Los perros cada vez son más feos. Y la ciencia tiene varias razones para explicar por qué eso nos encanta

Los perros cada vez son más feos. Y la ciencia tiene varias razones para explicar por qué eso nos encanta

En 1989, la periodista Margo Kaufman relataba en Los Angeles Times cómo un desconocido gritó "¡Eh, feos!" al ver a sus dos carlinos paseando por la calle. No era un caso aislado, en su crónica comentaba que los comentarios despectivos se acumulaban día tras día. En aquel momento, estos perros eran vistos como anomalías cómicas, muy alejados del prestigio que tenían el pastor alemán o el labrador. 

Tres décadas después, el mundo ha dado la vuelta. Lo que antes provocaba una burla, hoy genera fascinación. Las redes se han llenado de chihuahuas sin pelo, crestados chinos desdentados, bulldogs que resoplan como locomotoras y grifón de Bruselas idénticos a un Ewok. El fenómeno es tan visible como innegable: nos estamos enamorando de los perros feos. 

El auge de los perros feos. El dato más contundente lo aporta The Wall Street Journal: desde 2022, el bulldog francés es la raza más registrada en Estados Unidos, desbancando al labrador retriever tras 31 años de reinado absoluto. Y no es un caso aislado: los carlinos, grifón de Bruselas, crestados chinos y chihuahuas peculiares acumulan búsquedas, seguidores y adopciones. 

Aunque España no dispone de un registro tan exhaustivo como el estadounidense, las tendencias apuntan en la misma dirección. Plataformas del sector sitúan al bulldog francés, al chihuahua y a otras razas pequeñas y llamativas entre las más demandadas en las grandes ciudades, un síntoma de que la estética ugly-cute también gana terreno aquí. Según explicó Elias Weiss Friedman, creador de la cuenta The Dogist, la gente busca perros que destaquen, animales cuyo aspecto llame la atención y diga algo del dueño. 

Las redes sociales como amplificador. La estética ugly-cute (traducido como mono, pero feo o gracioso) es una moda impulsada por influencers y celebrities, que presumen en Instagram de sus carlinos (o pugs) o bulldog francés (o frenchies), contribuyendo a normalizar —y popularizar— su aspecto extremo. 

Y los concursos también ayudan: en 2025, la ganadora del histórico World’s Ugliest Dog Contest fue Petunia, una bulldog francés sin pelo, rescatada en Oregón. El concurso puede sonar burlesco, pero su función es visibilizar perros procedentes de refugios y criaderos ilegales y facilitar su adopción. Lo feo vende y enternece. 

No obstante, esta moda no se sostiene solo por la viralidad. Hay mecanismos psicológicos profundos.

Pero, ¿por qué? La psicóloga general sanitaria Alejandra de Pedro González explica a Xataka que la fascinación por los perros más "raros" responde a un instinto muy humano: cuidar a los vulnerables. "Asociamos ciertos rasgos —cojeras, falta de pelo, deformidades— con necesidad de protección. Eso activa nuestro instinto prosocial más básico", señala. 

Este impulso no es exclusivo de nuestra especie. El científico Konrad Lorenz definió en 1943 el baby schema: un conjunto de rasgos infantiles (ojos grandes, cara redonda, nariz pequeña) que despiertan conductas de cuidado. Muchos "animales feos" comparten estos rasgos exagerados: bulldogs y carlinos de hocico aplastado, crestados chinos de ojos prominentes, chihuahuas con cabezas desproporcionadas. La investigadora Marta Borgi, en un estudio publicado por la revista científica Frontiers in Psychology, explica que estos rasgos aumentan la disposición a proteger y reducen la agresividad hacia el individuo.

Más allá de la ternura. Según De Pedro, los perros inusuales permiten proyectarles una personalidad casi humana: "Con un perro raro puedes inventarte casi una personalidad", detalla. Esto encaja con lo que recoge The Wall Street Journal: dueños que describen a sus perros como duendes, bebés, personajes literarios o incluso almas trágicas. Las caras torcidas, los ojos prominentes o los cuerpos desproporcionados se vuelven lienzos emocionales.

Además, estas razas requieren cuidados especiales —limpieza de pliegues, medicación respiratoria, revisiones constantes—, lo cual fortalece el vínculo. Para la psicóloga, esta inversión emocional es una forma de parentalización: "En una sociedad individualista, la gente busca a quién cuidar. Un perro feo es la máxima expresión de amor incondicional, ni siquiera tiene que ser mono para que lo quieras". 

El lado oscuro de la tendencia. Las razas braquicéfalas —carlinos, bulldogs franceses e ingleses, boston terriers— sufren problemas respiratorios severos, dificultades para regular la temperatura, enfermedades oculares y pliegues infectados. Veterinarios citados por The Wall Street Journal califican estos casos extremos como "pesadillas médicas".

Países como Holanda y Noruega han prohibido la cría de algunas razas por vulnerar la ley de bienestar animal, al perpetuar características que condenan al perro a una vida de dolor. De hecho, estudios del Royal Veterinary College demuestran que los bulldogs ingleses tienen más del doble de probabilidad de sufrir enfermedades frente a otras razas y una esperanza de vida drásticamente menor. Aun así, dueños y criadores resisten a los cambios: algunas personas consideran "gracioso" el ronquido o la respiración ruidosa de los carlinos, sin entender que son signos clínicos de sufrimiento.

La belleza (im)perfecta. Petunia, la bulldog sin pelo coronada en California, no sabe que ha sido portada de periódicos. Ni que ha alimentado un debate global sobre estética, vulnerabilidad o bienestar animal. Solo mueve la cola cuando alguien se le acerca. 

Y quizá ahí esté la verdadera explicación de esta obsesión contemporánea. En una época que exige perfección —rostros simétricos, vidas ordenadas, cuerpos pulidos—, los perros feos nos ofrecen lo contrario: una ternura sin condiciones. Da igual que tengan un colmillo torcido, un ojo lechoso o un hocico que resopla. Su forma de querer no cambia. Quizá por eso buscamos tanto a estos animales improbables: porque, al mirarlos, reconocemos que la ternura sigue siendo una necesidad humana básica que no entiende de simetrías. 

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Xataka | Por primera vez en miles de años, estamos viendo el proceso de domesticación de una especie en vivo y en directo: el de los mapaches

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Hay más de 900 comercializadoras intentando venderte la luz de casa. Y ahora España ha iniciado la gran purga

Hay más de 900 comercializadoras intentando venderte la luz de casa. Y ahora España ha iniciado la gran purga

España tiene un récord mundial difícil de justificar, es el país con más comercializadoras eléctricas registradas. Durante años, el listado oficial superó las 900 empresas, aunque más de la mitad nunca tuvo actividad real. Un "mercado fantasma" que generaba confusión, riesgos operativos y una opacidad impropia de un sector estratégico.

Ahora, por primera vez, el Gobierno ha decidido poner orden. En los últimos doce meses han empezado a caer en cascada las primeras inhabilitaciones y todo apunta a que el registro sufrirá una depuración masiva.

Un cribado total. El último informe de la CNMC confirmó lo que el sector intuía desde hace tiempo. De un censo de más de 900 comercializadoras, solo 416 empresas tenían clientes y compraban energía de forma efectiva. El resto —centenares de sociedades— permanecía en una especie de pausa permanente, inscritas pero sin actividad. Y la ley es clara al respecto. Tanto el Real Decreto 1955/2000 como la Ley 24/2013 permiten al Ministerio retirar la autorización a cualquier comercializadora que pase un año sin operar o que incumpla sus obligaciones económicas y técnicas.

Según información que ha tenido acceso El Periódico, el Ministerio para la Transición Ecológica ha inhabilitado unas 40 comercializadoras en el último año, la mayoría sin clientes o sin compras de energía durante más de doce meses. La limpieza se basa en la aplicación sistemática del artículo 74, un mecanismo legal que llevaba años infrautilizado.

Un proceso que ha entrado en acción. El proceso ya se observa en el propio Boletín Oficial del Estado, donde se publicó en octubre la inhabilitación de Virtual Power Plant & Smart Energy S.L. por no presentar las garantías exigibles ante el operador del mercado. La resolución ordenaba además el traspaso automático de sus clientes a un Comercializador de Referencia, conforme a la Ley 24/2013.

Casos similares constan también en expedientes de la CNMC, como INF/DE/368/23, donde se documentó que una comercializadora acumuló impagos, insuficiencia de garantías y cero energía adquirida para suministrar a sus clientes. Funcionaba solo sobre el papel.

