El ganado del futuro comerá insectos: la idea de unos científicos para reducir su huella medioambiental

El ganado del futuro comerá insectos: la idea de unos científicos para reducir su huella medioambiental

Ironías de la alimentación, el futuro de la ganadería quizás pase por los mismos gusanos que los granjeros llevan décadas combatiendo en forma de plaga. No en sentido figurado. No. Literalmente. Hay empresas que ya miran las larvas como un “salvavidas” ante los retos que encara el sector. A nosotros todavía puede resultarnos perturbador encontrarnos un buen plato de tenebrios en la mesa, pero lo cierto es que son un alimento rico en proteínas y pueden ayudar a los ganaderos a criar sus reses prescindiendo de pastos que tienen un gran impacto en el medio ambiente.

El reto ahora para que su producción gane ritmo y pueda ofrecer precios cada vez más competitivos es: ¿Cómo lograr gusanos gordos, nutritivos y, sobre todo, que crezcan con rapidez?

Y sobre todo, ¿es tan importante el cambio?

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Cómo el COVID originó diluvios récord en China: el curioso (e inesperado) impacto de los cierres en el clima

Cómo el COVID originó diluvios récord en China: el curioso (e inesperado) impacto de los cierres en el clima

Tras dos años de larga, cruda y empecinada pandemia, al COVID le queda ya poco margen para sorprendernos. O no. Investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología de la Información de Nanjing, en China, acaban de llegar a una conclusión llamativa: a su modo, el coronavirus está detrás del aguacero que registró el este del país en el verano de 2020, cuando el Gigante Asiático padeció lluvias como no se recordaban en 60 años e inundaciones que dejaron graves estragos y víctimas. Lo más curioso es que, técnicamente, el causante no fue el COVID, sino cómo lo afrontamos.

En un artículo publicado en Nature Communications, el profesor Yang Yang y sus compañeros apuntan que aproximadamente un tercio de la lluvia que se registró entonces puede explicarse por una suma de factores que tiene, como origen, los confinamientos con los que las autoridades locales —al igual que ocurrió en España y otros muchos países— intentaron atajar la escalada de contagios. Su conclusión es que esas medidas favorecieron un descenso en las emisiones y contaminación atmosférica, lo que, a su vez, propició precipitaciones más copiosas de lo habitual.

Reducciones abruptas e inesperadas

"Las reducciones abruptas de emisiones durante la pandemia fortalecieron la convección atmosférica de verano sobre el este de China, lo que resultó en una anomalía de presión positiva en el nivel del mar sobre el noroeste del Océano Pacífico. Este último mejoró la convergencia de la humedad hacia el este de China e intensificó aún más las precipitaciones en esa región", detalla el estudio.

Para su investigación Yang y el resto de sus colegas, entre los que se encuentran investigadores de otros centros a nivel internacional, elaboraron un modelo que refleja el impacto que las emisiones de gases de efecto invernadero tuvieron en las precipitaciones registradas en el país a lo largo de las últimas cuatro décadas. Tras ese análisis llegaron a la conclusión de que el aumento de la contaminación y las partículas de aerosoles han reducido el volumen de las lluvias.

Al decretar la cuarentena para frenar la expansión del COVID-19 —en Wuhan se aplicó ya a principios de 2020—, el tráfico y la actividad industrial se frenaron y con ellos gran parte de las emisiones contaminantes. Resultado: se invirtió la tendencia, intensificó la convencción y favoreció que el aire húmedo del océano llegase al continente. Los autores del estudio concretan, de hecho, que el descenso de las emisiones de aerosoles pueden explicar aproximadamente un tercio del aumento de las precipitaciones extremas registradas al este de China durante el verano.

"Los experimentos de modelado muestran que la reducción de los aerosoles tuvo un impacto más fuerte en la precipitación que la disminución de los gases de efecto invernadero. Concluimos que a través de reducciones abruptas de emisiones, la pandemia contribuyó de manera importante a las lluvias extremas de verano de 2020 en el este de China", concluyen los expertos, que señalan como fuente principal el descenso de las emisiones locales, no de otros puntos de Asia.

¿Significa eso que si queremos evitar inundaciones como las que azotaron China hace dos años debemos seguir contaminando? No. Ni mucho menos. El problema no está en que se haya reducido la emisión de gases, sino en que ese recorte se hiciera de una forma "repentina" y "abrupta", palabra que los autores llevan incluso al título de su investigación. De hecho los científicos recalcan que una respuesta programada y más prolongada en el tiempo puede ser totalmente distinto.

"Las emisiones se han reducido los últimos años en China para mejorar la calidad del aire. ¿Por qué la respuesta de las precipitaciones a las reducciones de emisiones inducida por COVID en el este de China durante 2020 fue tan diferente de la respuesta de las precipitaciones a las emisiones reducidas en años anteriores? En particular, las emisiones descendieron drásticamente a comienzos de 2020 cuando surgió repentinamente la pandemia, lo que provocó un cambio inmediato y abrupto en varios componentes del sistema climático", recogen Yang y sus compañeros.

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"El cambio repentino del sistema climático podría ser muy diferente de los cambios en respuesta a reducciones de emisiones continuas pero graduales impulsadas por políticas", prosigue el equipo de investigadores de China, que recalca que gran parte de lo ocurrido se explica por el comportamiento de los propios aerosoles y sus efectos. "Incluso pequeñas reducciones adicionales durante la pandemia podrían conducir a un cambio más dramático en el sistema terrestre".

"Debido a que las emisiones se redujeron drásticamente a principios de 2020 cuando surgió la pandemia, provocó un cambio inmediato y abrupto en varios componentes del clima.", incide Yang en decalraciones a la BBC; "Hubo calentamiento sobre la tierra debido a la reducción de aerosoles, pero también enfriamiento sobre el océano debido a una disminución de los gases de efecto invernadero, lo que intensificó la diferencia de temperatura entre la tierra y el mar en el verano. Esto, a su vez, aumentó la presión del nivel del mar sobre el mar del sur de China/Filipinas e intensificó los vientos que trajeron aire húmedo al este de China, que luego experimentó intensas precipitaciones".

A lo largo del estudio sus autores señalan además el efecto de la contaminación en el clima, que ha provocado una disminución significativa de lluvias estivales en el este y centro del Gigante Asiático debido, precisamente, al aumento de las partículas de aerosoles en la atmósfera.

