En el siglo XX los oleoductos fueron la llave del mundo. En el siglo XXI son las redes eléctricas y un país las está ganando: China

En el siglo XX los oleoductos fueron la llave del mundo. En el siglo XXI son las redes eléctricas y un país las está ganando: China

Mientras una nación instala casi cien paneles solares por segundo, otra revitaliza fábricas para producir motores de gasolina. Mientras una construye la mayor planta solar del mundo, la otra promete "energía dominante" basada en petróleo y gas. A simple vista, parecen dos estrategias distintas. En realidad, es una carrera. Y el premio no es solo la energía: es el poder geopolítico del siglo XXI.

Dos modelos contrapuestos. Un gráfico de Ember publicado por Our World in Data ha ilustrado el punto con claridad asombrosa. A principios de la década de los 2000 se puede observar el repunte paulatino de China. Sin embargo, el cruce se produce en el año 2010 donde el gigante asiático supera la barrera de los 4.000 teravatios-hora (TWh), hasta un ascenso vertiginoso superando los 10.000 TWh en 2024. En términos simples, hoy China produce más del doble de electricidad que Estados Unidos, el cual se mantuvo en la misma línea. Pero lo más relevante no es cuánto produce, sino cómo lo hace.

Electricity generation

Data source: Ember (2025); Energy Institute - Statistical Review of World Energy (2024)

La revolución silenciosa. En solo un mes, China instaló 93 gigavatios de capacidad solar, lo que equivale —más o menos— a cien paneles cada segundo. A eso se suman otros 26 GW en eólica, unas 5.300 turbinas nuevas en marcha. Según Lauri Myllyvirta, investigador principal del Instituto de Política de la Sociedad Asiática, citado por The Guardian: “Solo las instalaciones de ese mes generarían tanta electricidad como países enteros como Polonia, Suecia o los Emiratos Árabes Unidos".

En total, entre enero y mayo de 2025, China ha sumado 198 GW de capacidad solar y 46 GW de eólica, suficientes para igualar la producción eléctrica de Turquía o Indonesia. De esta manera, sigue superando los más de 1.000 GW totales, lo que representa la mitad del total mundial.

Han sabido adelantarse. Vinculado cada vez más las ambiciones climáticas con el crecimiento de la tecnologías renovables. En un discurso reciente, citado por The Guardian, Xi Jinping vinculó el desarrollo del sector energético limpio con la revitalización económica de China: “Hemos construido la cadena industrial de nuevas energías más grande y completa del mundo”. El término “nuevas energías” incluye renovables, baterías y tecnologías de almacenamiento.

El gigante asiático es actualmente el mayor proveedor global de tecnologías limpias: domina el mercado de paneles solares, turbinas eólicas, baterías, vehículos eléctricos y reactores nucleares en construcción. Además, posee casi 700.000 patentes en energía limpia, más de la mitad del total mundial, según The New York Times.

La otra cara. Durante buena parte del siglo XX, Estados Unidos fue la referencia en innovación energética: desde las primeras celdas solares comerciales hasta los primeros parques eólicos. Sin embargo, desde la llegada de Trump, el foco ha vuelto a situarse con fuerza hacia los combustibles fósiles.

Según The New York Times, Washington ha presionado a aliados como Japón y Corea del Sur para que inviertan billones de dólares en infraestructuras de gas natural estadounidense. Al mismo tiempo, empresas como General Motors han dado señales claras de hacia dónde sopla el viento: la compañía canceló una planta de motores eléctricos cerca de Buffalo (Nueva York) para destinar 888 millones de dólares a fabricar motores V-8 a gasolina.

Donde reside la asimetría. No se trata solo de dos caminos diferentes, sino en la influencia mundial. Según datos de Climate Energy Finance, las empresas del gigante asiático han anunciado más de 168 mil millones de dólares en inversiones extranjeras en proyectos de energía limpia: desde turbinas en Brasil hasta autos eléctricos en Indonesia, pasando por gigantescas plantas solares en Arabia Saudita y proyectos hidroeléctricos en el Congo.

La energía verde, para Pekín, no es solo un negocio. Es una herramienta de poder blando. Una forma de ganar terreno global a través de infraestructura, contratos a largo plazo y financiación propia. Una influencia que no necesita bases militares, sino paneles solares.

En contraste, Estados Unidos ha recortado muchos de sus programas de cooperación energética internacional. Su estrategia exterior es más transaccional: acuerdos puntuales de gas, petróleo o incluso armas. Pero sin un proyecto estructural que le permita competir en este nuevo tablero energético.

¿Y este cambio de roles? Hace medio siglo, Estados Unidos lideraba la innovación energética. En 1979, Jimmy Carter instaló paneles solares en la Casa Blanca. Décadas después, Barack Obama financió proyectos como Tesla. Pero casos como el fracaso de Solyndra, una empresa solar que quebró tras recibir un préstamo federal, desataron una narrativa conservadora contra la inversión pública en renovables.

China, en cambio, asumió riesgos. A comienzos de los 2000, el entonces primer ministro Wen Jiabao —geólogo de tierras raras— comprendió que el futuro económico y geopolítico del país pasaba por controlar la producción energética. Su gobierno invirtió cientos de miles de millones de dólares en subsidios, fábricas, formación técnica e innovación. Protegió su mercado, automatizó la manufactura y dominó el acceso a materias primas esenciales como el litio, el cobalto y el silicio como ha desarrollado New York Times.

Las previsiones. El mundo está moviéndose hacia las energías solar y eólica, así también lo confirma la Agencia Internacional de Energía. La demanda de energía seguirá creciendo, pero su origen será distinto. Y eso cambiará el equilibrio global, porque quien lidere esta nueva matriz energética tendrá también una ventaja geopolítica, comercial y diplomática.

China está preparada para liderar ese mundo. La gran pregunta es si Estados Unidos —o cualquier otro actor global— está dispuesto a competir con la misma visión estratégica, paciencia y escala. Porque la energía ya no solo mueve fábricas o ilumina ciudades. Hoy mueve el tablero global.

Imagen | Unsplash

Xataka | Un escenario de ramificaciones explosivas acaba de abrirse en la industria energética mundial: el "peak oil" de China

-
La noticia En el siglo XX los oleoductos fueron la llave del mundo. En el siglo XXI son las redes eléctricas y un país las está ganando: China fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .

Leer más

Un escenario de ramificaciones explosivas acaba de abrirse en la industria energética mundial: el “peak oil” de China

Un escenario de ramificaciones explosivas acaba de abrirse en la industria energética mundial: el "peak oil" de China

En medio de la escalada bélica entre Irán e Israel, una escena atrajo toda la atención global: China ordenó a sus petroleros abandonar el estrecho de Ormuz, la arteria por donde transita una quinta parte del petróleo global. Fue una reacción cautelosa, sí, pero reveladora. Más del 80% del crudo iraní tiene como destino las refinerías chinas, y sin embargo, Pekín optó por el silencio diplomático antes que la confrontación. Lo urgente cedió ante lo estratégico.

Y quizás ahí esté la verdadera historia. Porque mientras se aleja de las tensiones en Oriente Medio, China se acerca —paso a paso— a un hito energético que reconfigura el tablero global: su demanda de petróleo está a punto de alcanzar el pico. O quizás ya lo ha hecho.

De líder global a consumidor en pausa. Durante más de dos décadas, China impulsó buena parte del crecimiento global del petróleo. Desde su ingreso a la OMC en 2001, cada tramo de autovía construido, cada refinería inaugurada, cada ciudad expandida o megaproyecto lanzado añadía presión sobre la demanda mundial de crudo. Según el Financial Times, China ha sido responsable de más del 50 % del incremento en la demanda global desde el año 2000. Su expansión económica era también una expansión energética.

Sin embargo, esa trayectoria comienza a invertirse. La Agencia Internacional de la Energía estima que el pico de demanda se alcanzará en 2027, mientras que actores clave del sector en China lo adelantan considerablemente: Sinopec prevé que podría ocurrir antes de 2027 y CNPC afirma que ya se superó en 2023.

Un cambio de paradigma acelerado. El giro energético de China no ocurre en el vacío. Forma parte de una transformación tecnológica, social y económica mucho más profunda, que se manifiesta en todos los niveles de la vida cotidiana. Basta con ver cómo se han viralizado los vídeos de turistas pagando con la palma de la mano en supermercados o estaciones de metro. Lo que hasta hace poco parecía ciencia ficción, en China ya es rutina.

Ese mismo ritmo vertiginoso está ocurriendo en el sistema energético. Por un lado, una revolución tecnológica interna: vehículos eléctricos, electrificación del transporte pesado, camiones que funcionan con gas natural y trenes de alta velocidad. Por otro, un cambio estructural: la crisis inmobiliaria ha reducido la demanda de maquinaria pesada, materiales de construcción y petroquímicos, sectores históricamente ligados al consumo de petróleo.

La consecuencia es clara. Las importaciones de crudo cayeron en 2024 por primera vez en dos décadas —excluyendo la pandemia—, según datos del Financial Times. Una señal inequívoca de que el petróleo está dejando de ser el motor de crecimiento que fue durante más de 20 años.

Pero hay récord de producción. Paradójicamente, China está produciendo más petróleo que nunca. En marzo de 2025, alcanzó un máximo histórico: 4,6 millones de barriles diarios, según Global Times. Además, acaba de completar la perforación del pozo de petróleo vertical más profundo de Asia, con 10.910 metros de profundidad. ¿Contradicción? No exactamente, ya que China perfora cuando hay necesidad.

El punto es que el 72% del petróleo que consume es importado. Para Pekín, esa dependencia es una debilidad. Por eso, desde hace años, invierte más de 80.000 millones de dólares anuales en revitalizar antiguos yacimientos. El objetivo no es crecer sin freno, sino garantizar un suministro doméstico estable. CNOOC ha asegurado en Reuters haber alcanzado un ratio de reemplazo de reservas del 167%, lo que permite mantener la producción interna durante al menos una década. En otras palabras, menos petróleo para consumir, pero más petróleo propio para controlar.

El fin de una era. Según los analistas de Bloomberg, está terminando el superciclo petrolero que definió los mercados durante más de 20 años. A medida que China se desacopla del crecimiento intensivo en crudo, la presión sobre la OPEP, las grandes petroleras y los países exportadores —como Arabia Saudita, Irak o Rusia— se vuelve cada vez más fuerte. Morgan Stanley lo ha resumido con claridad para el Financial Times: “El mundo que conocíamos, donde el petróleo subía cada vez que China crecía, está desapareciendo”.

Para dar comienzo: un electroestado. China no solo está frenando su consumo de crudo, está construyendo una economía impulsada por electrones. Desde que Xi Jinping asumiera el poder en 2013, el país lanzó una “revolución energética” basada en electrificación, innovación tecnológica y soberanía energética. Hoy, el 10% de su PIB está vinculado a industrias limpias: vehículos eléctricos, baterías, paneles solares, redes inteligentes, turbinas eólicas.

Hoy por hoy, el gigante asiático es el mayor productor mundial de coches eléctricos, y sus dos grandes campeones —BYD y CATL— reinvierten cerca del 5% de sus ingresos en I+D. Además, como han detallado en Bloomberg, ya ha desplegado 40 líneas de transmisión de ultraalta tensión, que conectan las mega plantas solares del oeste con los centros industriales del este. El país planea invertir otros 800.000 millones de dólares en los próximos cinco años para consolidar su red eléctrica. ¿El objetivo? Reducir la dependencia del petróleo sin comprometer el crecimiento.

Tras el pico. Con China fuera del centro de la demanda, India y otros países emergentes absorberán parte del crecimiento, pero sin alcanzar la escala del gigante asiático. Según la IEA, la demanda global de petróleo alcanzará su máximo en 2029, pero sin China, el mercado perderá su principal motor. “Incluso si otras economías siguen creciendo, el descenso chino marca el inicio de un declive estructural en la demanda mundial de crudo”, ha explicado Ciarán Healy, analista de la IEA.

Mientras sus barcos dan media vuelta en Ormuz, su economía acelera en otra dirección. No hacia una guerra de precios. Sino hacia un modelo donde el poder no se mide solo por reservas fósiles, sino por capacidad de transformación. La era del petróleo no termina, pero si su papel dominante en el modelo económico mundial se está replegando. Las reglas del juego están cambiando.

Imagen | Unsplash

Xataka | La esperanza contra las olas de calor cada vez más extremas viene de China: un material que baja la temperatura automáticamente

-
La noticia Un escenario de ramificaciones explosivas acaba de abrirse en la industria energética mundial: el "peak oil" de China fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .

