Así es Flevopolder, la isla artificial más grande del mundo: de casi 1.000 km2 y fruto de la ingeniería de Países Bajos

Así es Flevopolder, la isla artificial más grande del mundo: de casi 1.000 km2 y fruto de la ingeniería de Países Bajos

Si te paseas por los Países Bajos es probable que escuches un chascarrillo que quizás indigne a algunos, pero desde luego no anda desencaminado: "El mundo fue creado por Dios, pero Holanda la han creado los holandeses". Y lo cierto es que no les falta razón. No en un sentido lírico o simbólico. No. Literalmente, hay una parte importante del país que sus habitantes crearon a base de drenar agua. Para lograrlo echaron manos de diques y pólderes, terrenos ganados al mar.

Para sostener semejante afirmación sobre el origen de su país, los holandeses manejan un argumento aplastante que incluso cuenta con el certificado oficial del Guiness World Records. La nación acoge la isla artificial más grande del mundo, Flevopolder, una extensión de 970 kilómetros cuadrados, rodeada por los lagos Gooimeer, Ketelmeer y Veluwemeer y conectada al continente a través de infraestructuras como puentes, el túnel Drontermeertunnel o un dique.

Básicamente, Flevopolder es un enorme pólder, una superficie ganada al Mar del Norte y que destaca por su situación, en pleno litoral, y su bajo nivel. Para darles forma se emplean sobre todo diques y drenajes. En el caso de la isla reconocida por el Guiness World Records la extensión de terreno está sin embargo bordeada de agua para evitar problemas con el nivel freático.

Ganarle terreno al agua

El enorme terreno forma parte de Flevoland, una provincia situada en el centro del país, en la que residen alrededor de 400.000 personas y que es además la demarcación de su categoría más joven de Países Bajos. Se creó hace menos de 40 años, en enero de 1986. Su historia ayuda a entender la de la isla. Como explican en el canal Why On Earth, con los siglos los holandeses se han hecho con conocimientos profundos sobre ingeniería y gestión del agua con un propósito claro: "Mantener sus pies secos". Y, de paso, dotarse de extensiones de terreno en las que habitar o cultivar.

Ya en el XVII los ingenieros hidráulicos del país estudiaron las oportunidades y amenazas que representaba el Zuiderzee, una bahía poco profunda del Mar del Norte, y uno de sus nombres más destacados, Hendric Stevin, propuso incluso "domesticarlo". La financiación y los recursos técnicos que no había entonces sí estaban disponibles en el XIX e inicios del XX, cuando, animados por una inundación registrada en 1916, las autoridades decidieron ganar terreno al mar.

Para lograrlo se aprovecharon de la escasa profundidad del Zuiderzee y construyeron un dique (Afsluitdijk) de cierre de gran tamaño, que terminaron a principios de la década de 1930. Como parte de sus esfuerzos los ingenieros construyeron otras infraestructuras clave y el lago IJseelmeer. En los años 30 los holandeses tenían ya el Wieringermeer Polder, la primera extensión de terreno que se recuperó del mar. No mucho después, en la década de los 40 estaba, el de Noordoostpolder.

Flevoland By Sentinel 2 2018 06 30

El Flevopolder —abunda Why On Earth— se construyeron en dos fases a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado. Tras la Segunda Guerra Mundial los trabajos dejaron el Felvopolder oriental (1957) y ya a finales de los 60, en 1968, el Flevopolder meridional. El resultado es, aún hoy, la isla artificial más grande del mundo. Tanto, de hecho, que está a mucha distancia de lYas Island o el aeropuerto internacional de Kansai, en Japón, de casi 11 km2. Durante los últimos años se han puesto en marcha otros proyectos notables, como el de Palm Deira, en Dubái.

Imágenes | Copernicus Sentinel-2 (ESA)

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Hace 40 años la URSS decidió construir el submarino más largo de mundo con 175 metros. A día de hoy sigue en activo

Hace 40 años la URSS decidió construir el submarino más largo de mundo con 175 metros. A día de hoy sigue en activo

Hacia la década de 1970, en plena Guerra Fría, la URSS decidió dejar claro su poderío naval encargando los submarinos más grandes de la historia. Los bautizó como clase 941 Akula —nombre que la OTAN cambió luego por Typhoom— y los dotó de unas medidas que aún hoy, más de 40 años después, siguen quitando el hipo: 23 metros de manga y más 170 de eslora, una longitud que supera a la de Torre Sevilla tumbada. Con semejante despliegue y para zanjar discusiones, en los 90 el Guiness World Records los nombró oficialmente los submarinos más grandes del mundo.

Desde que el primero de los clase Akula salió de los astilleros de Severodvinsk, en 1980, han pasado bastantes cosas. Entre ellas, el fin de la propia URSS, el salto de milenio y un cambio de escenario que ha hecho que aquellos titanes de los mares, aunque impresionantes, resulten hoy mucho menos prácticos y rentables. Como detalla Military-Today, entre la segunda mitad de los años 90 e inicios de los 2000, se dieron de baja, desguazaron o inactivaron cinco de los sumergibles del Project 491 Akula. Otro, directamente, no llegó siquiera a completarse y acabó desechado.

¿Significa eso que se ha perdido el Record Guiness de las profundidades de los océanos? No exactamente. O no al menos durante décadas, hasta prácticamente anteayer. A pesar del paso de las décadas, del fin de la URSS e incluso del destino del resto de sus hermanos, sigue habiendo un Akula que se considera activo. Así lo señalaba en 2021 la agencia estatal rusa TASS y The Barents Observer hace solo unos meses, este mismo enero, cuando publicó que su último representante estaba asignado a la base de Belomorsk y se empleaba como plataforma para probar armas.

Un coloso "made in URSS"

Ese superviviente de la familia Akula se llama Dmitry Donskoy (TK-208) y durante décadas ha destacado como el submarino más grande del mundo, con 175 metros de eslora y 25 de ancho. Hoy le hace sombra el K-329 Belgorod, un impresionante sumergible nuclear provisto de un casco de 178 metros —algunos elevan el dato por encima de los 180 m— y que se hizo a la mar por primera vez hace menos de un año, a mediados de 2021. Según TASS, el récord de titán de las profundidades le corresponde ahora a él. K-329 Belgorod es el resultado de la adaptación de una nave de los 90 y, precisa Navy Recognition, en enero se preveía que pasase a la Armada este mismo verano.

ТК-208 pic.twitter.com/WcU62QnHfk

— Russian Submarine (@SubmarinRussian) December 28, 2021

Que en breve podamos ver emerger un buque ligeramente mayor no resto méritos a Dmitry Donskoy TK-208, herencia de la URSS y que, a pesar de su longevidad y los cambios históricos, aún figura en muchas clasificaciones como el sumergible de mayor tamaño del mundo. Su envergadura es mérito de los ingenieros soviéticos y el empeño que pusieron al diseñar la clase Akula. Se cree que pueden descender a 400 metros de profundidad, permanecer 120 días maniobrando, acoger a alrededor de 160 personas y alcanzar una velocidad sumergida de unos 50 kilómetros por hora.

