Buenas noticias, el sistema solar tiene un nuevo planeta menor. Malas noticias, está tan lejos que aparece cada 25.000 años

Buenas noticias, el sistema solar tiene un nuevo planeta menor. Malas noticias, está tan lejos que aparece cada 25.000 años

La Unión Astronómica Internacional ha añadido un nuevo cuerpo celeste a su catálogo de planetas menores: el objeto transneptuniano 2017 OF201.

El sistema solar tiene un nuevo miembro. 2017 OF201 ha sido reconocido oficialmente como planeta menor, pero tiene muchas papeletas de acabar catalogado también como planeta enano. Este mundo gélido, que orbita mucho más allá de Neptuno, en las oscuras profundidades del sistema solar, se encontraba en datos de archivo desde 2011, pero hicieron falta 19 exposiciones a lo largo de siete años para poder analizarlo y clasificarlo como corresponde.

Lo que hace de este objeto transneptuniano un mundo fascinante son dos cosas: su órbita increíblemente extensa y su considerable tamaño. El nuevo planeta menor tarda aproximadamente 25.000 años en dar una sola vuelta al Sol.

Un planeta lejano y no tan enano. En su punto más cercano a nuestra estrella (el perihelio de su órbita), se acerca a unas 44,9 unidades astronómicas, una distancia similar a la de Plutón. Pero en su punto más alejado (su afelio) se aventura hasta unas asombrosas 1.600 UA. Para que nos hagamos una idea, Neptuno, el planeta conocido más distante al Sol, orbita a unas 30 UA de nuestra estrella.

Las estimaciones del astrónomo Sihao Cheng y su equipo del Instituto de Estudios Avanzados sugieren que 2017 OF201 tiene un diámetro de unos 700 kilómetros. Esto lo colocaría en la misma liga que el planeta enano Ceres, el objeto más grande del cinturón de asteroides (con unos 952 km de diámetro). De hecho, si lo juzgamos por la luz que refleja su cuerpo, es el segundo objeto más grande conocido en una órbita tan amplia y excéntrica.

¿Y si hubiera otros como él? La existencia de 2017 OF201 sugiere que la región del sistema solar más allá del cinturón de Kuiper, que se pensaba relativamente vacía, podría no estarlo tanto. El objeto transneptuniano se encuentra actualmente a 90,5 UA de nosotros.

Puesto que solo es detectable durante aproximadamente el 0,5% de su tiempo orbital, cuando está cerca de su perihelio, podría haber cientos de objetos similares, con órbitas y tamaños parecidos, esperando a ser descubiertos. Esta población oculta podría sumar una masa total cercana al 1% de la masa de la Tierra, estiman Cheng y su equipo.

Nos aleja del Planeta Nueve. Muchos objetos transneptunianos extremos tienden a coincidir en sus longitudes de perihelio, un fenómeno que algunos astrónomos quieren atribuir a la influencia gravitatoria de un planeta masivo aún no descubierto: el Planeta Nueve.

Sin embargo, la longitud de perihelio de 2017 OF201 es de 306 grados, lo que se desvía significativamente de la agrupación de 60 grados observada en otros objetos. Esta peculiaridad orbital desafía los modelos del Planeta Nueve. Si el Planeta Nueve existiera, haría que 2017 OF201 fuera expulsado del sistema solar en escalas de tiempo relativamente cortas, de cientos de millones de años, según el estudio de IAS.

Solo le falta un nombre. Ya oficialmente miembro del sistema solar, 2017 OF201 tiene pendiente recibir un nombre con más gancho. No obstante, su descubrimiento ya está proporcionando pistas sobre los orígenes del sistema solar y la dinámica de sus confines más remotos.

Lo que más entusiasma a la comunidad científica es que su descubrimiento fuera posible gracias a datos abiertos, disponibles públicamente a través del proyecto Dark Energy Camera Legacy Survey (DECALS) del Telescopio Víctor M. Blanco y el Telescopio Canadá-Francia-Hawái (CFHT).

Imagen | NASA/JPL-Caltech, Sihao Cheng et al.

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Cuanto más se sabe del apagón en España, menos culpable parece la falta de inercia por las energías renovables

Cuanto más se sabe del apagón en España, menos culpable parece la falta de inercia por las energías renovables

El histórico apagón que paralizó la península ibérica el 28 de abril sigue generando interrogantes a la espera de un informe oficial. La narrativa que apuntaba a una baja inercia del sistema por la alta penetración de energías renovables como culpable del colapso ha empezado a hacer aguas. Los datos sugieren una concatenación de fallos más complejos, donde la inercia, si bien jugó un papel significativo en su fase final, no parece ser el detonante del cero energético.

Contexto. Hasta ahora, los expertos situaban en el centro del debate la inercia del sistema eléctrico, la capacidad de las grandes máquinas rotativas de las centrales tradicionales para resistir cambios bruscos de frecuencia. La inercia en el sistema interconectado europeo la aportan las grandes turbinas y generadores síncronos que giran a una velocidad de 50 ciclos por segundo para mantener la frecuencia de 50 Hz.

