Vuelos, peluquerías, el término ‘low cost’ acompaña nuestras compras diarias o servicios más o menos habituales. Quien no viaja es porque no quiere, quien no acude a la peluquería todas las semanas es por dejadez porque hay precios que son un regalo. Aunque también existen los regalos envenenados. Es decir, quien confunde bajo coste con baja calidad.
Ahí es donde aparece el dicho: “Lo barato sale caro”, sobre todo cuando crees que has alcanzado el éxito ofreciendo productos de baja calidad y peor aún: servicios. ¿Volverías a un salón de estética o a una tienda de zapatos donde te regalan prácticamente el servicio? No, si después tu pelo quedó de color verde y tus pies destrozados. Afortunadamente no ocurre en la mayoría de empresas low cost.
Leer más