Al igual que sus hermanos, el TK-208 no se fabricó —o ese no es su único fin, al menos— para colarse en los libros de récords o sorprender con su tamaño. Cuando Moscú lo encargó quería tener un arma que pudiese competir con los los sumergibles Ohio de la Marina estadounidense, capaces de transportar hasta 192 ojivas nucleares de 100 kilotones. Por esa razón, los Akula iban equipados también con misiles balísticos. Otro de sus grandes puntos fuertes es, sin duda, su capacidad para maniobrar en regiones gélidas, como la bolsa de hielo del Ártico.

Lo más curioso de los Akula es que el más longevo de sus sumergibles ha resultado ser precisamente el más antiguo. El Dmitry Donskoy fue el primero en tocar el agua. Se botó en septiembre de 1980, dos años antes que su hermano el TK-202 y diez que el TK-20, modelo que, pese a haber llegado al mar a finales de 1989, acabó desarmándose en 2004. Esa peculiaridad está muy relacionada con su propia historia. Apenas una década después de su estreno, en el 90 el TK-208 volvió al dique seco para someterse a una puesta a punto que se extendió hasta 2002.

Cuando volvió a surcar los océanos, era ya un navío completamente adaptado con el último hardware, provisto de lanzadores para los misiles balísticos más avanzados e —igual de importante— rebautizado con el nombre con el que hoy lo conocemos: de TK-208, sin más, pasó a designarse Dmitry Donskoy, un homenaje al santo y héroe ruso homónimo. Con el tiempo el navío se dotó de misiles RSM-56 Bulava y llegó a ocupar un lugar importante en el catálogo del Kremlin, que llegó a echar mano de sus capacidades para probar sus nuevos misiles balísticos intercontinentales.

¿Cuántos años de historia le queda al veterano de la Guerra Fría? En 2021 TASS citaba a fuentes militares que aseguraban que, como mínimo, se mantendrá activo hasta 2026. Un lustro más de vida para un coloso que impresionaba hace 40 años, cuando el mundo dormía en alerta, tensionado por la Guerra Fría; y sigue haciéndolo hoy, en pleno 2022, con el planeta pendiente de Ucrania.

Imágenes | Ministerio de Defensa de la Federación Rusa

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Si tienes un coche eléctrico debes conocer estas señales: descubre los nuevos pictogramas de la DGT que informan de los puntos de recarga

Si tienes un coche eléctrico debes conocer estas señales: descubre los nuevos pictogramas de la DGT que informan de los puntos de recarga

A lo largo y ancho de la geografía española se reparten 11.500 puntos de recarga públicos para vehículos eléctricos. No son muchos si nos comparamos con Europa, pero sí demasiados como para que no tengamos aún una forma de identificarlos de forma clara, consensuada e incluso oficial, con el cuño de la DGT. Para solucionar esa carencia el Gobierno ha presentado esta misma semana cuatro pictogramas que te conviene conocer si te mueves a los mandos de un coche eléctrico.

Las señales, publicadas en una instrucción de la Dirección General de Tráfico (DGT) que entró en vigor ayer mismo, buscan resolver dudas y aclarar tanto la ubicación como las las características de las instalaciones de recarga. "Los puntos ya instalados en carreteras y vías urbanas necesitaban ser señalizados e incorporados al catálogo", detalla el Ejecutivo. Para conseguirlo, Transportes, Interior y Transición Ecológica acordaron indicaciones acordes con las de otros países de la UE.

Los técnicos no solo elaboraron un pequeño catálogo de señales para los puntos de recarga. Consensuaron también algo aun más básico y que estaba también pendiente: el propio pictograma de vehículo eléctrico, una señal de la que la DGT y las autoridades puedan echar mano cuando quieren indicar que una señalización afecta a este tipo de coches o motos, por ejemplo.

Diseños simples e intuitivos

El diseño es muy simple y muestra la silueta de un coche verde con un cable.

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Pictograma de señalización de vehículo eléctrico.

En cuanto a los puntos de recarga, el Gobierno ha optado por una señal estándar, la silueta de un surtidor verde con un cable, un enchufe y las letras "EV", que combinará con otros pictogramas para detallar en cada caso los servicios que se encontrarán los conductores. Por ejemplo, cuando veas la señal aislada, sin ningún otro apoyo, identificará una "estación de recarga eléctrica".

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Estación de recarga eléctrica.

Si se acompaña de la imagen de un surtidor convencional, significa que además de la estación de recarga eléctrica los conductores tendrán acceso también a un puesto para repostar carburante.

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Surtidor de carburante y estación de recarga eléctrica.

Habría incluso una tercera opción, en la que a los servicios anteriores se suma otro: una estación de servicio en la que disponen también de gas licuado de petróleo (GLP) o autogás.

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Surtidor de carburante, GLP y estación de recarga eléctrica.

"Todos los pictogramas podrán ser colocados de forma individual o colectiva en las señales de servicio que los ciudadanos pueden encontrar tanto en carretera como en zona urbana", precisa el Ministerio de Transportes. Que la Dirección General de Tráfico haya publicado su instrucción no implica, eso sí, que vayas a empezar a ver las señales en todas partes de forma automática.

El Gobierno precisa que las señales que se instalen a partir de ahora deberán respetar el nuevo formato; pero prevé que se vayan implantando de forma paulatina, a medida que se retiran las que ya están instaladas. "Su aplicación será progresiva a medida que las señales sean renovadas debido a su estado de conservación", concluye la nota conjunta de los tres ministerios.

Aunque las señales están en línea con el peso cada vez mayor de los vehículos eléctricos y los planes de descarbonización de las autoridades, lo cierto es que España el nivel de implantación de los puntos de recarga es aún muy limitado. Faconauto calcula que disponemos de uno por cada 245 millones de habitantes y los de recarga rápida representan aún un porcentaje muy pequeño.

Imagen de portada | Ernest Ojeh (Unsplash)

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Llevábamos años buscando los fósiles del día en que un meteorito provocó la Gran Extinción. Al fin los hemos encontrado

Llevábamos años buscando los fósiles del día en que un meteorito provocó la Gran Extinción. Al fin los hemos encontrado

"La resolución temporal que podemos lograr en este sitio va más allá de nuestros sueños más salvajes... Esto realmente no debería existir y es absolutamente asombroso por su belleza. Nunca soñé en toda mi carrera con que llegaría a ver algo a) tan limitado en el tiempo y b) tan hermoso. Y que además cuenta una historia tan maravillosa". Habla Phillip Manning, paleontólogo y profesor de la Universidad de Manchester, y lo que dice nos da tantas pistas como el tono en que lo dice.

