La audaz historia de Afrodisio Piernavieja, Cenobia y su amado Jeep Willys del Ejército de los Estados Unidos

La audaz historia de Afrodisio Piernavieja, Cenobia y su amado Jeep Willys del Ejército de los Estados Unidos

Actualización: Obviamente, esta ‘guerra’ no podía durar más allá del Día de los Inocentes, así que nada… vuelta a la normalidad en este mundo de locos en el que vivimos. Para saber más sobre lo ocurrido (o no), lee Parte de guerra: War is Over (y Tanquepasión, también). Ah, y no hagas ni caso a esta ‘noticia’ que estás leyendo ahora. No seas inocente…

En estos tiempos de guerra que corren, de valores patrióticos exaltados y necesarios vistazos al pasado, es imperativo recordar a un vehículo que resultó definitivo en el campo de batalla: el Jeep Willys. Aún después de haber terminado su servicio tras la Segunda Guerra Mundial, sigue llenando las paredes de los mecánicos en sus talleres en forma de provocativos carteles, y las taquillas de los capitanes del equipo de Rugby de los institutos.

Pura masculinidad en forma de coche militar, un chute de testosterona que bien merece un repaso a su historia de la mano de un orgulloso propietario: Afrodisio Piernavieja. Afro para los amigos, señor Piernavieja para el portero.


De Texas a España pasando por Tampico: el “puto lío” de viaje

Jeepwillys

Las angulosas formas del Willys, con su característica calandra con los faros integrados y capó plano, recuerdan a Afro tiempos mejores. Perfectamente guarecido del frío y la lluvia, su Jeep de 1950 descansa a diario en el garaje de casa.

Este todoterreno con tracción a las cuatro ruedas es un codiciado objeto de coleccionista.

Desarrollado y fabricado por la empresa estadounidense Willys-Overland Motors, el Willys fue concebido como respuesta a un llamamiento realizado en 1941 por el alto mando militar estadounidense, con el fin de proveer a sus tropas de un vehículo ligero y de tracción integral que sirviera para el traslado de los soldados por el frente de batalla, sobre cualquier tipo de terreno.

“Este coche ha sido la mayor contribución que haya hecho Estados Unidos a la guerra. Y no solo eso, es que abrió la puerta a una nueva generación de vehículos todoterreno con un porrón de usos comerciales cuando acabó la II Guerra Mundial”, explica Afrodisio con los ojos inyectados en sangre patriota.

Jeep Willys Un Jeep Willys MA en el Centro de Entrenamiento en el Desierto, en California, junio de 1942. Fuente: U.S. Army Signal Corps

Su mujer, Cenobia, no quiere ni verlo, pero de vez en cuando le coloca un pañito para que no coja polvo, y de paso le pone un par de palomas de Lladró del bautizo del niño. “De cuando se llevaban, sabes. Si no es que da pena verlo, tan soso”, explica la mujer.

Este modelo en concreto fue uno de los 300.000 Willys producidos durante la Segunda Guerra Mundial, y se entregó por primera vez al Ejército de los Estados Unidos el 7 de julio de 1945.

Old People Couple Together Connected Afrodisio preguntando a su mujer si cuando termine de columpiarse puede quitar el Lladró del Willys.

En 1984 cambió de manos y se vendió en una subasta organizada por Nicholas Cage en Texas: el mejor postor, un tal McClughan, pagó poco más de 5.000 euros por él, pero se lo apostó todo en los casinos que regentan los indios que sobrevivieron al exterminio americano y tuvo que vender el Willys.

“Este año en el desfile del 12 de octubre ningún paracaidista va a acabar en una farola. Me voy a llevar el Willys y verás que servicio impecable a la Patria va a hacer”.

“A mi nieta Jenny le saltó el anuncio por Wallapop. No quise creerlo, pero cuando lo vi supe que sería para mi. Tuvimos que pagar el transporte desde Texas, que para los que no lo sepan la llaman la sartén de América, y eso es por algo”, cuenta Afrodisio.

Y es que las ruedas del todoterreno se comenzaron a derretir como el queso de mentira de las hamburguesas de un euro del McDonald’s y tuvieron que mandarlo por el Río Grande hasta México, desde donde salió un barco de Tampico que cruzó todo el Golfo de México y el Atlántico hasta llegar España. “Un puto lío, vamos”, asevera Afrodisio con el ceño fruncido.

Pero todo mereció la pena, y el Willys fue restaurado y se volvió a poner en funcionamiento. Afrodisio lo usó durante años para llevar a los niños al colegio y a comprar el pan, pero las recientes restricciones a tanques y vehículos militares en el centro de Madrid han provocado que pase más tiempo en el garaje del que a su dueño le gustaría.

Willys Mb Light Truck

En la imagen de portada podemos ver a Afrodisio junto a Cenobia durante la última visita que hicieron al podólogo, y desde entonces no ha podido pisarle a fondo. Por el juanete.

Pero este nostálgico tiene en mente nuevos usos para el Willys. Y es que durante sus años mozos el vehículo sirvió como ambulancia, como coche de mando y exploración con una ametralladora Browning en su caja trasera, como soporte de lanzacohetes y morteros, como camión de bomberos en portaaviones o como vehículo base para tropas paracaidistas.

La agilidad, versatilidad, tracción en terrenos pantanosos y resistencia a todo tipo de climatología le convirtió en indispensable en el campo de batalla, y también fuera de él.

“Este año en el desfile del 12 de octubre ningún paracaidista va a acabar en una farola. Me voy a llevar el Willys y verás que servicio impecable a la Patria va a hacer”, asevera con los brazos en jarras.

Su mujer no opina lo mismo. Pasa “ampliamente” de quitar los paños y las palomas de Lladró.

Foto | Pahu | Lars-Göran Lindgren Sweden


La noticia

La audaz historia de Afrodisio Piernavieja, Cenobia y su amado Jeep Willys del Ejército de los Estados Unidos

fue publicada originalmente en

Motorpasión

por
Victoria Fuentes

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