India se ahoga en millones de toneladas de plástico. Una ciudad ha encontrado una salida inesperada: cambiarlo por platos de curry y arroz

India se ahoga en millones de toneladas de plástico. Una ciudad ha encontrado una salida inesperada: cambiarlo por platos de curry y arroz

Caminando por la ciudad de Ambikapur en India, el aroma de las samosas sale de una cafetería llamada Garbage Café (traducido: "cafetería basurero"). El nombre de por sí es llamativo y tiene una explicación: aquí nadie paga con rupias, sino con basura, concretamente, con plástico. 

Un restaurante inusual. En una crónica de la BBC han relatado la visita a esta cafetería a principios de año. El local abrió en 2019, impulsado por la Ambikapur Municipal Corporation (AMC) y financiado con su presupuesto de saneamiento. El lema lo dejaba claro: “More the waste, better the taste” (más basura, mejor sabor). 

Hoy, el restaurante alimenta a unas 20 personas cada día y ha reunido casi 23 toneladas de plástico en seis años, según datos municipales recogidos por la BBC. El impacto ambiental es modesto en volumen, pero simbólico: el plástico enviado a vertederos en Ambikapur se redujo de 5,4 toneladas anuales en 2019 a 2 toneladas en 2024, según Ritesh Saini, coordinador de saneamiento en la ciudad.

El telón de fondo. Lo que ocurre en esta ciudad es relevante porque India enfrenta una crisis plástica de dimensiones globales. Según el Central Pollution Control Board (CPCB), India genera entre 3,5 y 4 millones de toneladas de residuos plásticos al año, aunque otras estimaciones elevan la cifra hasta los 9 millones, dependiendo de las metodologías empleadas.

Asimismo, un informe del think tank CEEW resume la brecha: el reciclaje real oscila entre el 13% y el 60%, muy por debajo de lo necesario. El PNUMA (UNEP) advierte que, sin cambios estructurales, la producción global de plásticos podría triplicarse para 2060, y propone un enfoque de “cerrar el grifo”: reducir, rediseñar, reutilizar y reciclar. Además, un estudio en Nature sobre emisiones de macroplásticos concluyó que en países del Sur Global, como India, el principal factor es la basura no recogida: toneladas de residuos que terminan en ríos y océanos.

Prohibiciones frente a la realidad. En paralelo, el gobierno indio introdujo en 2022 una prohibición nacional de plásticos de un solo uso (bolsas, pajitas, cubiertos, bandejas, bastoncillos…) y reforzó la Responsabilidad Ampliada del Productor (EPR), obligando a empresas a recoger y reciclar los envases que ponen en el mercado. 

Sin embargo, el cumplimiento sigue siendo irregular, sobre todo entre pequeños fabricantes, y gran parte del esfuerzo recae sobre el sector informal de recicladores, invisibilizado y expuesto a riesgos de salud.

¿Cómo funciona la cafetería? El intercambio en el Garbage Café es sencillo, pero para quienes dependen de él resulta vital. Un kilo de plástico equivale a un plato completo con arroz, curris de verduras, dal, pan roti, ensalada y encurtidos; medio kilo alcanza para un desayuno de samosas o vada pav.

Como recoge el artículo de la BBC, el material recogido se entrega a los 20 centros de gestión descentralizada (SLRM) de la ciudad. Allí, unas 480 mujeres, conocidas como swachhata didis (hermanas de la limpieza), realizan la recogida puerta a puerta y clasifican los residuos en más de 60 categorías. Este sistema no solo permite recuperar la mayor parte de los materiales, sino que también ha creado empleos estables.

El destino final es variado. Por un lado, parte se granula para fabricar carreteras o se vende a recicladores. Por otro lado, los residuos orgánicos se convierten en compost. Mientras que la fracción no reciclable se envía a cementeras como combustible alternativo. Según la BBC, esta red de tratamiento es una de las claves que han convertido a Ambikapur en una ciudad “cero vertedero”.

No obstante, persisten carencias. Mientras las trabajadoras de los centros cuentan con guantes y mascarillas, los recolectores callejeros que llevan plástico al café —muchos en situación de vulnerabilidad— no suelen disponer de protección. La investigadora Minal Pathak, de la Universidad de Ahmedabad, advierte del riesgo de manejar plásticos mezclados con restos orgánicos, objetos cortantes o incluso desechos tóxicos. Para personas como Rashmi Mondal, usuaria habitual, el café ha supuesto un alivio: “Antes vendía el kilo de plástico por apenas 10 rupias (unos 12 céntimos de dólar). Ahora puedo dar de comer a mi familia con lo que recojo”, explicó al medio británico.

Un modelo que se extiende. La fórmula no se ha quedado en Ambikapur. En Siliguri (Bengala Occidental) se ofrece desde 2019 una comida gratuita a quienes entregan medio kilo de plástico. Ese mismo año, en Mulugu (Telangana), se puso en marcha un programa que cambia un kilo de plástico por otro kilo de arroz. Más recientemente, en Mysuru (Karnataka), las cantinas públicas permiten desde 2024 canjear 500 gramos de plástico por un desayuno o un kilo por una comida completa. En Uttar Pradesh, algunos proyectos han optado por entregar compresas a mujeres a cambio de residuos plásticos.

El modelo también llegó a la capital. Delhi abrió más de 20 cafés en 2020, pero la mayoría cerraron poco después. Los responsables señalaron la falta de segregación de residuos, el escaso conocimiento público y la debilidad de la infraestructura de reciclaje como principales causas, según han detallado a la BBC

Más allá del plato. En Ambikapur, un plato de dal y arroz puede empezar con un manojo de envoltorios rescatados de la calle. Para Ram Yadav, un recolector entrevistado por The Guardian en 2019: "La comida caliente me dura todo el día, y me hace sentir que estoy en una mesa como cualquiera".

No resolverá por sí solo la crisis del plástico ni el hambre, pero sí muestra que las soluciones locales pueden sumar dignidad, limpieza urbana y conciencia colectiva. Lo que ocurra a partir de aquí —producir menos, rediseñar mejor, cumplir las normas y proteger a quienes sostienen el sistema— decidirá si esta experiencia es una anécdota luminosa o el inicio de un cambio más amplio.