¿Qué significa esto para el mercado y el consumidor? Aunque pueda parecer un asunto técnico, la depuración afecta directamente a los ciudadanos. Según Tarifa y Luz, la eliminación de comercializadoras fantasma implica: menos riesgo de que una empresa quiebre de la noche a la mañana, más control sobre operadores pequeños sin solvencia real, más seguridad y continuidad del suministro, ya que la normativa obliga a trasladar automáticamente los clientes a un Comercializador de Referencia si su proveedor cae. Y, por último, un mercado menos opaco y con menor riesgo de fraude.

Se trata de un problema sistémico: algunas de estas pequeñas firmas acumulaban impagos a Red Eléctrica (REE) y el Operador del Mercado Ibérico (OMIE), generando costes que terminaban absorbiendo el conjunto del sistema eléctrico. Otras prometían precios inviables y, al no poder comprar energía en el mercado diario, simplemente desaparecían.

Pero, ¿tan fácil es abrir una comercializadora? España es el único país europeo donde no se exige una licencia administrativa previa para operar como comercializador eléctrico. Abrir una empresa de este tipo es relativamente sencillo: basta con presentar ante el MITECO una comunicación de inicio de actividad acompañada de una declaración responsable de cumplimiento de los requisitos, según la ficha oficial del propio Ministerio.

Antes, eso sí, el interesado debe acreditar ante REE y OMIE su capacidad técnica y económica: presentar garantías financieras, demostrar que podrá comprar energía en el mercado y disponer de sistemas informáticos para comunicarse diariamente con el operador del sistema. Según la consultora Audynforsystem, esta acreditación es el verdadero filtro operativo, pero no ha impedido la proliferación de pequeñas comercializadoras locales o meramente registrales.

¿Cómo continúa la depuración? El objetivo no es reducir el número de comercializadoras por sí mismo, sino eliminar: las que nunca han operado, las que no cumplen garantías, las que incumplen pagos o generan riesgos al sistema. Según Expansión, 416 comercializadoras siguen activas, 335 ya fueron dadas de baja en los últimos años y 137 están bajo investigación por inactividad.

La CNMC y el MITECO seguirán aplicando el artículo 74 del RD 1955/2000 para inhabilitar automáticamente a quienes lleven un año sin actividad. Además, las resoluciones recientes demuestran que quien incumpla garantías o impagos será inhabilitado, con traspaso obligatorio de clientes. EL mensaje es inequívoco, habrá menos comercializadoras, pero más fiables.

Empieza a ordenarse. Durante años, nadie pulsó el freno. Ahora, con impagos, tensiones regulatorias y un sistema eléctrico golpeado por volatilidades sin precedentes, el Gobierno ha decidido poner orden. La paradoja es evidente, mientras en Europa se trata de atraer más competencia, España ha tenido que hacer justo lo contrario: reducir un mercado hipertrofiado que nunca reflejó actividad real.

La depuración en marcha no es solo una limpieza administrativa. Es un intento de reconstruir la confianza en un sector que necesita estabilidad para afrontar los grandes retos energéticos del país: electrificación, almacenamiento, redes digitales y transición renovable. 

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Xataka | 2026 todavía no ha empezado pero ya se las ha apañado para producir la primera mala noticia: sube la luz

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2026 todavía no ha empezado pero ya se las ha apañado para producir la primera mala noticia: sube la luz

2026 todavía no ha empezado pero ya se las ha apañado para producir la primera mala noticia: sube la luz

Falta un mes para que empiece 2026 y la cuesta de enero ya tiene un protagonista claro: la luz. La factura eléctrica arrancará el año con la mayor revisión simultánea de costes regulados desde 2020. Las propuestas del Gobierno y del regulador energético apuntan a un incremento que afectará a todos los hogares, consuman lo que consuman.

Sin anestesia. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha puesto en audiencia pública su propuesta de peajes para 2026 —la parte de la factura que financia las redes eléctricas— y plantea una subida global cercana al 4%. Esta actualización tiene dos pilares:

  • El transporte, que son las grandes autopistas eléctricas, subirán un 12,1%.
  • La distribución, que son las redes que llegan a los hogares y negocios, aumentará un 2,5%.

Con estos cambios, el dinero total destinado a mantener y ampliar las redes eléctricas alcanzará los 6.608 millones en 2026. Además, a esta subida hay que añadir la de los cargos, que fija el Gobierno. Según Cinco Días, el Ministerio para la Transición Ecológica plantea aumentarlos un 10,5% para cubrir sobre todo el coste de las energías renovables reguladas (Recore), que crecerá un 37%.

La parte fija vuelve a mandar. La factura eléctrica se divide en dos grandes bloques:

  • El coste de la energía, que depende de lo que consume cada usuario.
  • Los costes regulados (peajes y cargos), que se pagan siempre.

Este nuevo año, la parte regulada vuelve a ganar protagonismo. Según el portal especializado Tarifaluzhora, la combinación de peajes y cargos aumentará entre un 2,8% y un 4,8% para los hogares. Puede parecer una subida moderada, pero afecta al importe que se abona incluso si el consumo baja. 

Además, el informe de la CNMC estima que los clientes domésticos con tarifa PVPC 2.0 TD verán un aumento final aproximado del 0,6% en su factura, gracias en parte al ligero crecimiento previsto de la demanda y al mayor número de consumidores entre quienes repartir los costes.

Una letra pequeña que preocupa al sector. Como detalla Cinco Días, el Gobierno ha elaborado su propuesta de cargos bajo la hipótesis de que el consumo crecerá un 4,5% en 2026. Esta cifra no es menor: cuanto mayor es la demanda, más se diluyen los costes regulados entre los usuarios y menor es el impacto por recibo.

Sin embargo, el problema es que la CNMC —que fija los peajes— no comparte ese optimismo. El regulador prevé un aumento de solo un 2,3%. Y aquí se abre un escenario delicado: si la demanda no crece tanto como espera el Gobierno, el sistema no recaudará lo previsto.

Los peajes y cargos están calculados sobre la base de que habrá más kilovatios consumidos en 2026. Si finalmente no se consumen, faltará dinero para cubrir los costes regulados, que ya vienen al alza por las renovables Recore, la ampliación de redes y los ajustes de ejercicios anteriores.

Si nos ponemos cenizos. Está en juego la vuelta del déficit de tarifa. En otras palabras, poniéndonos en el peor escenario posible, si los ingresos resultan insuficientes, España podría volver a un escenario conocido: el déficit de tarifa. En otras palabras, cuando la factura no cubre los costes del sistema eléctrico, se genera un agujero que se financia como deuda y se arrastra durante años.

España tardó más de una década en absorber el déficit acumulado entre 2000 y 2013 —más de 28.000 millones de euros— y el sector teme repetir parcialmente ese ciclo. Un desfase de apenas dos puntos porcentuales entre la demanda prevista por el Gobierno y la estimación realista de la CNMC puede marcar la diferencia entre un sistema equilibrado o uno tensionado. Y todo en un ejercicio en el que peajes y cargos subirán a la vez por primera vez desde 2020.

¿Y por qué subirá todo a la vez? Porque en 2026 coinciden varios factores de impacto:

  • Más inversión en redes para integrar renovables y electrificación.
  • Mayor coste de las renovables Recore, que deben ser compensadas según sus contratos.
  • El impacto acumulado del apagón eléctrico de 360 millones, que aún arrastran las comercializadoras.
  • Ajustes pendientes de ejercicios anteriores.

2026: un año que empieza cuesta arriba. La factura de la luz será el primer aviso de un año marcado por el encarecimiento estructural del sistema eléctrico y por la necesidad de acelerar inversiones que sostengan la transición energética. Redes más robustas, más renovables y un sistema más complejo implican mayores costes de funcionamiento. Y, una vez más, serán los consumidores quienes lo noten en enero.

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Xataka | España necesita modernizar su red eléctrica, así que ha subido la tasa de retribución. El efecto se notará en los próximos cinco años

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Cuando el sol de diciembre supera al de abril: la paradoja luminosa de un panel vertical en el balcón

Cuando el sol de diciembre supera al de abril: la paradoja luminosa de un panel vertical en el balcón

El mes pasado, Alejandro Diego Rosell —consultor energético, profesor y analista con más de una década en el sector fotovoltaico— descubrió algo que no encaja con lo que todos creemos sobre la energía solar: su balcón produjo el día más alto de generación del año y también un día de cero absoluto. Mismo mes, misma instalación, pero resultados opuestos. 

