La antimateria tiene un gran secreto, y así es como los científicos del CERN están intentando desentrañarlo

La antimateria tiene un gran secreto, y así es como los científicos del CERN están intentando desentrañarlo

Una de las razones por las que la antimateria resulta tan interesante no solo para los físicos de partículas, sino también para las personas a las que nos apasiona la ciencia, es que las herramientas que tenemos aún no nos permiten entender qué papel jugó en el origen del universo. No obstante, el enigma no acaba aquí; tampoco sabemos qué leyes gobiernan la tenue línea que delimita el desequilibrio entre materia y antimateria en el que indagaremos en la última sección de este artículo.

Antes de seguir adelante merece la pena que nos detengamos un momento para repasar brevemente qué es la antimateria y qué la hace tan peculiar. En realidad no es más que una forma de materia constituida por antipartículas, que son partículas con la misma masa y espín que las partículas con las que estamos familiarizados, pero con carga eléctrica opuesta. De esta forma la antipartícula del electrón es el positrón o antielectrón. Y la antipartícula del protón es el antiprotón.

La antimateria tiene una propiedad sorprendente: cuando entra en contacto directo con la materia ambas se aniquilan, liberando una gran cantidad de energía bajo la forma de fotones de alta energía, así como otros posibles pares partícula-antipartícula. Actualmente está siendo estudiada en buena parte de los centros de investigación especializados en física de partículas más importantes del mundo con la esperanza de que conocerla mejor nos ayude a entender algunos de los misterios del cosmos que permanecen fuera de nuestro alcance.

El CERN tiene herramientas para crear y manipular antimateria

Su naturaleza exótica no ha impedido a los científicos encontrar la forma de obtenerla en el laboratorio con el propósito de estudiarla y conocer sus características más a fondo. El CERN, que actualmente es el laboratorio de física de partículas más avanzado del planeta, tiene varios experimentos diseñados expresamente para indagar en los secretos más recónditos de la antimateria recurriendo a interacciones muy energéticas entre las partículas.

Dos de los que ya nos han ofrecido algunos resultados alentadores, y que aún resultan muy prometedores, son ALPHA-g y GBAR. A grandes rasgos en el primero los científicos provocan el choque de dos haces de partículas con un elevado nivel de energía para obtener un átomo de antihidrógeno constituido por un antiprotón y un positrón, de la misma manera en que el protio, que es el isótopo del hidrógeno más abundante en la naturaleza, está constituido por un protón y un electrón.

Uno de los grandes desafíos que conlleva manipular la antimateria es que, como hemos visto, cuando entra en contacto con la materia ambas se aniquilan mutuamente y liberan mucha energía. Esta es la razón por la que los investigadores se han visto obligados a idear estrategias para mantener completamente aislada la antimateria que obtienen en el laboratorio durante el máximo tiempo posible. La estratagema más eficaz consiste en confinarla en una cámara de vacío para evitar que entre en contacto con la materia, y, afortunadamente, ya han conseguido mantenerla en este estado durante varios minutos.

Los experimentos ALPHA-g y GBAR del CERN persiguen entender mejor la interacción entre la antimateria y la gravedad

ALPHA-g (Antihydrogen Laser Physics Apparatus-gravity) estudia algo tan interesante como es la interacción que se produce entre la antimateria y la gravedad debido a que no está claro que tenga las mismas características que definen la interacción entre la gravedad y la materia ordinaria. Por otra parte, GBAR (Gravitational Behaviour of Antimatter at Rest) produce antiiones, los enfría hasta que alcanzan una temperatura cercana al cero absoluto, que es -273,15 ºC, y, después, les roba un positrón para transformarlos en un antiátomo no iónico.

El propósito de estos dos experimentos es estudiar tan a fondo como sea posible la interacción de la antimateria y la gravedad, de manera que los científicos creen que abordar este cometido utilizando dos perspectivas diferentes puede ayudarles a entender mejor esta fuerza fundamental, y, quizá, a elaborar una teoría cuántica de la gravedad.

No obstante, los esfuerzos del CERN no terminan aquí. A finales del año pasado los investigadores del experimento BASE (Baryon Antibaryon Symmetry Experiment) idearon un sorprendente dispositivo diseñado para transportar antipartículas. Suena complejo, y también parece peligroso, pero es una idea muy interesante porque permitiría llevar la antimateria obtenida en el CERN a otras instalaciones en las que podría ser estudiada.

Esta iniciativa aún está en desarrollo, pero, si todo sale como han previsto los científicos, facilitará la colaboración entre distintas instituciones que tienen un propósito común: entender mejor las propiedades de la antimateria. Os hablamos con más profundidad de este peculiar «maletín» para antimateria en el artículo que enlazo aquí mismo.

Experimentobasecern

En esta fotografía podemos ver en acción a uno de los técnicos del CERN involucrados en la puesta a punto de los sofisticados equipos utilizados en el experimento BASE (Baryon Antibaryon Symmetry Experiment).

El gran enigma al que se enfrentan los científicos: la asimetría materia-antimateria

Y, por fin, llegamos al gran misterio en el que está involucrada la antimateria, un enigma del que posiblemente muchas de las personas que estáis leyendo este artículo habéis oído hablar: la asimetría entre la materia y la antimateria.

El modelo de la gran explosión con el que trabajan los astrofísicos predice esta asimetría, que no es otra cosa que una divergencia, posiblemente pequeña si nos ceñimos a la escala cosmológica, en las cantidades iniciales de antimateria y materia. Presumiblemente esta última debía de ser más abundante porque, de lo contrario, lo que nos dice lo que sabemos es que no existiríamos debido a que la materia habría sido aniquilada al entrar en contacto con la antimateria primordial generada durante el Big Bang.

El gran desafío al que se enfrentan los físicos es que el modelo estándar no ha conseguido explicar esta asimetría, que, por otro lado, ha sido comprobada parcialmente en el laboratorio mediante la identificación de la violación de la simetría CP (si queréis conocer mejor estos experimentos os sugiero echar un vistazo a este veterano pero aún valioso artículo de Francisco R. Villatoro).

Afortunadamente, el esfuerzo que están realizando los físicos durante los últimos años está dando sus frutos bajo la forma de hipótesis que, cuando menos, son prometedoras. Una de las más interesantes se apoya en el descubrimiento de un mesón que tiene la peculiar habilidad de cambiar de estado de forma espontánea, alterando su estructura entre materia y antimateria.

La oscilación de los mesones 'charm' puede ser la clave para explicar la asimetría materia-antimateria del universo que ha hecho posible nuestra existencia

Los mesones son partículas subatómicas pertenecientes a la familia de los hadrones que están compuestas por el mismo número de quarks y antiquarks, que se mantienen unidos gracias a la mediación de la fuerza nuclear fuerte. El cambio de estado que los científicos del experimento LHCb han observado en los mesones charm (encanto) puede ser la clave para entender el mecanismo que explica la asimetría materia-antimateria del universo. Os lo explicamos todo con más detalle en el artículo que enlazo aquí mismo, por si os apetece indagar un poco más.

No cabe duda de que estamos viviendo un momento apasionante para todas las personas a las que nos interesan la física de partículas y la cosmología. Podemos estar seguros de que durante los próximos años llegarán más descubrimientos sorprendentes que nos permitirán conocer un poco mejor no solo nuestro origen, sino también qué lugar ocupamos en el universo.

Imágenes | CERN

-
La noticia La antimateria tiene un gran secreto, y así es como los científicos del CERN están intentando desentrañarlo fue publicada originalmente en Xataka por Juan Carlos López .

Leer más

La antimateria tiene un gran secreto, y así es como los científicos del CERN están intentando desentrañarlo

La antimateria tiene un gran secreto, y así es como los científicos del CERN están intentando desentrañarlo

Una de las razones por las que la antimateria resulta tan interesante no solo para los físicos de partículas, sino también para las personas a las que nos apasiona la ciencia, es que las herramientas que tenemos aún no nos permiten entender qué papel jugó en el origen del universo. No obstante, el enigma no acaba aquí; tampoco sabemos qué leyes gobiernan la tenue línea que delimita el desequilibrio entre materia y antimateria en el que indagaremos en la última sección de este artículo.

