La nueva ley de ciencia mexicana no es una ley más: es una batalla clave en la gran guerra por la ciencia moderna

La nueva ley de ciencia mexicana no es una ley más: es una batalla clave en la gran guerra por la ciencia moderna

Desde hace años, los investigadores mexicanos reclaman una ley nacional que ponga a la ciencia en el lugar que le corresponde como uno de los recursos clave para el siglo XXI.

Y sí, ha hecho falta una pandemia, una "guerra" de chips, una nueva carrera biotecnológica, una crisis climática global y el boom de la inteligencia artificial para que el Gobierno Federal se pusiera manos a la obra, pero lo ha hecho.

El problema es que lo ha hecho todo mal.

¿Qué ha pasado con la ley? Al margen de la polémica eminentemente política (que ha sido aprobada en menos de una semana en medio de numerosas acusaciones e irregularidades), la nueva 'Ley General en Materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación' pretende cambiar radicalmente el ecosistema científico mexicano.

Tanto es así que saca de la ecuación al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt): el organismo central de la investigación científica mexicana que, durante años, ha perseguido la legislación para "garantizar al pueblo de México el derecho humano a la ciencia".

Cambios "aberrantes" y "regresivos". De hecho, ese es uno de los grandes cambios que introduce la Ley. Hasta ahora, los 26 centros públicos del Conacyt tenían autoridad presupuestaria para elegir sus proyectos de investigación; ahora todo dependerá de un nuevo consejo integrado por las Secretarías de Estado, los gobiernos estatales e incluso el ejército nacional.

La idea que maneja el equipo de López Obrador parece de sentido común: el presupuesto dedicado a ciencia, investigación y desarrollo debe orientarse a "problemáticas nacionales urgentes" y debe ofrecer "soluciones pertinentes y culturalmente adecuadas" a esos asuntos.

El problema está en quién va a decidir qué problemáticas son urgentes y qué es una solución adecuada. Ahí es donde la comunidad científica, temiendo que las ingerencias políticas dificulten o impidan el desarrollo de líneas de investigación, se ha llevado las manos a la cabeza. Los calificativos han ido desde "absolutamente aberrantes" a definir la ley como "discriminatoria".

El campo de batalla es México, pero la guerra es internacional. En medio del clima de polarización que vive el país, puede parecer que la nueva Ley de ciencia es una ley más de MORENA y el equipo de López Obrador, pero no lo es: hace años que vivimos en una crisis sistémica  de la ciencia internacional y esta ley toma partido de la peor forma posible.

Porque es indiscutible que la academia tiene muchos problemas y que la "privatización" del conocimiento científico es una lacra que hay que combatir. Pero eso solo se puede hacer reforzando los mecanismos institucionales que alinean los incentivos de los científicos con la búsqueda de la verdad. Todo lo que nos aleje de eso, es un paso en falso.

En Xataka |México tiene nueva ley de ciencia y tecnología que desaparece al Conacyt: la comunidad científica dará pelea para detenerla

Imagen | Ocean Jiang

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Ya sabemos qué pasa sin aire condicionado en los aulas. Los niños se vuelven literalmente más tontos

Ya sabemos qué pasa sin aire condicionado en los aulas. Los niños se vuelven literalmente más tontos

Ocho de cada diez estudiantes españoles han tenido que refrescarse o que utilizar ventiladores durante las clases. Es más, "tan solo el 16% del tiempo que pasan en las escuelas se encuentran en condiciones adecuadas". No son datos aislados: es la realidad de un país en el que la mayoría de escuelas fueron construidas antes de que existieran criterios de eficiencia energética.

Y eso, ahora que descubrimos que el calor no es solo una cuestión ambiental o de confort, sino también netamente educativa. Es un enorme problema.

¿Un problema educativo? Es lo que dicen los datos. Por ejemplo, en 2020 y tras analizar más de 13 años de exámenes y temperaturas en la ciudad de Nueva York, el profesor R. Jisung Park, de la Universidad de Pensilvania, llegó a una conclusión (quizás no tan) sorprendente: para alumnos con un nivel equivalente, hacer un examen a 32 grados suponía notas un 15% más bajas que hacerlo a 21 grados.

Eso se traducía en que (a 32 grados) había un 10,9% de posibilidades menos de aprobar la asignatura y un 2,5% menos de graduarse a tiempo. Si aterrizamos los porcentajes, nos encontramos con que, solo entre 1998 y 2011, se suspendieron 510.000 exámenes que no se habrían suspendido con mejores condiciones térmicas. Al menos 90.000 estudiantes se vieron afectados.