La paradoja no es un fallo: es exactamente cómo funciona un balcón solar en una ciudad real. Y lo que revela su caso desmonta buena parte de los mitos del autoconsumo urbano.

El fenómeno del balcón solar. La explicación empieza por una frase que Diego repite en la entrevista que nos ha concedido en Xataka: "El rendimiento real depende más del ángulo, la sombra y la geometría del edificio que del mes del calendario". Sus paneles están instalados casi en vertical, una orientación poco habitual en tejados pero muy común en pisos españoles. Y esto altera por completo el patrón clásico de producción solar.

  • Día récord: 2,35 kWh en un día frío y despejado de noviembre.
  • Día nulo: el 15 de noviembre, con un 0% aparente de producción.

¿Y por qué? Precisamente es por la combinación de verticalidad y batería. Su instalación funciona ahora con batería plug-and-play, y eso introduce un fenómeno poco conocido: "La batería necesita una corriente mínima para empezar a cargarse. Si la producción es demasiado baja, no la acepta y tampoco envía nada al microinversor". En otras palabras, sí se genera algo de energía, pero es tan poca que la batería no llega a activarse y el sistema no la contabiliza. Esa producción mínima se queda fuera de los registros, lo que hace que algunos días aparezcan como "cero" aunque realmente no lo sean.

La posición importa. La experiencia de Alejandro Diego destapa varios aprendizajes que casi nadie conoce antes de instalar uno de estos kits. Por un lado, un panel vertical rinde más en invierno. "En invierno el sol está tan bajo que te mira desde el otro lado de la calle", señala el analista energético. Y tiene sentido físico porque el sol al estar bajo incide de manera casi perfecta en un panel vertical y el frío hace que haya mejor rendimiento. De hecho, esta idea no es anecdótica, la verticalidad se está empezando a adoptar incluso en instalaciones profesionales, como es el caso de la empresa Over Easy Solar en la Comunidad Valenciana. 

Por otro lado, las sombras son el gran enemigo invisible . "Las sombras viajan", insiste el consultor energético. Una barandilla que en junio apenas toca el vidrio del panel puede arruinar un 20% del día en enero. Un toldo del vecino puede recortar horas enteras de producción. Y los edificios altos generan sombras proyectadas que se mueven como un reloj. 

Las baterías y la letra pequeña. Aquí llegamos al kit de la cuestión: "No es enchufar y listo". El profesor de Máster en Energías Renovables (MERME) detalla quelas baterías domésticas plug-and-play ayudan —desplazan consumo, permiten inyección prolongada, mejoran el aprovechamiento de picos—, pero también traen sorpresas: las producciones muy bajas simplemente no entran en el sistema, hay pérdidas de eficiencia en el ciclo carga-descarga, y pesan más de lo que la gente imagina.

En un mercado donde Ikea, EcoFlow, Zendure o incluso eléctricas están lanzando baterías "para todos", esta aclaración importa.

La fotovoltaica urbana es imprevisible. Si hay algo que Diego tiene claro después de casi un año midiendo cada vatio que entra en su balcón es que la fotovoltaica en ciudad no sigue las reglas que uno imagina desde fuera. En su instalación, los datos cambian de forma abrupta según el ángulo del sol, la presencia de sombras o incluso el tipo de nubosidad. Y no hace falta irse a teorías: se ve en su día a día.

En diciembre, por ejemplo, ha llegado a registrar más de 2 kWh en un solo día. Parece contraintuitivo —sobre todo pensando en que diciembre es uno de los meses con menos horas de luz—, pero la explicación es simple: el sol bajo incide casi de frente en un panel vertical y el frío mejora el rendimiento eléctrico del módulo y del microinversor. Sin embargo, en abril —con días más largos y cielos despejados— ha tenido jornadas que no llegaban ni a 1,5 kWh. "El ángulo del sol cambia todo", explica. En primavera el sol empieza a subir, golpea el panel desde arriba y la verticalidad penaliza más de lo que la intuición sugiere.

La nubes también influyen. Esto abre otro capítulo: incluso pequeñas nubes de paso pueden reducir la producción en cuestión de segundos, porque bloquean la luz directa —la que realmente dispara la generación— y dejan solo la difusa, mucho menos aprovechable en una instalación tan dependiente del ángulo. Cuando el cielo se cubre del todo, la situación es aún más clara: la producción suele hundirse hasta el 5–10% del potencial diario, cifras que el consultor ha visto repetirse una y otra vez.

Estas mismas oscilaciones extremas son habituales en los miles de balcones solares instalados en Alemania: días muy buenos, días muy malos y un rendimiento que depende más de la física urbana —sombras, orientación, edificios altos que cortan el sol en diferentes horas— que del calendario o del clima general.

La conclusión, en palabras del propio Diego, es que un balcón solar es didáctico, útil y sorprendentemente eficiente para su tamaño, pero no mágico. Produce, sí, pero produce según la realidad física del edificio, no según la idea mental que muchos tienen antes de instalar uno.

Las barreras reales de instalar uno. En España existe un ecosistema particular: los kits enchufables están limitados por ley a 800W, las comunidades de vecinos pueden exigir permiso si van en fachada o barandilla y la normativa exige protecciones eléctricas y, a veces, contador bidireccional. Alejandro Diego no tuvo problemas con su comunidad —"desde la calle casi ni se ve"—, pero admite que en otros edificios puede ser un cuello de botella.

En cambio, en países como Alemania, la regulación protege explícitamente el derecho a instalarlos. El resultado ha sido más de 1,5 millones de kits operando y medio millón instalados solo en un año.

El falso miedo a saturar la red. Uno de los temores más repetidos en comunidades de vecinos es que, si muchos residentes instalan balcones solares, la red del edificio podría saturarse. El analista lo descarta sin matices: "Muy improbable o rozando lo imposible". Los microinversores de estos kits están limitados por ley a entre 300 y 800W, una potencia mínima comparada con los picos que ya soporta cualquier comunidad por culpa de ascensores, bombas de agua, garajes o electrodomésticos funcionando a la vez. Incluso cien vecinos produciendo simultáneamente generarían un impacto eléctrico menor que el arranque de un ascensor.

La paradoja es que, lejos de "estresar la red", estos pequeños sistemas tienden a aligerarla, recortando la demanda de cada vivienda durante las horas de sol. Y ese alivio se traduce en dinero: según Diego, un balcón solar bien orientado puede ahorrar entre un 10% y un 25% de la factura, dependiendo de hábitos y consumo base. En su propio caso, en marzo —con 400 W y sin batería— pagó 48,90 € en Madrid; sin autoconsumo, habría rondado los 65 €. Con paneles cada vez más baratos y amortizaciones típicas de 4 a 6 años, la ecuación deja de ser solo energética para convertirse también en económica.

Hacia dónde evoluciona la fotovoltaica urbana. Según el consultor energético, lo próximo serán: microinversores más eficientes, baterías plug-and-play con IA y paneles específicos para fachada y bifaciales.

Estas previsiones encajan con la ola BIPV (Building Integrated Photovoltaics): ventanas solares transparentes, barandillas solares bifaciales, paneles verticales bifaciales que funcionan mejor con luz difusa e incluso cruceros con balcones fotovoltaicos capaces de cubrir casi la mitad del consumo de cada camarote. Con la UE exigiendo edificios de emisiones cero desde 2030, cada fachada será una oportunidad energética.

Consejos antes de comprar. Alejandro Diego Rosell lo ha señalado en cuatro puntos:

  • Mira el ángulo de tu balcón en invierno, no en verano.
  • Elige un microinversor homologado.
  • Empieza con uno o dos paneles y amplía.
  • Usa una pinza amperimétrica para evitar vertido.

Un cierre desde el balcón. La historia del balcón solar de Diego demuestra que la transición energética empieza en pequeño: en un balcón, en un panel de dos kilos que se cuelga casi como una maceta. No es una máquina de promesas instantáneas, pero sí una pieza real del puzle energético urbano: produce, enseña, ahorra y cambia la forma en que entendemos la electricidad en casa.

Y quizás, dentro de unos años, cuando las fachadas sean generadoras invisibles y las ventanas produzcan electricidad sin que nadie lo note, recordemos que todo comenzó con algo tan simple como un balcón solar.

