El dolor de regla en la adolescencia no es “normal”: un estudio masivo lo vincula con un mayor riesgo de dolor crónico en el adulto

El dolor de regla en la adolescencia no es "normal": un estudio masivo lo vincula con un mayor riesgo de dolor crónico en el adulto

Durante generaciones, el mensaje ha sido el mismo: el dolor menstrual es algo normal, una "cosa de chicas" que hay que aguantar. Pero la realidad es que un dolor de gran calado nunca es algo que se debería haber normalizado. Ahora, un estudio longitudinal publicado en The Lancet Regional Health - Europe viene a desmontar este mito y a dar una voz de alarma: tener periodos dolorosos en la adolescencia está ligado a problemas de salud en el futuro.

Un problema de salud pública. La metodología de este estudio se ha basado en el seguimiento de más de mil participantes en Reino Unido durante décadas. De esta manera, no solo se confirma se ha podido concluir que cuanto más severo es el dolor menstrual a los 15 años, mayor es la probabilidad de desarrollar dolor crónico una década después, a los 26 años. De esta manera, el dolor menstrual pasa de ser algo normalizado a un grave problema de salud pública.

Una metodología con vistas a largo plazo. Para llegar a esta conclusión, los investigadores utilizaron datos del Avon Longitudinal Study of Parents and Children (ALSPAC), un ambicioso proyecto que ha seguido la vida de miles de personas desde su nacimiento en los años 90. Analizaron la información de 1.157 participantes, evaluando la severidad de su dolor menstrual a los 15 años clasificado como nulo, leve, moderado o severo.

Posteriormente, una vez que estas participantes ya contaban con 26 años, se volvía a realizar un análisis de su estado de salud preguntando si padecían algún tipo de dolor crónico. Algo que fue definido como un dolor que duraba como mínimo tres meses.

Unas cifras preocupantes. Tras ajustar los datos para descartar la influencia de otros factores como el IMC, el nivel socioeconómico o problemas de salud mental previos, los resultados fueron claros. Lo primero de todo, es que las adolescentes con dismenorrea moderada, es decir, con dolor lo suficiente fuerte como para no poder ignorarlo, tenían una probabilidad del 65% extra de sufrir un dolor crónico en la etapa adulta en comparación con aquellas sin dolor menstrual.

En el caso de las dismenorreas más severas, que impiden realizar actividades normales, el riesgo se dispara hasta un 76% de padecer un dolor crónico en el futuro.

Estos datos se traducen en un aumento del riesgo absoluto de 12,7 y 16,2 puntos porcentuales, respectivamente. Es una diferencia demasiado grande para ser ignorada. El estudio también reveló lo común que es este problema: casi el 60% de las adolescentes de la muestra reportaron dolor menstrual de moderado a severo.

Un problema que se extiende por el cuerpo. Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es que la asociación no se limita al clásico dolor abdominal o lumbar, que podría considerarse una extensión dolor menstrual. Lo que ocurre en este caso es que las adolescentes con dismenorrea severa muestran un mayor riesgo de sufrir dolor crónico en cabeza, espalda, rodillas, muñecas, caderas y muslos.

¿Por qué? Los autores del estudio sugieren que detrás de todo esto se encuentra una sensibilidad central. Para entenderlo, hay que tener en cuenta que en la adolescencia hay una gran neuroplasticidad, donde el sistema nervioso es especialmente moldeable. La experiencia repetida de un dolor intenso y mal gestionado, como la dismenorrea, puede "entrenar" al sistema nervioso para que se vuelva hipersensible.

En esencia, el cerebro y la médula espinal aprenden a estar en un estado de alerta constante, lo que aumenta la vulnerabilidad a desarrollar otros tipos de dolor en el futuro, incluso en esas zonas que no están para nada relacionadas.

Para la Dra. Rachel Reid-McCann, investigadora principal, "es posible que la experiencia de dolor menstrual moderado o severo pueda alterar la estructura del cerebro y cómo funciona en respuesta a estímulos dolorosos, haciendo que el dolor crónico sea más probable en el futuro".

No es algo puramente psicológico. En el propio estudio, los investigadores han visto una relación entre la dismenorrea y un aumento posterior síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión. Pero estos factores solo explicaron una pequeña parte de la conexión con el dolor crónico y esto refuerza la idea de que la causa principal es un mecanismo fisiológico, y no simplemente que "el dolor está en la cabeza".

Hay que dejar de normalizar el dolor. La conclusión del estudio es un llamado a la acción para padre, educadores y, sobre todo, para el sistema sanitario. Normalizar el dolor menstrual y despacharlo como "es algo normal" tiene grandes consecuencias a largo plazo. Y que pasarán factura al sistema sanitario.

Los investigadores señalan que el estigma menstrual y la falta de educación sobre la salud menstrual provocan que muchas jóvenes no busquen ayuda, o que cuando lo hacen, sus quejas sean minimizadas. De esta manera, se cree que la identificación temprana y el buen control de la dismenorrea puede ser clave para mejorar el bienestar inmediato de los adolescentes y prevenir la aparición de graves problemas de salud en el futuro.

Imágenes | Saranya7

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La noticia El dolor de regla en la adolescencia no es "normal": un estudio masivo lo vincula con un mayor riesgo de dolor crónico en el adulto fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .

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El dolor de regla en la adolescencia no es “normal”: un estudio masivo lo vincula con un mayor riesgo de dolor crónico en el adulto

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Durante generaciones, el mensaje ha sido el mismo: el dolor menstrual es algo normal, una "cosa de chicas" que hay que aguantar. Pero la realidad es que un dolor de gran calado nunca es algo que se debería haber normalizado. Ahora, un estudio longitudinal publicado en The Lancet Regional Health - Europe viene a desmontar este mito y a dar una voz de alarma: tener periodos dolorosos en la adolescencia está ligado a problemas de salud en el futuro.

Un problema de salud pública. La metodología de este estudio se ha basado en el seguimiento de más de mil participantes en Reino Unido durante décadas. De esta manera, no solo se confirma se ha podido concluir que cuanto más severo es el dolor menstrual a los 15 años, mayor es la probabilidad de desarrollar dolor crónico una década después, a los 26 años. De esta manera, el dolor menstrual pasa de ser algo normalizado a un grave problema de salud pública.

Una metodología con vistas a largo plazo. Para llegar a esta conclusión, los investigadores utilizaron datos del Avon Longitudinal Study of Parents and Children (ALSPAC), un ambicioso proyecto que ha seguido la vida de miles de personas desde su nacimiento en los años 90. Analizaron la información de 1.157 participantes, evaluando la severidad de su dolor menstrual a los 15 años clasificado como nulo, leve, moderado o severo.

Posteriormente, una vez que estas participantes ya contaban con 26 años, se volvía a realizar un análisis de su estado de salud preguntando si padecían algún tipo de dolor crónico. Algo que fue definido como un dolor que duraba como mínimo tres meses.