Y no es (ni mucho menos) un caso aislado. El mismo Jisung Park, junto a un equipo de la UCLA, indagaron en los datos en el ámbito de EEUU y descubrieron que era algo bastante establecido. Descubrieron que "sin aire acondicionado, un aumento de 0,55 grados centígrados durante el año escolar reduce el aprendizaje de ese año en un 1%". Además, eso explicaría hasta un 5% de la brecha de rendimiento entre estudiantes (porque, según descubrieron, el calor afecta más a las minorías).

"Distraídos, agitados y les cueste enfocarse". Esas palabras de otro de los investigadores de referencia internacional, Joshua Goodman, resumen bien el consenso científico.

¿Qué ocurre en España? "En la actualidad, España es uno de los países más afectados por el  aumento de las temperaturas y las olas de calor dentro de la región  Mediterránea", explicaba Dariya Ordanovich, del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CSIC. Según un estudio publicado hace unos meses, la población de España ha sido capaz de adaptarse de forma relativamente exitosa a las temperaturas extremas en los últimos años. Lo ha hecho, la mayoría de las veces, a pesar de las infraestructuras. Y el mejor ejemplo son los colegios.

Aunque cada vez está más claro que los picos de calor se van a hacer más frecuentes en los próximos años, el mensaje que se lanza desde las administraciones es que el "plan RENOVE" que necesitaríamos para climatizar los 30.000 centros educativos que hay en el país "es inasumible" y la respuesta se reduce, como denunciaba hace unas semanas la Confederación Andaluza de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado por la Educación Pública (Codapa), en repetir "un año tras otro los mismos planes de  emergencia que no dan resultado".

Sálvese quién pueda. De hecho, en la misma Andalucía, los centros e institutos llevan años "adelantando la salida o dando clase en parques para paliar el calor". Es más, los que han instalado aire acondicionado lo han hecho (salvo alguna iniciativa municipal aislada) con el dinero del AMPA y los fondos propios del centro.

Es cierto que algunas administraciones autonómicas han anunciado la futura climatización de los centros, pero sin planes claros y concretos (o, directamente, desdiciéndose al poco tiempo). Tampoco avanzan las iniciativas para mejorar el aislamiento y el funcionamiento térmico de guarderías, colegios e institutos. 

Lo único que empieza a "moverse" son regulaciones que permiten adaptar los horarios. Algo que tampoco es demasiado efectivo en un país donde el horario escolar intensivo es casi omnipresente

¿A qué esperamos? Esa es la gran pregunta. Una pregunta que es crítica porque, aunque no hay estudios costo-efectivos en España, los que se han realizado en EEUU concluyen que las "estimaciones implican que los beneficios del aire acondicionado en las escuelas probablemente superen los costos [...] especialmente dado el cambio climático que se prevé para el futuro".

Es decir, que mientras España va camino de ser una sucursal del desierto del Sahara, el sistema educativo parece que no se ha enterado.

En Xataka | No es que los listos se sienten en las primeras filas, es que sentarse delante les hace sacar buenas notas

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Una agonía de más de 12.000 años: la historia de cómo nos quedamos solos no es como nos la contaron

Una agonía de más de 12.000 años: la historia de cómo nos quedamos solos no es como nos la contaron

La historia parecía sencilla: mientras los neandertales habitaban y prosperaban en Europa, los Sapiens modernos evolucionaron en África. Hace unos 45.000 años, estos últimos se expandieron por todo el mundo y el resto de especies humanas... desaparecieron sin dejar más que un puñado de rastros.

El problema es que, como suele ocurrir, la historia real no tiene nada de sencilla.

Un misterio inexplicable. Hace unos años, en la cueva francesa de Mandrin en el valle francés del Ródano, se encontraron un molar humano y diversas herramientas que parecían hechos por humanos modernos. ¿El problema? Que tenían 54.000 años y eso no era posible.

Según se pensaba los humanos modernos habían llegado a Europa unos 10.000 años después. ¿Qué estaban haciendo allí esos restos y esas herramientas? Tras analizar la cronología, los investigadores descubrieron que, efectivamente, parecía haber una pequeña ocupación de sapiens modernos. Antes y después de esa ocupación, había comunidades neandertales.

¿Tiene sentido eso? ¿No se habría contaminado el yacimiento? Ahora, un equipo de investigadores ha analizado varias herramientas de piedra de distintos yacimientos para descubrir que la expansión de los humanos modernos se produjo en tres oleadas migratorias distintas. Es decir, que durante miles de años las dos especies convivieron en (mayor o menor) armonía.