Imagen | Marco Verch

Xataka | Tras azoteas y balcones, barandillas: los paneles solares se han empeñado en conquistar cada palmo de edificio

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En los países nórdicos también hay un giro hacia la espiritualidad. Hacia la espiritualidad odinista, en concreto

En los países nórdicos también hay un giro hacia la espiritualidad. Hacia la espiritualidad odinista, en concreto

En un bosque a las afueras de Estocolmo, al caer la tarde, una docena de personas alzan cuernos de hidromiel hacia el cielo mientras una sacerdotisa invoca a Thor. No hay pieles ni cascos con cuernos —eso es invención hollywoodense—. Aquí hay madres de familia, oficinistas con camisas azul claro, jóvenes vestidos de negro, jubilados, tatuajes con runas y galletas con forma de martillo del dios del trueno.

La escena, descrita en un crónica de The Guardian, no pertenece a ninguna recreación histórica, sino a un ritual real: un blót, la ceremonia pagana que se celebraba en Escandinavia hace más de mil años y que, contra todo pronóstico, ha regresado con fuerza. "En los países más seculares del planeta, los antiguos dioses están volviendo", escribe Siri Christiansen en su artículo. Y no exagera. En Suecia, Islandia, Dinamarca, Noruega y Finlandia, miles de personas se identifican hoy con las religiones precristianas del norte. 

No se trata de un hobby ni de una moda pasajera: son religiones oficialmente registradas, con sacerdotes, templos, rituales de paso, cementerios propios y una comunidad en expansión. ¿Por qué, en la sociedad más modernizada del mundo, renace un culto milenario? La respuesta es más compleja, pero tiene un sorprendente sentido de normalidad.

Una fe antigua para tiempos inestables. Los países nórdicos encabezan todas las listas de secularización del mundo. En Suecia, apenas un 10% de la población acude a iglesias cristianas con regularidad. En Islandia el 40% de los jóvenes cree que Dios no existe. Y, sin embargo, en paralelo, crecen religiones que se creían enterradas desde el siglo XI. 

En Suecia, dos organizaciones reconocidas por el Estado —Nordic Asa-Community (NAC) y Forn Sed Sweden— reúnen alrededor de 2.700 miembros registrados, aunque sus redes superan los 16.000 seguidores. Tienen veinte subdivisiones locales, celebran blóts estacionales y atraen hasta 300 personas en sus encuentros nacionales. De hecho, este año han logrado que el Gobierno apruebe el primer cementerio pagano en más de mil años, en la localidad de Molkom, con cincuenta solicitudes de entierro ya tramitadas. También están recaudando fondos para levantar un templo en Gamla Uppsala, la antigua capital religiosa de los vikingos. 

Un mapa de minorías activas.En Dinamarca, la organización Forn Siðr, reconocida por el Estado desde 2003, cuenta con unos 650 miembros, aunque se estima que hay unos 3.500 practicantes en el país. Desde 2009 gestionan un cementerio pagano en Odense donde ya han sido enterradas trece personas

En Noruega, Bifrost y Forn Sed Norge agrupan a cientos de creyentes y publican materiales sobre rituales, ecología y tradición. Ambos grupos se declaran abiertamente antirracistas y han expulsado a miembros con discursos supremacistas. Además, Bifrost declara abiertamente en su apartado Rasisme que cualquier simpatizante de ideologías supremacistas "no es bienvenido". 

En Finlandia, el panorama es más disperso, pero también es más antiguo. La comunidad Karhun kansa, centrada en religiones nativas finlandesas, fue reconocida en 2013). Por su parte, la asociación Lehto, fundada en 1998, agrupa a practicantes de wicca, chamanismo, Ásatrú y paganismo nórdico en general.

Islandia: el corazón del renacimiento. Si existe un epicentro del revival pagano, es Islandia. Allí la organización Ásatrúarfélagið, fundada en 1972, fue reconocida oficialmente un año más tarde y hoy es la segunda religión del país, con más de 7.000 miembros activos en un país de 389.000 habitantes. 

En Reikiavik están construyendo el primer templo pagano en un milenio, un edificio circular de hormigón, madera y luz natural entrando por una cúpula abierta. El proyecto —diseñado por el arquitecto Magnús Jensson, miembro de la propia comunidad— finalizaran las obras el año que viene. Además, albergará ceremonias, bibliotecas, salas de banquetes y el santuario donde se celebrarán los blóts del calendario solar.

¿Cómo son los ritos? El corazón de la práctica pagana actual son los blót, ceremonias estacionales en honor a los dioses y fuerzas de la naturaleza. Según un estudio etnográfico, estos rituales se celebran generalmente en exteriores —bosques, montículos, zonas históricas— e incluyen recitación de poesía, brindis, música y una amplia comida comunitaria. 

Antiguamente, los blót incluían sacrificios animales. En la actualidad, las asociaciones nórdicas han transformado radicalmente la práctica: no hay sangre, las ofrendas son simbólicas (hidromiel, pan, fruta, quemas rituales) y muchas veces incluyen la quema de un estandarte hecho entre los participantes, como documenta el mismo estudio. Cabe añadir, que hay algunas microcomunidades (no oficiales) que han debatido retomar sacrificios animales, pero representan una minoría marginal y polémica dentro del movimiento.

Además de los blót, estas religiones celebran bodas, funerales, nombramientos de bebés y rituales de paso a la adultez. En Islandia se interpreta anualmente una obra teatral basada en el poema eddico Skírnismál, un rito solemne y sorprendentemente contemporáneo.

Boda nórdica

Boda celebrada durante el ritual de primavera 2022 en Suecia

¿Quién hay detrás? La pregunta es quien está detrás del nuevo pagano nórdico. Según investigaciones —recogidos en EUREL, la socióloga Jane Haug Skjoldli o el análisis de Heimskringla—, el perfil más común de los paganos nórdicos actuales es: adultos entre 25 y 50 años, alto nivel educativo, empleo estable o clase media urbana, interés por la naturaleza, la ecología y la cultura local. Además de valores progresistas (la mayoría de organizaciones son explícitamente antirracistas). 

Muchas personas no se identifican estrictamente como "paganos" sino como heathens, fornsedare, animistas, nordic polytheists, o Ásatrúar. Se trata de una espiritualidad flexible, poco dogmática, con énfasis en la práctica y la comunidad más que en la fe doctrinal.

Un renacimiento con tensiones. Un tema inevitable es la relación entre paganismo y extrema derecha. Durante el siglo XX, la iconografía vikinga fue instrumentalizada por el nazismo y, más tarde, por grupos supremacistas blancos. A día de hoy, asociaciones como Forn Sed Sweden, Bifrost y Ásatrúarfélagið publican valores antirracistas explícitos y expulsan —como hizo la NAC en 2017, según The Guardian— a miembros que expresan ideologías xenófobas. 

Un miembro de Forn Sed Sweden lo expresó de forma tajante:
"Si eres nazi, no eres pagano. Solo eres nazi". Aun así, la tensión existe: los símbolos vikingos se han vuelto mainstream en internet, y algunos grupos radicales siguen utilizándolos. Esto obliga a las asociaciones oficiales a posicionarse una y otra vez.

¿Ha vuelto realmente la religión vikinga? Sí, pero transformada No es una resurrección literal. No es el mismo paganismo del siglo IX. Los estudios coinciden: lo que renace no es la religión vikinga original, sino una reinterpretación moderna, híbrida, postmoderna. Un paganismo que mezcla: textos antiguos, arqueología, ecología, psicología moderna, espiritualidad individualista y la necesidad humana de ritual en un mundo que carece de él. Como detalló un estudio islandés:
"No estamos devolviendo a Thor; estamos devolviendo el ritual, el ritmo y el sentido de comunidad". 

En los bosques del norte. Y así, mientras en el mundo globalizado proliferan las pantallas, la inteligencia artificial y las ciudades inteligentes, en los bosques nórdicos suena algo antiguo: un cuerno de hidromiel, un verso de la Edda, un nombre pronunciado en voz baja. 

Los dioses nórdicos han vuelto a caminar sobre los fiordos, o tal vez, nunca llegaron a irse. Permanecían en los mitos, en los topónimos, en las sagas, en la memoria cultural.
Ahora vuelven con una apariencia nueva, más suave, más ecológica, más humana. 

En un blót cualquiera, mientras alguien pide lluvia para un verano de sequía y otro pide salud para su madre, es fácil entender por qué esta religión regresó: Porque en tiempos caóticos, buscamos raíces.
Porque en la incertidumbre, buscamos ciclos y sentido de pertenencia. Y en los bosques de Escandinavia, entre velas y hidromiel, alguien levanta la voz:
—"Hail Thor!"
Y el eco responde.