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El 99% de internet viaja por cables submarinos. Ahora hay un plan mucho más ambicioso en marcha: unir la red eléctrica

El 99% de internet viaja por cables submarinos. Ahora hay un plan mucho más ambicioso en marcha: unir la red eléctrica

A simple vista, los mares son un paisaje vacío. Bajo sus aguas, la imagen es otra, por ella discurre una red de autopistas invisibles que ya sostienen nuestro día a día: los cables submarinos que llevan el 99% de las comunicaciones mundiales. Ahora, una nueva generación de interconectores eléctricos —de miles de kilómetros y potencia gigavatio— aspira a llevar sol, viento e hidráulica allí donde hagan falta, cuando hagan falta. La promesa es simple: que la electricidad viaje con el sol y el viento a través de husos horarios; la ejecución, no tanto.

El punto de partida: el Mar del Norte. El Reino Unido y Dinamarca estrenaron a finales de 2023 el Viking Link, un cable de 765 km que cruza el mar del Norte y permite importar electricidad cuando en la isla falta viento y exportar cuando sobra. Es el interconector más largo del mundo en funcionamiento, pero, como advertía Financial Times: “Puede que no lo sea por mucho tiempo”.

El reportaje del medio británico detalla que en el horizonte hay planes mucho más ambiciosos: unir Canadá con el Reino Unido e Irlanda mediante un cable de 4.000 km, enlazar Marruecos con Europa o exportar energía solar australiana a Singapur a través de más de 4.300 km de cable submarino.

A través de los cables. Este nuevo megaproyecto deja claro que los países llevan tiempo persiguiendo una conexión con las renovables, porque hay un desajuste entre producción y consumo, y hay que solventarlo. 

El ejemplo más ilustrativo es el AAPowerLink en Australia. La compañía SunCable planea instalar 3 GW de solar en el Territorio del Norte, almacenar parte en baterías y venderla tanto a Darwin como a Singapur, a través de un cable submarino de más de 4.000 km. En palabras de su consejero delegado, Ryan Willemsen-Bell, recogidas por Financial Times: “Australia tiene abundante tierra y sol. La capacidad de compartir esos beneficios con nuestros vecinos tiene un enorme potencial”. 

En paralelo, el North Atlantic Transmission One Link busca conectar la hidroeléctrica canadiense con Europa. El diferencial horario es su gran baza: cuando Canadá duerme, el Reino Unido arranca el día; cuando en el mar del Norte sopla viento a medianoche, Nueva York está preparando la cena.

Una lección desde Internet. La idea puede sonar futurista, pero ya hay precedentes sólidos. Como hemos subrayado Xataka, el planeta entero está surcado por cables submarinos de datos, auténticas autopistas digitales que han demostrado la viabilidad de infraestructuras de decenas de miles de kilómetros.

El Southern Cross Cable Network, de 30.500 km, conecta Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos desde el año 2000. El recién inaugurado 2Africa, de 45.000 km, rodea el continente africano y llega hasta Barcelona e India. Y en España, cables como el Marea (6.605 km, de Meta y Microsoft) o el Grace Hopper (7.191 km, de Google) enlazan Bilbao con la costa este de EEUU. La experiencia de estas redes de datos aporta un paralelismo evidente: si ya movemos información a escala global, ¿por qué no también energía limpia?

Aunque no todo es tan fácil. Desde Financial Times alertan de una cadena de suministro tensionada: la fabricación de cables, transformadores y estaciones convertidoras no da abasto. Los plazos de espera se alargan, y la disponibilidad de barcos especializados para tender cable es limitada.

A eso se suman los riesgos políticos. En Noruega, la exportación de electricidad a sus vecinos ha disparado el debate interno sobre precios. En el Reino Unido, el Gobierno rechazó este mismo año apoyar el proyecto X-Links para traer energía desde Marruecos, alegando “alto nivel de riesgo inherente”. Y con la guerra de Ucrania en curso, la amenaza de sabotajes a infraestructuras críticas es un hecho.

Mirando hacia dentro. En el caso español, el problema es más doméstico que internacional. Como hemos explicado en Xataka, el país ha corrido más que nadie en levantar renovables en la “España vaciada”, pero no ha desplegado con la misma rapidez los cables para llevar esa electricidad a las ciudades.

El resultado es un “puente roto”: a mediodía sobran megavatios baratos que se cortan o venden a precio cero, y por la noche la red necesita respaldo de gas, encareciendo el mercado. Según datos de la patronal Aelēc, el 83,4% de los nudos de conexión ya está saturado, lo que impide enganchar nuevos consumos como industrias, centros de datos o electrolineras. El reto, en definitiva, es no es planificar y reforzar las redes; así como, mejorar interdependencia con otros países para romper con el cuello de botella francés

Un mapa de interdependencias. Más allá de lo técnico y lo económico, estas autopistas eléctricas dibujan un nuevo mapa geopolítico. Así como los oleoductos y gasoductos marcaron el siglo XX, las interconexiones de renovables pueden definir alianzas y dependencias en el XXI.

El ingeniero Simon Ludlam, cofundador del proyecto Canadá-UK, lo resumía en Financial Times: “El reactor nuclear más importante está en el cielo, y su energía se puede compartir gracias a la rotación de la Tierra. Pero necesitamos estar interconectados”.

El sol que brilla en el desierto australiano o el agua que cae en Canadá podrían encender, en cuestión de segundos, las luces de ciudades a miles de kilómetros. La transición energética no solo depende de producir renovables, sino también de aprender a moverlas. Si los oleoductos definieron la geopolítica del petróleo, las autopistas eléctricas pueden convertirse en las arterias invisibles del mundo que viene.

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Xataka | El Google Maps de los cables submarinos: un imponente mapa interactivo que nos permite conocer el esqueleto del mundo moderno

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El yogur griego ha conquistado la estantería de yogures del supermercado. Todo gracias a la palabra mágica: proteína

El yogur griego ha conquistado la estantería de yogures del supermercado. Todo gracias a la palabra mágica: proteína

En mi última visita al supermercado me di cuenta de que ya no bastaba con elegir entre yogur natural o de sabores. Ahora las etiquetas hablan de "griego" o "proteico", sin olvidarme de los "0% grasa". "Elige tu propia aventura", podríamos pensar a primera vista. 

