2019, ser influencer ya es una profesión reconocida, pero no todos damos el perfil
Conversación real hace dos años vía Instagram. Perfil, un chico de diecinueve años sin estudios, sin trabajo y sin ganas de hacer una cosa o la otra. Me confiesa que quiere ser influencer. Miro su cuenta y tiene cientos de fotografías idénticas. Un joven con capucha, pantalones rotos sentado en diferentes escenarios.
No tiene ningún talento por el que destaque: música, pintura, fotografía, dibujo, diseño, escritura…, pero lo tiene claro: él quiere que las marcas le llamen y vivir de eso. Cuando por fin se ha logrado crear diferentes categorías dentro de esta ocupación, resulta llamativo que haya gente que piense que crear tendencia sea sencillo.




