EE.UU. estrena un “robot camarero” para aeropuertos que te lleva la compra sin que tengas que moverte

EE.UU. estrena un

Lo de hacer largas colas ante los mostradores del duty free nunca ha sido plato de buen gusto. En tiempos de COVID-19, menos aún. Con las autoridades rogando día sí y día también que se respeten las distancias de seguridad, se eviten las aglomeraciones y no se baje la guardia, las filas que suelen formarse en la tiendas de los aeropuertos dejan de ser un incordio para convertirse, directamente, en un enemigo a batir. En el Aeropuerto Internacional de Cincinnati lo tienen muy presente y han apostado por un aliado peculiar para lograrlo: un “robot camarero”.

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Silicon Sajonia: la gran apuesta de Alemania para seguir el modelo de California y crear un polo tecnológico en el corazón de Europa

Silicon Sajonia: la gran apuesta de Alemania para seguir el modelo de California y crear un polo tecnológico en el corazón de Europa

Tan manida, tan repetida y desgastada está la etiqueta de “nuevo Silicon Valley”, que a estas alturas de la película cuesta creer que haya regiones capaces de emular realmente el modelo de éxito alcanzado en el norte de California. Candidatos no faltan. La coletilla se ha utilizado por ejemplo para Bangalore, un potente y populoso polo tecnológico de India. También en Francia, donde toma forma una pujante área en París-Saclay. Incluso hay quien se ha lanzado a buscar candidatos para seguir el modelo estadounidense en España. A riesgo de alimentar la “fiebre del Silicon”, en Sajonia, Alemania, cuaja desde hace años un área que bien puede considerarse en la estela de California. Tanto, de hecho, que ella misma se ha autobautizado Silicon Saxony.

El polo tecnológico alemán pisa tan fuerte que —según los datos que manejan sus propios responsablesuno de cada tres chips fabricados en Europa lleva ya el sello de “Made in Saxony”. Hace solo unos días incluso Financial Times se hacía eco de sus aspiraciones de aprovechar la crisis de semiconductores para consolidarse como el gran centro de fabricación de referencia de chips en la UE. “Sajonia se convertirá en uno de los principales y más avanzados centros de semiconductores industriales y tecnológicos de Europa”, destacaba hace apenas un mes, durante una visita al polo, Thierry Breton, comisionado de la UE para el mercado interior.


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Silicon Sajonia: la gran apuesta de Alemania para seguir el modelo de California y crear un polo tecnológico en el corazón de Europa

Silicon Sajonia: la gran apuesta de Alemania para seguir el modelo de California y crear un polo tecnológico en el corazón de Europa

Tan manida, tan repetida y desgastada está la etiqueta de “nuevo Silicon Valley”, que a estas alturas de la película cuesta creer que haya regiones capaces de emular realmente el modelo de éxito alcanzado en el norte de California. Candidatos no faltan. La coletilla se ha utilizado por ejemplo para Bangalore, un potente y populoso polo tecnológico de India. También en Francia, donde toma forma una pujante área en París-Saclay. Incluso hay quien se ha lanzado a buscar candidatos para seguir el modelo estadounidense en España. A riesgo de alimentar la “fiebre del Silicon”, en Sajonia, Alemania, cuaja desde hace años un área que bien puede considerarse en la estela de California. Tanto, de hecho, que ella misma se ha autobautizado Silicon Saxony.

El polo tecnológico alemán pisa tan fuerte que —según los datos que manejan sus propios responsablesuno de cada tres chips fabricados en Europa lleva ya el sello de “Made in Saxony”. Hace solo unos días incluso Financial Times se hacía eco de sus aspiraciones de aprovechar la crisis de semiconductores para consolidarse como el gran centro de fabricación de referencia de chips en la UE. “Sajonia se convertirá en uno de los principales y más avanzados centros de semiconductores industriales y tecnológicos de Europa”, destacaba hace apenas un mes, durante una visita al polo, Thierry Breton, comisionado de la UE para el mercado interior.


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Los científicos han tardado 300 años en “cazar” este tsunami y ahora recalculan sus predicciones: el valor de un buen registro histórico

Los científicos han tardado 300 años en

“Quien olvida su historia está condenado a repetirla”, decía el poeta y filósofo Jorge Ruiz de Santayana. Aunque seguramente al pensarla tuviese en mente las grandes revoluciones y guerras que azotaron medio mundo entre los siglos XVIII y XX, la máxima, que subraya lo mucho que nos jugamos en tener bien presente el pasado, es aplicable a todos los campos. Ocurre en la política, ocurre en el día a día más cotidiano y ocurre, igualmente, en la ciencia.

