Diseñan un saco de dormir espacial que evita uno de los mayores riesgos de los astronautas: Los daños oculares

Diseñan un saco de dormir espacial que evita uno de los mayores riesgos de los astronautas: Los daños oculares

Que podamos lograr misiones tripuladas a Marte en un tiempo más o menos razonable depende, en gran medida, de una simple cuestión de confort. De comodidad, sí. La que seamos capaces de ofrecer a los astronautas que afronten la compleja y exigente misión de viajar nueve meses hasta el planeta rojo —ese es el cálculo de algunos expertos—, vivir allí el tiempo que duren sus investigaciones y afrontar un período parecido para retornar a la Tierra.

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Los científicos identifican un nuevo tipo de terremoto asociado al fracking: es más lento y dura más que los convencionales

Los científicos identifican un nuevo tipo de terremoto asociado al fracking: es más lento y dura más que los convencionales

No tiene nada de nuevo —en Reino Unido ya lo usaban en los años 50, antes de que el hombre pisase la Luna y cuando el mundo andaba a vueltas con la Guerra Fría—, pero la fractura hidráulica, el popularmente conocido como fracking, sigue generando un intenso debate entre partidarios y detractores. Lo hace hoy, igual que lo hacía ayer y, seguramente, lo hará mañana.

Los primeros, como la Independent Petroleum Association of America (IPAA), defienden su capacidad para “desbloquear de manera segura abundantes recursos naturales”, la riqueza que genera e incluso su efecto beneficioso sobre el medio, al “reducir la emisión de gases de efecto invernadero”. En el polo opuesto, las voces críticas alertan de la contaminación y, sobre todo, el riesgo de seísmos.

El debate sobre su impacto, servido

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Cuando EE.UU. quiso dotar a sus soldados de “helicópteros personales” y se adelantó décadas a las modernas naves de despegue vertical

Cuando EE.UU. quiso dotar a sus soldados de

Mira bien la foto de portada. Ahora imagínatela a todo color, cámbiale al piloto el casco por un modelo un poco más aerodinámico y la funda por los flamantes uniformes de la U.S. Air Force. ¿Parece actual o, por lo menos, de hace solo un par de años, verdad? Aunque podría colar como un prototipo más o menos primitivo de los eVTOL de Volocopter o Joby Aviation, la instantánea se tomó hacia mediados del siglo pasado y lo que muestra no es un vehículo diseñado para la logística o el transporte de pasajeros, sino el HZ-1 Aerocycle, en su día uno de los dispositivos más prometedores del ejército estadounidense para misiones de reconocimiento.

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EE.UU. afronta una nueva polémica sobre privacidad y el protagonista es Clearview AI, el software de reconocimiento facial

EE.UU. afronta una nueva polémica sobre privacidad y el protagonista es Clearview AI, el software de reconocimiento facial

Polémica servida. Igual que si se adentrase en las primeras páginas del universo Watchmen, EE. UU. encara nuevo capítulo en uno de los debates más espinosos, difíciles y polarizados en la a menudo complicada linde entre seguridad y privacidad: ¿Hay líneas rojas en el uso que las autoridades pueden hacer de la tecnología para salvaguardar el bien común? Y si es así, ¿cuáles?

En el ojo del huracán está la compañía Clearview AI, que acaba de recibir luz verde de las autoridades de EE. UU. para lograr una patente federal por su software de reconocimiento facial y “rastreo web automatizado”, una herramienta que extrae imágenes públicas de Internet —incluidas las redes— para que sus algoritmos las analicen y comparen. El recurso lo utilizan las fuerzas del orden del país para cotejar el material con sus bases de datos y labores de vigilancia.

La noticia de la concesión de la patente federal —para hacerla efectiva, Clearview solo tiene que ponerse al día con las tarifas administrativas— la avanzó Politico en las últimas horas y ha avivado automáticamente el debate en EE. UU., donde —asegura el medio digital— organismos como el FBI o el Departamento de Seguridad Nacional utilizan el software de rastreo.

El miedo de los críticos: vulneración de privacidad y sesgos

Las voces críticas temen que el visto bueno de la patente impulse el desarrollo de tecnologías similares antes de que las autoridades reguladoras y legisladores puedan evaluar sus riesgos potenciales. Reino Unido y Australia ya han acusado a Clearview AI de violar sus normativas de privacidad y protección de datos y Twitter, YouTube, LinkedIn, Venmo, Google o el propio Facebook han mostrado su malestar con que el software se dedique a extraer fotos de sus usuarios.

“La tecnología de reconocimiento facial está haciendo metástasis en todo el gobierno federal. Estoy profundamente preocupado por esta tendencia hacia una mayor vigilancia”, reconocía el senador demócrata Ed Markey a Politico. Su discurso está en línea con el otras autoridades e instituciones, como por ejemplo Amnistía Internacional. ¿Qué alegan las voces contrarias a Clearview AI? Principalmente la vulneración de la privacidad, pero también sesgos por razones de género y raza e incluso la posibilidad de que se detecten errores que deriven en arrestos injustificados, algo —defiende la compañía— que no se ha producido hasta la fecha.

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Google desvela nuevos detalles sobre Starline: videollamadas que (casi) permiten tocar al interlocutor

Google desvela nuevos detalles sobre Starline: videollamadas que (casi) permiten tocar al interlocutor

Lo de mirar a los ojos a quien te habla va mucho más allá de las normas de educación elementales. Estudios hay —como los de Albert Mehrabian— que sostienen que en una charla de tú a tú, cara a cara, el 35% de la información parte de la conversación, el “componente verbal”, y el 65% restante de lo que habitualmente se llama “comunicación no verbal”: aspavientos, muecas, inflexiones en el tono de voz… Solo gestos y señales representarían el 55% de todo la información que percibimos.

Con esos porcentajes claros, Google se ha lanzado al desarrollo de una herramienta de comunicación 3D basada en la telepresencia: Project Starline. Y aunque todavía sigue puliendo detalles —con resultados prometedores, eso sí— ha aprovechado la conferencia de desarrolladores Google I/O para generar expectación y, de paso, ir abriendo apetito en una sociedad en la que el teletrabajo se ha ido popularizando en el último año y medio a golpe de pandemia.

El objetivo de Starline es estirar al máximo el concepto de “telepresencia”, que —más allá de la distancia que los separe— los interlocutores sientan que comparten un mismo espacio. Para lograrlo, han creado básicamente una cabina de vídeo chat en 3D con una calidad que supera a la de las habituales videoconferencias 2D. La idea es conseguir una sensación similar a la de la realidad virtual o aumentada, pero sin que los usuarios deban utilizar auriculares, gafas o cualquier otro wearable voluminoso, incómodo y que moleste durante la conversación.


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El objetivo de Starline es estirar al máximo el concepto de “telepresencia”, que —más allá de la distancia que los separe— los interlocutores sientan que comparten un mismo espacio. Para lograrlo, han creado básicamente una cabina de vídeo chat en 3D con una calidad que supera a la de las habituales videoconferencias 2D. La idea es conseguir una sensación similar a la de la realidad virtual o aumentada, pero sin que los usuarios deban utilizar auriculares, gafas o cualquier otro wearable voluminoso, incómodo y que moleste durante la conversación.


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