Chevrolet ratificó la inversión en Rosario y anticipa que el nuevo modelo será exportado a «Brasil y el resto de Sudamérica»

Carlos Zarlenga

En menos de 72 hs el diario Clarín publicó dos notas con testimonios del presidente de GM Sudamérica, Carlos Zarlenga. En ambas queda claro que a pesar de la coyuntura, la automotriz sigue adelante con su proceso de inversión en la planta argentina de General Alvear, en Santa Fe. Y si bien el directivo argentino evitó dar precisiones sobre si será uno o más de uno los modelos nuevos que se producirán a partir de 2021, por primera vez anticipó que tendrá una importancia vital en materia de exportaciones.

«Es una inversión que tiene un destino exportador muy importante para Brasil y el resto de Sudamérica. Si bien el mercado argentino también es muy importante, se trata de un producto que está pensado para el mercado sudamericano», señaló Zarlenga, en la entrevista publicada este domingo y que se reproduce completa más abajo.

En otro pasaje saliente, el titular de GM para nuestra región, opinó que 2019 el mercado argentino de patentamientos será el más bajo desde 2006, «con ventas por 450.000 unidades, o menos».

Recordemos que en el verano la proyección de la marca era bien diferente: en enero las estimaciones estaban entre 650 y 700 mil unidades, y en marzo las corrigió a cifras entre 600 y 650 mil.

En materia de exportaciones confía en una recuperación si en Brasil se adoptan una serie de medidas impulsadas por el gobierno de Jair Bolsonaro, con impacto recién de julio en adelante.

Autos: en Chevrolet estiman que las ventas serán las más bajas en 13 años
El titular de General Motors para Sudamérica, Carlos Zarlenga, estimó que este año el mercado interno de vehículos cero kilómetro (patentamientos) no va a superar las 450.000 unidades. Si esa estimación llegara a verificarse, sería el peor nivel de ventas en 13 años e incluso por debajo de períodos como 1994 o 1998.

El ejecutivo argentino sostuvo que en lo que va del año el mercado está cayendo 50% contra igual mes del año anterior, cuando la venta llegó a 800.000 unidades, y que salvo un repunte impensado, el total de este año no va a mejorar significativamente. «Van a ser 450.000 unidades, o menos», afirmó, en diálogo con Clarín.

-La semana pasada el Gobierno subió los reintegros para la exportación de vehículos al Mercosur. ¿Se va a exportar más?
-Sin duda, es una buena noticia haber llevado nuevamente a 6,5% los reintegros a la exportación, que te retornan impuestos distorsivos de la cadena en nuestras exportaciones. Lo recibimos muy bien. El asunto es que en Brasil, si bien estamos viendo un crecimiento del mercado superior al 10% en los primeros meses de este año, se está creciendo en los negocios de venta directa, como empresas de alquiler de autos y flotas para empresas. Se trata de segmentos más alineados con los denominados autos de entrada (chicos) y no tanto con el tipo de producto que exportamos desde Argentina. De modo que ahora, la condición para exportar va a depender de la coyuntura en Brasil, cuánto vamos a poder aprovechar el crecimiento de ese mercado. Yo espero que ayude.

-¿Y acá?
-En la Argentina, la caída del mercado doméstico impactó a todos, ha sido muy relevante. Ya estamos hablando de un mercado con ventas por 450.000 unidades, o menos. Quizá durante la segunda mitad del año el número pueda mejorar pero, en este momento, tenemos que pensar en números de ese tipo.

-La última vez que se patentaron menos de 500.000 unidades fue en 2006.
-Y sí, es un tema importante. La desvalorización del peso, en una industria como ésta, conlleva que los precios hayan aumentado mucho, por encima de lo que se han ajustado los salarios por la inflación. Los precios han seguido a la devaluación y los salarios no. Y eso se nota a la hora de vender. Sumado a eso, las altas tasas de interés complican el nivel de actividad.

-Y en cuanto a producción, la demanda de Brasil no repunta.
-Podemos llegar a tener buenas noticias de Brasil en la segunda mitad del año, si es aprobada la reforma del sistema de jubilaciones y pensiones (del gobierno de Bolsonaro). Es posible que eso se traduzca en un crecimiento del consumo en las concesionarias y creo que eso podría impulsar todo. Pero hay que esperar. No vamos a tener timing de la reforma previsional por lo menos hasta junio o julio. Hemos visto que hay un repunte de la demanda en cuanto la confianza del consumidor sube. Y entiendo que esa confianza está en este momento asociada al paquete de reformas que le sacan a Brasil un déficit primario de largo plazo y le pone una perspectiva diferente de crecimiento. La gente va a tener mucho menos miedo a perder el empleo o a que haya desaceleración económica.

-¿Cómo está la inversión de General Motors en la fábrica de Rosario?
-Continuamos con el proyecto de inversión. Es una inversión que tiene un destino exportador muy importante para Brasil y el resto de Sudamérica. Si bien el mercado argentino también es muy importante, se trata de un producto que está pensado para el mercado sudamericano.

-¿Mantienen los montos de inversión, de US$ 300 millones de GM más otros US$ 200 millones de sus proveedores?
-Sí, se mantienen. Obviamente estamos buscando todas las eficiencias que podemos para lograr hacer el mismo rendimiento con la mayor eficiencia de inversión. El proyecto continúa andando como habíamos anunciado.