Antes de seguir adelante merece la pena que nos detengamos un momento para repasar brevemente qué es la antimateria y qué la hace tan peculiar. En realidad no es más que una forma de materia constituida por antipartículas, que son partículas con la misma masa y espín que las partículas con las que estamos familiarizados, pero con carga eléctrica opuesta. De esta forma la antipartícula del electrón es el positrón o antielectrón. Y la antipartícula del protón es el antiprotón.

La antimateria tiene una propiedad sorprendente: cuando entra en contacto directo con la materia ambas se aniquilan, liberando una gran cantidad de energía bajo la forma de fotones de alta energía, así como otros posibles pares partícula-antipartícula. Actualmente está siendo estudiada en buena parte de los centros de investigación especializados en física de partículas más importantes del mundo con la esperanza de que conocerla mejor nos ayude a entender algunos de los misterios del cosmos que permanecen fuera de nuestro alcance.

El CERN tiene herramientas para crear y manipular antimateria

Su naturaleza exótica no ha impedido a los científicos encontrar la forma de obtenerla en el laboratorio con el propósito de estudiarla y conocer sus características más a fondo. El CERN, que actualmente es el laboratorio de física de partículas más avanzado del planeta, tiene varios experimentos diseñados expresamente para indagar en los secretos más recónditos de la antimateria recurriendo a interacciones muy energéticas entre las partículas.

Dos de los que ya nos han ofrecido algunos resultados alentadores, y que aún resultan muy prometedores, son ALPHA-g y GBAR. A grandes rasgos en el primero los científicos provocan el choque de dos haces de partículas con un elevado nivel de energía para obtener un átomo de antihidrógeno constituido por un antiprotón y un positrón, de la misma manera en que el protio, que es el isótopo del hidrógeno más abundante en la naturaleza, está constituido por un protón y un electrón.

Uno de los grandes desafíos que conlleva manipular la antimateria es que, como hemos visto, cuando entra en contacto con la materia ambas se aniquilan mutuamente y liberan mucha energía. Esta es la razón por la que los investigadores se han visto obligados a idear estrategias para mantener completamente aislada la antimateria que obtienen en el laboratorio durante el máximo tiempo posible. La estratagema más eficaz consiste en confinarla en una cámara de vacío para evitar que entre en contacto con la materia, y, afortunadamente, ya han conseguido mantenerla en este estado durante varios minutos.

Los experimentos ALPHA-g y GBAR del CERN persiguen entender mejor la interacción entre la antimateria y la gravedad

ALPHA-g (Antihydrogen Laser Physics Apparatus-gravity) estudia algo tan interesante como es la interacción que se produce entre la antimateria y la gravedad debido a que no está claro que tenga las mismas características que definen la interacción entre la gravedad y la materia ordinaria. Por otra parte, GBAR (Gravitational Behaviour of Antimatter at Rest) produce antiiones, los enfría hasta que alcanzan una temperatura cercana al cero absoluto, que es -273,15 ºC, y, después, les roba un positrón para transformarlos en un antiátomo no iónico.

El propósito de estos dos experimentos es estudiar tan a fondo como sea posible la interacción de la antimateria y la gravedad, de manera que los científicos creen que abordar este cometido utilizando dos perspectivas diferentes puede ayudarles a entender mejor esta fuerza fundamental, y, quizá, a elaborar una teoría cuántica de la gravedad.

No obstante, los esfuerzos del CERN no terminan aquí. A finales del año pasado los investigadores del experimento BASE (Baryon Antibaryon Symmetry Experiment) idearon un sorprendente dispositivo diseñado para transportar antipartículas. Suena complejo, y también parece peligroso, pero es una idea muy interesante porque permitiría llevar la antimateria obtenida en el CERN a otras instalaciones en las que podría ser estudiada.

Esta iniciativa aún está en desarrollo, pero, si todo sale como han previsto los científicos, facilitará la colaboración entre distintas instituciones que tienen un propósito común: entender mejor las propiedades de la antimateria. Os hablamos con más profundidad de este peculiar «maletín» para antimateria en el artículo que enlazo aquí mismo.

Experimentobasecern

En esta fotografía podemos ver en acción a uno de los técnicos del CERN involucrados en la puesta a punto de los sofisticados equipos utilizados en el experimento BASE (Baryon Antibaryon Symmetry Experiment).

El gran enigma al que se enfrentan los científicos: la asimetría materia-antimateria

Y, por fin, llegamos al gran misterio en el que está involucrada la antimateria, un enigma del que posiblemente muchas de las personas que estáis leyendo este artículo habéis oído hablar: la asimetría entre la materia y la antimateria.

El modelo de la gran explosión con el que trabajan los astrofísicos predice esta asimetría, que no es otra cosa que una divergencia, posiblemente pequeña si nos ceñimos a la escala cosmológica, en las cantidades iniciales de antimateria y materia. Presumiblemente esta última debía de ser más abundante porque, de lo contrario, lo que nos dice lo que sabemos es que no existiríamos debido a que la materia habría sido aniquilada al entrar en contacto con la antimateria primordial generada durante el Big Bang.

El gran desafío al que se enfrentan los físicos es que el modelo estándar no ha conseguido explicar esta asimetría, que, por otro lado, ha sido comprobada parcialmente en el laboratorio mediante la identificación de la violación de la simetría CP (si queréis conocer mejor estos experimentos os sugiero echar un vistazo a este veterano pero aún valioso artículo de Francisco R. Villatoro).

Afortunadamente, el esfuerzo que están realizando los físicos durante los últimos años está dando sus frutos bajo la forma de hipótesis que, cuando menos, son prometedoras. Una de las más interesantes se apoya en el descubrimiento de un mesón que tiene la peculiar habilidad de cambiar de estado de forma espontánea, alterando su estructura entre materia y antimateria.

La oscilación de los mesones 'charm' puede ser la clave para explicar la asimetría materia-antimateria del universo que ha hecho posible nuestra existencia

Los mesones son partículas subatómicas pertenecientes a la familia de los hadrones que están compuestas por el mismo número de quarks y antiquarks, que se mantienen unidos gracias a la mediación de la fuerza nuclear fuerte. El cambio de estado que los científicos del experimento LHCb han observado en los mesones charm (encanto) puede ser la clave para entender el mecanismo que explica la asimetría materia-antimateria del universo. Os lo explicamos todo con más detalle en el artículo que enlazo aquí mismo, por si os apetece indagar un poco más.

No cabe duda de que estamos viviendo un momento apasionante para todas las personas a las que nos interesan la física de partículas y la cosmología. Podemos estar seguros de que durante los próximos años llegarán más descubrimientos sorprendentes que nos permitirán conocer un poco mejor no solo nuestro origen, sino también qué lugar ocupamos en el universo.

Imágenes | CERN

-
La noticia La antimateria tiene un gran secreto, y así es como los científicos del CERN están intentando desentrañarlo fue publicada originalmente en Xataka por Juan Carlos López .

Leer más

La odisea de ver contenidos de vídeo desde el navegador web de mi Smart TV

La odisea de ver contenidos de vídeo desde el navegador web de mi Smart TV

Hay vida más allá de Netflix, HBO, Disney+, Amazon Prime Video, Apple TV+ y los demás servicios de streaming de series y películas con los que los usuarios compartimos nuestras horas de ocio. Las plataformas de streaming y los servicios de vídeo alternativos, sean o no de pago, a menudo nos proponen contenidos que no podemos encontrar en las gigantescas plataformas que he mencionado en este párrafo, por lo que es interesante tenerlos en el radar.

Para acceder a algunas de estas propuestas alternativas y sortear el bloqueo geográfico que imponen es necesario utilizar una VPN (red privada virtual), pero, afortunadamente, con un ordenador es bastante sencillo hacerlo. De hecho, desde cualquier navegador actualizado para Windows o macOS deberíamos poder acceder sin problema a servicios tan atractivos como Crunchyroll (especializado en anime y manga), IndieFlix (una opción estupenda para los fans del cine independiente) o Arrow (destaca por su colección de clásicos de culto), entre muchas otras opciones.

Sin embargo, si preferimos disfrutar los contenidos de estos servicios directamente en nuestro televisor, el panorama se complica. La mayor parte de los Smart TV nos propone apps específicas que nos permiten reproducir los contenidos de las grandes plataformas, como Netflix, Disney+ o Amazon Prime Video, sin ninguna dificultad y garantizándonos una experiencia bastante satisfactoria. Y todo ello a pesar de que las apps de algunos servicios tienen margen de mejora (sí, HBO, te miramos a ti).