Leer más

Lanzarote ha construido el laboratorio del futuro agrícola: está regando el desierto con energía eólica

Lanzarote ha construido el laboratorio del futuro agrícola: está regando el desierto con energía eólica

El impulso por las energías limpias ha entrado en el campo español con fuerza. En muchos lugares, los nuevos proyectos energéticos chocan con vecinos, paisajes y formas de vida que llevan generaciones ahí. En el norte, hay protestas vecinales por la proliferación de aerogeneradores que alteran el paisaje. En zonas agrícolas del sur, los paneles solares compiten con cultivos tradicionales. Y mientras tanto, en Lanzarote, han encontrado en el viento una herramienta para algo muy distinto: regar.

Transformando el riego. Según ha informado el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a través de nota de prensa, han puesto en marcha una actuación para modernizar el regadío de 300 hectáreas en el noreste de Lanzarote, concretamente en los municipios de Tinajo y Teguise. La intervención, que ejecuta la empresa pública Seiasa, se centrará en cultivos hortícolas y beneficiará a 667 regantes, aunque otras fuentes elevan esta cifra a 697, tal y como ha publicado La Provincia.

La inversión total asciende a 24,4 millones de euros, sin contar el Impuesto General Indirecto Canario (IGIC). El Cabildo de Lanzarote ha aportado una cuarta parte del presupuesto y ha adquirido los terrenos donde se ubican las balsas, según ha señalado Diario de Lanzarote. El resto se financia a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), con fondos europeos Next Generation.

Regando con agua de mar. La obra se articula en torno a una planta desaladora por ósmosis inversa, actualmente en construcción junto a la depuradora nordeste de Lanzarote, en la zona de La Santa. Desde ahí, el agua se impulsará a través de una estación de bombeo hacia dos áreas agrícolas, donde se almacenará en un depósito de 4.000 metros cúbicos en El Cuchillo y en una balsa de 38.000 metros cúbicos en Tinache, como ha detallado Diario de Lanzarote.

Toda la infraestructura contará con un sistema de telemedida y telecontrol, lo que permitirá automatizar el riego y optimizar el uso del agua, algo crucial en un territorio donde cada gota cuenta. Parte de la energía que alimenta el sistema procederá de un aerogenerador.

No es la primera ni la última. El uso de aerogeneradores en Lanzarote para impulsar el riego no es un caso aislado, sino parte de una tendencia más amplia en el archipiélago canario: aprovechar sus condiciones naturales extremas para ensayar soluciones tecnológicas que podrían ser clave en el futuro energético y agrícola. La combinación de desalación, energías limpias y automatización convierte a estas islas en laboratorios vivos.

En otras zonas del archipiélago también se está experimentando con soluciones innovadoras. En El Hierro, por ejemplo, llevan más de una década intentando alcanzar la autosuficiencia energética con renovables, aunque siguen dependiendo parcialmente del diésel. En Gran Canaria, se ha instalado una desaladora portátil alimentada por energía renovable para demostrar que se puede producir agua potable sin recurrir a combustibles fósiles. Además, en las islas en su conjunto se está explorando el uso de la fuerza del oleaje para generar agua potable, mediante un sistema que convierte la energía de las olas en electricidad que alimenta una planta desaladora. Estas experiencias, repartidas por distintas islas, forman parte de un mismo impulso: probar, ensayar, anticipar.

Un laboratorio agrícola. Este tipo de infraestructuras apuntan a algo más que la mejora del riego en una zona concreta. En un país cada vez más afectado por la sequía y el encarecimiento energético, la viabilidad del campo dependerá en gran parte de cómo se gestionen recursos tan básicos como el agua o la energía.

En este contexto, Lanzarote, con sus condiciones extremas, funciona casi como un laboratorio agrícola. Y lo que se ensaye allí —funcione o no— puede marcar el camino para otras zonas agrícolas que buscan alternativas sostenibles sin renunciar a producir. La combinación de fuentes no convencionales de agua y energías renovables no resuelve todos los dilemas del sector, pero abre un espacio para repensar el modelo agrícola en un momento en que el sistema actual muestra claros signos de agotamiento.

Imagen | IgnacioRomeroPerera y Unsplash

Xataka | Una tormenta perfecta se cierne sobre el aceite de oliva español: calor, plagas y un problema de capacidad productiva

-
La noticia Lanzarote ha construido el laboratorio del futuro agrícola: está regando el desierto con energía eólica fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .

Leer más

China no intervino en la guerra para proteger el petróleo iraní. Porque su plan es más largo que el conflicto

China no intervino en la guerra para proteger el petróleo iraní. Porque su plan es más largo que el conflicto

Durante años, la relación entre China e Irán ha estado apuntalada por un flujo constante de petróleo. Sin embargo, el reciente conflicto entre Irán e Israel provocó que Pekín ordenara a sus barcos a dar media vuelta en el Estrecho de Ormuz. Un gesto, aparentemente técnico, reveló algo más profundo: los límites de la diplomacia energética china.

De socio a espectador. La reciente escalada entre Irán e Israel, que incluyó ataques directos y represalias cruzadas, puso a prueba el vínculo entre China y la República Islámica. Aunque se declaró una tregua promovida por Washington, estas semanas la mirada estaba puesta en esta parte del planeta. En ese contexto, la comunidad internacional miró hacia Pekín, esperando un gesto claro de respaldo o al menos de mediación.

Pero China optó por una postura prudente: condenas verbales, llamados al diálogo, declaraciones de rutina en la ONU, según APNews. Nada de apoyo militar, ni asistencia técnica, ni involucramiento real. Y eso llamó la atención, especialmente por lo que está en juego: entre el 80% y 90% del petróleo que Irán exporta termina en refinerías chinas, lo que representa aproximadamente 1,2 millones de barriles diarios, según France 24. Aun así, Pekín eligió el silencio diplomático antes que el conflicto.

China no es Estados Unidos. Y tampoco pretende serlo. Mientras Estados Unidos mantiene una red de bases militares, flotas navales y alianzas estratégicas en Medio Oriente, China no tiene presencia comparable. Su única base regional está en Yibuti, y sus intentos de expandirse a Omán o los Emiratos Árabes han sido frenados, en parte, por la presión de Washington.

Como ha explicado The Interpreter, China ha optado por una política de no intervención. Su diplomacia en la región es pragmática, transaccional, guiada por intereses comerciales más que por afinidades ideológicas. “La huella de China en el Golfo es comercial, no está lista para el combate”, ha señalado Craig Singleton, de la Fundación para la Defensa de las Democracias. Por su parte, William Figueroa, experto en China-Irán de la Universidad de Groningen, ha sido contundente en The Washington Post: “China no tiene capacidad para influir militarmente en este conflicto. Y tampoco se beneficia de una guerra más amplia”.