Unas cifras preocupantes. Tras ajustar los datos para descartar la influencia de otros factores como el IMC, el nivel socioeconómico o problemas de salud mental previos, los resultados fueron claros. Lo primero de todo, es que las adolescentes con dismenorrea moderada, es decir, con dolor lo suficiente fuerte como para no poder ignorarlo, tenían una probabilidad del 65% extra de sufrir un dolor crónico en la etapa adulta en comparación con aquellas sin dolor menstrual.

En el caso de las dismenorreas más severas, que impiden realizar actividades normales, el riesgo se dispara hasta un 76% de padecer un dolor crónico en el futuro.

Estos datos se traducen en un aumento del riesgo absoluto de 12,7 y 16,2 puntos porcentuales, respectivamente. Es una diferencia demasiado grande para ser ignorada. El estudio también reveló lo común que es este problema: casi el 60% de las adolescentes de la muestra reportaron dolor menstrual de moderado a severo.

Un problema que se extiende por el cuerpo. Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es que la asociación no se limita al clásico dolor abdominal o lumbar, que podría considerarse una extensión dolor menstrual. Lo que ocurre en este caso es que las adolescentes con dismenorrea severa muestran un mayor riesgo de sufrir dolor crónico en cabeza, espalda, rodillas, muñecas, caderas y muslos.

¿Por qué? Los autores del estudio sugieren que detrás de todo esto se encuentra una sensibilidad central. Para entenderlo, hay que tener en cuenta que en la adolescencia hay una gran neuroplasticidad, donde el sistema nervioso es especialmente moldeable. La experiencia repetida de un dolor intenso y mal gestionado, como la dismenorrea, puede "entrenar" al sistema nervioso para que se vuelva hipersensible.

En esencia, el cerebro y la médula espinal aprenden a estar en un estado de alerta constante, lo que aumenta la vulnerabilidad a desarrollar otros tipos de dolor en el futuro, incluso en esas zonas que no están para nada relacionadas.

Para la Dra. Rachel Reid-McCann, investigadora principal, "es posible que la experiencia de dolor menstrual moderado o severo pueda alterar la estructura del cerebro y cómo funciona en respuesta a estímulos dolorosos, haciendo que el dolor crónico sea más probable en el futuro".

No es algo puramente psicológico. En el propio estudio, los investigadores han visto una relación entre la dismenorrea y un aumento posterior síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión. Pero estos factores solo explicaron una pequeña parte de la conexión con el dolor crónico y esto refuerza la idea de que la causa principal es un mecanismo fisiológico, y no simplemente que "el dolor está en la cabeza".

Hay que dejar de normalizar el dolor. La conclusión del estudio es un llamado a la acción para padre, educadores y, sobre todo, para el sistema sanitario. Normalizar el dolor menstrual y despacharlo como "es algo normal" tiene grandes consecuencias a largo plazo. Y que pasarán factura al sistema sanitario.

Los investigadores señalan que el estigma menstrual y la falta de educación sobre la salud menstrual provocan que muchas jóvenes no busquen ayuda, o que cuando lo hacen, sus quejas sean minimizadas. De esta manera, se cree que la identificación temprana y el buen control de la dismenorrea puede ser clave para mejorar el bienestar inmediato de los adolescentes y prevenir la aparición de graves problemas de salud en el futuro.

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Si tu intuición te dice que “frutas de color más intenso están más ricas”, la ciencia tiene una buena noticia para ti

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Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en el mundo, pero esta lacra se puede comenzar a controlar gracias a los alimentos más coloridos del supermercado. Un nuevo y exhaustivo estudio de revisión sistemática publicado en Nutrients ha puesto el foco en los carotenoides, los pigmentos naturales que dan su vibrante color a frutas y verduras como los tomates, las zanahorias o las espinacas.

Qué son exactamente los carotenoides. Los carotenoides son un grupo de más de 600 compuestos que las plantas, algas y algunas bacterias producen de forma natural. Son los responsables de los tonos rojos, naranjas y amarillos de muchos alimentos.

De entre los más conocidos podemos destacar el licopeno que está muy presente los tomates, el beta-caroteno que está en las zanahorias (y pueden llegar a darnos un color anaranjado en la piel) y la luteína o zeaxantina que están en los alimentos de color verde.

Unos componentes de gran importancia para los humanos. Los humanos no podemos producir estos carotenoides, como ocurre con algunas vitaminas, por lo que dependemos de la dieta para obtenerlos. Pero su fama no es gratuita: actúan como potentes antioxidantes, neutralizando los radicales libres que producen estrés oxidativo y acaba dañando las células y el propio material genético.

Además, el estudio destaca sus propiedades antiinflamatorias o su capacidad para mejorar el perfil del colesterol al reducir la oxidación del colesterol 'malo' o LDL. Esto es algo muy relevante, pues la oxidación de LDL es el desencadenante para que se formen las placas de ateroma en los vasos sanguíneos, que es un factor de riesgo clave para que deriva en aterosclerosis. Es decir, el endurecimiento y obstrucción de las arterias principales del organismo que puede provocar finalmente un infarto.

La evidencia sobre la mesa: comida real vs. suplementos. Los investigadores, liderados por un equipo de la Universidad Europea del Atlántico en Santander, analizaron 38 de los estudios más relevantes publicados en la última década para responder a una pregunta clave: ¿previene la ingesta de carotenoides las enfermedades cardiovasculares? Pero más allá de esto, también se preguntaron si los suplementos que se pueden encontrar funcionan o es mejor una dieta variada.

Tenerlos en sangre se asocia con un corazón más sano. Los estudios observacionales de cohortes que siguieron a grandes grupos de personas durante años, son bastante consistentes: quienes tenían concentraciones más altas de carotenoides en suero presentaban, en general, un menor riesgo de enfermedad cardiovascular.

Concretamente, se observó una correlación inversa con la hipertensión, la rigidez de las arterias y varios marcadores de inflamación. Esto sugiere que un consumo habitual de alimentos ricos en estos compuestos es un buen indicador de salud cardiovascular.

¿Funcionan los suplementos de carotenos? Aquí es donde la cosa se complica. Los estudios que dieron a los participantes cápsulas de carotenoides mostraron resultados que a menudo eran contradictorios. Por un lado, cuando se daba licopeno en suplemento, registró una mejora en la función endotelial de los pacientes que ya tenían una enfermedad cardiovascular, pero no en voluntarios sanos.

En el caso de la luteína se mostró una reducción de los triglicéridos, y con el betacaroteno el efecto significativo era nulo. Esto es algo que sorprendió a los investigadores, pero más aún se asombraron al ver que al proporcionar varios carotenoides juntos el efecto era más efectivo que con el uso de un carotenoide aislado. Esto ya nos da una pista importante.

La comida real gana la partida. El veredicto más claro llegó de los estudios de intervención dietética. Cuando a los participantes se les proporcionaban alimentos como zumos de tomate o zanahoria, o se les indicaba aumentar el consumo de frutas y verduras en la dieta, los beneficios eran más notables y consistentes que con las pastillas.

Intervenciones con zumo de tomate rico en licopeno lograron reducir moléculas inflamatorias clave en la ateroesclerosis, mientras que aumentar el consumo de frutas y verduras mejoró la capacidad antioxidante del colesterol "bueno" o HDL. De esta manera, la evidencia científica apunta a que los carotenoides se tienen que consumir en 'grupos' para que tenga un mayor efecto.