Una alta penetración de fuentes de energía renovables, como la solar fotovoltaica o la eólica, que se acoplan a la red mediante electrónica de potencia, no aportan esta inercia de forma inherente, lo que desde el principio fue señalado como raíz del problema.

La inercia era la correcta. Sin embargo, la vicepresidenta tercera Sara Aagesen afirmó en el Senado que, en los momentos previos al apagón, el sistema eléctrico peninsular contaba con un nivel de inercia "acorde a las recomendaciones", según los datos que Red Eléctrica compartió con el Gobierno. En declaraciones recogidas por Europa Press, Aagesen especificó que este nivel era de 2,3 segundos, superando el objetivo de dos segundos establecido por la red de operadores europeos Entso-E.

Joan Groizard, Secretario de Estado de Energía, reforzó esta idea señalando que "muchos sistemas europeos operan frecuentemente con inercias inferiores a las que tenía el sistema eléctrico peninsular en los momentos anteriores al cero del 28A". Estas declaraciones oficiales desinflan, en parte, la teoría de que una falta crítica de inercia fuera la causa raíz del incidente.

Una secuencia de eventos anómalos. Las investigaciones apuntan a una serie de perturbaciones que precedieron al apagón. Tanto Aagesen como Groizard hablan de la detección de oscilaciones en el sistema eléctrico europeo horas antes del fallo. Una primera oscilación "anómala" de 0,6 Hz se registró sobre las 12:03, cuya procedencia, detectada en España, Francia e incluso Alemania, "todavía está por conocer", según la ministra. Una segunda oscilación más "habitual" de 0,2 Hz se percibió sobre las 12:19, incluso en zonas tan alejadas como Letonia, apuntó Groizard.

A continuación ocurrieron los tres eventos de pérdida de generación: en poco más de veinte segundos se desconectaron 2,2 gigavatios en las provincias de Granada, Badajoz y Sevilla, entre las 12:32:57 y las 12:33:17. Estos eventos coincidieron con una "situación de sobretensión en el sistema eléctrico peninsular, cuya causa y consecuencia están todavía por concretar".

Un problema de sobretensión. Groizard habla de picos de voltaje como raíz del apagón, aclarando que "el principal factor de disparo está asociado a la sobretensión". Pero el Gobierno no ha sido el primero en desviar el foco de la inercia. Luis Badesa, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, apuntó en un análisis previo que "dos fallos casi a la vez son muy poco probables y apuntan a un suceso común", planteando como sospechosas las "sobretensiones en líneas de 400 kV del suroeste, quizá ligadas a las oscilaciones previas".

El punto de no retorno llegó, según Badesa, a las 12:33:20, cuando "Iberia pierde la conexión con Francia y se convierte en una isla eléctrica; acto seguido, se desconectan masivamente las centrales". Entonces, con la península ibérica eléctricamente aislada, es cuando se pierde el sincronismo con el continente europeo. En ese instante, con un 59% de la electricidad proveniente de solar y un 11% de eólica, la inercia es insuficiente.

Después, la falta de inercia no ayudó. Es en este momento, con la península desconectada, cuando la inercia del sistema se vuelve crucial. Según Badesa: "con poca inercia, la frecuencia empezó a bajar y a cambiar muy deprisa". Esta rápida variación de frecuencia habría provocado el disparo de los relés de protección de numerosas centrales, "rematando el apagón".

La falta de inercia "agravó el problema final porque hizo saltar los RoCoF, pero el origen estuvo en varios cortes de generación casi simultáneos" previos, explicó Badesa, subrayando que "ningún operador diseña su red para soportar tres grupos fuera de servicio de golpe cuando está aislado". En otras palabras, "la baja inercia renovable no causó el fallo inicial, pero sí aceleró el colapso una vez que Iberia quedó sola".

A la espera del informe oficial. La información disponible sugiere que el apagón del 28 de abril no fue una consecuencia directa de la baja inercia por la penetración renovable, sino el resultado de una compleja cadena de oscilaciones anómalas en la red europea, seguidas de múltiples pérdidas de generación casi simultáneas, posiblemente ligadas a sobretensiones.

La conclusión preliminar es que la estabilidad de una red con creciente peso de las renovables no depende solo de la inercia, sino de la robustez general del sistema ante múltiples contingencias, como las oscilaciones interárea. Para las conclusiones definitivas, habrá que esperar al informe oficial, el Gobierno espera tener "en menos de tres meses".

Imagen | Diego Delso (CC BY-SA 4.0)

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El rover Curiosity lleva 12 años escalando una montaña de Marte. Acaba de mandar un vídeo impresionante desde arriba

El rover Curiosity lleva 12 años escalando una montaña de Marte. Acaba de mandar un vídeo impresionante desde arriba

El infatigable rover Curiosity ha enviado a la Tierra un nuevo vídeo de Marte que es, sencillamente, una joya: una panorámica inmersiva de 30 segundos que nos transporta directamente a las laderas del monte Sharp. Míralo a pantalla completa porque esto es lo más parecido a una caminata por el planeta rojo que tendremos hasta que Elon Musk ponga a precio de saldo los vuelos de Starship.

