Al parecer, el agua ha dejado de ser suficiente: qué hay detrás de la fiebre por beber electrolitos todos los días

Al parecer, el agua ha dejado de ser suficiente: qué hay detrás de la fiebre por beber electrolitos todos los días

Durante un viaje a México, el calor me pasó factura. Estaba empapada en sudor, exhausta, con la boca seca, a pesar no parar de beber agua. En ese momento, una amiga me ofreció una bebida con electrolitos. La probé, sin muchas expectativas… Pero lo cierto es que algo cambió. Me sentí mejor. Era la primera vez que probaba algo así. Desde entonces, me he preguntado: ¿necesitaba realmente esos electrolitos o fue puro efecto placebo?

¿Qué son exactamente? Para entenderlo de forma sencilla, los electrolitos son minerales como el sodio, potasio, magnesio, calcio o cloruro. No obstante, hay una diferencia superlativa que lo hace diferente: están cargados eléctricamente. En otras palabras, desempeñan un papel fundamental en procesos como la regulación del ritmo cardíaco, la contracción de los músculos, la función nerviosa y el equilibrio de los líquidos en el organismo, según explica MedlinePlus.

¿Y cómo los pierdes? Se van con el sudor, con la orina, y también cuando estás enfermo y tu cuerpo pierde líquidos rápidamente. En casos así, reponerlos no es un capricho, sino una necesidad. El doctor Javier Marhuenda, experto en nutrición, ha advertido en la Academia Española de Nutrición y Dietética en que perder demasiados puede tener consecuencias serias: desde fatiga y espasmos hasta problemas cardíacos o convulsiones.

¿Hay que reponerlos a diario? La respuesta corta es: no necesariamente. Y para la mayoría de las personas, tampoco es recomendable. En un reportaje para de The New York Times han señalado que existe una creencia de que necesitamos reponer electrolitos constantemente, incluso en entrenamientos moderados o en la vida cotidiana. Sin embargo, esta teoría no tiene tanto respaldo científico como parece. “Todos creen que necesitan reponer los electrolitos perdidos de inmediato”, ha afirmado para el medio neoyorkino la Dra. Tamara Hew-Butler, científica de medicina deportiva de la Universidad Estatal de Wayne.

Es más fácil de encontrarlos. En realidad, una alimentación equilibrada ya aporta los electrolitos necesarios. Según la nutricionista Heidi Skolnik citada en el mismo medio, no hace falta recurrir a suplementos para obtener electrolitos: alimentos cotidianos como plátanos, frutos secos, legumbres o productos lácteos ya aportan minerales. Solo en casos concretos: una deshidratación provocada por diarrea severa, fiebre alta, sesiones de ejercicio muy prolongadas o una exposición intensa al calor, tiene sentido utilizar bebidas específicas con electrolitos. En esos escenarios, las bebidas isotónicas pueden ser útiles porque suelen contener más sodio y potasio que las opciones deportivas convencionales.

Agua optimizada. Las redes sociales han convertido el agua “mejorada” en un ritual de bienestar. Mezclas de electrolitos, superalimentos, adaptógenos, cafeína natural y vitaminas desfilan cada mañana en vasos Stanley y botellas Owala. En un artículo para Glamour lo han resumido de una forma muy irónica: “El agua sola está pasada de moda”.

Danika Doal, creadora de contenido que comparte rutinas de hidratación en ASMR, ha comentado en la revista de moda: “Los videos sobre electrolitos han tenido un excelente desempeño. Es una tendencia reciente y aún hay poca información disponible”. De esta manera, los electrolitos se han sumado así a una ola más amplia de suplementos convertidos en estilo de vida: batidos con colágeno, tinturas, sobres de vitaminas y “aguas cargadas” que combinan múltiples ingredientes para lograr un bienestar funcional y sabroso. Según Stacie Stephenson, experta en medicina funcional entrevistada por Glamour: “Si el sabor ayuda a que una persona beba más agua, bienvenido sea. Pero no hay nada malo con el agua clásica”.

Pero, ¿hay algún riesgo? El contenido de electrolitos en estos productos no suele ser tan alto como para causar hipernatremia (demasiado sodio) o hiperpotasemia (demasiado potasio), aunque sí es importante revisar etiquetas: algunas bebidas contienen tanto azúcar como un refresco. Además, como la mayoría de los suplementos, no están regulados con el mismo rigor que los medicamentos.

Otro riesgo es beber demasiada agua sin reponer sodio. Este desequilibrio, conocido como hiponatremia, es poco común pero puede resultar grave, especialmente en atletas que entrenan durante muchas horas.

¿Entonces, los necesito o no? La respuesta no es blanco o negro. Como ha resumido Marhuenda: “Una persona debe usar estas bebidas basándose en sus necesidades individuales y su nivel de actividad”. No es lo mismo una clase de yoga en el parque que un triatlón en verano.

Para quienes hacen ejercicio intenso, trabajan bajo el sol o están enfermos, los electrolitos pueden ser útiles, incluso necesarios. Pero para la población general, con una dieta equilibrada y un estilo de vida activo pero no extremo, el agua —sí, solo agua— sigue siendo suficiente.

Entre la moda y la fisiología. Aquel día en ese pueblo de México, la botellita de electrolitos fue mi alivio. ¿Realmente necesitaba esos minerales o fue el poder del sabor salado y la autosugestión? Tal vez ambas cosas. Lo cierto es que, más allá del marketing, la ciencia insiste en que la hidratación empieza por el agua.

Como ha detallado el Dr. Kenefick a The New York Times: “Muchas bebidas se comercializan usando los electrolitos como herramienta de marketing”. Y mientras el mercado nos bombardea con promesas de hidratación optimizada, la recomendación más efectiva sigue siendo esa que te repetía tu madre una y otra vez: bebe agua.

Imagen | Unsplash

Xataka | Los estragos del calor: hay gente congelando mandarinas y clementinas para comérselas después a modo de "helado"

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La noticia Al parecer, el agua ha dejado de ser suficiente: qué hay detrás de la fiebre por beber electrolitos todos los días fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .

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Al parecer, el agua ha dejado de ser suficiente: qué hay detrás de la fiebre por beber electrolitos todos los días

Al parecer, el agua ha dejado de ser suficiente: qué hay detrás de la fiebre por beber electrolitos todos los días

Durante un viaje a México, el calor me pasó factura. Estaba empapada en sudor, exhausta, con la boca seca, a pesar no parar de beber agua. En ese momento, una amiga me ofreció una bebida con electrolitos. La probé, sin muchas expectativas… Pero lo cierto es que algo cambió. Me sentí mejor. Era la primera vez que probaba algo así. Desde entonces, me he preguntado: ¿necesitaba realmente esos electrolitos o fue puro efecto placebo?

¿Qué son exactamente? Para entenderlo de forma sencilla, los electrolitos son minerales como el sodio, potasio, magnesio, calcio o cloruro. No obstante, hay una diferencia superlativa que lo hace diferente: están cargados eléctricamente. En otras palabras, desempeñan un papel fundamental en procesos como la regulación del ritmo cardíaco, la contracción de los músculos, la función nerviosa y el equilibrio de los líquidos en el organismo, según explica MedlinePlus.