La conclusión es clara: no hay que sustituir a la verdura. En muchas ocasiones tratamos de suplementar aquello que no nos gusta con tratamientos de herbolario. Esto no es lo ideal en este caso, ya que el efecto cardioprotector del carotenoide parece amplificarse con otros compuestos que presenta el alimento original como la fibra o las vitaminas. Pero también se suma a la necesidad de complementarlo con otras frutas y verduras.

Y no hay que obsesionarse con el tomate y la zanahoria en este sentido. Hay una gran cantidad de frutas y verduras que se pueden incluir en la dieta de manera variada para no terminar 'aborreciéndolo: pimientos, calabaza, brócoli o kale son algunos de los ejemplos que encontramos.

El tiempo es vital para su protección. Como ocurre en medicina, los efectos no suelen ser inmediatos cuando se hace un cambio en los hábitos de un paciente. En este caso, los estudios observacionales a largo plazo muestran los resultados más sólidos, es decir, que es el hábito sostenido de consumir estos alimentos lo que realmente protege el corazón.

Una buena dieta es fundamental. Esta conclusión no es ningún secreto para nosotros, ya que son muchos los estudios que apuntan a importantes beneficios de seguir una buena dieta. Por ejemplo, la dieta mediterránea puede ayudarnos a frenar el envejecimiento del cerebro. Aunque también es una realidad que existen muchas dietas como la dieta de la patata o las dietas milagro en general que son un foco de patología al enfrentarnos con ella a falta de nutrientes o un posterior efecto rebote.

Imágenes | Claudio Schwarz Kenny Eliason

En Xataka | Acabamos de descubrir uno de los secretos mejor guardados de la dieta Mediterránea: sus compuestos

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El nacimiento de Júpiter fue un caos de rocas fundidas: así hemos conseguido ponerle fecha por primera vez

El nacimiento de Júpiter fue un caos de rocas fundidas: así hemos conseguido ponerle fecha por primera vez

Desde hace décadas, los científicos se han preguntado por el origen de los cóndrulos, unas misteriosas esférulas de silicatos de tamaño milimétrico que forman el componente principal de la mayoría de los meteoritos que caen a la Tierra. Son, en esencia, los ladrillos fundamentales de los asteroides y, por extensión, de los planetas. Ahora, un estudio publicado en Scientific Reports por Sin-iti Sirono y Diego Turrini propone una solución elegante y violenta: su formación fue un efecto secundario directo del nacimiento de Júpiter.

El enigma de las gotas cósmicas. Dentro de los meteoritos más primitivos que llegan a la Tierra, encontramos unas diminutas esferas de material roco, de entre 0,1 y 2 milímetros, llamadas cóndrulos. Estas partículas son increíblemente abundantes, llegando a constituir más de 80% de algunos meteoritos, lo que sugiere que se formaron en un proceso masivo y fundamental en los albores del sistema solar. Los científicos los consideran los componentes básicos a partir de los cuales se formaron los planetas rocosos, incluida la Tierra.

El misterio de cómo se formaron. El problema es que, hasta ahora, nadie había logrado explicar de forma convincente cómo se formaron. Los análisis indican que los cóndrulos fueron gotas de roca fundida que se enfriaron a un ritmo muy concreto, de entre 10 y 1000 kelvins por hora. El misterio radica en qué proceso pudo fundir roca a escala masiva en el frío espacio y luego dispersarla por todo el espacio.

Júpiter, el culpable de la carambola cósmica. Aquí es donde entra la importancia de este reciente estudio científico. Mediante complejas simulaciones numéricas, los investigadores han demostrado que el nacimiento del planeta más grande de nuestro sistema solar fue un evento cataclismo que desató el caos.

A medida que el joven Júpiter crecía y su gravedad se volvía inmensa, empezó a actuar como un tirachinas cósmico, perturbando las órbitas de los planetesimales (cuerpos rocosos de cientos de kilómetros) que son precursores de los planetas y que le rodeaban.

Júpiter como origen de meteoritos. El modelo revela que Júpiter lanzó a enormes velocidades (más de 2 km/s) a los planetesimales ricos en volátiles (como hielo de agua) que se encontraban en las frías regiones exteriores del sistema solar. Estos proyectiles helados fueron catapultados hacia el sistema solar interior, donde impactaron contra los planetesimales rocosos y secos que allí residían.

El vapor de agua como ingrediente secreto. Aquí es donde reside el núcleo del descubrimiento. Las simulaciones de impacto muestran lo que ocurría en estas colisiones de alta velocidad, destacando la fusión instantánea, ya que durante el choque se generaba una enorme cantidad de silicato fundido.

También se detectó una expansión explosiva, haciendo que el hielo contenido en el planetesimal impactor no se derretía, sino que se vaporizaba instantáneamente por el calor, creando una gigantesca nube de gas en rápida expansión. Por último, esta explosión de gas actuó como un spray cósmico, dispersando la roca fundida en incontables gotas diminutas. Al mismo tiempo, la propia expansión del gas enfriaba estas gotas a un ritmo que coincide perfectamente con las mediciones de los cóndrulos

Un descubrimiento que da 'luz' al espacio. Este mecanismo explica por primera vez tanto el tamaño milimétrico de los cóndrulos como su particular velocidad de enfriamiento, dos características que habían sido muy difíciles de reconciliar en modelos anteriores.

La partida de nacimiento de Júpiter. La consecuencia más fascinante de este modelo es que nos permite, por primera vez, datar el nacimiento de Júpiter con gran precisión. Los científicos saben, gracias a la datación de meteoritos, que el pico de formación de cóndrulos ocurrió aproximadamente 1,8 millones de años después de la aparición de los primeros sólidos del sistema solar, conocidos como CAIs.

Las simulaciones de Sirono y Turrini muestran que la producción de roca fundida —y, por tanto, de cóndrulos— se dispara justo en el momento en que Júpiter entra en su fase de "acreción de gas desbocada", es decir, su principal estirón de crecimiento. Al conectar ambos eventos, se puede concluir que Júpiter nació (comenzó su fase de crecimiento principal) unos 1,8 millones de años después del inicio del sistema solar.

Una conclusión que resuelve varios enigmas. Este hallazgo no solo resuelve un viejo misterio sobre nuestros orígenes, sino que también nos proporciona un reloj para calibrar los eventos que dieron forma a nuestro vecindario cósmico. La formación de los "ladrillos" de la Tierra no fue un proceso tranquilo, sino una consecuencia directa del nacimiento violento y caótico de su gigantesco vecino.

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El nacimiento de Júpiter fue un caos de rocas fundidas: así hemos conseguido ponerle fecha por primera vez

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El enigma de las gotas cósmicas. Dentro de los meteoritos más primitivos que llegan a la Tierra, encontramos unas diminutas esferas de material roco, de entre 0,1 y 2 milímetros, llamadas cóndrulos. Estas partículas son increíblemente abundantes, llegando a constituir más de 80% de algunos meteoritos, lo que sugiere que se formaron en un proceso masivo y fundamental en los albores del sistema solar. Los científicos los consideran los componentes básicos a partir de los cuales se formaron los planetas rocosos, incluida la Tierra.

