Por fin alguien lleva al cine la épica lucha entre el ‘David y el Goliath’ del Campeonato Mundial de Rallyes de 1983

Por fin alguien lleva al cine la épica lucha entre el 'David y el Goliath' del Campeonato Mundial de Rallyes de 1983

Por fin el automovilismo vuelve a la gran pantalla bajo el título ‘2WIN’, una película inspirada en uno de los retos más míticos del mundo de los rallyes: la encarnizada lucha entre el ‘David’ Lancia 037 y el ‘Goliath’ Audi Quattro por ganar el Campeonato Mundial de Rally (WRC) de 1983.

La última ópera dirigida por el italiano Stefano Mordini no puede pintar mejor y cuenta con un reparto de lujo, pues entre sus protagonistas se encuentran Riccardo Scamarcio en el papel de Cesare Fiorio -jefe de equipo en Lancia-, Daniel Brühl (quien en “Rush” hacía de Niki Lauda) en la piel de Roland Gumpert -mandamás de Audi- o Volker Bruch, que interpreta al irrepetible piloto de Lancia, Walter Röhrl.

Un desafío épico a la altura de sus protagonistas

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Entre los escenarios elegidos para el rodaje de ‘2WIN’, en su mayoría entre Italia y Grecia para reproducir los rallyes de San Remo y Acrópolis, se encuentran lugares ya icónicos como la pista de pruebas de Lancia en Balocco o la primera sede de la compañía italiana.

El largometraje ‘2WIN’ promete, porque no solo habla de la rivalidad entre Audi y Lancia a principios de la trepidante década de 1980 en el WRC, sino que desvela los entresijos de los equipos, sus estrategias y controvertidas decisiones, su ingenio y cómo se vivía el Campeonato Mundial en una temporada que resultó ser épica contra todo pronóstico.

El fabricante italiano empezaba la década con experiencia en el mundo de los rallyes y se había forjado una reputación a base de títulos (ya había ganado cuatro veces el campeonato del mundo con coches como el Stratos y el Fulvia), mientras que Audi escalaba puestos cada vez más rápido para llegar a la cima.

Real

Tras lograr convencer a la FIA para modificar las reglas del Campeonato (que entonces databan de 1979) e introducir la tracción total que llevaba años desarrollando para sus vehículos, la firma alemana desarrolló el primer coche de tracción total para el WRC: el “Quattro” (para muchos, el mejor coche de rally de todos los tiempos). Con él, arrasó en la temporada de 1982 y llegaba imparable a la de 1983.

‘David contra Goliath’ en nieve, barro y polvo

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Al inicio de la temporada Audi contaba con el respaldo de Volkswagen, un coche probado, un equipo de pilotos motivados y tenía a un mecánico experto como Rolan Gumpert al frente del equipo.

Mientras, Lancia tenía un presupuesto ajustado, un jefe de equipo que era todo un playboy y se jugaba el tipo compitiendo con lanchas motoras -el incomparable Cesare Fiorio- y un piloto, Walter Röhrl, que llegaba falto de motivación y solo competía en las carreras que más le gustaban.

Martini

Entonces podía ser lógico pensar que el recién presentado Lancia 037, un coche ligero con motor central de 2,1 l de 305 CV y con tracción trasera, estaba condenado al fracaso frente al despliegue tecnológico alemán y la enorme ventaja del “Quattro” (con motor de 2.1 litros y cinco cilindros llegaba hasta los 306 CV) sobre todo en cuanto a agarre y tracción en cualquier superficie.

Pero los de Turín estuvieron a la altura y firmaron un capítulo fundamental en la historia del automovilismo italiano en la 11º edición del Campeonato Mundial de Rally, pues lograron hacerse con el título de constructores por solo dos puntos gracias a un brillante Walter Röhrl (ganó para Lancia 33 de las 58 etapas de ese año), mientras que Hannu Mikkola ganó el título de pilotos con Audi.

Audi

Para lograr tal gesta fueron clave las decisiones, el descaro y las argucias del equipo italiano. “Usando cada truco a su disposición y jugando con las reglas, Fiorio entra en un territorio peligroso tanto dentro como fuera de la pista, todo por su deseo imprudente de ganar”, dijo Mordini en la presentación de la película.

Entre los ingredientes de este “atraco” inesperado de Lancia a Audi se encuentran los kilos y kilos de sal que los de Turín compraron para esparcirlos justo antes del paso de su 037 en una nevada primera prueba en Montecarlo, la ausencia estratégica de Röhrl en Suecia (etapa insuperable para él ni con toda la sal del mundo) o la estrategia de Córcega.

Lancia2

También la victoria en la dura Grecia, etapa que se hizo famosa por enviar al taller a los coches más duros, incluyendo a los alemanes. Nueva Zelanda y Argentina fueron batallas épicas con victorias muy ajustadas para ambos equipos, que sufrieron hasta el final pero encendieron el Campeonato.

Ya en San Remo, Lancia quiso librarse del incómodo polvo y retrasar la salida fingiendo algunos problemas técnicos, pero tuvo que encomendarse a un hábil Walter Röhrl que con la cabeza por fuera de la ventana, dio una clase magistral de pilotaje.

Con el piloto y el coche en perfecta simbiosis Lancia consiguió las primeras posiciones en las tres pruebas de Italia y, como resultado, ganó el Campeonato de constructores del WRC.

Dejaremos el resto de jugosos detalles de la trepidante temporada de 1983 a un Stefano Mordini ávido de estrenar su largometraje de la mano de su distribuidora, Hanway Films, lo antes posible. Por el momento, no hay fecha confirmada para la cita en el cine, pero ya se abren las apuestas para saber si gozará del mismo éxito que ‘Ford vs Ferrari’ o ‘Rush’.


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Motorpasión

por
Irene Mendoza

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