Un hilo invisible. A veces, por muy evidentes que sean las cosas, no te das cuentas de lo parecidas que son las cosas hasta que las pones una junta a la otra. Eso es lo que ha hecho Ludovic Slimak, arqueólogo del Centro Nacional para la Investigación Científica: comparar la tecnología lítica del yacimiento libanés de Ksar Akil con los yacimientos de la cueva de Mandrin.

Según Slimak, entre ambos yacimientos (cada uno a un lado del Mediterráneo) hay importantes equivalencias desde el punto de vista técnico y cronológico. Algo que sugiere que la llegada de los sapiens no fue uniforme. La de Mandrin parece ser una pequeña colonia sapiens moderna en mitad del territorio neandertal y está conectada por un hilo invisible con el resto de comunidades sapiens del Mediterráneo.

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Doce mil años de convivencia. Eso ocurrió hace unos 54.000 años. Las siguientes oleadas fueron hace unos 45.000 años y la última y definitiva hace 42.000. Todas se pueden rastrear por la tecnología y dan una imagen nueva muy alejada del aparente genocidio: una tupida red de comunidades de ambas subespecies en Europa que se extendieron hasta 12.000 años y que, según todos los indicios, convivieron e intercambiaron tecnologías (y otros rasgos culturales).

Una larga historia triste. Eso quiere decir que, a diferencia de lo que se pensaba hasta hace pocos años, el proceso de 'sustitución' de los neandertales no fue rápido, sino una larguísima historia que ha dejado sus restos en nuestro ADN.

En Xataka | No siempre fuimos los únicos humanos: qué sabemos sobre las ocho especies con las que convivimos hace milenios

Imagen | Apocalipsis neandertal 

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Estos científicos están convencidos de que han vencido al gran enemigo de la superconductividad: el precio

Estos científicos están convencidos de que han vencido al gran enemigo de la superconductividad: el precio

Desde los años 80, la gran promesa del mundo de la transmisión y el transporte de energía eléctrica tiene nombre y apellidos: superconductividad. Sin gran problema también: el dinero. Es un proceso casi mágico (con un potencial descomunal para mover personas y mercancías), pero es tremendamente caro.

O "era". Porque en los últimos años los costes asociados a este tipo de tecnología han ido cayendo y el mejor ejemplo de ello está en la Universidad de Houston.

¿Qué es exactamente eso de la superconductividad? Es una propiedad de algunos materiales que, sometidas a ciertas condiciones (como bajas temperaturas), son capaces de conducir electricidad sin oponer resistencia alguna. Es decir, permite transportar corrientes eléctricas de un sitio a otro de manera casi perfecta; esto es, sin ninguna pérdida. Es tan fantástico como parece, pero (casi desde el primer momento) ha sido un quebradero de problemas.

Demasiados problemas. Y es que, aunque la superconductividad era 'bien' conocida desde 1911, el  sueño de conseguir materiales que condujeran corrientes eléctricas sin  resistencia ni pérdida de energía en condiciones "normales" se había disipado ya en los años 80. Los científicos se habían convencido de que era algo curioso, sí; pero inútil a nivel práctico.

Al fin y al cabo, el primer superconductor que se identificó fue el mercurio. Es decir, un elemento bien conocido. Pero que necesitaba estar a cuatro grados por encima del cero absoluto para que sus propiedades emergieran. Algo prohibitivamente caro.

Una brizna de esperanza. En 80 años de búsqueda, nadie había conseguido un superconductor que trabajara a más de 90 kelvins. Es decir, por encima de los 183 grados bajo cero.

A finales de los 80, Georg Bednorz y Alexander Müller descubrieron los cupratos, una familia de materiales cerámicos basados en óxidos de cobre que permitieron dar con materiales que funcionan hasta a 160K. Meses después de su primer descubrimiento, se llevaron el Nobel.

En esa misma época, varios investigadores de la Universidad de Houston empezaron a trabajar con nuevos materiales y, tras casi 40 años de investigaciones (y muchos aprendizajes) este sistema innovador es uno de sus últimos desarrollos.

Dos en uno. La idea que acaba de publicarse en 'APL Energy' reduce costos de una forma muy sencilla: combinando dos sistemas distintos. Por un lado, una red de transporte articulada sobre una guía superconductora y, por el otro, un sistema de almacenaje y transporte hidrógeno licuado.

La red pone la infraestructura de punto a punto, el hidrógeno garantiza las bajas temperaturas que permiten la superconductividad. De esta forma, la idea invierte el mecanismo habitual de los trenes bala (que, tradicionalmente, levitan magnéticamente operando sobre un riel magnetizado, con los superconductores incrustados en el propio vagón). Es decir, ahora los superconductores estarían en los raíles.

Esto hace más sencillo su uso (porque cualquier vehículo con chasis magnéticos) y podría permitir una pequeña revolución en el transporte.