¿Y cómo los pierdes? Se van con el sudor, con la orina, y también cuando estás enfermo y tu cuerpo pierde líquidos rápidamente. En casos así, reponerlos no es un capricho, sino una necesidad. El doctor Javier Marhuenda, experto en nutrición, ha advertido en la Academia Española de Nutrición y Dietética en que perder demasiados puede tener consecuencias serias: desde fatiga y espasmos hasta problemas cardíacos o convulsiones.

¿Hay que reponerlos a diario? La respuesta corta es: no necesariamente. Y para la mayoría de las personas, tampoco es recomendable. En un reportaje para de The New York Times han señalado que existe una creencia de que necesitamos reponer electrolitos constantemente, incluso en entrenamientos moderados o en la vida cotidiana. Sin embargo, esta teoría no tiene tanto respaldo científico como parece. “Todos creen que necesitan reponer los electrolitos perdidos de inmediato”, ha afirmado para el medio neoyorkino la Dra. Tamara Hew-Butler, científica de medicina deportiva de la Universidad Estatal de Wayne.

Es más fácil de encontrarlos. En realidad, una alimentación equilibrada ya aporta los electrolitos necesarios. Según la nutricionista Heidi Skolnik citada en el mismo medio, no hace falta recurrir a suplementos para obtener electrolitos: alimentos cotidianos como plátanos, frutos secos, legumbres o productos lácteos ya aportan minerales. Solo en casos concretos: una deshidratación provocada por diarrea severa, fiebre alta, sesiones de ejercicio muy prolongadas o una exposición intensa al calor, tiene sentido utilizar bebidas específicas con electrolitos. En esos escenarios, las bebidas isotónicas pueden ser útiles porque suelen contener más sodio y potasio que las opciones deportivas convencionales.

Agua optimizada. Las redes sociales han convertido el agua “mejorada” en un ritual de bienestar. Mezclas de electrolitos, superalimentos, adaptógenos, cafeína natural y vitaminas desfilan cada mañana en vasos Stanley y botellas Owala. En un artículo para Glamour lo han resumido de una forma muy irónica: “El agua sola está pasada de moda”.

Danika Doal, creadora de contenido que comparte rutinas de hidratación en ASMR, ha comentado en la revista de moda: “Los videos sobre electrolitos han tenido un excelente desempeño. Es una tendencia reciente y aún hay poca información disponible”. De esta manera, los electrolitos se han sumado así a una ola más amplia de suplementos convertidos en estilo de vida: batidos con colágeno, tinturas, sobres de vitaminas y “aguas cargadas” que combinan múltiples ingredientes para lograr un bienestar funcional y sabroso. Según Stacie Stephenson, experta en medicina funcional entrevistada por Glamour: “Si el sabor ayuda a que una persona beba más agua, bienvenido sea. Pero no hay nada malo con el agua clásica”.

Pero, ¿hay algún riesgo? El contenido de electrolitos en estos productos no suele ser tan alto como para causar hipernatremia (demasiado sodio) o hiperpotasemia (demasiado potasio), aunque sí es importante revisar etiquetas: algunas bebidas contienen tanto azúcar como un refresco. Además, como la mayoría de los suplementos, no están regulados con el mismo rigor que los medicamentos.

Otro riesgo es beber demasiada agua sin reponer sodio. Este desequilibrio, conocido como hiponatremia, es poco común pero puede resultar grave, especialmente en atletas que entrenan durante muchas horas.

¿Entonces, los necesito o no? La respuesta no es blanco o negro. Como ha resumido Marhuenda: “Una persona debe usar estas bebidas basándose en sus necesidades individuales y su nivel de actividad”. No es lo mismo una clase de yoga en el parque que un triatlón en verano.

Para quienes hacen ejercicio intenso, trabajan bajo el sol o están enfermos, los electrolitos pueden ser útiles, incluso necesarios. Pero para la población general, con una dieta equilibrada y un estilo de vida activo pero no extremo, el agua —sí, solo agua— sigue siendo suficiente.

Entre la moda y la fisiología. Aquel día en ese pueblo de México, la botellita de electrolitos fue mi alivio. ¿Realmente necesitaba esos minerales o fue el poder del sabor salado y la autosugestión? Tal vez ambas cosas. Lo cierto es que, más allá del marketing, la ciencia insiste en que la hidratación empieza por el agua.

Como ha detallado el Dr. Kenefick a The New York Times: “Muchas bebidas se comercializan usando los electrolitos como herramienta de marketing”. Y mientras el mercado nos bombardea con promesas de hidratación optimizada, la recomendación más efectiva sigue siendo esa que te repetía tu madre una y otra vez: bebe agua.

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Una banda organizada de macacos ha montado el negocio perfecto en Bali: mangos por tu iPhone

Una banda organizada de macacos ha montado el negocio perfecto en Bali: mangos por tu iPhone

Si viste la serie de Los Soprano seguro que recuerdas a Junior que dejó una frase memorable: “Llevas el timón lo mejor que sabes. A veces el viaje es tranquilo, a veces encallas contra las rocas. Pero mantienes el respeto, eso es lo que importa”. En Bali no hay barcos encallados, pero sí un templo al borde de un acantilado donde el respeto se gana de otro modo: fruta por teléfonos, mangos por gafas.

Una banda organizada. El Templo de Uluwatu, al sur de la isla de Bali, atrae cada día a miles de turistas que buscan la ceremonia del atardecer y las danzas tradicionales balinesas. Pero en las sombras—y a plena luz del día—otra función tiene lugar: la de los monos ladrones.

Como ha detallado un reportaje para Wall Street Journal, los protagonistas son unos 600 macacos de cola larga (Macaca fascicularis), considerados sagrados guardianes del templo por los lugareños. Su método es directo: detectan turistas distraídos, se acercan con sigilo y les arrebatan objetos de valor. Unos segundos bastan para que un móvil, unas gafas graduadas o incluso un pendiente cambien de manos.

Jonathan Hammé, un turista británico, recuerda el momento con una mezcla de incredulidad y resignación: “Estaba admirando la vista cuando sentí algo en mi espalda. Era un mono que me robó las gafas de sol. Se subió a un árbol y empezó a jugar con ellas como si nada”. Para recuperarlas, tuvo que ofrecerle Oreos. El animal aceptó, pero las gafas terminaron dobladas.

Inteligencia económica a nivel primate. No se trata de robos al azar. Estudios científicos llevados a cabo por el equipo del profesor Jean-Baptiste Leca, de la Universidad de Lethbridge (Canadá), han documentado que los macacos tienen un sofisticado sentido del valor. Roban aquello que los humanos valoran más—teléfonos, gafas, billeteras—porque saben que esos objetos son más “canjeables”.

Durante más de 273 días de observación, los investigadores documentaron decenas de casos sobre el proceso de regateo, que a veces dura hasta 25 minutos. En otras palabras, los monos no solo roban sino que demandan mayores recompensas por objetos más valiosos. Este fenómeno, conocido en la primatología como “token economy” o economía simbólica, es rarísimo en animales salvajes. A diferencia de experimentos en laboratorios, estos comportamientos son naturales, libres y aprendidos socialmente. Los monos jóvenes observan a los adultos exitosos, imitan sus técnicas y perfeccionan el arte del robo. Así, la “cultura del trueque” se mantiene generación tras generación.