Un mundo familiar. A primera vista, las imágenes capturadas por el rover de la NASA el pasado mes de febrero podrían recordarnos a un paisaje desértico de Chile o el suroeste de Estados Unidos. Pero que no te engañen los ojos: esa "sierra" que se ve a lo lejos es en realidad el borde del gigantesco cráter Gale, formado por el impacto de un asteroide hace miles de millones de años.

Curiosity, un laboratorio rodante del tamaño de un Mini Cooper, se encontraba entonces ascendiendo por las laderas del monte Sharp, una imponente montaña de casi 5 kilómetros de altura esculpida por el tiempo dentro del propio cráter. Desde su llegada en 2012, el rover Curiosity ha recorrido unos 32 kilómetros sobre el polvoriento terreno marciano, explorando sin descanso el cráter Gale.

Qué estamos viendo. La zona donde se tomaron estas imágenes, conocida formalmente como "unidad portadora de sulfatos", está repleta de minerales salinos. Los científicos creen que estos minerales son el legado de arroyos y estanques que se secaron hace eones, antes de que Marte pasara de ser un mundo potencialmente similar a la Tierra al desierto helado que conocemos hoy.

La NASA nos invita a dejarnos llevar por la imaginación: "puedes imaginar el viento silencioso y tenue, o quizás incluso las olas de un lago desaparecido hace mucho tiempo lamiendo una antigua orilla".

Rumbo a nuevos misterios. Aunque lleve casi 13 años en Marte, la expedición de Curiosity no se detiene aquí. Dejó atrás el canal Gediz Vallis, donde hace aproximadamente un año descubrió accidentalmente azufre elemental (un hallazgo desconcertante, ya que en la Tierra suele estar asociado a gases volcánicos o actividad bacteriana). Y ahora se dirige ahora hacia una región con unas formaciones geológicas intrigantes denominadas "boxwork".

Estas estructuras, vistas desde el orbitador Mars Reconnaissance Orbiter, parecen una especie de tela de araña, con crestas extendiéndose por varios kilómetros que probablemente necesitaran agua subterránea cálida para formarse. Y donde hay agua, ya se sabe, hay potencial para encontrar pistas de vida pasada. Los investigadores se preguntan si estas "boxwork" podrían haber albergado antiguos microorganismos unicelulares y han mandado al rover Curiosity para averiguarlo.

El rover Curiosity visto desde arriba por la sonda Mars Reconnaissance Orbiter

El rover Curiosity visto desde arriba por la sonda Mars Reconnaissance Orbiter

Otro punto de vista. Mientras Curiosity cubre estos largos trayectos en la superficie marciana, la Mars Reconnaissance Orbiter lo sigue desde arriba. El pasado 28 de febrero, la cámara HiRISE de la nave capturó la primera imagen orbital del rover en pleno desplazamiento por el planeta rojo

En la imagen, el Curiosity aparece como una mota oscura frente a un largo rastro de huellas que se extienden unos 320 metros. Las huellas de Curiosity pueden permanecer visibles durante meses antes de que el viento marciano las borre.

Imágenes | NASA

En Xataka | Curiosity sigue enviándonos vídeos sobre Marte. Gracias a él hemos descubierto algo raro: sus nubes

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El rover Curiosity lleva 12 años escalando una montaña de Marte. Acaba de mandar un vídeo impresionante desde arriba

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Curiosity, un laboratorio rodante del tamaño de un Mini Cooper, se encontraba entonces ascendiendo por las laderas del monte Sharp, una imponente montaña de casi 5 kilómetros de altura esculpida por el tiempo dentro del propio cráter. Desde su llegada en 2012, el rover Curiosity ha recorrido unos 32 kilómetros sobre el polvoriento terreno marciano, explorando sin descanso el cráter Gale.

Qué estamos viendo. La zona donde se tomaron estas imágenes, conocida formalmente como "unidad portadora de sulfatos", está repleta de minerales salinos. Los científicos creen que estos minerales son el legado de arroyos y estanques que se secaron hace eones, antes de que Marte pasara de ser un mundo potencialmente similar a la Tierra al desierto helado que conocemos hoy.

La NASA nos invita a dejarnos llevar por la imaginación: "puedes imaginar el viento silencioso y tenue, o quizás incluso las olas de un lago desaparecido hace mucho tiempo lamiendo una antigua orilla".

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SpaceX lleva 11 semanas rascándose la cabeza para relanzar Starship. Ahora por fin tiene luz verde para volver a volar

SpaceX lleva 11 semanas rascándose la cabeza para relanzar Starship. Ahora por fin tiene luz verde para volver a volar

Tras dos explosiones consecutivas a principios de año, SpaceX ha recibido permiso del gobierno estadounidense para el noveno vuelo de prueba de Starship, que acaba de anunciar para la noche del martes 27 de mayo. La compañía ha detallado los cambios en la nave y las causas del fallo anterior.

¿A la tercera va la vencida? Los técnicos de Starbase han estado trabajando frenéticamente para implementar mejoras en el prototipo que volará en la novena misión de prueba del programa Starship. Este intento llega tras dos fracasos consecutivos de una nueva versión de la nave, conocida como Starship Block 2.