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Xataka | Una bendición que impulsa likes y ventas: "radiografía del catolicismo chic"

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La madera se está poniendo tan cara que ha convertido en un lujo algo que antes era banal: cambiar las puertas de casa

La madera se está poniendo tan cara que ha convertido en un lujo algo que antes era banal: cambiar las puertas de casa

Cambiar las puertas de casa, una reforma aparentemente menor y rutinaria, se ha convertido en una de las partidas domésticas que más se han encarecido en los últimos años. Hasta el punto de que muchos carpinteros hablan ya de una "nueva era de precios" en el sector. 

Como contaba un profesional entrevistado por El Español: "Antes cobraba 120 euros por unidad; ahora pasan de 250 sin problema". Y no es un caso aislado: las plataformas especializadas confirman que renovar una sola puerta interior puede costar hoy entre 150 y 600 euros. Esta subida de precios responde a una combinación de factores que ha tensionado toda la cadena de producción. 

Una subida del bosque a la fábrica. La madera, base de la mayoría de puertas interiores, es la primera responsable. Según explica Maderea, plataforma de referencia en el sector, especies como el pino radiata o el roble han llegado a registrar subidas de hasta el 20% en España. Esta variación no es puntual: el mercado vive un periodo de volatilidad marcado por la demanda internacional, la crisis de suministros, los costes energéticos y el auge de la bioeconomía.

Los informes de Basoa muestran valores altos en el pino radiata en todas sus categorías. Aunque son precios en origen, sirven como termómetro: el coste de la materia prima sigue tensionado, sin señales de caída. No obstante, no solo sube el árbol: también sube todo lo que lo rodea, desde la electricidad necesaria para la fabricación hasta el transporte.

Una reforma menor que ya no es barata. El resultado de estas subidas es evidente para el consumidor: cambiar una puerta ya no cuesta lo que costaba. Según Habitissimo, el precio medio de sustituir una puerta interior ronda los 350 euros, dentro de un rango que puede ir de 150 a 600 euros según material, tipo de apertura o complejidad. La plataforma Idealista ofrece cifras similares en cuanto a precios siendo lo más barato el MDF y la madera maciza llegando a los 600€. Por su parte, el portal Cronoshare eleva el promedio nacional a 300 y 900 euros, dependiendo del tipo de puerta y de la instalación. 

En cambio, si hablamos de una puerta exterior, la cifra se multiplica. Tanto Idealista como Habitissimo señalan que una puerta blindada suele situarse entre 600 y 1.500 euros; una acorazada puede escalar hasta los 4.800 euros, y las de aluminio o PVC oscilan entre 200 y 900 euros.

Eso no es todo. A la subida de materiales se suma la de los profesionales. Según Idealista, un carpintero puede cobrar entre 25 y 50 euros por hora, y retirar una puerta antigua más instalar la nueva puede situarse entre 200 y 300 euros. Por su parte, desde Habitissimo coincide que la instalación añade entre 60 y 140 euros por unidad. 

Los propios profesionales lo dicen claro. El carpintero entrevistado por El Español explicaba que hoy no se cobra solo el montaje: "El cliente cree que es ‘solo colgar una puerta’, pero detrás hay materiales caros, transporte, herrajes de mayor calidad y un trabajo mucho más fino que antes". Además, las tendencias del interiorismo —como las puertas lacadas, correderas, de grandes formatos o enrasadas— también elevan el precio final.

¿Y qué pasará a partir de ahora? Por ahora, ningún indicador sugiere que los precios vayan a bajar. Según Maderea, el mercado de la madera continúa siendo altamente volátil, empujado por unos costes energéticos y logísticos que presionan al alza. Los informes de Basoa, por su parte, muestran tarifas elevadas y sin retrocesos significativos en el precio de la madera en pie durante 2025.

Tampoco las plataformas de reformas prevén reducciones en los costes de materiales o en la mano de obra. La conclusión es clara: salvo que ocurra un giro económico inesperado, cambiar las puertas de casa seguirá siendo una reforma cara durante los próximos años.

¿Hay alguna manera más económica de cambiarme las puertas? En lo que sí coinciden todas las guías consultadas es en una serie de recomendaciones para contener el gasto. Por un lado, solicitar varios presupuestos para comparar precios y evitar diferencias excesivas entre profesionales. También puede ser útil aprovechar ofertas estacionales, como campañas de Black Friday o liquidaciones de modelos descatalogados, donde algunas tiendas aplican rebajas relevantes.

Otra estrategia para quienes quieren renovar sin sustituir por completo es restaurar o lacar las puertas existentes. Y conviene evitar medidas especiales, ya que encargar puertas fuera de los tamaños estándar puede multiplicar el coste final.

Habrá que pensarlo dos veces. Lo que antes era una intervención doméstica asequible —cambiar una puerta interior por poco más de cien euros— se ha convertido en una reforma que puede fácilmente superar los 300, 400 o incluso 600 euros por unidad, dependiendo del material y de la instalación.

La subida del precio de la madera, el impacto de la energía en la fabricación, la logística y la creciente demanda de diseños de mayor calidad han empujado esta partida a niveles inéditos. 

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Xataka | Incluso cuando España lo hace bien, le sale mal: llegar a ser el tercer país más boscoso de Europa se ha convertido en un problema

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En 2011 Japón cerró la mayor central nuclear del planeta. Ahora ha decidido reabrirla en pleno debate energético

En 2011 Japón cerró la mayor central nuclear del planeta. Ahora ha decidido reabrirla en pleno debate energético

El debate nuclear, que Japón pensaba cerrado, vuelve a escena. La autorización del gobernador de Niigata para reactivar Kashiwazaki-Kariwa, la mayor planta atómica del mundo, ha encendido las alarmas: afloran el recelo ciudadano, la sombra de Fukushima y las dudas sobre si TEPCO es la compañía adecuada para liderar la nueva etapa energética del país.

¿Un nuevo revival nuclear? La central Kashiwazaki-Kariwa, gestionada por Tokyo Electric Power Company (TEPCO), no produce un solo kilovatio desde 2012. El cierre fue consecuencia directa del tsunami de 2011 y de los tres meltdowns de Fukushima Daiichi, un golpe que dejó bajo sospecha a los reactores con diseños similares. Aquella coincidencia técnica bastó para mantener en pausa sus siete reactores durante más de diez años, pese a que la planta era esencial para el suministro eléctrico del noreste de Japón.

Según Japan Times, Hideyo Hanazumi ha autorizado una reactivación paso a paso que arrancará con el reactor 6 —uno de los más recientes y potentes— y que, más adelante, incluirá también el 7. En conjunto, el complejo supera los 8.000 MW de capacidad, una cifra que no solo impone: lo mantiene como la instalación nuclear más grande del planeta.

Un cambio significativo para el país nipón. Kashiwazaki-Kariwa ha pasado de ser un proyecto técnico a un movimiento estratégico. Como recoge Financial Times, Tokio confía en que su reactivación contribuya a rebajar la factura eléctrica y a asegurar fuentes de energía con menos emisiones, en un momento complicado por la invasión rusa de Ucrania y la caída del yen, que hace más costosas las importaciones de combustibles fósiles.

Japón, que antes de Fukushima generaba casi el 30% de su electricidad con plantas atómicas, cayó a prácticamente cero tras el desastre. Desde entonces han reabierto 14 reactores y otros esperan aprobaciones locales o regulatorias. El gobierno aspira a que la energía nuclear vuelva a representar el 20% del mix en 2040. Además, TEPCO mejoraría sus cuentas anuales en unos 100.000 millones de yenes gracias al reinicio, según Japan Forward, en un momento en el que sigue afrontando enormes costes por el desmantelamiento de Fukushima Daiichi.

El proceso de reactivación. El reinicio arrancará por la unidad 6, que ya tiene el combustible cargado y comenzará a operar comercialmente antes de marzo del año que viene. Para avanzar, TEPCO deberá responder a las exigencias del Gobierno, que incluyen actualizar todos los sistemas de seguridad y mejorar los planes de evacuación ante una emergencia.

El proceso no ha sido sencillo. Como ha detallado Japan Times, la central superó revisiones de seguridad en 2017, pero luego sufrió un veto de la Autoridad de Regulación Nuclear debido a deficiencias en medidas antiterroristas, levantado en 2023. Además, TEPCO tuvo que incorporar controles biométricos y corregir fallos de seguridad tras nuevos incidentes internos.