¿Y si no quieren devolverlo? Cuando el turista no logra recuperar el objeto por su cuenta, entra en juego el pawang, un mediador local especializado en negociar con los monos. Ketut Ariana, de 52 años, lleva dos décadas haciendo este trabajo: “Cada semana recuperamos entre 30 y 50 objetos. En temporada alta, hasta diez teléfonos al día”.

Ariana ha explicado al WSJ que los monos no responden igual a todos los alimentos. Para gafas baratas o peines, basta con una banana. Para iPhones, se necesita una bolsa entera de mangos, rambután o, en casos extremos, huevos crudos. “Los huevos les encantan. Pero si usas uno muy pronto, después no quieren otra cosa”, bromea.

No es algo nuevo. Aunque algunos creen que el fenómeno surgió con la llegada del turismo, Ariana asegura que los robos comenzaron mucho antes. “Antes robaban pulseras o collares a los fieles que venían a las ceremonias. Cuando llegaron los turistas con teléfonos y cámaras, se adaptaron”.

Y no solo eso: evolucionaron. El estudio de 2021 publicado en Philosophical Transactions of the Royal Society B concluyó que estos comportamientos llevan más de 30 años en la colonia de Uluwatu y que varían entre subgrupos. Algunos monos se especializan en gafas, otros en móviles, otros en objetos de tela. Cada clan tiene su estilo.

¿Hay otros monos ladrones? Aunque el caso de Uluwatu es el más documentado, comportamientos similares se han observado en otras regiones de Asia. Hay una serie documental del National Geographic en el que se puede observar cómo en Tailandia la ciudad de Lopburi ha enfrentado verdaderas “invasiones” de macacos que irrumpen en casas, saquean neveras y enfrentan a los vecinos. O en la India, varias ciudades sufren incidentes con monos que entran a oficinas, hospitales y mercados. No obstante, lo que diferencia a los macacos de Uluwatu es su sistema estructurado de “robo por rescate”. No toman comida: toman bienes para intercambiarlos.

Un dilema en una isla saturada de turistas. El contexto ayuda a entender por qué el fenómeno persiste. Solo en mayo de 2025, Bali recibió 602.213 visitantes internacionales, según la Oficina Central de Estadísticas de Bali. En lo que va del año, la isla ya suma más de 2,6 millones de turistas extranjeros más que en 2024. Esa presión turística explica en parte por qué el "negocio" de los monos sigue vivo: cada día llegan nuevos visitantes desprevenidos que se convierten en blanco perfecto para los macacos de Uluwatu.

Taylor Utley, una turista estadounidense que participaba en un retiro de yoga, vivió la experiencia de forma intensa ya que le robaron el móvil. Tras ofrecer varias bolsas de fruta, el mono soltó el teléfono. Estaba intacto, pero la experiencia le arruinó la visita. “No me quedé a ver el espectáculo de fuego. Quería irme. Sentí que estaba en medio de una organización criminal de monos”.

Más allá del asombro o la anécdota. El caso de Uluwatu obliga a reflexionar sobre la convivencia entre humanos y animales en espacios turísticos. Por un lado, los monos son parte integral del ecosistema del templo y tienen valor espiritual. Por otro, su comportamiento ha generado toda una economía paralela de trueques, pérdidas, recuperaciones y anécdotas virales.

Las autoridades recomiendan a los visitantes guardar los objetos de valor en mochilas cerradas, evitar el contacto visual con los monos y seguir siempre las instrucciones del personal del templo. Aun así, el riesgo persiste.

Y la misma historia. Lo cierto es que en Uluwatu no hay soluciones mágicas: los monos seguirán robando y los turistas seguirán llegando. Los científicos lo ven como un caso único de “economía simbólica” en animales salvajes; los locales, como parte del día a día. Para los visitantes, la lección es más simple: mejor guardar bien el iPhone… o llevar una bolsa de mangos en la mochila.

Imagen | Thomas Schoch

Xataka  | Una pareja viajó 300 kilómetros tras ver un vídeo en Facebook de un lugar increíble. El vídeo se había generado por IA

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El plan nuclear más ambicioso de España arranca su cuenta atrás: un almacén profundo que guardará residuos hasta el 2100

El plan nuclear más ambicioso de España arranca su cuenta atrás: un almacén profundo que guardará residuos hasta el 2100

Hace unas semanas, más de 1.800 bidones de residuos nucleares comenzaron a emerger del fondo marino en las costas gallegas. La imagen, tan real como simbólica, reabrió un viejo debate: ¿qué hacemos con los restos de una era que se apaga, pero no desaparece? Mientras Galicia exige respuestas y vigilancia, otro asunto nuclear avanza sin ruido, aunque igual de urgente: el destino de los residuos que dejarán las centrales cuando cierren a partir de 2027. La energía nuclear está de salida. El problema es que sus residuos no saben irse.

Un contenedor provisional. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha dado el visto bueno, con sus condiciones, al diseño del contenedor HI-STORM FW Versión G. Según la nota de prensa oficial del CSN, Enresa, la empresa pública encargada de gestionar los residuos radiactivos, ha solicitado este contenedor que servirá para almacenar de forma temporal el combustible gastado de Almaraz, Ascó, Cofrentes y Vandellós II.

No es una solución definitiva, pero sí necesaria: cada unidad podrá contener hasta 37 elementos de combustible de reactores de agua a presión (PWR) o 89 de agua en ebullición (BWR), y su papel será clave durante los trabajos de desmantelamiento previstos entre 2027 y 2035. La energía nuclear se apaga, pero sus residuos necesitan un lugar —seguro— mientras el país decide cómo enterrarlos para siempre.

Más en profundidad. Este movimiento forma parte de algo mucho más grande. Según ha detallado El Economista, Enresa ha reactivado oficialmente el proyecto del Almacén Geológico Profundo (AGP), tras casi tres décadas paralizado. La primera fase ya ha sido adjudicada a la consultora especializada Amphos 21.

El AGP es, en términos simples, un cementerio nuclear subterráneo. Como hemos explicado en Xataka, el objetivo es aislar los residuos en formaciones geológicas estables durante miles —o cientos de miles— de años, combinando barreras naturales con tecnología de confinamiento artificial. Según Enresa, el calendario se extiende hasta el año 2100, y el proyecto está dividido en ocho etapas que abarcan desde estudios científicos iniciales hasta la construcción y eventual sellado.

En primeras fases. Ahora mismo está en la fase uno: recopilando tecnologías, revisando documentación técnica y preparando el marco legislativo que se definirá entre 2026 y 2028, según El Economista. A partir de 2029 se seleccionarán posibles emplazamientos, que serán evaluados en profundidad hasta 2039. La construcción del laboratorio subterráneo y el proceso de licenciamiento técnico y ambiental abarcarán hasta 2059. El AGP estará operativo hacia 2073, y funcionará hasta 2100, cuando se prevé su sellado definitivo.

