Un rascacielos de 26 pisos donde sólo vivirán cerdos: la descomunal “granja vertical” creada por China

Un rascacielos de 26 pisos donde sólo vivirán cerdos: la descomunal

Hace tiempo que las granjas verticales, incluso las formato XXXL, como la inmensa mole de más de tres hectáreas que acaban de estrenar en Dubái, han dejado de llamar la atención de la gente. Lo que no resulta tan habitual es toparse con pocilgas verticales. Salvo que vivas, claro está, en Ezhou, una localidad de la provincia oriental de Hubei, en China. Allí, a orillas del río Yangtze, está tomando forma un enorme complejo para ganadería porcina que, una vez completado, permitirá criar alrededor de 1,2 millones de cerdos al año.

Una granja de récord para un objetivo estratégico.

No digas grande, di enorme. Que China no se arredra ante las "mega construcciones" no es ningún secreto. Y para muestra, más que un botón, tiene un buen puñado de presas, centrales hidroeléctricas, puentes y turbinas eólicas, entre un largo etcétera. Ni siquiera ese historial resta impacto sin embargo a la enorme granja porcina que está construyendo Hubei Zhongxin Kaiwei Modern Animal Husbandry a las afueras de Ezhou, una localidad de la provincia de Hubei.

El complejo cuenta con un enorme “rascacielos granja” de 26 plantas y pronto incorporará una segunda torre idéntica. El primero —anota The New York Times— comenzó a operar hace unos meses, en octubre. Una vez ambas estructuras estén a pleno rendimiento, algo que se prevé que ocurra a lo largo de 2023, se espera que sean capaces de criar alrededor de 1,2 millones de cerdos cada año.

China

Enorme… y tecnificado. La granja de Ezhou no solo es poco convencional y enorme. Sus responsables han querido además reforzar su eficiencia recurriendo a cámaras de alta definición, cerca de 30.000 puntos de alimentación automáticos, comedores que distribuyen la comida en función de la etapa de crecimiento, peso y salud del animal o un sistema que recolecta, mide y reutiliza las heces para que puedan reaprovecharse en la generación de metano y electricidad.

Cada planta funciona como una granja autónoma para las diferentes etapas de la vida de los animales. Cuando ambas torres operen al 100% proporcionarán un área combinada de 800.000 metros cuadrados de espacio con capacidad para 650.000 animales. En cuanto a la inversión, The Guardian hablaba a finales de 2022 de 4.000 millones de yuanes, equivalente a unos 547 millones de euros.

Y tantos cerdos… ¿Para qué? Para satisfacer la demanda de un país en el que el cerdo tiene un peso clave en el menú. Al menos en 2017, según datos divulgados por ICEX, China era el mayor consumidor de carne porcina del mundo, con 54,75 millones de toneladas, el 49,6% del consumo global. El ICEX constataba además un alza de la demanda, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 1% a lo largo de los seis años anteriores. El consumo per cápita anual registrado por la OCDE ese año en el gigante asiático era de 30,29 kilogramos.

Además del valor cultural de su carne, como símbolo de prosperidad, la industria porcina tiene una clara lectura económica: su precio se vigila como una medida de la inflación y el país dispone incluso de una reserva de carne, creada hace décadas para recurrir a ella en caso de emergencias o estabilizar los precios si es necesario. No es algo excepcional. Ocurrió ya hace unos años, en 2019, cuando la peste porcina afectó a la cabaña porcina y derivó en un episodio de escasez.

Economía sí, pero también geoestrategia. Así es. No solo se trata de consumo. El abastecimiento de carne tiene también una importante lectura geoestratégica, sobre todo después de que las disputas comerciales con Estados Unidos y las tensiones en la cadena de suministro derivadas de la crisis sanitaria revelaran la importancia de garantizar la demanda interna. En China se consume y produce mucho, pero también se importa. En 2021 era el principal destino de las exportaciones españolas de porcino, con 1,4 millones de toneladas.

Las autoridades chinas han incidido sin embargo en que la autosuficiencia agrícola debe ser una prioridad. “Un país debe fortalecer su agricultura antes de convertirse en una gran potencia”, incidía hace poco Xi Jinping. En 2019 el país ya emitió un decreto impulsando el apoyo a la industria porcina y a lo largo de los últimos años se han creado decenas de grandes granjas industrializadas, tendencia opuesta a la experimentada por las pequeñas explotaciones: las que producen menos de 500 cerdos al año se redujo un 75% entre 2007 y 2020 hasta situarse en 21 millones.

¿Una buena apuesta? Esa es una de las grandes preguntas: ¿Es mejor estrategia criar a los cerdos en enormes granjas verticales que en explotaciones tradicionales, más pequeñas? The New York Times precisa que el cambio hacia las macrogranjas se aceleró en 2018, con la peste porcina africana como telón de fondo, pero hay expertos que apuntan que torres como las de Ezhou podría agravar el riesgo que representan las enfermedades, también prevenir la contaminación.

"Los criadores de cerdos de Estados Unidos miran las fotografías de esas granjas en China y simplemente se rascan la cabeza y dicen: 'Nunca nos atreveríamos a hacer eso'. Es demasiado arriesgado", reconoce a TNYT Breet Stuart, fundador de la firma de investigación de mercado Global AgriTrends, con sede en Colorado.

Imágenes: China-Singapur Kaiwei Modern Animal Husbandry WeChat

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La noticia Un rascacielos de 26 pisos donde sólo vivirán cerdos: la descomunal "granja vertical" creada por China fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .

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Un rascacielos de 26 pisos donde sólo vivirán cerdos: la descomunal “granja vertical” creada por China

Un rascacielos de 26 pisos donde sólo vivirán cerdos: la descomunal

Hace tiempo que las granjas verticales, incluso las formato XXXL, como la inmensa mole de más de tres hectáreas que acaban de estrenar en Dubái, han dejado de llamar la atención de la gente. Lo que no resulta tan habitual es toparse con pocilgas verticales. Salvo que vivas, claro está, en Ezhou, una localidad de la provincia oriental de Hubei, en China. Allí, a orillas del río Yangtze, está tomando forma un enorme complejo para ganadería porcina que, una vez completado, permitirá criar alrededor de 1,2 millones de cerdos al año.

Una granja de récord para un objetivo estratégico.

No digas grande, di enorme. Que China no se arredra ante las "mega construcciones" no es ningún secreto. Y para muestra, más que un botón, tiene un buen puñado de presas, centrales hidroeléctricas, puentes y turbinas eólicas, entre un largo etcétera. Ni siquiera ese historial resta impacto sin embargo a la enorme granja porcina que está construyendo Hubei Zhongxin Kaiwei Modern Animal Husbandry a las afueras de Ezhou, una localidad de la provincia de Hubei.

El complejo cuenta con un enorme “rascacielos granja” de 26 plantas y pronto incorporará una segunda torre idéntica. El primero —anota The New York Times— comenzó a operar hace unos meses, en octubre. Una vez ambas estructuras estén a pleno rendimiento, algo que se prevé que ocurra a lo largo de 2023, se espera que sean capaces de criar alrededor de 1,2 millones de cerdos cada año.

China

Enorme… y tecnificado. La granja de Ezhou no solo es poco convencional y enorme. Sus responsables han querido además reforzar su eficiencia recurriendo a cámaras de alta definición, cerca de 30.000 puntos de alimentación automáticos, comedores que distribuyen la comida en función de la etapa de crecimiento, peso y salud del animal o un sistema que recolecta, mide y reutiliza las heces para que puedan reaprovecharse en la generación de metano y electricidad.

Cada planta funciona como una granja autónoma para las diferentes etapas de la vida de los animales. Cuando ambas torres operen al 100% proporcionarán un área combinada de 800.000 metros cuadrados de espacio con capacidad para 650.000 animales. En cuanto a la inversión, The Guardian hablaba a finales de 2022 de 4.000 millones de yuanes, equivalente a unos 547 millones de euros.

