
Desde que se produjo el cierre de Megaupload el 19 de este mes, las redes de descarga P2P han experimentado un aumento de tráfico en Europa, con picos cercanos al 15% del consumo de ancho de banda total en el viejo continente. Así se desprende de los datos ofrecidos por Internet Observatory cuya gráfica tenéis delante.
De entrada, parece que el cierre de Megaupload obedece a razones más oscuras que el “simple” alojamiento de contenidos protegidos por derechos de autor. Os recomiendo al respecto la lectura del artículo de nuestro compañero Miguel López “El abogado de Megaupload abandona, el servicio tenía planes de saltarse las discográficas y competir con iTunes“.
En segundo lugar, por lo visto y leído estos días, da la impresión de que todos los usuarios de Megaupload alojaban únicamente las fotos y vídeos de familiares, amigos, ligues, trabajos escolares y de otra noble índole.

El arte puede verse revolucionado por los avances tecnológicos hasta puntos insospechados, desde el análisis de obras literarias (mediante software) hasta el escrutinio de obras pictóricas o escultóricas, como ya os explicaba en el artículo
Estamos ante un libro que se parece mucho (aunque sea inferior) a aquella pequeña maravilla que es 












Hay cosas que todavía no tienen palabras para ser designadas. Hay palabras que necesitan ser acuñadas. Por ejemplo, hasta hace poco, la sensación vaga e incómoda que nos invade al sentarnos en una silla que conserva aún el calor del trasero de quien la había estado ocupando no tenía palabra para ser designada. Gracias a Douglas Adams (autor de la desopilante Guía del autoestopista galáctico) y su texto The Deeper Meaning of Liff, ahora los ingleses ya tienen esa palabra: Shoeburyness.