Todo esto se inspira en un modelo concreto: Onkalo, el primer AGP operativo de Europa, en Finlandia. El proyecto está excavado a más de 400 metros de profundidad y está diseñado para guardar residuos durante 100.000 años, donde permanecerá abierto un siglo y luego será sellado de forma irreversible.

Las eléctricas, incómodas con los plazos. Pero no todos están conformes con el calendario. Como ya detallamos en Xataka, Endesa, Iberdrola, Naturgy y EDP, propietarias de los reactores, han pedido al Gobierno adelantar la puesta en marcha del AGP a 2050. El motivo: quieren liberar antes los terrenos de las centrales y destinarlos a nuevos usos industriales. En paralelo, han recurrido ante el Tribunal Supremo la subida de la "tasa Enresa", que financia el desmantelamiento nuclear, al considerarla un sobrecoste imprevisto e injustificado. La presión empresarial pone sobre la mesa un debate de fondo: ¿quién debe asumir el coste real de la energía nuclear una vez deja de producir electricidad?

¿Y mientras tanto? Tras el fracaso del proyecto de almacén centralizado en Villar de Cañas (Cuenca), que fue descartado por el nuevo Plan General de Residuos Radiactivos. España ha optado por una red descentralizada de silos, uno por central. Sin embargo, hay un problema debido a que estos almacenes no estaban pensados para más de 50 años. Por eso, iniciativas como el contenedor HI-STORM FW son cruciales: permiten reforzar la seguridad de los almacenamientos intermedios y ganar tiempo mientras el AGP se convierte en realidad.

¿Y es la única vía posible? En última instancia, el mejor residuo nuclear es el que no se genera. Aquí hemos hablado de tecnologías como la fusión nuclear, aún en fase experimental, no generan residuos peligrosos. Incluso dentro de la fisión, hay márgenes de mejora: reactores de sales fundidas o de torio permitirían aprovechar mejor el combustible y generar residuos con vida radiactiva más corta. Pero mientras esas opciones no sean rentables, los AGP siguen siendo la única vía viable a largo plazo.

Un desafío a largo plazo. España ha decidido cerrar su etapa nuclear, pero los residuos no se apagan con el reactor. El país se enfrenta a una responsabilidad técnica, ambiental y moral que nos acompañará durante generaciones. La aprobación del contenedor HI-STORM FW y la reactivación del AGP son solo el comienzo de una carrera a largo plazo que se jugará bajo tierra. Y en un mundo que cambia cada década, pocas decisiones exigen pensar en plazos de 100.000 años. El legado de la energía nuclear nos obliga, por primera vez, a planificar como si fuéramos a estar aquí para siempre.

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Xataka | Tras confirmar el cierre de sus centrales nucleares, España busca dónde construir un cementerio de residuos radiactivos

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Europa ha prometido gastar 250.000 millones de dólares en energía de EEUU. El problema es que EEUU seguramente no la tenga

Europa ha prometido gastar 250.000 millones de dólares en energía de EEUU. El problema es que EEUU seguramente no la tenga

En la fachada del campo de golf de Turnberry, entre los greens escoceses y los apretones de mano, Europa y Estados Unidos evitaron una guerra comercial con un acuerdo que ha sido recibido con alivio, pero con considerable escepticismo. Como titular, suena a victoria diplomática, pero la realidad energética esconde una complejidad mucho mayor.

El pacto arancelario. Donald Trump calificó el acuerdo como “el más grande de todos”, al anunciarlo desde su resort escocés. Por su parte, Ursula von der Leyen destacó que habían evitado llegar a unos aranceles del 30 %, los cuales Washington había amenazado con imponer si no se alcanzaba un acuerdo antes del 1 de agosto.

El acuerdo establece un arancel del 15% sobre las exportaciones europeas a Estados Unidos, acompañado de compromisos de inversión e importación que buscan “reequilibrar” una relación comercial históricamente asimétrica. Sin embargo, entre los titulares sobresale una cifra: 250.000 millones de dólares anuales en compras europeas de gas natural licuado (GNL), petróleo, carbón e incluso combustible nuclear estadounidenses. Y ahí comienza el problema.

¿Tiene Estados Unidos la capacidad? La respuesta, como ha analizado el periodista Clyde Russell en Reuters, es un claro “no”. En 2024, el valor total de las exportaciones energéticas de Estados Unidos a la Unión Europea —incluyendo crudo, gas, carbón y productos refinados— fue de aproximadamente 65.000 millones de dólares. Para alcanzar los 250.000 millones prometidos, deberían cuadruplicarse.

Incluso si Europa comprara el 100 % de las exportaciones estadounidenses de crudo, gas y carbón —y ningún otro país recibiera una sola gota de energía estadounidense—, seguiría estando muy por debajo del objetivo. Russell lo ha calificado como “una ilusión”, comparable al fallido acuerdo “fase 1” entre Trump y China en 2019, cuando se prometieron compras energéticas de 200.000 millones que jamás se cumplieron.

Entonces, ¿cuál es la motivación? La explicación se encuentra más en la política que en la logística. La UE ha preferido evitar una escalada que amenazaba con paralizar sus exportaciones industriales, en especial en sectores sensibles como el automovilístico, farmacéutico o semiconductores. Como ha explicado el columnista Pierre Briançon en Reuters, se trata de una “capitulación disfrazada de éxito”. El nuevo arancel del 15 % multiplica por diez el promedio anterior (1,6 %) y no va acompañado de concesiones arancelarias equivalentes por parte de EEUU, más allá de algunos sectores puntuales como la aviación o ciertos químicos.

Mientras tanto, el bloque europeo promete también 600.000 millones de dólares adicionales en inversión directa en Estados Unidos durante el mandato de Trump, incluyendo compras de armamento. Todo ello en un contexto de tensión creciente por la guerra en Ucrania, la dependencia de la OTAN y la presión estadounidense sobre las regulaciones tecnológicas europeas.

De Moscú a Texas. Una de las justificaciones clave presentadas por Von der Leyen es que este viraje energético refuerza la independencia europea respecto a Rusia. Según ha señalado en The Telegraph, importar gas y petróleo de EEUU permitirá al continente “liberarse del chantaje energético ruso”.

Sin embargo, como han señalado varios diplomáticos citados por el Financial Times, esto también significa una dependencia más profunda de un socio comercial imprevisible y volátil. “Trump sabe exactamente dónde está nuestro umbral de dolor”, confesó un embajador al rotativo británico. De hecho, no es la primera vez que Trump amenaza directamente a la UE con aranceles punitivos si no hay concesiones inmediatas.

Además, el medio londinense ha detallado que la UE tenía listo un paquete de represalias por valor de 93.000 millones de euros, pero nunca se activó por falta de consenso interno. Alemania, Irlanda e Italia presionaron para suavizar las medidas y proteger intereses nacionales. La “bazuca comercial” de Bruselas nunca se disparó.