Con el COVID, confinamientos mediante, ese escenario dejó copiosas lluvias e inundaciones hace cerca de año y medio. Como recuerda el estudio, a lo largo del verano se acumuló una cantidad de agua de récord, la mayor desde 1961. El río Yangtze, por ejemplo, registró las precipitaciones más intensas en seis décadas, con un aumento del 79 % en junio y julio si se compara con el promedio de las últimas cuatro décadas. La meteorología extrema dejó desperfectos, evacuaciones y víctimas. A mediados de julio se sumaban ya 140 desaparecidos y fallecidos en el centro y este del país.

Imagen de portada | Jéan Béller (Unsplash) y Nuno Alberto (Unsplash)

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La noticia Cómo el COVID originó diluvios récord en China: el curioso (e inesperado) impacto de los cierres en el clima fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .

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Cómo el COVID originó diluvios récord en China: el curioso (e inesperado) impacto de los cierres en el clima

Cómo el COVID originó diluvios récord en China: el curioso (e inesperado) impacto de los cierres en el clima

Tras dos años de larga, cruda y empecinada pandemia, al COVID le queda ya poco margen para sorprendernos. O no. Investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología de la Información de Nanjing, en China, acaban de llegar a una conclusión llamativa: a su modo, el coronavirus está detrás del aguacero que registró el este del país en el verano de 2020, cuando el Gigante Asiático padeció lluvias como no se recordaban en 60 años e inundaciones que dejaron graves estragos y víctimas. Lo más curioso es que, técnicamente, el causante no fue el COVID, sino cómo lo afrontamos.

En un artículo publicado en Nature Communications, el profesor Yang Yang y sus compañeros apuntan que aproximadamente un tercio de la lluvia que se registró entonces puede explicarse por una suma de factores que tiene, como origen, los confinamientos con los que las autoridades locales —al igual que ocurrió en España y otros muchos países— intentaron atajar la escalada de contagios. Su conclusión es que esas medidas favorecieron un descenso en las emisiones y contaminación atmosférica, lo que, a su vez, propició precipitaciones más copiosas de lo habitual.

Reducciones abruptas e inesperadas

"Las reducciones abruptas de emisiones durante la pandemia fortalecieron la convección atmosférica de verano sobre el este de China, lo que resultó en una anomalía de presión positiva en el nivel del mar sobre el noroeste del Océano Pacífico. Este último mejoró la convergencia de la humedad hacia el este de China e intensificó aún más las precipitaciones en esa región", detalla el estudio.

Para su investigación Yang y el resto de sus colegas, entre los que se encuentran investigadores de otros centros a nivel internacional, elaboraron un modelo que refleja el impacto que las emisiones de gases de efecto invernadero tuvieron en las precipitaciones registradas en el país a lo largo de las últimas cuatro décadas. Tras ese análisis llegaron a la conclusión de que el aumento de la contaminación y las partículas de aerosoles han reducido el volumen de las lluvias.

Al decretar la cuarentena para frenar la expansión del COVID-19 —en Wuhan se aplicó ya a principios de 2020—, el tráfico y la actividad industrial se frenaron y con ellos gran parte de las emisiones contaminantes. Resultado: se invirtió la tendencia, intensificó la convencción y favoreció que el aire húmedo del océano llegase al continente. Los autores del estudio concretan, de hecho, que el descenso de las emisiones de aerosoles pueden explicar aproximadamente un tercio del aumento de las precipitaciones extremas registradas al este de China durante el verano.

"Los experimentos de modelado muestran que la reducción de los aerosoles tuvo un impacto más fuerte en la precipitación que la disminución de los gases de efecto invernadero. Concluimos que a través de reducciones abruptas de emisiones, la pandemia contribuyó de manera importante a las lluvias extremas de verano de 2020 en el este de China", concluyen los expertos, que señalan como fuente principal el descenso de las emisiones locales, no de otros puntos de Asia.

¿Significa eso que si queremos evitar inundaciones como las que azotaron China hace dos años debemos seguir contaminando? No. Ni mucho menos. El problema no está en que se haya reducido la emisión de gases, sino en que ese recorte se hiciera de una forma "repentina" y "abrupta", palabra que los autores llevan incluso al título de su investigación. De hecho los científicos recalcan que una respuesta programada y más prolongada en el tiempo puede ser totalmente distinto.

"Las emisiones se han reducido los últimos años en China para mejorar la calidad del aire. ¿Por qué la respuesta de las precipitaciones a las reducciones de emisiones inducida por COVID en el este de China durante 2020 fue tan diferente de la respuesta de las precipitaciones a las emisiones reducidas en años anteriores? En particular, las emisiones descendieron drásticamente a comienzos de 2020 cuando surgió repentinamente la pandemia, lo que provocó un cambio inmediato y abrupto en varios componentes del sistema climático", recogen Yang y sus compañeros.

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"El cambio repentino del sistema climático podría ser muy diferente de los cambios en respuesta a reducciones de emisiones continuas pero graduales impulsadas por políticas", prosigue el equipo de investigadores de China, que recalca que gran parte de lo ocurrido se explica por el comportamiento de los propios aerosoles y sus efectos. "Incluso pequeñas reducciones adicionales durante la pandemia podrían conducir a un cambio más dramático en el sistema terrestre".

"Debido a que las emisiones se redujeron drásticamente a principios de 2020 cuando surgió la pandemia, provocó un cambio inmediato y abrupto en varios componentes del clima.", incide Yang en decalraciones a la BBC; "Hubo calentamiento sobre la tierra debido a la reducción de aerosoles, pero también enfriamiento sobre el océano debido a una disminución de los gases de efecto invernadero, lo que intensificó la diferencia de temperatura entre la tierra y el mar en el verano. Esto, a su vez, aumentó la presión del nivel del mar sobre el mar del sur de China/Filipinas e intensificó los vientos que trajeron aire húmedo al este de China, que luego experimentó intensas precipitaciones".

A lo largo del estudio sus autores señalan además el efecto de la contaminación en el clima, que ha provocado una disminución significativa de lluvias estivales en el este y centro del Gigante Asiático debido, precisamente, al aumento de las partículas de aerosoles en la atmósfera.

Con el COVID, confinamientos mediante, ese escenario dejó copiosas lluvias e inundaciones hace cerca de año y medio. Como recuerda el estudio, a lo largo del verano se acumuló una cantidad de agua de récord, la mayor desde 1961. El río Yangtze, por ejemplo, registró las precipitaciones más intensas en seis décadas, con un aumento del 79 % en junio y julio si se compara con el promedio de las últimas cuatro décadas. La meteorología extrema dejó desperfectos, evacuaciones y víctimas. A mediados de julio se sumaban ya 140 desaparecidos y fallecidos en el centro y este del país.