Sin embargo, mi planteamiento se enfoca hacia el yogur griego, porque el "yogur proteico" ya sabemos que estamos en la era de protein chic. Pero ¿qué tiene de especial el yogur griego para haberse convertido en el protagonista? ¿Es realmente mejor para la salud o se trata de un triunfo del marketing?

Más que un nombre exótico. El yogur griego no es ningún invento reciente. En la cuenca mediterránea se ha consumido desde hace siglos como un alimento básico: espeso, saciante y fácil de conservar gracias al colado que elimina parte del suero. En Grecia es habitual servirlo con miel y nueces, y en Turquía o en Oriente Medio se utiliza en salsas y platos salados.

Su salto a la fama global llegó hace apenas dos décadas, cuando marcas internacionales empezaron a comercializarlo. Y lo que lo distingue no es su pasaporte, sino más bien su proceso: se cuela el suero líquido, lo que le da una textura más espesa y cremosa, y un contenido proteico mayor que el de un yogur convencional.

Un chute de proteínas.Parece que aquí está el kit de la cuestión. En un reportaje del New York Times, Ethan Balk, profesor de nutrición en la Universidad de Nueva York, lo definía como una proteína completa: contiene los nueve aminoácidos esenciales que el cuerpo no produce por sí mismo.

Además, estudios clínicos han demostrado que consumirlo como tentempié ayuda a reducir el hambre y retrasar la siguiente comida. Asimismo, un metaanálisis añade que esta alta densidad proteica puede contribuir a reducir la ingesta calórica total y a aumentar el metabolismo cuando forma parte de una dieta equilibrada.

Pero el yogur griego no se queda ahí. Lo interesante llega cuando vemos qué más aporta.

Pierde parte del calcio en el proceso. Y sí, esto ocurre en la parte del colado, pero aún así sigue siendo una buena fuente de este mineral y de proteínas, clave para la salud ósea. En un artículo para News Medical Today señalan que una ingesta adecuada de ambos nutrientes puede reducir el riesgo de osteoporosis. Además, un estudio de 2014 encontró una relación entre el consumo habitual de yogur y un menor riesgo de diabetes tipo 2.

El intestino, gran protagonista. Todos los yogures con cultivos vivos, incluido el griego, contienen probióticos: las famosas “bacterias buenas”. Andrew T. Chan, gastroenterólogo de Harvard, siguió durante años a más de 130.000 adultos y observó algo llamativo: los que comían yogur dos veces por semana tenían un 20% menos de riesgo de un subtipo de cáncer de colon frente a quienes apenas lo probaban. Esto no prueba que el yogur sea un escudo contra el cáncer, porque era un estudio observacional y no distinguía variedades. Pero sí se suma a un cuerpo de evidencias cada vez mayor sobre el valor de los fermentados en la dieta.

Por su parte, desde Mayo Clinic, añaden que las bacterias del yogur participan no solo en la digestión, sino también en la regulación del sistema inmunitario y en la producción de neurotransmisores como la serotonina, fundamentales para el estado de ánimo.

No todos los yogures griegos son iguales. A estas alturas parece obvio, pero conviene recordarlo: no todo lo que lleva la etiqueta “griego” merece el mismo lugar en la nevera. Algunos yogures griegos de sabores pueden llevar tanto azúcar añadido que pasan de alimento saludable a ultraprocesado, advierte The New York Times. Desde Mayo Clinic recomiendan fijarse en que el envase indique “cultivos vivos y activos”, ya que no todos los yogures mantienen probióticos tras el proceso de pasteurización.

Además, la dietista Elaine Siu, citada por NYT, sugiere acompañarlo con fruta, frutos secos o semillas: así añadimos la fibra que necesitan las bacterias beneficiosas para multiplicarse. Y si no consumes lácteos, la alternativa más equilibrada en nutrientes es el yogur de soja fortificado con calcio y vitamina D.

¿Un superalimento? Esta palabra se ha puesto muy de moda y no podemos decir que el yogur griego lo sea. No obstante, si podemos matizar que es un producto denso en nutrientes: proteínas completas, vitamina B12, probióticos y calcio en un solo envase. 

En un mercado saturado de etiquetas y reclamos, la conclusión parece clara: el valor del yogur griego no está en llamarse “griego” sino de presumir de ser un valor más en la fiebre de lo proteico.

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Xataka | A la pregunta de si los alimentos ultraprocesados son tan malos como nos han contado, la ciencia todavía no tiene respuesta clara

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Faciales de veneno de serpiente: el nuevo lujo estético de la “cirugía líquida” que promete lo que el bótox ya no vende

Faciales de veneno de serpiente: el nuevo lujo estético de la "cirugía líquida" que promete lo que el bótox ya no vende

En la nueva economía del “lujo invisible”, el objeto de deseo ya no cuelga del brazo: se funde con la piel. En lugar de grandes transformaciones, la aspiración es que “no se note”. Un lifting sin cicatrices , un brillo que parezca un sueño reparador. En esa liga juega la recién bautizada “cirugía líquida”: faciales de cuatro cifras que prometen un efecto bótox sin agujas ni rigidez. 

Una nueva tendencia. Tras la reaparición rejuvenecida de Lindsay Lohan, un reportero de The Times acudió al spa más exclusivo de Beverly Hills para probar el “MBR Best and Ultimate Liquid Surgery”, un protocolo de 90 minutos a 995 dólares. La sesión incluye limpieza, tonificación, mascarillas de ácido hialurónico y, sobre todo, la aplicación de un sérum estrella: 1.784 libras el frasco de 50 ml, vendido como “imitador del veneno de víbora” para lograr un efecto tipo toxina botulínica “más sutil”. 

El periodista describió una diferencia “llamativa” tras aplicar el producto en media cara y recogió que la clientela habitual incluye élites locales y celebridades que repiten mensualmente y complementan en casa. El propio texto apunta que el término “cirugía líquida” fue acuñada por un departamento de marketing alemán: no hay bisturí, sino un ritual cosmético de alto coste con resultados inmediatos. El spa lo presenta como la vía “menos invasiva” hacia el efecto buena cara que antes se asociaba a inyectables visibles.

El lujo estético cambia la piel. El giro responde a una tendencia más amplia: resultados indetectables. Como hemos detallado en Xataka, el lifting de plano profundo —que reposiciona músculos y ligamentos en bloque para evitar la rigidez— se ha convertido en el estándar entre los cirujanos estrella. Los efectos duran entre 10 y 15 años, pero los precios superan fácilmente las seis cifras. 