La zona de confort de los Smart TV se difumina cuando no nos proponen la app que buscamos y nos vemos obligados a recurrir a su navegador

Pero si lo que queremos es reproducir en nuestra tele los contenidos de una plataforma de streaming o un servicio de vídeo alternativo, y no tenemos una app específica, es probable que nos demos de bruces con algún problema que quizá nos lo ponga difícil y nos obligue a buscar una forma alternativa de entregar a nuestro televisor esos contenidos (en la última sección de este artículo repasaremos algunas de las opciones que tenemos a nuestro alcance).

La herramienta con la que cuentan nuestros Smart TV para ayudarnos a acceder a estos servicios es su navegador web, y, desafortunadamente, está lejos de poner en nuestras manos la flexibilidad que nos proponen los mejores navegadores para Windows y macOS. Y es una lástima, sobre todo si tenemos presente que las revisiones actuales de Android/Google TV, Tizen OS y webOS, que son los sistemas operativos para televisores más comunes, nos proponen una experiencia global estupenda. Desafortunadamente, las prestaciones de sus navegadores a menudo representan un borrón que puede empañar la experiencia de los usuarios. Esto es, precisamente, lo que hemos puesto a prueba.

A la hora de la verdad el navegador reclama todo el protagonismo

Estamos a punto de lanzarnos a una auténtica aventura. Como vamos a comprobar, la casuística con la que podemos encontrarnos cuando intentamos acceder a servicios de vídeo y plataformas de streaming alternativos utilizando el navegador de un televisor es muy diversa, por lo que es imposible recogerla al completo en un artículo. Lo que sí podemos hacer es compartir con vosotros nuestra experiencia durante las pruebas y sintetizar los principales errores con los que nos hemos dado de bruces.

De hecho, hemos involucrado en este test a varios editores de Xataka que tienen televisores con una antigüedad no superior a los cuatro años con el propósito de abarcar todo el terreno a nuestro alcance. Y, sobre todo, con la intención de comprobar qué experiencia nos proponen los navegadores que incorporan algunas de las principales marcas en sus televisores. Como esperábamos, y como estáis a punto de comprobar, hemos tropezado con algunos problemas que ponen de manifiesto la necesidad de que los fabricantes de televisores, sin excepción, cuiden más las prestaciones de los navegadores que nos proponen.

La primera barrera con la que algunos usuarios se encontrarán es la necesidad de acceder a los servicios alternativos que imponen un bloqueo geográfico usando una VPN

La primera barrera con la que algunos usuarios se encontrarán es la necesidad de acceder a los servicios alternativos que imponen un bloqueo geográfico, y que, por tanto, solo están disponibles en algunas regiones del planeta, utilizado una VPN. Los televisores que incorporan Android TV o Google TV nos permiten instalar varias aplicaciones con las que es posible hacerlo, como NordVPN o Surfshark, entre otras opciones. En las demás teles también se puede conseguir, aunque puede ser un poco más complicado dependiendo del sistema operativo que incorpore nuestro televisor.

Una vez que hemos salvado este primer escollo (afortunadamente no todos los servicios alternativos interesantes imponen un bloqueo regional), y después de comprobar que el servicio de vídeo que queremos utilizar no está disponible a través de una app para nuestro televisor, toca iniciar el navegador de la tele y cruzar los dedos. Los servicios de vídeo más populares, como YouTube o Vimeo, suelen funcionar correctamente en la mayor parte de los navegadores para televisores.

En la siguiente fotografía podemos ver un vídeo de Vimeo reproduciéndose correctamente en el navegador para Tizen OS que incorpora el actual televisor insignia de Samsung, el modelo Neo QLED QN900A 8K.

Samsung1

Sin embargo, cuando accedemos a través del navegador de este mismo televisor de Samsung a un servicio de vídeo menos popular, como Veoh, empiezan los problemas. El vídeo se reproduce y se puede escuchar el sonido, pero no se ven las imágenes. La versión del navegador de Tizen que incorpora esta tele es la 4.1.03230. No obstante, este mismo problema nos lo hemos encontrado también en otros servicios de vídeo y en otros televisores que incorporan un sistema operativo diferente, como vamos a ver a continuación.

Samsung2

Este televisor es el modelo Neo QLED QN900A 8K de Samsung con Tizen OS.

En un televisor LG OLED 55CX6LA con webOS 03.23.35 y en un 55XE90 de Sony con Android TV 8.0 sucede exactamente lo mismo que en el televisor de Samsung con Tizen: podemos escuchar el sonido, pero no se ven las imágenes. Sin embargo, en un giro no del todo inesperado, en un televisor OLED 854 de Philips con Android TV 9.0 este servicio de vídeo funcionó correctamente y nos dejó disfrutar tanto las imágenes como el sonido.

Lg

Este televisor es el modelo OLED 55CX6LA de LG con webOS 03.23.35.

En la siguiente fotografía podemos ver que el televisor de Philips con Android TV 9.0 que hemos utilizado en nuestras pruebas sí ha conseguido reproducir correctamente tanto el sonido como las imágenes de los vídeos de Veoh. El navegador que incorpora este modelo lo ha desarrollado Vewd, y, aunque se siente cómodo con un servicio de vídeo que se lo ha hecho pasar mal a los navegadores de los televisores de Samsung, LG y Sony que hemos podido utilizar en nuestras pruebas, no ha salido airoso cuando lo hemos utilizado para acceder a una plataforma de streaming que ha resultado ser especialmente pejiguera, como vamos a ver en la siguiente fotografía.

Philips1

Este televisor es el modelo OLED 854 de Philips con Android TV 9.0.

Uno de los errores que devuelven con más frecuencia los navegadores de los televisores, independientemente de su marca, es un fallo de conexión provocado por la ausencia de un certificado SSL válido (nuestros compañeros de Genbeta explican en este artículo qué es este objeto con todo lujo de detalles).

En ocasiones podemos resolverlo simplemente borrando la caché del navegador, pero en las pruebas que hemos hecho este procedimiento no ha funcionado, lo que parece reflejar que algunos navegadores para Smart TV tienen problemas para validar los certificados.

Este error nos lo hemos encontrado en los cuatro televisores que hemos utilizado en las pruebas al intentar acceder al servicio Panda Streaming. Si nos ceñimos a sus contenidos esta plataforma no tiene demasiado interés, pero la hemos incluido en este artículo para reflejar las dificultades que tienen la mayor parte de los navegadores para acceder a algunos servicios.

Philips2

Este televisor es el modelo OLED 854 de Philips con Android TV 9.0.

Nuestra experiencia hasta aquí en general ha sido poco satisfactoria, pero, curiosamente, hemos dado con un navegador que ha conseguido acceder con éxito a la mayor parte de los servicios de vídeo y las plataformas de streaming que hemos probado, incluidas Veoh y Panda Streaming, que, como acabamos de ver, son especialmente quisquillosas.

Este navegador se llama Puffin Web Browser, y está disponible en la tienda de aplicaciones de Google. Gracias a él el televisor 55XE90 de Sony ha tenido éxito allí donde su navegador por defecto ha fracasado debido a que Puffin lleva a cabo el renderizado de las páginas web en la nube, y no de forma local en el propio televisor. Esta estrategia, eso sí, provoca que la dirección IP que ven los servicios a los que accedemos sea la del servidor que lleva a cabo el renderizado en la nube, por lo que algunos lo identifican como un servidor proxy.

Sony2

Este televisor es el modelo 55XE90 de Sony con Android TV 8.0.

Una experiencia agridulce: el navegador de los Smart TV tiene mucho margen de mejora

Durante los últimos tres años los fabricantes de televisores han hecho un esfuerzo considerable para refinar sus sistemas operativos y ofrecernos una experiencia más satisfactoria. Tizen OS y webOS, los que utilizan Samsung y LG respectivamente en sus teles, han mejorado, pero el que más ha evolucionado, en nuestra opinión, es Android TV, que a partir de la revisión 9.0 nos ofrece un rendimiento sensiblemente más alto y una experiencia global más convincente.