Imagen de portada | Jéan Béller (Unsplash) y Nuno Alberto (Unsplash)

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El mapa definitivo para saber dónde tienes cobertura y dónde no, incluyendo el 5G en todo el mundo

El mapa definitivo para saber dónde tienes cobertura y dónde no, incluyendo el 5G en todo el mundo

¿Quiere saber cómo se reparte la cobertura en tu ciudad? ¿Y cuál es la operadora que mejor opciones ofrece en tu manzana o incluso en tu calle? Bienvenido a nPerf, una herramienta que, con un diseño sencillo e intuitivo, te permite comprobar el servicio que prestan algunas de las principales compañías de telefonía del país con un nivel de detalle sorprendente. El recurso puedes consultarlo tanto a través de un navegador, en tu ordenador; como en tu móvil, con iOs y Android.

Su mecanismo es muy simple. En la parte superior incluye una barra con cuatro pestañas. En la primera debes concretar tu país, en la segunda la operadora sobre la que quieres hacer la consulta y en las dos restantes tienes que marcar si estás interesado en la red de cobertura o las velocidades de recepción. El primer dato que deberás seleccionar para que el mapa se desbloquee —puedes verlo tanto en modo satélite como en callejero— es la compañía. Las opciones, eso sí, estarán limitadas: nPerf solo ofrece datos de MasMovil/Yoigo, Movistar, Orange y Vodafone.

Cobertura a vista de pájaro (o satélite)

Con la operadora marcada, podrás moverte por el mapa. nPerf incluye un buscador, pero —como explican en Genbeta— no funciona correctamente. La opción más cómoda es arrastrarlo y moverse libremente por las localidades y calles de las que quieras información. A partir de ahí, la dinámica es muy simple. El servicio identifica la red de cobertura con cinco colores. El azul se corresponde con el 2G, el verde con el 3G, el naranja con 4G, el rojo con 4G+ y el morado con 5G. Cuando busques tu calle o el sitio al que quieres irte de vacaciones, por ejemplo, lo verás marcado de uno u otro color, siempre en función del tipo de servicio que ofrezca la operadora en ese punto en concreto.

La gran ventaja de nPerf es que permite comparar opciones. No solo ves el servicio que presta tu compañía en la calle en la que resides. Puedes echar un vistazo a lo que ofrecen el resto de las operadoras. También comprar diferentes partes de una misma ciudad. Los datos se corresponden con las mediciones de los usuarios de nPerf, web que ofrece test de velocidad para ADSL, VDSL, cable, fibra y satélite. De hecho, si te fijas en la parte inferior izquierda del mapa verás un recuadro en el que la herramienta detalla el número de datos recogidos en cada una de las zonas, desde cuándo y también la fecha de la última actualización, incluido el día y la hora exactas.

Madrid
Distribución de la red de cobertura 2G, 3G, 4G, 4G+ y 5G en Madrid con Movistar Móvil.

Barcelona
Distribución de coberturas en Barcelona con Vodafone Móvil.

Sevilla
Coberturas de 2G, 3G, 4G, 4G+ y 5G en Sevilla con Orange Móvil.

Zaragoza
Mapa de Zaragoza con las coberturas ofrecidas por Vodafone en los diferentes barrios.

Valencia
Mapa con los colores de coberturas correspondientes a MásMovil en Valencia.

"Las mediciones almacenadas son realizadas por los usuarios de la aplicación nPerf. Se hacen en condiciones reales, directamente sobre el terreno. Si quieres participar solo tienes que descargar la aplicación nPerf en tu smartphone. ¡Cuantos más datos haya, más completos serán los mapas!", señala la propia nPerf en su web, en la que precisa que los datos de cobertura se actualizan de forma automática y a todas horas y los mapas de velocidad cada quince minutos. La herramienta permite también descargar los datos de cobertura o de los test en formato CSV.

nPerf ofrece también otro servicio: echar un vistazo a la distribución de la cobertura 5G. En tu país y más allá. El recurso es muy útil por ejemplo para comprobar cómo se reparte a lo largo de un mismo estado o para constatar su nivel de implantación más allá de las fronteras. Si quieres consultarlo, únicamente tienes que pulsar en el botón morado situado en la esquina superior derecha.

5G
Mapamundi con la distribución de la cobertura 5G.

Europa
Distribución de la cobertura 5G en Europa.

Espana
Cobertura 5G en España.

Francia
La cobertura 5G en Francia y parte del centro de Europa.

De forma automática se desplegará un mapamundi con puntos del mismo color. En el caso de Europa, por ejemplo, llama la atención lo rezagadas que van España y Bélgica con respecto al resto de socios de la UE. Dentro del país, el despliegue se concentra sobre todo por el litoral mediterráneo y en las grandes conurbaciones, como Madrid, Barcelona, Bilbao, Sevilla o Murcia.

La herramienta advierte, eso sí, que no todas las áreas en las que ha detectado 5G tienen por qué tenerla abierta comercialmente. Las mediciones las realizan también los usuarios de su aplicación, aunque para participar deben estar equipados con dispositivos móviles y tarjetas SIM compatibles con 5G. "Se llevan a cabo en condiciones reales, directamente sobre el terreno", recalca.

Vía | Genbeta

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El mapa definitivo para saber dónde tienes cobertura y dónde no, incluyendo el 5G en todo el mundo

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Su mecanismo es muy simple. En la parte superior incluye una barra con cuatro pestañas. En la primera debes concretar tu país, en la segunda la operadora sobre la que quieres hacer la consulta y en las dos restantes tienes que marcar si estás interesado en la red de cobertura o las velocidades de recepción. El primer dato que deberás seleccionar para que el mapa se desbloquee —puedes verlo tanto en modo satélite como en callejero— es la compañía. Las opciones, eso sí, estarán limitadas: nPerf solo ofrece datos de MasMovil/Yoigo, Movistar, Orange y Vodafone.

Cobertura a vista de pájaro (o satélite)

Con la operadora marcada, podrás moverte por el mapa. nPerf incluye un buscador, pero —como explican en Genbeta— no funciona correctamente. La opción más cómoda es arrastrarlo y moverse libremente por las localidades y calles de las que quieras información. A partir de ahí, la dinámica es muy simple. El servicio identifica la red de cobertura con cinco colores. El azul se corresponde con el 2G, el verde con el 3G, el naranja con 4G, el rojo con 4G+ y el morado con 5G. Cuando busques tu calle o el sitio al que quieres irte de vacaciones, por ejemplo, lo verás marcado de uno u otro color, siempre en función del tipo de servicio que ofrezca la operadora en ese punto en concreto.

