‘Proyecto Power’: Netflix sigue en busca de las claves para fundar su propio universo superheroico con una aventura pasablemente divertida
Hay algo, y no es necesariamente negativo, de interesante espíritu de serie B, modesto pero contundente, en todas las películas con protagonista de relumbrón que está poniendo en pie Netflix de un tiempo a esta parte. Chris Hemsworth en ‘Tyler Rake‘, Charlize Theron en ‘La vieja guardia‘, y ahora Jamie Foxx y Joseph Gordon-Levitt en esta ‘Proyecto Power’: ellas mismas saben que no juegan en la liga de las superproducciones de Disney. Demonios, ni siquiera juegan en la misma liga que las propias ‘Roma’ o ‘El irlandés‘ de Netflix.
Son producciones guionizadas robóticamente, rodeando una serie de banderines temáticos y visuales (¡que no falte esa pelea sin cortes!), sin grandes alardes narrativos, técnicos o artísticos, pero algo por encima de lo que se puede permitir un episodio de una serie de televisión en términos de imprevisibilidad o riesgo visual. Hay más holgura, pero no demasiada: son el equivalente a las películas directas a vídeo de hace unos años, donde iban a recalar las carreras de las estrellas de acción, o de comedia romántica, cuando las modas cambiaban y el público les daba la espaldas en las salas. No es necesariemente el caso de Angelina Jolie o Jamie Foxx: sencillamente, Netflix está invirtiendo en actores de primera fila para sus películas, pero ahí se va el grueso de lo que puede invertir, y a veces se nota.