De lo que habla Manning con emoción indisimulada a The Guardian es del que quizás sea uno de los hallazgos más sorprendentes —y desde luego improbables— de los últimos tiempos en el campo de la paleontología: vestigios que, según los investigadores que se han dedicado a analizarlos, están vinculados de forma directa con el auténtico "día D", la jornada de hace 66 millones de años en la que un gigantesco meteorito de unos 12 kilómetros de diámetro chocó contra la península de Yucatán, en México, y acabó con el 75% de las especies de fauna y flora.

Los restos, localizados en el yacimiento de Tanis, en Dakota del Norte (EEUU), componen un auténtico tesoro para los expertos. Los investigadores han localizado una pata sorprendentemente bien preservada de Thescelosaurus —en tan buen estado que incluso conserva la piel—, peces, una tortuga fosilizada ensartada por una estaca, restos de pequeños mamíferos y sus madrigueras, la piel de un triceratops, incluidos los cuernos, y el embrión de un pterosaurio volador en su huevo. El yacimiento lo completa lo que parecen fragmentos del propio impacto del meteorito.

Un tesoro a 3.000 km del impacto

Conservamos tan pocos restos de dinosaurios de los miles de años anteriores a la colisión que localizar vestigios relacionados directamente con el cataclismo es —como reconoce Manning— más que un "sueño" para los expertos. "Tenemos tantos detalles que nos dicen lo qué sucedió momento a momento; es casi como verlo en las películas. Miras la columna de roca, miras los fósiles y te lleva de vuelta a ese día", explica a BBC Robert DePalma, estudiante de la Universidad de Manchester y quien dirige las excavaciones en Tanis, situada a unos 3.000 km de la península de Yucatán.

¿Si tan increíble resulta el hallazgo porque es creíble? ¿Qué lleva a sus descubridores a considerar que los restos datan justo del "día D" del gran cataclismo, un suceso registrado hace 66 millones de años y cuyo epicentro dista tanto de Tanis como más o menos España de Ankara?

Una de las claves son los restos de peces, en cuyas branquias los expertos han identificado pequeñas partículas, esferas de roca fundida resultantes de la colisión y que se esparcieron por el globo. Pese a la distancia, el análisis químico y la datación radiométrica las relaciona con el epicentro del cataclismo, en el actual México. Los investigadores del yacimiento de Dakota del Norte indican que la brutal colisión de hace 66 millones de años pudo desencadenó temblores que, a su vez, provocaron que el río arrollara los ecosistemas de su entorno y arrastrara los sedimentos.

Los científicos creen que durante ese proceso los peces respiraron las partículas, que quedaron atrapadas en sus organismos... durante 66 millones de años. "En sus branquias hay esferas de vidrio de roca sobrecalentada por el golpe. Son químicamente casi indistinguibles del vidrio creado por el asteroide en otros lugares. Cuando entró en los peces, estos fueron enterrados con rapidez junto con el área circundante antes de que se formara una capa rica en iridio sobre ellos", señala el Natural History Museum, que desliza que la procedencia de estas criaturas está fuera de toda duda.

Varias partículas preservadas en ámbar en el entorno del propio yacimiento de Tanis apuntan en una dirección similar. Tras analizarlas, los expertos consideran que son parte de los fragmentos que se expandieron por el impacto del meteorito. Al menos en varios de esos componentes los científicos han identificado además pequeñas inclusiones que implican un origen externo a la Tierra.

"Cuando notamos que había inclusiones dentro de estas pequeñas esferas de vidrio, las analizamos químicamente en el sincrotrón de rayos X Diamond —añade Manning—. Pudimos separar la química e identificar la composición de ese material. Toda evidencia, todos los datos químicos de ese estudio sugieren que estamos viendo una parte del impactador; del asteroide que acabó los dinosaurios".

La pata del Thescelosaurus también relata su propia historia. Además de bien conservada, la extremidad no indica que el dinosaurio padeciera una enfermedad ni tampoco revela indicios de que pudiera ser arracada por un depredador. Eso sí —como recalca Manning— muestra que por alguna razón el desafortunado Thescelosaurus la perdió de cuajo, de forma rápida. "La mejor idea que tenemos es que es un animal que murió más o menos de forma instantánea", comenta.

No todos son tan optimistas como el profesor Manning o DePalma al analizar la pata de Thescelosaurus. Otros expertos acreditados son cautos, al menos de momento, y apuntan que la violencia del cataclismo sencillamente pudo remover restos de animales que habían muerto tiempo antes o que los terremotos y la deformación de la corteza terrestre quizás mezclaron el cadáver del dinosaurio, ya sepultado, con sedimentos que se iban depositando debido a la colisión.

"Si bien es plausible que este Thescelosaurus haya muerto el día de la colisión, también es posible que haya sido exhumado por el impacto del asteroide y luego mezclado con todo lo demás después", comenta Paul Barrett, del Natural History Museum de Londres: "Pero el hecho de que esté tan bien conservado me sugiere que incluso si el animal no murió como resultado de los eventos que causaron el depósito, debe haber muerto muy cerca en el tiempo”.

El descubrimiento está también marcado en cierto modo por cómo han decidido presentarlo al público sus autores, quienes han roto en parte con el protocolo habitual del mundo académico y dieron a conocer la existencia de Tanis a través de la prensa generalista, no de publicaciones especializadas que aplican métodos de control como la revisión por pares.

Aunque ya se han publicado algunos textos por los cauces normales, el potencial de Tanis se deslizó en 2019 desde las páginas de New Yorker y ahora el alcance de sus tesoros han vuelto a primer plano por la elaboración de un documental que está a punto de presentar la BBC.

Imagen de portada | NASA/JPL-Caltech

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Llevábamos años buscando los fósiles del día en que un meteorito provocó la Gran Extinción. Al fin los hemos encontrado

Llevábamos años buscando los fósiles del día en que un meteorito provocó la Gran Extinción. Al fin los hemos encontrado

"La resolución temporal que podemos lograr en este sitio va más allá de nuestros sueños más salvajes... Esto realmente no debería existir y es absolutamente asombroso por su belleza. Nunca soñé en toda mi carrera con que llegaría a ver algo a) tan limitado en el tiempo y b) tan hermoso. Y que además cuenta una historia tan maravillosa". Habla Phillip Manning, paleontólogo y profesor de la Universidad de Manchester, y lo que dice nos da tantas pistas como el tono en que lo dice.