Ante esta situación, el bótox ha perdido parte del relato. En un reportaje para Women’s Health han descrito como Jennifer Aniston ha reconocido que probó las inyecciones, pero las abandonó por considerarlas “ridículas” en exceso. En su lugar, combina faciales, láseres y radiofrecuencia (Thermage) con un estilo de vida saludable. La narrativa ahora se apoya en bioestimuladores: polinucleótidos derivados del ADN de salmón (PDRN) que prometen hidratación y regeneración celular, o exosomas, pequeñas vesículas que actúan como “mensajeros” regenerativos. El glow discreto se convierte en capital simbólico.

Hacia protocolos combinados. El futuro inmediato apunta a tratamientos repetibles, caros y mantenimiento continuo, que mezcla aparatología (láser, radiofrecuencia) y biología cosmética (polinucleótidos, exosomas). Esa es hoy la “caja de herramientas” que celebridades presentan como alternativa a pinchar o pasar por quirófano con visibilidad pública.

En la cúspide, el bisturí de élite sigue marcando estatus; en la base, los faciales de cuatro cifras venden el “efecto invisible” en formato cabina. Así es como el término acuñado como “cirugía líquida” encaja en esa intersección.

Los problemas que se avecinan. El boom de la “cirugía líquida” y de otros tratamientos menos invasivos arrastra sombras que conviene mirar de frente: desde el vacío regulatorio hasta la presión estética desigual.

Por un lado, el portal NewBeauty documento el caso de Victoria Nelson, una clienta que denunció quemaduras y cicatrices tras un peeling “de alta potencia” y años de microneedling realizados, presuntamente, fuera del alcance legal de una esteticista en California. Dermatólogos consultados recordaron que procedimientos como peelings médicos, microneedling, láseres o inyecciones deben realizarse en entornos clínicos y bajo supervisión médica. Un peeling, subrayaron, no es un ritual de belleza sino una “quemadura química controlada” que, si se ejecuta mal, puede dejar secuelas irreversibles. El caso ilustra un hueco entre marketing, licencias y seguridad.

Por otro lado, en otro tipo de tratamientos la ciencia no respalda una promesa. Los polinucleótidos —extraídos del ADN de salmón y cada vez más presentes en clínicas de élite— cuentan con base biológica e incluso un uso médico previo en heridas y quemaduras. Los efectos secundarios, cuando se inyectan, suelen ser leves (hematomas, hinchazón), pero faltan estudios robustos que respalden sus beneficios a largo plazo. También ocurre con los exosomos que aún se esta consolidando en el ámbito científico y con los suplementos de colágeno, donde los beneficios son modestos o contradictorios y muchos estudios han sido financiados por las propias marcas.

Hay un trasfondo aún más amplio. La presión estética no se limita a la cabina de un spa. La narrativa cultural ha oscilado del body positive a estándares ultradelgados, amplificados por fármacos adelgazantes de moda y filtros digitales que multiplican expectativas imposibles. En este terreno, el escrutinio es profundamente desigual.

Ellas cargan con la exigencia de mantenerse jóvenes y con una doble penalización: se critica tanto a quienes se operan como a quienes deciden no hacerlo. Sarah Jessica Parker ha sido insultada por mostrar arrugas, mientras que Pamela Anderson fue criticada por exhibir su naturalidad sin maquillaje. Los hombres, en cambio, suelen gozar de indulgencia: nombres como Brad Pitt, Tom Cruise o Bradley Cooper han protagonizado especulaciones sobre retoques, pero rara vez enfrentan el mismo juicio público.

Incluso los datos muestran la brecha: según hemos señalado en Xataka, los liftings en hombres crecieron un 26 % entre 2022 y 2024, pero el relato mediático los presentó como una simple “puesta a punto”, no como una “obsesión estética”. El resultado: la eterna juventud sigue siendo una exigencia femenina y una opción opcional para ellos.

Una eterna juventud con condiciones. El facial de veneno de serpiente en Beverly Hills es más que un capricho estético. Resume una tendencia global: el desplazamiento hacia procedimientos menos invasivos, más caros y con un aura de exclusividad. Una juventud eterna reservada a quienes pueden pagarla, mientras el resto de la sociedad consume suplementos, colágeno en polvo y filtros digitales como sucedáneos. 

La pregunta, sin embargo, sigue abierta: ¿son estos avances una revolución científica real o un espejismo de marketing? Quizá, como ironizaba el cronista de The Times al salir del spa, la eterna juventud sí existe, pero cuesta lo mismo que treinta cervezas en un aeropuerto. Y, sobre todo, sigue siendo un lujo con cicatrices de clase, género y poder más visibles que cualquier arruga.

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Xataka | Los cirujanos se están enfrentando a un nuevo reto: pacientes que quieren parecerse a su doble creado por IA

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Red Eléctrica ha encontrado un aliado inesperado contra incendios y maleza: 800 cabezas de ganado en Asturias

Red Eléctrica ha encontrado un aliado inesperado contra incendios y maleza: 800 cabezas de ganado en Asturias

En Asturias, los mugidos, balidos y relinchos se han convertido en un aliado inesperado de la electricidad. Bajo las torres y cables que transportan la energía que ilumina hogares y empresas, ahora pasta el ganado. La receta para mantener limpias las líneas eléctricas ya no depende solo de motosierras o desbrozadoras: la naturaleza vuelve a ocupar su lugar.

Cortacéspedes vivientes. Redeia —la compañía matriz de Red Eléctrica, responsable del transporte y la operación del sistema eléctrico en España— ha puesto en marcha en Cabrales (Asturias) el programa “Pastoreo en Red”. Esta iniciativa introduce al ganado en los pasillos de seguridad de las líneas eléctricas. Según ha informado la propia compañía, son ocho explotaciones ganaderas de Cabrales las que se han sumado al acuerdo, aportando un total de 512 vacas, 180 cabras, 80 ovejas y 23 caballos. Estos animales pastarán sobre 67,5 hectáreas de terreno situadas bajo los tendidos de Ortiguero, Asiego y Carreña, convirtiéndose así en cortacéspedes biológicos para mantener la vegetación a raya.