Y tantos cerdos… ¿Para qué? Para satisfacer la demanda de un país en el que el cerdo tiene un peso clave en el menú. Al menos en 2017, según datos divulgados por ICEX, China era el mayor consumidor de carne porcina del mundo, con 54,75 millones de toneladas, el 49,6% del consumo global. El ICEX constataba además un alza de la demanda, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 1% a lo largo de los seis años anteriores. El consumo per cápita anual registrado por la OCDE ese año en el gigante asiático era de 30,29 kilogramos.

Además del valor cultural de su carne, como símbolo de prosperidad, la industria porcina tiene una clara lectura económica: su precio se vigila como una medida de la inflación y el país dispone incluso de una reserva de carne, creada hace décadas para recurrir a ella en caso de emergencias o estabilizar los precios si es necesario. No es algo excepcional. Ocurrió ya hace unos años, en 2019, cuando la peste porcina afectó a la cabaña porcina y derivó en un episodio de escasez.

Economía sí, pero también geoestrategia. Así es. No solo se trata de consumo. El abastecimiento de carne tiene también una importante lectura geoestratégica, sobre todo después de que las disputas comerciales con Estados Unidos y las tensiones en la cadena de suministro derivadas de la crisis sanitaria revelaran la importancia de garantizar la demanda interna. En China se consume y produce mucho, pero también se importa. En 2021 era el principal destino de las exportaciones españolas de porcino, con 1,4 millones de toneladas.

Las autoridades chinas han incidido sin embargo en que la autosuficiencia agrícola debe ser una prioridad. “Un país debe fortalecer su agricultura antes de convertirse en una gran potencia”, incidía hace poco Xi Jinping. En 2019 el país ya emitió un decreto impulsando el apoyo a la industria porcina y a lo largo de los últimos años se han creado decenas de grandes granjas industrializadas, tendencia opuesta a la experimentada por las pequeñas explotaciones: las que producen menos de 500 cerdos al año se redujo un 75% entre 2007 y 2020 hasta situarse en 21 millones.

¿Una buena apuesta? Esa es una de las grandes preguntas: ¿Es mejor estrategia criar a los cerdos en enormes granjas verticales que en explotaciones tradicionales, más pequeñas? The New York Times precisa que el cambio hacia las macrogranjas se aceleró en 2018, con la peste porcina africana como telón de fondo, pero hay expertos que apuntan que torres como las de Ezhou podría agravar el riesgo que representan las enfermedades, también prevenir la contaminación.

"Los criadores de cerdos de Estados Unidos miran las fotografías de esas granjas en China y simplemente se rascan la cabeza y dicen: 'Nunca nos atreveríamos a hacer eso'. Es demasiado arriesgado", reconoce a TNYT Breet Stuart, fundador de la firma de investigación de mercado Global AgriTrends, con sede en Colorado.

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Quién es Wu Zhe, el profesor experto en aeronaves vinculado al programa de los globos espía de China

Quién es Wu Zhe, el profesor experto en aeronaves vinculado al programa de los globos espía de China

Hasta hace unos días el de Wu Zhe era un nombre anónimo más en la vasta nómina de científicos del aún más vasto árbol burocrático conformado por las universidades y demás organismos de investigación chinos. Alguna referencia en webs académicas, su firma en artículos en los que comparte coautoría, menciones de pasada en la prensa y el perfil personal que le dedica la Universidad de Beihang, en Pekín, donde ejerce como profesor. Poco más. Para Google casi tenía más relevancia una Wu Zhe que se describe como autora de webnovelas.

Eso hasta hace unos días, claro.

Ahora Wu Zhe protagoniza titulares en medios del alcance de The Times,Newsweek o The New York Times, casi siempre en torno a la misma cuestión —la pregunta de ¿Quién es Wu?— y ligado a la que probablemente haya sido una de las polémicas más hollywoodienses desde los lejanos tiempos de la Guerra Fría: la de los supuestos globos espía chinos que sobrevuelan América… y sus derivadas.

Para entender por qué Wu ha emergido del anonimato para escalar a los titulares de la prensa internacional, y no como un académico más, sino por el alcance de sus estudios, hace falta pintar antes el telón de fondo... uno con globos y "OVNIs".

Recapitulemos.

La inesperada popularidad del profesor Wu

Beihang

Imagen de Wu Zhe incluida en su perfil de la Universidad de Beihang.

Hace unas semanas, a principios de mes, el Pentágono salió a la palestra para trasladar un mensaje poco ortodoxo… y con tintes de ciencia ficción: EEUU había identificado lo que parecía un globo chino que sobrevolaba parte de su territorio, incluido Montana, donde el país tiene silos con armamento nuclear. Y lo peor de todo: lo hacía con fines de "vigilancia a gran altitud" —aka espionaje—, o al menos así lo aseguraban desde el Pentágono, por más que Pekín, que acabó reconociendo el aparato como suyo, insistiese en que su propósito era científico.

Aquello no gustó un pelo a las autoridades estadounidenses, que mantenían que el globo iba equipado con antenas capaces de interceptar señales de comunicaciones y acabó adoptando una medida drástica: derribarlo sobre el Atlántico.

La historia se complicaría aún más a lo largo de los días siguientes, con la aparición de un supuesto segundo globo sobre América Latina y el derribo de otros tres "objetos" no identificados en cuestión de días en Alaska, Yukón (Canadá) y el lago Huron. Si bien en el primer caso el Pentágono no tardó en señalar su origen chino y que el objetivo era la vigilancia, en los restantes actuó con cautela: se desconocía su procedencia y también cuál era su propósito, reconoció.

Semejante cadena de derribos y "OVNIs" alentó todo tipo de teorías, incluso, por supuesto, algunas tan improbables como un supuesto origen alienígena. El propio Pentágono se resistía a cerrarse puertas en sus intervenciones públicas.

“in 2007, #WuZhe, an aircraft design expert at #Beihang University, gave a lecture about the ‘#military value of #balloons.’…[Now] Wu & his business partner, a tech investor & exec named #WangDong, are at the center of a military-linked program….”
READ: https://t.co/bS9KE9dPyS

— Andrew Erickson 艾立信 (@AndrewSErickson) February 15, 2023

Con el tiempo, sin embargo, se han puesto explicaciones más razonables sobre la mesa, como una posible relación con la basura que estamos dejando en los cielos o que, tras el avistamiento del primer globo, el NORAD haya detectado más objetos porque sencillamente ha empezado a escrutar el firmamento con mayor atención, ajustando su radar. Estaría "viendo" más porque busca con más detalle.

Con los días el propio John Kirby, de Seguridad Nacional, ha reconocido que Inteligencia valora como “teoría principal” que los tres últimos objetos podrían ser "globos vinculados a algún propósito comercial o benigno". Sí se mantiene una distinción con el primero, el supuesto aparato espía de origen chino.

¿Cuál es el papel de Wu Zhe en semejante escenario?

Para eso hay que asomarse al trabajo de Wu y otra de las decisiones adoptadas por EEUU tras el incidente con el primer globo, elementos ambos que han orientado el foco mediático hacia su nombre, si bien con cautelas. Washington no ha señalado al profesor Wu de forma directa, por su nombre, y el académico no ha contestado de momento a las solicitudes de medios como Newsweek o The New York Times.

Tras localizar el primer globo la Casa Blanca hizo algo más que movilizar sus cazas y derribarlo sobre las aguas del Atlántico. Su Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio añadió seis empresas chinas a la "lista negra" de sanciones al considerar que "amenazan la seguridad nacional".

El motivo: su supuesto vínculo con los programas aeroespaciales del Ejército Popular de Liberación, incluidos globos y demás dispositivos empleados para "labores de inteligencia y reconocimiento" contrarios a sus intereses nacionales.