Sobrevuela una palabra: renovables. Este giro energético también pone bajo presión la transición ecológica europea. El pacto no menciona compromisos concretos en renovables, y al contrario, Trump aprovechó la cumbre para cargar contra la energía eólica, calificándola de “la forma de energía más cara” y una “estafa”, según ha recogido The Telegraph.

Esto plantea una contradicción: mientras Bruselas promueve proyectos como Invest AI para crear gigafactorías de chips e impulsar la digitalización verde, se compromete al mismo tiempo a gastar sumas astronómicas en combustibles fósiles. Una disonancia que, como ha recordado el experto Mujtaba Rahman en declaraciones a NYT, “refleja la preocupación europea por otros escenarios geopolíticos más que por la coherencia energética”.

¿Están ganando tiempo? Por preguntarnos, esto es lo primero que se me viene a la mente: parece que Europa ha comprado tiempo. Tiempo para evitar represalias inmediatas, para mantener a Trump moderadamente satisfecho, y para que la próxima administración —sea la misma o no— rediseñe las reglas del juego. Una estrategia que recuerda al “run the clock” con el que China navegó la guerra comercial de 2019.

Mientras tanto, ni los 250.000 millones existen, ni el gas fluye aún, ni los detalles están cerrados. Como ha resumido el periodista Tim Wallace: “Lo que hoy parece una victoria táctica, mañana puede revelar su coste estratégico”.

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Xataka | EEUU ha llegado a amenazar a Apple para que fabrique el iPhone en el país. Su respuesta: gastar 500 millones en imanes

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¿Cuánta carne es demasiada carne? Así está cambiando el debate sobre la carne

¿Cuánta carne es demasiada carne? Así está cambiando el debate sobre la carne

Por años nos han dicho que la carne es fuente de proteínas, hierro y tradición. En muchas culturas, es la reina del plato. Pero hoy, entre los crecientes problemas de salud pública y las urgencias ambientales, la pregunta ya no es si debemos comer carne sino cuánta carne es demasiada carne. La respuesta no es tan simple como parece.

El mapa del consumo. La carne sigue siendo protagonista en nuestras mesas, pero su impacto se dispara. En las últimas décadas, su producción y consumo han crecido de forma acelerada: Statista y Our World in Data estiman que podríamos llegar a las 570 millones de toneladas anuales en 2030, un aumento vinculado al crecimiento demográfico y económico global.

Países como España, Francia, Estados Unidos o Japón, los niveles de consumo superan los 100 kg por persona al año. Sin embargo, según un estudio publicado en Nature Food, más de 255 gramos de carne blanca a la semana ya pone en entredicho la capacidad del planeta para regenerar los recursos que requiere esta industria. La carne roja, directamente, queda fuera de cualquier dieta compatible con la sostenibilidad, según Caroline Gebara, autora principal del estudio.

Menos es más. Desde la medicina y la ciencia nutricional, el mensaje es cada vez más claro: reducir el consumo de carne —especialmente la roja y procesada— es beneficioso. Según Healthline y estudios recogidos en MIT Press Reader, su ingesta está relacionada con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer colorrectal y mortalidad general.

En el curso de oncología integrativa de la Universidad de Santiago de Compostela, la catedrática de Nutrición Lourdes Vázquez explicó para La Voz de Galicia que el enfoque debe ser integral: “Cuanto más alimentos de origen vegetal, mejor. No queremos demonizar, pero el conjunto de la dieta cuenta”.

Desde Bruselas, la Unión Europea ha puesto cifras al consejo: limitar la carne roja a 300-500 g por semana, y la procesada a no más de 30-150 g, dependiendo del país. En el caso español, las guías alimentarias recomiendan de 0 a 3 raciones semanales, con preferencia por carnes blancas como el pollo o el conejo.

Lo que dice la evolución. Sabemos que los humanos comen carne desde hace miles de años. Lo que no está tan claro es cuándo empezó a jugar un papel clave en nuestra dieta. Un estudio comentado en The Conversation, que analizó isótopos de nitrógeno en dientes fósiles de Australopithecus en Sudáfrica, apunta a que estos antecesores nuestros comían sobre todo plantas. Sin embargo, una hipótesis contraria, citada aquí en Xataka, plantea que durante gran parte del Paleolítico fuimos hipercarnívoros, cazando grandes mamíferos y desarrollando adaptaciones fisiológicas para el consumo frecuente de carne.

Frente a ambas posturas, el biólogo Gidon Eshel cuestiona la utilidad de apelar a la evolución para justificar hábitos modernos. En su ensayo para MIT Press Reader ha afirmado: “La evolución no prescribe nuestras dietas actuales. Si más de dos de cada diez alimentos vegetales pueden reemplazar nutricionalmente a la carne, entonces la carne no es indispensable”.

¿Dejarla del todo? No se trata necesariamente de convertirse en vegetarianos o veganos de un día para otro. Existen alternativas graduales, como el pescetarianismo, basado en vegetales y pescado, o el flexitarianismo, una opción más flexible que no elimina la carne, pero síreduce su frecuencia y cantidad, fomentando el consumo de legumbres, vegetales y cereales integrales. Solo son diferentes enfoques que muestran como un puente para adaptarse a distintos contextos personales, culturales o económicos.

Una dieta más consciente. Entonces, ¿cuánta carne es demasiada carne? La respuesta no es un número exacto, sino una invitación a la moderación. Comer menos carne, de mejor calidad, acompañada de más vegetales, frutas y legumbres no solo mejora la salud individual: es una medida concreta para preservar el planeta.

Reducir el consumo de carne no implica renunciar al placer de comer. Significa adoptar una forma de alimentarse más consciente, informada y sostenible. Como concluye el estudio publicado en Nature Food, existen muchas combinaciones dietéticas que permiten mantener la salud y cuidar el entorno. No se trata de prohibir, sino de transformar. 

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Xataka | Un estudio ha llegado a una feliz conclusión sobre un popular suplemento alimenticio: sirve para enfadarse menos

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China desafía la geología: fabrica en una semana lo que la Tierra tarda mil millones de años

China desafía la geología: fabrica en una semana lo que la Tierra tarda mil millones de años

Durante siglos, los diamantes han sido sinónimo de lujo, escasez y tiempo geológico: una joya que la naturaleza talla a lo largo de mil millones de años bajo tierra. Ahora China ha encontrado la forma de reducir tiempos y crear el diamante perfecto.

Made in China. El 70% de los diamantes sintéticosutilizados en joyería a nivel mundial ya se fabrican en China, especialmente en la provincia de Henan. En un reportaje de Financial Times han explicado que empresas como Jiaruifu, liderada por Feng Canjun, han logrado fabricar un diamante de tres quilates —el tamaño típico de un anillo de compromiso— en apenas una semana.

Pero es sintético. Sí, pero su irrupción ha supuesto una disrupción sin precedentes en el mercado de las piedras preciosas. Tal como ha explicado Marty Hurwitz, director de la Grown Diamond Trade Organisation, al medio británico, este es “el primer producto realmente competitivo que ha enfrentado el diamante natural”. Y lo ha hecho con consecuencias devastadoras: los precios de los diamantes naturales más pequeños han caído a mínimos de la última década.

