El secreto para seguir en un trabajo aunque jamás te hayan dicho una palabra amable
A nivel personal me gusta ser agradecida. Doy las gracias varias veces al día y pido perdón si sé que he metido la pata o he pisado a alguien sin querer. Estas cuestiones que pueden parecer un tanto baladíes, se tornan importantes en el ámbito empresarial. Nos atrae tener un buen sueldo a fin de mes, pero el día a día va de la mano de gestos como los que he comentado.
Sin ir más lejos, en una sencilla peluquería puedes observar el buen clima que genera la jefa, por ejemplo, al barrer cuando eso debiera hacerlo un empleado y éste darle las gracias. O cómo se turnan para atender el teléfono y bromean con una trabajadora que está baja de ánimo. No sé cuál es el sueldo de cada uno, pero sí que su trabajo se ve recompensado en gestos sumamente amables y sinceros.



