La isla del doctor Moreau estaba en China: cinco macacos clonados con síntomas de esquizofrenia nacen en Shanghái
En su segunda novela, H. G. Wells nos contó cómo Edward Prendick naufragó en el mar, cómo fue a dar con una isla tan pequeña que no aparecía ni en los mapas y cómo descubrió que, escondidos en la selva, se ocultaban seres monstruosos mitad hombres mitad bestias. También nos cuenta cómo aquello lo deja trastocado y cómo huye pensando en suicidarse.
Es entonces cuando Moreau, el misterioso investigador que vive en la isla, confiesa que lleva años haciendo experimentos con animales, sometiéndolos a vivisecciones terribles y otorgándoles características humanas. “¡Es el progreso!”, supongo. No recuerdo si en la novela se decía dónde estaba la isla, pero ya no hay duda: el siniestro laboratorio de Moreau debía estar en China.
Hoy, la revista National Science Review publica dos artículos dignos de H. G. Wells: un grupo de investigadores chinos ha creado cinco clones de macaco editados genéticamente para desarrollar una enfermedad genética concreta, editados con CRISPR para ser modelos genéticos de mutaciones humanas.