El misterio de cómo se formaron. El problema es que, hasta ahora, nadie había logrado explicar de forma convincente cómo se formaron. Los análisis indican que los cóndrulos fueron gotas de roca fundida que se enfriaron a un ritmo muy concreto, de entre 10 y 1000 kelvins por hora. El misterio radica en qué proceso pudo fundir roca a escala masiva en el frío espacio y luego dispersarla por todo el espacio.

Júpiter, el culpable de la carambola cósmica. Aquí es donde entra la importancia de este reciente estudio científico. Mediante complejas simulaciones numéricas, los investigadores han demostrado que el nacimiento del planeta más grande de nuestro sistema solar fue un evento cataclismo que desató el caos.

A medida que el joven Júpiter crecía y su gravedad se volvía inmensa, empezó a actuar como un tirachinas cósmico, perturbando las órbitas de los planetesimales (cuerpos rocosos de cientos de kilómetros) que son precursores de los planetas y que le rodeaban.

Júpiter como origen de meteoritos. El modelo revela que Júpiter lanzó a enormes velocidades (más de 2 km/s) a los planetesimales ricos en volátiles (como hielo de agua) que se encontraban en las frías regiones exteriores del sistema solar. Estos proyectiles helados fueron catapultados hacia el sistema solar interior, donde impactaron contra los planetesimales rocosos y secos que allí residían.

El vapor de agua como ingrediente secreto. Aquí es donde reside el núcleo del descubrimiento. Las simulaciones de impacto muestran lo que ocurría en estas colisiones de alta velocidad, destacando la fusión instantánea, ya que durante el choque se generaba una enorme cantidad de silicato fundido.

También se detectó una expansión explosiva, haciendo que el hielo contenido en el planetesimal impactor no se derretía, sino que se vaporizaba instantáneamente por el calor, creando una gigantesca nube de gas en rápida expansión. Por último, esta explosión de gas actuó como un spray cósmico, dispersando la roca fundida en incontables gotas diminutas. Al mismo tiempo, la propia expansión del gas enfriaba estas gotas a un ritmo que coincide perfectamente con las mediciones de los cóndrulos

Un descubrimiento que da 'luz' al espacio. Este mecanismo explica por primera vez tanto el tamaño milimétrico de los cóndrulos como su particular velocidad de enfriamiento, dos características que habían sido muy difíciles de reconciliar en modelos anteriores.

La partida de nacimiento de Júpiter. La consecuencia más fascinante de este modelo es que nos permite, por primera vez, datar el nacimiento de Júpiter con gran precisión. Los científicos saben, gracias a la datación de meteoritos, que el pico de formación de cóndrulos ocurrió aproximadamente 1,8 millones de años después de la aparición de los primeros sólidos del sistema solar, conocidos como CAIs.

Las simulaciones de Sirono y Turrini muestran que la producción de roca fundida —y, por tanto, de cóndrulos— se dispara justo en el momento en que Júpiter entra en su fase de "acreción de gas desbocada", es decir, su principal estirón de crecimiento. Al conectar ambos eventos, se puede concluir que Júpiter nació (comenzó su fase de crecimiento principal) unos 1,8 millones de años después del inicio del sistema solar.

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Un hombre en Costa Rica pescó a un tiburón naranja y blanco: es tan extraño que la ciencia ha tenido que investigarlo

Un hombre en Costa Rica pescó a un tiburón naranja y blanco: es tan extraño que la ciencia ha tenido que investigarlo

Un pescador deportivo en Costa Rica se llevó la sorpresa de su vida al capturar algo que parecía sacado de una película de fantasía: un tiburón de dos metros de un intenso color amarillo anaranjado y con los ojos completamente blancos. Algo que nunca antes había visto en su vida, pero que no se trataba de una especie nueva, sino de un ejemplar de tiburón nodriza con una condición genética tan rara que ha dejado a los científicos fascinados.

Un tiburón tan especial que ha merecido ser investigado. El hallazgo, que tuvo lugar cerca del Parque Nacional Tortuguero, en la costa caribeña de Costa Rica, ha sido documentado en un artículo científico publicado en la revista Marine Biodiversity. Y es que este tiburón no era uno cualquiera: es el primer caso de xantismo total documentado científicamente en un tiburón nodriza (Ginglymostomacirratum) en todo el mundo. Y el primero registrado en el Mar Caribe.

Un tiburón único en su especie. El 10 de agosto de 2024, mientras pescaba a una profundidad de 37 metros, un pescador capturó, fotografió y liberó este increíble ejemplar. Las imágenes revelaron un tiburón adulto de aproximadamente 200 cm de longitud, cuya piel, normalmente de un color pardo grisáceo, era de un vibrante tono amarillo-naranja.

Qué es el xantismo. Es una condición genética que provoca una pigmentación predominantemente amarilla en la piel de un animal. Aunque se ha observado en diversas especies, desde peces de arrecife hasta reptiles, es un fenómeno considerado 'raro', especialmente en el medio marino. La razón de su rareza podría estar en la propia selección natural: un color tan llamativo podría convertir al animal en un blanco fácil para los depredadores.

Por qué es especial este tiburón. Pero lo que más llamó la atención de los investigadores, liderados por Marioxis Macías-Cuyare, fueron sus ojos. El animal tenía los ojos blancos, sin iris visible, lo que sugiere una condición aún más compleja que el xantismo simple. Los científicos lo han denominado 'albino-xantocromismo', una combinación de xantismo (exceso de pigmento amarillo) y albinismo (ausencia de otros pigmentos como la melanina en los ojos).

La incógnita está en su supervivencia. Una de las grandes preguntas que plantea este descubrimiento es cómo ha podido sobrevivir un animal tan llamativo. Por norma general, los animales con coloraciones tan llamativas son presas fáciles, ya que su incapacidad para ocultarse los convierte en un blanco perfecto para los depredadores.

Sin embargo, este tiburón nodriza era un adulto de dos metros. Esto demuestra que, a pesar de su espectacular color, ha sido capaz de sobrevivir durante años, cazar con éxito y nadie lo ha podido cazar. El hecho de que alcanzara la madurez, sugiere, según los autores del estudio, que el "xantismo no obstaculiza la supervivencia de esta especie".

La teoría más plausible es que este tipo de tiburones habitan en ambientes nocturnos, lo que podría haberle ayudado a pasar desapercibido.

Las nuevas preguntas que abre este tiburón dorado. Este avistamiento no es solo una anécdota curiosa, sino que abre un nuevo campo de investigación muy amplio. Este tiburón nodriza ahora mismo está clasificado como especie 'vulnerable' en la Lista Roja de la UICN, por lo que entender su genética y capacidad de adaptación es crucial para su conservación.

De esta manera la ciencia ahora se pregunta si este puede ser un caso aislado o si puede representar una tendencia genética emergente en la región. Además, los factores ambientales también están encima de la mesa, ya que se apunta a que las altas temperaturas del Caribe podría influir en la expresión de diferentes genes a través de la epigenética.