Según datos de la consultora Tenoris, el diamante sintético ya representa el 17 % del volumen del mercado minorista en EEUU, y más de la mitad en anillos de compromiso, una categoría clave.

60 años de perfeccionamiento. Tras la ruptura con la URSS en la década de los 60, Pekín se vio forzado a desarrollar su propia capacidad de producción. Como recogía New York Times, los soviéticos usaban los diamantes no solo como materia prima sino como arma diplomática y económica. Ante esa presión y sin reservas naturales relevantes, China optó por la vía tecnológica y de largo recorrido: producir sus propios diamantes en laboratorio. Lo que nació como una estrategia de supervivencia geopolítica, se ha convertido hoy en una industria globalmente dominante.

El proceso de creación. Como han detallado en FT, empresas como Jiaruifu emplean principalmente dos métodos: alta presión-alta temperatura (HPHT) y deposición química de vapor (CVD), este último más reciente y eficaz para gemas grandes.

Además, la eficiencia no es solo técnica. El proceso de tallado se subcontrata a India, donde los costes laborales son menores, y el transporte se realiza a través de hubs como Dubái o Amberes, aunque en la etiqueta del producto final no quede rastro de su origen chino.

Hay otro diferencial. China no se queda de brazos cruzados en cuanto tiene una meta fija, ya hemos observado que sus planes nunca son a corto plazo, lo podemos observar en sus planes con el petróleo. Como ha detallado la empresa Huanghe Whirlwind también están realizando mejoras en el proceso de creación de diamantes, pero ellos han querido apostar por un modelo más sostenible. En este proyecto han logrado integrar energía solar en su proceso de fabricación. Esta innovación no solo reduce drásticamente la huella de carbono por quilate, sino que posiciona a China como pionera en diamantes sintéticos "verdes".

Un giro dramático. La industria tradicional del diamante natural está en jaque. En 2024, De Beers —el gigante histórico del sector— acumulaba un inventario de diamantes sin vender valorado en 2.000 millones de dólares. Su división de diamantes sintéticos, Lightbox, cerró recientemente tras perder competitividad frente a las marcas chinas.

A esto se suma un cambio cultural: los consumidores más jóvenes ya no exigen diamantes naturales, y muchos priorizan el precio y la sostenibilidad. Como ha revelado el diseñador británico Fei Liu al Financial Times, al principio se resistía a usar piedras sintéticas, pero el precio “le voló la cabeza”.

Otro sector conquistado. Más allá del éxito tecnológico y comercial, el diamante sintético se está convirtiendo en un nuevo frente estratégico para China. El gobierno no ha dejado al mercado operar libremente: en Henan, la administración provincial ha impulsado la creación de una asociación del diamante con el objetivo de estabilizar precios y evitar una carrera destructiva hacia abajo. Como ha explicado Feng al Financial Times, se ha fijado un precio mínimo de 15 dólares por quilate para las piedras de entre uno y diez quilates. Si una empresa vende por debajo de ese umbral, sus competidores pueden denunciarlo ante las autoridades, que intervendrán.

Esta política recuerda a la estrategia adoptada en el sector del coche eléctrico, otro campo en el que China ha liderado tecnológicamente, pero donde el exceso de oferta y la competencia feroz también provocaron guerras de precios. En ambos casos, Pekín ha buscado imponer orden en sectores considerados claves para la soberanía industrial y el posicionamiento geopolítico del país.

Comprimiendo tiempos. En ese proceso, el gigante asiático ha desafiado a una industria centenaria, ha democratizado el lujo y ha trazado un nuevo mapa para el comercio global de diamantes. Lo que antes era símbolo de rareza y eternidad, hoy puede ser producido en masa, vendido a bajo costo y con una huella ecológica mínima. El diamante ya no es lo que era. Y es muy posible que, para la mayoría de consumidores, eso no sea necesariamente algo malo.

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Un apagón en abril y un colapso total en julio: lo que el fracaso del “decreto antiapagones” implica para España

Un apagón en abril y un colapso total en julio: lo que el fracaso del "decreto antiapagones" implica para España

El Congreso de los Diputados rechazó el martes 22 de julio el llamado decreto "antiapagones", una norma que pretendía reforzar el sistema eléctrico tras el apagón del pasado 28 abril.

La derrota parlamentaria. El texto, aprobado en Consejo de Ministros como Real Decreto-ley 7/2025, no logró los apoyos necesarios para su convalidación: 183 votos en contra frente a 165 a favor. Entre los votos negativos estuvieron los de PP, Vox, Podemos, Junts, BNG y UPN, además del diputado de la Chunta Aragonesista integrado en Sumar, Jorge Pueyo, que rompió la disciplina de voto.

Este varapalo, que llega justo antes del parón veraniego, impide la aplicación de un paquete de medidas técnicas urgentes para el sistema energético español. La norma pretendía, entre otras cosas, mejorar la supervisión de la red eléctrica, facilitar el acceso a nuevas industrias, fomentar el autoconsumo y penalizar incumplimientos por parte de las grandes eléctricas.

Ni tan mal. Pese a que el Gobierno logró sacar adelante seis de las siete leyes que llevó al pleno, la caída del decreto más estratégico del día dejó una sensación de derrota. Como recogió RTVE, desde Montevideo, donde se encuentra de gira, Pedro Sánchez trató de quitarle hierro al asunto: “Ni tan mal”, dijo, aunque fuentes gubernamentales reconocen su “decepción” ante lo que consideran un voto “contra el interés general”.

Detrás del rechazo. Los motivos que han terminado en esta situación son tan diversos como los partidos que lo han tumbado. Por un lado, el Partido Popular ha considerado que la norma era un respaldo encubierto a una política energética que consideran fallida y poco transparente, además de criticar que no haya habido ninguna dimisión tras el apagón del 28 de abril. Por su parte, Podemos se ha desmarcado de sus socios de Gobierno al considerar que el decreto no contenía sanciones reales contra el oligopolio eléctrico y lo han tachado de “maquillaje legislativo” sin efectos transformadores. En el caso de Vox, el rechazo ha sido ideológico y frontal a cualquier iniciativa del Ejecutivo.

Otras formaciones como Junts y BNG han interpretado el texto como una cesión excesiva a las grandes empresas energéticas y han querido marcar distancias en un momento clave de negociación con el Gobierno. En conjunto, la norma ha terminado siendo víctima de una legislatura fragmentada, de intereses cruzados y de la desconfianza política incluso dentro del bloque que sostiene al Ejecutivo.

El origen del decreto. Según ha detallado El Salto, el decreto nació en junio tras un informe que culpaba del apagón del 28 de abril a Red Eléctrica de España y a las grandes generadoras (Endesa, Iberdrola, Naturgy). Las medidas, según explicó la vicepresidenta tercera Sara Aagesen, pretendían prevenir nuevas crisis como esa y desbloquear proyectos pendientes en un sistema eléctrico saturado. Aagesen apeló al “consenso social” detrás de la norma, que contaba con el apoyo de asociaciones empresariales, ecologistas y del sector de las renovables.