Un complemento más. El proyecto se añade a los medios mecánicos habituales. “Las calles que discurren bajo las líneas eléctricas deben estar limpias y accesibles, tanto para evitar incendios como para impedir que la vegetación alcance los tendidos de los cables eléctricos y garantizar que, en caso de necesidad, los equipos de mantenimiento puedan llegar pronto y solucionar cualquier contingencia”, ha explicado Laura Quintana, directora de Desarrollo Sostenible de Redeia, en declaraciones recogidas por La Voz de Galicia. El plan de pastoreo está diseñado y supervisado por la empresa Agrovidar, que se encargará también de evaluar los resultados ambientales.

Un efecto con beneficios. La experiencia previa en La Rioja y León ya ha mostrado resultados: evita la degradación del ecosistema, aumenta la fertilidad del suelo y favorece el aumento de más biodiversidad, con mayor presencia de artrópodos, mariposas, polinizadores y unidades florales. En la práctica, estos pasillos bajo las líneas se convierten en corredores ecológicos que reducen la fragmentación de hábitats. 

Además, el impacto no es solo ambiental. La iniciativa refuerza la economía rural, aporta ingresos a ganaderos locales, ayuda a fijar población en zonas de montaña y preserva un conocimiento tradicional: el de la ganadería extensiva.

Una iniciativa cada vez más practicada. Lo que ocurre en Cabrales no es un caso aislado. El uso del ganado como herramienta de mantenimiento se abre paso en el mundo de la energía. Por un lado, en Australia, un estudio en el parque solar Wellington (174 MW) demostró que las ovejas que pastaban entre los paneles solares no solo reducían costes de mantenimiento, sino que también mejoraban la calidad de la lana gracias a la diversidad de forraje y la sombra. 

Por otro, en Estados Unidos, el llamado “pastoreo solar” ha transformado la vida de pastores como JR Howard en Texas. Bajo los paneles del condado de Milam —uno de los mayores parques solares del mundo, con 1.600 hectáreas y 900 MW de potencia—, 3.000 ovejas realizan la labor de desbroce natural. El negocio de Howard pasó de ser pequeño a contar con 8.000 animales y 27 empleados. 

El suelo compartido. En Cabrales, la energía del futuro camina sobre las huellas de un saber milenario. Entre mugidos y balidos, Asturias demuestra que la convivencia entre tecnología y naturaleza no solo es posible, sino necesaria. Allí donde antes había desbrozadoras, ahora son vacas, cabras, ovejas y caballos quienes mantienen vivo el equilibrio entre electricidad, medio ambiente y vida rural.

Imagen | Freepik

Xataka | Texas instaló millones de paneles solares en un terreno rural. Para mantenerlo han tenido que contratar a 3.000 ovejas 

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Red Eléctrica ha encontrado un aliado inesperado contra incendios y maleza: 800 cabezas de ganado en Asturias

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En Asturias, los mugidos, balidos y relinchos se han convertido en un aliado inesperado de la electricidad. Bajo las torres y cables que transportan la energía que ilumina hogares y empresas, ahora pasta el ganado. La receta para mantener limpias las líneas eléctricas ya no depende solo de motosierras o desbrozadoras: la naturaleza vuelve a ocupar su lugar.

Cortacéspedes vivientes. Redeia —la compañía matriz de Red Eléctrica, responsable del transporte y la operación del sistema eléctrico en España— ha puesto en marcha en Cabrales (Asturias) el programa “Pastoreo en Red”. Esta iniciativa introduce al ganado en los pasillos de seguridad de las líneas eléctricas. Según ha informado la propia compañía, son ocho explotaciones ganaderas de Cabrales las que se han sumado al acuerdo, aportando un total de 512 vacas, 180 cabras, 80 ovejas y 23 caballos. Estos animales pastarán sobre 67,5 hectáreas de terreno situadas bajo los tendidos de Ortiguero, Asiego y Carreña, convirtiéndose así en cortacéspedes biológicos para mantener la vegetación a raya.

Un complemento más. El proyecto se añade a los medios mecánicos habituales. “Las calles que discurren bajo las líneas eléctricas deben estar limpias y accesibles, tanto para evitar incendios como para impedir que la vegetación alcance los tendidos de los cables eléctricos y garantizar que, en caso de necesidad, los equipos de mantenimiento puedan llegar pronto y solucionar cualquier contingencia”, ha explicado Laura Quintana, directora de Desarrollo Sostenible de Redeia, en declaraciones recogidas por La Voz de Galicia. El plan de pastoreo está diseñado y supervisado por la empresa Agrovidar, que se encargará también de evaluar los resultados ambientales.

Un efecto con beneficios. La experiencia previa en La Rioja y León ya ha mostrado resultados: evita la degradación del ecosistema, aumenta la fertilidad del suelo y favorece el aumento de más biodiversidad, con mayor presencia de artrópodos, mariposas, polinizadores y unidades florales. En la práctica, estos pasillos bajo las líneas se convierten en corredores ecológicos que reducen la fragmentación de hábitats. 

Además, el impacto no es solo ambiental. La iniciativa refuerza la economía rural, aporta ingresos a ganaderos locales, ayuda a fijar población en zonas de montaña y preserva un conocimiento tradicional: el de la ganadería extensiva.

Una iniciativa cada vez más practicada. Lo que ocurre en Cabrales no es un caso aislado. El uso del ganado como herramienta de mantenimiento se abre paso en el mundo de la energía. Por un lado, en Australia, un estudio en el parque solar Wellington (174 MW) demostró que las ovejas que pastaban entre los paneles solares no solo reducían costes de mantenimiento, sino que también mejoraban la calidad de la lana gracias a la diversidad de forraje y la sombra. 

Por otro, en Estados Unidos, el llamado “pastoreo solar” ha transformado la vida de pastores como JR Howard en Texas. Bajo los paneles del condado de Milam —uno de los mayores parques solares del mundo, con 1.600 hectáreas y 900 MW de potencia—, 3.000 ovejas realizan la labor de desbroce natural. El negocio de Howard pasó de ser pequeño a contar con 8.000 animales y 27 empleados. 