In 2019 Wu Zhe launched Cloud Chaser, an airship 330ft long that flew over the US. The King of the Sky Lantern strategy? @TheTimes #balloongate
https://t.co/ColD5SoamL

— Pippa Malmgren (@DrPippaM) February 15, 2023

Newsweek asegura que la clave es su suministro de aeronaves, globos y otros materiales relacionados con la "inteligencia y reconocimiento" militar chino. A efectos prácticos, figurar en la lista negra de Washington conlleva una serie de restricciones y que para obtener tecnología "made in USA" cualquiera de esas firmas necesitaba antes una autorización expresa de los EEUU.

Poco antes The Washington Post había publicado que EEUU no habría sido el único en ver cómo los supuestos globos de vigilancia chinos sobrevolaban sus cielos en áreas de interés estratégico y que algo similar había ocurrido en Japón, India o Vietnam. Es más, la administración de Biden asegura que EEUU solo ha podido detectar los vuelos tras revisar los datos almacenados. Ahora  ha ajustado sus radares con el propósito precisamente de detectar más incursiones.

Que hasta ahora se prestase una escasa atención a los globos diseñados en China para recorrer largas distancias a gran altitud es, quizás, la mejor prueba de su capacidad para no levantar recelos entre los gobiernos extranjeros.

Al menos tres de las seis entidades que Washington sancionó por sus supuestos vínculos con el programa de vigilancia a gran altitud de Pekín —cinco empresas y un instituto de investigación, para ser más precisos—sí tenían un vínculo común, un nombre compartido: el de Wu Zhe, veterano profesor de la Universidad de Beihang, de 66 años, al que algunos miran ahora como uno de los cerebros que estaría detrás de la supuesta estrategia de vigilancia china con dirigibles.

Pero… ¿Por qué? ¿Quién es Wu Zhe? ¿Y qué estudia exactamente?

De Wu conocemos un par de someras pinceladas biográficas y algunas más sobre su perfil académico. Nació en la provincia de Shanxi, en febrero de 1957, y destaca como científico aeronáutico. Su trayectoria y méritos le han valido la distinción del premio Programa de Becarios Chang Jiang, de los más relevantes de China.

Se doctoró en el Instituto de Tecnología de Harbin en 1988 y en 1991 empezó a enseñar en la Universidad de Beihang, que aún hoy lo identifica como uno de sus docentes en su página web oficial. Tanto Harbin como Beihang habrían sufrido sanciones por parte de EEUU precisamente por su vinculación con el ejército.

Además de a la docencia, Wu ha ejercicio cargos de responsabilidad institucional, como el de director del Departamento de Diseño de Vehículos de Vuelo y Mecánica Aplicada o el de vicepresidente de la Universidad de Beihang. En 2004 decidió sin embargo renunciar al cargo y centrarse en la docencia y estudio científico.

“Las áreas de investigación del profesor Wu incluyen la configuración de aeronaves, la dispersión electromagnética y la tecnología de baja observación”, destacan desde la propia Universidad de Beihnag, que incide en sus “numerosas contribuciones” en las diferentes áreas académicas que ha abordado.

Parte de su atención se ha centrado en del espacio cercano, por debajo de los satélites en órbita. “Es una importante esfera de competencia entre las potencias del siglo XXI. Quien gane la ventaja en vehículos del espacio cercano podrá ganar más de la iniciativa en futuras guerras”, reflexionaba hace poco menos de un año Shi Hong, comentarista militar chino, a la agencia de noticias Xinhua.

Uno de los proyectos que ha hecho que el foco se centre en él, más allá de su vínculo con al menos tres de las seis entidades chinas que EEUU ha decidido sancionar, es una investigación de 2019 y que en su momento pasó desapercibida. Entonces el propio Wu contaba al periódico Southern Daily cómo su equipo había lanzado una aeronave no tripulada para que circunnavegara la Tierra.

Su nombre: Zhuiyunhao, el “cazador de nubes”, que se había puesto en marcha a finales de ese mismo julio para viajar a una altitud de 19.800 m a una velocidad horizontal de 30 pies por segundo, equivalente a algo más de 9 metros por segundo. El aparato medía alrededor de 90 metros y pesaba “toneladas”.

El propio Wu presumía ante las cámaras, con un mapa delante, de la singladura de su aeronave no tripulada, recorrido que —así lo reconocía él mismo— atravesaba el sur de EEUU y el norte de México. “Mira, ese punto rojo que rebota en el mapa es nuestro Zhuiyunhao”, presumía con el índice apoyado sobre la pantalla: “Mira, eso es América”. “Es la primera vez que una aeronave estratosférica controlada aerodinámicamente ha volado alrededor del mundo a 20.000 m”.

Entre sus posibles aplicaciones, se apuntaba las advertencias tempranas de desastres naturales, el control de la polución o la vigilancia aérea.

¿Y por qué recurrir a aparatos como Zhuiyunhao y no aviones convencionales o satélites? Su equipo aportaba entonces algunas claves. Por sus características, son capaces de operar más cerca del suelo que los satélites, transportan cargas útiles y se mueven en altitudes que les permiten una “observación a largo plazo” y lograr resoluciones más altas que las que ofrecería, por ejemplo, una sonda.

Los estudios publicados por Wu reflejan que, junto a sus colaboradores, lleva tiempo estudiando los desafíos que implican los globos de gran altitud, como la necesidad de emplear materiales capaces de soportar condiciones extremas.

En 2015 el diario People´s Daily resaltaba como Wu y su equipo habían alcanzado la hazaña de lanzar un globo en el norte de China que permaneció en el aire a más de 65.000 pies, alrededor de 19.800 m. The New York Times precisa que además de en el ámbito académico, Wu se lanzó a expandir su huella a nivel comercial.

The Wire China incluso va más allá y señala que en 2007 Wu llegó a dar una conferencia sobre el “valor militar de los globos” y que junto a uno de sus socios, Wang Dong, mantiene una red de compañías ligadas con tecnologías aeroespaciales y globos, algunas, asegura el medio, afiliadas con el ejército de China, si bien no han sido sancionadas por las autoridades de EEUU.

Washington no cita a Wu y tampoco concretó si alguna de las seis entidades relegadas a su “lista negra” están vinculadas con el dispositivo derribado sobre las aguas del Atlántico. Y, si bien su aeronave operó a una altitud similar a la del globo de vigilancia localizado en Estados Unidos, lo cierto es que no se han hecho públicas pruebas que vinculen uno y otro de una forma directa.

Como desliza TNYT, sin embargo, medios chinos, estudios y declaraciones de funcionarios sugieren que su rol pudo haber sido clave para los globos chinos.

Su nombre desde luego ha emergido del discreto mundo académico para adquirir una notoriedad inesperada por un tema más geopolítico que científico.

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Quién es Wu Zhe, el profesor experto en aeronaves vinculado al programa de los globos espía de China

Quién es Wu Zhe, el profesor experto en aeronaves vinculado al programa de los globos espía de China

Hasta hace unos días el de Wu Zhe era un nombre anónimo más en la vasta nómina de científicos del aún más vasto árbol burocrático conformado por las universidades y demás organismos de investigación chinos. Alguna referencia en webs académicas, su firma en artículos en los que comparte coautoría, menciones de pasada en la prensa y el perfil personal que le dedica la Universidad de Beihang, en Pekín, donde ejerce como profesor. Poco más. Para Google casi tenía más relevancia una Wu Zhe que se describe como autora de webnovelas.

Eso hasta hace unos días, claro.

Ahora Wu Zhe protagoniza titulares en medios del alcance de The Times,Newsweek o The New York Times, casi siempre en torno a la misma cuestión —la pregunta de ¿Quién es Wu?— y ligado a la que probablemente haya sido una de las polémicas más hollywoodienses desde los lejanos tiempos de la Guerra Fría: la de los supuestos globos espía chinos que sobrevuelan América… y sus derivadas.

Para entender por qué Wu ha emergido del anonimato para escalar a los titulares de la prensa internacional, y no como un académico más, sino por el alcance de sus estudios, hace falta pintar antes el telón de fondo... uno con globos y "OVNIs".