Desgranando el decreto. El Real Decreto-ley 7/2025 era más técnico que político, pero con implicaciones profundas. Según El Salto, algunas de sus claves eran mayor control público (como informes de la CNMC con más frecuencia, inspecciones a operadores), impulso al autoconsumo (como la figura del gestor de comunidades energéticas y el aumento de la distancia entre producción y consumo de 2 a 5 km), penalizaciones a centrales de gas y nucleares por no absorber energía reactiva —medida hasta ahora solo aplicada a renovables—, revisión de planificación de la red cada tres años, y autorizaciones más ágiles, incluso con posibilidad de compartir puntos de conexión.

Pese a no contener una transformación estructural del modelo energético ni una empresa pública, algunos colectivos lo celebraban como un “primer paso” para descentralizar el sistema. Como han señalado desde el mismo medio, la Alianza por el Autoconsumo, que agrupa a más de 60 entidades sociales, calificó el decreto como “la gran palanca” para democratizar la energía. También se valoró positivamente por permitir que las energías renovables actuaran como energía de respaldo, una función hasta ahora reservada a las centrales térmicas.

El tema es más profundo. El sistema eléctrico español está saturado: solo una de cada diez solicitudes de acceso a la red fue atendida en 2024, pese a que existía capacidad técnica no utilizada, como han señalado en El Periódico de la Energía. Esta rigidez es un freno para proyectos industriales estratégicos como el hidrógeno verde, la fabricación de baterías o los centros de datos, que requieren conexiones ágiles y estables. El decreto trataba de anticiparse a estos problemas con una planificación más dinámica y una normativa proactiva, en línea con las recomendaciones de la Comisión Europea.

Una vez termine el verano. El Gobierno ha anunciado su intención de reformular el texto, pero el golpe es significativo. Mientras tanto, el PP planea presentar una ley alternativa junto a las comunidades autónomas. Según Expansión, las patronales del sector energético piden soluciones rápidas y advierten de los riesgos para la competitividad si no se actúa con urgencia. Cada mes de retraso representa oportunidades perdidas para atraer inversión verde e industrial.

Una oportunidad bloqueada. El decreto antiapagones no era perfecto, pero sí necesario, según buena parte del sector. Su rechazo evidencia las limitaciones de la política energética española, donde intereses enfrentados, luchas de poder y desconfianzas internas pesan más que la urgencia climática o industrial.

Ahora, mientras el país lidia con una red eléctrica colapsada y el fantasma de nuevos apagones, el reloj sigue corriendo. Y cada mes sin solución es una oportunidad menos para liderar la transición energética que Europa exige y que España podría encabezar.

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Europa había dado por muertas sus esperanzas para encontrar petróleo en el continente. Polonia acaba de cambiar eso

Europa había dado por muertas sus esperanzas para encontrar petróleo en el continente. Polonia acaba de cambiar eso

“El mercado petrolero está engañosamente tranquilo”. Así lo advierte el analista Javier Blas en un reciente artículo para Bloomberg, donde señala que bajo la aparente estabilidad de precios se esconde una transformación profunda que ha alterado la estacionalidad del consumo global. Ya no es el invierno, sino el verano, el momento de mayor demanda de crudo. Y en este nuevo escenario, Polonia podría estar ante un punto de inflexión: el hallazgo del mayor yacimiento de hidrocarburos convencionales de su historia, en aguas del mar Báltico.

Un tesoro sumergido. La empresa canadiense Central European Petroleum (CEP), respaldada por inversión noruega, ha anunciado el descubrimiento del yacimiento Wolin Este (WE1), ubicado a solo seis kilómetros de la costa.

TVN24 ha informado que el yacimiento incluye 22 millones de toneladas de petróleo y 5.000 millones de metros cúbicos de gas natural, con una estimación total en la concesión de 33 millones de toneladas de crudo y 27.000 millones de metros cúbicos de gas. Según cálculos citados por BBC, esta cifra representaría alrededor de 200 millones de barriles de petróleo, lo que lo convierte en un hallazgo estratégico tanto por su volumen como por su localización.

No lo cambia todo, pero cambia mucho. Polonia consume unos 700.000 barriles de crudo al día, pero su producción local no supera los 18.000. El resto lo importa. En ese contexto, un descubrimiento que puede triplicar la producción nacional representa algo más que una buena noticia: es un potencial punto de inflexión. La explotación de Wolin podría multiplicar por tres la producción nacional, según afirmó el director ejecutivo de CEP, Rolf Skaar, en declaraciones recogidas por TVN24.

Además, el crudo hallado tiene un índice API de 33,4, lo que lo clasifica como ligero, es decir, más fácil y económico de refinar. Este hallazgo llega cuando Polonia ya ha tomado distancia energética de Rusia tras la invasión de Ucrania: se ha conectado al gas noruego mediante el Baltic Pipe, ha reforzado su capacidad de importación de GNL desde Świnoujście y ha diversificado su acceso al crudo mediante Naftoport, en Gdansk. Pero aún sigue dependiendo, en gran medida, del exterior. Wolin puede comenzar a cambiar eso.

Del hallazgo a la extracción. La concesión de Wolin, de 593 km², fue perforada por la plataforma especializada Noble Resolve, alcanzando una profundidad vertical de 2.715 metros. El pozo WE1 fue dejado en condiciones de uso futuro y los análisis geológicos confirmaron una columna de hidrocarburos de 62 metros en la formación Dolomita Principal (Ca₂), según ha detallado Gospodarka Morska.

CEP ha invertido ya unos 200 millones de zlotys en estudios sísmicos y perforación, y ahora busca socios polacos e internacionales para acometer la fase de explotación. Las conversaciones con empresas como PGNiG (ahora integrada en Orlen) se han reiniciado tras la fusión de las energéticas estatales.

Resonancia internacional. El descubrimiento de Wolin se produce mientras el mercado internacional del crudo navega aguas inciertas. Según Reuters, los futuros del Brent cerraron el lunes en por debajo de los 70 dólares. El motivo: las nuevas sanciones de la Unión Europea contra Rusia, que ahora prohíben la importación de productos refinados en terceros países con crudo ruso, como India. Aunque los analistas creen que el suministro encontrará nuevos caminos, surgen preocupaciones por el impacto en el mercado de diésel, más difícil de sustituir. Esa tensión añade un matiz importante: los nuevos yacimientos en suelo europeo no solo son una ventaja energética, sino también un activo geoestratégico.

¿Y ahora qué? El nuevo yacimiento no resolverá por sí solo la dependencia energética polaca, pero sí podría marcar un punto de inflexión. Como apunta el experto energético Wojciech Jakóbik en BBC, el hallazgo “reforzará la seguridad energética, siempre que las estimaciones se confirmen en la práctica y se desarrolle la infraestructura necesaria”.

A día de hoy, no está claro si se construirá un nuevo oleoducto o se aprovechará infraestructura existente. Mientras tanto, CEP mantiene conversaciones con múltiples actores y, como recuerda Jakóbik, el proyecto requiere empresas con “mayor tolerancia al riesgo y capacidad de inversión”.