¿Podría ser una "tecnología que cambie el mundo”?. Esas palabras que se han viralizado son de Zhifeng Ren, director del Centro de Superconductividad de Texas de la Universidad de Houston y, claramente, no es un experto neutral. SIn embargo, tiene algo de razón.

Casi todas las grandes promesas de la superconductividad (transportar energía sin pérdidas, impulsar trenes bala superrápidos o almacenar energía han naufragado en el mismo sitio: la imposibilidad de hacerlo económicamente viable. Si esto ayuda, será bien recibido, claro. Pero a efectos prácticos... aún queda mucho por hacer.

Muchísimo. Ni los detalles técnicos están resueltos, ni el asunto financiero está claro. No debemos olvidar que, aunque simplifica el uso de la vía, la vía en sí es un problema enorme. Un problema de inversiones evidente, pero también de seguridad. ¿Puedes cambiar el mundo? Si tienen éxito, sí, claro. Pero no lo tienen nada fácil.

En Xataka | El secreto mejor guardado de la superconductividad estaba justo  delante de nuestras narices: tras 33 años, empezamos a entenderla

Imagen | Alistair Macrobert

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El problema de las hamburguesas envueltas: mitos y realidades de los ‘otros inconvenientes’ de la comida rápida

El problema de las hamburguesas envueltas: mitos y realidades de los 'otros inconvenientes' de la comida rápida

Cajas de pizza, papeles de hamburguesas, recipientes de patatas fritas, cubos de palomitas, envoltorios de dulces, barquetas y tuppers listos para recalentar a la hora de comer... ¿Y si toda esa paquetería que se ha vuelto tan popular fuera mala para la salud? No lo dentro, no (que también); sino los envoltorios. 

En los últimos días varios vídeos y noticias virales han encima de la mesa un tema que lleva más de una década preocupando a expertos e investigadores. ¿Qué pasa con los PFAS? 

¿Qué son los PFAS? Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS, en sus siglas en inglés) son un grupo de más de 4.700 agentes químicos  sintéticos que, durante años, han sido ampliamente utilizados por la industria. En esencia, se trata de compuestos que contienen un segmento de fluorocarbono estable (no reactivo). 

Se los suele conocer como "químicos eternos" porque se acumulan de forma muy persistente en el medioambiente (las de cadena corta) y en humanos, animales y sedimentos/suelo (las de cadena larga). Si fueran completamente estables, no pasaría nada, pero la parte no fluorada de estos compuestos puede degradarse y, en última instancia, causar problemas de salud.

Hay bastante consenso entre los investigadores en que estas sustancias se relacionan con diversos problemas de salud como daños hepáticos, problemas endocrinos, obesidad, infertilidad fertilidad y cáncer.

Effects Of Exposure In Human Health Final

Agencia Europea de Medio Ambiente

Vale, ¿y qué tiene que ver todo esto con la comida rápida? Pues que, desde hace unos años, se ha descubierto que materiales que parecían seguros y estables (y que se vienen usando como envoltorios en muy diversos contextos) tienen problemas en entornos calientes y grasientos. Justo lo que ocurre con la comida rápida.

Es interesante porque, tras una primera alarma en 2011 y la rápida reacción de sector retirando esos componentes del empaquetado, se asumía que todo estaba más o menos en orden. No era así. En 2017, la revista 'Environmental Science & Technology Letters' reveló que, en EEUU, casi la mitad de los envoltorios de papel (por ejemplo, el papel con el que se envuelven las hamburguesas y bolsas de los productos de pastelería) y hasta el 20% de las  muestras de cartón (por ejemplo, las cajas de pizza) conteníanflúor.

Eso reactivó la preocupación. Ese mismo año, la asociación de asociaciones de consumidores Euroconsumers y el Danish Consumer Council examinaron los envases europeos para comprobar si pasaba lo mismo. Los resultados cambiaron mucho de un sitio al otro.

Mientras en muchos países se detectaron compuestos fluorados en las cajas de pizza (hasta en la mitad de las muestras), ninguna de las españolas tuvo este problema. Lo mismo pasó con las cadenas de hamburguesas (y es curioso porque, de forma sistemática, los resultados en el resto de Europa eran peores -- incluso en las mismas cadenas).

La única alarma que detectó el estudio en España fueron dos bolsas de palomitas de microondas. Lo cual habla muy bien de la situación en el país en esta materia.

¿Debemos de preocuparnos por la comida rápida? A medida que la revolución de las hamburguesas llega a todos sitios y la 'comida rápida' va ganando cierto prestigio (que le ayuda a huir de la idea de 'comida basura' que ha arrastrado durante años), era cuestión de tiempo que la gente volviera a preguntarse... ¿Cómo de problemática es la comida rápida?