SpaceX ha completado incontables pruebas en tierra. Tras avanzar en la investigación del vuelo anterior y con la autorización de la Administración Federal de Aviación (FAA) en mano, todo está listo para que el cohete más grande del mundo vuelva a surcar los cielos. Si no hay contratiempos, la ventana de lanzamiento se abrirá el martes 27 de mayo a las 18:30, hora local de Texas (01:30 de la madrugada del miércoles 28 en horario peninsular español).

Problema resuelto. En los dos vuelos anteriores, que tuvieron lugar en enero y marzo, Starship tuvo un final prematuro y explosivo: los motores de la etapa superior se apagaron antes de tiempo, la nave perdió el control y acabó desintegrándose en la atmósfera superior, esparciendo sus restos cerca de las Bahamas y las Islas Turcas y Caicos. Un duro golpe para SpaceX, que había solicitado permiso para 25 vuelos de prueba de Starship al año.

La investigación del vuelo de enero, supervisada por la FAA, determinó que el fallo en vuelo se había originado por una fuga de oxígeno líquido y el consecuente incendio en el compartimento de motores de la nave, causados por vibraciones más intensas de lo previsto.

Aunque SpaceX realizó ajustes para el vuelo de marzo, la nave volvió a fallar, dando lugar a interminables rumores sobre un error de diseño en la versión 2 de Starship, ligeramente más alta y con un nuevo sistema de alimentación de combustible. Los hallazgos de la investigación, recién publicados, revelan que el segundo incidente no tuvo relación con el primero, y que el problema de las vibraciones había quedado resuelto antes del vuelo 8.

Qué falló en el vuelo. Según la investigación del vuelo de marzo, supervisada por la FAA, la causa más probable de la pérdida de la nave fue un fallo de hardware en uno de sus tres motores Raptor 2 centrales. El fallo provocó una mezcla e ignición accidental de propelente, lo que causó una explosión.

Inmediatamente después de la explosión, los otros dos motores centrales y un motor Raptor de vacío se apagaron, haciendo que Starship perdiera nuevamente el control. SpaceX cree que el sistema de terminación de vuelo se activó después de que perdiera las comunicaciones con la nave, asegurando su desintegración.

Las mejoras. Puesto que el problema de las vibraciones ya había quedado solucionado con las mitigaciones implementadas de cara al vuelo 8, SpaceX se ha centrado ahora en los motores de la etapa superior de Starship, que han recibido refuerzos en juntas clave, un nuevo sistema de purga de nitrógeno y mejoras en el sistema de drenaje de propelente.

Es una solución temporal que dejará de ser necesaria tras la introducción del motor Raptor 3, que tiene un diseño más minimalista con la integración de varios componentes e incluye mejoras de fiabilidad para abordar este este tipo de fallos. De todos modos, la FAA da por buenos los cambios en los Raptor 2, destacando que SpaceX "ha abordado satisfactoriamente las causas del percance del vuelo 8".

Puesta a punto. Hace unos días, la compañía completó con éxito un encendido estático de larga duración de los seis motores de Starship 35, el prototipo que usará en el noveno vuelo. Esta prueba ha sido un escollo importante de cara al vuelo 9 porque la nave necesitó varios intentos para completarlo.

En un primer intento a principios de mayo, uno de los motores emitió un fuerte destello y parte de su material salió volando. Tras el encendido exitoso, la Ship 35 volvió a las instalaciones de producción para los preparativos finales; presumiblemente, la carga de maquetas de satélites Starlink y retoques en su escudo térmico.

Cómo será el vuelo 9. El perfil del vuelo de la semana que viene será muy similar al de los intentos fallidos, pero con varios hitos importantes. El cohete Super Heavy que impulsará la nave, el Booster 14, será el primero en ser reutilizado tras su vuelo anterior de enero, en el que ascendió hasta el borde del espacio, se separó de la nave Starship y regresó a la plataforma de lanzamiento para ser atrapado en el aire por sus brazos mecánicos.

29 de los 33 motores del propulsor son "de segunda mano", aunque se les realizaron inspecciones exhaustivas y se les reemplazaron componentes de un solo uso (como el escudo térmico ablativo). Eso sí, esta vez no se recuperará: el Booster 14 maniobrará directamente sobre el mar para probar un perfil de vuelo más arriesgado, con un giro rápido tras la separación de etapas, un ángulo más agresivo en el descenso y un motor deliberadamente apagado en la maniobra de amerizaje.

En cuanto a la Starship 35. La nave, por su parte, alcanzará más de 160 kilómetros de altitud y demostrará por primera vez el despliegue de carga, lanzando ocho simuladores de Starlink con su sistema inspirado en los dispensadores de caramelos Pez. Una hora después del despegue, reentrará sobre el océano Índico para realizar un amerizaje controlado.

Más allá de superar los problemas anteriores, uno de los objetivos pendientes es probar el rendimiento del escudo térmico mejorado de la Starship Block 2, que será crucial para poder reutilizar la nave. Los fallos previos impidieron que el cohete llegara al punto donde este escudo entra en juego: la reentrada.

SpaceX ha eliminado un número significativo de losetas térmicas para probar áreas vulnerables. En el vuelo 9 probará nuevas losetas metálicas (una de ellas con refrigeración activa) y nuevos accesorios de captura para futuros aterrizajes. También se pondrán a prueba durante la reentrada los alerones nuevos de la nave.

