El futuro del litio en la era del hidrógeno y el grafeno

El futuro del litio en la era del hidrógeno y el grafeno

Aunque hay tecnologías más prometedoras, las baterías de litio y sus derivados aún tienen mucho que decir, porque, sobre todo, son una realidad con muchos años dando buenos resultados en el mercado. Analizamos cómo puede mejorar sin cambiar radicalmente.

Hablar en 2016 del litio como un material del futuro no es algo novedoso ni emocionante. En ese sentido, el hidrógeno o el grafeno son reyes de la expectación y de las buenas noticias. La diferencia entre los últimos y el litio es que, desde hace mucho tiempo, se utiliza y comercializa para baterías de todo tipo de forma masiva, mientras que, de momento, los otros sólo quedan en promesa por diversos factores, como los elevados costes o la imposibilidad de producir a gran escala.

Por ello, pese a ser denostado con frecuencia, la tecnología empleada de baterías de litio continúa siendo lo más palpable, más allá de promesas. Una serie de mejoras no le vendrían mal para exprimir sus posibilidades. Repasemos cuáles podrían ser.

Carga rápida

Carga inalambrica S7

Respecto a los tiempos de carga hemos visto grandes avances en los últimos años, englobados bajo lo que en smartphones conocemos por carga rápida. Mediantes unas variaciones en el voltaje, se consigue que, al menos durante un tramo grande, la velocidad de carga aumente considerablemente. Sin embargo, según sugieren distintas investigaciones, sólo ha sido el principio. Hace unos meses vimos cómo, con la integración de un chip, se prometía que las baterías podrían cargar en 10 minutos.

Otros proyectos eran más optimistas y hablaban de cargas hasta el 70% en dos minutos con vidas útiles de 20 años. Viendo la velocidad con que carga un Galaxy S7, no es descabellado pensar que en 5 años alcanzaremos esos niveles.

Vida útil

aplicaciones que consumen la batería

Shutterstock

Aunque varía dependiento de muchos factores, hay cierto consenso sobre la vida de las baterías de dispositivos móviles. Sobre los 1000 ciclos de carga, la capacidad original de la batería baja del 100% al 80%, y a partir de ahí sí crece a mayor velocidad la degradación. En smartphones que cambiamos cada pocos años no es un gran problema, pero en ordenadores o en tablets es muy perceptible.

Cómo alargar la vida de la batería es una de las grandes preguntas, y las investigaciones sugieren distintas soluciones al problema. Recientemente, han descubierto cómo podría ayudar un electrolito hecho de plexiglás, gracias a la resistencia y fiabilidad que aporta. Así, según las pruebas, tras 200000 ciclos no han observado degradación. Lo más gracioso de todo es que, como se ha dado muchas veces en ciencia, el descubrimiento se alcanzó por error.

Coste

Al tratarse de una tecnología madura, la estimación es que los costes de las baterías de litio sigan reduciéndose en los próximos años, pese a los problemas de materia prima que pudieran surgir, ya que, en ese caso, las mejoras sobre los procesos de reciclaje ayudarían a estabilizar igualmente. En el gráfico podemos ver cómo ha sido la evolución. Se espera que para 2017 haya una reducción de la oferta que afecte a los precios, por lo que habrá que ver cómo afecta esto al producto final.

Synergyfiles.

Synergyfiles.

Seguridad y fiabilidad

Aunque las explosiones de baterías forman más parte del mundo mediático que del día a día de las personas, es cierto que se han dado ciertos casos preocupantes. Y de manera más extendida, sí que se conocen casos y casos de baterías hinchadas que, de no sustituir a tiempo, pueden llegar a hacer dejar de funcionar el dispositivo. Hace poco se ha lanzado una batería no inflamable que, aunque cuenta con una densidad energética menor, ha mejorado la durabilidad y seguridad exponencialmente.

Cambios más profundos

Tal y como cuenta el vídeo, sí, las baterías de litio de estado sólido pueden ser el futuro. En general, se acepta que la densidad energética es mayor y el coste podría reducirse, algo que algunas marcas de automóviles están aprovechando paa fabricar sus modelos destinados a coches eléctricos. El mayor problema al que se enfrentan es a la baja conductividad de los electrolitos sólidos, una de las claves de la tecnología.