Desafortunadamente, los navegadores integrados en los televisores no han mejorado al mismo ritmo al que lo han hecho sus sistemas operativos. Aún están lejos de ofrecernos una velocidad de renderizado equiparable a la que nos proponen los mejores navegadores no solo para ordenadores, sino también para smartphones.

Podríamos pensar que en parte el responsable es el hardware del televisor, pero los modelos de las gamas alta y prémium incorporan procesadores similares a los que utilizan los móviles de gama media, lo que descarga de esta responsabilidad al hardware y se la transfiere al propio navegador.

El rendimiento del navegador de los Smart TV con las plataformas de 'streaming' de vídeo es impredecible

Además, como hemos visto a lo largo de este artículo, la reproducción del contenido de algunas plataformas de streaming alternativas que carecen de una app específica se les atraganta a los televisores. Ninguno de los cuatro modelos que hemos utilizado en nuestras pruebas nos ha dejado totalmente satisfechos en este contexto. Y es una lástima.

En algunas ocasiones el origen del problema reside en la ausencia de un certificado SSL válido necesario para establecer la conexión, y en otras en la forma en que el navegador afronta el renderizado de las páginas HTML5, o, incluso, en su incompatibilidad con Silverlight, la alternativa de Microsoft a Adobe Flex o JavaFX, entre otras tecnologías de desarrollo de aplicaciones web.

En cualquier caso, las pruebas que hemos realizado nos han enseñado que en este terreno no podemos generalizar. Como hemos visto, algunos servicios funcionan bien en un televisor y mal en otro, e, incluso, pueden rendir correctamente en un navegador y fallar en otro instalado en el mismo televisor.

Cabe la posibilidad de que una actualización del firmware consiga resolver la mayor parte de estos problemas, pero, de acuerdo con nuestra experiencia, el resultado que obtendremos hoy si intentamos acceder a un abanico amplio de plataformas de streaming utilizando el navegador de nuestro televisor es impredecible. Y es un problema. Confiemos en que los fabricantes de televisores se pongan las pilas y en el futuro nos entreguen unos navegadores más cuidados.

Otras formas de ver estos contenidos sin pasar por el navegador de la tele

Afortunadamente, si nuestro televisor no tiene una app específica que nos permita acceder a los contenidos del servicio de vídeo o la plataforma de streaming que nos interesa, y el navegador no funciona bien con ella, no tenemos por qué resignarnos y rendirnos. La forma más sencilla de resolver este desafío pasa por recurrir a un dispositivo externo que nos permita acceder a los contenidos y entregárselos a nuestro televisor.

La forma más sencilla de resolver este desafío pasa por recurrir a un dispositivo externo que nos permita acceder a los contenidos y entregárselos a nuestro televisor

Algunos set-top-boxes y consolas de videojuegos de sobremesa pueden cumplir este rol a la perfección, aunque los navegadores que incorporan tampoco suelen tener un rendimiento equiparable al de los mejores navegadores para Windows y macOS. Por esta razón, la solución más eficaz pasa, sencillamente, por conectar nuestro ordenador directamente al televisor utilizando la salida HDMI que incorporan la mayor parte de los equipos de sobremesa y los portátiles.

Cuando lo que necesitamos es acceder a servicios relativamente minoritarios, o, sencillamente, a plataformas con bloqueo regional que, además, carecen de una app específica para nuestro televisor, apostar por utilizar un ordenador como equipo de reproducción es la forma más eficaz, y también la más sencilla, de resolver este pequeño reto. Al menos hasta que los fabricantes de televisores se apliquen y nos entreguen un navegador que realmente esté a la altura de las expectativas que tenemos los usuarios.

-
La noticia La odisea de ver contenidos de vídeo desde el navegador web de mi Smart TV fue publicada originalmente en Xataka por Juan Carlos López .

Leer más

La odisea de ver contenidos de vídeo desde el navegador web de mi Smart TV

La odisea de ver contenidos de vídeo desde el navegador web de mi Smart TV

Hay vida más allá de Netflix, HBO, Disney+, Amazon Prime Video, Apple TV+ y los demás servicios de streaming de series y películas con los que los usuarios compartimos nuestras horas de ocio. Las plataformas de streaming y los servicios de vídeo alternativos, sean o no de pago, a menudo nos proponen contenidos que no podemos encontrar en las gigantescas plataformas que he mencionado en este párrafo, por lo que es interesante tenerlos en el radar.

Para acceder a algunas de estas propuestas alternativas y sortear el bloqueo geográfico que imponen es necesario utilizar una VPN (red privada virtual), pero, afortunadamente, con un ordenador es bastante sencillo hacerlo. De hecho, desde cualquier navegador actualizado para Windows o macOS deberíamos poder acceder sin problema a servicios tan atractivos como Crunchyroll (especializado en anime y manga), IndieFlix (una opción estupenda para los fans del cine independiente) o Arrow (destaca por su colección de clásicos de culto), entre muchas otras opciones.

Sin embargo, si preferimos disfrutar los contenidos de estos servicios directamente en nuestro televisor, el panorama se complica. La mayor parte de los Smart TV nos propone apps específicas que nos permiten reproducir los contenidos de las grandes plataformas, como Netflix, Disney+ o Amazon Prime Video, sin ninguna dificultad y garantizándonos una experiencia bastante satisfactoria. Y todo ello a pesar de que las apps de algunos servicios tienen margen de mejora (sí, HBO, te miramos a ti).

La zona de confort de los Smart TV se difumina cuando no nos proponen la app que buscamos y nos vemos obligados a recurrir a su navegador

Pero si lo que queremos es reproducir en nuestra tele los contenidos de una plataforma de streaming o un servicio de vídeo alternativo, y no tenemos una app específica, es probable que nos demos de bruces con algún problema que quizá nos lo ponga difícil y nos obligue a buscar una forma alternativa de entregar a nuestro televisor esos contenidos (en la última sección de este artículo repasaremos algunas de las opciones que tenemos a nuestro alcance).

La herramienta con la que cuentan nuestros Smart TV para ayudarnos a acceder a estos servicios es su navegador web, y, desafortunadamente, está lejos de poner en nuestras manos la flexibilidad que nos proponen los mejores navegadores para Windows y macOS. Y es una lástima, sobre todo si tenemos presente que las revisiones actuales de Android/Google TV, Tizen OS y webOS, que son los sistemas operativos para televisores más comunes, nos proponen una experiencia global estupenda. Desafortunadamente, las prestaciones de sus navegadores a menudo representan un borrón que puede empañar la experiencia de los usuarios. Esto es, precisamente, lo que hemos puesto a prueba.

A la hora de la verdad el navegador reclama todo el protagonismo

Estamos a punto de lanzarnos a una auténtica aventura. Como vamos a comprobar, la casuística con la que podemos encontrarnos cuando intentamos acceder a servicios de vídeo y plataformas de streaming alternativos utilizando el navegador de un televisor es muy diversa, por lo que es imposible recogerla al completo en un artículo. Lo que sí podemos hacer es compartir con vosotros nuestra experiencia durante las pruebas y sintetizar los principales errores con los que nos hemos dado de bruces.

De hecho, hemos involucrado en este test a varios editores de Xataka que tienen televisores con una antigüedad no superior a los cuatro años con el propósito de abarcar todo el terreno a nuestro alcance. Y, sobre todo, con la intención de comprobar qué experiencia nos proponen los navegadores que incorporan algunas de las principales marcas en sus televisores. Como esperábamos, y como estáis a punto de comprobar, hemos tropezado con algunos problemas que ponen de manifiesto la necesidad de que los fabricantes de televisores, sin excepción, cuiden más las prestaciones de los navegadores que nos proponen.

La primera barrera con la que algunos usuarios se encontrarán es la necesidad de acceder a los servicios alternativos que imponen un bloqueo geográfico usando una VPN

La primera barrera con la que algunos usuarios se encontrarán es la necesidad de acceder a los servicios alternativos que imponen un bloqueo geográfico, y que, por tanto, solo están disponibles en algunas regiones del planeta, utilizado una VPN. Los televisores que incorporan Android TV o Google TV nos permiten instalar varias aplicaciones con las que es posible hacerlo, como NordVPN o Surfshark, entre otras opciones. En las demás teles también se puede conseguir, aunque puede ser un poco más complicado dependiendo del sistema operativo que incorpore nuestro televisor.