De lo que habla Manning con emoción indisimulada a The Guardian es del que quizás sea uno de los hallazgos más sorprendentes —y desde luego improbables— de los últimos tiempos en el campo de la paleontología: vestigios que, según los investigadores que se han dedicado a analizarlos, están vinculados de forma directa con el auténtico "día D", la jornada de hace 66 millones de años en la que un gigantesco meteorito de unos 12 kilómetros de diámetro chocó contra la península de Yucatán, en México, y acabó con el 75% de las especies de fauna y flora.

Los restos, localizados en el yacimiento de Tanis, en Dakota del Norte (EEUU), componen un auténtico tesoro para los expertos. Los investigadores han localizado una pata sorprendentemente bien preservada de Thescelosaurus —en tan buen estado que incluso conserva la piel—, peces, una tortuga fosilizada ensartada por una estaca, restos de pequeños mamíferos y sus madrigueras, la piel de un triceratops, incluidos los cuernos, y el embrión de un pterosaurio volador en su huevo. El yacimiento lo completa lo que parecen fragmentos del propio impacto del meteorito.

Un tesoro a 3.000 km del impacto

Conservamos tan pocos restos de dinosaurios de los miles de años anteriores a la colisión que localizar vestigios relacionados directamente con el cataclismo es —como reconoce Manning— más que un "sueño" para los expertos. "Tenemos tantos detalles que nos dicen lo qué sucedió momento a momento; es casi como verlo en las películas. Miras la columna de roca, miras los fósiles y te lleva de vuelta a ese día", explica a BBC Robert DePalma, estudiante de la Universidad de Manchester y quien dirige las excavaciones en Tanis, situada a unos 3.000 km de la península de Yucatán.

¿Si tan increíble resulta el hallazgo porque es creíble? ¿Qué lleva a sus descubridores a considerar que los restos datan justo del "día D" del gran cataclismo, un suceso registrado hace 66 millones de años y cuyo epicentro dista tanto de Tanis como más o menos España de Ankara?

Una de las claves son los restos de peces, en cuyas branquias los expertos han identificado pequeñas partículas, esferas de roca fundida resultantes de la colisión y que se esparcieron por el globo. Pese a la distancia, el análisis químico y la datación radiométrica las relaciona con el epicentro del cataclismo, en el actual México. Los investigadores del yacimiento de Dakota del Norte indican que la brutal colisión de hace 66 millones de años pudo desencadenó temblores que, a su vez, provocaron que el río arrollara los ecosistemas de su entorno y arrastrara los sedimentos.

Los científicos creen que durante ese proceso los peces respiraron las partículas, que quedaron atrapadas en sus organismos... durante 66 millones de años. "En sus branquias hay esferas de vidrio de roca sobrecalentada por el golpe. Son químicamente casi indistinguibles del vidrio creado por el asteroide en otros lugares. Cuando entró en los peces, estos fueron enterrados con rapidez junto con el área circundante antes de que se formara una capa rica en iridio sobre ellos", señala el Natural History Museum, que desliza que la procedencia de estas criaturas está fuera de toda duda.

Varias partículas preservadas en ámbar en el entorno del propio yacimiento de Tanis apuntan en una dirección similar. Tras analizarlas, los expertos consideran que son parte de los fragmentos que se expandieron por el impacto del meteorito. Al menos en varios de esos componentes los científicos han identificado además pequeñas inclusiones que implican un origen externo a la Tierra.

"Cuando notamos que había inclusiones dentro de estas pequeñas esferas de vidrio, las analizamos químicamente en el sincrotrón de rayos X Diamond —añade Manning—. Pudimos separar la química e identificar la composición de ese material. Toda evidencia, todos los datos químicos de ese estudio sugieren que estamos viendo una parte del impactador; del asteroide que acabó los dinosaurios".

La pata del Thescelosaurus también relata su propia historia. Además de bien conservada, la extremidad no indica que el dinosaurio padeciera una enfermedad ni tampoco revela indicios de que pudiera ser arracada por un depredador. Eso sí —como recalca Manning— muestra que por alguna razón el desafortunado Thescelosaurus la perdió de cuajo, de forma rápida. "La mejor idea que tenemos es que es un animal que murió más o menos de forma instantánea", comenta.

No todos son tan optimistas como el profesor Manning o DePalma al analizar la pata de Thescelosaurus. Otros expertos acreditados son cautos, al menos de momento, y apuntan que la violencia del cataclismo sencillamente pudo remover restos de animales que habían muerto tiempo antes o que los terremotos y la deformación de la corteza terrestre quizás mezclaron el cadáver del dinosaurio, ya sepultado, con sedimentos que se iban depositando debido a la colisión.

"Si bien es plausible que este Thescelosaurus haya muerto el día de la colisión, también es posible que haya sido exhumado por el impacto del asteroide y luego mezclado con todo lo demás después", comenta Paul Barrett, del Natural History Museum de Londres: "Pero el hecho de que esté tan bien conservado me sugiere que incluso si el animal no murió como resultado de los eventos que causaron el depósito, debe haber muerto muy cerca en el tiempo”.

El descubrimiento está también marcado en cierto modo por cómo han decidido presentarlo al público sus autores, quienes han roto en parte con el protocolo habitual del mundo académico y dieron a conocer la existencia de Tanis a través de la prensa generalista, no de publicaciones especializadas que aplican métodos de control como la revisión por pares.

Aunque ya se han publicado algunos textos por los cauces normales, el potencial de Tanis se deslizó en 2019 desde las páginas de New Yorker y ahora el alcance de sus tesoros han vuelto a primer plano por la elaboración de un documental que está a punto de presentar la BBC.

Imagen de portada | NASA/JPL-Caltech

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La industria de la alimentación cree que podemos prevenir el cambio climático comiendo. Esta es su idea

La industria de la alimentación cree que podemos prevenir el cambio climático comiendo. Esta es su idea

A simple vista es un plato tradicional, con sus fabes, su pancetita y chorizos, pero la próxima vez que comas una fabada piensa lo siguiente: más allá del dinero que pagues o el ardor de estómago del día después, ese gesto tendrá probablemente un coste para el planeta. Ocurre con la fabada, pero también con la paella, un chuletón con patatas o incluso una ensalada con brotes de soja.

La industria que se encarga de nuestra alimentación le pasa factura a la naturaleza. Durante el proceso que nos permite abastecernos de carne o verduras emite CO2, metano, suplanta superficies boscosas por otras de cultivo y empobrece los suelos y aguas, un cóctel que, a la larga, contribuye al calentamiento global. Pero... ¿Y si en vez de ser un problema fuesen parte de la solución?

¿Puede la industria de la alimentación ayudar a revertir la contaminación?

En el sector hay quien está convencido de que sí. Y ya trabaja para demostrarlo.

La otra "factura" de nuestros menús. El que figura en la etiqueta no es el único coste de los alimentos que comemos. Para el planeta hay otro igual o incluso más importante, aunque, al menos de entrada, no se mida en euros: la polución. Según la FAO, la ganadería genera en todo el planeta el equivalente a 7,1 gigatoneladas de dióxido de carbono (CO2) anuales, lo que representa el 14,5% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) achacables al hombre.