El suelo compartido. En Cabrales, la energía del futuro camina sobre las huellas de un saber milenario. Entre mugidos y balidos, Asturias demuestra que la convivencia entre tecnología y naturaleza no solo es posible, sino necesaria. Allí donde antes había desbrozadoras, ahora son vacas, cabras, ovejas y caballos quienes mantienen vivo el equilibrio entre electricidad, medio ambiente y vida rural.

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Se suponía que los ciudadanos no iban a pagar el cierre de las nucleares, pero ya hay un agujero de 11.600 euros en la factura

Se suponía que los ciudadanos no iban a pagar el cierre de las nucleares, pero ya hay un agujero de 11.600 euros en la factura

Cerrar las nucleares no es solo una decisión política, también un problema económico. La factura del desmantelamiento y los residuos radiactivos supera ya los 20.300 millones de euros, y el debate entre eléctricas y Gobierno no ha hecho más que empezar.

Una factura que no deja de crecer. Según la memoria de Enresa, la empresa pública encargada del desmantelamiento, el coste total previsto ya alcanza 20.367 millones de euros. La mayor parte corresponde al desmantelamiento de los reactores, con 17.520,5 millones, mientras que la gestión de los residuos y el combustible gastado, la llamada “tarifa eléctrica”, suma 2.846,8 millones. El resto de actividades, como la gestión de la fábrica de combustible de Enusa en Salamanca, completan la factura.

El fondo que financia estas operaciones, nutrido con aportaciones de las eléctricas, acumulaba 8.677 millones a cierre de 2024, tras la subida del 30% de la tasa Enresa en vigor desde julio del año pasado. Esto significa que solo cubre el 43% del coste previsto, dejando en el aire una brecha de 11.690 millones de euros aún por financiar.

El plan que lo cambió todo. El 7º Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR), aprobado a finales de 2023, supuso un cambio de escenario al abandonar definitivamente el proyecto del almacén temporal centralizado (ATC) en Villar de Cañas. En su lugar, se ha optado por almacenar los residuos en almacenes temporales independientes (ATI) situados en cada central, a la espera de un almacenamiento geológico profundo (AGP) que debería estar listo en 2072.

El PGRR extiende las previsiones hasta 2100 y retrasa el cierre total del parque nuclear hasta 2035, con Trillo y Vandellós II como últimas centrales en apagarse. A esto se suma la obligación legal de revisar anualmente las previsiones, lo que ajusta los costes a la inflación y a las nuevas condiciones técnicas.

Las eléctricas contra las tasas. Las compañías, encabezadas por Iberdrola y Endesa, aseguran que operar bajo este esquema de costes es inviable. Ambas han presentado recursos en los tribunales contra la subida del 30% de la tasa Enresa y han reclamado compensaciones millonarias. Además, han solicitado que se reabra el calendario de cierre, argumentando que prolongar la vida útil de los reactores aliviaría la presión sobre el sistema eléctrico.

Según un informe de la consultora EY citado por Foro Nuclear, España soporta la carga fiscal nuclear más elevada de Europa, con 27,3 euros por megavatio hora en gravámenes específicos, lo que a juicio de las empresas las coloca en clara desventaja frente a otros países.

La línea roja del Gobierno. El ejecutivo mantiene su posición: los costes de desmantelamiento y gestión de los residuos no recaerán sobre los consumidores. La ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha respondido a las eléctricas con tres condiciones para cualquier prórroga del parque nuclear: que no suponga costes adicionales para los ciudadanos, que se garantice la seguridad de suministro y que las plantas cumplan estrictamente con los estándares del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

El Gobierno insiste en que no hay negociaciones formales para alargar la vida de las centrales y acusa a las compañías de intentar trasladar su factura al conjunto de la ciudadanía. El secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, resumió la posición en declaraciones recogidas por Eldiario.es: “Quieren que parte de los costes del desmantelamiento lo paguemos entre todos, y eso no lo vamos a trasladar al conjunto de la ciudadanía”.

Previsiones e incertidumbres. Los costes pueden seguir creciendo. El caso francés es un aviso como han adelantado en ElDiario.es: la agencia Andra revisó en 2025 el coste del AGP Cigéo de entre 26.100 y 37.500 millones, un aumento de hasta un 60% respecto a 2016.

En España tienen preparado el 9.º Plan de I+D (2024-2028) de Enresa contempla 31 millones en investigación para desarrollar contenedores, materiales de confinamiento y recuperar combustible. Una cifra modesta frente a los miles de millones en juego, pero clave para preparar el futuro AGP de 2072 y reducir riesgos a largo plazo. Además, España afronta este calendario en solitario dentro de Europa. Mientras Francia, Suecia o Suiza optan por ampliar la vida de sus reactores o incluso impulsar nuevos proyectos, el PGRR español mantiene un plan de cierre progresivo sin prórrogas previstas.

Un debate que va más allá del cierre. El equilibrio del sistema eléctrico también está presente. Este verano se ha evidenciado una paradoja: récord histórico de producción solar en Europa, pero facturas disparadas por la falta de almacenamiento y la necesidad de recurrir al gas en las horas nocturnas. En ese hueco es donde la nuclear ha jugado hasta ahora un papel de respaldo estable, pero no resuelve ese problema de fondo: solo aplaza el cierre, encarece los costes y agrava la herencia de residuos.

El dilema es claro: ¿se puede prescindir de ella antes de que la red esté preparada para garantizar la misma estabilidad sin disparar el precio de la luz? Para el Gobierno, la respuesta pasa por acelerar renovables, almacenamiento e interconexiones. Para las eléctricas, por mantener las nucleares vivas más tiempo.

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Los “bebés carnívoros” que mastican costillas antes que papillas: la tendencia que divide a pediatras y padres

Los “bebés carnívoros” que mastican costillas antes que papillas: la tendencia que divide a pediatras y padres

Cuando la pequeña Schizandra, hija de Dariya Quenneville, cumplió seis meses y llegó el momento de probar sólidos, no hubo puré de manzana ni papilla de plátano. En su lugar: yema de huevo cruda y puré de hígado de pollo. Más tarde llegaron sardinas, mantequilla y hasta helados de caldo de huesos. Una dieta bastante inusual para un bebé, que poco a poco está formando parte de un fenómeno creciente: “bebés carnívoros”.

