Facebook se ha convertido en un coladero para las estafas de amor: el crimen de Morata es solo el ejemplo extremo

Facebook se ha convertido en un coladero para las estafas de amor: el crimen de Morata es solo el ejemplo extremo

Hace seis años, quien escribe estas líneas recibió un correo en el que una tal Romel Carry se interesaba por su situación sentimental. Con unas fotografías dignas de un pendrive encontrado en la calle y un inglés a la altura del Google Translate de 2007, una supuesta mujer estadounidense con aspecto de Europa del Este, la cual se presentaba como millonaria, me declaró su amor incondicional.

Uno, que descubrió el MSN de Microsoft antes que las aurigas de Platón, entendió que se trataba de una estafa del príncipe nigeriano. Le seguí el juego durante días, me hice pasar por un desequilibrado con aspecto de presentador televisivo (perdóname, Juan) y estiré el chicle hasta que el estafador me pidió dinero y acabó llamando desde Kuala Lumpur a la sede del PP. Una larga historia.

Desafortunadamente, no todo el mundo vive en el contexto idóneo como para detectar este tipo de estafas, que pueden acabar incluso en tragedia. Son las llamadas “estafas del amor” (‘romance scam‘), tremendamente destructivas y de la que fueron víctimas, entre muchas otras personas, las dos hermanas que fueron asesinadas junto a su hermano hace unos días en Morata de Tajuña (Madrid).

Entablaron una relación con estafadores que se hacían pasar por quienes no eran para vaciarles las cuentas. Terminaron endeudándose para poder hacerles llegar más dinero. Les dieron entre 300.000 y 400.000 euros, según declaró a El Español un amigo de la familia, y una parte de ellos fue la deuda que contrayeron con el asesino, quien se quiso vengar del impago.

Quiero conocerte

En estas estafas, la víctima recibe un mensaje de un desconocido. Los ataques pueden ser masivos, como los que llegan por correo electrónico sin que el atacante haga distinción, o dirigidos, como los que llegan a un perfil de una red social. Las víctimas, en cualquier caso, suelen ser personas de edad avanzada, según explicó la Policía Nacional en un comunicado a raíz de la detención de un grupo especializado en este tipo de estafas.

Las víctimas tienen algo más en común: la soledad. Suelen ser personas sin ocupación laboral, nula compañía doméstica y escasa vida social, según dijo la propia Policía. Carne de cañón para quienes se acercan a ellas intentando sacarles el dinero bajo la promesa de un futuro en compañía.

Punto adicional si lo hace con una apariencia física que equilibre atractivo con una cierta credibilidad. Un modelo de treinta años quizás sería demasiado sospechoso para acercarse a una señora de setenta, incluso en un perfil cándido como el de estas víctimas; pero alguien de cincuenta y cinco bien conservado puede levantar menos suspicacias.

A veces esto no se cumple. Son casos extremos, como el de una mujer granadina que creyó haberse hecho novia de Brad Pitt. El estafador le sacó 170.000 euros.

Soledad y ahorros

Los mensajes suelen ser bastante agresivos desde el principio. Si bien se produce un leve intercambio de información con una aproximación inocente, con propuestas como “Vi tu foto y me encantaría conocerte”, no tardan en pasar a comentarios como “Me asombra la belleza con la que Dios te creó” o “Voy a hacer el amor contigo tres veces al día en cuanto pueda llegar a tu país”. Aunque las promesas sexuales puedan ser lo más llamativo de estas historias, el hilo conductor de la mayoría tiene más que ver con poner fin a la soledad.

Al poco de entablar conversaciones sentimentales, llegan los mensajes donde se habla de dinero. Suelen tener algo en común: el atacante simula una situación en la que necesita liquidez urgente, tan urgente que el acceso a su propio patrimonio no es una opción, por lo que solicita una transferencia internacional a la víctima.

