Por qué probablemente haya más turbulencias la próxima vez que viajes

Por qué probablemente haya más turbulencias la próxima vez que viajes

¿Has notado un aumento de turbulencias al viajar en avión? Tranquilo, no es tu imaginación. Porque sí, están aumentando como consecuencia del cambio climático y la variación en el flujo de masas de aire.

Los pasajeros que vuelan de una punta a la otra del mundo puede que hayan notado unos viajes más intranquilos, con más turbulencias. No es su imaginación. Efectivamente, puede que el siguiente viaje sea bastante movidito.

Así lo muestran varios estudios, los cuales predicen el aumento de la posibilidad de encontrarnos con turbulencias debido a varios factores climatológicos. Factores directamente relacionados con el cambio climático, por cierto. Éste provocaría modificaciones en la atmósfera capaces de variar las corrientes de aire y provocar así montones de turbulencias ¿Por qué ocurre esto y qué implicaciones puede tener? Los investigadores siguen tras la pista de estas dos preguntas, las cuales pueden tener consecuencias verdaderamente molestas, en todos los sentidos.

¿Por qué hay más turbulencias?

La respuesta está en las corrientes de aire generadas por un cambio global de temperatura. Hace ya unos años que se estimaba este cambio. Hace muy poco leíamos como los aviones eran capaces de cruzar el atlántico en apenas cinco horas y media. Todo un récord. Esto se debe al jet stream, o corriente de chorro, generada por la dinámica atmosférica. Ésta varía a largo plazo y en consecuencia a la temperatura de todo el planeta. Hablamos de un fenómeno global, que no es consecuencia única de los cambios puntuales de temperatura en un lugar.

Jet stream

Muestra de la evolución del Jet Stream. Fuente: Mashable

Esto genera grandes corrientes de aire, masas monstruosas de miles de kilómetros, que funcionan como si fueran un enorme “río de aire”. Estas corrientes generan a su alrededor muchas perturbaciones, movimientos turbulentos en la atmósfera que conocemos con el nombre de turbulencias. El avión, que viaja como si fuera un barco sobre el aire, un fluido al fin y al cabo, siente los traqueteos de estas turbulencias, que son más molestas que peligrosas ya que no suelen ser causa de accidentes catastróficos, aunque sí de lesiones en los pasajeros. Hay varias evidencias que muestran que estas enorme corrientes en chorro o jet streams están aumentando debido al cambio climático. Varias simulaciones por supercomputación ya preveían en 2013 lo que hoy estamos viendo. Y la cosa solo va a ir a peor.

Hablemos de consecuencias

Tampoco hay por qué alarmarse, pero es cierto. La cosa solo va a peor según las estimaciones. Esto ha despertado el interés de los ingenieros, profesionales de la aviación y climatólogos de todo el mundo. El cambio climático está provocando una modificación evidente en varios ciclos globales, como el de las grandes corrientes de aire. Anualmente son miles los incidentes ocurridos en los aviones debidos a las turbulencias. Estos incidentes cuestan decenas de miles de dólares al año, además de provocar daños estructurales severos o incluso lesiones que pueden resultar fatales. Lo peor de todo es que prevenir una incidencia debida a las turbulencias cuando el cielo está límpido y claro es casi imposible.

turbulencias

El 98% de los incidentes en avión están asociados a no llevar el cinturón abrochado. Fuente: Huffintong post

No se pueden detectar visualmente ni por radar, por lo que es muy difícil prevenirlas. Y las turbulencias asociadas a corrientes en chorro suelen ser de este tipo, por su dinámica. ¿Qué quiere decir esto? Que si hay más turbulencias se pone en mayor peligro a los pasajeros y al propio vuelo. Además de ser un incómodo inconveniente. Por desgracia, poco se puede hacer por ahora. La única medida posible hasta el momento es tratar de conocer de antemano las posibilidades de turbulencias, mediante simulación. Una medida poco práctica. Pero hay varios investigadores trabajando en mejores sistemas de detección, sistemas que nos permitan anteponernos a la dificultad. Así que lo único que resta por el momento, me temo, será agarrarse fuerte al asiento y nunca, nunca, nunca, desabrochar el cinturón hasta que el avión esté parado del todo.