Los PFAS son un problema, sí. Sobre todo, porque (como hemos visto) son fácilmente accesibles, están en el mercado. Incluso en países como España, una crisis que obligue a recortar costes puede ponerlos de nuevo en circulación. Por ello, aunque la UE reforzó su normativa en 2022, se necesitan regulaciones más estrictas.

No obstante, no hace falta irnos a PFAS para concluir que, entendidos como lo que son (una pata más de 'la gran invasión de los ultraprocesados'), la irrupción de la comida rápida ha trastocado los patrones nutricionales de medio mundo. Tengamos en cuenta de que en España, el peso de la comida procesada en nuestra dieta se triplicó entre 1990 y 2010 (pasando del 11% al 31,7%) y la comida rápida tiene mucho que ver.

En Xataka | Estos son los efectos de alimentarse dos semanas a base de perritos calientes, hamburguesas y patatas fritas

Imagen | Jean Claude Attipoe

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Tras batir 100 temperaturas máximas en una semana, España vuelve a la primavera: tormentas, granizo y vendavales

Tras batir 100 temperaturas máximas en una semana, España vuelve a la primavera: tormentas, granizo y vendavales

Vuelve la montaña rusa térmica a nuestro país. En cuestión de horas, vamos a pasar de temperaturas récords (con 38,8 ºC el aeropuerto de Córdoba registró el jueves la temperatura más alta medida en un mes de abril en la España peninsular) a un escenario, por fin, mucho más primaveral.

Y sí, "primavera" significa "tormentas, granizo y vendavales localmente intensos" en muchas zonas del país.

No es una sorpresa. Llevamos días hablando de esta ola de altas temperaturas "extremadamente anómalas" y, sin embargo, hemos tenido algo olvidado lo que venía después. Pero no, no es una sorpresa. De hecho, hace unos días comentábamos que esta vaguada que entraría por el oeste era uno de los principales elementos que podían moderar el evento de calor.

¿Qué va a pasar? Siguiendo el esquema de estos días, mientras el este de la península seguirá con temperaturas de más de 35 grados, el sábado la mayor parte de la península disfrutará de un alivio térmico. La protagonista es, como digo, una vaguada que va a aumentar la nubosidad del país y, de paso, va a activar la convección.

Esto es un fenómeno típico de primavera. A partir de la segunda quincena de abril, las tormentas se convierten en un personaje:  el sol va calentando la superficie y los procesos de convección (que 'ordenan' las masas de aire por temperatura) van ganando peso. Eso es lo que vamos a ver: que el aire caliente en superficie va a ascender y, en el proceso, se van a formar tormentas (que pueden llegar a ser bastante intensas a nivel local).

Esa es la buena noticia. Sin duda. El alivio térmico nos va a venir bien a todos (y muy especialmente a la masa forestal y al campo). No obstante, como la vaguada que entra no viene con mucha humedad, la buena noticia es moderada: lloverá con fuerza en algunos sitios (especialmente, en Castilla y León, Pirineos y el Sistema Ibérico), pero no se esperan grandes cantidades.

¿Y después? Hablamos de muchos días, pero ahora mismo todo apunta a que las temperaturas volverán a subir. El ECMWF europeo ya avisó que este trimestre se esperaba especialmente cálido, pero la incógnita de las lluvias sigue. Y seguirá porque no hay novedades en ese sentido.

Sin lluvias en el horizonte. Porque aunque toda lluvia es bien recibida, la situación empieza a ser crítica y  los chubascos irregulares no van a ayudarnos demasiado.  Solo las lluvias generalizadas pueden mitigar la sequía y, pese a que las tormentas pueden llevarnos a engaño, no estamos en ese escenario (ni lo vamos a estar próximamente).

En Xataka | Un "horno ibérico" activado desde la primavera: cómo España se dirige hacia un calor "extremadamente anómalo"

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Mientras España alcanza la temperatura más alta jamás registrada en abril, a AEMET le preocupa otra cosa: la regla del 30

Mientras España alcanza la temperatura más alta jamás registrada en abril, a AEMET le preocupa otra cosa: la regla del 30

38,8 °C. Esa es la cifra. La temperatura más alta jamás registrada en la España peninsular un mes de abril. La ola de altas temperaturas que está devorando el país ya ha pulverizado 56 récords de máxima mensual y aún tiene que hacer mucho calor en la Península durante los próximos días. Sin embargo, lo que más preocupa a AEMET es otra cosa: el fuego.

