Yo también pensaba que lo mejor para leer eran los libros físicos hasta que me compré un eReader
¿Qué tienen en común la tortilla, los móviles, el café y los ordenadores? Que dividen a la gente. A diario se libran tremendas batallas dialécticas que buscan responder a qué es mejor, con cebolla o sin cebolla, iOS o Android, con azúcar o sin azúcar, con MacOS o Windows… Pues exactamente lo mismo ocurre con la lectura. En este mundo hay dos tipos de personas: las que prefieren leer un libro físico y los que no cambiarían su eReader por nada del mundo. Yo era de los primeros a muerte, hasta que me compré un eReader y, de repente, todo cambió.
Hace dos años era un fan incondicional de los libros en físico. Ese gusto por pasar las páginas, ese olor a libro nuevo, ese tomo de 600 páginas impresas por los dos lados llenas de conocimiento (o historias), ese “me siento en el sillón y leo un ratito”, esa colección de mis sagas favoritas decorando la estantería… Me encantaba, pero os voy a ser sincero, a día de hoy me parecen minucias comparadas con la comodidad que da un lector de libros electrónicos.