Una vez que hemos salvado este primer escollo (afortunadamente no todos los servicios alternativos interesantes imponen un bloqueo regional), y después de comprobar que el servicio de vídeo que queremos utilizar no está disponible a través de una app para nuestro televisor, toca iniciar el navegador de la tele y cruzar los dedos. Los servicios de vídeo más populares, como YouTube o Vimeo, suelen funcionar correctamente en la mayor parte de los navegadores para televisores.

En la siguiente fotografía podemos ver un vídeo de Vimeo reproduciéndose correctamente en el navegador para Tizen OS que incorpora el actual televisor insignia de Samsung, el modelo Neo QLED QN900A 8K.

Samsung1

Sin embargo, cuando accedemos a través del navegador de este mismo televisor de Samsung a un servicio de vídeo menos popular, como Veoh, empiezan los problemas. El vídeo se reproduce y se puede escuchar el sonido, pero no se ven las imágenes. La versión del navegador de Tizen que incorpora esta tele es la 4.1.03230. No obstante, este mismo problema nos lo hemos encontrado también en otros servicios de vídeo y en otros televisores que incorporan un sistema operativo diferente, como vamos a ver a continuación.

Samsung2

Este televisor es el modelo Neo QLED QN900A 8K de Samsung con Tizen OS.

En un televisor LG OLED 55CX6LA con webOS 03.23.35 y en un 55XE90 de Sony con Android TV 8.0 sucede exactamente lo mismo que en el televisor de Samsung con Tizen: podemos escuchar el sonido, pero no se ven las imágenes. Sin embargo, en un giro no del todo inesperado, en un televisor OLED 854 de Philips con Android TV 9.0 este servicio de vídeo funcionó correctamente y nos dejó disfrutar tanto las imágenes como el sonido.

Lg

Este televisor es el modelo OLED 55CX6LA de LG con webOS 03.23.35.

En la siguiente fotografía podemos ver que el televisor de Philips con Android TV 9.0 que hemos utilizado en nuestras pruebas sí ha conseguido reproducir correctamente tanto el sonido como las imágenes de los vídeos de Veoh. El navegador que incorpora este modelo lo ha desarrollado Vewd, y, aunque se siente cómodo con un servicio de vídeo que se lo ha hecho pasar mal a los navegadores de los televisores de Samsung, LG y Sony que hemos podido utilizar en nuestras pruebas, no ha salido airoso cuando lo hemos utilizado para acceder a una plataforma de streaming que ha resultado ser especialmente pejiguera, como vamos a ver en la siguiente fotografía.

Philips1

Este televisor es el modelo OLED 854 de Philips con Android TV 9.0.

Uno de los errores que devuelven con más frecuencia los navegadores de los televisores, independientemente de su marca, es un fallo de conexión provocado por la ausencia de un certificado SSL válido (nuestros compañeros de Genbeta explican en este artículo qué es este objeto con todo lujo de detalles).

En ocasiones podemos resolverlo simplemente borrando la caché del navegador, pero en las pruebas que hemos hecho este procedimiento no ha funcionado, lo que parece reflejar que algunos navegadores para Smart TV tienen problemas para validar los certificados.

Este error nos lo hemos encontrado en los cuatro televisores que hemos utilizado en las pruebas al intentar acceder al servicio Panda Streaming. Si nos ceñimos a sus contenidos esta plataforma no tiene demasiado interés, pero la hemos incluido en este artículo para reflejar las dificultades que tienen la mayor parte de los navegadores para acceder a algunos servicios.

Philips2

Este televisor es el modelo OLED 854 de Philips con Android TV 9.0.

Nuestra experiencia hasta aquí en general ha sido poco satisfactoria, pero, curiosamente, hemos dado con un navegador que ha conseguido acceder con éxito a la mayor parte de los servicios de vídeo y las plataformas de streaming que hemos probado, incluidas Veoh y Panda Streaming, que, como acabamos de ver, son especialmente quisquillosas.

Este navegador se llama Puffin Web Browser, y está disponible en la tienda de aplicaciones de Google. Gracias a él el televisor 55XE90 de Sony ha tenido éxito allí donde su navegador por defecto ha fracasado debido a que Puffin lleva a cabo el renderizado de las páginas web en la nube, y no de forma local en el propio televisor. Esta estrategia, eso sí, provoca que la dirección IP que ven los servicios a los que accedemos sea la del servidor que lleva a cabo el renderizado en la nube, por lo que algunos lo identifican como un servidor proxy.

Sony2

Este televisor es el modelo 55XE90 de Sony con Android TV 8.0.

Una experiencia agridulce: el navegador de los Smart TV tiene mucho margen de mejora

Durante los últimos tres años los fabricantes de televisores han hecho un esfuerzo considerable para refinar sus sistemas operativos y ofrecernos una experiencia más satisfactoria. Tizen OS y webOS, los que utilizan Samsung y LG respectivamente en sus teles, han mejorado, pero el que más ha evolucionado, en nuestra opinión, es Android TV, que a partir de la revisión 9.0 nos ofrece un rendimiento sensiblemente más alto y una experiencia global más convincente.

Desafortunadamente, los navegadores integrados en los televisores no han mejorado al mismo ritmo al que lo han hecho sus sistemas operativos. Aún están lejos de ofrecernos una velocidad de renderizado equiparable a la que nos proponen los mejores navegadores no solo para ordenadores, sino también para smartphones.

Podríamos pensar que en parte el responsable es el hardware del televisor, pero los modelos de las gamas alta y prémium incorporan procesadores similares a los que utilizan los móviles de gama media, lo que descarga de esta responsabilidad al hardware y se la transfiere al propio navegador.

El rendimiento del navegador de los Smart TV con las plataformas de 'streaming' de vídeo es impredecible

Además, como hemos visto a lo largo de este artículo, la reproducción del contenido de algunas plataformas de streaming alternativas que carecen de una app específica se les atraganta a los televisores. Ninguno de los cuatro modelos que hemos utilizado en nuestras pruebas nos ha dejado totalmente satisfechos en este contexto. Y es una lástima.

En algunas ocasiones el origen del problema reside en la ausencia de un certificado SSL válido necesario para establecer la conexión, y en otras en la forma en que el navegador afronta el renderizado de las páginas HTML5, o, incluso, en su incompatibilidad con Silverlight, la alternativa de Microsoft a Adobe Flex o JavaFX, entre otras tecnologías de desarrollo de aplicaciones web.

En cualquier caso, las pruebas que hemos realizado nos han enseñado que en este terreno no podemos generalizar. Como hemos visto, algunos servicios funcionan bien en un televisor y mal en otro, e, incluso, pueden rendir correctamente en un navegador y fallar en otro instalado en el mismo televisor.

Cabe la posibilidad de que una actualización del firmware consiga resolver la mayor parte de estos problemas, pero, de acuerdo con nuestra experiencia, el resultado que obtendremos hoy si intentamos acceder a un abanico amplio de plataformas de streaming utilizando el navegador de nuestro televisor es impredecible. Y es un problema. Confiemos en que los fabricantes de televisores se pongan las pilas y en el futuro nos entreguen unos navegadores más cuidados.

Otras formas de ver estos contenidos sin pasar por el navegador de la tele

Afortunadamente, si nuestro televisor no tiene una app específica que nos permita acceder a los contenidos del servicio de vídeo o la plataforma de streaming que nos interesa, y el navegador no funciona bien con ella, no tenemos por qué resignarnos y rendirnos. La forma más sencilla de resolver este desafío pasa por recurrir a un dispositivo externo que nos permita acceder a los contenidos y entregárselos a nuestro televisor.

La forma más sencilla de resolver este desafío pasa por recurrir a un dispositivo externo que nos permita acceder a los contenidos y entregárselos a nuestro televisor

Algunos set-top-boxes y consolas de videojuegos de sobremesa pueden cumplir este rol a la perfección, aunque los navegadores que incorporan tampoco suelen tener un rendimiento equiparable al de los mejores navegadores para Windows y macOS. Por esta razón, la solución más eficaz pasa, sencillamente, por conectar nuestro ordenador directamente al televisor utilizando la salida HDMI que incorporan la mayor parte de los equipos de sobremesa y los portátiles.