En Xataka | El tiburón blanco es un nadador excepcional. Su secreto está en sus “dentículos”

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Hemos detectado una misteriosa y potentísima señal de radio de una galaxia cercana. Y su origen es un completo enigma

Hemos detectado una misteriosa y potentísima señal de radio de una galaxia cercana. Y su origen es un completo enigma

En marzo de 2025, un pulso de energía tan potente como el que emite nuestro Sol en varios días golpeó la Tierra. Duró apenas unos milisegundos, pero su detección, y sobre todo, la localización de su origen, marcan un antes y un después de la astronomía moderna. Ahora un equipo de la Universidad de Northwestern ha logrado identificar el origen de la ráfaga de radio rápida (FRB) más brillante jamás registrada. Aunque todavía son muchas las preguntas que quedan por responder.

Qué es una ráfaga de radio rápida. Para entender la magnitud de este hallazgo primero hay que saber de lo que estamos hablando. Los propios astrónomos describen las FRB como un faro cósmico de inmenso poder que se enciende durante una fracción de segundo en un universo vasto y lejano. Estas señales son increíblemente energéticas y viajan durante millones de años luz hasta llegar a los telescopios de la Tierra.

Detectar una de estas ráfagas ya de por sí es un logro. Sin embargo, el verdadero desafío es responder a cuál es el origen de estas ráfagas de energía. Hasta ahora solo se habían podido localizar con precisión las FRB que se repetían, lo que daba a los científicos múltiples oportunidades para triangular la posición. Ahora lo han hecho con una sola señal.

Una "foto" con una precisión sin precedentes. La protagonista ha sido bautizada como FRB 20250316A que fue detectada el 16 de marzo de 2025. Para lograrlo, es donde la entra nuestra actual capacidad tecnológica. Gracias a una red de telescopios llamada CHIME Outrigger, los astrónomos pudieron localizar esta ráfaga de energía con una precisión asombrosa de 13 pársecs, lo que equivale a 42 años luz.

Si trasladamos esta medida al propio universo, podríamos hablar de que han sido capaces de señalar una casa concreta en una ciudad entera vista desde el espacio. Algo que marca precedentes, puesto es que la primera vez que se logra así para una ráfaga que aparentemente ha sido un evento único.

Un origen que estaba casi vacío. La dirección desde donde venía esta señal apuntaba a una galaxia espiral llamada NGC 4141. En ese momento, todos los grandes telescopios del mundo, desde el MMT en Arizona hasta el Keck en Hawái, se giraron para observar ese pequeño rincón del universo. Todos trataban de buscar alguna explicación a este suceso, pero lo que encontraron no les cuadraba para nada.

Y es que en el lugar exacto del estallido de esta señal no hay nada. Ni una estrella de neutrones supermagnética (un magnetar), ni una nebulosa, ni ninguna fuente de radio continua.

Un vecindario muy tranquilo. A la hora de mirar alrededor del punto que habían localizado los científicos, se podría llegar a pensar que habría algo espectacular. Pero nada más lejos de la realidad. Se vio que la señal no podía provenir de otro lugar cercano.

En concreto, la formación de estrellas más cercanas al punto localizado está a 190 pársecs de distancia. De esta manera, el origen se ubica en una región realmente tranquila del universo.

No ha habido más repeticiones del suceso. A pesar de buscar intensamente durante meses, la señal no ha vuelto a aparecer. Esto es clave. Muchas FRB son "repetidoras", emitiendo ráfagas de forma esporádica. Si esta lo fuera, dada su cercanía y potencia, ya deberíamos haber detectado pulsos más débiles. Los cálculos estadísticos son claros: la probabilidad de que sea una repetidora conocida y solo hayamos visto este pulso tan brillante es ínfima (con una tensión de más de 3.7σ, un nivel de certeza muy alto en física).

Qué pudo causar esta señal. Esta combinación de factores pone en jaque a las principales teorías sobre el origen de las FRB. La hipótesis más aceptada es que provienen de magnetares jóvenes, estrellas de neutrones con campos magnéticos increíblemente potentes. Estos objetos suelen nacer en regiones de formación estelar activa.

El hecho de que FRB 20250316A esté desplazado de su "cuna" podría significar que el magnetar es más viejo del o que se piensa (entre 200.000 y 3 millones de años) y se ha ido alejando. Sin embargo, esto choca con la vida activa que se les presupone a estos objetos.

El estudio también descarta otros escenarios, como estallidos de rayos gamma recientes. La "limpieza" del entorno y la falta de cualquier resplandor residual en radio o rayos X no encajan con los modelos de eventos cataclismos como la fusión de dos estrellas de neutrones, al menos no de forma inmediata.

El comienzo de una nueva era. Más allá del enigma del origen de esta señal en particular, este fenómeno marca un antes y un después en la astrología. La capacidad del sistema CHIME/FRB para localizar con esta precisión eventos únicos va a revolucionar el campo. Ya no será necesario esperar a que una fuente se repita para poder estudiarla en detalle.

Ahora, los astrónomos van a poder crear un mapa a gran escala de los entornos de cientos de FRB, permitiendo comparar las ráfagas únicas y las que se van repitiendo cada cierto tiempo. Quizás de esta manera descubramos que, después de todo, no todas las FRB nacen del mismo tipo de evento. Puede que estemos ante dos (o más) fenómenos distintos que producen el mismo tipo de señal.

El universo está plagado de misterios. Desde el cómo se formaron las estrellas hasta el cómo se formó el 'Big Bang', todavía siguen teniendo muchas intrigas para nuestros científicos. Esto hace que cada vez haya más frentes en la astronomía abiertos y también el campo del hardware para poner nuestros mejores  equipos apuntando al espacio con el objetivo de aumentar nuestro conocimiento.

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Este autobús de Barcelona lleva cinco años funcionando con un combustible que producimos todos: nuestros excrementos

Este autobús de Barcelona lleva cinco años funcionando con un combustible que producimos todos: nuestros excrementos

Por las calles de Barcelona lleva cinco años circulando un autobús de la línea V3 que ha estado funcionando exclusivamente con un combustible renovable generado a partir de lo que menos nos imaginamos: residuos humanos. Y lo mejor de todo es que el experimento ha sido considerado como un éxito.

Un proyecto que ha conseguido evolucionar. Este proyecto fue bautizado como 'Nimbus', y es el resultado de un acuerdo de colaboración entre la empresa de gestión de aguas local Veolia, Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) y la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Juntos han convertido el concepto de economía circular en algo muy tangible: transformar los lodos de las aguas residuales en biometano para el transporte público.

Cinco años después, y con unos buenos resultados en la mano, el proyecto está listo para pasar al siguiente nivel y comenzar con la producción a gran escala gracias a los fondos europeos. El objetivo final es hacer eficiente la producción de este combustible a base de los residuos sólidos de la ciudad para que acabe en los depósitos de los propios autobuses en un futuro que no está muy lejano. 