Teñir el país de rojo. En cuestión de días, el mapa de riesgo de incendios de la península ha cambiado radicalmente de color. El riesgo extremo ha pasado de concentrarse en Albacete, Cuenca, el interior de la Comunidad Valenciana y zonas de Teruel, Murcia y Andalucía Oriental a extenderse por todo el territorio peninsular, con la excepción de la cornisa cantábrica y Galicia.

Se trata de una auténtica barbaridad para el mes de abril que mantiene alerta todos los medios y sistemas de alerta. Con estos datos encima de la mesa, solo hace falta una chispa para que esta "ola de altas temperaturas" se acabe convirtiendo en una tragedia forestal. Y sí, cuando digo 'chispa' estoy hablando literalmente.

¿Por qué? ¿Qué está pasando? Está pasando lo que AEMET denomina "la regla del 30". Es decir, que en la mayor parte del país se van a dar tres condiciones simultáneas que impulsan de forma radical el riesgo de incendios:

  • Temperaturas superiores a los 30 °C.
  • Rachas de viento superiores a los 30 km/h.
  • Humedad relativa inferior al 30%.

Una verdad desagradable. "Aunque ahora el monte se ve muy verde, en cuanto rascas un poco el suelo se ve la capa de humedad tan cortita que hay", decía Fernando Valladares, investigador del CSIC, hablando del incendio de Castellón del mes pasado.

Las lluvias de diciembre habían dado un respiro a la vegetación, pero la dureza de 2022 (y la sequía generalizada que arrastramos desde 2014) hacen que las reservas estén bajo mínimos y la masa forestal en muy malas condiciones. Solo hacía falta un arreón térmico como el actual para que la verdad emergiera a la superficie: España está reseca.

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Lo peor de todo: no debería sorprendernos. Como señalaba Víctor Resco de Dios, profesor de Ingeniería Forestal en la Universitat de Lleida hace un par de meses, los modelos dejan claro que, de media, "la temporada de incendios se está alargando entre uno y dos días por año".

Y, en fin, los datos están ahí. La humedad en el suelo de la península ibérica están cercanas al 0%. Es decir, a un nivel muy parecido al del desierto del Sahara. Eso hace que la masa forestal esté indefensa, sí; pero también hace que el horno ibérico se intensifique: porque "en una situación con una dorsal anticiclónica como la de este episodio, la energía solar se destina menos para evaporar y más para calentar el terreno que en el caso en el que exista un suelo húmedo".

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El primer día de “horno ibérico” ya ha reventado 18 récords históricos (y lo peor del calor está por llegar)

El primer día de

Los modelos avisaban del calor y están cumpliendo. Ayer, 25 de abril, cayeron 18 récords de temperaturas máximas mensuales. Es decir, que en el primer día del episodio cálido ya se habían pulverizado los récords de abril en cinco comunidades. Y lo peor aún no ha empezado.

¿Cuándo llega lo peor? Lo peor se espera para el jueves 27 de abril cuando las temperaturas volverán a subir en casi todo el país y se alcanzarán los 37ºC en Córdoba (tres más que el récord previo). En gran parte del interior sur peninsular (y también en la  Meseta Norte y en el valle del Ebro) se podrán llegar con facilidad a los 30 grados.

Las altas temperaturas seguirán el viernes, aunque en menos zonas del país. El noroeste empezará a 'refrescarse' y desde Extremadura al Cantábrico podremos notar cómo las temperaturas se contienen. Quien no se escapará será el valle del Guadalquivir que volverá a estar a 37 grados.

Rápido, intenso y devastador. A partir del sábado, la cosa irá de bajada y el alivio térmico seguirá avanzando hacia el este de la Península. Eso significa que las temperaturas aún serán altas en el Mediterráneo y, de hecho, la ciudad de Murcia podría alcanzar los 37ºC. El domingo, si todo va según lo previsto, las máximas no subirán más de los 25 grados y será momento de hacer recuento y ver qué efectos ha causado la pseudo-"ola de calor" en el campo.

¿Por qué está pasando esto? Las altas temperaturas de esta semana tienen una explicación muy sencilla: la entrada de una masa de aire muy muy cálida. "Podría ser la masa de aire más cálida situada sobre España para estas fechas en, al menos, los últimos 43 años", explicaba Rubén Campo, el portavoz de AEMET.

Pero no solo eso: porque la masa se está encontrando con las condiciones meteorológicas perfectas para que se caliente aún más. Es decir, con el llamado "horno ibérico": cielos despejados, ausencia de viento y una alta incidencia de la luz solar. Es una tormenta perfecta, pero de calor.

¿Y las lluvias? Durante el puente de mayo está previsto que caigan algunas lluvias en la mitad norte del país. Sobre todo, en la Cordillera Cantábrica. Pero nada demasiado llamativo y eso, de nuevo, es un problema. Porque, recordemos que, según la AEMET, necesitamos un mes de mayo extremadamente lluvioso para salir de la "sequía meteorológica".

