el tiempo restante para que nos llegue a casa el pedido, el avión de la persona a la que estamos esperando (o el nuestro propio), el tiempo estimado de llegada del VTC de turno, las siguientes indicaciones de nuestra ruta, la canción que está sonando, el tiempo que llevamos grabando una conversación... Hay aplicaciones concretas que han sabido sacar un gran partido a este elemento de forma muy inteligente, como Citymapper:

citymapper

Muestras del uso de la Isla Dinámica por Citymapper recogidas por el portal de desarrollo de Apple. Varía la información mostrada en función del momento del trayecto. Imagen: Apple.

SmartGym, una de las aplicaciones de su categoría que más partido sacan a las funciones que ofrece Apple, también tiene espacio en el portal de desarrollo de Apple:

Sg

SmartGym ofreciendo un vistazo rápido, en un espacio reducido y fijo, el tiempo que nos queda de descanso, la serie por la que vamos y el ejercicio que estamos haciendo. Imagen: Apple.

Hasta podemos tener siempre a la vista información que no está de más recordar, y que ya no cabe en la menguante barra superior del iPhone, como el tethering activado o un recordatorio de que nos estamos quedando sin batería en los AirPods.

Se supone, si se cumplen los rumores, que en unas pocas semanas veremos a Apple llevando este elemento a todo el catálogo de los nuevos iPhone 15, sin necesidad de que sean Pro. El vídeo mencionado es una muestra de que probablemente Apple también siente que la Isla Dinámica es una utilidad que está siendo infrautilizada: seguramente hay muchos más casos de uso en los que los usuarios agradeceríamos tenerla ocupada, pero todavía no lo sabemos. O todavía no hay un desarrollador que lo esté proponiendo.

La combinación de un parque de dispositivos cada vez más grande con este componente junto a el esfuerzo mostrado por Apple podría acercarnos a ese escenario. En la WWDC de 2022 no pudo explicar nada sobre la Isla Dinámica, pues fue tres meses antes de su lanzamiento; si acaso habló de las Actividades en Vivo, similares y complementarias, pero no iguales. Ahora que ha tirado de WWDC, quizás aumenten las papeletas.

Imagen destacada | Apple, Xataka, Unsplash.

En Xataka | La batería de mi iPhone está al 90% de su capacidad tras diez meses. Es completamente normal.

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ChatGPT incorpora las “instrucciones personalizadas”, la mejor forma de no tener que repetirnos en cada conversación

ChatGPT incorpora las

Inaugurada en forma de beta para usuarios de pago en julio, la nueva función de ChatGPT ya está disponible para todos los usuarios, también los gratuitos, también los de la Unión Europea. Todos podemos usar las "instrucciones personalizadas".

Esta novedad (custom instructions en inglés) se basa en dar un contexto fijo a ChatGPT para que lo tenga en cuenta en todas las conversaciones futuras, evitando tener que introducirlo una y otra vez.

No me lo repitas más

Por ejemplo, pongamos que un periodista especializado en tecnología (ejem) usa ChatGPT para tener un copiloto en el que delegar tareas de búsqueda preliminar de información, lluvia de ideas para titulares creativos o búsqueda del prompt adecuado para ilustrar una imagen vía IA generativa.

En lugar de tener que presentarse en cada conversación con el clásico "Eres un periodista especializado en tecnología, trabajas en un medio de comunicación escrito, te encargas de..." antes de hacerle cada solicitud concreta, ahora solo hemos de introducir esa presentación en el nuevo menú, junto a los ajustes del servicio. Y ChatGPT lo tendrá en cuenta a partir de ese momento.

No solo es posible ahorrarse las presentaciones tan habituales sobre quiénes somos para que entienda qué tipo de respuesta buscamos, sino también fijar límites e indicaciones de forma permanente.

Por ejemplo, podemos pedir que la respuesta nunca exceda de un número determinado de caracteres, o que se ahorre el lenguaje pomposo y la paja, o que nos responda en inglés.

Estas instrucciones personalizadas, no obstante, se limitan a un único set (contexto sobre nosotros e indicaciones para las respuestas), cuando quizás lo ideal hubiese sido contar con varias opciones. Por ejemplo, "trabajo", "contenido", "redes", "escritura", "programación"... Y de esa forma poder ir alternando entre contextos a golpe de selector. Quizás llegue en un futuro.

De momento sí tenemos al menos esta opción única, que está disponible también en las aplicaciones de iOS y Android; y que también puede ser usada cuando tengamos el historial de chats desactivado.