Recapitulemos.

La inesperada popularidad del profesor Wu

Beihang

Imagen de Wu Zhe incluida en su perfil de la Universidad de Beihang.

Hace unas semanas, a principios de mes, el Pentágono salió a la palestra para trasladar un mensaje poco ortodoxo… y con tintes de ciencia ficción: EEUU había identificado lo que parecía un globo chino que sobrevolaba parte de su territorio, incluido Montana, donde el país tiene silos con armamento nuclear. Y lo peor de todo: lo hacía con fines de "vigilancia a gran altitud" —aka espionaje—, o al menos así lo aseguraban desde el Pentágono, por más que Pekín, que acabó reconociendo el aparato como suyo, insistiese en que su propósito era científico.

Aquello no gustó un pelo a las autoridades estadounidenses, que mantenían que el globo iba equipado con antenas capaces de interceptar señales de comunicaciones y acabó adoptando una medida drástica: derribarlo sobre el Atlántico.

La historia se complicaría aún más a lo largo de los días siguientes, con la aparición de un supuesto segundo globo sobre América Latina y el derribo de otros tres "objetos" no identificados en cuestión de días en Alaska, Yukón (Canadá) y el lago Huron. Si bien en el primer caso el Pentágono no tardó en señalar su origen chino y que el objetivo era la vigilancia, en los restantes actuó con cautela: se desconocía su procedencia y también cuál era su propósito, reconoció.

Semejante cadena de derribos y "OVNIs" alentó todo tipo de teorías, incluso, por supuesto, algunas tan improbables como un supuesto origen alienígena. El propio Pentágono se resistía a cerrarse puertas en sus intervenciones públicas.

“in 2007, #WuZhe, an aircraft design expert at #Beihang University, gave a lecture about the ‘#military value of #balloons.’…[Now] Wu & his business partner, a tech investor & exec named #WangDong, are at the center of a military-linked program….”
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— Andrew Erickson 艾立信 (@AndrewSErickson) February 15, 2023

Con el tiempo, sin embargo, se han puesto explicaciones más razonables sobre la mesa, como una posible relación con la basura que estamos dejando en los cielos o que, tras el avistamiento del primer globo, el NORAD haya detectado más objetos porque sencillamente ha empezado a escrutar el firmamento con mayor atención, ajustando su radar. Estaría "viendo" más porque busca con más detalle.

Con los días el propio John Kirby, de Seguridad Nacional, ha reconocido que Inteligencia valora como “teoría principal” que los tres últimos objetos podrían ser "globos vinculados a algún propósito comercial o benigno". Sí se mantiene una distinción con el primero, el supuesto aparato espía de origen chino.

¿Cuál es el papel de Wu Zhe en semejante escenario?

Para eso hay que asomarse al trabajo de Wu y otra de las decisiones adoptadas por EEUU tras el incidente con el primer globo, elementos ambos que han orientado el foco mediático hacia su nombre, si bien con cautelas. Washington no ha señalado al profesor Wu de forma directa, por su nombre, y el académico no ha contestado de momento a las solicitudes de medios como Newsweek o The New York Times.

Tras localizar el primer globo la Casa Blanca hizo algo más que movilizar sus cazas y derribarlo sobre las aguas del Atlántico. Su Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio añadió seis empresas chinas a la "lista negra" de sanciones al considerar que "amenazan la seguridad nacional".

El motivo: su supuesto vínculo con los programas aeroespaciales del Ejército Popular de Liberación, incluidos globos y demás dispositivos empleados para "labores de inteligencia y reconocimiento" contrarios a sus intereses nacionales.

In 2019 Wu Zhe launched Cloud Chaser, an airship 330ft long that flew over the US. The King of the Sky Lantern strategy? @TheTimes #balloongate
https://t.co/ColD5SoamL

— Pippa Malmgren (@DrPippaM) February 15, 2023

Newsweek asegura que la clave es su suministro de aeronaves, globos y otros materiales relacionados con la "inteligencia y reconocimiento" militar chino. A efectos prácticos, figurar en la lista negra de Washington conlleva una serie de restricciones y que para obtener tecnología "made in USA" cualquiera de esas firmas necesitaba antes una autorización expresa de los EEUU.

Poco antes The Washington Post había publicado que EEUU no habría sido el único en ver cómo los supuestos globos de vigilancia chinos sobrevolaban sus cielos en áreas de interés estratégico y que algo similar había ocurrido en Japón, India o Vietnam. Es más, la administración de Biden asegura que EEUU solo ha podido detectar los vuelos tras revisar los datos almacenados. Ahora  ha ajustado sus radares con el propósito precisamente de detectar más incursiones.

Que hasta ahora se prestase una escasa atención a los globos diseñados en China para recorrer largas distancias a gran altitud es, quizás, la mejor prueba de su capacidad para no levantar recelos entre los gobiernos extranjeros.

Al menos tres de las seis entidades que Washington sancionó por sus supuestos vínculos con el programa de vigilancia a gran altitud de Pekín —cinco empresas y un instituto de investigación, para ser más precisos—sí tenían un vínculo común, un nombre compartido: el de Wu Zhe, veterano profesor de la Universidad de Beihang, de 66 años, al que algunos miran ahora como uno de los cerebros que estaría detrás de la supuesta estrategia de vigilancia china con dirigibles.

Pero… ¿Por qué? ¿Quién es Wu Zhe? ¿Y qué estudia exactamente?

De Wu conocemos un par de someras pinceladas biográficas y algunas más sobre su perfil académico. Nació en la provincia de Shanxi, en febrero de 1957, y destaca como científico aeronáutico. Su trayectoria y méritos le han valido la distinción del premio Programa de Becarios Chang Jiang, de los más relevantes de China.

Se doctoró en el Instituto de Tecnología de Harbin en 1988 y en 1991 empezó a enseñar en la Universidad de Beihang, que aún hoy lo identifica como uno de sus docentes en su página web oficial. Tanto Harbin como Beihang habrían sufrido sanciones por parte de EEUU precisamente por su vinculación con el ejército.

Además de a la docencia, Wu ha ejercicio cargos de responsabilidad institucional, como el de director del Departamento de Diseño de Vehículos de Vuelo y Mecánica Aplicada o el de vicepresidente de la Universidad de Beihang. En 2004 decidió sin embargo renunciar al cargo y centrarse en la docencia y estudio científico.

“Las áreas de investigación del profesor Wu incluyen la configuración de aeronaves, la dispersión electromagnética y la tecnología de baja observación”, destacan desde la propia Universidad de Beihnag, que incide en sus “numerosas contribuciones” en las diferentes áreas académicas que ha abordado.

Parte de su atención se ha centrado en del espacio cercano, por debajo de los satélites en órbita. “Es una importante esfera de competencia entre las potencias del siglo XXI. Quien gane la ventaja en vehículos del espacio cercano podrá ganar más de la iniciativa en futuras guerras”, reflexionaba hace poco menos de un año Shi Hong, comentarista militar chino, a la agencia de noticias Xinhua.

Uno de los proyectos que ha hecho que el foco se centre en él, más allá de su vínculo con al menos tres de las seis entidades chinas que EEUU ha decidido sancionar, es una investigación de 2019 y que en su momento pasó desapercibida. Entonces el propio Wu contaba al periódico Southern Daily cómo su equipo había lanzado una aeronave no tripulada para que circunnavegara la Tierra.

Su nombre: Zhuiyunhao, el “cazador de nubes”, que se había puesto en marcha a finales de ese mismo julio para viajar a una altitud de 19.800 m a una velocidad horizontal de 30 pies por segundo, equivalente a algo más de 9 metros por segundo. El aparato medía alrededor de 90 metros y pesaba “toneladas”.

El propio Wu presumía ante las cámaras, con un mapa delante, de la singladura de su aeronave no tripulada, recorrido que —así lo reconocía él mismo— atravesaba el sur de EEUU y el norte de México. “Mira, ese punto rojo que rebota en el mapa es nuestro Zhuiyunhao”, presumía con el índice apoyado sobre la pantalla: “Mira, eso es América”. “Es la primera vez que una aeronave estratosférica controlada aerodinámicamente ha volado alrededor del mundo a 20.000 m”.