¿Hay controversia? Sí, y mucha. Según una encuesta citada por la BBC, el 50% de los residentes de Niigata apoya la reactivación, mientras que el 47% se opone. No obstante, casi el 70% expresa su preocupación porque quien opera la planta es la misma empresa del accidente. 

Desde Japan Times añade que el rechazo se intensifica en algunas de las localidades situadas dentro de los 30 kilómetros de la central, donde la mayoría teme un nuevo desastre o desconfía de la compañía. Otra fuente de malestar, también señalada por este medio, es que la electricidad generada no se utiliza en Niigata, sino en la región de Tokio.

La dimensión política es igualmente tensa. Hanazumi, consciente de lo sensible de su decisión, ha anunciado que someterá su continuidad como gobernador al voto de la asamblea prefectural, el único órgano que puede destituirlo.

Pero hay algo más en juego. La reapertura de Kashiwazaki-Kariwa es vista como un pilar para garantizar la seguridad energética del país y evitar posibles cortes de electricidad en Tokio. También permitiría reducir tarifas eléctricas que se han incrementado notablemente desde 2011. Al mismo tiempo, Japón no solo está reactivando reactores: también está planeando la construcción de nuevas plantas con reactores de cuarta generación, lo que marcaría un nuevo capítulo en la política energética del país.

Más que una vuelta al átomo. El país que un día se juró no volver a depender de la energía atómica ha terminado volviendo a ella, empujado por la necesidad, la geopolítica y la urgencia de descarbonizarse. Queda por ver si esta decisión encenderá también la confianza de una ciudadanía que aún carga con la memoria de Fukushima o si, por el contrario, el regreso al átomo profundizará una división que lleva más de una década abierta.

Aunque la aprobación del gobernador es el paso decisivo, aún quedan trámites: la asamblea prefectural deberá debatir y votar la decisión en diciembre, y el regulador nuclear japonés deberá completar los procedimientos formales para la reactivación.

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Xataka | En 2011 Japón se prometió a sí misma no volver a apostar por la energía nuclear. Hasta que se topó con la realidad

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Leche entera, desnatada o semi: la nutrición sigue sin aclararse y nosotros seguimos improvisando

Leche entera, desnatada o semi: la nutrición sigue sin aclararse y nosotros seguimos improvisando

En la nueva Frankenstein de Guillermo del Toro hay un detalle silencioso que se repite: Víctor Frankenstein —interpretado por Oscar Isaac— bebe leche. De niño, de adulto, en cenas familiares, incluso en un momento solemne en el que le presentan una botella de leche como si fuera vino. En el lenguaje gótico, ese gesto simboliza inocencia, pureza, dualidad.

Pero más allá de la metáfora, algo llama la atención: ese debate silencioso que toca nuestra vida diaria. Víctor bebe leche sin dudar. Nosotros, no tanto. ¿Entera? ¿Semi? ¿Desnatada? Porque, a diferencia del cine, en el mundo real ni siquiera la ciencia tiene claro qué leche deberíamos estar tomando.Bienvenidos al laberinto lácteo. 

Un alimento cotidiano en un debate imposible. El debate no es trivial. Hablamos de un alimento que se consume a diario, que forma parte de recomendaciones oficiales, que se vincula con el riesgo cardiovascular y que incluso entra en programas escolares. Si uno revisa los estudios más citados, la sensación es peculiar: es como si la ciencia describiera tres realidades paralelas sobre un mismo alimento. 

En un reciente gran estudio noruego quienes bebían más leche entera tenían un 7% más de riesgo de morir por enfermedad cardiovascular. Sin embargo, otro estudio, publicado en Science Direct dentro del estudio CARDIA, encontró justo lo contrario: quienes tomaban más leche entera tenían un 24% menos de riesgo de presentar calcificación arterial, un marcador temprano de enfermedad coronaria.

Sí, un estudio dice "más riesgo" y otro dice "menos riesgo". No es una errata.

El desconcierto continúa. Un ensayo clínico de 2016 mostró que una dieta para reducir la presión arterial funcionaba igual usando lácteos enteros que con lácteos bajos en grasa. Y los trabajos sobre peso tampoco aportan claridad: los metaestudios de 2020, junto con estudios previos, coinciden en que la leche entera no engorda más que la desnatada, pese a tener más calorías. De hecho, el Framingham Heart Study, publicado en Nature, relacionan mayor consumo de lácteos —incluido el yogur— con menos ganancia de peso ycintura a largo plazo.

Entonces, ¿en qué quedamos? La palabra mágica —y engañosa—: "neutral". En este caos llega Harvard para lanzar otro giro narrativo. Según sus investigadores, los lácteos parecen ser "neutrales" para la salud cardiovascular. Es decir, no aumentan el riesgo de infarto o ictus, pero tampoco lo reducen, al compararlos con la dieta promedio. Ahora bien, Harvard añade un matiz clave: "neutral" no significa "saludable". Solo indica que los lácteos son tan poco saludables como el resto de alimentos habituales en la dieta occidental, como cereales refinados, refrescos o carnes procesadas. Si en vez de compararlos con estos, los comparamos con proteínas vegetales (frutos secos, soja, legumbres), la balanza se inclina claramente hacia las opciones vegetales, con menos riesgo cardiovascular y menor mortalidad.

Así que el panorama científico, por ahora, es todo menos claro.

¿Por qué tanta contradicción? El lío no es casual. La ciencia no se contradice por gusto; lo hace porque los estudios miden cosas distintas y comparan alimentos que no son equivalentes. Por ejemplo, tanto en Harvard como The Washington Post explican que muchos estudios que concluyen que los lácteos son "neutros" los comparan con alimentos muy poco saludables: refrescos azucarados, carnes procesadas, productos con harina refinada… Es fácil "parecer sano" cuando el rival es una salchicha industrial. Pero si el rival son frutos secos o soja, los resultados cambian radicalmente.

Otro factor es la llamada matriz láctea. El queso, por ejemplo, tiene grasas saturadas, sí, pero también bacterias, proteínas, vitaminas y lípidos polares que pueden modificar cómo el cuerpo absorbe esa grasa. La leche entera contiene compuestos cuya función aún no entendemos bien: algunos estudios sugieren que pueden reducir la inflamación o disminuir la absorción intestinal del colesterol. Esa complejidad hace que un mismo nutriente —la grasa saturada— no se comporte igual en lácteos que en carnes.

Además, hay que tener en cuenta la variante genética.La capacidad para digerir lactosa varía según la población. En el norte de Europa apenas un 5% es intolerante; en Asia, hasta un 95% lo es. Esto implica que el mismo alimento puede tener efectos digestivos, metabólicos e inflamatorios muy distintos según la persona.

Un último detalle de nada. La mayoría de estudios son observacionales, no experimentales. Es decir, detectan asociaciones, no causas. Si la gente que toma leche desnatada suele hacerlo porque quiere controlar su peso, su nivel de ejercicio, su dieta completa o sus factores de riesgo también influyen en los resultados. Y al revés. A veces, más que estudiar la leche, lo que se estudia es el estilo de vida de los que la beben.

Esta batalla es la leche. En España también se está viviendo un pequeño giro. Después de décadas en las que la leche desnatada fue la opción casi obligada para cualquiera que quisiera "cuidarse", la leche entera ha empezado a recuperar prestigio. Nutricionistas y divulgadores llevan meses señalando algo que antes se pasaba por alto: que la grasa láctea no solo aporta sabor, sino también saciedad y vitaminas liposolubles como la A y la D, que se pierden cuando se elimina la grasa y luego se intentan reintroducir de forma artificial. Como explican nutricionistas citados por Infosalus, “la leche entera conserva todas sus propiedades”, mientras que la desnatada puede resultar más difícil de digerir para algunas personas.

Al mismo tiempo, la desnatada se desinfla. Se podría hablar del "fin del fundamentalismo calórico": esa etapa en la que pensábamos que quitar grasa siempre era sinónimo de salud. Los expertos advierten ahora de que reducir la grasa no siempre compensa si, a cambio, perdemos saciedad o acabamos añadiendo otros alimentos más calóricos o azucarados para "rellenar" el hambre.