Cuando lo que necesitamos es acceder a servicios relativamente minoritarios, o, sencillamente, a plataformas con bloqueo regional que, además, carecen de una app específica para nuestro televisor, apostar por utilizar un ordenador como equipo de reproducción es la forma más eficaz, y también la más sencilla, de resolver este pequeño reto. Al menos hasta que los fabricantes de televisores se apliquen y nos entreguen un navegador que realmente esté a la altura de las expectativas que tenemos los usuarios.

-
La noticia La odisea de ver contenidos de vídeo desde el navegador web de mi Smart TV fue publicada originalmente en Xataka por Juan Carlos López .

Leer más

Uno de los mayores retos de la cosmología es averiguar qué le sucedió al universo durante sus primeros instantes para expandirse tan rápido

Uno de los mayores retos de la cosmología es averiguar qué le sucedió al universo durante sus primeros instantes para expandirse tan rápido

La observación directa de las primeras ondas gravitacionales que el ser humano ha sido capaz de identificar hace ya algo más de seis años es sin duda lo mejor que le ha pasado a la cosmología reciente. Estas perturbaciones gravitatorias generadas por los objetos masivos que están sometidos a una cierta aceleración se propagan a través del continuo espacio-tiempo a la velocidad de la luz bajo la forma de unas ondas, que, en determinadas condiciones, los científicos son capaces de detectar.

Durante los últimos seis años las ondas gravitatorias, como también se las conoce, nos han demostrado que son una herramienta muy valiosa que puede ayudarnos a conocer mejor la historia del universo. Y lo son debido a que transportan información acerca del evento cósmico que las originó. La sensibilidad de los interferómetros que utilizamos actualmente para identificarlas requiere que estas perturbaciones hayan sido originadas por eventos de una gran magnitud, como, por ejemplo, la colisión de dos agujeros negros.

Los científicos están ampliando poco a poco nuestro conocimiento de los estadios por los que ha pasado el universo, pero hay una fase especialmente inasequible: el instante que sucedió al Big Bang

De hecho, a finales del pasado mes de junio los grupos de investigación que se encargan del análisis de los datos recogidos por los interferómetros LIGO, en Estados Unidos, y Virgo, en Italia, aseguraron tener razones muy sólidas para sospechar que sus experimentos habían identificado las ondas gravitacionales producidas por la fusión de dos sistemas binarios constituidos por un agujero negro y una estrella de neutrones. Este es el tipo de cataclismos cósmicos que actualmente podemos identificar a través de las perturbaciones que introducen en el tejido del espacio-tiempo.

Afortunadamente, las ondas gravitacionales no son la única herramienta con la que cuentan los cosmólogos para ir desentrañando muy poco a poco el pasado del universo; la observación y el análisis del fondo cósmico de microondas también resulta de muchísima ayuda. La radiación de fondo de microondas, como también se la conoce, es un tipo de radiación electromagnética que permea todo el universo y que comenzó su viaje por el cosmos hace nada menos que 13 770 millones de años aproximadamente. Esta es la edad que, de hecho, tiene el universo según las estimaciones más precisas que han realizado hasta ahora los astrofísicos.

Utilizando estas y otras herramientas los científicos están consiguiendo ampliar poco a poco nuestro conocimiento de los estadios por los que ha pasado el universo, pero hay una fase especialmente inasequible. En realidad, ese periodo es un lapso ínfimo de tiempo; un momento aparentemente insignificante que abarca únicamente una fracción mínima de un segundo, pero que es de vital importancia porque fue el instante en el que se produjo un acontecimiento que aún no entendemos: el chispazo que desencadenó la expansión acelerada del universo sobre la que los cosmólogos han erigido la hipótesis de la inflación cósmica.

Las ondas gravitacionales primordiales pueden tener la respuesta que buscamos

La inflación cósmica propone una explicación de la expansión exponencial del cosmos primigenio. Durante un instante mínimo que tuvo lugar después del Big Bang el universo se expandió con una velocidad altísima, y a partir de ese momento su crecimiento siguió adelante, aunque con una tasa de expansión sensiblemente más moderada. Las observaciones y los modelos más avanzados que manejan los cosmólogos actualmente sugieren este comportamiento, pero el gran problema es que no conocen el mecanismo que puede explicar fehacientemente ese brevísimo periodo de inflación cósmica.

Sin embargo, no está todo perdido. Los científicos que están desarrollando su investigación en esta área creen que la respuesta que están buscando puede residir en las ondas gravitacionales primordiales, que, precisamente, fueron originadas durante la fase final de este periodo de inflación del cosmos. Estas perturbaciones gravitatorias deberían haber dejado una huella en el fondo cósmico de microondas, pero dar con ella es extraordinariamente difícil porque, a grandes rasgos, se trata de una huella tan liviana que es aparentemente imperceptible. Y, además, es extraordinariamente fácil confundirla con la señal originada por el polvo galáctico, que también emite radiación y tiene una estructura similar a la que en teoría deberían tener las ondas gravitacionales primordiales.

Uno de los grandes desafíos a los que se enfrentan los científicos que participan en este experimento consiste en incrementar la relación señal/ruido de sus medidas

Aun así, los cosmólogos no se rinden fácilmente. Durante los últimos años varios grupos de investigación han puesto a punto radiotelescopios situados en enclaves geográficos en los que las condiciones atmosféricas permiten observar el cosmos con menos perturbaciones, y, por tanto, de una forma más precisa, como el polo sur. Uno de los proyectos científicos de colaboración más relevantes es BICEP/Keck, y, afortunadamente, durante los últimos años nos está entregando resultados muy prometedores. De hecho, los investigadores involucrados en el experimento BICEP3 acaban de publicar sus primeros resultados, y confirman que estamos un paso más cerca de la detección de las ondas gravitacionales primordiales.

Uno de los grandes desafíos a los que se enfrentan los científicos que participan en este experimento consiste en incrementar la relación señal/ruido de sus medidas con un propósito: evitar que la señal originada por el polvo galáctico enmascare la información que realmente les interesa y que podría llevarles a identificar las ondas gravitacionales primordiales que podrían apuntalar, quizá de una manera definitiva, el modelo de la inflación cósmica. La buena noticia es que la colaboración BICEP/Keck está refinando poco a poco sus experimentos, de manera que las medidas que está recogiendo son cada vez más precisas. Y la no tan buena es que aún queda mucho trabajo por hacer.

Si tenéis curiosidad y no os intimida la física relativamente avanzada os sugiero echar un vistazo al estupendo artículo en el que Francisco R. Villatoro desmenuza los resultados que ha obtenido el experimento BICEP3. Esta es una carrera de fondo en la que cada pequeño paso es importante, especialmente si tenemos presente la dificultad que entraña la exploración minuciosa del fondo cósmico de microondas en busca de los tan ansiados indicios de la presencia de las ondas gravitacionales primordiales. Pero no cabe duda de que el esfuerzo merece la pena aunque nos veamos obligados a aceptar que quizá el resultado que buscamos aún tardará en llegar.

Imagen de portada | NASA

Más información | Physical Review Letters | arXiv:2110.00483

-
La noticia Uno de los mayores retos de la cosmología es averiguar qué le sucedió al universo durante sus primeros instantes para expandirse tan rápido fue publicada originalmente en Xataka por Juan Carlos López .

Leer más

Sin el coltán nuestros móviles no serían tal y como son: qué es y para qué sirve el mineral más codiciado por las tecnológicas

Sin el coltán nuestros móviles no serían tal y como son: qué es y para qué sirve el mineral más codiciado por las tecnológicas

Es el auténtico «oro negro». El mineral más valioso para las empresas de electrónica. Y es que el coltán está presente en las baterías y los condensadores de nuestros smartphones. Incluso podemos encontrar una pequeña cantidad de tantalio, su elemento químico más beneficioso, en el microprocesador y las lentes de las cámaras de nuestros teléfonos móviles, así como en otros componentes de buena parte de los dispositivos electrónicos que utilizamos todos los días.

El coltán es muy útil. Pero también es muy escaso. Pocos países cuentan con reservas de este mineral. Y, además, algunos de los que lo tienen, especialmente los estados de la región ecuatorial de África, están sumidos en una profunda inestabilidad política y social que, desafortunadamente, se ha visto agravada, precisamente, por el conflicto derivado de los derechos de explotación del coltán. Esta es la historia de uno de los recursos más ansiados por el hombre.