No es que lo esperáramos, es cierto. Según el ECMWF,  el trimestre mayo-junio-julio no solo será más cálido de lo  normal, sino que no se espera que sea demasiado lluvioso. Y eso, teniendo en cuenta que acabamos de dilapidar el colchón de reservas hídricas que teníamos frente a 2022, solo puede significar cortes de agua generalizados.

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Y sin margen de maniobra. El ejemplo del aceite de oliva es iluminador. Cosecha tras cosecha, campaña tras campaña, el remanente del año anterior sirve para evitar las fluctuaciones del mercado. Este año, tras dos campañas malas y con la flor del olivo quemándose en vivo y en directo, todo parece apuntar una escala de precios nunca vistos.

Esto se está replicando en todos los cultivos: desde los cereales (que en muchos sitios se dan por perdidos) hasta los árboles frutales (donde la prioridad ya no es la cosecha, sino impedir que el árbol se seque).

El verano se va a hacer muy muy largo.

En Xataka | El gran desastre del aceite de oliva español: el calor está quemando la flor de la aceituna y no podemos hacer nada

Imagen | ECMWF

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El gran desastre del aceite de oliva español: el calor está quemando la flor de la aceituna y no podemos hacer nada

El gran desastre del aceite de oliva español: el calor está quemando la flor de la aceituna y no podemos hacer nada

Hemos tenido el marzo más caluroso de lo que llevamos de siglo. Abril va camino de convertirse en el más seco desde que hay registros. Mientras tanto, una enorme masa de aire cálido va a llevar las temperaturas del país a niveles propios de julio. Y, pese a todo, eso no es ni remotamente lo peor.

Lo peor es que el campo español está al borde del colapso y, muy especialmente, el olivo. Porque, como respuesta a este tiempo enloquecido, la floración del olivo se ha adelantado en el sur de España y eso, con un calor tan "extremadamente anómalo", solo puede significar una cosa: la desaparición de la mayor parte de la cosecha.

Hablemos (de lo que queda) del olivo. Lo cierto es que "el olivo puede aguantar temperaturas muy altas, pero siempre que esté hidratado". Pero no, no lo está. Y es que, aunque los árboles no tengan mal aspecto ("porque llovió en diciembre"), la mayor parte del olivar meridional encara la floración sin humedad.

Es decir, encara la floración en un estado de debilidad terrible. En "una situación de estrés hídrico tremendo como la de ahora, con las raíces totalmente vacías de agua, lógicamente el árbol abortará el  fruto”, explicaba Juan Luis Ávila, responsable del sector del aceite de oliva de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos  (COAG).

En la misma línea, el ingeniero agrónomo Juan Casado explicaba a NIUS que "el problema para la planta es que venimos de muchos meses sin que llueva prácticamente nada, donde la otoñada fue muy tardía y el olivo no ha terminado de reponerse bien de su reserva hídrica para afrontar  estas altas temperaturas”.

"El secano [ya] está  perdido".  O, al menos, Ávila lo da por perdido mientras "en el regadío estamos intentando regar como podemos, lo mínimo, porque luego tenemos que pasar los meses de junio, julio, agosto y septiembre". Puede parecer la queja recurrente de los agricultores en verano, pero su nos vamos a los datos vemos que "la dotación de agua es de 400 metros cúbicos" cuando lo normal suele estar en torno a los 1.500.

Y eso tiene consecuencias. La primera es que como resultado de la pésima cosecha del año pasado y el repunte de los precios, las ventas han caído un 22,78% con respecto al primer trimestre de 2022.

De hecho, tras meses mezclando aceites de diversas calidades para contener el precio, parece que los envasadores ya están combinando aceites de distinto tipo: las mezclas de oliva y girasol pueden costar hasta dos euros menos por litro que su equivalente 100% de oliva. Esta práctica está prohibida en España. Pero como denuncia la Unión de Pequeños Agricultores, se puede realizar en otro país comunitario y, posteriormente, traer la mezcla al país. De hecho, se está haciendo.

¿Qué se puede hacer? Casi nada. Hace unos días, el agricultor y consultor agrícola Daniel Trenado decía en LaSexta que "vamos a tener un gran problema con el grano, tendremos que traerlo de otros países". Y en el caso del cereal es posible hacerlo. Será un drama para los agricultores y las industrias asociadas ("todas las empresas de servicios, cosechadoras, venta de abonos,  fitosanitarios, almacenistas del grano, transformadores..."), pero es posible.