Entre sus posibles aplicaciones, se apuntaba las advertencias tempranas de desastres naturales, el control de la polución o la vigilancia aérea.

¿Y por qué recurrir a aparatos como Zhuiyunhao y no aviones convencionales o satélites? Su equipo aportaba entonces algunas claves. Por sus características, son capaces de operar más cerca del suelo que los satélites, transportan cargas útiles y se mueven en altitudes que les permiten una “observación a largo plazo” y lograr resoluciones más altas que las que ofrecería, por ejemplo, una sonda.

Los estudios publicados por Wu reflejan que, junto a sus colaboradores, lleva tiempo estudiando los desafíos que implican los globos de gran altitud, como la necesidad de emplear materiales capaces de soportar condiciones extremas.

En 2015 el diario People´s Daily resaltaba como Wu y su equipo habían alcanzado la hazaña de lanzar un globo en el norte de China que permaneció en el aire a más de 65.000 pies, alrededor de 19.800 m. The New York Times precisa que además de en el ámbito académico, Wu se lanzó a expandir su huella a nivel comercial.

The Wire China incluso va más allá y señala que en 2007 Wu llegó a dar una conferencia sobre el “valor militar de los globos” y que junto a uno de sus socios, Wang Dong, mantiene una red de compañías ligadas con tecnologías aeroespaciales y globos, algunas, asegura el medio, afiliadas con el ejército de China, si bien no han sido sancionadas por las autoridades de EEUU.

Washington no cita a Wu y tampoco concretó si alguna de las seis entidades relegadas a su “lista negra” están vinculadas con el dispositivo derribado sobre las aguas del Atlántico. Y, si bien su aeronave operó a una altitud similar a la del globo de vigilancia localizado en Estados Unidos, lo cierto es que no se han hecho públicas pruebas que vinculen uno y otro de una forma directa.

Como desliza TNYT, sin embargo, medios chinos, estudios y declaraciones de funcionarios sugieren que su rol pudo haber sido clave para los globos chinos.

Su nombre desde luego ha emergido del discreto mundo académico para adquirir una notoriedad inesperada por un tema más geopolítico que científico.

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Los cuadernos de Curie siguen custodiados entre capas de plomo 90 años después de su muerte. Hay una buena razón

Los cuadernos de Curie siguen custodiados entre capas de plomo 90 años después de su muerte. Hay una buena razón

Si visitas los sótanos de la Biblioteca Nacional de Francia (BnF) y quieres ojear alguna de las joyas bibliográficas que allí se conservan lo más probable es que te obliguen a respetar una serie de medidas, como usar guantes o manejar los libros en unas condiciones perfectamente controladas. El objetivo, evidente: proteger los  volúmenes. De ti, de una excesiva exposición a la luz, de la degradación. La cosa cambia si lo que quieres leer es alguno de los cuadernos de notas que garabateó Marie Curie en su laboratorio. En ese caso es a ti a quien deberán proteger.

Literalmente. Lo de que hay publicaciones peligrosas tal vez sea una afirmación polémica que puede o no compartirse, pero en el caso de los folios manuscritos por la célebre científica franco-polaca deja poco margen para el debate. A pesar de que Madame Curie falleció en 1934, hace casi 89 años, sus libretas siguen generando preocupación entre los archivistas. Y es bastante normal que así sea.

Cuando Marie Salomea y su marido, Pierre, investigaban en su laboratorio con uranio poco se sabía del daño potencial de la radiación, por lo que no aplicaban las medidas de seguridad básicas que rigen hoy en cualquier tarea radiológica. Así las cosas —admite el American Council on Science and Health (ACSH)— "no es de extrañar que su espacio de trabajo y los cuadernos se contaminaran".

Cuando leer requiere un traje especial

Pierre And Marie Curie

Pierre y Marie Curie, en el laboratorio, en torno a 1904.

Para evitar posibles riesgos las libretas manuscritas se conservan en los sótanos de la Biblioteca Nacional de Francia dentro de cajas especiales, compuestas por varias capas de plomo. No solo eso. Según detallaba en 2021 la cadena BBC, la institución gala exige a los investigadores que quieran manipular las libretas en persona que antes se enfunden unos trajes de protección especiales y, por supuesto, que firmen un documento en el que la eximen de cualquier responsabilidad.

¿Está justificado semejante recelo?

Para sus investigaciones, que les llevaron al descubrimiento del polonio y radio, los Curie acumularon, trituraron y manipularon en su laboratorio enormes cantidades de minerales que contenían uranio. El conocimiento sobre la radiactividad natural era por entonces muy reciente y el matrimonio, que contribuyó a su investigación, se expuso sin ser consciente a sus efectos nocivos. Ellos mismos y, por supuesto, todo el material que empleaban. Incluidos los cuadernos de notas.

Para entender en qué condiciones trabajaban viene bien repasar las notas de Marie, recogidas por Philipp Blom en ‘Los años de vértigo: Europa, 1900-1914’:

"Una de nuestras alegrías era entrar en el taller por la noche; percibíamos por todos lados las siluetas débilmente luminosas de los frascos de cápsulas que contenían nuestros productos. Era una vista hermosa y siempre nueva para nosotros. Los tubos brillantes parecían tenues luces de hadas".

No era extraño, dicen, que la pareja de científicos llevaran consigo frascos con polonio y radio en los bolsillos del abrigo o los guardaran en el escritorio. La propia Marie acabó falleciendo en 1934 por una anemia aplásica que, probablemente, le causó su frecuente exposición a las muestras de radio y al polonio.

“Teniendo en cuenta la vida media de 1.600 años del radio y la sensibilidad de los detectores de radiación actuales, tampoco sorprende que esta contaminación aún sea detectable en la actualidad”, comenta el ACSH en un artículo dedicado al tema. Los expertos, precisa la BBC, calculan que dado que de media los átomos de radio tardan en desintegrarse unos 15 siglos no es descabellado pensar que los cuadernos deberán seguir en su caja de plomo durante ese período.

La Biblioteca Nacional de Francia no es en cualquier caso la única en conservar cuadernos de Curie. La Wellcome Colection cuenta con un volumen también, digitalizado, con anotaciones sobre experimentos y sustancias radiactivas y croquis. El volumen data de entre 1899 y 1902 y se escribió en París.

Para evitar sustos en 2014 la firma Aurora examinó el material y llegó a la conclusión de que estaba contaminado con radio-226. La ACSH desliza en cualquier caso que el volumen "no representa un riesgo apreciable". Por fortuna, la libreta puede consultarse ya desde casa, online, o incluso descargarse en PDF.

El tema de "los cuadernos contaminados" de Curie generan tanto interés que incluso tiene una entrada propia en la web Marie-curie.eu, centrada en la figura de las dos veces premio Nobel, y sobre el tema se han escrito abundantes artículos. 

Las libretas no son las únicas que están en una situación similar. La BBC explica que la casa del sur de París en la que trabajó Marie Curie hasta 1934 también está afectada por los niveles de radiación generados durante sus experimentos. El bloque se ha ganado incluso el mote irónico del "Chernóbil del Sena".

Cuando se sepultó en el Panteón de París, incluso la propia Marie Curie acabó en un sarcófago de plomo con casi una pulgada de grosor.

Imagen de portada: Aurora

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Tras los enchufes eléctricos, los paneles solares: el plan de Mercadona para cubrirse de fotovoltaica

Tras los enchufes eléctricos, los paneles solares: el plan de Mercadona para cubrirse de fotovoltaica

De las tejas y chapas metálicas, a las placas solares. Mercadona ha decidido replantear la cubierta de buena parte de sus instalaciones aprovechando de paso para reforzar su apuesta por la fotovoltaica.  La cadena de Juan Roig, una de las grandes distribuidoras de España, a la que la consultora Kantar atribuía el otoño pasado un 25,8% de cuota de valor de mercado, ha decidido invertir 60 millones de euros a lo largo de este año para instalar paneles solares en sus tejados.