Aunque es una cuestión de pragmatismo. Desde Pekín, Zhu Feng, decano de Relaciones Internacionales en la Universidad de Nanjing, ha remarcado en AP News que la volatilidad en Medio Oriente “afecta directamente la seguridad económica de China”. Sin embargo, eso no significa que va a estar ausente.Su mayor carta diplomática en la región fue el acuerdo de 2023 entre Irán y Arabia Saudita, negociado en Pekín. Aunque fue leído como un triunfo geopolítico chino, The Interpreter ha matizado: "La distensión ya se venía gestando con ayuda de Kuwait, Irak y Omán. China simplemente le dio el broche final".

Esa presencia discreta en el terreno diplomático contrasta con su constancia en otro frente clave: el energético. China ha seguido comprando crudo iraní a precios reducidos, aprovechando el aislamiento de Teherán por las sanciones estadounidenses. Como ha reportado en sus redes el periodista, Bachar el Halabi tras los recientes bombardeos estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes, las exportaciones de petróleo a China no se detuvieron, y de hecho, alcanzaron niveles récord. Sin embargo, la relación es frágil. En 2020, el expresidente iraní Mahmud Ahmadineyad criticó el acuerdo de cooperación de 25 años entre ambos países por considerarlo opaco y sospechoso. Rumores sobre supuestas bases militares chinas en Irán circularon en la prensa local, alimentando la desconfianza.

Cuando existe una dependencia. Esta semana, Reuters ha revelado que Washington ha autorizado que cargamentos de etano —un derivado del gas natural clave para la industria petroquímica— sean cargados en puertos estadounidenses con destino a China, siempre y cuando no terminen en territorio iraní. La operación, según la carta difundida por la Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio, se aprueba bajo la condición de que el producto no se descargue o redirija hacia Irán.

Puede parecer un tecnicismo burocrático, pero en realidad dice mucho más. Este tipo de movimientos expone cómo Estados Unidos sigue fijando las reglas del juego energético global, incluso cuando se trata de intercambios entre sus dos principales rivales estratégicos. Para China, el mensaje es claro: su comercio energético con Irán sigue estando bajo vigilancia. Y para Irán, la advertencia es aún más evidente:cualquier intento de eludir el aislamiento económico, incluso indirectamente, puede ser bloqueado desde lejos.

La retórica del dragón. Pekín quiere ser árbitro global, pero está comportándose como espectador. Un ejemplo reciente es la cumbre de Defensa de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), celebrada en Qingdao, donde el ministro chino Dong Jun habló de un mundo en "caos e inestabilidad", según Deutsche Welle. A la reunión asistieron sus homólogos de Rusia, Irán, Pakistán y Bielorrusia. China proyectó poder simbólico, pero no ofreció soluciones concretas.

De hecho, incluso cuando Irán amenazó con cerrar el Estrecho de Ormuz —por donde transita el 20% del crudo mundial, vital para China— Pekín solo elevó el tono diplomático, sin mayores consecuencias. Y es que, como explican múltiples analistas, China tiene poco apetito por el riesgo. Aún no está dispuesta a "arriesgar el cuello" en conflictos ajenos. Como ha concluido Craig Singleton en AP News, “cuando vuelan misiles, la tan promocionada ‘asociación estratégica’ de China con Irán se reduce a comunicados. Pekín quiere petróleo iraní con descuento y titulares como pacificador, pero deja que Washington cargue con los riesgos del poder duro”.

Una paciencia estratégica. China sigue siendo un actor clave del orden económico global, pero su diplomacia energética no obedece a la improvisación ni a la timidez. Al contrario, su cautela en Medio Oriente puede ser síntoma de una estrategia más profunda: observar, resistir la presión externa y preparar el terreno antes de intervenir en serio.

Pekín no se deja arrastrar por la lógica del poder inmediato. Sabe que en regiones tan volátiles como Medio Oriente, el costo de actuar demasiado pronto puede ser mayor que el de esperar. Su silencio, lejos de ser ausencia, puede ser parte de una jugada más larga. Porque el petróleo une, sí, pero también marca el ritmo de una potencia que no tiene prisa, pero sí un rumbo. Y en Ormuz, esos pasos lentos también hacen ruido.

Imagen | Partido Comunista Chino y Unsplash

Xataka | Después de lanzar 13.000 kg de bombas sobre Irán, la victoria de EEUU parecía un hecho. Hasta que aparecieron unas imágenes

-
La noticia China no intervino en la guerra para proteger el petróleo iraní. Porque su plan es más largo que el conflicto fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .

Leer más

Si el aire acondicionado huele raro es por una razón: lo que los expertos explican sobre su mantenimiento

Si el aire acondicionado huele raro es por una razón: lo que los expertos explican sobre su mantenimiento

Llega el calor, las noches se vuelven pegajosas y, como cada verano, toca despertar al viejo aire acondicionado. Pero este año algo no va bien. Al encenderlo, el primer soplo de aire no trae alivio: huele raro, como a humedad encerrada, como a trapo mojado olvidado. ¿Solo es desagradable o hay algo más?

Un problema que flota en el aire. Algunos expertos han coincidido en The Guardian que si el aire acondicionado huele raro, algo está mal. No se trata de un asunto de confort: puede haber consecuencias para la salud.

"Esos olores suelen ser señal de que hay acumulación de moho o suciedad en los filtros o en las bobinas del equipo", ha explicado para el medio británico Amy Li, profesora en la Universidad de Waterloo e investigadora de la calidad del aire en interiores. Según Li, el aire que sale de un equipo sucio no solo no es más limpio que el que entra: puede estar cargado de esporas de moho.

El origen del problema. Cada vez que el aire pasa por el serpentín frío (la bobina evaporadora), se condensa el vapor. Si esa agua no drena bien, queda estancada y se convierte en un caldo perfecto para bacterias y hongos. Y sí, de ahí vienen esos olores, como han detallado desde Bosch.

¿Se puede evitar? Sería como de manual, un mantenimiento básico y regular. Robert Polchinski, profesor del City Tech College de Nueva York, ha explicado en The Guardian que debe lavarse al menos una vez por temporada. Si el aire está muy cargado —por ejemplo, en zonas urbanas o con mascotas—, puede ser necesario limpiarlo más seguido.