-¿Cuándo entra en producción?
-En 2021, con las primeras pruebas a fines de 2020.

-En algún momento se habló de que no fuera un único modelo, sino varios.
-En este momento estamos hablando de esta inversión en particular y no tenemos mucho más para agregar. Otra cosa que sucedió, que fue muy buena para nosotros, fue el acuerdo que logramos en Brasil con nuestros concesionarios, sindicatos y el Estado de San Pablo para anunciar allí una inversión de 2.700 millones de dólares para lanzar 30 nuevos modelos durante el período 2020-2024, por afuera de la inversión en Argentina. Fue muy positivo para nosotros, porque esa inversión estaba en riesgo. Y el trabajo con el Gobierno y los demás socios que tenemos hizo una enorme diferencia. Obviamente el anuncio en Brasil hace más sólida también la inversión en la Argentina. Y la parte clave, ahora, es cuáles serán las reglas de comercio entre Argentina y Brasil a partir de julio de 2020.

-El 30 de junio del año próximo vence el acuerdo del famoso flex.
-Brasil tomó el camino del libre comercio con México y la Argentina tomó otro camino (N de la R: se prorrogó el acuerdo de cupos por tres años más) y ahora viene la negociación entre Argentina y Brasil. Hay un trabajo por delante, para ver cómo van a seguir las inversiones. Hay diferencias importantes entre Argentina y Brasil, sobre todo, en los incentivos fiscales que dan a la inversión algunos estados de Brasil (los estados del sur, Minas Gerais, Río de Janeiro y otros), con un tratamiento fiscal muy diferente a lo que se paga para importar tanto partes como bienes de capital. Si realmente va a haber un acuerdo de partes, Brasil no solamente va a tener que hablar de libre comercio con Argentina, sino que va a tener que ajustar sus propias distorsiones fiscales, las cuales en realidad tampoco es que conducen al libre comercio.

Hay estados que otorgan a la inversión un diferimiento del IVA en los productos que vendés dentro de Brasil. Si hacés la inversión en la Argentina, no tenés ese diferimiento para productos que van a terminar siendo exportados a Brasil de todas formas. Con lo cual se alienta que inviertas allá y exportes acá y no viceversa. Eso es una distorsión del comercio, tan directa como sería cualquier tipo de incentivo a la exportación. Son temas que se tienen que resolver, porque son números muy significativos. Y pueden inclinar la balanza para un lado o para otro.

-¿Cambia los costos de producción?
-Cambia el incentivo que vas a tener en el momento de vender, que es lo mismo. Te cambia la rentabilidad del plan de negocios si (la inversión) se radica allá en vez de aquí. Ese es un escollo importante a resolver, además de la unificación de normas técnicas. No es un tema sencillo, debe ser resuelto en beneficio de las dos partes y, al mismo tiempo, en beneficio de lo que es el status quo que se anticipó cuando se hicieron las inversiones que se llevan ya hechas en los dos países.

-Este mes, por primera vez desde noviembre, no hay suspensiones en la fábrica de Rosario.
-Todo dependerá del volumen. Vamos a esperar y ver la demanda de ambos países y vamos a tomar la decisión.

-¿Qué pasa si Argentina y Brasil no llegan a un acuerdo en la política automotriz?
-Sin duda, el acuerdo entre Argentina y Brasil es muy importante a la hora de decidir inversiones y ambos gobiernos saben que es un tema importante a resolver, son dos gobiernos que tienen una relación comercial importantísima. Lo que he visto de ambos lados es una muy buena predisposición a negociar, a entender lo que necesita cada parte y a trabajar para construir. Brasil exporta 17% de impuestos en cada auto y en Chile, por ejemplo, los consumidores no están dispuestos a pagarlo. En Argentina es más o menos lo mismo. Y cómo puede ser que el resto de Sudamérica no tenga como fuente principal productos del Mercosur. Que hayan productos que vienen desde Corea y sean más competitivos.

-¿Pero no hay de por medio, además de los costos, un tema de calidad?
-Los productos que hacemos en el Mercosur son extremadamente competitivos. De hecho, nosotros lanzamos el Onix en Chile, Perú y Colombia y le está yendo muy bien. La rentabilidad es difícil por esa cuestión de la competitividad, pero lo estamos vendiendo a precios competitivos. Si pudiéramos ajustar nuestros costos, principalmente desde el lado impositivo, no hay ninguna razón por la cual los productos no sean extremadamente exitosos. Y eso, con el porfolio actual. Nosotros estamos en un proceso de lanzamiento de 30 nuevos productos hasta 2024, que van a ser más competitivos todavía. Es un tema principalmente de costos, para nosotros es esencial. En Brasil, yo ya lo he dicho allá, sin un programa exportador que tenga como eje los mercados de América del Sur, la viabilidad de largo plazo del negocio en Brasil está en riesgo, porque estamos expuestos a una exposición de tipo de cambio enorme. En Argentina estamos más dolarizados y los precios siguen a la devaluación, en Brasil eso es mucho más complejo. Te lleva a tomar una exposición al tipo de cambio que es muy difícil administrar si no es exportando. Y los mercados por excelencia para exportar son los de América del Sur.

-En volumen no parecen tan significativos.
-Pero en conjunto son un millón y pico de autos. Sin contar a la Argentina.

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