La gran ventaja de nPerf es que permite comparar opciones. No solo ves el servicio que presta tu compañía en la calle en la que resides. Puedes echar un vistazo a lo que ofrecen el resto de las operadoras. También comprar diferentes partes de una misma ciudad. Los datos se corresponden con las mediciones de los usuarios de nPerf, web que ofrece test de velocidad para ADSL, VDSL, cable, fibra y satélite. De hecho, si te fijas en la parte inferior izquierda del mapa verás un recuadro en el que la herramienta detalla el número de datos recogidos en cada una de las zonas, desde cuándo y también la fecha de la última actualización, incluido el día y la hora exactas.

Madrid
Distribución de la red de cobertura 2G, 3G, 4G, 4G+ y 5G en Madrid con Movistar Móvil.

Barcelona
Distribución de coberturas en Barcelona con Vodafone Móvil.

Sevilla
Coberturas de 2G, 3G, 4G, 4G+ y 5G en Sevilla con Orange Móvil.

Zaragoza
Mapa de Zaragoza con las coberturas ofrecidas por Vodafone en los diferentes barrios.

Valencia
Mapa con los colores de coberturas correspondientes a MásMovil en Valencia.

"Las mediciones almacenadas son realizadas por los usuarios de la aplicación nPerf. Se hacen en condiciones reales, directamente sobre el terreno. Si quieres participar solo tienes que descargar la aplicación nPerf en tu smartphone. ¡Cuantos más datos haya, más completos serán los mapas!", señala la propia nPerf en su web, en la que precisa que los datos de cobertura se actualizan de forma automática y a todas horas y los mapas de velocidad cada quince minutos. La herramienta permite también descargar los datos de cobertura o de los test en formato CSV.

nPerf ofrece también otro servicio: echar un vistazo a la distribución de la cobertura 5G. En tu país y más allá. El recurso es muy útil por ejemplo para comprobar cómo se reparte a lo largo de un mismo estado o para constatar su nivel de implantación más allá de las fronteras. Si quieres consultarlo, únicamente tienes que pulsar en el botón morado situado en la esquina superior derecha.

5G
Mapamundi con la distribución de la cobertura 5G.

Europa
Distribución de la cobertura 5G en Europa.

Espana
Cobertura 5G en España.

Francia
La cobertura 5G en Francia y parte del centro de Europa.

De forma automática se desplegará un mapamundi con puntos del mismo color. En el caso de Europa, por ejemplo, llama la atención lo rezagadas que van España y Bélgica con respecto al resto de socios de la UE. Dentro del país, el despliegue se concentra sobre todo por el litoral mediterráneo y en las grandes conurbaciones, como Madrid, Barcelona, Bilbao, Sevilla o Murcia.

La herramienta advierte, eso sí, que no todas las áreas en las que ha detectado 5G tienen por qué tenerla abierta comercialmente. Las mediciones las realizan también los usuarios de su aplicación, aunque para participar deben estar equipados con dispositivos móviles y tarjetas SIM compatibles con 5G. "Se llevan a cabo en condiciones reales, directamente sobre el terreno", recalca.

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Trigo, aluminio, carbón: el precio de las materias primas se está disparando como nunca antes desde 1970

Trigo, aluminio, carbón: el precio de las materias primas se está disparando como nunca antes desde 1970

"Es una locura. Contábamos con que los precios bajasen ahora, pero con la guerra se han disparado". El empleado de la empresa de gasóleos se encoge de hombros y saca el datáfono. Acaba de cargar el depósito de mi casa —del que dependo, entre otras cosas, para calentar el agua o que arranque la calefacción— con 500 litros. La factura: 630 euros. El 7 de enero, cuando nos vimos las caras por última vez, había llenado el mismo depósito hasta los topes con 604 litros y la factura se había quedado en 543 euros. Ya entonces era cara, pero ahora... "La guerra. Y menos mal que pides ahora; el lunes puede que esté peor", me dice mientras el datáfono escupe mi recibo, él arranca su camión y yo me quedo con la duda de si debo reírme o darle un abrazo.

La guerra, sí.

La guerra.

La guerra que se deja sentir en la cartera

La ofensiva de Rusia en Ucrania, en la otra punta de Europa, no solo ha reanimado el miedo a una catástrofe nuclear y acaparado la atención de medios y multinacionales de medio globo. Su huella se deja sentir, y con fuerza, en la cartera. Materias primas, energía y carburantes están experimentando un alza que, al final de la cadena, se traduce en circunstancias como la que le ha tocado vivir a quien esto escribe: depósitos de combustible con menos carga y más caros que hace dos meses.

Una de las curvas que más lo ha sentido, como bien acaba de experimentar mi tarjeta, es la del combustible. No todo es achacable a la guerra, por supuesto. El alza de demanda que ha generado la recuperación de la demanda tras la pandemia influye también. Lo innegable, sin embargo, es que en los últimos días se ha registrado una escalada más que notable. El barril de Brent alcanzaba ayer los 118,19 dólares, lejos de los 98,57 de una semana atrás. Los datos del último Boletín Petrolero de la Unión Europea, publicado hace solo unos días, el jueves, fijaba una medida de venta en España de 1,608 euros por litro de gasolina; el gasóleo, a su vez, rondaba los 1,496.

¿Cómo afecta la guerra exactamente a los precios? Rusia es uno de los grandes exportadores de crudo a nivel mundial, junto con EEUU y Arabia Saudí. Según datos recogidos por The Conversation, produce cerca de 11 millones de barriles diarios de crudo, de los que más o menos se destinan a una demanda interna que presumiblemente ha aumentado por la necesidad de combustible militar.

Gran parte del petróleo exportado acaba dirigiéndose a Europa. Con esas cifras, se entiende mejor que cualquier escenario geopolítico que le afecte repercute en el mercado. "Si fuese un conflicto abierto, estaríamos hablando de un acontecimiento para el mercado energético tan importante como las dos primeras crisis del petróleo", apuntaban ya antes del conflicto los expertos. Firmas como British Petroleum y Shell han cancelado sus inversiones en Rusia y el gigante petrolero de EEUU Exxon Mobil también ha anunciado ya que abandonará sus operaciones en el país.

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El ascenso de precios en el sector, en cualquier caso, no se puede achacar de forma exclusiva a la guerra de Ucrania. De hecho, 2021 ya se cerró con un alza notable, de más del 50%, con respecto al ejercicio anterior. En juego hay otros factores, como que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ahogue la oferta, las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo, los tributos y el propio aumento de demanda que ha acompañado a la paulatina salida de la pandemia.