Así se crea este combustible. El corazón de esta innovación se encuentra en la depuración del Baix Llobregat, una de las mayores de Europa. Cada día, esta planta procesa unos 400.000 metros cúbicos de aguas residuales. Mientras el 95% del agua se regenera para usos agrícolas o urbanos, los residuos sólidos restantes, conocidos como lodos, suelen acabar como material seco para la agricultura.

El proyecto Nimbus le ha dado un nuevo propósito. Utilizando un innovador proceso, los investigadores han conseguido transformar cuatro metros cúbicos de lodo por hora en biometano de alta pureza. Este gas es lo suficientemente puro como para ser utilizado en vehículos con motores de gas natural sin ninguna modificación.

El secreto es refinar el biogás inicial. En un inicio el gas contiene un 65% de metano y un 35% de dióxido de carbono. En lugar de separar los gases, el equipo de Veolia combina el dióxido de carbono con hidrógeno que se obtiene en fuentes renovables. De esta manera, se convierte casi todo el biogás en biometano, haciendo que el combustible resultante no emita tanto dióxido de carbono.

Un combustible responsable con el medio ambiente. Las cifras que resultaron de esta primera fase ha demostrado que este biometano funciona muy bien. Emite un 80% menos de dióxido de carbono que el gas natural tradicional y cumple con la estricta normativa de emisiones Euro VI de la UE, aunque produzca óxido de nitrógeno a cantidades muy reducidas.

Una alternativa a los autobuses eléctricos. Ahora mismo, las rutas de la periferia de Barcelona necesitan un autobús que cuente con una alta capacidad de pasajeros y una mayor autonomía. Esto es algo que a día de hoy los autobuses eléctricos no pueden ofrecer, pero sí el biometano, manteniendo la reducción en la emisión de dióxido de carbono.

El futuro: más autobuses y producción a escala industrial. Tras cinco años de éxito, el experimento Nimbus dio paso a una nueva fase: el proyecto SEMPRE-BIO. El objetivo ahora es escalar la producción, pasando de generar biometano para una línea de autobús a hacerlo para dos.

Para ello cuentan con un presupuesto de más de once millones de dólares, con financiación de la Unión Europea. Tal y como detallan en el proyecto, con este presupuesto van a "reducir los costes de inversión y explotación de las plantas de producción de biometano y ampliar el potencial de producción de biometano a través de nuevas vías de valorización de residuos".

Muchos proyectos para encontrar el combustible ideal. El combustible sintético es uno de los grandes resultados de la investigación por encontrar una alternativa al petróleo natural. Uno de los ejemplos es el e-diésel, que está basado en "agua y aire" para los motores convencionales, o incluso Toyota ya trabaja con hidrógeno para convertirlo en una alternativa para mantener el motor de combustión.

Pero la realidad es que ahora mismo los coches de combustión están en peligro de extinción. Los coches eléctricos no paran de crecer, y el mercado chino no para de impulsar este sector en otros continentes como Europa.

Imágenes | wang xiong

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A 34ºC, diez latidos más por minuto: el efecto del calor en nuestra frecuencia cardiaca al hacer deporte en verano

A 34ºC, diez latidos más por minuto: el efecto del calor en nuestra frecuencia cardiaca al hacer deporte en verano

Es la estampa del verano: salir a correr o a montar en bici y, a los pocos minutos, el pulsómetro se dispara a cifras que no se corresponden con el esfuerzo. Y no es algo extraño de ver. Es el cuerpo que está tratando de responder a una serie de estímulos como es el calor y el ejercicio, y entender su fisiología es importante para no convertir el deporte en un riesgo para la salud. 

Hacer ejercicio en verano es un gran reto. En esta situación el cuerpo se ve obligado a responder a dos demandas concretas. Por un lado, los músculos en acción necesitan mucha energía en forma de ATP para contraerse. Sin embargo, este es un proceso ineficiente, ya que solo se aprovecha entre el 20 y 25% de la energía 'producida' liberando el 80% restante en forma de calor. Esta energía en el caso de no disiparla correctamente puede elevar la temperatura corporal interna en 1 ºC cada 5-10 minutos.

Cómo evitarlo. Por otro lado, para evitar precisamente ese sobrecalentamiento letal, el centro termorregulador del cuerpo ubicado en el hipotálamo, activa potentes mecanismos de enfriamiento. Uno de ellos es bombear enormes volúmenes de sangre caliente desde el núcleo corporal hacia la piel, haciendo que se ponga roja por esa gran cantidad de sangre que está pasando por la superficie del cuerpo. Este doble deber es la razón fundamental por la que el pulso se dispara y se convierte en el indicador más sensible y crítico del estrés al que está sometido el cuerpo

El organismo tiene que ir compensando. Estas dos situaciones no se pueden llevar a la vez de manera paralela, sino que se debe conseguir un equilibrio. Y es que cuando el sistema es llevado al límite por la intensidad del ejercicio y la severidad del calor, algo tiene que ceder. O bien se reduce el flujo sanguíneo a los músculos, limitando la capacidad para mantener el ritmo, o bien se compromete el flujo a la piel, limitando la disipación de calor y aumentando la temperatura corporal hasta límites peligrosos.

Entender esta negociación interna es clave para comprender por qué entrenar en verano es mucho más que una simple cuestión de fuerza de voluntad.

La piel se convierte en un radiador gigante. La primera y más potente respuesta del cuerpo al aumento de la temperatura de la piel y del núcleo corporal es la vasodilatación corporal. Controlado por el 'termostato' del cuerpo, el área preóptica del hipotálamo anterior, este mecanismo provoca que los vasos sanguíneos cercanos a la piel se ensanchen y hace que se convierta en un refrigerador.

En condiciones de reposo y temperatura neutra, el flujo sanguíneo cutáneo es de apenas unos 300 mL/min. Sin embargo, durante un ejercicio intenso en un ambiente caluroso, este flujo puede dispararse hasta alcanzar los 7 u 8 litros por minuto. Algo que también representa en torno al 50 y el 70% de todo el gasto cardiaco. Y esto es una simple desviación de recursos con el objetivo de disipar calor por convección y radiación. Aunque no es gratis. Tiene un importante coste cardiovascular.

El corazón acelera para compensar. El hecho de abrir las 'tuberías' que llevan la sangre a la piel provoca que el corazón tenga que activar un importante mecanismo de compensación para que los órganos sigan perfundidos. Hablamos de la frecuencia cardiaca, que se verá aumentada. El objetivo es mantener el gasto cardiaco, para que se estabilice la presión arterial a pesar de la baja resistencia periférica por la vasodilatación.

Un aspecto crucial de este proceso es la velocidad. El aumento inicial de la frecuencia cardiaca es un reflejo neural increíblemente rápido, desencadenado por los receptores térmicos de la piel. Esta respuesta a menudo precede a cualquier aumento significativo de la temperatura corporal central. Esto demuestra que el cuerpo no solo reacciona al calor, sino que se anticipa a él, preparando al sistema cardiovascular para la batalla termorreguladora que se avecina.