Puede disfrazarse de una herencia a la que solo puede acceder si antes la desbloquea mediante el pago de un impuesto, una cantidad necesaria para rescindir un contrato de trabajo o un percance como un robo o incluso un secuestro. O vicisitudes como la de un bloqueo de mercancía en una frontera, una patraña que sirvió para estafar 150.000 euros.

Las profesiones escogidas por los atacantes también están pensadas tanto para inspirar confianza por un lado —para asegurar el éxito de la estafa— como un mayor interés por el otro —para fortalecer la relación sentimental—. Médicos, abogados directores de grandes empresas o militares suelen ser algunas de las escogidas para construir la falsa identidad.

En el caso del crimen de Morata de Tajuña, según cuenta 20 minutos, los estafadores se hicieron pasar por un militar estadounidense y por el ministro de Defensa de Letonia.

También se utilizan fotografías, o bien robadas a personas que no tienen ni idea de que están siendo suplantados para cometer una estafa, o bien directamente fotomontajes.

Esto último se hace sobre todo cuando se tiene que sustentar alguna historia (todavía más) fantasiosa con la que respaldar otra solicitud de transferencia económica. Como una operación médica o un incidente con el coche. Y por supuesto, las llamadas y videollamadas nunca ocurren, la conversación se limita a mensajería y fotos.

Facebook, un coladero idóneo para estafadores

Una de las formas más habituales de llegar a los perfiles de las víctimas es Facebook. Con su población joven desplazada a Instagram y TikTok desde hace años, sigue siendo una red social muy usada, pero por un demográfico concreto: la tercera edad.

Facebook se ha convertido en una pecera perfecta para que los estafadores puedan identificar víctimas y saber algo más de ellas para refinar el plan, como qué tipo de celebridades les gustan, su situación sentimental o sus aficiones. Las que están solas y sin hijos son las candidatas ideales. Como las hermanas de Morata de Tajuña, que tenían varios perfiles altamente sospechosos en su lista de amigos, tal y como explica El Confidencial.

Este modus operandi es más difícil de imaginar en otras redes sociales como X o Instagram. En Facebook este tipo de estafadores pasan desapercibidos porque están rodeados de gente que en su mayoría no tiene el conocimiento contextual como para identificarles. Ni siquiera para recurrir a herramientas como la búsqueda inversa de imágenes en Google. Solo con usar esta ya serviría para detectar a muchos de ellos.

Estas técnicas de mera ingeniería social han derivado en sucesos traumáticos con mucho dinero perdido por el camino para muchas personas. Desde la de la mujer que creyó haber ligado con Dani Martín (82.000 euros) hasta la de otra fémina que cayó en el engaño de un falso doctor que le prometía un futuro a su lado (15.000 euros), pasando por una mujer de 88 años a la que estafaron medio millón de euros.

Algo que juega a favor de los estafadores es que muchas víctimas se niegan a denunciar los hechos, ya sea por vergüenza o porque se niegan a creer que todo fue una mentira y tratan de alargar mucho más de lo que podría ser razonable la esperanza de que aquello fue real.

Esa es una de las claves de estas estafas: son famosas por el dinero que pueden llegar a hacer perder a sus víctimas, pero las secuelas emocionales pueden ser aún más destructivas, sobre todo en personas de edad avanzada que se habían vuelto a ilusionar con alguien y habían establecido fuertes vínculos afectivos. El dinero, como han demostrado, no les importaba tanto como mantener esa relación.

Así que suena razonable poner la venda antes que la herida y advertir e instruir sobre estas estafas a las personas de nuestro entorno, especialmente a aquellas que pueden encajar en el perfil de víctimas habituales: solas, con escasa vida social, mucho tiempo dedicado a Facebook y escasos conocimientos tecnológicos.

En Xataka | Las estafas para robarnos dinero son cada vez más elaboradas. La pregunta es qué están haciendo los bancos al respecto.

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Facebook se ha convertido en un coladero para las estafas de amor: el crimen de Morata es solo el ejemplo extremo

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Javier Lacort

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