La curva del gas natural también ha dejado sentir el efecto de la guerra. El miércoles, a medida que el conflicto se recrudecía y Moscú reforzaba su ofensiva contra Kiev, su precio se disparaba más de un 30% en Europa. En el peor momento de la jornada, su alza llegó a superar el 50% y rozar los 200 euros por megavatio hora, lo que deja muy atrás los récord alcanzados en diciembre. Más allá de las cifras, las consecuencias se dejarán sentir también de forma importante en la cartera.

La electricidad en el mercado mayorista alcanzará hoy los 366,55 euros por megavatio hora (MWh), lo que supone su mayor precio en 2022 y el segundo más elevado desde que hay registros. Los datos del Operador del Mercado Ibérico (OMIE) contemplan además una tendencia alza y que el precio sea mañana un 7,58% superior al de hoy. En general, la luz será un 78,28% más cara que hace poco más de una semana, cuando las tropas del Kremlin avanzaron hacia Ucrania.

Alza de la energía... y lo que no es energía

Los repuntes de precios no se ceban solo con la energía. También las materias primas, como el aluminio, el carbón o incluso el trigo están registrando alzas considerables y van camino de subidas históricas. Varios medios internacionales recogían hace días cómo el índice S&P GSCI, un indicador fundamental para mercados de las materias primas, acumulaba un incremento semanal del 16% y apuntaba al alza más pronunciada en sus registros, que se remontan a 1970.

El trigo, en máximos, deja un buen ejemplo. Antes de la guerra, Rusia y Ucrania —el "granero" de Europa— generaban alrededor de un tercio de las exportaciones mundiales del cereal. Ante el temor de que el conflicto genere una escasez de suministro en solo una semana su precio se ha disparado un 40% en el mercado de referencia de EEUU, alcanzando el valor de 12 dólares por fanega, unos 27 kilos. Hay que remontarse a la crisis financiera de 2008 para encontrar valores similares. Los contratos de futuros del trigo, de hecho, se incrementaron un 58,41% en un mes.

No es el único alimento que ve cómo sus precios dibujan curvas ascendentes. El aumento de la inflación y el efecto de la guerra de Ucrania se deja sentir igualmente en el maíz, con alzas del 28% en lo que va de año en el mercado estadounidense, el mayor del mundo; o de más del 13% en el aceite de girasol, una mercancía que tiene en el país de Volodymyr Zelensky un pilar clave.

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Según los datos recabados en 2019 por el Observatorio de la Complejidad Económica (OEC), el exsatélite soviético es el mayor productor mundial de aceite de girasol y aglutina casi el 20% de la exportación mundial del recurso. Ucrania también es el granero de Europa y de España: alrededor del 30 % del maíz que necesita anualmente, el 17 % del trigo, el 60 % de aceite de girasol y el 15 % de leguminosas llega de compras de ese país. La asociación de consumidores Asedas asegura de hecho que hay supermercados que ya han empezado a limitar la comercialización de este tipo de grasa vegetal tras detectar un acopio masivo de clientes con miedo al desabastecimiento.

Otras materias primas en plena escalada son el níquel, aluminio y carbón, sustituto del gas y del crudo en la generación de energía eléctrica. Ambos han alcanzado igualmente máximos. En Asia, su índice de referencia alcanzaba esta semana el récord de 440 dólares por tonelada; y en Europa se anotaban 435 dólares, valores que superaban a los anotados apenas 24 horas antes.

"Son precios fuera de serie. Significa que la gente está realmente desesperada por una entrega rápida", explica James Stevenson, analista de Oil Price Information Service, a E&E News. La clave está de nuevo en el peso de las potencias en lid. Rusia es el tercer mayor exportador mundial de carbón para la generación de energía y en 2020 un tercio de sus envíos se dirigieron a Europa.

La situación es similar en el caso del aluminio, que se mueve igualmente en valores récord y encuentra en Rusia uno de sus grandes productores a escala mundial, por detrás de China e India y que reparte su exportación entre países repartidos, por ejemplo, por Asia, América y la UE. Uno de los hándicaps que encara en tiempos de guerra son las dificultades para el transporte.

Grandes navieras, como MSC, Maersk, Hapag Lloyd u ONE han anunciado ya su decisión de suspender los servicios a Rusia a medida que aumentaban las sanciones internacionales. Maersk, por ejemplo, apuntaba el martes cómo mantendrá únicamente el servicio hacia y desde Rusia de alimentos, suministros médicos y humanitarios. Los últimos datos de Insider apuntan que, tras una escalada notable, el aluminio se sitúa ya en 3,849.00 dólares por tonelada.

"Es la guerra", dice el repartidor de gasóleo.

Imagen | Artyom Korshunov (Unsplash) y Anton Romanko

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La humanidad quiere independizarse del carbón. Sólo hay un problema: es demasiado rentable

La humanidad quiere independizarse del carbón. Sólo hay un problema: es demasiado rentable

Contaminante y rentable, tremendamente rentable. La humanidad lleva años concienciada de lo mucho que se juega en controlar sus emisiones de CO2 y paliar su considerable dependencia de los combustibles de mayor impacto medioambiental; el problema es que, hoy por hoy, siguen suponiendo un lucrativo negocio que mueve miles de millones de euros todos los años y a escala global.

Un informe elaborado por Urgewald y Reclaim Finance junto a un extenso listado de ONG muestra cómo en menos de tres años —entre enero de 2019 y noviembre de 2021— los bancos comerciales canalizaron alrededor de 1,5 billones de dólares ligados a la industria del carbón, el combustible fósil más intensivo en carbono y directamente ligado con el cambio climático. Es más, el estudio refleja el papel fundamental que desempeñan en el sector un puñado de instituciones financieras.

Un negocio millonario

Los autores del análisis concluyen que los bancos de media docena de países —China, Estados Unidos, Japón, India, Reino Unido y Canadá— aglutinaron el 86% del financiación ligado al carbón a nivel internacional. En concreto, y según las cifras desgranadas por Bloomberg, entre préstamos y seguros las entidades del gigante asiático alcanzaron los 748.700 millones de dólares, las de EEUU 207.500 y las niponas 177.300. India, Reino Unido y Canadá sumaron 176.600 millones.

Para Heffa Schuecking, de Urgewald, los datos marcan únicamente "la punta del iceberg", aunque sirven, en su opinión, para comprobar cómo, más allá de las promesas y compromisos públicos, las compañías no están afrontando el cambio hacia un modelo menos dependiente de los fósiles.

