El debate de si las grandes plataformas de contenidos en internet – algunas redes sociales como Facebook o Twitter, otras como Youtube o Instagram más orientadas a ser herramientas de creación y publicación – tienen un sesgo político al determinar sus normas o aplicarlas lleva años encima de la mesa en el debate político. Sobre todo en Estados Unidos en el que Donald Trump ha hecho gala de un mensaje contrario a los grandes medios y comunicando de forma directa a los ciudadanos a través de Twitter.
Hace unos días Twitter decidió etiquetar dos tweets del presidente de Estados Unidos como potencialmente engañosos. La reacción de Donald Trump fue una amenaza con cerrar las redes sociales en caso de no poder regularlas para que no silencien “las voces conservadoras”.
Hace escasas horas la Casa Blanca ha anunciado una nueva orden ejecutiva que contiene la denuncia de los republicanos: a otros políticos no se les ha añadido esta etiqueta (citando a Adam Schiff) y sería una muestra más, según ellos, del sesgo político de las plataformas. La orden plantea acabar con la protección de responsabilidad que tienen las redes sociales sobre lo que publican sus usuarios por ser neutrales.
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