El sindicalismo es algo de nuestros padres, incluso de nuestros abuelos, esos proletarios que trabajaban en la fábrica. La nueva economía no entiende estas reivindicaciones porque la empresa es una startup o el profesional liberal es un emprendedor que trabaja por su cuenta. Trabajar para vivir se ha convertido en un lujo, se vive para cumplir un sueño, para sacar adelante una idea, nos auto esclavizamos nosotros solos.
Y el ejemplo lo dan otros “visionarios”, gurús de la empresa postmoderna, con jornadas de trabajo propuestas de 80 horas. Con este ejemplo es muy complicado quejarse de que nuestro sueño no era esto. Si no lo intentas con todas tus fuerzas no lo consigues. O dicho de otro modo, si tu jornada laboral dura menos de 12 horas, no te has quedado sin amigos o incluso sin pareja y todo tu ocio se reduce a visionar series mientras esperas que salga tu avión… es que no estás poniendo todo de tu parte.
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