"A los bancos les gusta argumentar que quieren ayudar a sus clientes del carbón a hacer la transición, pero la realidad es que casi ninguna de estas empresas la está haciendo", subraya Katrin Gandswindt, responsable de investigación de Urgewald, antes de incidir en el importante papel que desempeña el flujo de crédito para transformar el modelo actual: "No tienen ningún incentivo para cambiar si la industria financiera continúa apoyándolos con cheques en blanco".

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Prueba de lo concentrado que está el aporte de fondos en el sector es que —según los cálculos realizados por Urgewald y el resto de ONG— si bien hubo 376 bancos comerciales que inyectaron, en conjunto, 363.000 millones de dólares en préstamos a la industria, una docena aglutinó el 48% de las sumas recibidas por las compañías incluidas en la Global Coal Exit List (GCEL), la lista elaborada por Urgewald con las 1.032 empresas que reúnen el 90% de la producción mundial.

Entre los mayores prestamistas figuran —detalla la CBNC— grandes bancos, como Mizuho Financial, Mitsubishi UFJ Financial, SMBC Group y Barclays y Citigroup.

El informe resalta la importancia de las suscripciones, los bonos y acciones emitidos con el propósito de atraer inversores e inyectar financiación a las empresas. A través de esa vía, 484 bancos lograron canalizar más de 1,2 billones de dólares. El negocio, en ese caso, está igualmente concentrado, con el 39% de las operaciones tramitadas por apenas doce entidades. En cuanto a nombres, destacan Blackrock y Vanguard. Los datos dejan, eso sí, una lectura positiva: una caída de financiación en 2020 y 2021, si bien los expertos dudan de si es el inicio de una tendencia o efecto del COVID.

Aunque el carbón desempeña un papel clave en el sector energético, en el que representa —según datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE)— casi el 40% de la generación de electricidad a escala global, su huella medioambiental es igualmente demoledora: es responsable del 46% de las emisiones de carbono. Los cálculos de los técnicos de la propia AIE concluyen que los gobiernos deben reducir de forma drástica el peso del carbono en el suministro mundial de energía.

Para el colectivo está claro que la pérdida de peso de los fósiles, incluida una reducción de las emisiones de dióxido de carbono en un 45% para 2030, es crucial si se quiere alcanzar el objetivo pactado en el Acuerdo de París y limitar el calentamiento global a 1,5ºC con respecto a los niveles preindustriales. El reto no es sencillo. La recuperación económica tras los peores momentos de la pandemia causaron que 2021 se registrase un repunte en la generación de energía basada en el carbón. En concreto, la AIE estimaba en diciembre que crecería en torno al 9%, lo que complica el objetivo global de alcanzar el objeto de las cero emisiones netas para mediados de siglo.

Imagen de portada | Daniel Moqvist (Unsplash) y Loco Steve (Flickr)

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La noticia La humanidad quiere independizarse del carbón. Sólo hay un problema: es demasiado rentable fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .

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La humanidad quiere independizarse del carbón. Sólo hay un problema: es demasiado rentable

La humanidad quiere independizarse del carbón. Sólo hay un problema: es demasiado rentable

Contaminante y rentable, tremendamente rentable. La humanidad lleva años concienciada de lo mucho que se juega en controlar sus emisiones de CO2 y paliar su considerable dependencia de los combustibles de mayor impacto medioambiental; el problema es que, hoy por hoy, siguen suponiendo un lucrativo negocio que mueve miles de millones de euros todos los años y a escala global.

Un informe elaborado por Urgewald y Reclaim Finance junto a un extenso listado de ONG muestra cómo en menos de tres años —entre enero de 2019 y noviembre de 2021— los bancos comerciales canalizaron alrededor de 1,5 billones de dólares ligados a la industria del carbón, el combustible fósil más intensivo en carbono y directamente ligado con el cambio climático. Es más, el estudio refleja el papel fundamental que desempeñan en el sector un puñado de instituciones financieras.

Un negocio millonario

Los autores del análisis concluyen que los bancos de media docena de países —China, Estados Unidos, Japón, India, Reino Unido y Canadá— aglutinaron el 86% del financiación ligado al carbón a nivel internacional. En concreto, y según las cifras desgranadas por Bloomberg, entre préstamos y seguros las entidades del gigante asiático alcanzaron los 748.700 millones de dólares, las de EEUU 207.500 y las niponas 177.300. India, Reino Unido y Canadá sumaron 176.600 millones.

Para Heffa Schuecking, de Urgewald, los datos marcan únicamente "la punta del iceberg", aunque sirven, en su opinión, para comprobar cómo, más allá de las promesas y compromisos públicos, las compañías no están afrontando el cambio hacia un modelo menos dependiente de los fósiles.

"A los bancos les gusta argumentar que quieren ayudar a sus clientes del carbón a hacer la transición, pero la realidad es que casi ninguna de estas empresas la está haciendo", subraya Katrin Gandswindt, responsable de investigación de Urgewald, antes de incidir en el importante papel que desempeña el flujo de crédito para transformar el modelo actual: "No tienen ningún incentivo para cambiar si la industria financiera continúa apoyándolos con cheques en blanco".

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Prueba de lo concentrado que está el aporte de fondos en el sector es que —según los cálculos realizados por Urgewald y el resto de ONG— si bien hubo 376 bancos comerciales que inyectaron, en conjunto, 363.000 millones de dólares en préstamos a la industria, una docena aglutinó el 48% de las sumas recibidas por las compañías incluidas en la Global Coal Exit List (GCEL), la lista elaborada por Urgewald con las 1.032 empresas que reúnen el 90% de la producción mundial.

Entre los mayores prestamistas figuran —detalla la CBNC— grandes bancos, como Mizuho Financial, Mitsubishi UFJ Financial, SMBC Group y Barclays y Citigroup.

El informe resalta la importancia de las suscripciones, los bonos y acciones emitidos con el propósito de atraer inversores e inyectar financiación a las empresas. A través de esa vía, 484 bancos lograron canalizar más de 1,2 billones de dólares. El negocio, en ese caso, está igualmente concentrado, con el 39% de las operaciones tramitadas por apenas doce entidades. En cuanto a nombres, destacan Blackrock y Vanguard. Los datos dejan, eso sí, una lectura positiva: una caída de financiación en 2020 y 2021, si bien los expertos dudan de si es el inicio de una tendencia o efecto del COVID.

Aunque el carbón desempeña un papel clave en el sector energético, en el que representa —según datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE)— casi el 40% de la generación de electricidad a escala global, su huella medioambiental es igualmente demoledora: es responsable del 46% de las emisiones de carbono. Los cálculos de los técnicos de la propia AIE concluyen que los gobiernos deben reducir de forma drástica el peso del carbono en el suministro mundial de energía.

