Con la gasolina y los alimentos por las nubes, la vuelta a la oficina deja a un perdedor claro: el trabajador

Con la gasolina y los alimentos por las nubes, la vuelta a la oficina deja a un perdedor claro: el trabajador

2023 está siendo un año complicado en el terreno laboral con debates intensos sobre la conveniencia de volver a la oficina o mantener el modelo de teletrabajo. Como ya demostró Goldman Sachs en un estudio propio, no hay datos objetivos que inclinen la balanza hacia la mejor alternativa, aunque el trabajo híbrido parece ser la opción más equilibrada.

No obstante, hay un factor que nadie está teniendo en cuenta a la hora de diseñar los planes para la vuelta a la oficina: ante el incremento generalizado en carburantes y alimentación. 2 de cada 3 empleados que han vuelto a la oficina se ve obligado a soportar un coste diario mucho más grande que antes de la pandemia. Esto supone un motivo más para que muchos empleados se nieguen a volver a la oficina.

Ir a la oficina sale por un pico. Una de las ventajas más evidentes del teletrabajo es que el empleado no tiene que desplazarse de su casa, ahorrando así tiempo y dinero en combustible, además de reduciendo el volumen de emisiones contaminantes. Según el informe State of Work 2023 de Owl Lab, el 66% de los estadounidenses que volvían a la oficina a jornada completa, gastaban una media de 51 dólares cada día laborable.

Frank Weishaupt, director ejecutivo de Owl Labs declara al medio CNBC que este gasto es significativamente más grande de lo que lo era en 2019 y en el estudio se desglosa en: 14 dólares en desplazamiento, 8 por aparcar, 13 para desayunar o tomar un café con algo de comer y 16 dólares en comer. Esta estimación se basa en precios de Estados Unidos donde, por ejemplo, el combustible es mucho más barato.

El incremento en el precio de los carburantes no solo afecta de forma directa a los desplazamientos en vehículo privado, sino que también lo hace sobre el transporte público y los alimentos. Este encarecimiento de la alimentación hace que el comer o desayunar fuera de casa también suponga un desembolso adicional para el empleado.

El transporte está disparado. El precio del combustible es uno de los motivos por el que la vuelta a la oficina está suponiendo un auténtico quebranto para las economías de muchos empleados, utilicen su propio vehículo privado o viajen en transporte público. En el primero de los casos, cubrir una distancia media de 80 km entre ida y vuelta al día puede suponer un gasto por encima de los 264 euros al mes según la OCU, a lo que además habría que sumarle una media de 60 euros más al mes en concepto de aparcamiento si la empresa no dispone de ese espacio.

Los gobiernos autonómicos y central han amortiguado parte de este incremento de precios en el transporte público bonificando gran parte de su coste. En 2023 algunas de estas bonificaciones han dejado de aplicarse, por lo que su precio se ha incrementado y supone un desembolso medio de 30 euros al mes en ciudades como Barcelona y casi el doble en Madrid.

Desayunar en España es cada vez más caro. Por su parte, el precio medio de la materia prima de los desayunos (azúcar, leche y café) se ha encarecido un 15,4% en el último año, haciendo que su precio final también suba. Los disparatados precios del aceite tampoco ayudan a contener el precio de la comida más importante del día, por lo que desayunar fuera de casa supone un desembolso adicional que debe tenerse en cuenta.
El precio del menú del día ha subido
. Según una encuesta de la asociación Hostelería de Madrid, el precio medio del menú del día en la capital se fija en 13 euros, mientras que el gasto más habitual por comensal durante el pasado verano alcanzaba los 24,21 euros. El 72% de los locales que ofrecían este tipo de menús, han tenido que subir el precio entre 0,50 euros (el 35,1%) y 1 euro (44,5%). El 16,6% afirma haberlo subido más de 1 euro este año para compensar la subida de precios de los alimentos.

Más allá de la conveniencia sanitaria de recalentar la comida, echar mano del táper parece ser la única forma de contener los costes de comer fuera de casa. Sin embargo, esa opción no siempre es posible en todos los empleos ya que algunas oficinas han reducido su espacio y con ello sus servicios. Grandes tecnológicas como Google han prescindido de sus cocinas como medida de ahorro.

Un gasto adicional que no se refleja en el salario. Según el estudio de State of Work 2023, el 25% de los trabajadores estaría dispuesto a sacrificar un 15% de su salario anual a cambio de un horario laboral flexible que le permita teletrabajar más a menudo. El importe anual que puede suponer la vuelta a la oficina con los incrementos de precio puede ser de hasta 5.000 euros al año, por lo que la reducción del 15% a cambio de quedarse en casa y ahorrarse los gastos de transporte resulta incluso rentable para los empleados.

Además, el teletrabajo permite mejorar la conciliación familiar, por lo que a estos gastos habría que sumarle otros adicionales para el cuidado de los hijos mientras se está trabajando (guardería, canguro, actividades, etc). Estos gastos adicionales hacen que el 29% de los empleados que actualmente tienen una jornada laboral remota o híbrida esperen un aumento salarial si tienen que volver a la oficina y el 69% opina que se les obliga a volver por unas expectativas laborales tradicionales, no por mejoras en la productividad.

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Imagen | Pexels (cottonbro studio)


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Con la gasolina y los alimentos por las nubes, la vuelta a la oficina deja a un perdedor claro: el trabajador

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Rubén Andrés

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