Una tendencia en auge. En un reportaje para The Wall Street Journal, cada vez más madres documentan cómo sus bebés chupan médula ósea o muerden costillas, inspiradas por médicos e influencers que promueven la dieta carnívora en canales de YouTube con cientos de miles de seguidores. En grupos de Facebook con nombres como Carnivore Motherhood, se comparten consejos sobre cómo preparar “paletas” de caldo de huesos o servir lengua y corazón de res a los más pequeños.

Para Quenneville, que vive en Ontario y enseña técnicas de supervivencia, alimentar así a su hija tiene sentido: “Creo que la grasa de la mantequilla y la carne ayuda a mi bebé a dormir mejor”. Otra madre, Lorraine Bonkowski, dietista de Michigan, empezó siendo escéptica, pero tras ver horas de vídeos en internet acabó convencida. Hoy da a su hija adoptiva Isabella caldo de hueso en biberón y la deja roer chuletas de cordero. “Si tiene sentido para los adultos, ¿por qué no para los niños?”, se pregunta.

En Tennessee, la enfermera Neisha Salas-Berry y su marido, el médico Ken Berry, son una pareja influyente en este movimiento. Ella asegura que sus hijos Bonnie y Beckett aprendieron desde bebés que “primero la carne, antes que cualquier otra cosa”. En viajes familiares, los pequeños comen chicharrones a los que Beckett llamaba “galletas” y barras carnívoras que cuestan 95 dólares la caja. “Mi hija las llama dulce de carne”, contó a WSJ.

Los expertos tienen algo que decir. La introducción de la carne en la alimentación infantil no es, en sí misma, una excentricidad. Tanto la Academia Americana de Pediatría como la Organización Mundial de la Salud lo dejan claro: a partir de los seis meses, los bebés deben incorporar alimentos ricos en hierro y zinc. La carne, por su aporte natural de ambos minerales, se convierte en una de las principales aliadas en esta etapa.

No obstante, como ha advertido el pediatra Mark Corkins, de la Universidad de Tennessee, en declaraciones a WSJ: “Los bebés necesitan vitamina C y fibra para un desarrollo adecuado del tejido conectivo y del microbioma intestinal, nutrientes que brillan por su ausencia en dietas carnívoras estrictas”.

Una gran preparación detrás. En el plano práctico, según Healthline, la carne debe cocinarse mucho —nunca cruda ni poco hecha— y deben evitarse embutidos, salchichas o beicon por su exceso de aditivos. La carne aporta no solo hierro hemo —el más fácil de absorber— sino también proteínas de alta calidad, vitamina B12 y zinc, todos cruciales para el crecimiento.

El portal especializado Solid Starts, dedicado a la alimentación infantil, incluso ofrece guías detalladas para servir costillas o filetes a bebés: desde usar los huesos como mordederas a los seis meses hasta ofrecer tiras de carne bien cocida como parte del baby-led weaning. Eso sí, siempre eliminando trozos sueltos de grasa o cartílago y bajo estricta supervisión por el riesgo de atragantamiento.

La otra opción, totalmente opuesta. Si bien la carne puede ser un aliado nutricional, hay familias que optan por lo contrario. El vegetarianismo y el veganismo son tendencias en auge también en la crianza, según recogía ElDiario.es. El documento añade que estas dietas requieren especial cuidado para evitar déficits de energía y nutrientes.

Como explicaba El País, hasta los seis meses la alimentación es idéntica para todos los bebés: leche materna o de fórmula. En el caso de familias veganas existen fórmulas infantiles reguladas a base de soja o arroz, pero nunca deben sustituirse por bebidas vegetales comerciales, que no aportan los nutrientes necesarios. A partir de los seis meses, la proteína proviene de legumbres, frutos secos y semillas —siempre triturados o en crema—, así como de derivados de la soja como tofu o tempeh. Eso sí, todos los especialistas coinciden en un punto: los bebés veganos deben recibir un suplemento de vitamina B12 desde la introducción de sólidos.

Ni tanto, ni tan calvo. Entre la chuleta como alimento casi exclusivo y la dieta estrictamente vegana, la mayoría de expertos recomienda un camino intermedio: variedad y equilibrio. El profesor Steven Abrams, de la Facultad de Medicina Dell de la Universidad de Texas, recordaba en el Wall Street Journal que la carne es valiosa porque aporta hierro y zinc en una forma fácilmente absorbible, pero insistía en que los niños pequeños necesitan también fibra, antioxidantes y polifenoles que solo están en frutas y verduras. “Las dietas restrictivas en niños pequeños no son el camino a seguir”, advertía.

En España, la moda aún no ha llegado, pero la práctica está bien asentada: a partir de los seis meses, los bebés empiezan a probar las carnes blancas en pequeñas cantidades, siempre junto a verduras, según la Asociación Española de Pediatría. La tradición mediterránea refuerza la idea: la carne no como plato principal, sino en porciones pequeñas, a modo de guarnición, y acompañada de cereales, verduras y frutas.

El debate está servido. Entre bebés que mordisquean huesos de cordero y otros que empiezan con puré de lentejas, la alimentación infantil se ha convertido en un campo de debate cultural, científico y hasta ideológico. Mientras unos padres reivindican el chuletón como “biológicamente apropiado”, otros planifican dietas veganas con suplementos y tablas de nutrientes. Lo cierto es que, como concluyen las guías oficiales tanto en EE. UU. como en España, lo fundamental no es que el primer bocado sea carne o zanahoria, sino que el niño reciba una dieta variada, segura y adaptada a sus necesidades de crecimiento.

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Una presa, dos embalses y miles de millones de litros de agua: cómo Granada quiere convertirse en la gran batería del sur de España

Una presa, dos embalses y miles de millones de litros de agua: cómo Granada quiere convertirse en la gran batería del sur de España

España necesita soluciones de almacenamiento energético, eso es indiscutible. Con buena parte de su electricidad procedente de renovables, el país se enfrenta al gran reto de guardar la energía cuando no sopla el viento ni asoma el sol. En ese contexto aparece el proyecto de Villar Mir en Granada: una central hidroeléctrica reversible de 356 MW vinculada al embalse de Rules.

Un paso clave en los trámites. La filial Villar Mir Energía acaba de lograr la declaración de impacto ambiental (DIA) favorable del Ministerio para la Transición Ecológica. El visto bueno supone un impulso decisivo tras años de espera: la concesión de agua de la Junta de Andalucía estaba concedida desde 2020, pero faltaba este trámite, probablemente el más complejo de todos.