También hay que revisar las bobinas (interiores y exteriores), asegurarse de que el aparato drena correctamente y que está bien nivelado. Al final del verano, hay que guardarlo bien, sin inclinarlo ni forzarlo. Además, si vas a usar el aire después de meses, ventila la casa con las ventanas abiertas durante al menos media hora mientras está en marcha, según una serie de consejos de Midea.

Soluciones más innovadoras. Además del mantenimiento, la innovación también está empujando soluciones más eficientes. Investigadores están desarrollando nuevos materiales capaces de absorber mejor la humedad y mejorar la eficiencia energética, lo que podría dar lugar a aparatos que enfríen más y gasten menos.

¿Todos pueden apestar? Según un vídeo de Expert Clima, muchos usuarios descuidan la unidad exterior de los sistemas split, donde también puede acumularse polvo y humedad. Incluso las tuberías pueden absorber olores desde el interior de la vivienda y devolverlos al ambiente. Una solución poco conocida pero efectiva, es instalar un sifón en el sistema de desagüe, que evita el retorno de olores. Y, por supuesto, mantener una rutina de limpieza cada tres o cuatro meses.

En el caso de equipos portátiles o de ventana, el mantenimiento es más directo, pero también más urgente: suelen estar más expuestos al polvo, y muchos usuarios los almacenan mal en invierno, dañando el compresor o dejándolos en posiciones donde el agua no se drena correctamente.

La importancia de contar los años. Los equipos de aire acondicionado tienen una vida útil estimada de entre 8 y 10 años. Pero si notas que la factura de la luz sube sin explicación, que las bobinas se congelan o que el olor no se va ni con una limpieza a fondo, quizás ha llegado el momento de cambiarlo. No es solo una cuestión de eficiencia: los equipos más antiguos consumen más energía, contaminan más y enfrían peor.

Un verano menos tóxico. El aire acondicionado puede ser un salvavidas en épocas de calor extremo, pero también puede convertirse en un riesgo si se descuida. Un mantenimiento regular no solo previene malos olores: mejora la eficiencia energética, prolonga la vida útil del equipo y protege la salud.

Imagen | Pexels

Xataka | El mejor aire acondicionado portátil para casas pequeñas. ¿Cuál comprar? Consejos y recomendaciones

-
La noticia Si el aire acondicionado huele raro es por una razón: lo que los expertos explican sobre su mantenimiento fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .

Leer más

Siempre que ha habido guerra en Oriente Medio el precio del petróleo se ha disparado. Ahora está pasando algo distinto

Siempre que ha habido guerra en Oriente Medio el precio del petróleo se ha disparado. Ahora está pasando algo distinto

Una tregua entre Irán e Israel anunciada por el presidente Donald Trump tuvo un impacto inmediato en los mercados energéticos. Según FinancialTimes, el crudo de Brent cayó hasta un 5,6 % en la mañana del martes 24 de junio—alcanzando los 67,50 dólares por barril— tras la noticia del alto al fuego.

Sin embargo, la volatilidad del mercado no ha cesado durante el día. Los precios han repuntado parcialmente luego de que Israel acusara a Irán de violar la tregua y amenazara con una “respuesta contundente”. Al cierre del día, según los datos de OilPrice, el precio de Brent se mantiene en torno a los 67 dólares. Este vaivén refleja cómo el mercado del petróleo sigue siendo extremadamente sensible a los titulares geopolíticos.

¿No se habían disparado? Hace menos de dos meses, una tormenta perfecta hundía el precio del petróleo por debajo de los 60 dólares, por los aranceles, el cierre de refinerías y la sobreproducción. Con el estallido del conflicto entre Irán e Israel, los precios del petróleo se habían disparado. Como ha explicado Bloomberg, la ofensiva militar reavivó uno de los mayores temores del mercado petrolero: una interrupción del suministro desde Irán, el tercer mayor productor de la región.

No obstante, esa subida duró poco, superando la cotización del Brent los 80 dólares por barril solo por unas horas. Los operadores no detectaron daños concretos en infraestructuras críticas ni interrupciones en el flujo de crudo, lo que enfrió rápidamente las expectativas.

Una amenaza persistente. Pese a la contención inicial, el Estrecho de Ormuz sigue siendo el gran punto de fricción. Por este estrecho —de apenas 9 kilómetros en su punto más estrecho— circula alrededor del 20 % del crudo mundial. Irán ha amenazado repetidamente con cerrarlo si la situación escala, lo que activaría uno de los peores escenarios para los mercados globales.

La tensión ha generado reacciones concretas. Varios buques petroleros chinos han recibido instrucciones de evitar la zona. Este gesto sugiere que, aunque aún no hay conflicto abierto, los riesgos de navegación son reales y afectan decisiones logísticas de actores clave como China.

Hay una diferencia superlativa. A pesar de las tensiones, los precios no han escalado como en crisis pasadas. Esto se debe a varios factores estructurales como la producción elevada y reservas suficientes. Gracias al auge del shale oil en EEUU y al incremento de producción en Canadá, Guyana y Brasil, el mercado global cuenta con un colchón amplio. Incluso si se detuvieran las exportaciones iraníes —unos 2 millones de barriles diarios— la OPEP+ podría suplir el vacío sin grandes sobresaltos, según Bloomberg.

Por otro lado, en el mismo medio, han destacado que incluso China, el mayor consumidor de petróleo de las últimas décadas, muestra signos de haber alcanzado un techo en su demanda, sumado a su propia producción nacional.

Un equilibrio frágil.  El futuro inmediato del mercado petrolero dependerá de tres grandes factores. El primero, y más crítico, es el Estrecho de Ormuz: si Irán decide cerrar —o amenaza de forma creíble con hacerlo— esta vía estratégica, los precios podrían dispararse. En segundo lugar, está la respuesta de Estados Unidos e Israel. Si la tregua se rompe oficialmente o se intensifican las represalias militares, se abriría un nuevo ciclo de incertidumbre y volatilidad en los mercados. por último, la posición de China, el principal comprador de crudo iraní. Cualquier decisión de Pekín —ya sea una retirada táctica, mayor cautela en el transporte o presión diplomática— podría alterar el equilibrio actual.

Por ahora, los operadores parecen asumir que la situación seguirá contenida, sin una interrupción real del suministro. Pero con el ambiente tan cargado, una sola chispa podría devolver al petróleo al centro del huracán.