No todo proviene de la vaca. Mientras tanto, las bebidas vegetales siguen su ascenso, pero con matices importantes. Mayo Clinic recuerda que la mayoría tienen menos proteínas, pueden incluir azúcares añadidos y, salvo que estén fortificadas, no igualan el calcio naturalmente presente en la leche de vaca. La soja es la única que se acerca nutricionalmente, pero incluso así la absorción del calcio es inferior por la presencia de fitatos.

En conjunto, todas las fuentes coinciden en algo que hace unos años habría sonado casi sacrílego: la leche no es imprescindible. Su calcio y sus proteínas pueden obtenerse de pescados como la sardina, de frutos secos como las almendras, de verduras de hoja verde o incluso de tofu fortificado. La idea de que "para estar sano hay que beber leche" forma parte de nuestra cultura alimentaria, no de una ley científica escrita en piedra.

La semidesnatada, ese refugio cuando la ciencia no se aclara. Después de revisar decenas de estudios, artículos y expertos, la conclusión es la que menos esperabais hasta leer aquí: la ciencia aún no sabe con precisión qué leche es mejor para todo el mundo. La entera parece menos peligrosa de lo que creíamos. La desnatada no es tan beneficiosa como nos dijeron. La explicación genética hace que no haya verdades universales. Las comparaciones dietéticas cambian según el rival elegido. Y la matriz láctea convierte a los lácteos en un rompecabezas nutricional.

Quizá por eso todos acabamos comprando semidesnatada. No es la más nutritiva, ni la más ligera, ni la más favorecida por la evidencia científica, pero es la que nos da la sensación de no equivocarnos demasiado. El término medio en un mundo donde la ciencia aún intenta descifrar qué demonios ocurre dentro de un vaso de leche. En una época que exige certezas en todo, la leche se resiste a darlas. Y tal vez ahí esté la verdadera lección: no hay un brick que valga para todos. Solo uno que encaje contigo. Mientras tanto, la semidesnatada seguirá reinando. No porque sea la mejor, sino porque, en este debate, es la única que no obliga a desayunar leyendo metaanálisis.

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Xataka | La fiebre de los shots saludables para sentirse mejor: ahora le ha tocado el turno a la remolacha

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Este año los Reyes Magos le traen algo muy especial a los niños: cosmética infantil

Este año los Reyes Magos le traen algo muy especial a los niños: cosmética infantil

Apenas queda un mes para Navidad y los primeros catálogos ya están en manos de miles de familias. Pero este año, entre muñecas, construcciones y pistas de coches, ha aparecido algo inesperado: kits de skin care dirigidos a niñas. Mascarillas de unicornio, rodillos de jade "para jugar al spa" y hasta sérums "infantiles". En TikTok, creadoras como Mami de tres y Alottameg acumulan miles de visualizaciones criticando que estos productos se promocionen como juguetes. La alarma ha saltado: ¿qué hace el cuidado facial formando parte de la carta a los Reyes Magos?

Un fenómeno global que llega a los catálogos infantiles. Lo que muestran los folletos navideños no es una anécdota: forma parte de una tendencia internacional. Según The New York Times, la actriz Shay Mitchell lanzó Rini, una marca de mascarillas dirigidas a niñas desde los 4 años, cuyas imágenes promocionales provocaron un rechazo masivo en redes y entre dermatólogos.  

Y los datos aumentan la crispación. Un estudio de Nielsen IQ ha señalado que en los hogares estadounidenses se están gastando más de 2.500 millones de dólares anuales en productos de belleza para niñas de entre 7 y 12 años. En España, además del boom en TikTok, las tiendas ya incluyen kits de spa infantil en sus secciones de juguetes. Cada vez más niñas piden en sus listas navideñas rodillos de jade, cremas glow, mascarillas peel-off o sérums antioxidantes.

De los Sephorakids al pasillo de juguetes. Según Yale Medicine, muchos niños y preadolescentes están "obsesionados" con crear rutinas de piel copiadas de TikTok e Instagram: exfoliantes, sérums, mascarillas, cremas de noche… Incluso sin tener acné ni ningún problema dermatológico. La dermatóloga Kathleen Suozzi explica que: "Nuestro estudio muestra que el 20% de preadolescentes y adolescentes gastan más de 50 dólares al mes en productos que no necesita, y a veces se aplican cinco o más productos en capas".

El fenómeno tiene nombre en la cultura digital: Sephora kids. El estudio académico de Rachel Wetstone y Jane Grant-Kels detalla que niñas de entre 8 y 12 años muestran en redes rutinas de entre 6 y 12 productos, muchos de ellos pensados para piel adulta. En esos vídeos se repiten los ácidos exfoliantes, retinoides, vitamina C concentrada y pasos que imitan una rutina adulta de 10 pasos. Más allá de los riesgos cutáneos, las autoras advierten de los efectos éticos: presión estética prematura, desinformación y explotación económica de un público extremadamente influenciable.

Cuando el cuidado de la piel se convierte en rol femenino. En paralelo, la publicidad infantil lleva años empujando a las niñas hacia el terreno de la estética. El Instituto de la Mujer analizó la publicidad de juguetes en campaña navideña y encontró que:

  • En el 38,5% de los anuncios dirigidos a niñas aparecen arquetipos vinculados a belleza o al rol de cuidadora/madre/esposa.
  • El color rosa domina en casi una cuarta parte de los juguetes para niñas, mientras que los niños aparecen vinculados a vehículos, acción, profesiones como piloto, policía o militar.
  • El 11% de los anuncios sexualiza a las niñas, mientras que no se detectaron ejemplos de sexualización de niños.

En ese contexto, que ahora se vendan sets de skin care como juguete "para niñas" no es una anomalía, sino una pieza más de un puzzle: el de una infancia femenina asociada a la estética, la belleza y el cuidado del cuerpo desde muy pequeñas. Como ya explicamos en Xataka, la generación Alpha (nacidos a partir de 2010) está creciendo bajo un "ritual precoz" de cuidado estético, impulsado por algoritmos que les sirven vídeos de piel perfecta, filtros y rutinas, muchas veces antes de que hayan llegado a la pubertad.

Los riesgos dermatológicos. Aquí hay amplio consenso médico. Según KidsHealth, la mayoría de niños y adolescentes solo necesitan tres cosas: un jabón suave, una crema hidratante sin fragancias y protector solar. Por su parte, los adolescentes con tendencia acneica pueden usar versiones oil-free de hidratante y fotoprotector, pero siempre con consejo médico. Además, remarcan que los productos antiedad (antiarrugas, manchas, firmeza…) no son necesarios y pueden causar justo lo contrario: acné, irritación, quemaduras o eccemas.

Sin embargo, entre diferentes fuentes los ingredientes que más preocupan sobre tendencias en preadolescentes son: 

  • Los retinoides y el retinol, que pueden causar irritación severa, descamación y fotosensibilidad.
  • Los ácidos AHA/BHA como el glicólico o el salicílico, asociados a rojez y quemaduras químicas en piel infantil.
  • Las fragancias, uno de los principales desencadenantes de dermatitis alérgica en niños
  • Los alcoholes secantes, que dañan la barrera cutánea
  • Los filtros solares químicos, más irritantes que los minerales
  • Los aceites comedogénicos como coco, cacao o lanolina, que obstruyen poros y pueden agravar el acné cosmético. 

Hay un impacto psicológico. Desde el Yale Medicine describen cómo algunos niños empiezan a sentir una auténtica compulsión por mantener rutinas largas, hasta el punto de afectar al sueño, al tiempo social o incluso al rendimiento escolar. El estudio clínico de Wetstone y Grant-Kels apunta a una ansiedad creciente, comparaciones constantes y adolescentes que se sienten "insuficientes" si no replican las rutinas que ven en TikTok. Por su parte, el caso de niñas de 10 a 12 años que hablan abiertamente de miedo a “envejecer”, un concepto sin sentido a su edad. Y algunas llegan a pensar que "sin productos no valen lo suficiente", un síntoma de lo que varios expertos ya empiezan a identificar como cosmeticorexia infantil.

No es el primer juguete controversial. Pero sí el primero con activos reales. Por ejemplo, los maletines de maquillaje infantil existían desde hace décadas: sombras que apenas pigmentaban, barras de labios casi transparentes, esmaltes pelables. Eran juguetes. 

Sin embargo, la diferencia actual es doble, por un lado, los productos imitan cosmética real, con ingredientes activos (aunque en baja concentración) y claims típicos de adulto: ilumina, difumina poros, anti-edad, repara barrera. Por otro lado, no se venden solo como juego, sino como rutina, como hábito de cuidado y autocuidado. Es decir, como algo que no se usa de vez en cuando, sino cada día.