Bajando más al detalle, ya solo la producción y procesamiento de alimentos, lo que incluye los cambios en el uso de la tierra, representa el 45% de las emisiones. Otro 39% parte de lo que se conoce como "fermentación entérica" de los rumiantes, que se relaciona con el metano generado durante la digestión. El mayor problema lo representan la carne de las reses y la leche de vaca. En cuanto a los tipos de emisiones, destacan el metano, el óxido nitroso y el dióxido de carbono.

La huella de la agricultura. No todo es achacable a la ganadería, por supuesto. Al menos directamente. Otro actor importante es la agricultura, que durante los últimos años se ha expandido de forma notable para cubrir la demanda de alimentación tanto del ganado como de los humanos. Un estudio publicado en diciembre por Science muestra que en apenas dos décadas, entre 2003 y 2019, los campos dedicados a maíz, trigo o arroz, entre otros cultivos, han ganado más de un millón de kilómetros cuadrados, extensión equivalente al doble de la superficie de España.

El problema de que la tierra de cultivo se expanda es que a menudo lo hace a costa de bosques, sabanas o selvas, por ejemplo, terrenos capaces de almacenar grandes cantidades de carbono en los árboles o el suelo. El mismo estudio concluía que alrededor de la mitad de la nueva superficie, el 49%, reemplazó a vegetación natural y cubiertas arbóreas. La tendencia se explica en gran medida por el aumento de población o la demanda de soja y se centra en América del Sur y África.

"Repensar" las emisiones de las vacas. Pero... ¿Y si encontráramos una forma, por ejemplo, de paliar el efecto del metano generado por las vacas? No es un reto menor. El 44% de las emisiones que genera la ganadería son, precisamente, en forma de CH4. Para conseguirlo hay quienes ya han decidido echar mano de un aliado inesperado: las algas; la asparagopsis, para ser más precisos, un genero localizadp en las aguas cálidas de Australia y que, gracias a su contenido en bromoformo, puede suponer un ingrediente tan interesante como valioso en la dieta del ganado.

Los datos recogidos por la BBC muestran una efectividad considerable. Cuando el bromoformo representa el 2% de la dieta de las vacas sus emisiones de metano llegan a reducirse hasta en un 98%. Quedan sin embargo muchas dudas sobre la mesa, como aclarar su impacto en la salud o incluso hasta qué punto el propio ganado está dispuesto a aceptarlo en su "menú".

Un valioso aliado que va mucho más allá del metano. Lo cierto es que el cultivo de macroalgas marinas no solo puede ayudarnos a controlar las flatulencias del ganado. Otra de sus ventajas es que actúan como eficientes "secuestradoras" de CO2 de la atmósfera. Un estudio publicado en 2019 en la revista Nature Geoscience mostraba un extenso listado de especies capaces de hundir el carbono por debajo de 1.000 m, hasta profundidades que reducen el riesgo de que regrese a la atmósfera.

Además de almacenar CO2, las algas marinas también absorben el exceso de nutrientes de los fertilizantes que se emplea en los campos de cultivo y acaba llegando a los océanos. El resultado: se paliaría el daño que ocasiona la industria alimentaria; pero también se contribuiría a revertir en cierto modo parte del daño que se ocasiona o incluso facilitaría la reducción de los niveles de CO2.

De sumar polución a restarla. El cambio de filosofía sería considerable y favorecería que la industria, directamente, ayudase a restar gases que contribuyen al calentamiento global. Más allá del papel que puedan desempeñar las algas marinas, recuerda BBC, hay quien ya recurre a las técnicas de edición de genes para desarrollar variedades de cultivo pensadas para absorber más CO2 de la atmósfera. Otras estrategias apuntan las ventajas de un cambio de mentalidad en la planificación de los cultivos. Un estudio desarrollado hace poco en los Pirineos, por ejemplo, concluía que los cultivos mixtos de cereales y leguminosas captan mucho más dióxido de carbono que los monocultivos.

Max Saeling 29lxhkzvtjk Unsplash

Un buen lingotazo de CO2. Sobre la mesa de la industria alimentaria hay otras soluciones llamativas. Quizás una de las más curiosas es la que plantea reutilizar el dióxido de carbono para elaborar con él... ¡Bebidas, como vodka o agua con gas! Air Company, una empresa estadounidense, emplea básicamente CO2, agua y electricidad para producir bebidas alcohólicas.

El proceso es relativamente sencillo y, argumenta la empresa, se basa en energías limpias: capta dióxido de carbono y en su destilería recurre a electricidad para dividir hidrógeno y oxígeno y luego combina el hidrógeno con CO2 y un catalizador. El resultado final: vozka que pudes beberte sabiendo que has eliminado algo de CO2 de la atmósfera. Incluso Coca-Cola explora en esa dirección.

Cambio de mentalidad en el sector. Al margen de las iniciativas puntuales y sus efectos, lo innegable es que desde hace años hay una corriente creciente en el sector que busca fórmulas para reducir su impacto en el medio. Biuenos ejemplos son la agricultura de precisión, que quiere un uso lo más racional posible del agua y fertilizantes, o la agricultura regenerativa, con la que se pretende evitar la degradación de los suelos y que, entre otras cosas, pierdan su capacidad como almacén de carbono. No todos los esfuerzos parten del sector. Diferentes administraciones han apostado también por endurecer el control de pesticidas y otros productos fitosanitarios que degradan los campos.

E incluso propuestas rompedoras. También hay propuestas que plantean un giro de tuerca y cambiar de forma radical la forma de entender la industria de la alimentación. Quizás una de las que más fuerza ha ganado en los últimos años es la que aboga por la cría y consumo de insectos, tanto para humanos como para el ganado. Quienes lo defienden insisten en que suponen una fuente rica en proteínas y su explotación reduciría de forma considerable la huella en el medio ambiente.

Otras propuestas curiosas se centran en la aeroponía e hidroponía —cultivos en el aire o sustituyendo la tierra por agua—, organizados en espacios interiores o incluso bajo tierra. También los invernaderos de agua de mar y que se nutren fundamentalmente de del agua de los océanos y la luz del sol para sacar adelante la producción. El reto es en todos los casos el mismo: mantener la producción de una humanidad que sigue creciendo... sin que se dispare la "factura" climática.

Imágenes | Alex Haney (Unsplash) y Max Saeling (Unsplash)

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La noticia La industria de la alimentación cree que podemos prevenir el cambio climático comiendo. Esta es su idea fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .

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La industria de la alimentación cree que podemos prevenir el cambio climático comiendo. Esta es su idea

La industria de la alimentación cree que podemos prevenir el cambio climático comiendo. Esta es su idea

A simple vista es un plato tradicional, con sus fabes, su pancetita y chorizos, pero la próxima vez que comas una fabada piensa lo siguiente: más allá del dinero que pagues o el ardor de estómago del día después, ese gesto tendrá probablemente un coste para el planeta. Ocurre con la fabada, pero también con la paella, un chuletón con patatas o incluso una ensalada con brotes de soja.

La industria que se encarga de nuestra alimentación le pasa factura a la naturaleza. Durante el proceso que nos permite abastecernos de carne o verduras emite CO2, metano, suplanta superficies boscosas por otras de cultivo y empobrece los suelos y aguas, un cóctel que, a la larga, contribuye al calentamiento global. Pero... ¿Y si en vez de ser un problema fuesen parte de la solución?

¿Puede la industria de la alimentación ayudar a revertir la contaminación?

En el sector hay quien está convencido de que sí. Y ya trabaja para demostrarlo.

La otra "factura" de nuestros menús. El que figura en la etiqueta no es el único coste de los alimentos que comemos. Para el planeta hay otro igual o incluso más importante, aunque, al menos de entrada, no se mida en euros: la polución. Según la FAO, la ganadería genera en todo el planeta el equivalente a 7,1 gigatoneladas de dióxido de carbono (CO2) anuales, lo que representa el 14,5% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) achacables al hombre.

Bajando más al detalle, ya solo la producción y procesamiento de alimentos, lo que incluye los cambios en el uso de la tierra, representa el 45% de las emisiones. Otro 39% parte de lo que se conoce como "fermentación entérica" de los rumiantes, que se relaciona con el metano generado durante la digestión. El mayor problema lo representan la carne de las reses y la leche de vaca. En cuanto a los tipos de emisiones, destacan el metano, el óxido nitroso y el dióxido de carbono.

La huella de la agricultura. No todo es achacable a la ganadería, por supuesto. Al menos directamente. Otro actor importante es la agricultura, que durante los últimos años se ha expandido de forma notable para cubrir la demanda de alimentación tanto del ganado como de los humanos. Un estudio publicado en diciembre por Science muestra que en apenas dos décadas, entre 2003 y 2019, los campos dedicados a maíz, trigo o arroz, entre otros cultivos, han ganado más de un millón de kilómetros cuadrados, extensión equivalente al doble de la superficie de España.

El problema de que la tierra de cultivo se expanda es que a menudo lo hace a costa de bosques, sabanas o selvas, por ejemplo, terrenos capaces de almacenar grandes cantidades de carbono en los árboles o el suelo. El mismo estudio concluía que alrededor de la mitad de la nueva superficie, el 49%, reemplazó a vegetación natural y cubiertas arbóreas. La tendencia se explica en gran medida por el aumento de población o la demanda de soja y se centra en América del Sur y África.

"Repensar" las emisiones de las vacas. Pero... ¿Y si encontráramos una forma, por ejemplo, de paliar el efecto del metano generado por las vacas? No es un reto menor. El 44% de las emisiones que genera la ganadería son, precisamente, en forma de CH4. Para conseguirlo hay quienes ya han decidido echar mano de un aliado inesperado: las algas; la asparagopsis, para ser más precisos, un genero localizadp en las aguas cálidas de Australia y que, gracias a su contenido en bromoformo, puede suponer un ingrediente tan interesante como valioso en la dieta del ganado.

Los datos recogidos por la BBC muestran una efectividad considerable. Cuando el bromoformo representa el 2% de la dieta de las vacas sus emisiones de metano llegan a reducirse hasta en un 98%. Quedan sin embargo muchas dudas sobre la mesa, como aclarar su impacto en la salud o incluso hasta qué punto el propio ganado está dispuesto a aceptarlo en su "menú".

Un valioso aliado que va mucho más allá del metano. Lo cierto es que el cultivo de macroalgas marinas no solo puede ayudarnos a controlar las flatulencias del ganado. Otra de sus ventajas es que actúan como eficientes "secuestradoras" de CO2 de la atmósfera. Un estudio publicado en 2019 en la revista Nature Geoscience mostraba un extenso listado de especies capaces de hundir el carbono por debajo de 1.000 m, hasta profundidades que reducen el riesgo de que regrese a la atmósfera.

Además de almacenar CO2, las algas marinas también absorben el exceso de nutrientes de los fertilizantes que se emplea en los campos de cultivo y acaba llegando a los océanos. El resultado: se paliaría el daño que ocasiona la industria alimentaria; pero también se contribuiría a revertir en cierto modo parte del daño que se ocasiona o incluso facilitaría la reducción de los niveles de CO2.

De sumar polución a restarla. El cambio de filosofía sería considerable y favorecería que la industria, directamente, ayudase a restar gases que contribuyen al calentamiento global. Más allá del papel que puedan desempeñar las algas marinas, recuerda BBC, hay quien ya recurre a las técnicas de edición de genes para desarrollar variedades de cultivo pensadas para absorber más CO2 de la atmósfera. Otras estrategias apuntan las ventajas de un cambio de mentalidad en la planificación de los cultivos. Un estudio desarrollado hace poco en los Pirineos, por ejemplo, concluía que los cultivos mixtos de cereales y leguminosas captan mucho más dióxido de carbono que los monocultivos.

Max Saeling 29lxhkzvtjk Unsplash

Un buen lingotazo de CO2. Sobre la mesa de la industria alimentaria hay otras soluciones llamativas. Quizás una de las más curiosas es la que plantea reutilizar el dióxido de carbono para elaborar con él... ¡Bebidas, como vodka o agua con gas! Air Company, una empresa estadounidense, emplea básicamente CO2, agua y electricidad para producir bebidas alcohólicas.

El proceso es relativamente sencillo y, argumenta la empresa, se basa en energías limpias: capta dióxido de carbono y en su destilería recurre a electricidad para dividir hidrógeno y oxígeno y luego combina el hidrógeno con CO2 y un catalizador. El resultado final: vozka que pudes beberte sabiendo que has eliminado algo de CO2 de la atmósfera. Incluso Coca-Cola explora en esa dirección.

Cambio de mentalidad en el sector. Al margen de las iniciativas puntuales y sus efectos, lo innegable es que desde hace años hay una corriente creciente en el sector que busca fórmulas para reducir su impacto en el medio. Biuenos ejemplos son la agricultura de precisión, que quiere un uso lo más racional posible del agua y fertilizantes, o la agricultura regenerativa, con la que se pretende evitar la degradación de los suelos y que, entre otras cosas, pierdan su capacidad como almacén de carbono. No todos los esfuerzos parten del sector. Diferentes administraciones han apostado también por endurecer el control de pesticidas y otros productos fitosanitarios que degradan los campos.