Imagen | Pexels

Xataka | La geografía ha dado a Irán su mejor arma ante EEUU: un botón rojo para disparar el precio mundial del petróleo

-
La noticia Siempre que ha habido guerra en Oriente Medio el precio del petróleo se ha disparado. Ahora está pasando algo distinto fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .

Leer más

Los pacientes llevan al quirófano fotos suyas “mejoradas” con IA. Los cirujanos se encargan de hacerlas realidad

Los pacientes llevan al quirófano fotos suyas "mejoradas" con IA. Los cirujanos se encargan de hacerlas realidad

Hace un año, un concurso inédito copaba las portadas de diferentes medios: Miss IA. Como uno puede intuir, las modelos estaban creadas con inteligencia artificial y presentaban cuerpos imposibles: sin arrugas, sin poros, sin historia… El evento, promovido por la plataforma Fanvue World AI Creator Awards, no solo generó un aluvión de comentarios, sino que abrió un profundo debate: ¿estamos dispuestos a aceptar como ideal de belleza algo que ni siquiera existe? Y algo más allá, ¿el cuerpo real empieza a verse como una versión defectuosa del render digital?

Expectativas irreales. Según The Columbus Dispatch, cirujanos plásticos como la Dra. Jaclyn Tomsic y el Dr. Craig Lehrman están observando un fenómeno preocupante en sus consultas: pacientes que acuden con imágenes generadas por IA, pidiendo intervenciones imposibles. “Con la IA puedes hacer que tu cuerpo sea como quieras”, ha explicado Tomsic, cirujana maxilofacial en Cleveland.

Por su parte, Lehrman, cirujano plástico en el Centro Médico Wexner de la Universidad Estatal de Ohio, ha relatado casos de pacientes mayores que llevan fotos de celebridades editadas. “Me dicen: ‘¿Por qué no me veo así?’. Y es que tienen 35 años menos y el rostro está manipulado”, ha lamentado. Ambos médicos han reconocido que han tenido que dedicar cada vez más tiempo a explicar porqué no pueden replicar lo que la IA promete: la biología, la estructura ósea o la edad no se pueden borrar con bisturí.

Más allá. Las expectativas creadas por filtros, apps y generadores de imagen están generando frustración y peligro: algunas personas insisten en operarse una y otra vez, persiguiendo un ideal inexistente. Además, han advertido de un riesgo psicológico: las personas que no logran parecerse a esas imágenes artificiales pueden obsesionarse, recurrir a múltiples cirugías y enfrentarse a una frustración constante. Lehrman lo ha resumido de la siguiente manera: “Eso llevará a mucha gente infeliz y a perseguir este sueño imaginario”.

De hecho, este fenómeno va más allá de lo quirúrgico: afecta a la forma en que nos relacionamos con nuestra propia imagen. Cada vez es más común que las personas pidan a la IA que valoren su apariencia física o les digan qué mejorar de su rostro. El punto no es lo que pueda la IA responder, sino el hecho de que su juicio tenga tanto peso sobre cómo nos podemos percibir.

La ficción hecha piel. Antes, manipular una imagen requería de conocimientos técnicos o trucos de luz y maquillaje. Hoy, con una app gratuita, cualquiera puede verse como una supermodelo en segundos. La IA no solo retoca, sino que lo ha llevado a otro nivel: puede generar rostros desde cero. Según Lehrman, esto hace que sea "cada vez más difícil distinguir lo real de lo inventado”.

Ante esta amenaza, la Sociedad Estadounidense de Cirujanos Plásticos ha creado una galería con fotos reales de antes y después de procedimientos para combatir la desinformación. Pero la batalla es desigual: cada día se generan millones de imágenes falsas, estilizadas y estandarizadas por algoritmos.

El caso Aitana. Esta lógica se refleja en fenómenos como Aitana López, la influencer española con más de 350 mil seguidores en Instagram que en realidad no existe. En otras palabras, es una modelo 100% generada con IA. Sus creadores han admitido que buscaban crear una influencer que "nunca se canse, nunca envejezca, siempre sonría". Con su éxito, no solo ha conseguido contratos publicitarios reales; también ha impuesto un nuevo estándar estético bastante problemático pues no existen las limitaciones humanas.

Avances y dilemas. La investigación "Artificial Intelligence in Plastic Surgery: Where Do We Stand?" ha revisado 96 estudios sobre el uso de IA en cirugía plástica. Si bien ha demostrado ser útil en diagnósticos de enfermedades dermatológicas, planificación quirúrgica e incluso predicción de complicaciones postoperatorias. No obstante, las conclusiones también han alertado sobre riesgos éticos, falta de regulación y sesgos algorítmicos. Uno de los problemas clave es que los modelos de IA se entrenan con datos de poblaciones limitadas, lo que puede generar resultados racistas, clasistas o capacitistas.

El sesgo detrás de la IA. Los algoritmos están entrenados con millones de imágenes que refuerzan estándares eurocéntricos, delgados, cis y jóvenes. Como ha advertido el artículo de Kenig et al. citado en el estudio, la IA puede exacerbar desigualdades al replicar estereotipos invisibilizando otro tipo de cuerpos. Esta preocupación también ha sido señalada por voces críticas dentro del campo tecnológico. Por ejemplo, la autora Ruha Benjamin sostiene que la discriminación algorítmica no necesita odio para funcionar; solo necesita datos del pasado”, en su libro Race After Technology. Por su parte, Safiya Noble, en Algorithms of Oppression, ha detallado cómo las lógicas comerciales y racistas están incrustadas en los motores de búsqueda y sistemas de recomendación. La tecnología, lejos de democratizar la belleza, parece estrecharla aún más.

No es tanto la definición de belleza. Como ya apuntó Bell Hooks: “La representación importa”. No obstante, si ahora la IA, entrenada con patrones de exclusión, decide qué rostros vemos, qué cuerpos se muestran, y cuáles no, entonces no estamos solo asistiendo a un cambio estético, sino a una reconfiguración profunda de lo que consideramos deseable, posible y humano. El tema no es preguntarse: “¿Qué es bello?”, sino ¿a qué estamos dispuestos a obedecer?

Imagen | Freepik, Xataka

Xataka | La industria de la cosmética ha encontrado un nuevo mercado: el problema es que son niñas menores de 10 años

-
La noticia Los pacientes llevan al quirófano fotos suyas "mejoradas" con IA. Los cirujanos se encargan de hacerlas realidad fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .

Leer más

El sector solar chino quiso salvarse de la sobreproducción con un pacto. Solo logró hundirse más rápido

El sector solar chino quiso salvarse de la sobreproducción con un pacto. Solo logró hundirse más rápido

A pesar de ser un país referente mundial en energías renovables, China enfrenta una tormenta perfecta en su sector solar: desplome de precios, márgenes en rojo y una sobreproducción descontrolada. Ante esta situación, más de 30 fabricantes solares acordaron frenar la oferta para estabilizar el mercado, imitando el modelo de la OPEP. Una suerte de “cártel solar” al estilo de los países exportadores de petróleo.

No ha ido muy bien… Seis meses después, el resultado ha sido un desastre. Lejos de estabilizarse, la producción ha alcanzado máximos históricos, las instalaciones se han triplicado y las pérdidas continúan acumulándose. Según Bloomberg, diferentes ejecutivos del sector han expresado públicamente su frustración y acusan a sus competidores de traicionar el pacto colectivo.

¿Estilo OPEP? Algunas de las grandes empresas fotovoltaicas chinas parecen estar siguiendo el ejemplo de la OPEP. Como ha explicado OilPrice, el famoso cartel del petróleo lleva décadas ajustando su producción para influir en los precios globales. La lógica es clara: si se limita la oferta, se contiene la caída de precios y se evita una guerra entre productores.

Algo similar está ocurriendo en el sector solar. Longi, Tongwei y JA Solar han firmado un acuerdo de “autodisciplina” bajo la Asociación China de la Industria Fotovoltaica. ¿El motivo? La rentabilidad está cayendo a medida que los precios de paneles, módulos y obleas siguen bajando. El pacto busca fijar cuotas de producción para 2025, en función de la capacidad instalada y la participación de mercado de cada compañía.

Crónica de una muerte anunciada. Como Santiago Nasar a las 5:30, también este pacto tenía un final inevitable. A diferencia del mercado petrolero —dominado por gigantes estatales—, el sector solar chino es privado, fragmentado y ferozmente competitivo. Según Bloomberg, el acuerdo no era vinculante ni contemplaba sanciones. No era más que una declaración de buenas intenciones.

Y mientras unos esperaban que otros cumplieran, muchos aprovecharon para ganar cuota de mercado produciendo aún más. El resultado fue exceso de oferta, precios en caída libre y balances hundidos.

Sin reglas y a toda máquina. De acuerdo con OilPrice, el plan incluía limitar nuevas inversiones, elevar los requisitos técnicos y aumentar del 20% al 30% el capital mínimo exigido para nuevos proyectos. El gobierno también implementó medidas para enfriar el sector sobrecalentado.

Sin embargo, en lugar de contenerse, las compañías intensificaron la producción para no perder relevancia. Según datos citados por Bloomberg, las instalaciones solares se triplicaron en un año, y los fabricantes no han cerrado ni reducido operaciones de forma significativa.

El daño ha sido tangible. Longi Green Energy, uno de los líderes del sector, reportó en el tercer trimestre de 2024 una pérdida de 174 millones de dólares (1.261 millones de yuanes), su primera gran caída desde 2016. En palabras de la propia empresa, recogidas por OilPrice, el año pasado marcó la primera pérdida colectiva del sector en casi una década.

El gobierno chino ya ha endurecido las condiciones para nuevas inversiones, y hay voces que piden una intervención más firme. Pero lo cierto es que la “OPEP solar” ha fracasado estrepitosamente. El mercado sigue desbordado, los precios deprimidos y la competencia más salvaje que nunca.

El espejismo de la coordinación. Intentar coordinar una industria privatizada y fragmentada con un pacto voluntario ha sido, como ha detallado Bloomberg, una idea “condenada desde el principio”. Lejos de un cártel ordenado, el intento ha dejado al descubierto las debilidades estructurales del modelo solar chino: eficiencia brutal, pero sin reglas ni cortafuegos.

China sigue liderando el mundo en capacidad instalada de renovables. Pero su sector manufacturero solar se enfrenta ahora a una dura verdad: en un mercado sin disciplina ni árbitros, sobrevivir es más difícil que producir.

Imagen | Grégory ROOSE (Pixabay)

Xataka | La paradoja energética de China: un 'electroestado' que sigue alimentándose de carbón

-
La noticia El sector solar chino quiso salvarse de la sobreproducción con un pacto. Solo logró hundirse más rápido fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .

Leer más

China ha ordenado a sus barcos que den media vuelta en Ormuz: lo que revela la retirada silenciosa de sus petroleros

China ha ordenado a sus barcos que den media vuelta en Ormuz: lo que revela la retirada silenciosa de sus petroleros

Estados Unidos lanzó el fin de semana una serie de bombardeos sobre instalaciones nucleares en Irán. La reacción de Teherán no tardó: el Parlamento planteó cerrar el estrecho de Ormuz, una vía por la que circula casi una quinta parte del petróleo y gas que se exporta por mar en el mundo. Aunque la decisión final está en manos del líder supremo, Alí Jamenei, la amenaza ya ha sacudido las rutas marítimas del golfo Pérsico.

Este lunes, al menos un petrolero chino comenzó a dar media vuelta, según reportó la cuenta especializada OilBandit. Otras embarcaciones estarían retrasando sus rutas o desviándose. Aunque el bloqueo aún no es oficial, el efecto dominó ya ha comenzado. Para China, principal socio energético de Irán y principal comprador de su crudo, el riesgo de una escalada no es solo económico, sino también diplomático.

La contundencia de China. El Ministerio de Asuntos Exteriores chino ha instado a la comunidad internacional a “mantener la estabilidad en las rutas críticas del golfo Pérsico” y pidió esfuerzos para desescalar el conflicto, según The Wall Street Journal. El portavoz Guo Jiakun ha asegurado que Pekín mantiene comunicación con Irán y otros actores implicados.

Además, China ha calificado las aguas del golfo como “importantes canales de comercio internacional”, subrayando que su seguridad es un interés común, según Europa Press. Mientras tanto, Washington ha pedido explícitamente a Pekín que actúe como intermediario. “Dependen en gran medida del estrecho de Ormuz para su petróleo”, ha detallado el secretario de Estado Marco Rubio, quien instó a China a intervenir para evitar una catástrofe global en la misma agencia de prensa.