Según cálculos de la compañía, la decisión le permitirá reducir 30 toneladas de CO2 por supermercado, además de un recorte sensible en el capítulo de gastos: “Una tienda con esta instalación ahorra aproximadamente un 20% de su consumo energético anual respecto a otra sin esta energía implantada”.

La decisión no es del todo nueva.

Ahorrar CO2... y energía

Mercadona reivindica que su apuesta por la energía sostenible arrancó hace ya algo más de dos años, a finales de 2020, en algunos de sus locales. En 2021 la empresa “afianzó” su interés por el autoconsumo fotovoltaico y el ejercicio pasado dedicó 14 millones de euros a la instalación de nuevos paneles solares, lo que —tomando como referencia sus propios cálculos— le permitió evitar la emisión de más de 3.000 toneladas de dióxido de carbono en cuestión de un solo año.

“Actualmente la cadena de supermercados se nutre de esta fuente de energía renovable en 114 tiendas, nueve bloques logísticos, tres colmenas —almacén exclusivo para la venta online— y en las recién estrenadas oficinas que la compañía tiene ubicadas en Albalat dels Sorells, en Valencia”, recuerda la empresa. Antes de que finalice este ejercicio espera sumar unas 350 tiendas y ampliar el número de instalaciones logísticas y de almacenes con paneles en las cubiertas.

Una vez hayan logrado esa meta, sus responsables estiman que conseguirán ahorrar la energía equivalente al consumo anual acumulado de unas 125 tiendas.

Trabajador Placas Solares Cubierta Tienda

Ya a medio plazo, para 2027, aspira a aplicar el autoconsumo en más de 850 tiendas, así como en todos sus bloques destinados a labores logística y los puntos creados para el almacenaje y venta de mercancía por el canal online. El ahorro de electricidad será equivalente entonces —de nuevo, según las mediciones de la propia Mercadona— al consumo anual acumulado de 300 supermercados.

Mercadona no es la única empresa del sector que ha decidido apostar por la fotovoltaica en España. A finales del año pasado Amazon inauguraba en Sevilla su  mayor instalación de energía solar in situ de Europa, con 13.300 paneles fotovoltaicos que suman una capacidad de 5,26 megavatios (MW).

La apuesta de la empresa llega en un contexto muy concreto, marcado por la transición hacia fuentes de energía más sostenibles y el peso cada vez mayor que tiene entre los consumidores la "huella medioambiental" de los alimentos a la hora de decidir qué meten y qué se queda fuera de su cesta de la compra.



Imágenes: Mercadona

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Los ‘Typhoon’ se despiden: así es el Dmitry Donskoy, el último submarino de su clase que acaba de jubilar Rusia

Los ‘Typhoon’ se despiden: así es el Dmitry Donskoy, el último submarino de su clase que acaba de jubilar Rusia

No hay reino que dure eternamente. Ni siquiera el de uno de los ingenios más temibles y fascinantes de la historia naval. Tras haber sobrevivido a la Guerra Fría, a la disolución de la URSS y al propio siglo XX que lo vio nacer, tras haber servido incluso de inspiración en Hollywood, el submarino Dmitry Donskoy, la otrora joya bélica del Kremlin, encara su capítulo final. La Armada de Rusia ha decidido darlo de baja y enviarlo a la base naval de Severdvinsk, en el Mar Blanco, donde se ha reunido con dos de sus viejos hermanos, todos de la clase 941 Akula, también conocida por el apodo que les asignó la OTAN en su día: los Typhoon.

¿Qué es exactamente el Dmitry Donskoy? ¿Y por qué su baja de la Armada rusa es mucho más que un mero trámite administrativo o una curiosidad bélica?

Una herencia de la URSS. El Dmitry Donskoy es la herencia de una época quizás no tan lejana en el tiempo, pero desde luego sí en hitos: se fabricó en el astillero Sevmash en 1976, durante la Guerra Fría, y acabó botándose en 1980.

En su día, también su estreno fue bastante más que un simple trámite bélico: con el Dmitry Donskoy y el resto de sus cinco hermanos, todos de la clase 941 Akula, la URSS quería sacar músculo ante el mundo. Y la verdad es que no lo hizo mal. Los Akula —o Typhoom, el nombre que le asignó la OTAN— medían 23 metros de manga y más de 170 de eslora y estaban dotado de moderno armamento.

K-150

El K-150, submarino de la clase Oscar II.

Un submarino único.El Dmitry Donskoy destaca por sus características técnicas. Y por su peculiar historia bélica. La URSS llegó a botar seis submarinos de la clase Akula, a los que se suma uno que no pudo completarse. Curiosamente de todos ellos el que ha continuado protagonizando titulares hasta hace no mucho es también el más antiguo: el TK-208, más conocido como Dimitry Donskoy.

Si bien el veterano Akula se botó en 1980, años antes que sus hermanos, se ha seguido considerando activo hasta prácticamente anteayer. Al resto se les dio de baja o acabaron desguazados o inactivos entre la década de 1990 y los 2000. La longevidad del Dmitry Donskoy se debe a que en 2002 se actualizó en el marco del proyecto 941UM y más tarde su usó para probar el misil Bulava. En el verano de 2017 el viejo sumergible de la clase Akula aún navegó a la Flota del Báltico

¿Y cómo es el Dmitry Donskoy? Grande. Tanto, que en los 90 el Guinness World Records nombró a los Akula como los submarinos más grandes del mundo. Naval News precisa que el Dmitry Donskoy (TK-208) mide 170x23,3 m y desplaza 48.000 toneladas sumergido, si bien hay quien le atribuye una talla algo mayor.

Aunque su tamaño es considerable y superaba al de muchos de los acorazados de la Segunda Guerra Mundial, el récord se lo arrebataron hace no tanto. Hoy le hace sombra el submarino K-329 Belgorod, un sumergible nuclear con un casco de mayor eslora, dato que algunos elevan por encima de los 180 metros .

Una jubilación… ¿inesperada? En 2021 la agencia TASS, con sede en Moscú, aseguraba que el Dmitry Donskoy seguiría en activo hasta al menos 2026. Si bien no las identificaba, sus fuentes eran militares y se pronunciaban con rotundidad: "El desmantelamiento del submarino es cuestión de cinco años, como mínimo". Hace unos días TASS daba sin embargo una información bastante distinta: la Armada rusa ha decidido dar de baja a su veterano sumergible.

¿Y ahora qué? "El crucero submarino Dmitry Donskoy ha sido retirado del servicio de la Armada. Esperará su utilización en una base naval de Severodvinsk junto con otras dos unidades de este proyecto", explicaba a la agencia estatal el jefe del Movimiento Ruso de Apoyo a la Armada, Vladimir Maltsev. Sobre el resto de los veteranos Akula, precisa, tres han sido desguazados y dos, el Arkhangelsk y Severstal, han sido retirados del servicio y esperan a ser eliminados.

Para su desmantelamiento —precisa Naval News— es necesario retirar primero los reactores nucleares, el resto de la instalación y finalmente desguazar la estructura de acero. El final del Dmitry Donskoy marca un hito histórico, pero no es una noticia inesperada: hace meses, el pasado verano, la agencia RIA Novosti ya avanzaba que se había retirado de la flota para luego desmantelarlo.

Una nueva joya de la corona. La jubilación del Dmitry Donskoy no pilla por sorpresa a la Armada rusa, que hace meses que dispone ya de un digno sucesor: el Belgorod, de 184 m de eslora y 18,2 de manga, capaz e acoger a una tripulación de 130 personas, dotado de dos reactores nucleares con una capacidad de 190 MW y una capacidad de desplazamiento en inmersión de 30.000 toneladas.