Los aviones estarán más lejos esta vez. A pesar del voto de confianza en SpaceX, la FAA ha impuesto algunas condiciones, como la ampliación de las zonas de exclusión aérea, tanto en Estados Unidos como en otros países. La zona de peligro para aeronaves se extenderá 1.600 millas náuticas hacia el este desde Starbase, atravesando el estrecho de Florida hasta llegar a las Bahamas y las Islas Turcas y Caicos, donde se desintegraron las naves anteriores.

Esta medida afectará a 175 vuelos en más de 70 rutas aéreas, causando retrasos de unos 40 minutos; pero si SpaceX vuelve a lograr una racha de vuelos exitosos, es probable que las zonas de exclusión se reduzcan de nuevo. Las próximas semanas serán cruciales para Starship. El éxito del vuelo 9 no solo significaría superar los recientes fracasos, sino dar un respiro a la NASA, que espera una Starship lunar para transportar astronautas desde la órbita a la superficie de la Luna en 2027.

Imagen | SpaceX

En Xataka | Elon Musk ha revelado el plan tras las explosiones de Starship: V3 antes de lo previsto, pero con la mitad de capacidad

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Llenar el espacio de espejos es un negocio en auge. El objetivo: que no se haga de noche sobre los paneles solares

Llenar el espacio de espejos es un negocio en auge. El objetivo: que no se haga de noche sobre los paneles solares

Supongamos que adquieres el poder de cancelar la noche en un determinado lugar del mundo; de reflejar la luz del Sol desde el espacio para que ilumine algo concreto, para que se haga de día en una zona determinada. ¿En qué lo usarías?

Reflect Orbital. Una startup californiana quiere obtener este poder para iluminar los paneles fotovoltaicos en las horas próximas al amanecer y el atardecer, cuando más falta nos hace su energía renovable, y cuando más cara podrían venderla las compañías energéticas.

Reflect Orbital acaba de recibir 20 millones de dólares en financiación, que usará para desplegar una constelación de satélites equipados con espejos gigantescos. Su objetivo es reflejar la luz solar hacia la Tierra bajo demanda.

El Sol a la carta. El concepto es sencillo: aumentar la producción de energía solar en la Tierra dirigiendo la luz del Sol hacia las grandes plantas fotovoltaicas del suelo antes del amanecer y después del atardecer.

Al igual que las estaciones solares espaciales, pero sin las complicaciones de concentrar la energía en un haz láser o de microondas, colocar grandes espejos en órbita ampliaría significativamente el tiempo de luz que recibe una granja solar para generar electricidad, solventando uno de los grandes peros de la energía solar: su intermitencia.

La compañía ya ha realizado pruebas con un espejo en un globo aerostático a 240 metros sobre una granja solar, generando 500 vatios de energía por metro cuadrado de panel fotovoltaico con aproximadamente la mitad del brillo del sol.

Una primera demostración. La primera misión de Reflect Orbital está programada para la primavera de 2026. Un satélite de demostración probará un espejo de 18 x 18 metros hecho con plástico mylar tensado para formar una superficie reflectante sólida.

Se espera que alcance un brillo de 0,1 lux, comparable a una luna llena en una noche despejada. La misión pretende iluminar 10 ubicaciones icónicas durante la noche para generar difusión e interés público.

Un objetivo ambicioso. La idea inicial contempla una constelación de 57 pequeños satélites en una órbita polar sincrónica con el Sol, a unos 600 kilómetros de altitud. Proporcionarían unos 30 minutos adicionales de luz solar a las plantas fotovoltaicas.

A largo plazo, Reflect Orbital prevé lanzar una constelación de miles de satélites con reflectores mucho mayores, de hasta 55 x 55 metros. A esta escala, la luminosidad total de la constelación sería comparable a la del Sol a mediodía.

Otras aplicaciones. Aunque el impulso a la energía solar es el objetivo final, la empresa tiene planes para generar ingresos a corto y medio plazo con otras aplicaciones. Desde su fundación en 2021, la compañía ha recibido más de 260.000 solicitudes desde 157 países para su servicio de entrega de luz solar.

Entre los servicios futuros, ofrecen la iluminación de proyectos de construcción nocturnos, eventos públicos, esfuerzos de ayuda en desastres, y operaciones de defensa. "Queremos que sea lo más fácil posible: entras en una web, nos dices tus coordenadas GPS y te enviamos algo de luz solar después del anochecer", explica el CEO de Reflect Orbital, Ben Nowack. Ciencia ficción hecha realidad.

Imagen | Reflect Orbital

En Xataka | La energía solar espacial nunca funcionó. Una escalada militar en órbita está haciendo que se vuelva realidad

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Solo tres países han lanzado seres humanos al espacio. Un cuarto está a punto de sumarse al club: India

Solo tres países han lanzado seres humanos al espacio. Un cuarto está a punto de sumarse al club: India

La última gran potencia espacial se prepara para inscribir su nombre en uno de los clubes más exclusivos de la humanidad: el de las naciones capaces de enviar astronautas al espacio por sus propios medios. Hasta ahora, solo Estados Unidos, Rusia (heredera de la Unión Soviética) y China ostentan ese honor. Pero India y su ambicioso programa Gaganyaan están llamando a la puerta.