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El dron Ingenuity se convierte en el dispositivo “hackeable” más lejano que conocemos: esta es la razón

El dron Ingenuity se convierte en el dispositivo

Ingenutiy bate un récord, y muy a su pesar en este caso: se ha convertido en el dispositivo "hackeable" más alejado de la Tierra. Aunque a lo largo de su corta pero exitosa vida, el pequeño helicóptero ha superado ya las más optimistas de las expectativas con las que se lanzó rumbo Marte, el descubrimiento de Log4Shell hace solo unos días lo sitúa, en la teoría por supuesto, como el aparato con una vulnerabilidad detectada y documentada más distante que conocemos.

Cuando en julio de 2020 los técnicos de la NASA lanzaron el pequeño dron como parte de la misión Mars 2020 cruzaban los dedos para que completase media decena de vuelos. Hoy, casi un año y medio después de aquella operación, va camino ya de la veintena. El último, el número 17, lo protagonizó hace solo unas semanas, el 5 de diciembre, y según los últimos datos desgranados por la agencia se completó con éxito. Tanto, de hecho, que durante la misión se batió un nuevo récord de vuelo —más de media hora— y la NASA ya habla de planificar la misión número 18.

Su última operación, eso sí, fue algo distinta a las anteriores.

Un éxito, pero con matices

Los datos de telemetría demuestran que el vuelo fue un éxito, pero durante la maniobra de descenso la comunicación del Ingenuity y el rover Perseverance se interrumpió. ¿El motivo? Hace días la NASA apuntaba a “una configuración difícil de la radio durante el aterrizaje” y señalaba varios factores que pudieron afectar al vínculo entre ambos vehículos, como la influencia del terreno o la propia orientación del rover Perseverance, que podría haber complicado las comunicaciones.

Aquí, en Tierra, las noticias sobre el pequeño affaire del Ingenuity se solaparon prácticamente con otra de igual calado: el descubrimiento de Log4Shell, una vulnerabilidad crítica que afecta a Log4I, una librería desarrollada por Apache y que desempeña una pieza clave en miles de webs, servicios online y dispositivos conectados. Tan grave fue que, desde LunaSec llegó a hablarse de "un fallo de diseño de proporciones catastróficas". Como señalan en Genbeta, la coincidencia entre uno y otro suceso, la pérdida de señal del Ingenuity y el fallo de Log4Shell, fue fruto de la simple casualidad. La pregunta del millón es: ¿Se equivocaban aquellos que los asociaban?

Como mínimo no andaban del todo desencaminados. No porque la vulnerabilidad hubiese afectado a la misión del helicóptero marciano, sino porque todo indica que, efectivamente, Ingenuity podría ser el dispositivo "hackeable" más lejano a la Tierra, más incluso que la ISS.

Junto a Linux y otros componentes open sources, el dron de la NASA lleva instalado Apache Log4J. El dato se encargó de revelarlo la propia Apache Foundation vía Twitter. Hay disponible ya una versión actualizada que permite parchear los agujeros de seguridad ligados a Log4Shell, pero al Ingenuty no le resultará fácil beneficiarse de ella: actualizar el software de un dispositivo sin acceder a él de forma física es una operación muy compleja y cualquier error podría dejarlo intulizado.

¿Significa eso que el dron marciano está expuesto? Teóricamente supone que Ingenuity pasa a convertirse en el dispositivo “hackeable” más lejano que conocemos, pero las posibilidades de que pueda verse comprometido son francamente remotas. Quien quisiera atacar el dispositivo necesitaría conectarse a él y ejecutar un script, tarea imposible sin formar parte de la NASA.

Vía Genbeta

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La noticia El dron Ingenuity se convierte en el dispositivo "hackeable" más lejano que conocemos: esta es la razón fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .

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Un robot de un palmo que nos ayudará a conocer los océanos, nada mejor que los peces y apunta a la exploración espacial: así es CARL-Bot

Un robot de un palmo que nos ayudará a conocer los océanos, nada mejor que los peces y apunta a la exploración espacial: así es CARL-Bot

No levanta más de un palmo y, por parecer, se parece más a una especie de píldora que a un complejo robot con Inteligencia Artificial (IA), pero CARL-Bot, el dispositivo en el que está trabajando un grupo de investigadores de Caltech, el ETH Zurich y Harvard, promete revolucionar el estudio de los océanos. Quién sabe, puede incluso que el de otros planetas con amplias extensiones de agua, como Encélado o Europa, satélites, respectivamente, de Saturno y Júpiter.

