Este huevo gigante de 66 millones de años llevaba diez años en el cajón de un museo chileno porque nadie sabía qué podía ser
Año 2011. Antártica chilena. Un grupo de científicos chilenos descubren lo que parece un balón de fútbol desinflado, pero hecho de piedra. Desde entonces, el fósil misterioso ha permanecido sin etiquetar y sin estudiar en los fondos del Museo Nacional de Historia Natural de Chile. Nadie sabía lo que era y nadie parecía tener demasiado interés en saberlo. Sencillamente era “La cosa”.
Bueno. Eso no es del todo cierto. David Rubilar-Rogers, uno de los científicos que había descubierto el fósil en 2011, sí tenía una enorme curiosidad por saber qué sería la cosa. De hecho, durante esta década, se lo ha ido mostrando a todos los geólogos que pasaban por el museo. “Era cuestión de tiempo”, se decía. “Alguno debe tener alguna idea”. Pero pasaron los años y nadie parecía dar con un hilo del que tirar.