Leer más

Los fabricantes de semiconductores están haciendo su agosto gracias a la crisis: Samsung acaba de obtener sus mayores beneficios en tres años

Los fabricantes de semiconductores están haciendo su agosto gracias a la crisis: Samsung acaba de obtener sus mayores beneficios en tres años

Corren buenos tiempos para los fabricantes de semiconductores. Sabemos que su capacidad de producción está tensionada por una demanda a la que, según los propios ejecutivos de estas compañías, no van a ser capaces de dar respuesta a corto plazo. Sin embargo, no cabe duda de que esta forma de fricción les beneficia. Y lo hace porque garantiza que todos los circuitos integrados que son capaces de fabricar serán asimilados inmediatamente por el mercado.

De hecho, los principales productores de chips, entre los que se encuentran TSMC, Samsung, Intel y GlobalFoundries, trabajan bajo pedido, por lo que todos los semiconductores que fabrican ya tienen dueño cuando salen de la cadena de producción. Para algunas personas puede resultar chocante ver a Intel en esta lista de empresas que fabrican chips para terceros, pero Pat Gelsinger ha confirmado que la compañía que lidera va a reforzar esta área de su negocio gracias a las inversiones que está realizando para poner a punto nuevas fábricas.

Para cualquier empresa sería un sueño tener la certeza de que todo lo que produce lo tiene vendido de antemano. Incluso debe de ser reconfortante tener la certeza de que la creciente demanda de tu mercado, a la que actualmente no puedes dar una respuesta, te garantiza que en el futuro podrás crecer con la seguridad de que las inversiones que tendrás que asumir tendrán garantizado un retorno económico. En estas condiciones el estrés que está generando la crisis de los semiconductores a los fabricantes de chips parece mucho más llevadero. Bendito problema.

Samsung acaba de cerrar su mejor trimestre en tres años

El escenario en el que nos encontramos ha desencadenado un incremento inevitable del precio de los semiconductores. Es lo que sucede cuando la demanda es muy superior a la oferta. Y este encarecimiento, como es lógico, está provocando que los fabricantes de chips aumenten sus márgenes de beneficio. Samsung acaba de dar a conocer cómo le ha ido a su filial especializada en la producción de circuitos integrados durante el tercer trimestre de este año, y lo ha cerrado con los mayores beneficios de los últimos tres años.

Este buen resultado ha propiciado que esta compañía haya cerrado el trimestre con unos beneficios de 13 300 millones de dólares. Para encontrar un trimestre más exitoso en el histórico de Samsung tenemos que remontarnos al tercero de 2018. Curiosamente, los dos componentes que según la propia marca más han contribuido a este incremento de los beneficios han sido los chips de memoria, cuyo precio ha aumentado notablemente, y los paneles AMOLED para smartphones.

Samsung ha cerrado el tercer trimestre con unos beneficios de 13 300 millones de dólares

Como es lógico, Samsung monta en sus teléfonos móviles los paneles que ella misma produce, pero también se los vende a otros fabricantes de terminales. La venta de matrices AMOLED para móviles debe ser para esta compañía tan importante como lo es para Sony la comercialización de los sensores que utilizan buena parte de las cámaras incorporadas en los terminales de las gamas alta y prémium.

En cualquier caso, parece razonable asumir que Samsung no es el único fabricante de semiconductores al que le está yendo bien gracias a la enorme demanda de chips. Apostaría sin arriesgar lo más mínimo que las otras tres compañías que he mencionado en el segundo párrafo de este artículo también están atravesando una etapa muy positiva desde un punto de vista estrictamente económico.

Imagen de portada | TSMC

Vía | Reuters

-
La noticia Los fabricantes de semiconductores están haciendo su agosto gracias a la crisis: Samsung acaba de obtener sus mayores beneficios en tres años fue publicada originalmente en Xataka por Juan Carlos López .

Leer más

Philips Fidelio L3, análisis: estos auriculares nos dan mucho más de lo que podemos esperar por su precio

Philips Fidelio L3, análisis: estos auriculares nos dan mucho más de lo que podemos esperar por su precio

El mercado de los auriculares es una golosina que pocos fabricantes de electrónica de consumo pasan por alto. Según la consultora Statista durante los primeros cinco meses de este año en China, que actualmente es el mayor mercado de estos dispositivos, generó unos ingresos de 4476 millones de dólares. Si sumamos a esta cifra los ingresos de otros grandes mercados, como el europeo, el estadounidense o el japonés, el montante final refleja sin ambigüedad que a los consumidores nos gustan los auriculares.

Una consecuencia muy evidente de la enorme competencia que hay en este mercado es que los consumidores podemos hacernos con unos auriculares de buena calidad invirtiendo en ellos una cantidad de dinero moderada. No obstante, no se han abaratado solo los modelos más accesibles; también han reducido su precio los de las gamas alta y prémium. De hecho, los Fidelio L3 de Philips a los que vamos a dedicar este análisis ejemplifican a las mil maravillas una tendencia que a los aficionados al sonido nos ha colocado en un momento dulce.


Leer más

Philips Fidelio L3, análisis: estos auriculares nos dan mucho más de lo que podemos esperar por su precio

Philips Fidelio L3, análisis: estos auriculares nos dan mucho más de lo que podemos esperar por su precio

El mercado de los auriculares es una golosina que pocos fabricantes de electrónica de consumo pasan por alto. Según la consultora Statista durante los primeros cinco meses de este año en China, que actualmente es el mayor mercado de estos dispositivos, generó unos ingresos de 4476 millones de dólares. Si sumamos a esta cifra los ingresos de otros grandes mercados, como el europeo, el estadounidense o el japonés, el montante final refleja sin ambigüedad que a los consumidores nos gustan los auriculares.

Una consecuencia muy evidente de la enorme competencia que hay en este mercado es que los consumidores podemos hacernos con unos auriculares de buena calidad invirtiendo en ellos una cantidad de dinero moderada. No obstante, no se han abaratado solo los modelos más accesibles; también han reducido su precio los de las gamas alta y prémium. De hecho, los Fidelio L3 de Philips a los que vamos a dedicar este análisis ejemplifican a las mil maravillas una tendencia que a los aficionados al sonido nos ha colocado en un momento dulce.


Leer más

El desafío de Chandrasekhar, el genio sin el que lo que sabemos de las estrellas y los agujeros negros aún no estaría a nuestro alcance

El desafío de Chandrasekhar, el genio sin el que lo que sabemos de las estrellas y los agujeros negros aún no estaría a nuestro alcance

La historia de Subrahmanyan Chandrasekhar (1910-1995) es casi tan apasionante como sus logros en el campo de la astrofísica. Su infancia en la India de principios del siglo XX estuvo marcada por la forma en que sus padres supieron alentar su curiosidad y estimular su pasión por el estudio. Su pericia innata con los números le llevó a destacar muy pronto en el ámbito de la física y las matemáticas, y con solo 19 años se graduó en física en la Universidad de Madrás.

Su sobresaliente expediente académico fue premiado por el Gobierno de su país con la posibilidad de viajar a Inglaterra para continuar sus estudios en la Universidad de Cambridge, una oportunidad que Chandrasekhar no dejó escapar. Fue admitido en el prestigioso Trinity College bajo la tutela del físico y astrónomo británico Ralph Howard Fowler, que, precisamente, era el autor de algunos de los artículos científicos que le habían ayudado a sumergirse en una física cuántica que en la década de los 30 aún daba sus primeros pasos.

A Chandrasekhar le fascinaba la rama de la astrofísica que perseguía comprender las etapas por las que transitaba la evolución estelar. En aquella época los astrofísicos ya sabían que las estrellas consumen la mayor parte de su combustible en una fase conocida como secuencia principal, y también que durante esta etapa consiguen mantenerse en equilibrio reajustándose continuamente gracias a la tensión de dos fuerzas opuestas: la contracción gravitacional, que tira de la materia de la estrella hacia dentro, y la presión de los gases y de radiación, que tira de la materia hacia fuera.

Los astrónomos conocían con bastante precisión el estado de equilibrio hidrostático en el que se encuentran las estrellas durante la mayor parte de su vida, pero también sabían que había un tipo peculiar de ellas, las enanas blancas, que eran mucho más densas que ningún objeto que hubiesen podido estudiar en la Tierra. De hecho, su densidad y su estado de equilibrio escapaban a su comprensión debido a que no podían ser explicados por las leyes de la física clásica, por lo que decidieron recurrir a la aún incipiente mecánica cuántica con la esperanza de que les ayudase a entender qué sucedía en su interior.