A diferencia de otros robots y dispositivos empleados por los científicos para al estudio de los océanos, CAR-Bot ofrece una peculiaridad especial: mediante inteligencia artificial sus creadores quieren que sea autónomo y pueda moverse con libertad por las corrientes oceánicas. No como lo haría una baliza, a la deriva, sino monitorizando las condiciones del agua y aprovechando las redes de aprendizaje por refuerzo (RL), que, a diferencia de las redes neurales convencionales, no se entrenan con un conjunto de datos estadísticos, sino a base de acumular experiencia.

Un aliado único para las profundidades del océano

Puede parecer una nueva vuelta de tuerca, pero en realidad se trata de una habilidad fundamental para ahondar en el conocimiento de los océanos, sobre todo de aquellas regiones más inhóspitas, inaccesibles y que menos se han investigado hasta la fecha. “Cuando queremos que los robots exploren las profundidades del océano, especialmente en enjambres, es casi imposible controlarlos con un joystick desde 20.000 pies de distancia [alrededor de seis kilómetros] en la superficie. Tampoco podemos proporcionarles datos sobre las corrientes oceánicas locales que necesitan para navegar porque no podemos detectarlos desde la superficie”, explica John O. Dabiri, profesor de Aeronáutica e Ingeniería Mecánica, en un artículo publicado por la Universidad de Caltech.

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John Dabiri y and Peter Gunnarson probando CARL-bot en Caltech. Caltech.edu

Lo que los investigadores necesitan son, incide Dabiri, drones capacitados para “tomar decisiones sobre cómo moverse por sí mismos”. Y a ese ambicioso objetivo apunta precisamente el robot CARL-Bot. El rendimiento de la AI se ha probado ya mediante simulaciones con computadoras que emulaban vórtices y le han enseñado a aprovechar las regiones de baja velocidad valorando la información de su entorno inmediato. ¿La razón? En el futuro CARL-Bot dependerá fundamentalmente de los datos que capte con un giroscopio y un acelerómetro.

El sistema es similar al que usan las propias águilas y halcones para desplazarse entre las corrientes de aire. “Sorprendentemente, los investigadores descubrieron que su algoritmo de aprendizaje por refuerzo podría aprender estrategias de navegación que son incluso más efectivas que las que se cree que utilizan los peces reales en el océano”, destaca el artículo publicado por la propia Caltech: “Inicialmente solo esperábamos que la IA pudiera competir con las estrategias de navegación que ya se encuentran en los animales nadadores reales, por lo que nos sorprendió ver que aprendía métodos aún más efectivos al explorar repetidos ensayos en la computadora”.

La investigación, en cualquier caso, todavía está en desarrollo y debe enfrentar a la IA a los diferentes escenarios que podría encontrarse en mar abierto, como vórtices arremolinados o corrientes. A su favor, el equipo de investigadores tiene la experiencia que ya ha acumulado con el trabajo con medusas. Los resultados iniciales se han publicado en Nature Communications.

Además de refinar la IA, el equipo ha empezado a experimentar también con el propio robot. Tras una primera prueba en una pequeña bañera, un entorno bien controlado, ha pasado a un tanque de mayor tamaño y en el futuro prevén testar el dispositivo en una piscina con chorros capaces de generar corrientes horizontales y en la que CARL-bot pueda desplazarse con movimientos verticales o aprender a mantenerse a cierta profundidad con varias corrientes.

“En última instancia, queremos a CARL en el mundo real. Dejará el nido y se irá al océano y, con repetidas pruebas allí, el objetivo sería que aprenda a navegar por su propia cuenta”, explica Dabiri a Popular Science. Para garantizar que tendrá un tamaño reducido que facilite su labor o incluso el uso de “enjambres” de robots, los investigadores desarrollaron un software que puede instalarse en un Teensy de 2,4 a 0,7 pulgadas. El objetivo es que su movimiento sea lo más eficiente posible, pero puede permanecer en un entorno controlado gracias a una batería de iones de litio.

Por lo pronto, el resultado, que puedes ver en vídeo, es sorprendente.

Imagen de portada | Caltech

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