Una ventana energética en tiempos convulsos. El descubrimiento en el mar Báltico llega justo cuando el mercado global entra en su momento de máxima demanda estacional, en pleno verano del hemisferio norte. Como explicaba Bloomberg, la estacionalidad del crudo ha cambiado: ya no es el invierno, sino los meses estivales los que marcan los techos de consumo. La gran pregunta es si Polonia podrá aprovechar esta oportunidad sin repetir los errores del pasado. La ventana está abierta. Pero no lo estará por siempre.

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Andrew Huberman está empeñado en que hagas 150 minutos de cardio a la semana para vivir más. La ciencia no lo tiene tan claro

Andrew Huberman está empeñado en que hagas 150 minutos de cardio a la semana para vivir más. La ciencia no lo tiene tan claro

Son las 3:52 de la mañana y Ashton Hall empieza su día: mouth taping, cardio en el balcón, afirmaciones, hielo en la cara, plátano en la cara, todo en tiempo cronometrado. Su rutina matinal extrema se volvió viral hace un par de meses con más 99 millones de visualizaciones en TikTok.

Lo que empezó como skincare con journaling ha mutado en un culto al rendimiento. Cada vez más hombres adoptan rutinas milimétricas con la promesa de orden, control y éxito. En ese escenario, Andrew Huberman, neurocientífico de Stanford, podcaster, suplemento guy, no solo es un referente: es un arquitecto de este nuevo modelo de masculinidad biohackeada.

Ciencia y podcast. La fama de Huberman viene por su programa Huberman Lab, donde disecciona estudios sobre salud, sueño, ejercicio y suplementación, con voz grave, cuerpo marcado y seguridad quirúrgica. Habla de protocolos, no de consejos y millones lo siguen al pie de la letra.

Lo que propone suena simple: mirar el sol por la mañana, entrenar en ayunas, sumergirte en agua fría, tomar magnesio, dormir 8 horas y repetir. Pero lo vende como ciencia de alto rendimiento y lo empaqueta en un lenguaje de autocontrol, mejora constante y masculinidad sin grietas.

Pero, ¿es fiable? No todo el mundo está convencido. El investigador Joseph Zundell (Harvard) ha señalado en Times cómo Huberman extrae conclusiones apresuradas de estudios con evidencia limitada. Muchos de los artículos que cita —en especial sobre suplementos o longevidad— están basados en modelos animales o son preliminares. Sin embargo, los convierte en “protocolos” con apariencia de certeza.

Y no hay que olvidar los conflictos de interés, ya que recomienda suplementos como AG1 (de Athletic Greens), una empresa con la que colabora activamente. Aunque se presenta como divulgador independiente, su contenido también forma parte del negocio del bienestar.

Incluso en el terreno más personal. Un artículo en New York Magazine recogió testimonios de ex parejas que lo acusan de comportamiento manipulador, relaciones tóxicas y contradicciones entre su discurso de salud mental y su vida privada.

¿Un bro más? Sí, pero con doctorado. Huberman encarna la versión universitaria del bro-fitness: cuerpo esculpido, control extremo y discurso científico. Es menos testosterona explícita, más papers revisados por pares. Sin embargo, el objetivo es el mismo: optimizar cuerpo y mente, y proyectar éxito.

Su presencia física no es secundaria: forma parte del mensaje. Y sus teorías se alinean perfectamente con los nuevos referentes de masculinidad online, donde cuidar la piel y hacer cardio convive con batidos de proteína y luz solar directa como si fueran dogmas. En su cruzada por la longevidad, ha enfatizado que hacer 150 minutos de cardio a la semana puede alargar la vida. Esa cifra aparece en varios episodios y entrevistas. Pero, ¿está realmente respaldada por la evidencia?

La ciencia detrás. Aquí es donde el entusiasmo choca con la complejidad. El dato de los “150 minutos” no es inventado, pero está descontextualizado. En los vídeos explica que entrenar en zona 2 —intensidad moderada, sin llegar al agotamiento— durante 150-200 minutos semanales mejora salud cardiovascular, metabolismo y función cerebral.

No obstante, un metaanálisis, publicado en el British Journal of Sports Medicine, analizó 26 revisiones sistemáticas de 199 estudios de cohorte: un total de más de 20 millones de observaciones. La conclusión general es clara: mayores niveles de fitness cardiorrespiratorio se asocian con una reducción significativa del riesgo de muerte y enfermedades cardiovasculares.

No hay una cifra mágica universal. Según Justin Lang (CHEO Research Institute), la respuesta al ejercicio varía entre individuos según edad, sexo, genética, salud y estilo de vida. Un atleta de alto nivel necesitará entrenar mucho más para mejorar su capacidad aeróbica. Alguien que empieza puede beneficiarse con solo caminar a paso ligero tres veces por semana.

Además, como advierte la cardióloga Jayne Morgan (Piedmont Healthcare), los beneficios del cardio no son lineales ni infinitos: más ejercicio no siempre equivale a más salud. El umbral depende de la condición física y de otros factores clínicos. De hecho, estudios como el publicado en Missouri Medicine ya hablaban de una curva J invertida: el ejercicio moderado protege, el exceso puede tener efectos adversos, especialmente en el corazón.

En resumen: sí, 150 minutos de cardio semanal es una buena referencia para la mayoría de adultos sanos, pero no es una fórmula cerrada para alargar la vida. La ciencia respalda la actividad física regular como factor de longevidad, pero con márgenes, adaptaciones y sin garantías absolutas.

El coste oculto del autocuidado masculino. El mensaje de Huberman —orden, disciplina, rendimiento físico— conecta con una ansiedad silenciosa que crece entre muchos hombres. Obsesionarse con la dieta, el cuerpo o el entrenamiento ya no se percibe como un problema, sino como fuerza de voluntad. Pero detrás de ciertas rutinas de autocuidado extremo, lo que a veces hay es control, culpa o miedo a fallar.

Como explica la periodista Noemí López Trujillo en Newtral, esta presión estética no se entiende solo en términos de imagen, sino como una extensión de las normas de la masculinidad tradicional: gustarse sin parecer afeminado, rendir sin mostrar debilidad, mejorar sin hablar de belleza. Por eso, muchos hombres buscan “maximizar” su físico en lugar de simplemente cuidarse. Y es ahí donde surgen fenómenos como el looksmaxxing, que disfrazan el malestar emocional con lenguaje de mejora, pero lo empujan hacia el aislamiento, la culpa o incluso la radicalización.

Hay algo a su favor. Andrew Huberman ha conseguido algo que pocos científicos logran: volverse viral. Ha llevado conceptos complejos al mainstream y ha despertado el interés de millones por el cuerpo, el cerebro y el envejecimiento. Pero su forma de traducir ciencia en protocolo tiene costes.

Sus afirmaciones, como la de los 150 minutos de cardio para vivir más, tienen base… Pero también muchos matices que rara vez explica. Y en un mundo saturado de ansiedad por la productividad, esos matices son esenciales. No todo lo que parece ciencia lo es. Y no todo lo que mejora tu salud necesita una rutina cronometrada a las 4:00 de la mañana.

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Xataka | Amarás al músculo por encima de todas las cosas: cómo la fiebre proteica ha derivado en un culto al cuerpo "perfecto"

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