En dos años. Anunciado en 2018 por el primer ministro Narendra Modi con el objetivo de lanzarse en 2022, para que coincidiera con el 75 aniversario de la independencia del país, el programa Gaganyaan acumula varios retrasos.

Sin embargo, la Organización de Investigación Espacial de la India (ISRO) ha pisado el acelerador, confirmando que, si bien la primera misión tripulada se pospone a principios de 2027, los preparativos avanzan a buen ritmo.

La hoja de ruta. ISRO prepara tres misiones orbitales no tripuladas de la nave Gaganyaan antes de empezar a lanzar astronautas, según Eureka. La primera se denomina G1 y está prevista para el último trimestre de 2025. Llevará a bordo el robot humanoide Vyommitra, cargado de sensores para preparar los vuelos tripulados.

Le seguirán las misiones G2 y G3 en 2026, también con Vyommitra. Y, si todo marcha según lo previsto, la misión H1, la primera tripulada, despegará en el primer trimestre de 2027 a bordo del cohete HLVM3 (una versión del LVM3 adaptada para vuelos tripulados), seguida de la misión H2.

Los astronautas. India ya ha designado cuatro astronautas para estas históricas misiones: los pilotos de la Fuerza Aérea India Prashanth Balakrishnan Nair, Angad Prathap, Angad Pratap y Shubhanshu Shukla, quien antes volará a la Estación Espacial Internacional en la misión Axiom 4 a bordo de una nave de SpaceX.

Todos se han formado como astronautas en Rusia y, uno de ellos, Shubhanshu Shukla, tendrá una experiencia previa este mismo antes, cuando vuele a la Estación Espacial Internacional a bordo de una nave Crew Dragon como parte de la misión comercial Axiom 4.

Planes ambiciosos. Las ambiciones de India no terminan con poner astronautas en órbita. Tras las dos primeras misiones tripuladas, una cuarta misión no tripulada de Gaganyaan, la G4, se acoplará al segmento estadounidense de la Estación Espacial Internacional con un sistema de acoplamiento compatible con el estándar de la NASA.

Servirá como prueba de concepto para poner el órbita el primer módulo de la estación espacial india Bharatiya Antariksha Station (BAS), cuyo primer módulo se lanzaría en 2028 en una órbita similar a la ISS. La primera misión de carga a BAS, la G5, está prevista para 2029. BAS tiene el objetivo de establecer una presencia permanente de indios en órbita baja, sumándose a China, que tiene su propia estación espacial, y a los países miembros de la ISS, que será abandonada en 2030.

El siguiente paso será poner un astronauta indio en la superficie lunar para 2040. Para ello, ISRO está desarrollando un cohete de nueva generación propulsado por metano, el NGLV (Next Generation Launch Vehicle), que contará con una versión capaz de colocar 70 toneladas en órbita baja.

Imagen | ISRO

En Xataka | India se corona en la historia espacial: logra aterrizar cerca del polo sur de la Luna días después del fracaso ruso

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La mala noticia es que el oxígeno de la Tierra tiene fecha de caducidad. La buena es que no estaremos aquí para verlo

La mala noticia es que el oxígeno de la Tierra tiene fecha de caducidad. La buena es que no estaremos aquí para verlo

Podemos respirar tranquilos. También los nietos de los nietos de nuestros nietos. Pero el oxígeno que sustenta la vida compleja en la Tierra no será eterno. A nuestra atmósfera rica en oxígeno le quedan, aproximadamente, mil millones de años. Entonces, el cambio será drástico.

Una desoxigenación rápida. Un estudio internacional publicado en Nature Geoscience detalla los cálculos. Después de hacer más de 400.000 simulaciones sobre la evolución geológica y biológica de nuestro planeta, científicos japoneses y estadounidenses llegaron a la conclusión de que la Tierra experimentará una desoxigenación rápida que la devolverá a un estado atmosférico similar al de la Tierra Arcaica de hace unos 2.500 millones de años.

Lo que el Sol te da, el Sol te lo quita. Hasta hace poco, la comunidad científica estimaba la esperanza de vida de la biosfera terrestre en otros 2.000 millones de años, cuando el calentamiento global a escalas de tiempo geológico lleve a la evaporación de los océanos. Pero este nuevo modelo proyecta un escenario diferente.

Según los investigadores, el aumento de la radiación solar intensificará el ciclo de los carbonatos y silicatos. Esto provocará una disminución drástica de las concentraciones de dióxido de carbono. Con menos CO₂, los organismos fotosintéticos como las plantas, las principales productoras de oxígeno, morirán. El resultado: una caída vertiginosa del oxígeno atmosférico.

Si acaso, quedará la vida anaeróbica. Con una millonésima parte del oxígeno que tenemos hoy, las formas de vida compleja se extinguirán mucho antes de que los océanos hiervan y el planeta se quede sin agua superficial. Para la gran mayoría de formas de vida, cuyo metabolismo depende del oxígeno, este será el final del camino.