El secreto de las enanas blancas

A Chandrasekhar le apasionaba la física cuántica. Los artículos científicos de los astrofísicos Fowler y Eddington le ayudaron a sumergirse en ella, y, precisamente, fue su tutor en el Trinity College quien en 1926, cuando el joven indio aún estudiaba en su país natal, consiguió describir el mecanismo que permite a las enanas blancas mantenerse en equilibrio. Pertrechado con las herramientas de la mecánica cuántica Fowler publicó un artículo en el que logró explicar cómo un fenómeno conocido como degeneración electrónica era el responsable de mantener las enanas blancas en equilibrio.

Subrahmanyanchandrasekharretrato

Hasta ese momento los astrofísicos habían observado que estas estrellas habían dejado atrás la etapa en la que consumían sus reservas de combustible, pero, sorprendentemente, pese a no contar con la presión de radiación y de los gases fruto de la ignición de la materia que aglutinan, conseguían mantenerse en equilibrio. Debía de existir necesariamente una fuerza que era capaz de contrarrestar la contracción gravitacional para permitir que el equilibrio de las enanas blancas fuese posible.

Afortunadamente, la degeneración electrónica descrita por Fowler logró explicar este fenómeno. A grandes rasgos y dejando a un lado los detalles más complicados, este mecanismo pronostica que la contracción gravitacional consigue comprimir tanto la materia de la estrella que los electrones ligados a los núcleos atómicos apenas tienen espacio para moverse. Cada uno de ellos queda encerrado en un espacio 10 000 veces más reducido que el que tenía originalmente, lo que provoca que comience a agitarse de forma descontrolada, golpeando a los electrones adyacentes, que se encuentran exactamente en la misma situación.

Nada puede detener este movimiento degenerado de los electrones. Ni siquiera el enfriamiento paulatino de las enanas blancas que ya han agotado su combustible. De hecho, la degeneración electrónica se mantiene incluso aunque la materia se encuentre en el cero absoluto de temperatura (-273,15 ºC). El origen de este fenómeno está estrechamente vinculado a la dualidad onda/partícula tal y como nos la explica la física cuántica, que, de nuevo a grandes rasgos, nos dice que, en realidad, las ondas y las partículas son lo mismo. Todas las partículas se comportan a veces como una onda, y, al mismo tiempo, todas las ondas se comportan a veces como una partícula.

En su artículo Fowler propuso que la degeneración electrónica es el mecanismo responsable de la fuerza que consigue contrarrestar la contracción gravitacional de las enanas blancas. Y, por tanto, también es el responsable de que se mantengan en equilibrio. Esta idea obsesionó a Chandrasekhar durante sus años de estudio en la India, y cuando tuvo la oportunidad de profundizar en ella durante su estancia en Inglaterra trabajando codo con codo con Fowler, no dudó en aprovecharla.

Y llegó la guerra desencadenada por el «límite de Chandrasekhar»

Los largos viajes que realizaba entre Inglaterra y la India brindaban a Chandrasekhar la oportunidad de sumergirse en sus pensamientos lejos de los exámenes y los compromisos que acarreaban sus estudios en el Trinity College. Fowler había conseguido explicar por qué las enanas blancas se mantenían en equilibrio, pero su investigación no había logrado proporcionar una descripción satisfactoria de la estructura interna de estas estrellas. Y Chandrasekhar estaba decidido a recoger este desafío.

Lo que los números le decían a Chandrasekhar era que la contracción gravitacional solo podía ser contrarrestada si la masa de la estrella era menor de 1,4 masas solares

Durante uno de su viajes, y mientras estaba sumido en sus pensamientos, se le ocurrió que podría ser una buena idea introducir las leyes de la Relatividad Especial que Albert Einstein había concebido no muchos años antes en los cálculos que había realizado Fowler. Y lo hizo. Su bagaje en astrofísica aún era muy limitado, y, además, los grandes físicos y matemáticos que en esa época se esforzaban para reconciliar la Relatividad y la física cuántica no habían obtenido ningún resultado prometedor, pero esto no desanimó a Chandrasekhar.

Después de pasarse varios días haciendo cálculos y revisando los últimos artículos que habían publicado Eddington y Fowler, obtuvo un resultado. Pero no fue un resultado cualquiera; era un resultado extraño, y, al mismo tiempo, extraordinariamente prometedor. Lo que los números le decían a Chandrasekhar era que la contracción gravitacional solo podía ser contrarrestada si la masa de la estrella era menor de 1,4 masas solares. Si la masa de la enana blanca superaba esta cifra ni siquiera la degeneración electrónica podría impedir el colapso gravitacional de la estrella, lo que abría las puertas de par en par a la existencia de los agujeros negros.

Estrellaneutrones

Un fragmento de un centímetro cúbico de una estrella de neutrones pesa aproximadamente mil millones de toneladas. La materia degenerada que la constituye ya no está formada por protones, neutrones y electrones, como la materia ordinaria.

Actualmente los astrofísicos defienden que una estrella puede adoptar dos estados más antes de poner fin a sus días adquiriendo la entidad de un agujero negro: las estrellas de neutrones y las aún hipotéticas estrellas de quarks (os hablamos de ambas con bastante profundidad en el artículo que enlazo aquí mismo). Pero en la década de los 30 lo que proponía Chandrasekhar era difícil de asumir. De hecho, los primeros astrofísicos a los que entregó su artículo científico, entre los que se encontraba Fowler, no entendieron su demostración.

Finalmente Chandrasekhar consiguió que su texto fuese publicado en la revista estadounidense Astrophysical Journal después de haber sido previamente aprobado por el físico Carl Eckart. Este respaldo dio a su investigación mucha visibilidad, y cada vez más astrofísicos aceptaban su conclusión, aunque todos ellos se oponían a la existencia de los agujeros negros. No podían admitir que la naturaleza aceptase que aquellas aberraciones realmente existiesen. Debía haber alguna ley que impidiese su existencia más allá de la corrección de la demostración que había hecho el joven astrofísico indio.

El rechazo de la comunidad científica fue un duro varapalo para Chandrasekhar, pero lo que más le dolió fue que su demostración fuese enérgicamente desestimada por Arthur Eddington, que hasta entonces había ejercido como uno de sus tutores más entusiastas. De hecho, Eddington llegó incluso a ridiculizar la posibilidad de que una enana blanca no pudiese tener una masa superior a 1,4 masas solares durante una de sus conferencias en la Real Sociedad Astronómica de Londres, en la que, por supuesto, Chandrasekhar estaba presente.

En 1983 Subrahmanyan Chandrasekhar y William Fowler recibieron el premio Nobel de Física

Eddington mantuvo su férrea oposición al «límite de Chandrasekhar» durante toda su vida, y, decepcionado por el rechazo al que estaba siendo sometido, Chandrasekhar abandonó el estudio de las enanas blancas a finales de la década de los 30 y no lo retomó hasta dos décadas más tarde. Durante casi seis décadas este genio indio dio clase de astrofísica en la Universidad de Chicago, y, finalmente, su contribución esencial al conocimiento de la evolución estelar y el proceso de formación de los agujeros negros fue reconocida.

En 1983 Subrahmanyan Chandrasekhar y William Fowler recibieron el premio Nobel de Física. Es imposible saber cómo habría evolucionado la astrofísica sin las aportaciones de Chandrasekhar, pero no cabe duda de que sin su trabajo quizá lo que sabemos hoy acerca de las estrellas y los agujeros negros aún no estaría a nuestro alcance.

Bibliografía: 'Agujeros negros y tiempo curvo', de Kip S. Thorne | 'Statistical Physics: Volume 1 of Modern Classical Physics', de Roger D. Blandford y Kip S. Thorne | 'Historia del tiempo: del Big Bang a los agujeros negros', de Stephen W. Hawking

Imágenes: Brian Tomlinson | NASA | NASA Goddard Space Flight Center | NASA/JPL-Caltech | M. Helfenbein, Yale University / OPAC

-
La noticia El desafío de Chandrasekhar, el genio sin el que lo que sabemos de las estrellas y los agujeros negros aún no estaría a nuestro alcance fue publicada originalmente en Xataka por Juan Carlos López .

Leer más