Por qué las recetas nunca tuvieron copyright y por qué hay quienes están intentando que eso cambie
El debate sobre el copyright de las recetas es como las mareas, va y viene. Recuerdo haber leído sobre ello hace ya 10 años, en los foros gastronómicos de eGullet, cuando el chef Robin Wickens servía en su restaurante Interlude de Melbourne algunos platos “inspirados” en los de otros chefs de renombre internacionales.
La polémica de entonces saltó por una receta original de Wylie Dufresne, del WD-50 neoyorkino –ahora cerrado-. En concreto unos tallarines de gambas, que suenan sencillos pero tienen su complejidad: las gambas se hacen puré usando la enzima tranglutaminasa, luego se da forma a esa pasta para hacer los tallarines y finalmente estos se cocinan y se sirven con yogur ahumado, pimentón y algas nori.
Aquello desató una ola de críticas hacia Robin, a quien tildaron de fraude y que incluso llegó a escribir una carta a Dufresne para pedirle disculpas, quien a su vez no le dio más importancia al asunto. Porque es que las recetas nunca tuvieron copyright (ni siquiera algo tan original como una tarta de pizza como la de portada) aunque hay quienes de vez en cuando intentan que así sea.










