Me han tirado por humos en la ITV. El propio técnico de la ITV me ha dicho un truco para volver y pasar la inspección sin tener que llevar el coche al taller ni echarle aditivos milagrosos
Siempre que me toca pasar la ITV al coche dedico unos minutos antes de ir a la estación para revisar algunas cosas básicas y comprobar que todo está bien, como las luces, el estado de los neumáticos o el funcionamiento de los limpiaparabrisas. De esa forma me aseguro que no hay ningún fallo tonto por el que luego me pueden tirar en la ITV, como una bombilla fundida o un eyector de los limpias que no echa o una matrícula doblada o en el mal estado.
Lo hago todos los años y este año no ha sido una excepción, de manera que cuando me tocó ir a la ITV fui tranquilo porque sabía que todo estaba bien y esperaba que todo fuera un trámite, como siempre. Sin embargo, esta vez no pasé la ITV.
La forma de limpiar carbonilla para superar el test de opacidad
Me tuve que volver a casa con un resultado desfavorable y no fue por culpa de un fallo tonto, como una bombilla que no luce o un limpia en mal estado. El motivo del “suspenso” fue un exceso de humos en la prueba de opacidad.
Mi coche es un diésel del año 2006, un Jaguar X-Type con motor 2.2d de origen Ford, uno de los últimos turbodiésel que no llevaban filtro anti partículas (FAP). Este coche siempre ha soltado humo en las aceleraciones fuertes, como todos los modelos que montaron la misma mecánica, incluida la Ford Transit. Es normal, en esa época había muchos “calamares”, sobre todo, si no contaban con FAP, como es el caso; hay que pensar que los motores diésel no eran, ni de lejos, tan limpios como los de ahora.

Esas humaredas no se producen porque algo esté roto o funcione mal, es la “naturaleza” del motor, igual que los viejos coches de gasolina con carburador olían mucho a gasolina y las motos de dos tiempos tiran humo blanco y huelen a la mezcla de aceite y gasolina. Estos coches diésel de la primera década de los 2000 también huelen bastante a gasoil en cuanto se dejan un rato parados y con el motor arrancado, especialmente al arrancar cuando hace frío.
Como nunca he tenido ningún problema por esta cuestión en la ITV, fui a pasar la inspección sin pensar en los humos, reconozco que no me preocupaba absolutamente nada. Pero llegó el momento de pasar la prueba de gases y el resultado fue sencillamente terrible: la máquina indicaba una opacidad de 3.62 m-¹, cuando el límite para mi coche era de 3 m-¹. Estaba lejos de entrar en los valores en los que la máquina habría dado luz verde y, como es un defecto grave, la ITV directamente fue desfavorable.
Fue una decepción, pero son cosas que pueden pasar en un coche con casi 20 años, a pesar de que no tiene muchos kilómetros, está impecable y tiene sus mantenimientos al día.

No podía ser porque la EGR estuviera atascada porque la desmonté y la limpié unos meses antes. Como el coche había estado parado una temporada y últimamente no lo había conducido mucho por carretera, sospeché que podía haber mucha carbonilla atascada y que la solución era tan sencilla como “darle zapatilla”, así que me fui a un polígono con calles vacías para dar unos acelerones en segunda y tercera, cuando el motor estaba ya caliente.
De esa forma pretendía limpiar el atasco de carbonilla, confiando en que sería suficiente para no dar humos en una segunda inspección. No probé a echar ningún tipo de aditivo porque no habría servido de mucho, como cuenta mi compañero Daniel Murias.
Volví a la estación ese mismo día, confiando que esta vez no hubiera ningún problema en la prueba de gases, sin embargo, los valores volvían a ser muy altos, solo un poco mejores que la última vez, pero seguían lejos de ser correctos, por lo que me llevé un segundo desfavorable.
Fue entonces cuando el técnico me preguntó si había probado a acelerar el coche en parado para limpiar la carbonilla. Mi respuesta fue que no, que solo había estirado las marchas en movimiento. Me explicó que eso no sirve de mucho, que lo que tenía que hacer era acelerar en parado para que el tapón de carbonilla se limpiase a base de hacer cargas de acelerador. Me animó a hacerlo y a volver, a ver si había suerte.

Como no tenía nada que perder, antes de llevar el coche al taller probé a poner en marcha el consejo del técnico. Lo hice en la misma calle de la ITV, seis o siete veces, y en cada ocasión el coche soltó bastante humo negro por el escape.
Volví a la estación, por tercera vez ese día y con pocas esperanzas de tener un resultado favorable. El mismo técnico me llevó directamente a la zona de la prueba de gases, aceleró y los números de la máquina se pusieron en verde. Al primer intento. El tapón de carbonilla se había ido y el coche superó la prueba de gases. A la tercera fue la vencida.
No tuve que ir al taller y tampoco tuve que gastar dinero en aditivos. Simplemente aprendí que no hacía falta pegar acelerones en marcha para limpiar la carbonilla, sino dar esos acelerones en parado para acabar con el tapón de carbonilla.
Imágenes | Motorpasión, Jaguar, RVSA ITV
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La noticia
Me han tirado por humos en la ITV. El propio técnico de la ITV me ha dicho un truco para volver y pasar la inspección sin tener que llevar el coche al taller ni echarle aditivos milagrosos
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Motorpasión
por
Álvaro Ruiz
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