La clave está en la deriva cardiovascular. Cualquier deportista que entrene con un pulsómetro en verano habrá notado un fenómeno desconcertante: incluso manteniendo un ritmo constante, el pulso tiende a subir progresivamente a lo largo del entrenamiento. Esto es algo que se ha documentado y denominado 'deriva cardiovascular', que se define como el aumento gradual y continuo de la frecuencia cardiaca que se produce durante un ejercicio prolongado de intensidad constante, acompañado de una disminución del volumen sistólico (la cantidad de sangre que el corazón bombea en cada latido).

Y justamente el calor estimula los dos mecanismos que impulsan este fenómeno:

  • El aumento del flujo sanguíneo cutáneo por la vasodilatación. Esto provoca que la sangre se 'estanque' temporalmente en la periferia, lo que reduce el retorno venoso. Esto hace que el corazón no se llene tanto en cada latido, y por ende la cantidad de sangre que va a expulsar será menor.
  • Deshidratación. La sudoración es fundamental para poder enfriar al sistema completo, pero conlleva una pérdida de fluidos corporales, principalmente del plasma sanguíneo. Esto reduce nuevamente que la sangre retorne al corazón para que se pueda bombear el mismo volumen. Y para compensar lo único que le queda es aumentar la frecuencia cardiaca.

El aumento de pulso por grado centígrado. Una vez que se conoce el 'por qué' de este aumento de frecuencia cardiaca, a un deportista le interesa saber el 'cuánto'. Y la realidad es que los estudios han establecido una regla general muy útil para saber cómo aumenta nuestra temperatura corporal al hacer ejercicio:

  • En condiciones de calor seco, con temperaturas ambientales superiores a 24 °C, la frecuencia cardiaca aumenta aproximadamente un latido por minuto por cada grado Celsius de aumento de temperatura.
  • En condiciones de calor húmedo, el impacto se multiplica. Aquí el aumento de frecuencia cardiaca se dispara entre 2 y 4 latidos por minuto por cada grado Celsius que aumenta la temperatura ambiental.

Esta diferencia no es trivial. Hacer ejercicio a 34 °C en un clima seco (10 °C por encima del umbral de 24 °C) podría suponer un aumento de unos 10 latidos por minuto en la frecuencia cardíaca para un mismo esfuerzo. En cambio, a esos mismos 34 °C, pero con una humedad alta, el aumento podría ser de 20 a 40 latidos por minuto.

Esta carga adicional sobre el corazón explica por qué un día que denominamos como 'bochornoso' se siente mucho más opresivo y agotador que un día de calor seco, incluso a la misma temperatura. Es el mismo efecto que podemos ver también en una sauna de calor húmedo, donde se siente también esta opresión.

La humedad es el peor enemigo de la refrigeración natural. Aunque la vasodilatación ayuda a llevar el calor a la piel, el principal mecanismo para eliminar ese calor durante el ejercicio es la evaporación del sudor. Cuando el sudor pasa de estado líquido a gaseoso sobre la superficie de la piel, absorbe una enorme cantidad de energía térmica del cuerpo, enfriándolo eficazmente.

La humedad sabotea este proceso. Una alta humedad relativa significa que el aire ya está cargado, o casi saturado, de vapor de agua. Esto reduce drásticamente el gradiente de presión entre la piel y el aire circundante, lo que dificulta que el sudor se evapore. De esta manera, la sangre no se va a poder 'enfriar' como si ocurre en un ambiente seco.

Tu cerebro puede frenar por seguridad. Uno de los efectos más potentes del calor es el aumento de la Percepción Subjetiva del Esfuerzo (RPE, por sus siglas en inglés). A una misma potencia o velocidad, el ejercicio en el calor se siente mucho más duro. Este no es un efecto puramente psicológico. El cerebro integra una multitud de señales aferentes que le informan del estado del cuerpo: la alta frecuencia cardíaca, la temperatura elevada de la piel y del núcleo, el estado de hidratación y las señales metabólicas de los músculos.

De esta manera, cuando el cerebro percibe que la tensión fisiológica se acerca a un punto peligroso, aumenta la sensación de esfuerzo para obligar al deportista a reducir la intensidad. Y es tan avanzado, que funciona de manera anticipatoria. Todo para poder proteger la integridad del cuerpo. Aunque a veces estos sistemas de seguridad se ven superados.

Golpe de calor por esfuerzo: una emergencia médica. Si ya estar agotado por el calor es una señal de alarma, el golpe de calor por esfuerzo es un incendio fuera de control dentro del organismo. Esta es una situación potencialmente mortal que requiere de intervención inmediata y a la que se llega cuando hay una hipertermia severa con temperaturas rectales de 40 °C y una disfunción del SNC.

Tener vómitos, convulsiones o dificultad para respirar son algunos de los signos y síntomas de esta situación clínica. Pero antes de ellos, hay una etapa de agotamiento con náuseas, dolores de cabeza o calambres. Es ahí cuando se debe detener la actividad deportiva e hidratarse en la sombra. En el caso de que no se haga caso al organismo, la situación lógicamente escala a algo potencialmente mortal.

España es un país de riesgo. Cuando hablamos de altas temperaturas, en España es algo a lo que por desgracia nos estamos acostumbrando. Para ponernos en contexto, nueve de los diez pueblos más cálidos de Europa están en nuestro país, y los fenómenos meteorológicos adversos también están muy presentes. Las olas de calor son cada vez más frecuentes y esto es algo que deben tener en cuenta todos los deportistas en España.

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Hacer ejercicio en verano es un gran reto. En esta situación el cuerpo se ve obligado a responder a dos demandas concretas. Por un lado, los músculos en acción necesitan mucha energía en forma de ATP para contraerse. Sin embargo, este es un proceso ineficiente, ya que solo se aprovecha entre el 20 y 25% de la energía 'producida' liberando el 80% restante en forma de calor. Esta energía en el caso de no disiparla correctamente puede elevar la temperatura corporal interna en 1 ºC cada 5-10 minutos.

Cómo evitarlo. Por otro lado, para evitar precisamente ese sobrecalentamiento letal, el centro termorregulador del cuerpo ubicado en el hipotálamo, activa potentes mecanismos de enfriamiento. Uno de ellos es bombear enormes volúmenes de sangre caliente desde el núcleo corporal hacia la piel, haciendo que se ponga roja por esa gran cantidad de sangre que está pasando por la superficie del cuerpo. Este doble deber es la razón fundamental por la que el pulso se dispara y se convierte en el indicador más sensible y crítico del estrés al que está sometido el cuerpo

El organismo tiene que ir compensando. Estas dos situaciones no se pueden llevar a la vez de manera paralela, sino que se debe conseguir un equilibrio. Y es que cuando el sistema es llevado al límite por la intensidad del ejercicio y la severidad del calor, algo tiene que ceder. O bien se reduce el flujo sanguíneo a los músculos, limitando la capacidad para mantener el ritmo, o bien se compromete el flujo a la piel, limitando la disipación de calor y aumentando la temperatura corporal hasta límites peligrosos.

Entender esta negociación interna es clave para comprender por qué entrenar en verano es mucho más que una simple cuestión de fuerza de voluntad.