Para el colectivo está claro que la pérdida de peso de los fósiles, incluida una reducción de las emisiones de dióxido de carbono en un 45% para 2030, es crucial si se quiere alcanzar el objetivo pactado en el Acuerdo de París y limitar el calentamiento global a 1,5ºC con respecto a los niveles preindustriales. El reto no es sencillo. La recuperación económica tras los peores momentos de la pandemia causaron que 2021 se registrase un repunte en la generación de energía basada en el carbón. En concreto, la AIE estimaba en diciembre que crecería en torno al 9%, lo que complica el objetivo global de alcanzar el objeto de las cero emisiones netas para mediados de siglo.

Imagen de portada | Daniel Moqvist (Unsplash) y Loco Steve (Flickr)

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¿Qué hacer con las aspas de los aerogeneradores que ya no funcionan? Puentes, obviamente

¿Qué hacer con las aspas de los aerogeneradores que ya no funcionan? Puentes, obviamente

La pregunta parece sencilla, pero tiene miga en realidad: ¿Qué hacemos con las palas de los aerogeneradores cuando toca jubilarlas? ¿Qué uso damos a esas grandes estructuras fabricadas con poliéster o epoxy reforzado con fibras de vidrio, de carbono o aramidas y que miden entre cinco y más de 80 metros? Una opción es llevarlas al vertedero; pero tiene sus inconvenientes. Ocupan mucho espacio y sus materiales no se descomponen con facilidad. Otra alternativa es incinerarlas y lograr así más energía o recurrir a procesos como la pirólisis o la gasificación, que preservan materiales reutilizables; pero tampoco son ninguna panacea por sus emisiones.

Echando mano de la imaginación y buenas dosis de ingeniería creativa, hay firmas que han puesto sobre la mesa otra alternativa: reconvertirlas en puentes. No se trata de propuestas, ideas vagas ni planos. Como mínimo, han construido ya dos estructuras, una al oeste de Polonia, que se ha inaugurado en enero; y otra en Cork, Irlanda, que se estrenará, si todo va según lo previsto, en primavera. La primera infraestructura la desarrolló la empresa Anmet y la segunda Re-Wind.

Una segunda vida tendiendo puentes

"Muchos elementos de los molinos de viento, como la torre y góndola, están hechos sobre todo de metales, cuyo proceso de reciclaje es bien conocido. El principal problema sigue siendo el reciclaje de los materiales compuestos: el más antiguo, con fibra de vidrio (GFK), y el que se encuentra cada vez más en los nuevos tipos de palas, la fibra de carbono (CFK)", detalla Anmet, firma fundada 1998 y con sede en Koszarowa, una localidad situada al oeste de Polonia, que trabaja también con métodos de procesamiento mecánico para los compuestos GFK y térmicos para los CFK.

En su búsqueda de fórmulas alternativas para el reciclaje de las palas de aerogeneradores, la compañía ha impulsado investigaciones de la mano de la Universidad Tecnológica de Varsovia y la Universidad Tecnológica de Rzeszów. El objetivo, explican: reutilizar piezas ya descartadas para construir puentes y otras estructuras que puedan prestar servicio a las comunidades.

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Prototipo de puente de la firma Anmet. Imagen: Anmet

Las palas de mayor tamaño se reaprovechan, además de en pasarelas y puentes —la compañía anuncia incluso pasos levadizos— , para la construcción de columnas, encofrados, postes o torres de observación, entre otras estructuras. Las más pequeñas se dedican sobre todo a reforzar terraplenes y taludes o disfrutan de una "segunda vida" como mobiliario urbano, en forma de marquesinas, bancos, farolas, cubos de basura o cubiertas bajo las que guardar coches y bicicletas.

Combinando la composición de las propias palas con otros recursos, como madera y fibras vegetales, la compañía polaca desarrolla también un material que, una vez ha cumplido con su período de uso, puede usarse como combustible en las plantas de incineración. Anmet asegura que saca partido también de las resinas y fibras de carbono. "Hemos desarrollado una tecnología para recuperarlas de las palas de los aerogeneradores", detallan desde la compañía, que asegura que puede obtener fibras de hasta ocho metros e investiga su uso reciclado en láminas.

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Propuesta de puente levadizo de Anmet. Imagen: Anmet

Para demostrar su capacidad, Anmet construyó el año pasado un puente que atraviesa un río en Szprotawa, un pequeño pueblo al oeste de Polonia. El proyecto se abordó en parte con financiación europea y tras completar pruebas con la Universidad Tecnológica de Rzeszów. La estructura se inauguró el mes pasado y ahora la firma confía en que le abra nuevos caminos.

Una meta similar persigue, a cientos de kilómetros de allí, Re-Wind, red dirigida por un equipo irlandés de la Universidad Tecnológica de Munster y el University College Cork. A finales de enero daba por finalizado un puente en la vía verde entre Midelton y Youghall, en el condado de Cork.

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Diseño planteado por la red Re-Wind.

Sus responsables relataban hace poco a The Verge que la propuesta de la red no es atractiva solo por sus ventajas medioambientales al buscar una "segunda vida" para las palas; sostienen también que puede ser una fórmula competitiva en costes a la hora de levantar puentes. En el caso de Cork, Re-Wind estima que al usar estructuras descartadas de un parque eólico de Belfast evitó la emisión de los casi 800 kilos de CO2 que habría exigido el mismo proyecto con vigas de acero.

Re-Wind ya dispone incluso de un catálogo con las soluciones que ofrece la red, que suma los esfuerzos de profesionales del Instituto de Tecnología de Georgia, el Univesity College Cork, Queen´s University Belfast, City University of New York y Munster Techonological University. Para elaborar sus diseños trabajaron con palas de entre 13,4 y 46,7 metros. En su listado incluyen, además de puentes, otras opciones de mobiliario que aprovecha viejas estructuras eólicas, como torres de telefonía, cercados, barreras acústicas, marquesinas o incluso como comederos en granjas.

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Propuesta elaborada por la red Re-Wind.

El objetivo, tanto en el caso de Re-Wind como de la firma Anmet, es en esencia el mismo: buscar soluciones para un problema —el de qué hacemos con los componentes de los aerogeneradores— que probablemente irá a más con el tiempo. Las tablas del portal Statista muestran que cada vez tenemos más aerogeneradores. O lo que es lo mismo, palas candidatas a la jubilación. Si en 2011 había instalados en España alrededor de 19.600, en 2019 se superaban ya las 20.900.