E incluso propuestas rompedoras. También hay propuestas que plantean un giro de tuerca y cambiar de forma radical la forma de entender la industria de la alimentación. Quizás una de las que más fuerza ha ganado en los últimos años es la que aboga por la cría y consumo de insectos, tanto para humanos como para el ganado. Quienes lo defienden insisten en que suponen una fuente rica en proteínas y su explotación reduciría de forma considerable la huella en el medio ambiente.

Otras propuestas curiosas se centran en la aeroponía e hidroponía —cultivos en el aire o sustituyendo la tierra por agua—, organizados en espacios interiores o incluso bajo tierra. También los invernaderos de agua de mar y que se nutren fundamentalmente de del agua de los océanos y la luz del sol para sacar adelante la producción. El reto es en todos los casos el mismo: mantener la producción de una humanidad que sigue creciendo... sin que se dispare la "factura" climática.

Imágenes | Alex Haney (Unsplash) y Max Saeling (Unsplash)

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Los zoos que realmente nos ayudarán a salvar especies son de hielo: las “reservas de animales” congeladas a -200 ºC

Los zoos que realmente nos ayudarán a salvar especies son de hielo: las

Más que el lema de un laboratorio, el cartel que colgaba hace años sobre el centro creado a mediados de los 70 por Kurt Benirschke, genetista de la Universidad de California, en San Diego, se parecía al mensaje de una galletita de la suerte: "Debes coleccionar cosas por razones que aún no entiendes". Casi parece un haiku. Pero tenía todo el sentido del mundo hace medio siglo. Y lo sigue teniendo ahora. Lo que Benirschke y su equipo han "coleccionado" desde entonces son tejidos de animales raros o en peligro de extinción, muestras que ayuden a preservar la diversidad.

Cuando Benirschke se puso manos a la obra, hace ya cinco décadas, mucha gente podía ver su trabajo como una excentricidad. Por entonces la tecnología genética estaba en pañales. No se sabía si el material que estaban recogiendo serviría para algo y, en caso de que así fuera, cómo ni cuándo podría aprovecharse. Hoy su colección ya da resultados y se conoce a nivel internacional como Frozen Zoo. Sí, Zoológico congelado, en español. Y no es el único de su tipo.

¿Qué son los zoos congelados? Las instalaciones como la impulsada por Bernischke en San Diego (EEUU) se asemejan a los zoos convencionales en un detalle importante: están consagrados a los animales. En todo lo demás, se parecen más bien poco. En vez de jaulas o comederos, emplean "congeladores", instalaciones que les permiten la criopreservación y mantener, por ejemplo, células congeladas a -196ºC o conservar ADN de especies amenazadas. Algunas instalaciones incluso disponen de bóvedas con cajas selladas que contienen miles de semillas de cultivo.

Frozen Zoo empezó a usar un depósito con nitrógeno líquido hace décadas y hoy suma más de 10.000 cultivos de células vivas, ovocitos, esperma y embriones que representan alrededor de un millar de taxones, incluida una especia extinta, el Po´ouli o mielero de cara negra. En el caso de The Frozen Ark, se acumulan unas 48.000 muestras de 5.500 especies, la inmensa mayoría ADN.

¿Qué hacen? Su objetivo es crear una gran biblioteca de la biodiversidad para contribuir a la preservación y el estudio. "Podemos aplicar nuevas técnicas y tecnologías para ampliar nuestros conocimientos y aprender más información relevante de cara a prevenir la extinción de especies en peligro", explica Oliver Ryder, genetista del Zoológico de San Diego a la CNN. Desde que empezaron su misión, en los 70, el estudio de la genética ha dado grandes pasos que les permite sacar un mayor partido de las muestras que han estado recolectando durante las últimas décadas.

Gracias al material genético conservado en San Diego se ha podido, por ejemplo, clonar varias especies en peligro de extinción, como el gaur indio, el caballo de Przewalski o cierto tipo de hurón. Más allá de los nuevos ejemplares, recuerda la CNN, la clonación resulta útil para afrontar uno de los grandes problemas que afrontan las comunidades de especies amenazadas, al borde de la extinción: la escasa diversidad genética. Al disponer de muestras tomadas hace décadas, se enriquece la variedad y, en consecuencia, se refuerza su propia resiliencia frente a las amenazas.

Más allá de la propia clonación. No todo es clonación. Como recoge Frozen Zoo, sus investigadores dedican esfuerzos a otras líneas de trabajo que favorecen a los animales. Una de las que tienen en marcha quiere desarrollar un banco de muestras para identificar especímenes ilegales de primates o duikers en el comercio de carne de criaturas silvestres. Otra, igual de apasionante, Genoma10K, aspira a la secuenciación de los genomas de 10.000 especies para su estudio.

"Para comprender las consecuencias del declive de la biodiversidad, la investigación científica necesita acceso a información actual e histórica y material biológico de especies en declive", anota Frozen Ark. Los datos pueden emplearse para estudios tan diversos como la investigación del cáncer, el crecimiento de extremidades o entender mejor los procesos de recuperación.

Algunas referencias internacionales. Por su antigüedad y la fama del propio Kurt Bernischke, fallecido en 2018, quizás el centro más conocido a nivel internacional es Frozen Zoo, de San Diego; pero desde luego no es la única institución del mundo enfocada hacia el estudio y preservación de las especies amenazadas o extrañas. En Reino Unido está el criobanco The Frozen Ark, fruto de la colaboración de varias instituciones de primera nivel, como la Universidad de Nottingham.

Otro criobanco de Reino Unido es Nature's Safe, fundado con el objetivo, detalla, de "salvar a los animales de la extinción mediante la recolección, el almacenamiento indefinido y la regeneración de células reproductivas y líneas celulares". Algo diferentes es la conocida como "arca de Noé vegetal", un impresionante banco mundial con muestras situado en Svalbard, Noruega, donde se conservan más de un millón de muestras de semillas de diferentes cultivos de casi todo el mundo.

Julia Koblitz Rloawxt2fea Unsplash

Una tarea más urgente que nunca. Si en 1972 la tarea de Bernischke y, en especial, lo de Zoo Congelado podían sonar a excentricidades, hoy su papel es más necesario que nunca. Los datos de WWF demuestran que la biodiversidad de nuestro planeta no atraviesa su mejor momento. Según su informe Índice Planeta Vivo, entre 1970 y 2016, las poblaciones de vertebrados, lo que incluye aves, mamíferos, reptiles, anfibios y peces, se han desplomado un 68%. El dato es un 8% superior al del anterior informe, de hace solo un par de años, y no pinta un escenario demasiado halagüeño: estamos afectando seriamente al hábitat de cientos de miles de especies.