El modelo indica que la desoxigenación ocurrirá en 1.080 millones de años (con una desviación de ±140 millones de años). Para entonces, la atmósfera terrestre será radicalmente distinta, con niveles elevados de metano, niveles bajos de dióxido de carbono, y una ausencia total de capa de ozono. Con suerte, será un mundo de formas de vida anaeróbicas.

Y para qué nos sirve este dato. Aunque no nos vaya a afectar a nosotros, ni a los nietos de los nietos de nuestros nietos, el estudio, financiado por el proyecto Nexus for Exoplanet System Science de la NASA, tiene implicaciones importantes para la búsqueda de vida extraterrestre. Sugiere que una atmósfera oxigenada no es una característica permanente de los mundos habitables.

El oxígeno, y su subproducto fotoquímico, el ozono, son dos de las biofirmas que buscan las agencias espaciales en los exoplanetas. Si la atmósfera rica en oxígeno de la Tierra va a durar entre un 20 y un 30% de la vida total del planeta, otros planetas similares a la Tierra podrían tener ahora atmósferas débilmente oxigenadas o anóxicas. La búsqueda de vida más allá de nuestro sistema solar tendrá que ampliar su alcance a otras firmas biológicas.

Imagen | NASA

En Xataka | 20 años de cambios en la biosfera de la Tierra resumidos en un maravilloso vídeo 4K de sólo dos minutos

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La Voyager 1 se niega a morir: los ingenieros de la NASA han reparado in extremis unos motores perdidos hace 20 años

La Voyager 1 se niega a morir: los ingenieros de la NASA han reparado in extremis unos motores perdidos hace 20 años

Cuando creíamos haberlo visto todo de la Voyager 1, la NASA nos sorprende con una nueva hazaña. La venerable sonda espacial, que lleva casi medio siglo alejándose de la Tierra, ha recuperado unos motores que se consideraban perdidos desde 2024; una reparación crucial que llega justo a tiempo.

¿Milagro? Nada de eso. Ha sido una mezcla de ingenio y riesgo lo que permitió a los ingenieros de la NASA resucitar los propulsores de alabeo de la Voyager 1, inutilizados desde 2004. La reparación confirmada por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) no solo promete agotar la vida útil de la sonda, sino que fue realizada justo antes de que la única antena terrestre capaz de enviarle comandos entrara en un largo periodo de mantenimiento.

Contexto. La sonda Voyager 1, lanzada en 1977 junto a su gemela Voyager 2, se encuentra en el espacio interestelar, a unos 25.000 millones de kilómetros de la Tierra. Viajando a casi 56.000 kilómetros por hora, para mantener su antena principal apuntando hacia nosotros y poder enviarnos sus datos, la nave necesita realizar ajustes sutiles de orientación.

Estos movimientos, recuerda Sondasespaciales, son de tres tipos: cabeceo (arriba y abajo), guiñada (izquierda y derecha) y alabeo. Este último, el movimiento de "roll", hace girar la nave sobre su eje, y es esencial para mantener a la vista una estrella guía que la Voyager usa para orientarse y calibrar su magnetómetro.

Tiraron la toalla. Los propulsores principales de alabeo de la Voyager 1 dejaron de funcionar en 2004 por la pérdida de energía de dos pequeños calentadores internos. Sin los calentadores, el combustible de los propulsores (hidracina) se congela y puede provocar una explosión en la tobera de la nave.

En aquel momento, los ingenieros de la NASA concluyeron que el fallo era irreparable y decidieron pasar a los propulsores de alabeo de reserva, que han estado funcionando para orientar la nave desde entonces. "Probablemente no pensaron que las Voyager seguirían funcionando otros 20 años", dijo en un comunicado Kareem Badaruddin, líder de la misión Voyager en el JPL.

20 años más tarde. Los conductos de los propulsores de reserva están empezando a obstruirse debido a los residuos de hidracina. Según las estimaciones de la NASA, podrían quedar completamente bloqueados este próximo otoño, lo que haría que la Voyager 1 perdiera la capacidad de controlar el alabeo, poniendo en serio peligro la misión.

Ante esta perspectiva, el equipo de las Voyager inició una carrera a contrareloj para reexaminar el fallo de 2004. La sospecha era que una perturbación en los circuitos que controlan el suministro de energía de los calentadores había "movido un interruptor" a la posición incorrecta. Si podían devolver ese interruptor a su estado original, tal vez los calentadores volverían a funcionar y, con ellos, los propulsores de alabeo.

Un plan doblemente arriesgado. Implicaba encender los propulsores inactivos y luego intentar arreglar y reiniciar los calentadores. Si durante este proceso, el rastreador de la nave se desviaba demasiado de su estrella guía, los propulsores inactivos se dispararían automáticamente. Y si los calentadores seguían apagados en ese momento, podría haberse producido una explosión.

Para colmo, la NASA solo tenía de margen hasta el 4 de mayo por un mantenimiento programado de la antena 43 de la Red del Espacio Profundo. La antena de 70 metros, ubicada en la estación de Camberra, es la única con potencia suficiente para enviar comandos a las Voyager, pero estará inoperativa hasta febrero de 2026. Teniendo en cuenta que las comunicaciones con la sonda tardan un día entero en llegar y otro en volver, jugaban a contrarreloj.