Con los datos de la Asociación Empresarial Eólica (AEE) sobre la mesa eso equivale, a día de hoy, hay aproximadamente 64.200 palas. Y la cifra crece. Por término medio, la vida de diseño de un aerogenerador es de 20 o 25 años, aunque suele estirarse a los 30, lo que dibuja el escenario que se irá dibujando a medida que avancen las décadas. Como ya os contábamos en septiembre, aunque cerca del 85% del material de las turbinas se puede reciclar, el gran reto lo representan las palas, por lo que ya se ponen sobre la mesa opciones como el reciclaje mecánico, el térmico o químico.

La reutilización busca ofrecer otra vida a esos gigantes del viento.

Imágenes | Re-Wind y Anmet

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La lógica psicológica detrás de llenar las carreteras más remotas y poco transitadas de cargadores de EV

La lógica psicológica detrás de llenar las carreteras más remotas y poco transitadas de cargadores de EV

De niño —y no tan niño— seguro que te lo preguntaste más de una vez, medio en broma, medio a modo de reflexión científica y filosófica: ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? En un giro de aquel dilema ahora podemos plantearnos otro, más adaptado al siglo XXI: ¿Qué son primero, los vehículos eléctricos o las estaciones de carga? La psicóloga Nicole Sintov, de la Universidad de Ohio, aporta una clave que puede ayudarnos a resolver la cuestión. Sin estaciones, nos costará ver cómo triunfan los coches eléctricos; pero no porque realmente no vayamos a poder cargarlos. No. La explicación está en nuestro propio cerebro. Si no las vemos, nos sentimos menos seguros.

La conclusión de Sintov gira en torno a un concepto fundamental y bien conocido en el sector: la ansiedad por la autonomía. O, lo que es lo mismo, el miedo a que nuestro vehículo se quede sin carga a medio camino, una idea que cuajó sobre todo con los primeros modelos, dotados de baterías que aguantaban poco más de 100 kilómetros. No es una cuestión menor. Aunque los datos indican que cada vez estamos más dispuestos a dar el salto a la movilidad electricidad, hay estudios de intención de compra que demuestran que dos de las principales razones que aún nos echan atrás son la escasez de lugares de carga y la baja autonomía, incluso por encima del precio.

El peso del "y si..."

El Centro de Investigación de Vehículos Eléctricos e Híbridos Enchufables de la Universidad de Davis, en Estados Unidos, ha constatado el mismo problema. Como explicaba hace poco a Wired su director, Gil Tal, sencillamente los conductores quieren saber que encontrarán cargadores a lo largo de sus viajes, en todas las rutas posibles. Incluso aunque, "por lo general, no se detengan". La lógica es básicamente la misma que nos lleva a comprar SUV por si algún día nos vamos de viaje con toda la familia o a echar mano de todoterrenos por los dos fines de semana al año que hacemos una escapada a la montaña. Queremos estar seguros. El peso aplastante del "y si..."

Conscientes de ese hándicap y a pesar de que los vehículos eléctricos ofrecen cada vez mayor autonomía —el Volkswagen ID.3 y Skoda Enyaq iV 80, por ejemplo, superan de largo los 500 km—, Estados Unidos se ha puesto manos a la obra para reforzar su mapa de estaciones de carga. La idea es simple: que podamos ver más puntos repartidos a lo largo de nuestro camino o en el mapa, al planificar las rutas, algo que —anotan los expertos— aliviaría la ansiedad de los conductores.

Para lograrlo, el equipo de Joe Biden quiere construir 500.000 cargadores eléctricos durante el próximo lustro, una cifra considerable si se tiene en cuenta que a día de hoy por las carreteras de EEUU se reparten apenas 100.000 puntos. El objetivo es que los usuarios puedan encontrarse con un puesto cada 50 millas, el equivalente a 80,5 kilómetros. La idea no pasa únicamente por dotar a los conductores de una malla tupida de "electrolineras" a pie de calle. Además de densa, el gobierno estadounidense aspira a que sea extensa, por lo que el equipo de Biden ya ha apuntado que quiere cargadores tanto en las vías que dan servicio a las ciudades como en las secundarias.

"La red de cargadores para vehículos eléctricos debe ser totalmente accesible para todos los usuarios, independientemente de si viven en una zona urbana o rural", incide el Ejecutivo, que tiene ya un plan de inversiones. En total, plantea dedicar 7.500 millones de dólares a la iniciativa, de los que 5.000 ya están a disposición de los estados que presenten proyectos. Los 50 estados del país, el Distrito de Columbia y Puerto Rico dispondrán hasta agosto para solicitar los fondos del Gobierno federal y detallar cómo instalarán sus cargadores. Los 2.500 millones restantes se canalizarán a través de un plan de subvenciones complementario y que se lanzará más tarde.

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Además del plan federal, otras administraciones locales y estatales ofrecen incentivos con el mismo propósito: aumentar la red de cargadores y, en última instancia, que los coches eléctricos se lleven cada vez un pedazo mayor en la tarde de las ventas. La meta del Departamento de Energía es que en 2030 la mitad de las nuevas ventas de coches sean de cero emisiones, si bien hay estados, como el de California, que se han puesto el listón más alto y directamente aspiran a eliminar totalmente las ventas de vehículos nuevos a gasolina ya para mediados de la próxima década.

Estados Unidos no es el único que se ha lanzado a la carrera. En España el Gobierno aprobó a finales del año pasado una iniciativa de 525 millones de euros que comparte en parte el mismo propósito: reforzar el despliegue de cargadores. El objetivo, aquí, sería lograr al menos 100.000 puntos desplegados por las vías públicas antes de que finalice 2023. Para abastecer a los más de 130 millones de coches eléctricos que se estima que circularán por las carreteras de Europa en 2035 harán falta, según datos de EY y Eurelectric, más de 65 millones de cargadores adicionales.

Los puntos de carga no servirán únicamente para atajar la ansiedad de los conductores, su miedo a quedarse tirados en mitad del camino. Paul Stern, del Instituto de Investigación Social y Ambiental de Estados Unidos, compartía con Wired otra idea igual de curiosa: a mayor número de estaciones, más presente tendremos también la opción de la movilidad eléctrica y menos extraña nos resultará. De la lógica del "y si me quedo tirado..." pasamos, sencillamente, a la de la imitación. "La gente piensa: 'Esto debe de ser algo que hacen los demás", conviene la psicóloga Nicole Sintov.

Porque al final parece que los dilemas, aunque sean complejos, ofrecen siempre una forma de atajarlos. Sí, también el enigma del huevo y la gallina que te quitaba el sueño de niño.

Imágenes | Tommy Krombacher (Unsplash) y Ed Harvey (Unsplash)

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