La piel se convierte en un radiador gigante. La primera y más potente respuesta del cuerpo al aumento de la temperatura de la piel y del núcleo corporal es la vasodilatación corporal. Controlado por el 'termostato' del cuerpo, el área preóptica del hipotálamo anterior, este mecanismo provoca que los vasos sanguíneos cercanos a la piel se ensanchen y hace que se convierta en un refrigerador.

En condiciones de reposo y temperatura neutra, el flujo sanguíneo cutáneo es de apenas unos 300 mL/min. Sin embargo, durante un ejercicio intenso en un ambiente caluroso, este flujo puede dispararse hasta alcanzar los 7 u 8 litros por minuto. Algo que también representa en torno al 50 y el 70% de todo el gasto cardiaco. Y esto es una simple desviación de recursos con el objetivo de disipar calor por convección y radiación. Aunque no es gratis. Tiene un importante coste cardiovascular.

El corazón acelera para compensar. El hecho de abrir las 'tuberías' que llevan la sangre a la piel provoca que el corazón tenga que activar un importante mecanismo de compensación para que los órganos sigan perfundidos. Hablamos de la frecuencia cardiaca, que se verá aumentada. El objetivo es mantener el gasto cardiaco, para que se estabilice la presión arterial a pesar de la baja resistencia periférica por la vasodilatación.

Un aspecto crucial de este proceso es la velocidad. El aumento inicial de la frecuencia cardiaca es un reflejo neural increíblemente rápido, desencadenado por los receptores térmicos de la piel. Esta respuesta a menudo precede a cualquier aumento significativo de la temperatura corporal central. Esto demuestra que el cuerpo no solo reacciona al calor, sino que se anticipa a él, preparando al sistema cardiovascular para la batalla termorreguladora que se avecina.

La clave está en la deriva cardiovascular. Cualquier deportista que entrene con un pulsómetro en verano habrá notado un fenómeno desconcertante: incluso manteniendo un ritmo constante, el pulso tiende a subir progresivamente a lo largo del entrenamiento. Esto es algo que se ha documentado y denominado 'deriva cardiovascular', que se define como el aumento gradual y continuo de la frecuencia cardiaca que se produce durante un ejercicio prolongado de intensidad constante, acompañado de una disminución del volumen sistólico (la cantidad de sangre que el corazón bombea en cada latido).

Y justamente el calor estimula los dos mecanismos que impulsan este fenómeno:

  • El aumento del flujo sanguíneo cutáneo por la vasodilatación. Esto provoca que la sangre se 'estanque' temporalmente en la periferia, lo que reduce el retorno venoso. Esto hace que el corazón no se llene tanto en cada latido, y por ende la cantidad de sangre que va a expulsar será menor.
  • Deshidratación. La sudoración es fundamental para poder enfriar al sistema completo, pero conlleva una pérdida de fluidos corporales, principalmente del plasma sanguíneo. Esto reduce nuevamente que la sangre retorne al corazón para que se pueda bombear el mismo volumen. Y para compensar lo único que le queda es aumentar la frecuencia cardiaca.

El aumento de pulso por grado centígrado. Una vez que se conoce el 'por qué' de este aumento de frecuencia cardiaca, a un deportista le interesa saber el 'cuánto'. Y la realidad es que los estudios han establecido una regla general muy útil para saber cómo aumenta nuestra temperatura corporal al hacer ejercicio:

  • En condiciones de calor seco, con temperaturas ambientales superiores a 24 °C, la frecuencia cardiaca aumenta aproximadamente un latido por minuto por cada grado Celsius de aumento de temperatura.
  • En condiciones de calor húmedo, el impacto se multiplica. Aquí el aumento de frecuencia cardiaca se dispara entre 2 y 4 latidos por minuto por cada grado Celsius que aumenta la temperatura ambiental.

Esta diferencia no es trivial. Hacer ejercicio a 34 °C en un clima seco (10 °C por encima del umbral de 24 °C) podría suponer un aumento de unos 10 latidos por minuto en la frecuencia cardíaca para un mismo esfuerzo. En cambio, a esos mismos 34 °C, pero con una humedad alta, el aumento podría ser de 20 a 40 latidos por minuto.

Esta carga adicional sobre el corazón explica por qué un día que denominamos como 'bochornoso' se siente mucho más opresivo y agotador que un día de calor seco, incluso a la misma temperatura. Es el mismo efecto que podemos ver también en una sauna de calor húmedo, donde se siente también esta opresión.

La humedad es el peor enemigo de la refrigeración natural. Aunque la vasodilatación ayuda a llevar el calor a la piel, el principal mecanismo para eliminar ese calor durante el ejercicio es la evaporación del sudor. Cuando el sudor pasa de estado líquido a gaseoso sobre la superficie de la piel, absorbe una enorme cantidad de energía térmica del cuerpo, enfriándolo eficazmente.

La humedad sabotea este proceso. Una alta humedad relativa significa que el aire ya está cargado, o casi saturado, de vapor de agua. Esto reduce drásticamente el gradiente de presión entre la piel y el aire circundante, lo que dificulta que el sudor se evapore. De esta manera, la sangre no se va a poder 'enfriar' como si ocurre en un ambiente seco.

Tu cerebro puede frenar por seguridad. Uno de los efectos más potentes del calor es el aumento de la Percepción Subjetiva del Esfuerzo (RPE, por sus siglas en inglés). A una misma potencia o velocidad, el ejercicio en el calor se siente mucho más duro. Este no es un efecto puramente psicológico. El cerebro integra una multitud de señales aferentes que le informan del estado del cuerpo: la alta frecuencia cardíaca, la temperatura elevada de la piel y del núcleo, el estado de hidratación y las señales metabólicas de los músculos.

De esta manera, cuando el cerebro percibe que la tensión fisiológica se acerca a un punto peligroso, aumenta la sensación de esfuerzo para obligar al deportista a reducir la intensidad. Y es tan avanzado, que funciona de manera anticipatoria. Todo para poder proteger la integridad del cuerpo. Aunque a veces estos sistemas de seguridad se ven superados.

Golpe de calor por esfuerzo: una emergencia médica. Si ya estar agotado por el calor es una señal de alarma, el golpe de calor por esfuerzo es un incendio fuera de control dentro del organismo. Esta es una situación potencialmente mortal que requiere de intervención inmediata y a la que se llega cuando hay una hipertermia severa con temperaturas rectales de 40 °C y una disfunción del SNC.

Tener vómitos, convulsiones o dificultad para respirar son algunos de los signos y síntomas de esta situación clínica. Pero antes de ellos, hay una etapa de agotamiento con náuseas, dolores de cabeza o calambres. Es ahí cuando se debe detener la actividad deportiva e hidratarse en la sombra. En el caso de que no se haga caso al organismo, la situación lógicamente escala a algo potencialmente mortal.

España es un país de riesgo. Cuando hablamos de altas temperaturas, en España es algo a lo que por desgracia nos estamos acostumbrando. Para ponernos en contexto, nueve de los diez pueblos más cálidos de Europa están en nuestro país, y los fenómenos meteorológicos adversos también están muy presentes. Las olas de calor son cada vez más frecuentes y esto es algo que deben tener en cuenta todos los deportistas en España.

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