Publicado originalmente en Xataka
En España, sin ir más lejos, cerca del 50% de toda la población juega a videojuegos. No tenemos datos exactos sobre cuántos de esos juegos son violentos, pero si miramos a países de nuestro entorno, vemos como en lugares como el Reino Unido dos tercios de los adolescentes británicos son usuarios habituales de videojuegos violentos (un 50% en el caso de las mujeres).
No es un caso aislado, las cifras se repiten en la mayoría de países donde tenemos datos siguiendo una tendencia que se remonta a hace más de una década: a medida que crece la industria del video juego, crecen los usuarios de juegos violentos.
Solo por esa tendencia, la relación entre los videojuegos y la violencia es crítica. No es de extrañar, pues, que la opinión pública está muy dividida en ese asunto. Sobre todo, porque históricamente la investigación que tenemos a nuestra disposición ha estado llena de sesgos, estudios de mala calidad y conflictos de interés. Pero ese debate se ha terminado, ya está resuelto. ¿Por qué es tan difícil darlo por cerrado?
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