A bordo porta un minisumergible Bester DSRV y otro de 60 metros de eslora, Losharick, además de seis torpedos Poseidón, proyectiles que pueden rondar los 20 metros de largo y, según precisa USNI News, pueden estar armados con una ojiva de hasta 100 megatones, lo que le confiere un gran poder destructor.

Imágenes: Ministerio de Defensa de la Federación Rusa 1 y 2

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China ha logrado un éxito salvaje en el sector de las renovables. Este gráfico ayuda a entender por qué

China ha logrado un éxito salvaje en el sector de las renovables. Este gráfico ayuda a entender por qué

Una imagen vale más que mil palabras. Y si además se alimenta de datos, la impresión es aún, si cabe, mucho más elocuente. A finales de 2021 la Harvard Kennedy School (HKS) publicó un dossier con el clarificador nombre de “La gran rivalidad tecnológica: China VS EEUU” en el que, entre otras cuestiones, analiza la carrera por el despliegue de las energías verdes. Porcentajes y valores netos al margen, el informe incluye un gráfico que ilustra la idea que recalcan una y otra vez sus autores: el gigante asiático ha tomado la delantera para “dominar los eslabones clave” de la cadena. Y no le ha ido nada mal en el empeño.

Sus datos son desde luego llamativos.

Jugar bien las cartas. No siempre gana quien tiene más cartas, sino quien mejor las maneja. Esa es la primera idea que dejan los investigadores del HKS, institución ligada a la Universidad de Harvard: “En la carrera por aprovechar la energía verde, EEUU ha sido el principal inventor de nuevas tecnologías en las dos últimas décadas, pero China ha tomado la delantera en fabricación y despliegue”. Gracias a ese movimiento —avanzan los autores del dossier— la potencia asiática ha logrado “dominar múltiples eslabones de la cadena de suministro”.

Destacar en las etapas cruciales. Su estrategia le ha permitido controlar además partes “clave” en el esquema de las energías verdes, como la fabricación de equipos, las materias primas o el almacenamiento. “Aprovechando su condición de taller del mundo, China es ahora el fabricante dominante de equipos”, insisten los analistas. Y para muestra, un botón, o un par de porcentajes: si en 2000 producía menos del 1% de los paneles solares, en 2020 suministraba ya el 70%.

El escenario lo dibuja con claridad la agencia IEA, que ha publicado un pormenorizado informe en el que advierte: “Hoy en día, la participación de China en todas las etapas de fabricación de paneles solares —como polisilicio, lingotes, obleas, celdas y módulos— supera el 80% […]. Además, el país alberga a los diez principales proveedores de equipos de fabricación de energía solar fotovoltaica”.

Grafico

Su "huella" en la eólica. No es el único indicador que muestra el peso del gigante asiático. Al menos a finales de 2021, cuando se publicó el informe, China aglutinaba cuatro de los diez principales fabricantes de turbinas eólicas del mundo, con un control del 40% del mercado. El dato superar con creces al de EEUU.

Buena muestra de su peso es que el propio sector europeo ve con recelo la competencia ejercida desde China: “Está comenzando a ganar algunos pedidos en Europa de turnas eólicas. Llaman a la puerta”, reconocía hace poco Giles Dickson, de WindErope, a The Financial Times. Los datos del diario británico son también elocuentes: en 2018 sus mayores fabricantes sumaban el 36,6% de las instalaciones de turbinas a nivel mundial; en 2021 esa cuota se había disparado al 53,5%.

Y el manejo de materiales. He ahí otra de las claves. “China tiene un cuasi monopolio sobre varios de los insumos clave necesarios para los paneles solares, baterías y otras tecnologías ecológicas”, reflexionan los investigadores. Al menos en 2021 y siempre según sus cálculos, su peso era aplastante en el control del litio, el polisilico, los metales de tierras raras, el grafito natural y el refinado de cobalto, alcanzando importantes porcentajes de producción a escala mundial.

“Y allí donde China carece de recursos a nivel nacional, los ha conseguido en el extranjero”, abunda el informe, que recuerda que las empresas chinas controlan una parte importante de la producción de cobalto en algunas de las grandes minas de la República Democrática del Congo y han sabido posicionarse en el mercado del litio. En 2018 el gigante chino Tianqi Lithium, por ejemplo, disponía de cerca del 51% de uno de los yacimientos más importantes de Australia y se expandía en Chile tras haberse convertido en el segundo mayor accionista de SQM.

El caso de las tierras raras. Quizás el caso más paradigmático sea el de las conocidas como “tierras raras”, un grupo de 17 elementos químicos cruciales para la industria tecnológica y usos como las baterías de coches eléctricos o turbinas.

China ha sabido asentarse con una fuerza férrea en su cadena de suministro, hasta el extremo de que, según East Asia Forum, ha logrado entre el 50% y 60% de la cuota de mercado de la minería y el 80% de la capacidad de procesamiento. La situación ha llevado a múltiples esfuerzos internacionales, a nivel institucional, empresarial e incluso científico para aflojar ese dominio del gigante asiático.

Coches, baterías y grandes proyectos. El dominio chino en las tecnologías verdes no se queda tampoco en la fotovoltaica, la eólica o las tierras raras. Su peso resulta igual de crucial en el campo de la movilidad eléctrica: hace un año Business Insider publicaba como, además de su relevancia como mercado, había conseguido situarse a la cabeza en producción, con el 57,4% de la cuota mundial y un relevante flujo exportador. El informe BloombergNEF de finales de 2022 apuntaba además cómo lideraba el ranking global en la cadena de baterías de iones de litio.

A mayores Pekín también está destacando en su impulso de megaproyectos de energías renovables, con proyectos como el del enorme parque eólico offshore de Chaozhou o el que está desarrollando en Mongalia Interior, con la mayor estación fotovoltaica localizada en un desierto del mundo. Iniciativas que contrastan con su condición de nación más contaminante, aventajando con creces a EEUU.

Imagen de portada: State Power Investment Corporation Nei Mongol Energy Co y Harvard Kennedy School

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India dice haber encontrado un enorme yacimiento de litio. Son buenas noticias para el coche eléctrico

India dice haber encontrado un enorme yacimiento de litio. Son buenas noticias para el coche eléctrico

Lo llaman el "oro blanco" del siglo XXI y, si bien el apodo está quizás un poco manido, lo cierto es que capta bien en qué se ha convertido el litio: un material tan valioso como disputado… y un auténtico quebradero de cabeza para las empresas que dependen de él. Bien lo saben en la industria del automóvil. Para garantizarse su suministro en un mercado en el que la movilidad eléctrica está llamada a ocupar un rol cada vez más destacado, los fabricantes de vehículos han optado por buscar estrategias diversas. Incluido bajar directamente a las minas para buscarlo.

Con ese telón de fondo, la India acaba de dar un "campanazo" inesperado: ha anunciado el hallazgo de un enorme yacimiento en Jammu y Cachemira.

¿Cuándo, dónde y cómo de grande? El anuncio lo ha lanzado el propio Ministerio de Minas de la India, que hace unos días confirmaba que el Servicio Geológico cree haber localizado 5,9 millones de toneladas de litio en la zona de Salal-Haimana, distrito de Reasi, en Jammu y Cachemira. Quizás la mejor prueba del interés que despierta el "oro blanco" es que la noticia ha alcanzado ya un eco internacional. Las autoridades indias precisan, eso sí, que de momento hablan de un "recurso inferido G3", por lo que todavía deberá seguir investigándose.

Según precisa el diario Times of India, esa etiqueta indicaría que hay cuestiones clave del yacimiento, como el tonelaje o contenido, que parten de estimaciones sobre las que aún debe ahondarse. Habría otras etapas, precisa la UNECE.

