La revolución IoT se atasca: productos que lo prometen todo acaban siendo abandonados y dejando a los usuarios vendidos
En 2014 Kazuya se compró un termostato inteligente. Este usuario de Forocoches contaba allí su experiencia cuatro años después: el dispositivo, llamado Green Momit, ha dejado de funcionar: la empresa “ha cerrado y ha dejado de pagar a los proveedores”, asegura.
Es uno de los muchos ejemplos de empresas que nos venden un futuro en el que la IoT hará mejor nuestras vidas y acaba haciéndolo (más o menos) hasta que dichas empresas desaparecen del mapa. Sin las plataformas que los sostienen, esos productos conectados de repente ya no funcionan y dejan totalmente “vendidos” a quienes los compraron.










