China está construyendo su primer avión comercial propio. El único problema es que toda la tecnología es occidental

China está construyendo su primer avión comercial propio. El único problema es que toda la tecnología es occidental

Su viaje inaugural duró poco más de dos horas, pero detrás del vuelo protagonizado el domingo pasado por el avión C919 entre los aeropuertos de Shanghái y Pekín hay en realidad más de una década de trabajo, la que ha exigido poner en marcha la considerada como primera gran aeronave de pasajeros ‘made in China’. Ahora el gigante asiático puede presumir ya de disponer de su “corona de la fabricación industrial” y prepararse para un retos ambicioso: romper el duopolio de la industria aeronáutica que se reparten Boeing y Airbus.

De momento ha dado ya un paso (vuelo) clave.

Embarquen en el C919. China está de estreno. Y a lo grande. Mientras los españoles acudíamos a las urnas para votar alcaldes y concejales, el domingo 28 el gigante asiático celebraba el viaje inaugural de su avión de pasajeros C919. El vuelo (MU9191) lo operó China Eastern Airlines, partió a las 10.30 a.m. del aeropuerto internacional de Shanghái Hongqiao y aterrizaba dos horas escasas después, a las 12.31 p.m, en el aeródromo de Pekín Capital. A bordo viajaban 128 pasajeros que pudieron participar en una cita histórica, con ceremonia de bautizo incluida.

¿Por qué es tan importante? Porque el C919 no es un avión cualquiera. Como recalca Xinhua, la agencia de noticias estatal china, se trata de la primera aeronave de fuselaje estrecho para pasajeros de fabricación nacional y creada de acuerdo con los estándares internacionales. Su objetivo no es solo ofrecer un avión “made in China” con el que renovar la flota de China Eastern Airline u otras aerolíneas que ya han mostrado su interés. A lo que aspira es a competir con los modelos de pasillo único fabricados por los gigantes del sector, Airbus y Boeing.

Un proyecto elogiado por el mismísimo Xi Jinping. Prueba de la importancia estratégica del C919 es que lo destacado Xi Jinping, quien no ha dudado incluso en presentarlo como un triunfo de la innovación nacional y el camino hacia la autosuficiencia. “Acelerará la construcción de una potencia en fabricación”, resaltaba Xi en septiembre, al reunirse con cargos del proyecto.

Poco antes el C919 había logrado el certificado TC del regulador de aviación civil china. Medios como Global Times o la cadena CCTV, ligados al Partido Comunista de China, han resaltado también su importancia, presentando la aeronave incluso como “la corona de la fabricación industrial” por la cadena que tiene detrás.

Pero… ¿Y cómo es C919? Su fabricante, Commercial Aviation Corporation China (Comac), de propiedad estatal, lo reivindica como el primer avión de su tipo desarrollado de forma autónoma por China siguiendo estándares internacionales y con derechos de propiedad independientes. La nave mide 38,9 m de largo, 11,95 de alto y tiene capacidad para entre 158 y 192 plazas, además de 4.075 a 5.555 km de autonomía. Y si bien sus responsables recalcan su desarrollo “made in China”, la cadena BBC desliza que al menos en ciertos aspectos, incluidos por ejemplo los motores o la aviónica, depende aún de los componentes occidentales.

Diseñado para competir. El C919 está diseñado para competir con los aviones A320 del europeo Airbus y los 737 del estadounidense Boeing, pero no es el primer avión que sale de la mesa de trabajo de Comac. Hace años ya lanzó otro modelo, el ARJ21, que presenta precisamente como “el primer avión regional turboventilador de corto y mediano alcance desarrollado independientemente por China”.

El tamaño y capacidad del ARJ21 son, eso sí, bastante menores que los del nuevo modelo comercial: está pensado para sumar entre 78 y 97 plazas con un alcance de entre 2.225 y 3.700 km. La compañía también trabaja en un modelo mucho mayor, el CR929, de doble pasillo e impulsado conjuntamente con Rusia. En septiembre del año pasado se preveía que pueda protagonizar su primer vuelo en 2030.

Colofón a más de una década. Que el C919 acabe de cubrir su primer vuelo comercial no significa que el proyecto sea exactamente nuevo. Como recuerda la agencia Xinhua, se lanzó en 2007 y salió de la cadena de producción en Shanghái a finales de 2015. En 2017 realizó su vuelo inaugural y ahora, tras haber logrado los permisos necesarios y superado pruebas, ha logrado al fin su estreno comercial. “Es una ceremonia de llegada a la mayoría de edad del avión. El C919 mejorará cada vez más si supera la prueba de mercada”, destacan desde la compañía.

Cuando China Eastern Airlines recibió su primera unidad, a finales de 2022, el CSMP apuntaba que sus planes pasaban por hacerse en total con cuatro aeronaves a cambio de 99 millones de dólares cada una. Reuters va más allá y asegura que a finales de 2022 Comac había recibido pedidos para 1.035 C919 de 32 clientes. El objetivo de la firma, precisa, pasaría por que la producción anual alcance los 150 aviones en cinco años. Algunos expertos apuntan sin embargo que la mayoría de esos encargos podrían ser cartas de intención e clientes nacionales.

¿Un avión “made in China”? Así lo presenta China, que incide una y otra vez en el desarrollo nacional del C919. Lo cierto sin embargo es que el avión es posible en gran medida por la tecnología extranjera. Según detalla Quartz, el motor parte de CGM International, una empresa conjunta de GE Aerospace y Safran Aircraft Engines, estadounidense y gala, respectivamente. Sus neumáticos son Michelin y los sistemas que se encargan de controlar la presión los aporta Crane Aerospace & Electronics, con sede en EEUU. Varios de sus sistemas los suministra Collins Aerospace y las ruedas, frenos o electrónica de control de vuelo parten de Honeywell, ambas compañías de origen estadounidense, también.

No todas las piezas son occidentales, por supuesto. Shanghai Securities Journal destaca que hay componentes importantes y aleaciones que parten de firmas chinas, como AVIC Aircraft. Al fin y al cabo, como recalca también el país, la aeronave se plantea como “la corona de la fabricación industrial” china.

Imagen de portada: Wikipedia

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China está construyendo su primer avión comercial propio. El único problema es que toda la tecnología es occidental

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Xataka

por
Carlos Prego

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