La resolución, publicada en el Boletín Oficial del Estado, impone además un paquete de condiciones ambientales con medidas preventivas, correctoras y compensatorias. El proyecto avanza, aunque aún deberá superar autorizaciones adicionales antes de poner la primera piedra.

Así funcionará la central de Los Guájares. La propuesta se levantará en los municipios de Vélez de Benaudalla, El Pinar, Los Guájares y Padul. El sistema es sencillo sobre el papel: se bombeará agua del embalse de Rules hacia una balsa superior para liberarla en momentos de mayor demanda, generando electricidad limpia.

La instalación tendrá capacidad para producir 1.022 GWh al año, suficiente para abastecer a centenares de miles de hogares. Las obras no serán menores: se prevé excavar más de 246.000 metros cúbicos de material, tender tuberías de 1,5 km y un plazo de ejecución cercano a cinco años.

Más de 400 millones de euros en juego. Según adelantó El Economista, Banco Santander asesora al grupo en la búsqueda de socios inversores que cofinancien la obra. El movimiento llega en un momento clave para el holding: el grupo ha reducido su deuda de 1.500 a 120 millones desde 2017, tras vender participaciones en OHLA, Ferroglobe y Fertial, y busca proyectos con los que reforzar su reposicionamiento financiero.

Una polémica en marcha. El proyecto no está libre de críticas. La diputada granadina Alejandra Durán, portavoz adjunta de Por Andalucía y dirigente de Podemos, ha mostrado su rechazo frontal. Según recoge Europa Press, advierte de riesgos de erosión y deslizamientos de laderas, además de la posible afección a especies protegidas como el águila real, el águila perdicera o el buitre leonado.

Durán también alerta de la tala de “miles de árboles, arbustos y matorrales autóctonos”, recuerda que parte del terreno afectado coincide con el suelo incendiado de Los Guájares y acusa a las administraciones de primar intereses particulares sobre el interés general. Incluso habla de un “robo de agua” que perjudicaría a los agricultores de la zona.

España y la urgencia del almacenamiento. El debate no es exclusivo de Granada. España produce ya cerca de la mitad de su electricidad con renovables, pero la intermitencia de la eólica y la solar obliga a buscar soluciones de almacenamiento. Las centrales de bombeo se han convertido en auténticas “baterías hidráulicas”, capaces de guardar excedentes para liberarlos cuando más falta hacen.

Solo en octubre del año pasado, este tipo de instalaciones generaron 4.747 GWh, un 10% más que en 2022. Aunque la potencia instalada apenas ha crecido en los últimos 15 años (3.337 MW), los expertos coinciden en que el bombeo reversible será decisivo para estabilizar el sistema y contener los precios de la luz.

Entre la necesidad y la resistencia. La central de Los Guájares refleja con nitidez la tensión de la transición energética: la urgencia de garantizar almacenamiento frente a los riesgos medioambientales y sociales de este tipo de obras.

Con la DIA favorable en la mano, ahora toca decidir si Villar Mir asume la inversión y convierte a Granada en epicentro de las renovables en España. La pregunta es si esta gran “batería de agua” quedará como motor de progreso o como ejemplo de los excesos de la transición energética.

Imagen | Freepik

Xataka | Cuánta electricidad produce cada país del mapa con energías renovables, expuesto en un gráfico

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Así funcionará la central de Los Guájares. La propuesta se levantará en los municipios de Vélez de Benaudalla, El Pinar, Los Guájares y Padul. El sistema es sencillo sobre el papel: se bombeará agua del embalse de Rules hacia una balsa superior para liberarla en momentos de mayor demanda, generando electricidad limpia.

La instalación tendrá capacidad para producir 1.022 GWh al año, suficiente para abastecer a centenares de miles de hogares. Las obras no serán menores: se prevé excavar más de 246.000 metros cúbicos de material, tender tuberías de 1,5 km y un plazo de ejecución cercano a cinco años.

Más de 400 millones de euros en juego. Según adelantó El Economista, Banco Santander asesora al grupo en la búsqueda de socios inversores que cofinancien la obra. El movimiento llega en un momento clave para el holding: el grupo ha reducido su deuda de 1.500 a 120 millones desde 2017, tras vender participaciones en OHLA, Ferroglobe y Fertial, y busca proyectos con los que reforzar su reposicionamiento financiero.

Una polémica en marcha. El proyecto no está libre de críticas. La diputada granadina Alejandra Durán, portavoz adjunta de Por Andalucía y dirigente de Podemos, ha mostrado su rechazo frontal. Según recoge Europa Press, advierte de riesgos de erosión y deslizamientos de laderas, además de la posible afección a especies protegidas como el águila real, el águila perdicera o el buitre leonado.

Durán también alerta de la tala de “miles de árboles, arbustos y matorrales autóctonos”, recuerda que parte del terreno afectado coincide con el suelo incendiado de Los Guájares y acusa a las administraciones de primar intereses particulares sobre el interés general. Incluso habla de un “robo de agua” que perjudicaría a los agricultores de la zona.

España y la urgencia del almacenamiento. El debate no es exclusivo de Granada. España produce ya cerca de la mitad de su electricidad con renovables, pero la intermitencia de la eólica y la solar obliga a buscar soluciones de almacenamiento. Las centrales de bombeo se han convertido en auténticas “baterías hidráulicas”, capaces de guardar excedentes para liberarlos cuando más falta hacen.

Solo en octubre del año pasado, este tipo de instalaciones generaron 4.747 GWh, un 10% más que en 2022. Aunque la potencia instalada apenas ha crecido en los últimos 15 años (3.337 MW), los expertos coinciden en que el bombeo reversible será decisivo para estabilizar el sistema y contener los precios de la luz.

Entre la necesidad y la resistencia. La central de Los Guájares refleja con nitidez la tensión de la transición energética: la urgencia de garantizar almacenamiento frente a los riesgos medioambientales y sociales de este tipo de obras.

Con la DIA favorable en la mano, ahora toca decidir si Villar Mir asume la inversión y convierte a Granada en epicentro de las renovables en España. La pregunta es si esta gran “batería de agua” quedará como motor de progreso o como ejemplo de los excesos de la transición energética.

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