Éxito. A pesar de todo, el equipo envió los comandos necesarios el 18 de marzo. El 20 de marzo, recibieron la telemetría con los resultados. Para alivio y euforia del equipo, a los 20 minutos de empezar a recibir los datos, la temperatura de los calentadores aumentó drásticamente. El plan había funcionado.

Con esta reparación, el equipo de la misión respira más tranquilo. Si los propulsores de alabeo actuales se obstruyen en los próximos meses, la Voyager 1 podrá cambiarse sin problemas a estos propulsores recién reactivados y seguir funcionando con normalidad.

Imagen | NASA-JPL

En Xataka | El rescate de la Voyager 1 ha comenzado. Con 8 KB de memoria, un lenguaje de programación de 1957 y un lag sin igual

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Cuando creíamos haberlo visto todo de la Voyager 1, la NASA nos sorprende con una nueva hazaña. La venerable sonda espacial, que lleva casi medio siglo alejándose de la Tierra, ha recuperado unos motores que se consideraban perdidos desde 2024; una reparación crucial que llega justo a tiempo.

¿Milagro? Nada de eso. Ha sido una mezcla de ingenio y riesgo lo que permitió a los ingenieros de la NASA resucitar los propulsores de alabeo de la Voyager 1, inutilizados desde 2004. La reparación confirmada por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) no solo promete agotar la vida útil de la sonda, sino que fue realizada justo antes de que la única antena terrestre capaz de enviarle comandos entrara en un largo periodo de mantenimiento.

Contexto. La sonda Voyager 1, lanzada en 1977 junto a su gemela Voyager 2, se encuentra en el espacio interestelar, a unos 25.000 millones de kilómetros de la Tierra. Viajando a casi 56.000 kilómetros por hora, para mantener su antena principal apuntando hacia nosotros y poder enviarnos sus datos, la nave necesita realizar ajustes sutiles de orientación.

Estos movimientos, recuerda Sondasespaciales, son de tres tipos: cabeceo (arriba y abajo), guiñada (izquierda y derecha) y alabeo. Este último, el movimiento de "roll", hace girar la nave sobre su eje, y es esencial para mantener a la vista una estrella guía que la Voyager usa para orientarse y calibrar su magnetómetro.

Tiraron la toalla. Los propulsores principales de alabeo de la Voyager 1 dejaron de funcionar en 2004 por la pérdida de energía de dos pequeños calentadores internos. Sin los calentadores, el combustible de los propulsores (hidracina) se congela y puede provocar una explosión en la tobera de la nave.

En aquel momento, los ingenieros de la NASA concluyeron que el fallo era irreparable y decidieron pasar a los propulsores de alabeo de reserva, que han estado funcionando para orientar la nave desde entonces. "Probablemente no pensaron que las Voyager seguirían funcionando otros 20 años", dijo en un comunicado Kareem Badaruddin, líder de la misión Voyager en el JPL.

20 años más tarde. Los conductos de los propulsores de reserva están empezando a obstruirse debido a los residuos de hidracina. Según las estimaciones de la NASA, podrían quedar completamente bloqueados este próximo otoño, lo que haría que la Voyager 1 perdiera la capacidad de controlar el alabeo, poniendo en serio peligro la misión.

Ante esta perspectiva, el equipo de las Voyager inició una carrera a contrareloj para reexaminar el fallo de 2004. La sospecha era que una perturbación en los circuitos que controlan el suministro de energía de los calentadores había "movido un interruptor" a la posición incorrecta. Si podían devolver ese interruptor a su estado original, tal vez los calentadores volverían a funcionar y, con ellos, los propulsores de alabeo.

Un plan doblemente arriesgado. Implicaba encender los propulsores inactivos y luego intentar arreglar y reiniciar los calentadores. Si durante este proceso, el rastreador de la nave se desviaba demasiado de su estrella guía, los propulsores inactivos se dispararían automáticamente. Y si los calentadores seguían apagados en ese momento, podría haberse producido una explosión.

Para colmo, la NASA solo tenía de margen hasta el 4 de mayo por un mantenimiento programado de la antena 43 de la Red del Espacio Profundo. La antena de 70 metros, ubicada en la estación de Camberra, es la única con potencia suficiente para enviar comandos a las Voyager, pero estará inoperativa hasta febrero de 2026. Teniendo en cuenta que las comunicaciones con la sonda tardan un día entero en llegar y otro en volver, jugaban a contrarreloj.

Éxito. A pesar de todo, el equipo envió los comandos necesarios el 18 de marzo. El 20 de marzo, recibieron la telemetría con los resultados. Para alivio y euforia del equipo, a los 20 minutos de empezar a recibir los datos, la temperatura de los calentadores aumentó drásticamente. El plan había funcionado.

Con esta reparación, el equipo de la misión respira más tranquilo. Si los propulsores de alabeo actuales se obstruyen en los próximos meses, la Voyager 1 podrá cambiarse sin problemas a estos propulsores recién reactivados y seguir funcionando con normalidad.

Imagen | NASA-JPL

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