Shri. Vivek Bharadwaj, IAS, Secretary, @MinesMinIndia handed over 16 geological reports (G2 & G3 stage) & 35 Geological memorandums to state governments during the 62nd Central Geological Programming Board (CGPB) meeting held today. pic.twitter.com/oZiQUQtc3w

— Ministry Of Mines (@MinesMinIndia) February 9, 2023

Un yacimiento que destaca en el mapa. De ser correctos los cálculos, el yacimiento destacaría en el mapa internacional. Medios locales y la agencia EFE apuntan que India pasaría a acoger el séptimo mayor depósito del mundo. En el mapa del litio destacan ahora Bolivia, con 21 millones de toneladas en recursos identificados, y Argentina, con 19 millones, seguidos de otros muchos países.

Los datos parten del Servicio Geológico de EEUU (USGS), que en un informe publicado en enero de 2022 con datos globales, aclara: "Gracias a las continuas prospecciones, los recursos de litio identificados se han incrementado de forma considerable en todo el mundo y ascienden a unos 89 millones de toneladas".

¿Y ahora qué? NDTV, con sede en Nueva Delhi, asegura que el Servicio Geológico del país ya presentó a mediados de los 90 un informe que apuntaba un posible yacimiento en la zona, documento que  deslizaba: “La perspectiva del litio parece ser bastante prometedora”. Ahora, tras el anuncio del Ministerio de Minas, quedan varios retos por delante. El primero, continuar con el estudio del depósito para concretar la calidad y cantidad. Segundo, y clave, enfocar su futuro.

El secretario de Minas, Vivek Bhardawaj, ha explicado que deberá ser la administración de Jammu y Cachemira la que se encargue de la subasta de los depósitos. “Ahora les toca a ellos seguir adelante y subastarlo. Y una vez aparezca la parte privada, comenzará todo el proceso y excavarán el mineral”, recalcó. Hasta ahora India ha dependido de Australia y Argentina para las importaciones de litio. En 2021 el país ya había localizado depósitos en Karnataka, pero más pequeños.

El futuro de la automoción.Una de las razones de la elevada demanda de litio es su importancia estratégica para la industria tecnológica. Más concretamente, la de una automoción inmersa en la transición hacia modelos eléctricos que necesitan baterías. La India no es ajena a esa “revolución verde” que pretende dejar atrás los vehículos de combustión, más contaminantes. Al menos sobre el papel.

El país se ha fijado la meta de que a finales de esta década, en 2030, el 30% de los automóviles privados y el 70% de los comerciales sean eléctricos. El problema es que el dato de implantación que maneja el Ministerio de Industria es muy inferior. Para solucionarlo, sus autoridades han activado medidas que incentivan la compra de este tipo de vehículos y también acuerdos con Australia, Argentina y Chile para facilitar el suministro de litio. El ministro Pralhad Joshi señala que el yacimiento puede contribuir a uno de los objetivos del Gobierno: la autosuficiencia.

La lectura en clave medioambiental. “Ayudará a la India a cumplir sus objetivos de cambio climático, ya que se espera que la fabricación y el uso a gran escala de vehículos eléctricos en el país reduzca significativamente las emisiones de combustibles fósiles de los vehículos convencionales de diésel y gasolina. Este es un avance importante que ayudará a cumplir con las obligaciones internacionales sobre el cambio climático”, reflexiona el profesor de Ciencias de la Tierra Shakil Romshoo, de la IUST, en declaraciones al periódico Great Kashmir.

El experto apunta también la otra cara de la moneda de las minas de litio para sus entornos: el coste medioambiental de las labores de extracción y exploración, un hándicap que ha marcado proyectos similares en otras partes del mundo.

El "oro blanco"... y codiciado por la industria. Su importancia para la industria explica los aumentos desorbitados en el valor del litio y que algunas grandes compañías del sector de la automoción hayan buscado la mejor forma de garantizarse su suministro, bien invirtiendo en empresas mineras, lanzándose a su minado o cerrando acuerdos de compra prioritaria de cara al futuro.

"¡El precio del litio ha llegado a niveles de locura! Tesla podría tener que meterse en la minería y refinación a escala a menos que mejoren los costos. No hay escasez del elemento en sí, ya que el litio se encuentra en casi todas partes de la Tierra, pero el ritmo de extracción/refinamiento es lento", señala Musk en 2022.

Imagen de portada: NASA

También en Xataka: China tiene el dominio indiscutible en las tierras raras. Así está intentando Occidente aflojar su control

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Más allá de los tractores: John Deere tiene ahora un cortacésped eléctrico (eso sí: cuesta 6.000€)

Más allá de los tractores: John Deere tiene ahora un cortacésped eléctrico (eso sí: cuesta 6.000€)

Lejos, remotamente lejos, quedan los tiempos en los que John Deere era un pequeño empresario de Illinois que ganó fama y dinero por su habilidad para fabricar arados. La compañía tiene hoy poco de negocio local. Y la diversidad de su catálogo haría saltar probablemente al Deere que la fundó allá por 1837.

Ya no es solo que el taller local se haya convertido en multinacional y de multinacional supiera dar el salto a una firma que, más allá de sus populares tractores verdes y amarillo chillón, ha conseguido transformarse en un auténtico referente tecnológico; es que directamente ha ampliado su oferta hasta tocar campos como la construcción, las comunicaciones o el software.

En ese empeño por abrir el abanico, la empresa ha arrancado 2023 con varias novedades en su catálogo. Novedades que van más allá de sus tractores. E incluso de las tierras de cultivo a las que habitualmente se asocia la marca.

De los campos a la obra... y los jardines

Una de las últimas es Z370R Electric ZTrack, cortacésped eléctrico para uso residencial que amplía la gama de modelos que ya ahora tiene en cartera. Al margen de su sistema “Zero Turn Mower”, que se refiere a la dirección y capacidad de giro sobre sí mismo, el Z370R incorpora una batería de 3,2 kWh, alcanza una longitud de casi dos metros por 125 m de longitud entre ejes y pesa 222 kg.

Eso sí, si te interesa tendrás que rascarte el bolsillo. Cuesta casi 6.400 dólares, más cargos adicionales. En el catálogo de la web española de cortacéspedes con radio de giro cero Ztrack se incluyen seis modelos, ninguno de ellos el Z370R Electric, pero sus precios exigen también una cuenta bien saneada: de 6.600 a 11.600 euros.

“El Z370R se puede cargar sin quitar las baterías usando un cable de extensión estándar para exteriores y un tomacorriente con conexión a tierra de 110 V. Esto ayuda a eliminar la necesidad de cargadores externos y espacio de almacenamiento adicional”, explican desde la compañía estadounidense. El cortacésped incorpora una pantalla LCD para monitorear la batería e integra un sistema Bluetooth que permite controlar la carga y energía de forma remota con la app MowerPlus.

El fabricante asegura que una sola carga de batería permite cortar el césped a lo largo de una extensión de dos acres, equivalente a unos 8.100 m2. El diseño le permite además, reivindica Deere & Company, reducir la vibración y ruido.

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Aunque el Z370R es de sus novedades más recientes, no es la única con la que la multinacional ha querido arrancar el año. Durante el CES de Las Vegas ya presentó dos incorporaciones relevantes: un sistema inteligente de sembrado, que, al menos según  sus cálculos, permitiría reducir en más de un 60% la cantidad de fertilizante que se usa durante la fase inicial de sembrado; y una excavadora eléctrica pensada para la construcción. Desde entonces ha estrenado una nueva empacadora, un sistema de gestión o camiones volquete, entre otros lanzamientos.

Más allá de las novedades concretas, lo que destaca es el creciente catálogo de Deere, centrado en campos como la agricultura, jardinería, construcción o incluso soluciones militares y que a lo largo de los últimos años se ha diversificado hacia el desarrollo de software o incluso el área de las telecomunicaciones.

La compañía ya ha reconocido que espera  que las tarifas por uso de software generen el 10% de sus ingresos para finales de esta misma década y que en 2026 le gustaría conectar a su Centro de Operaciones basado en la nube 1,5 millones de máquinas en servicio y 500 millones de acres, unos 202 millones de hectáreas.

Imágenes: John Deere

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