Como detalla The Guardian, las dermatólogas ya atienden a niñas de 10 años que usan vitamina C, retinol y exfoliantes "porque lo vieron en TikTok". No se trata de una mascarilla con amigas: es la idea de que deben "cuidarse" para evitar arrugas inexistentes.

¿De verdad esto es un juguete? Los catálogos de Navidad devuelven una pregunta incómoda: ¿en qué momento una mascarilla facial se convirtió en un regalo infantil normalizado? No se trata de demonizar que una niña juegue a imitar un "spa" de vez en cuando. El problema empieza cuando lo que era juego puntual se convierte en ritual obligatorio, lo que era fantasía se transforma en tratamiento antiedad y lo que era diversión se convierte en consumo estético precoz.

Entre tanta espuma limpiadora, sérums y sticks glow, quizá la pregunta clave no es qué crema necesitan las niñas, sino qué mensajes necesitan cambiar los adultos, tanto en la publicidad como en casa. Porque lo más urgente no es mejorar la luminosidad de su piel, sino proteger algo mucho más frágil: su derecho a una infancia que no empiece preocupándose por no envejecer.

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Xataka | La industria de la cosmética ha encontrado un nuevo mercado: el problema es que son niñas menores de 10 años

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El otro mercado laboral que ya despunta: niñeras multimillonarias para familias que compiten por el mejor talento

El otro mercado laboral que ya despunta: niñeras multimillonarias para familias que compiten por el mejor talento

En una villa privada sobre las aguas casi irrealmente turquesas de las Maldivas, Cassidy O’Hagan —28 años— desliza la cortina del dormitorio para comprobar si el niño sigue dormido. No está de luna de miel ni de vacaciones. Está trabajando. Horas antes, la familia había llegado en un jet privado desde Nueva York. Ella, como parte del "equipo de cuidado infantil", viajaba con ellos.

Para muchos jóvenes podría parecer un sueño improbable. Para ella —y para un número creciente de personas de su edad—, es simplemente la alternativa más sólida a un mercado laboral corporativo que sienten roto. En un mundo donde los despidos son constantes, las trayectorias se desmoronan y la inteligencia artificial empieza a competir por los mismos puestos de oficina, decenas de jóvenes están eligiendo otro camino: convertirse en niñeras, asistentes personales o chefs privados de los ultrarricos. Un giro laboral inesperado que, lejos de ser anecdótico, se está convirtiendo en tendencia global.

El auge de las "niñeras multimillonarias". Según Business Insider, jóvenes de la Generación Z están abandonando carreras tradicionales para trabajar en el mundo del llamado "servicio privado": desde asistentes ejecutivos y administradores de casas hasta choferes, chefs o niñeras para familias con patrimonios ultraelevados.

Los salarios son contundentes. Diferentes reportajes describen sueldos que van de 100.000 a 250.000 dólares anuales para niñeras y asistentes personales en Estados Unidos, y 150.000 libras o más en Reino Unido, como documenta The Guardian. Incluso existen situaciones extremas: Fortune describió una oferta de casi 240.000 dólares para un tutor que prepare a un niño de un año para su futuro ingreso en Eton o en una universidad de élite.

El mensaje entre líneas es claro: el servicio doméstico de alto nivel se ha convertido en uno de los sectores laborales más rentables, dinámicos y competitivos del momento.

La riqueza que lo sostiene. Detrás del auge hay una explicación evidente: la riqueza global se ha multiplicado. A ello se suma lo que UBS denomina "el auge del millonario común": 52 millones de personas en el mundo poseen entre 1 y 5 millones de dólares en activos invertibles. Toda esta riqueza necesita personal: mansiones, aviones privados, megayates y extensas carteras de residencias requieren equipos enteros para funcionar.

En ciertos epicentros de riqueza, la demanda se ha disparado hasta lo absurdo. The New Yorker documenta que en Palm Beach —convertido últimamente en laboratorio del capitalismo extremo— los salarios de niñeras superan los 140.000 o 160.000 dólares anuales, con vivienda parcial incluida, bonos y jornadas interminables. La economía, literalmente, se está reconfigurando alrededor de quien puede pagar para delegar cualquier tarea imaginable.

La Gen Z frente al corporativismo. La otra mitad de la ecuación está en los jóvenes. Según el informe de Deloitte, solo el 6% aspira a un puesto directivo. Buscan equilibrio, realización personal y estabilidad emocional. No obstante, como muestra una encuesta de Bankrate, sus expectativas financieras han aumentado: muchos creen necesitar salarios cercanos a las seis cifras anuales para sentirse "libres" o "cómodos" económicamente. 

La realidad de la contratación, sin embargo, avanza en dirección opuesta: dificultades para encontrar empleo, salarios de entrada que no cubren alquileres y empresas donde la IA ya reemplaza tareas humanas. Enterrados en este contraste, muchos jóvenes están optando por trabajar para el servicio privado: dinero, estabilidad, viajes, beneficios y —para algunos— la sensación de hacer un trabajo más humano que cualquier Excel.

El precio del lujo: lo que no aparece en Instagram. Detrás de las cifras extraordinarias y las fotografías junto a piscinas infinitas, la realidad es más compleja. Según testimonios recogidos por Business Insider o The New Yorker, estos empleos son tan lucrativos como exigentes. Las jornadas pueden superar las 70 u 80 horas semanales, y durante los veranos o las giras internacionales rozan las 100. La "disponibilidad absoluta" —24 horas al día durante semanas consecutivas— es la verdadera moneda de cambio.

Y es que el lujo no aligera la carga: la intensifica. En algunos casos, las niñeras vuelan en primera clase, participan en cenas exclusivas o se alojan en suites de hoteles de cinco estrellas. En otros, como explica The Guardian, comen aparte, vuelan en clase turista mientras los padres lo hacen en business o deben seguir protocolos estrictos sobre cómo entrar en una habitación, dónde colocarse, qué decir o qué no decir.

A esto se suma la exigencia de discreción absoluta. The New Yorker documenta acuerdos de confidencialidad, control de redes sociales, manuales domésticos y normas sobre vestimenta, horarios o incluso el tipo de calzado permitido en determinadas estancias. El personal vive "al borde de la intimidad y el anonimato": conocen todo, pero no pueden contar nada. Y todo ello deriva en un coste muy alto a nivel emocional. Muchas niñeras reconocen que este tipo de empleo hace casi imposible tener hijos propios, mantener una relación o construir un círculo social estable. Una de ellas lo resume así, citada por el mismo medio: "Es vivir la vida de otros, no la tuya".

¿Hacia dónde va todo esto? Palm Beach, Londres, Nueva York, Los Ángeles, Dubái, Mónaco. Las geografías se repiten: allí donde llega la riqueza, aparecen las agencias, las listas de espera y la competición por el mejor personal. En algunos lugares, la presión es tan intensa que el personal cualificado es escaso incluso en medio de cientos de solicitudes. Las familias quieren experiencia, discreción, profesionalización y, cada vez más, formación universitaria. 

El servicio doméstico ha dejado de ser un empleo: se ha convertido en una carrera. Pero con esa profesionalización también crece la distancia. Son trabajos que exigen estar dentro sin ser nunca parte del dentro. Cercanía sin pertenencia. Intimidad sin reciprocidad. Una frontera silenciosa que define la era. Mientras tanto, a otra mitad del sector del cuidado sigue atrapada en salarios que apenas permiten vivir. El contraste es brutal: el mismo sistema que eleva a una niñera a 200.000 dólares relega a otra, fuera del circuito de la élite, por el salario mínimo.

Lo que este fenómeno revela. En un mundo donde los jóvenes se suben a megayates para encontrar la estabilidad que las oficinas ya no ofrecen, el auge de las niñeras y asistentes de élite no es un simple cambio laboral. Es un síntoma.

Habla de una economía que se organiza alrededor de quienes pueden pagar por tiempo, atención y afecto. Habla de una generación que, ante un mercado laboral roto, encuentra sus mejores oportunidades no en construir su propio futuro, sino en sostener —con absoluta dedicación— el futuro de los más ricos.

Y plantea, de fondo, una pregunta inquietante: ¿Qué tipo de sociedad estamos creando si las trayectorias laborales más prometedoras consisten en servir, desde la excelencia y la invisibilidad, al 1% que concentra la riqueza?

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Xataka | Málaga se ha convertido en un imán para los yates más lujosos del mundo: el último, el del confundador de Google

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