De hecho, China acaba de cancelar un pedido de maíz estadounidense de 327.000 tonaledas esperando a que el precio baje. Es decir, a nivel global, no hay escasez a la vista. El problema es que con el aceite de oliva no se puede hacer lo mismo: España es el mayor productor y exportador mundial de aceite de oliva.

El fin de la cultura del aceite cada vez más cerca. Si revisamos los datos, el consumo de aceite de oliva ha ido cayendo año tras año en la última década. Es cierto que, aunque ha sido un tema muy estudiado, nadie tiene muy claro cuáles son los factores sociodemográficos que están detrás, pero un boom de los precios como el que vamos a vivir no augura nada bueno. 

En Xataka | Crónica de una catástrofe anunciada: por qué el aceite vale 114% más que ahce dos años

Imagen | Achim Ruhnau

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La noticia El gran desastre del aceite de oliva español: el calor está quemando la flor de la aceituna y no podemos hacer nada fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .

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Por qué hay que conservar los huevos en el frigorífico (si en el supermercado no los tienen refrigerados)

Por qué hay que conservar los huevos en el frigorífico (si en el supermercado no los tienen refrigerados)

"¡No sabe ni freír un huevo!". Menuda frase. Pese a que hacer el 'huevo frito perfecto' es un poco más complicado de lo que parece, es la típica frase que se usa para indicar que alguien no tiene ni idea de cocina. Porque, en fin, todos somos muy valientes a la hora de hacer un huevo frito... pero si la frase fuera "¡No sabe ni conservar un huevo correctamente!" la cosa normalmente no está tan clara.

Y no porque no sepamos a ciencia cierta cómo debemos conservar los huevos, sino porque esa conservación es algo contraintuitiva (y, todo sea dicho, cambia de país a país).

La culpa es de la cáscara, claro. La cáscara no solo es el recubrimiento exterior del huevo, es un elemento clave para mantener su integridad física y química dado que actúa como barrera bacteriológica. Suena muy complejo, sí; porque lo es: la cáscara del huevo "está atravesada por  numerosos poros que forman túneles entre los cristales minerales y  permiten el intercambio gaseoso entre el interior y el exterior".

Estamos hablando de una matriz cálcica con aportaciones de otros minerales  como el sodio, el magnesio o el cinc estructurada por entre 7.000 y 15.000 canales porosos especialmente concentrados en la "zona del polo ancho", justo donde se crea una pequeña cámara de aire.

corteza

Porosa, sí; pero lo justo. Porque, para evitar problemas, de forma natural, en el proceso de puesta, la cáscara se recubre con un líquido viscoso que se convierte en una especie de membrana o cutícula protectora.

La primera gran diferencia de los huevos del mundo. Hay cuatro grandes formas de evitar el riesgo de salmonela: consumirlos cuanto antes (para que las bacterias no tengan tiempo de proliferar); limpiarlos y 'sanitanizarlos'; mantenerlos lo más secos posible; o evitar los cambios de temperatura para impedir la condensación interior. El problema es que las cuatro no son compatibles.

Por eso, en países como EEUU, optan por limpiarlos a nivel industrial y mantenerlos siempre refrigerados. Eso amplía su 'fecha de consumo preferente' en condiciones óptimas, pero los hace más vulnerables a la contaminación (porque se elimina la cutícula protectora en el proceso).

En España, el resto de Europa y la mayoría de países del mundo, no se lavan los huevos: se opta por mantener la cutícula (que los aísla mejor), pero a costa de reducir su vida útil. En este sentido, como la cutícula lo permite, se venden sin refrigerar para evitar los cambios bruscos de temperatura.

¿Entonces hay que mantenerlos fuera del frigorífico? Es decir, como en el supermercado. Pues no. Aquí viene lo (relativamente) contraintuitivo. La idea es muy simple: el lugar con la temperatura más estable de la casa es la nevera y, al estar en frío, los posibles riesgos que pudiera entrañar el proceso de refrigeración se ven reducidos por el hecho de que, en frío, las bacterias proliferan mucho menos.

Consejos rápidos para conservar los huevos correctamente: En España, eso sí.

  • Como decía, los huevos deben refrigerarse inmediatamente al llegar con ellos a casa.
  • Nunca se deben lavar antes de guardarlos (porque podemos destruir la cutícula protectora y reducir su vida útil). Si los huevos están muy manchados con tierra, suciedad o plumas, pueden cepillarse o frotarse suavemente en seco con un cepillo. En cambio, sí se pueden lavar los huevos en el momento en el que los vayamos a usar.
  • Si encontramos un huevo roto o agrietado lo mejor es desecharlo y asegurarnos de que no ha contaminado a los demás

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Imagen | Tengyart

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