Una ruta de vital importancia. China es el principal comprador de crudo iraní,  por lo que un eventual cierre pondría en jaque esa fuente estratégica. Además, debido a las sanciones estadounidenses, muchas de las exportaciones iraníes llegan a China a través de terceros países como Malasia, lo que complicada el seguimiento. Aun así, estimaciones citadas por The Wall Street Journal, China absorbería hasta el 90% del petróleo exportado por Irán, lo que representaría cerca del 10% de sus importaciones totales.

Un verdadero cuello de botella energética. El impacto va más allá. El estrecho de Ormuz transporta entre 17,8 y 20,8 millones de barriles de crudo al día, un 20% del gas natural licuado (GNL) mundial y un tercio del gas licuado del petróleo. De ese volumen, la Agencia de Información de Energía (EIA) ha estimado que el 84% del crudo y el 83% del GNL terminan en mercados asiáticos, con China como destino principal. También, los países vecinos como Qatar, EAU, Baréin, Kuwait e incluso Arabia Saudí dependen de este paso para exportar hidrocarburos. Cualquier cierre tendría repercusiones inmediatas.

Una posición incómoda. China ha intensificado sus llamados al diálodo, pero la situación la coloca en una posición incómoda pero estratégica: la de mediador. Pekín, que ha cultivado una “amistad inquebrantable”con Teherán y firmó en 2021 un acuerdo de cooperación económica por 400.000 millones de dólares, que le garantiza acceso preferente a petróleo y gas a precios competitivos, como ha detallado EFE.

Sin embargo, Estados Unidos espera que China dé un paso más. “Si alguien puede convencer a Irán, es China”, ha sentenciado Marco Rubio en sus declaraciones. La pregunta es si Pekín está dispuesto a asumir ese rol, o si prefiere que otros gestionen la presión.

¿Y ahora qué? El estrecho sigue abierto, pero los mercados ya han reaccionado. El crudo Brent superó los 80 dólares por barril, y según Lloyd’s List, citada por Reuters, las primas de seguro para navegar por la zona están aumentando, incluso sin un cierre formal. La tensión ya se traduce en costos adicionales y decisiones logísticas urgentes. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní aún debe pronunciarse sobre la recomendación del Parlamento.

Por su parte, China ha sido cauta. mientras tanto, observa con cautela. Como recuerda South China Morning Post, ya experimentó el impacto de interrupciones en el mar Rojo debido a los ataques de los hutíes de Yemen. Un bloqueo en Ormuz podría replicar —o incluso superar— ese nivel de disrupción.

Pero... ¿Puede salir reforzada? Cabe recordar que China cuenta con reservas estratégicas de petróleo y gas que le permitirían amortiguar temporalmente un corte del suministro. Y si otros países asiáticos quedan temporalmente sin suministro, podrían terminar comprando gas o petróleo a través de infraestructuras y canales comerciales controlados por China. Además, por no hablar de su diversificación energética, que le podrían darle margen.

Pero por ahora, el escenario es incierto. Los barcos chinos comienzan a virar. Las rutas se ajustan. Y en una franja de apenas nueve kilómetros de ancho, el equilibrio energético del planeta vuelve a tambalearse.

Imagen | European Space Agency (Flickr) y PXHere

Xataka | La pregunta ya no es si EEUU atacará, sino si Irán cumplirá su amenaza: 9 kilómetros de agua mantienen en vilo al planeta

-
La noticia China ha ordenado a sus barcos que den media vuelta en Ormuz: lo que revela la retirada silenciosa de sus petroleros fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .

Leer más

Países Bajos ha tenido una idea para evitar apagones como el de España: estabilizar la red con coches eléctricos

Países Bajos ha tenido una idea para evitar apagones como el de España: estabilizar la red con coches eléctricos

El gran apagón que afectó a millones en la península ibérica dejó claro que el sistema eléctrico necesita algo más que parches. En Utrecht, Países Bajos, han decidido probar una solución que suena a ciencia ficción pero ya es real: coches eléctricos que ayudan a estabilizar la red.

En corto. Según Reuters, la tecnología Vehicle-to-Grid (V2G) permite que los coches eléctricos no solo reciban electricidad, sino que también la devuelvan a la red en momentos de alta demanda. Así, se convierten en unidades móviles de almacenamiento que ayudan a equilibrar un sistema eléctrico cada vez más alimentado por energías renovables, que son intermitentes.

Doble sentido. Impulsado por empresas como We Drive Solar y con el respaldo de Renault, el proyecto transforma los vehículos eléctricos en unidades móviles de almacenamiento energético. Por las noches, en las llamadas "horas valle", los coches absorben energía (idealmente renovable). Durante el día, especialmente en momentos de alta demanda, esa misma energía vuelve a la red a través de cargadores bidireccionales.

Todo esto ha sido posible gracias al avance en baterías más resistentes y cargadores inteligentes capaces de gestionar este flujo constante de entrada y salida. Como ha señalado Reuters, Utrecht ha desplegado 500 vehículos Renault R5 E-Tech compatibles con V2G y al menos 50 puntos de recarga bidireccionales por toda la ciudad. La inversión ronda los 100 millones de euros.

¿Por qué Utrecht? La elección no es casual: el 35% de sus tejados tienen paneles solares, y es el país con mayor densidad solar per cápita de Europa. Esto crea una paradoja energética: a veces hay demasiada energía solar que no se usa. El almacenamiento distribuido en coches eléctricos compartidos no solo aprovecha ese excedente, sino que lo devuelve a la red cuando más falta hace.

En fase piloto. El resto de países de Europa están en fase preliminar, el primer gran ecosistema V2G en funcionamiento, la mayoría de los proyectos en Europa siguen siendo pilotos. Por ejemplo, Volkswagen lanzará uno en Suecia este otoño con 200 cargadores Ambibox o, en el caso de España, algunas electrolineras operan ya con este sistema, aunque todavía de forma limitada.

Una nueva forma de almacenamiento. El caso de Utrecht es más que una apuesta local: es un ejemplo de cómo la movilidad eléctrica puede integrarse de forma activa en el sistema energético. Mientras se construyen grandes baterías industriales, miles de coches eléctricos conectados pueden hacer el mismo trabajo de forma distribuida, silenciosa y eficaz. Lo que hoy es una prueba ambiciosa en los Países Bajos, podría ser mañana una infraestructura común en muchas ciudades del mundo.

Imagen | Pexels

Xataka | A ojos de la DGT, un Seat Ibiza contamina más que un Lamborghini. El Gobierno quiere acabar con ello

-
La noticia Países Bajos ha tenido una idea para evitar apagones como el de España: estabilizar la red con coches eléctricos fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .

Leer más