Imagen destacada | Xataka.

En Xataka | 22 funciones y cosas que puedes hacer con ChatGPT para exprimir al máximo esta inteligencia artificial.

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España se ha comido a Estados Unidos como potencia del fútbol femenino: el Mundial es solo el colofón

España se ha comido a Estados Unidos como potencia del fútbol femenino: el Mundial es solo el colofón

Carmonazo al palo largo e Irene Paredes achicando hasta el final. España ya es campeona del mundo en fútbol femenino, otro hito de una era que ha llevado el escudo a lo más alto en tres escalones distintos: las selecciones sub'17, sub'20 y la absoluta han ganado sus últimos mundiales, con Salma Paralluelo como denominador común.

Solo es la consecuencia de una carrera progresiva que nos ha llevado hasta aquí. Desde el fútbol femenino como un fenómeno residual, con poco más que los familiares en las gradas, hasta un primer Mundial reventando el share donde antes solo había octavos y muchas dificultades para verlo por la tele.

De la ausencia a la estrella

Un repaso a los hitos del fútbol femenino en estos últimos años, y en especial en esta última temporada, que demuestran el nivel de España:

  • Aitana Bonmatí fue nombrada MVP de la Champions League (la segunda que ganó) y MVP de este Mundial.
  • Alexia Putellas es la única futbolista que ha ganado Mundial, Champions League (dos veces), The Best (dos veces) y Balón de Oro (también dos veces). Además de sus siete ligas o seis Copas de la Reina.
  • España es la vigente campeona del mundo sub'17, sub'20 y absoluta. Estados Unidos tiene más trofeos absolutos (cuatro) y sub'20 (tres), pero ninguno sub'17.
  • Hace diez años, España no había logrado siquiera clasificarse para un Mundial femenino. Hoy ya tiene una estrella sobre su escudo.
  • Hace diez años había una futbolista federada en España por cada 20 futbolistas varones. Ahora hay una por cada doce.
  • De jugar en campos de entrenamiento a llenar estadios de Primera División masculina.

Ahora mismo, España queda por delante de Estados Unidos (a la que ganó 2-0 en un amistoso a finales de 2022), tanto a nivel colectivo como individual: las norteamericanas quedaron apeadas en octavos por parte de Suecia y ni siquiera en la fase de grupos mostraron su dominio habitual.

Megan Rapinoe y Alex Morgan, sus estrellas de estos últimos años, llevan sin aparecer en el podio del Balón de Oro tres años. En The Best, solo Morgan logró la plata el año pasado.

Y todo hace pensar que Aitana Bonmatí tiene muchas papeletas para llevarse la edición de 2023 de estos galardones.

Estos hitos que han colocado a España en un lugar similar en el fútbol femenino al que logró en el masculino en 2010, son fruto, además del talento de sus futbolistas, de la estructura sobre la que opera el fútbol español, que poco a poco ha ido reduciendo la brecha entre masculino y femenino en cuanto a fase formativa, captación juvenil y profesionalización de clubes y selecciones.

La selección masculina logró refrendar todo ese trabajo con la Copa del Mundo de 2010, y en 2023 ha sido el turno de la femenina, que ya tiene como principal rival a Alemania. De hecho ambas naciones son las únicas que han logrado ambos mundiales, masculino y femenino.

Las grandes selecciones que han levantado la Copa del Mundo masculina han pinchado en los nueve mundiales femeninos celebrados hasta la fecha, y viceversa: las selecciones que han brillado en los femeninos no tienen el mismo éxito en el masculino.

Contenidas lionesas y leonas

A nivel histórico, todavía queda mucho por recorrer para que España pueda equipararse a Estados Unidos en fútbol femenino, pero una vez llegados hasta aquí, solo una catástrofe podría hacernos pensar que vamos a volver a posiciones del pasado.

En Europa, solo Alemania hace sombra a España... de momento. A nivel de clubes, las dos Champions del Barça en 2021 y 2023 son la única interrupción a un pleno de victorias del Olympique de Lyon, un club que lleva ocho, cinco de ellas seguidas entre 2016 y 2020.

Quizás la tendencia del Barça se mantenga, por lo pronto ya ha servido para detener el rodillas de las lionesas... como España contuvo el de las leonas. Pero si sumamos trofeos por país, los clubes germanos siguen liderando con nueve títulos. El rival europeo a batir.

Imagen destacada | GTRES.

En Magnet | El fútbol femenino nos parece menos atractivo que el masculino. La ciencia sabe por qué: puro sesgo.

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