Los debates que pone sobre la mesa. Aunque su enfoque y misión poco se parecen al de los zoológicos convencionales, cuestionados desde hace años por las asociaciones ecologistas, lo cierto es que al menos una parte de la actividad de instalaciones como la de Frozen Zoo abren debates tan interesantes como espinosos. Por ejemplo: que podamos "desextinguir" una especie desaparecida, ¿significa que tengamos que hacerlo? ¿Y si fuese así, permitiremos que se rentabilice el esfuerzo que requiere semejante hazaña? Colossal Laboratories & Biosciences ya avanza para "revivir" al mamut lanudo, pero, si lo logra, ya se plantea la siguiente pregunta: ¿Tendría patente?

El propio sector afronta desafíos importantes, derivados en gran medida de los costes y la complejidad de su actividad. La aspiración de un criobanco es tener una base lo más amplia y rica posible; pero a medida que esta crezca su mantenimiento también resultará más costoso. Al fin y al cabo, si hoy logramos beneficios de las muestras recogidas por Bernischke en los 80 es porque ese material se ha conservado casi 40 años. Para conseguirlo el sector necesita garantizar que dispondrá de fondos para nitrógeno líquido y criotanques, debe hacer ver su valor y sumar esfuerzos.

Imágenes | Wesley Pribadi (Unsplash) y Julia Koblitz (Unsplash)

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Un Hummer de dos pisos y 14 metros de largo: así es el colosal todoterreno de este magnate emiratí

Un Hummer de dos pisos y 14 metros de largo: así es el colosal todoterreno de este magnate emiratí

El Hummer H1 es un coche grande. Sin medias tintas ni paliativos. Con 4,7 metros de largo, 2,1 de ancho y una altura de casi 2 m, el vehículo hace honor a su origen como todoterreno militar. Su talla se queda corta sin embargo cuando se compara con la adaptación que ha comprado el millonario emiratí Hamad bin Hamdan Al Nahyan, también conocido como "Rainbow Sheikh".

Amante de los vehículos —en especial los XXL— el magnate ha decidido hacerse con su propia versión de Hummer, una funcional, pero en la que podrías quedarte a vivir. Tú y tu familia.

El bautizado como Hummer H1 X3 quita el hipo con su ficha técnica, antes incluso de echarle un vistazo. Ronda los 14 metros de largo y 6,1 de ancho y tiene una altura de casi 6,6.

Un coche de dos pisos con escaleras

Tan grande es que su dueño ha decidido dividirlo en dos "pisos", aún sin acabar. En el primero puedes encontrar un lavabo e inodoro y en el segundo una zona privada pensada para las visitas. Para que los viajes —o directamente la vida— a bordo resulten más cómodos, dispone también de escaleras: unas exteriores que te permiten llegar a la altura de la puerta y otras en el interior.

Y por si te lo preguntabas; sí, el vehículo funciona perfectamente. El 4 Auto Museums, UAE & Morocco ha compartido un vídeo en el que podemos verlo en la carretera.

Eso sí, el Hummer H1 X3 está más pensado para que te eches una buena siesta en él mientras conduce otra persona o invites a tus amigos que para recorrer largas distancias. Dotado de cuatro motores diésel, alcanza una velocidad máxima de unos 32 km/h. Al menos de momento, si quieres verlo de cerca, eso sí, tendrás que acudir al museo de Al Madam, en Emiratos Árabes.

Para dar forma a semejante monstruo de la carretera sus creadores han utilizado parte de un vehículo de carga anfibio LARC-LX del ejército de Estados Unidos, una máquina diseñada el siglo pasado por por RG LeTourneau, padre también de trenes terrestres como el VC-12 Tournatrain.

Probablemente en tu garaje o el mío —si es que entra— el Hummer H1 X3 desentonaría un poco; pero no será así en la colección de "Rainbow Sheikh", que posee una extensa colección con más de 700 vehículos 4x4. Entre las "joyas" del museo de Emiratos Árabes se cuentan también coches clásicos que ya están fuera de circulación, militares, camionetas y, por supuesto, 4x4.

Imagen de portada | Shhamadbinhamdan_4 Auto Museums, UAE & Morocco

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Un Hummer de dos pisos y 14 metros de largo: así es el colosal todoterreno de este magnate emiratí

Un Hummer de dos pisos y 14 metros de largo: así es el colosal todoterreno de este magnate emiratí

El Hummer H1 es un coche grande. Sin medias tintas ni paliativos. Con 4,7 metros de largo, 2,1 de ancho y una altura de casi 2 m, el vehículo hace honor a su origen como todoterreno militar. Su talla se queda corta sin embargo cuando se compara con la adaptación que ha comprado el millonario emiratí Hamad bin Hamdan Al Nahyan, también conocido como "Rainbow Sheikh".

Amante de los vehículos —en especial los XXL— el magnate ha decidido hacerse con su propia versión de Hummer, una funcional, pero en la que podrías quedarte a vivir. Tú y tu familia.

El bautizado como Hummer H1 X3 quita el hipo con su ficha técnica, antes incluso de echarle un vistazo. Ronda los 14 metros de largo y 6,1 de ancho y tiene una altura de casi 6,6.

Un coche de dos pisos con escaleras

Tan grande es que su dueño ha decidido dividirlo en dos "pisos", aún sin acabar. En el primero puedes encontrar un lavabo e inodoro y en el segundo una zona privada pensada para las visitas. Para que los viajes —o directamente la vida— a bordo resulten más cómodos, dispone también de escaleras: unas exteriores que te permiten llegar a la altura de la puerta y otras en el interior.

Y por si te lo preguntabas; sí, el vehículo funciona perfectamente. El 4 Auto Museums, UAE & Morocco ha compartido un vídeo en el que podemos verlo en la carretera.

Eso sí, el Hummer H1 X3 está más pensado para que te eches una buena siesta en él mientras conduce otra persona o invites a tus amigos que para recorrer largas distancias. Dotado de cuatro motores diésel, alcanza una velocidad máxima de unos 32 km/h. Al menos de momento, si quieres verlo de cerca, eso sí, tendrás que acudir al museo de Al Madam, en Emiratos Árabes.

Para dar forma a semejante monstruo de la carretera sus creadores han utilizado parte de un vehículo de carga anfibio LARC-LX del ejército de Estados Unidos, una máquina diseñada el siglo pasado por por RG LeTourneau, padre también de trenes terrestres como el VC-12 Tournatrain.

Probablemente en tu garaje o el mío —si es que entra— el Hummer H1 X3 desentonaría un poco; pero no será así en la colección de "Rainbow Sheikh", que posee una extensa colección con más de 700 vehículos 4x4. Entre las "joyas" del museo de Emiratos Árabes se cuentan también coches clásicos que ya están fuera de circulación, militares, camionetas y, por supuesto, 4x4.

Imagen de portada | Shhamadbinhamdan_4 Auto Museums, UAE & Morocco

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